Autor: SoulMalady.

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para Kinary-chan, Gabriela Cruz, NightmareRebel, Shadow Lestrange Potter, Kuroneko1490, Jendaline, Kuro Company, Lunatica Dark, Khalan C, Micasse, Soy YO-SARIEL, SARAHI, onex, jessyriddle, dannagreen7, mooniemouse27, Darren's Loveeer, Violet Stwy, shixa, Jullia Snape, AnataYume, Gwen. Xoloitzcuintle. Baggins y a todos los que se toman el tiempo para leer.

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Capítulo XXVII.

Draco y Harry se despertaron sobresaltados debido a las fuertes, emocionadas y repentinas pisadas en las habitaciones por arriba de ellos, y acompañadas con risas. Draco gimió consternado y rodó sobre su estómago para que pudiera enterrar su cabeza debajo de la almohada mientras que Harry suspiraba cansadamente y frotaba sus ojos antes de buscar la hora. Entonces gimió, como Draco lo hizo, cuando se dio cuenta de que sólo eran las seis de la mañana. "¿Por qué está pasando esto?", se lamentó mientras se dejaba caer de vuelta en la cama y se acurrucaba contra Draco.

Mientras tanto, Scorpius y Teddy habían corrido a sus respectivos cuartos de baño para limpiar sus rostros, ducharse y hacer sus necesidades, lo cual sólo les llevó quince minutos. Entonces se apresuraron a salir, reuniéndose en el pasillo y goteando agua por todo el lugar. "Uno, dos, tres. ¡VAMOS!", gritó Teddy. Los dos corrieron dentro de sus habitaciones y cerraron las puertas de golpe.

Harry metió sus dedos dentro de sus orejas y Draco gimoteó en vano.

Scorpius luchaba por conseguir ponerse su camisa del modo correcto justo cuando Teddy se caía sobre su costado tratando de desatorarse de sus malditos pantalones. Scorpius rebuscó a través de todo su armario tratando de encontrar un par de calcetines a juego, mientras que Teddy tuvo que intentarlo tres veces antes de que su corbata le quedara derecha. Menos de cuatro minutos más tarde, los dos derraparon fuera de sus habitaciones e intentaron lucir despreocupados mientras alisaban sus ropas hacia abajo y palmeaban su mojado cabello.

Teddy escudriñó la camiseta gris clara de Scorpius, los pantalones vaqueros y los calcetines negros mientras que Scorpius miraba por encima de la camisa abotonada de Teddy, la delgada y negra corbata y los pantalones grises. Al unísono se dieron unos asentimientos con su aprobación.

"¡DESPIERTEN, DESPIERTEN, DESPIERTEN, DESPIERTEN!".

Harry y Draco apretaron sus ojos, cerrándolos, en un esfuerzo por seguir durmiendo sólo para fastidiar a los chicos.

Teddy y Scorpius llegaron frente al dormitorio de Draco y Harry, frunciendo el ceño en señal de desaprobación hacia la puerta cerrada. Scorpius golpeó unas cuantas veces.

"Váyanse".

"Es hora de despertar", le respondió Scorpius de vuelta.

"No, no lo es".

"¿Están decentes allí dentro?", le gritó Teddy.

"No".

Los chicos se miraron el uno al otro. ¿Querían correr el riesgo?

Ese día, lo hicieron.

Harry saltó y se sentó derecho cuando la puerta se abrió de golpe. Draco simplemente tiró de las sábanas sobre su cabeza, ni un poco sorprendido. "¿Qué quieren?", les preguntó Harry lastimeramente. "Por favor, déjennos dormir... Es lo menos que podrían hacer".

Scorpius saltó a la cama entre los dos hombres, empujando a Harry fuera del camino para que pudiera abrazar a Draco apretadamente. Teddy estaba tratando de hacer que Harry saliera de la cama al mismo tiempo, a pesar de las protestas. Scorpius se filtró a través de todas las ropas de cama para finalmente llegar hasta su padre. "Despierta", le susurró. "Es hora de despertar ahora".

Draco envolvió su brazo por encima de la cintura de Scorpius y lo atrajo acercándolo hacia él, ocultando su rostro contra el pecho de su hijo. "No", le murmuró.

"Pero me tengo que ir", le susurró Scorpius.

