Learn to Love.

Autor: SoulMalady.

Resumen: Harry es un profesor en una escuela introductoria para jóvenes magos y brujas, y es ahí donde conoce a un Scorpius Malfoy de cinco años de edad. Su fascinación por el niño crece mientras su vínculo se fortalece a través de la enseñanza y el aprendizaje. No pasa mucho tiempo antes de que Draco sea arrastrado hacia esta envolvente relación.

Disclaimer: Los personajes y el mundo de Harry Potter son propiedad de J. K. Rowling y de todos aquellos que le sacan algún tipo de lucro autorizado, obviamente y por desgracia, no voy incluida en el paquete. La historia le pertenece a SoulMalady, quien es un amor de persona y muy amablemente me permitió realizar la traducción. Por otro lado, Harry es propiedad de Draco y viceversa. Lo único mío es la traducción y los errores.

N/T: Traducción autorizada.

Capítulo I.

Harry Potter se sentó detrás del escritorio del profesor con una pluma en una mano y sus ojos se levantaron de su libro para escanear la habitación con veinte niños de cinco años de edad que estaban afanosamente dibujando obras maestras. El nuevo año escolar había comenzado hace apenas tres días, y al menos la mitad de sus estudiantes estaban ya instalados. Estos eran los niños por los que él y Gabrielle Delacour, su socia en el crimen y la enseñanza, nunca tendrían que preocuparse.

La otra mitad podría llegar a ser un poco más difícil.

Primero estaban los pocos que pensaban que la hora de dibujar era lanzar pequeñas piezas de papel de desecho y enrollado unos a otros. Luego estaban los pocos a los que les gustaba dibujar en los libros de otros niños en lugar de los suyos. Luego estaban los pocos que pensaban que vagar hacia la caja de juguetes era aceptable.

Harry caminó hacia la mesa junto a la ventana, asomándose sobre las cabezas de sus estudiantes para mirar algunos dibujos. Realmente no había estructura para esta asignación, por supuesto. Se trataba simplemente de medir el nivel de cada estudiante. Se dio cuenta de que muchos de los niños simplemente garabatearon sobre el papel con ningún propósito, mientras que otros trataban de impresionarse entre sí y a sus profesores con sus habilidades de pintura de adultos.

Y siempre estaba ese solitario artista frustrado.

Harry se arrodilló junto a Scorpius Malfoy y observó al niño parpadear rápidamente con su barbilla pegada contra su pecho.

El profesor había estado algo sorprendido cuando se enteró de que el hijo de Draco Malfoy iba a asistir a tal 'humilde' y poco estructurada escuela. Había pensado que nada más que los mejores profesores particulares serían lo suficientemente buenos para el joven príncipe Malfoy. Sin embargo, este niño era más un ratón que un príncipe. Nunca hablaba, siempre miraba hacia sus pies y murmuraba sus respuestas a través de sus apenas entreabiertos labios. Se veía como un Malfoy, pero actuaba como un Pettigrew.

No pasó mucho tiempo antes de que Harry comenzara a sentir pena por el niño. Examinó la imagen. No era tan mala. Scorpius había dibujado un grande e irregular girasol rodeado de irregulares nubes. Ni siquiera había empezado a colorearlo todavía. Parecía simplemente que un esbozo dibujado a lápiz lo había reducido hasta las lágrimas.

"Hey, amigo. Probemos algo aquí, ¿de acuerdo?", le murmuró Harry mientras aliviaba el lápiz del apretado puño de Scorpius. El niño se limpió rápidamente sus húmedos ojos y apartó la mirada. Harry sonrió para sus adentros mientras redondeaba algunos pétalos, borraba algunas líneas errantes y hacía algunas nubes más esponjosas hasta que la imagen se vio presentable. "Perfecto, ¿ves?", le dijo alentadoramente, moviendo el papel hacia Scorpius.

"Está bien".

Harry se mordió un lado de la mejilla cuando se dio cuenta de que Scorpius no pensaba que estuviera bien en absoluto. "Muy bien, ¿qué deberíamos hacer para que sea más perfecto?", le preguntó.

"No lo sé".

No tenía mucho sentido tratar de razonar con un niño enfurruñado. Harry no lo intentó más. Simplemente asintió y se movió dando una palmadita en el brazo de Scorpius.

