REGLAS SOBRE LA U.S.S. ENTERPRISE

Autora: Yakumo Kaiba

Fandom: Star Trek (2009)

Raiting: K+ (Slash) Spock/Kirk

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece. La Franquicia y los personajes de Star Trek pertenecen a Gene Roddenberry. Solo me pertenece la trama y redacción de este fanfic.

Advertencias: Spirk establecido, Post Into Darkness sin Spoilers.

Notas: Reglas sobre la Enterprise que todos debemos conocer, una por capítulo, contextualizando con el fic de fondo c: ¡Penúltimo Capítulo! Solo si duplican los reviews postearé el final BD… ok, no xD ENJOY!


REGLAS SOBRE LA U.S.S. ENTERPRISE

—7—


Regla Número Siete: El Capitán James T. Kirk posee una voluntad de acero y siempre logra Imponer su Autoridad a su Tripulación.

Leyenda Galáctica, James T. Kirk es conocido por ser el más joven Capitán de la Flota de la Federación Unida de Planetas. La tripulación de la Enterprise ha sido declarada como una de las más fieles luego de los reportes psicológicos, sorprendiendo a los Altos Oficiales con su increíble fe en las decisiones de su Capitán, por más impetuosas e irregulares que puedan parecer en un primer momento.

Distinción: Respecto a las consideraciones de su Primer Oficial, el Capitán Kirk es capaz de Renunciar a sus Ideas Preconcebidas.


Fecha Estelar 2260.103
Transbordador Edison, Órbita de Bracas VI, Tormenta de Iones

De alguna forma Jim lo había sabido desde que escuchó que había una Tormenta de Iones en la Órbita de Bracas VI. Eso no sería fácil, pero peor aún, probablemente él no la contaría.

En parte por eso había porfiado tanto en que Spock no podía ir en su mismo Transbordador, al igual que Bones. Y Dios sabía que hasta al final había intentado convencer a Scotty de irse en el Galileo, pero el Ingeniero era demasiado terco incluso para él.

Y allí estaban, atrapados en la Tormenta con los motores casi fundidos, más de la mitad de los tripulantes inconscientes por los choques eléctricos, solo quedando en pie Scotty, Kelowicz y él mismo para intentar conseguir un milagro que les dejase al alcance de la Enterprise. Y las posibilidades estaban disminuyendo a cada segundo.

—Es… es imposible, Capitán —murmuró Kelowicz mientras soltaba los cables que había intentado conectar—, es inútil seguir intentando, esto es…

—¡Silencio! —Le calló el escocés acostado en el suelo del transbordador sobre una alfombra de goma aislante, intentando algo con los cables del piso— Tus lloriqueos me están desconcentrando, Kelowicz. Si no vas a decir o hacer algo útil mejor desmáyate como los demás.

El hombre se quedó en silencio ante el malhumor del normalmente afable Ingeniero, mientras Jim intentaba mantener el nivel de la nave lo más estable posible para permitir trabajar a Scotty. Estaban varados, a la deriva de las corrientes de la Tormenta. Los Intercomunicadores seguían imposibilitados por culpa de los Iones así que no había posibilidad de pedir ayuda. A cada momento el Capitán comenzaba a creer más y más que quizás Kelowicz tenía razón con sus pesimistas quejas.

Pensó en Spock y en cómo había sentido tantos deseos de besarle allí abajo y en cómo no lo había hecho. Quizás había perdido la oportunidad de darle un último beso. Al menos se habían dado un beso vulcano, se consoló mientras observaba sus dedos sonriendo tristemente.

Un fuerte relámpago iluminó el interior del Transbordador, siendo golpeados por un rayo, moviéndose tanto Scotty como Jim por completo a las alfombras aislantes de seguridad, sin embargo el pobre Kelowicz no había alcanzado, cayendo desmayado también como los demás. El Ingeniero solo le dio una mirada de lástima antes de volver a su trabajo —De saber que era adivino jamás hubiese perdido el tiempo estudiando física —bromeó amargamente el escocés, arrancando una risa ahogada desde el pecho adolorido del capitán.