"Te extrañaré más que a cualquier cosa".

"Intentaré, realmente muy duro, estar triste, Padre".

"No seas un mocoso".

Scorpius se rió. "Es hora de despertar ahora, ¿de acuerdo?", le dijo. "Es hora de conseguir- ¡Whoa!", fue jalado hacia atrás y se dio la vuelta para terminar encima de Harry. "¿Qué?", refunfuñó.

"También te extrañaré", le dijo Harry.

"Bueno, extrañaré a Papi más de lo que te voy a extrañar a ti", le desairó Scorpius antes de sacar su lengua.

"Aw... Eso es malo".

Después de mucha persuasión y gimoteos, empujar y jalar, dar codazos y pinchazos, los chicos consiguieron que los hombres salieran de la cama y entraran en el baño. Entonces se fueron escaleras abajo para empezar a hacer algo de comer antes de su largo viaje en el tren. Scorpius estaba tan emocionado que casi no podía estarse quieto, ni siquiera cuando Teddy lo golpeó en la cabeza y le hizo untar mantequilla sobre una tostada caliente. Saltaba de un pie a otro con entusiasmo. Hogwarts. Iba a ser maravilloso.

"¿Teddy?", le dijo.

"¿Hmm?".

"Voy a estar en Gryffindor, ¿no es así?".

Teddy echó un vistazo hacia Scorpius mientras escondía, bastante bien, una sonrisa. "¿Conmigo?", murmuró mientras cortaba algunas frutas.

"Contigo y Vicky y Lucy. Con todos ustedes. Al igual que Harry".

"Ya veremos".

"Porque que todos los Malfoy supuestamente son de Slytherin", continuó Scorpius con importancia. "Pero creo que sería un gran Gryffindor".

"Y yo creo que incluso serías un mejor Slytherin", le remarcó Teddy.

El chico parecía escéptico. "¿No te importa si no estoy en tu casa?", le preguntó.

"¿Por qué habría de importarme?", se rió Teddy entre dientes. "Tú ya sabes cómo me siento acerca de las casas. Creo que es una pérdida de tiempo y una tradición que es demasiado antigua. No veo por qué la Directora no habría simplemente de terminar con todo el asunto".

Scorpius no dijo nada. Sabía cómo Teddy se ponía cuando estaba en un rol. No quería dejar que su primo saliera de ese rol. En silencio, extendió la mantequilla y se mantuvo saltando de un pie a otro.

Teddy echó un vistazo hacia Scorpius de nuevo, esta vez sin molestarse en ocultar su sonrisa. El niño realmente sabía cómo leer las situaciones. "¿Quieres que te cuente un secreto?", conspiró finalmente.

Scorpius se quedó inmóvil y levantó la vista hacia Teddy con los ojos muy abiertos. "Me gustan los secretos", le susurró, alzándose sobre las puntas de sus pies y prestando oído.

Teddy se inclinó y murmuró, "Harry estuvo a punto de ser puesto en Slytherin".

Scorpius jadeó teatralmente. "¿Qué?", no podía creerlo. "Estuvo ¿qué?".

"Es cierto", asintió Teddy. "Me lo dijo cuando empecé la escuela. Dijo que el Sombrero Seleccionador realmente quería que fuera un Slytherin. Pero él dijo, 'No, yo quiero ser un Gryffindor'. Y el Sombrero dijo que estaba bien. ¿Ves? Incluso el Sombrero no siempre sabe la respuesta. Dejará que tú elijas".

"Oh...", Scorpius se quedó estupefacto. Esto cambiaba todo. "Entonces sólo tengo que decirle al Sombrero que quiero ser un Gryffindor, ¿correcto?", pensó. "Hmm".

"Vale la pena intentarlo", estuvo de acuerdo Teddy. "Pero creo que eres demasiado inteligente y cauteloso como para ser un Gryffindor. Nos echarás un buen vistazo a todos nosotros y dirás, 'Todos ustedes son tan estúpidos' y conseguirás que te maten un día si no miras hacia ambos lados de vez en cuando. Los Gryffindor pueden ser muy estúpidos, Scorpius. Como Harry".

Scorpius se rió disimuladamente. "Sí. Harry es bastante estúpido algunas veces", murmuró.