El niño se apartó, alarmando a Harry y a algunos niños a su alrededor. Esa no era una reacción normal ante un toque distraído. Harry discretamente retiró su mano hacia atrás y lejos de Scorpius. "Tal vez, después de que lo colorees, te va a gustar", le dijo con una entonación gentil en su voz con el fin de no asustar al pálido niño. "Muéstrame cuando lo hayas terminado".

Scorpius no dijo nada.

"¿Está bien, Scorpius?", le instó Harry.

"Mhm", murmuró Scorpius a regañadientes.

En las próximas semanas, pronto se hizo evidente que los estudiantes preferían la hora del recreo y la hora de dibujo mucho más que el tiempo que pasaban en el aprendizaje académico. Gabrielle y Harry siempre estaban agotados cuando llegaba la hora de la siesta. La clase de este año parecía ser mucho más energética que las clases a las que habían enseñado antes.

Harry de vez en cuando observaba a Scorpius jugar. El niño siempre estaba solo. No hacía amigos, porque bueno, él nunca sonreía. Además nunca hablaba con sus compañeros. Si alguien trataba de jugar con él, nunca iniciaba una rabieta. Él simplemente se mantenía al margen y dejaba que su compañero de clase agarrara el juguete y se lo quitara de sus manos. Gabrielle había intentado instigar algunos grupos de juego con la intención de incluir a todos los niños tímidos. Aun así, Scorpius no parecía tener tan buena opinión de todos los juegos de cocina y se congelaba en los intentos. Simplemente parecía desinteresado en todo momento.

Harry se sentó a su lado una tarde mientras se preparaban para la siesta. "¿Por qué no juegas con los otros niños, Scorpius?", le preguntó.

"Así está bien", le respondió Scorpius mientras que conseguía meterse bajo su manta y rodaba lejos de Harry. Él era el único niño que no había traído un animal de peluche a la escuela para abrazarlo mientras dormía.

"El hijo de Malfoy, Scorpius. Es un niño extraño", Harry le dijo a Hermione y a Ron mientras rebotaba a un bebé Hugo sobre su regazo. "Es muy tranquilo".

"Probablemente piensa que la escuela es indigna de él", murmuró Ron.

"¿En serio, Ron?", Hermione chasqueó la lengua. Luego le preguntó a Harry, "¿Es grosero o simplemente tranquilo?".

"Sólo tranquilo. Pero algunas veces se traduce en grosería, creo. Creo que no lo dice o hace en serio, sin embargo".

"Entonces atráelo. Habla con él sobre las cosas que a los niños les gusta hablar".

Así que eso es lo que Harry intentó.

"¿Tienes algún hermano o hermana, Scorpius?", le preguntó, incluso aunque ya sabía la respuesta.

Scorpius sacudió su cabeza. Ni se molestó en levantar la vista de su libro de dibujos.

Harry sacudió pelusas invisibles de su pantalón mientras asentía. "¿Mascotas?".

"No".

"¿Entonces?".

El niño se encogió de hombros.

"¿Qué se supone que significa eso?", presionó Harry.

Scorpius finalmente alzó la vista hacia Harry. "No sé qué decir", dijo francamente.

Harry se vio sacudido por la respuesta a quemarropa, pero trató de no demostrarlo. "Ya veo". Se dio cuenta de que estaba siendo demasiado entrometido y metiéndose en asuntos personales. La respuesta sin duda no fue una típica. "Así que si pudieras tener una mascota, ¿qué te gustaría?".

"No quiero una mascota".

"¿Ni siquiera un pez?".

"Ni siquiera un pez", murmuró Scorpius. Bajó la vista hacia su libro y lo miró estudiadamente, tal vez con la esperanza de que su maestro se fuera si él ignoraba al hombre durante el tiempo suficiente. Pero Harry era tan testarudo. Scorpius pasó la página de su libro de forma deliberada y Harry no se movió. Entonces Scorpius exhaló sin pretender ocultar su exasperación. "Usted no debería ser agradable conmigo", le dijo finalmente.

"¿Perdón?".

Scorpius frunció el ceño hacia la página.

Harry parpadeó consternado. ¿Qué había querido decir el niño? "¿Por qué no debería ser agradable contigo?", le preguntó.