—La Flota hubiese perdido a su mejor Ingeniero, sin lugar a dudas.

—Si consigo sacarnos con vida de aquí, Capitán, definitivamente me ganaré el título de Trabajador Milagroso, como me llaman algunos —rió Scotty mientras seguía ajustando algunas conexiones.

—Oh, tú ya lo eres, Scotty. Definitivamente ya lo eres.

De pronto, como si hubiese algo de magia metido en el asunto, el eléctrico ruido permanente de la Tormenta pareció disminuir hasta que se apagó del todo. El rubio capitán se irguió un poco para observar a través de una de las ventanas del Transbordador y pudo notar que no se veía ninguna clase de brillo aparte de las lejanas estrellas y del color del planeta. ¿Era posible que la Tormenta de Iones hubiese desaparecido así como así? No parecía probable, pero una vez más, era poco lo que se sabía de esa clase de sucesos espaciales.

La mirada de Scotty fue suficientemente elocuente como para hacer al rubio correr hacia el comunicador, intentando contactar con la Enterprise con el corazón en el puño. Y cuando pudo oír por fin luego de horas la familiar voz de Uhura, Jim estuvo seguro de que iba a llorar.

—¡Oh, Dios, Uhura, creo que amo tu voz! —medio sollozó de emoción Jim, mientras la voz de la Teniente se escuchaba igual de afectada que la suya antes de ser cortada por otra voz mucho más firme.

—[Jim]—en el silencio hubo tanto que se decía y a la vez que se callaba, que el rubio sintió que podría morir allí mismo. Solo la mirada feliz de Scotty le mantuvo compuesto—[Capitán, es una gran alegría escucharle.]

—Oh, Spock, para mí también lo es escucharte a ti, no lo dudes —afirmó el joven Capitán mientras sonreía ampliamente—, las comunicaciones están restauradas, así que al parecer la Tormenta acabó, aunque la condenada arruinó los motores del Edison.

—[Comprendo, Capitán. Por favor indíquenos en que ubicación se encuentran actualmente, el señor Chekov informa que los Iones del espacio impiden que aparezcan en el visor.]

—Lo siento, Señor Spock —habló Scotty tomando el comunicador—, pero nuestro ubicador está totalmente arruinado. Fuimos arrastrados por la tormenta por horas, sin embargo quizás podamos lanzar una señal de onda para ser captados manualmente con el transmisor de la Teniente Uhura.

Jim observó a su Jefe de Ingenieros con renovada admiración, solo recibiendo una sonrisa orgullosa de este. Al parecer tenía todo totalmente planeado.

—[Por favor hágalo, señor Scott] —pidió la voz del vulcano luego de unos momentos—[Capitán] —Jim volvió a coger el comunicador, estando en silencio ambos lados por unos segundos antes de apenas oírse un suspiro—[estoy muy feliz de que esté bien.]

—Gracias, Spock —murmuró el Capitán sintiendo su corazón cálido.


Fecha Estelar 2260.104
Transbordador Edison, Órbita de Bracas VI

Luego de un lento sondeo, por fin la Enterprise había encontrado la ubicación de su Transbordador. Ahora solo hacía falta que usaran el Rayo Tractor en ellos y todo estaría bien. Fácil. Demasiado fácil para ser cierto.

—[Capitán, los Iones espaciales afectan el Rayo Tractor e imposibilitan la tracción del Edison hacia la Enterprise. Necesitamos sacarles del Campo de Afectación, pero tememos los daños que puede tener la Enterprise si la acercamos más] —informó la Teniente Uhura por el transmisor.

—¡Sangrientas Constelaciones! ¡No se les ocurra traer a mi Lady a esta casa de trampas! —exclamó Scotty cogiendo el intercomunicador sorprendiendo a Jim quien solo pudo sonreír ante el amor de su Ingeniero a su Nave— Los Iones pueden afectar el núcleo de la Nave, o activar los torpedos de Fotones ¡No se acerquen!

—[Tranquilo, señor Scott, no pensamos hacerlo. Pero debemos encontrar una solución. Si ustedes pudiesen salir por su propia cuenta, forzando al máximo los motores, quizás el Rayo Tractor pudiese funcionar] —habló esta vez el Primer Oficial.