"Para ser un Slytherin necesitas ser el mejor para salirte con la tuya. Necesitas saber quién es tu amigo y quién no lo es. Necesitas averiguar la forma más fácil de pasar las tareas. E incluso si no hablas, necesitas escuchar muy cuidadosamente. Cuando pienso en un Slytherin, siempre pienso en alguien como tú, Scorp. Eres una pequeña y perfecta serpiente".

"¡Hey!".

Teddy se rió mientras envolvía un brazo alrededor del hombro de Scorpius y lo jalaba cerca. "No importa en qué casa estés, vamos a pasar el rato. ¿Lo prometes?", le preguntó.

"Como sea", Scorpius se aclaró la garganta a pesar de darle a Teddy un rápido apretón. "No tienes permiso de llamarme serpiente nunca más".

"Sin embargo es otro nombre para agregar a mi lista", suspiró Teddy.

"Además", continuó Scorpius, "tú siempre estás pasando el rato con Vicky".

"No es verdad".

"Apuesto a que está tan cansada de que te la pases a su alrededor".

"No lo está".

"Apuesto a que es demasiado agradable como para decir algo".

"Nunca lo haría".

"Apuesto a que te gusta un montón, ¿huh?".

"¿Y qué si me gusta?".

"Nada", le sonrió Scorpius con picardía.

Teddy refunfuñó sobre esto y aquello por lo bajo.

Harry se acercó con una mano ocultando su bostezo y con sus ojos cerrados con fuerza. "Dios mío, ¿ustedes dos ya empezaron?", dijo inteligiblemente, abrazando a Scorpius con un brazo y presionando un beso contra su frente. "Seguramente debes de estar emocionado".

"Con buena razón", chilló Scorpius.

"Una buena razón de hecho", se rió Harry entre dientes mientras empezaba a hacer una jarra de té para todos. "Hombre, esto va a apestar cuando ustedes dos se hayan ido".

"Lo sabemos", le dijeron los chicos al unísono. Teddy empujó firmemente un plato de frutas entre las manos de Harry, inclinando su cabeza mientras lo hacía para mirar a su padrino de forma mordaz. Harry le devolvió la mirada y le sonrió. Sabía que Teddy le estaba diciendo que no los extrañara demasiado. Lo intentaría, pero sería difícil por el primer par de semanas.

También aceptó un plato de tostadas con mantequilla de Scorpius. "¿Cómo lo está haciendo Snow?", preguntó.

"Está nerviosa", le murmuró Scorpius. "Pero estará bien cuando llegue a Hogwarts. Simplemente es que a ella no le gusta la emoción". Había recibido una lechuza en su décimo cumpleaños y pronto se había convertido en su posesión más preciada. Estar a cargo de una vida era a la vez algo de enormes proporciones e increíble para él. Tuvo un cuidado excepcional con su ave. Así que eso significaba que Snow era una lechuza más bien mimada. "Y también va a hacer un montón de amigos, por lo que debería de estar bien. Estoy seguro de que lo estará".

Harry asintió para tranquilizar a Scorpius.

Una hora más tarde, estaban caminando por los andenes de las estaciones entre los muggles quienes trataban de no mirar fijamente hacia el extraño equipaje traqueteando en los carritos.

"¿Estás seguro de que tengo todo, Teddy?", le preguntó Scorpius por enésima vez.

"Sí, Scorpius", le respondió Teddy por enésima vez.

"Padre, ¿estás seguro?".

"Sí, Scorpius", suspiró Draco mientras empujaba el carrito.

"Harry-".

"Sí, Scorpius. Estoy seguro", sonrió Harry hacia el chico y arqueó una ceja. "Si te olvidaste de cualquier cosa, simplemente te enviaré una lechuza, ¿de acuerdo? No te preocupes".

Scorpius mordisqueó su labio y asintió. "Estoy nervioso".

"Es comprensible".

Habían llegado allí tan temprano que eran unos de los primeros en caminar a través de la barrera hacia la Plataforma 9 ¾. Scorpius, quien había sido guiado a lo largo por su padre, se detuvo en seco para mirar boquiabierto hacia la enorme locomotora roja que veía ante sus ojos. "El Expreso de Hogwarts", susurró con incredulidad.