"Porque usted no debería", Scorpius lo mantuvo, ahora recurriendo a girarse activamente de espaldas a Harry.

"Scorpius", Harry lo intentó de nuevo a través del acercamiento e intentando girar al niño.

Scorpius sacudió su brazo fuera del agarre de Harry y rápidamente se escabulló lejos antes de encorvarse y presionar sus manos contra sus oídos para que pudiera leer en paz. Harry miró a Gabrielle mientras su estómago se revolvía.

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La atención de Harry vagó cuando escuchó su nombre siendo mencionado mientras pasaba.

Vio a un grupo de niños sentados acurrucados en una esquina de la habitación, intercambiando historias y risas. Escuchándolos, se dio cuenta de que estaban hablando de él.

"Mi mamá dijo que él era el chico más genial de la escuela".

"No es tan genial".

"Lo es. ¡Mamá lo dijo! Ella dijo que venció a toda la gente mala. Ella dice que es genial".

"¿Entonces por qué es un maestro?".

"Porque él es genial".

Harry sonrió en privado.

"¿Por qué él es genial?".

Los niños se volvieron como uno solo alzando la vista hacia Scorpius con asombro. Scorpius mantuvo su posición con sus manos en sus caderas y sus labios fruncidos en una línea determinada. Harry se quedó inmensamente desconcertado por la iniciativa que el niño había tomado al hacer la pregunta a pesar de no estar incluido en la conversación.

Mientras que algunos de los niños miraron a su alrededor con nerviosismo, algunos le sonrieron a Scorpius, haciéndole señas para que se uniera a ellos. Scorpius sacudió su cabeza en silencio. Para enfatizar sus intenciones, incluso arrastró sus pies hacia atrás un poco.

Afortunadamente, la mayoría de los niños no tenían la edad suficiente para entender el lenguaje corporal del todo bien. Harry había estado estremeciéndose durante todos los quince segundos que duró la escena, preguntándose si era el momento de que interviniera.

"¿No sabes sobre Harry Potter?", uno de los niños le preguntó con incredulidad. "Creí que todo el mundo lo sabía".

"¿Saber qué?", le preguntó Scorpius.

"Que él es realmente agradable", intervino una niña. Harry bajó la vista mientras se sonrojaba modestamente. También justo a tiempo, porque los niños ahora volvieron su atención sobre su maestro, admirándolo desde lejos. "Mi hermano me dijo que soy tan afortunada de estar en la clase de Harry. Dijo que Harry era todavía un niñito cuando derrotó al hombre malo. Y él-".

"¿Él también es agradable con ustedes?", interrumpió hoscamente Scorpius.

"¡Sí!", fue el consenso.

Por el rabillo de su ojo, Harry vio a Scorpius arrastrar su zapato sobre el suelo durante unos momentos antes de darse la vuelta y caminar de regreso a su solitaria esquina. Fingió no darse cuenta cuando el niño lo miró con fervor.

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Harry se sobresaltó mientras trabajaba en su proyecto cuando escuchó un jadeo estrangulado seguido por el movimiento de mantas. Mirando hacia el mar de sus estudiantes, se encontró con Scorpius sentándose derecho y quedándose inmóvil. Preocupado de que el niño hubiera sido despertado por una pesadilla, Harry se apresuró hacia él lo más silenciosamente que pudo. No quería despertar a los otros niños innecesariamente.

"Hey, amigo", susurró mientras se arrodillaba al lado del niño.

La barbilla Scorpius temblaba y sus dedos se cerraron en su camisa. Sus ojos estaban apretados.

Entonces una suave alarma sonó desde el escritorio, causando que Harry levantara la vista. "Oh", murmuró al darse cuenta mientras sacaba su varita y la agitaba para apagar y silenciar la vibración. La alarma era un indicativo de haber mojado la cama. Scorpius no estaba asustado. Sólo estaba avergonzado. "Hey, está bien", le aseguró Harry al niño que estaba temblando para retener sus lágrimas. Harry agitó su varita hacia el saco de dormir y hacia el niño, ambos secándose al instante. "¿Ves?".