—He hecho todo lo que he podido, Señor Spock, utilizando incluso la potencia de nuestros fásers, pero la tormenta destruyó dos de ellos y solo con los dos restantes es imposible mover esta gran máquina.

Jim suspiró un poco, casi pudiendo ver el rostro del vulcano en el Puente con los ojos cerrados, pensando, considerando la mejor opción. Solo esperaba que no fuese una solución absurdamente peligrosa.

[Voy a lanzarme hacia el Edison con un cable de remolque] —informó de pronto Spock y Jim solo pudo mirar hacia el techo del Transbordador maldiciendo—[Los Iones afectan de maneras impensables las máquinas, así que me lanzaré tan solo con un traje y el cable. Si lo hacemos como se hizo en el enfrentamiento contra el Almirante Marcus, no debería haber ningún…]

—No —indicó con voz firme Jim mientras clavaba sus ojos en el espacio exterior—. No lo vas a hacer, Spock.

—[Capitán, las probabilidades de que funcione son…]

—Increíblemente bajas, no me mientas, Spock. No te voy a dejar hacer eso —gruñó el rubio mientras se levantaba de su asiento, ante la mirada seria de Scotty—. Es una estupidez que funcionó una vez por mera casualidad y No. Te voy. A permitir. Hacerlo —puntualizó con el ceño fruncido—. Yo soy el Capitán y…

[Y yo soy su Primer Oficial y mi deber es velar por su seguridad y sus buenas decisiones. Ya que suelo fallar en lo segundo preocupantemente seguido, no me impida también fallar en la primera directriz de mi trabajo, Capitán.]

Callado, Jim solo pudo mirar hacia el suelo, mientras Scotty apoyaba una mano en su hombro antes de apuntarle a las siete personas desmayadas en la nave. Los ojos del escocés se lo decían fuerte y claro "No es solo por nosotros".

[Capitán, le aseguro de que las probabilidades son favorables. Tenemos bien ubicado al Edison y no existe material espacial que interrumpa el trayecto. Por favor, permítame hacerlo. No querría tener que enfrentar un juicio por desobedecer una orden directa.]

Esa era su manera de decirle "Lo haré con o sin tu permiso" y Jim lo sabía. Spock vendría a buscarle, aún a un campo de Iones o Asteroides, arriesgando su vida y su seguridad. ¿Y luego decían que los vulcanos no amaban? El Capitán cerró sus ojos con fuerza mientras tomaba una bocanada de aire, agradeciendo que el estabilizador vital del Transbordador siguiese activo.

—Está bien, Spock. Te voy a estar esperando. Siempre —agregó en un susurro recibiendo silencio por respuesta por un largo rato hasta que la voz del vulcano lo quebró con firmeza.

[Allá voy, Jim.]

—Fin 7—


¿Quién puede decir que no ama con locura a estos dos? Si son un amor ;A; se quieren a su loca manera infinitamente. ¡Y Scotty! Quizás no los consiguió sacar de allí, pero fue solo por falta de elementos no por falta de capacidad. ¡Tú siempre serás el Obrero Milagroso para mí, Scotty!

Solo queda un capítulo y tan, tan. La conclusión ya está cerca y espero que les satisfaga c: No tengo idea de si podría agregar un epílogo (mi idea es solo hasta la 8va regla) pero quizás ustedes me puedan ayudar con sus comentarios~

Por cierto ¿No les pareció adorable Spock diciendo "Estoy muy feliz de que esté bien" cuando en el capítulo anterior se negó tajantemente a reconocer que algo le podría poner feliz? Y esta vez lo dijo por el intercomunicador, todo el Puente y la Edison escuchándole, awwww. Si esto no es amor, no sé lo que lo es.

Iba a poner más drama en esto pero… no soy tan malvada, ahaha xD ¡así que nos vemos mañana con el último capítulo que cerrará todo! Gracias por acompañarme toda esta semana con este fic c: Estaré esperando sus comentarios y observaciones. ¡Besos!