"Vamos". Draco tiró de Scorpius a lo largo de la plataforma que estaba un poco brumosa y más bien vacía por el momento. Teddy fue rápido para engancharse a una banca, colocando a su enjaulada y ululante lechuza encima de ella. Harry miró a su alrededor con nostalgia. Echaba de menos aquellos días con demasiada frecuencia. Echó un vistazo de nuevo hacia los Malfoy que estaban rezagados debido a que el pequeño tenía un millón y una preguntas que hacer acerca de todo lo que veía. Eran justo pasadas de las ocho y las prisas comenzarían en cualquier momento.

"Harry", le dijo Teddy para captar la atención de su padrino.

"¿Hmm?".

"Hey".

Inclinó su cabeza con perplejidad mientras sonreía. "Hola", vaciló. "¿Qué pasa?".

Teddy tomó una respiración para mantener sus nervios consigo. "Yo, sólo... es que... um...", hizo una pausa para darse un nuevo respiro. Rara vez trastabillaba alrededor de Harry. "Estoy contento, ya sabes".

"¿Estás contento de que casi hayas terminado con Hogwarts?".

"Oh, no me hagas decirlo", se quejó Teddy mientras cruzaba sus brazos contra su pecho defensivamente.

Harry se rió con incredulidad. "Yo-um... ¿Por qué estás contento, Ted?".

"Por ustedes dos. Cielos".

"Ah", le entendió Harry. "Correcto. Nosotros dos. Mhm".

"Sé que nunca he sido gran fan de este asunto", se apresuró a decir Teddy. "Pero creo que ustedes dos están bien, ¿sabes? Con mis reservas y todo".

"Me alegra escucharte decirlo... finalmente...".

Teddy frunció el ceño ante la paternalista sonrisa de Harry. ¿Era su culpa que no le gustara la idea de compartir a Harry con otras personas? Harry era su persona favorita en el mundo entero. ¿Qué derecho tenían los Malfoy de haberse replanteado el reclamarlo? Simplemente no era justo y él se había asegurado de hacerles la vida miserable a los dos por más de cuatro años, cada vez que estaba de regreso por las vacaciones.

No más de eso.

Ahora era un adulto maduro. Podría lidiar con esto.

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"Maldic-", Draco se contuvo a sí mismo chasqueando y cerrando sus dientes con enojo cuando se encontró frente a la puerta que se había cerrado de golpe en su cara. Giró en redondo sobre sus talones y miró fijamente hacia Harry mientras irrumpía a través del pasillo, murmurando, "No puedo manejarlo en este momento".

Harry se debatía entre perseguir a Draco y llamar a la puerta del cuarto de Teddy. Optó por lo segundo, un momento después, pero sólo después de pisotear sobre sus pies con exasperación. "Teddy. ¿Abre por favor? ¿Qué pasa?", le llamó a través de la puerta.

Teddy tironeó de la puerta abriéndola. "¡No lo quiero en mi casa!", bramó con fuerza. "¿Por qué siempre está en mi casa? ¡Haz que se vaya! ¡Ahora!".

Harry aún no estaba acostumbrado a lidiar con un volátil muchacho de catorce años. "Hemos hablado sobre esto muchas veces", trató de razonar.

Los chicos de catorce años, no escuchan razones.

"¡No!", le espetó Teddy. "Me has hablado todas esas veces. ¡Nunca has escuchado! ¡No me estás escuchando!".

"¡Te pidió que lavaras los malditos platos, Teddy Lupin! ¡Y si te pidió que lavaras los platos, lavarás los platos!", estalló Harry mientras su frustración sacaba lo mejor de él.

El rostro de Teddy se arrugó y se veía como si estuviera a punto de llorar. Cerró la puerta de un portazo en la cara de Harry antes de que pudiera hacer una escena. Harry gimió en consternación y dejó caer su cabeza. ¿Qué estaba haciendo mal?

"¡DEJA DE SER MALO CON TEDDY!", le gritó Scorpius con todas sus fuerzas, asustando a Harry y estando cerca de hacerlo salirse de su piel.

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"¿Estás pensando en aquella vez?", le preguntó Teddy suspicazmente mientras entrecerraba sus ojos.

Harry limpió rápidamente la débil sonrisa de su cara y le dijo, "No. ¿Qué vez?".