Scorpius dejó escapar un sollozo apagado y se retorció en un intento por huir. Correr hacia dónde, Harry no lo sabía. Detuvo al niño antes de que pudiera dar más de dos pasos y tiró de él por la mano. Scorpius empujó a Harry con fuerza, pero Harry no lo soltó. "Está bien, Scorpius", le dijo con un tranquilo movimiento de su cabeza. "Sucede a veces. No tienes de qué avergonzarte".

"Su-suélteme", le dijo Scorpius fuertemente.

Harry soltó al niño, esperando que se escapara. Pero Scorpius se quedó donde estaba con sus manos cruzadas delante de él y sus húmedas pestañas revoloteando en un esfuerzo por detener sus lágrimas que caían.

El corazón de Harry se salió al ver que el pobre niño estaba tratando, muy duro, de ser independiente y adulto. "¿No quieres dormir más?", le preguntó. Scorpius sacudió su cabeza. "Está bien", Harry se separó. "Entonces puedes ir a leer un libro hasta que la hora de la siesta haya terminado".

Scorpius se escabulló antes de que Harry hubiera terminado la frase. Se dejó caer frente a la pequeña estantería de libros y agarró el primer libro que sus manos pudieron conseguir. Entonces, mientras se aseguraba de que Harry no podía verlo claramente, abrió el libro ciegamente mientras secaba sus mojadas mejillas.

Harry cerró sus ojos en señal de derrota. No estaba consiguiendo atravesar a este niño...

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Un par de meses de iniciada la escuela, Harry se topó con el arte de Scorpius, una vez más durante la hora de dibujo. El niño debió de haber dibujado al menos veinte estrellas en la página y estaba en el proceso de coloreado alrededor de los puntos con un crayón azul oscuro para hacer un cielo. Harry arqueó una ceja impresionado. "Hey, amigo... ¿Quién te enseñó a dibujar eso?", le preguntó.

"Mi nana", murmuró Scorpius.

"Es maravilloso".

Levantó la vista hacia Harry, buscando en el rostro del maestro, para asegurarse de que no hubiera ninguna señal de condescendencia. Una vez que estuvo satisfecho con la genuina sonrisa de Harry, miró a su dibujo con incertidumbre. "Está bien", le dijo con un educado asentimiento, que sólo causó que Harry sonriera más ampliamente.

"¿Puedes mostrarme cómo las dibujas?".

Scorpius parecía dudoso. "Usted ya sabe cómo dibujar estrellas", adivinó correctamente.

Harry se arrodilló junto a la silla y pacientemente le explicó, "Quiero ver cómo la dibujas".

"Oh". Scorpius agarró el lápiz y se puso a dibujar minuciosamente una estrella sin decir una palabra. Dibujó un pequeño triángulo y luego un triángulo de cabeza en la parte superior del mismo, tratando de conseguir que todas las esquinas apuntaran en la dirección correcta. Entonces se la mostró a Harry.

"Bueno, así es como yo dibujo mis estrellas", le dijo Harry al tiempo que cogía un trozo de papel de la mesa y dibujaba una estrella de cinco puntas sin levantar su lápiz.

Los ojos de Scorpius estaban muy abiertos. "Es-espere, ¿cómo-cómo hizo eso?", le preguntó con incredulidad.

"Ah, pero ese es un secreto que mantengo cerca de mi corazón", le dijo Harry dramáticamente.

Scorpius pareció desgarrarse. Movió sus ojos entre su estrella y la estrella de su maestro. Se dio cuenta después de comparar las dos que su maestro dibujó una estrella mucho más madura que la suya. "Yo... yo quiero dibujar aquella", le dijo, señalando a la estrella de Harry. "¿Puedo dibujar aquella?".

"Es difícil", le advirtió Harry. "¿Crees que estás listo para eso?".

"Mhm. Quiero dibujar aquella", insistió Scorpius.

"¿Y por qué te gustan tanto las estrellas?", Harry le preguntó a la ligera.

"Porque, porque son bonitas", anunció Scorpius. Esta era la primera vez que Harry había escuchado al niño hablar demasiado de una sola vez. "Y el nombre de mi madre es Astoria".

"Oh, ¿así que estás dibujando éstas para tu madre?".

"Sí. A ella también le gustan las estrellas".

"Eso es muy amable de tu parte", lo elogió Harry. "Entonces supongo que simplemente tendré que compartir mi secreto contigo, ¿verdad?".