El joven sabía que nunca lograría borrar ese momento de su vida. Sin embargo, no presionó. "Como sea, sólo quería decir que me alegra que él te haga feliz", refunfuñó.

"Y me alegra escucharte decir eso", le aseguró Harry a su ahijado. "En serio".

Los Weasley llegaron diez minutos más tarde. También era el primer día de Lucy. Percy y Audrey apuraban a su hija mientras que Rose y Hugo saltaron para decirle 'hola' a Scorpius y a su mascota Snow. Victoire se deslizó hacia Teddy quien trató de parecer indiferente. Ron y Hermione saludaron a Harry y a Draco con cálidas sonrisas. La plataforma se llenó con fuertes gritos y risas mientras los amigos se encontraban con ansias y los padres preparaban los detalles de última hora para sus hijos.

"Rose amenazó con huir anoche", le dijo Hermione con voz cansada.

"¿Otra vez?".

"Oh, sí. Esta vez iba a huir hacia Hogwarts. En una maleta".

"Ya veo", Harry se rió disimuladamente.

Mientras tanto, Teddy estaba rascando el suelo con su zapato mientras Victoire estudiaba fervorosamente sus uñas. Scorpius se movió a unos cuantos pasos de distancia, tomando a los pequeños niños Weasley con él, para que pudieran tener privacidad.

"Entonces", comenzó Victoire.

"Hmm".

"Tú…".

"Yo… um… No".

Ella asintió dos veces. "Eso está bien". Lo miró fijamente por el rabillo de su ojo. "Yo... le dije a Mamá".

Teddy hizo una mueca mientras instintivamente miraba hacia Fleur y Bill, sólo para encontrarlos mirándolo fijamente. Rápidamente deslizó sus ojos hacia el suelo. "¿Y-y?", tartamudeó.

"Y nada", le sonrió Victoire. Rozó su mano sobre la suya. "¿Tuviste un buen verano?".

"Yo-um...", jugueteó con su corbata por un momento antes de armarse de valentía y presionar un fugaz beso sobre sus labios. Ella le sonrió brillantemente mientras que él tropezaba con sus palabras.

Scorpius volvió su atención a la entusiasmada historia de Hugo, una vez que hubo visto el fugaz beso de Teddy. ¡Había tenido razón después de todo! Amaba estar en lo correcto. No era frecuente que viera a Teddy perder sus afables maneras. Sin embargo, siempre lo hacía cuando estaba alrededor de Victoire. No es que Scorpius pudiera culparlo. Victoire siempre fue la chica más linda.

"¿Y Scorpius?".

"¿Qué pasa?", le preguntó Rose. "El próximo año, iremos juntos, ¿no es así?", le preguntó la niña tímidamente.

"Por supuesto que lo haremos", Scorpius le sonrió abiertamente. "Pasaremos el rato juntos todo el tiempo cuando vengas a Hogwarts".

"¡Yo también!", terció Hugo. "¡También conmigo!".

"Y contigo también", se rió Scorpius. "Voy a extrañarlos, chicos. Tienen que escribirme, ¿de acuerdo?".

"Está bien", acordaron los niños al unísono.

Antes de darse cuenta, ya era hora de abordar. Harry ayudó a Scorpius con sus maletas y baúl, colocándolos en uno de los compartimentos vacíos con Lucy, quien ya estaba siendo ayudada por Bill. "¿Emocionados?", les preguntó innecesariamente.

"¡Sí!", vitorearon los niños.

"Recuerda comer por lo menos algunas verduras, ¿de acuerdo?", le dijo Harry, ladeando la cabeza hacia Scorpius.

"Lo intentaré".

"¿Y escribir cada semana?"

"Mhm".

Harry se inclinó hacia adelante y abrazó fuertemente a Scorpius. "Te amo tanto. Te extrañaré mucho. Asegúrate de tener un montón de diversión por mí", le murmuró.

"Y asegúrate también de tener un montón de diversión en la escuela", le dijo Scorpius a Harry. "Tendrás que escribir todo sobre ello. ¿De acuerdo?".

"Suena como un plan".

El tren se estaba llenando rápidamente mientras Bill y Harry saltaron fuera. Draco se puso de pie junto a la ventana, apoyado contra la cornisa para hablar con su hijo.