"No es un secreto. Yo sé que no es un secreto", le expuso Scorpius con facilidad, entrecerrando sus ojos hacia su maestro, sabiendo y provocando una suave risita en el hombre. Seguro que el niño era tan prudente como un Malfoy.

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Harry observaba desde la puerta de la entrada mientras Scorpius caminaba a lo largo de los escalones uno a la vez con deliberada lentitud. El niño de vez en cuando miraba hacia arriba para escanear la tranquila calle, con sus agudos ojos y, cuando no veía a nadie, volvía a ver hacia sus pies mientras caminaba. Casi todos los niños se habían ido a casa para entonces, los pocos rezagados se encontraban con sus padres en la puerta principal. Scorpius, sin embargo, aún no había sido recogido. Harry se preguntó si debería llamar a alguien.

Se apartó de la pared y se acercó a Scorpius tan despreocupadamente como le fue posible. "Hey, amigo", le dijo en voz baja, para no sobresaltar a su estudiante.

Scorpius hizo una pausa y levantó la vista hacia Harry, entrecerrando sus ojos cuando el sol se metió en ellos. "¿Por qué me llama así?", le preguntó. "¿Amigo?".

Harry se encogió de hombros. "Supongo que así llamo a todo el mundo" murmuró. "¿No quieres que lo haga?".

"Está bien", respondió Scorpius.

"¿Quieres que llame a casa?", le preguntó Harry mientras se sentaba en los escalones. "¿Para ver dónde están?".

"Está bien", repitió Scorpius mientras sacudía su cabeza. "Nana olvida mirar el reloj algunas veces".

"Ya veo".

Scorpius asintió solemnemente. "No tiene que esperar conmigo".

"¿Por qué no quieres que sea agradable contigo?".

Scorpius se quedó inmóvil por un momento con su barbilla metida contra su pecho y su zapato raspando contra los ásperos escalones de cemento. Pero entonces siguió caminando por su solitario sendero a lo largo del borde de las escaleras. "Porque... se supone que nadie debe ser agradable conmigo", murmuró.

Harry entrelazó sus brazos detrás de él y se reclinó mientras examinaba al niño y repasaba esa declaración. "¿Se supone que no debo hacerlo?", hizo eco.

Scorpius sacudió su cabeza.

"¿Quién te dijo eso?".

"Nadie".

"Scorpius. ¿Quién te dijo eso?".

Scorpius levantó la vista hacia Harry. "Nadie", sostuvo. "Y me gusta jugar por mi cuenta".

Su expresión era tanto honesta como resignada, haciendo caer el corazón de Harry. "Ya veo". Desvió su mirada mientras trataba de pensar en una forma sensible de abordar este tema. "Me... ¿metería en problemas por ser amable contigo?", le preguntó lentamente.

"Probablemente".

"¿En problemas con tu familia?".

Scorpius frunció el ceño en confusión. "¿Con mi familia?", entonó sorprendido. "No".

Harry asintió. Tal vez esto era algo que tenía que pulir. "Ya sabes... Eres prácticamente mi familia", remarcó.

Scorpius se dio la vuelta completamente para hacer frente a Harry. "¿Huh?".

Por primera vez, Harry vio una expresión genuina en Scorpius y no pudo evitar reírse.

Scorpius abrió su boca para gritarle a Harry por esa declaración, pero se distrajo cuando escuchó su nombre. Miró hacia atrás para encontrar a su niñera agitando su mano hacia él por la verja. Tenía en la mitad de su mente ignorarla y continuar con esta realmente extraña conversación que estaba teniendo con Harry Potter. Pero él era un Malfoy, después de todo. Así que entrecerró calculadoramente sus ojos hacia Harry y luego se dio la vuelta para salir sin decir una palabra.

"Adiós, Scorpius", gritó Harry.

Scorpius lo ignoró y se alejó pisando fuerte. Si quería darle sentido a las cosas, tendría que aprender más acerca de su maestro. Su niñera sería la mejor persona para preguntar. "Llegas tarde", murmuró.

"¡Lo siento! Lo siento tanto", le arrulló mientras se agachaba para sostener su mano.

"¿Quién es Harry Potter?".

"¿Harry Potter? ¿No sabes?".

"Quiero saberlo".

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N/T: ¡Que tengan una excelente semana!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.