"¿Padre?", añadió Scorpius, moviéndose más cerca de la ventana y haciéndole señas a Draco para que hiciera lo mismo.

"¿Qué más?", le preguntó Draco mientras envolvía sus dedos sobre los de su hijo y los apretaba una vez para la buena suerte.

"Asegúrate de que Harry no esté demasiado triste cuando nos hayamos ido, ¿de acuerdo?", le susurró el chico. "A él le gusta fingir que está bien".

"Y finge tener once años", replicó Draco con un burlón resoplido. "A veces me sorprendo contigo".

"Cuando vuelva, voy a ser tan increíble como Harry", alardeó Scorpius. "Sólo espera, Papá".

"Te estaré esperando".

"Te amo".

"También te amo. ¿Escríbeme tan pronto como llegues allá?".

"Lo haré".

Mientras tanto, Teddy había empujado su equipaje hacia el tren y estaba subiéndolo por sí mismo.

"Hey, Teddy".

"¿Qué?", se volvió para mirar a Harry.

"Ten cuidado cuando abras tu baúl".

El chico frunció el ceño. "¿Huh? ¿Por qué?", trató de recordar si había puesto accidentalmente algo frágil en la parte superior.

Harry le guiñó un ojo en lugar de responderle.

Los ojos de Teddy se pusieron vidriosos y sus mejillas enrojecieron. "¿Q-qué?", tartamudeó, sus palabras amortiguadas por el silbato del tren. Se aferró a las asas a cada lado de la escotilla con los puños pálidos y se inclinó hacia la plataforma. "¿Qué has dicho, Harry?", se apresuró a decir. El tren se sacudió hacia adelante sin previo aviso, causándole agitarse y apretar su agarre.

Harry se encogió de hombros. "No he estado usándola".

"Merlín", exhaló Teddy mientras saltaba fuera del tren y se arrojaba hacia Harry. "Gracias", le susurró apresuradamente. "Te amo tanto. ¡Oh, dios mío! ¡Gracias! ¡Gracias, gracias, gracias!".

"Lo sé, lo sé", se rió Harry entre dientes mientras trataba de empujar a su ahijado alejándolo. "Vuelve al tren, lunático. No te metas en problemas".

"Lo sé. No lo haré", le prometió Teddy después de soltar a Harry, caminando hacia atrás mientras el tren salía de la estación. "No voy a meterme en problemas, ¿de acuerdo? Lo juro. Gracias, Harry. Eres el mejor. ¡Te amo!", saltó dentro del tren y agitó furiosamente su mano mientras sonreía como un loco.

"¿Qué fue todo eso?", le preguntó Draco con incredulidad. Mantuvo un ojo sobre la diminuta mano de Scorpius despidiéndose por la ventana. Tenía la sensación de que su hijo tendría uno de los mejores momentos en Hogwarts de los que nunca había tenido.

"Nada", le murmuró Harry, empujando hacia abajo el nudo en su garganta cuando se despidió. Sabía que estaba siendo sentimental, pero siempre se sentía así cuando Teddy se iba. Y ahora Scorpius también se estaba yendo, estaba a punto de meterse en un montón de problemas con su primo y de aprender fascinante magia. Sólo deseaba no tener que estarse presentando durante cinco meses seguidos.

"Otro año más", les dijo Bill.

Unos minutos después, él y Draco terminaron de despedirse de los Weasley y se fueron caminando calle abajo de la estación King Cross para ir a casa. Draco notó que Harry secó sus ojos discretamente al menos tres veces y ahogó su frustrado murmullo. Algunas veces, las emociones de Potter sacaban lo mejor de él, y desafortunadamente, la mayoría de esas emociones salían en público.

Harry se revolcó en sus recuerdos y suspiró todo el camino a casa. De hecho, incluso se puso peor cuando llegó a casa. Abrió la puerta y se dio cuenta de que lo único que oía era el silencio. Se detuvo en el vestíbulo por un segundo. De ahora en adelante, cuando terminara la escuela, Scorpius no estaría caminando a casa con él. No estarían haciendo la tarea juntos en el estudio. No estarían leyendo en el salón. No estarían haciendo la cena para Draco. No podría abrazar al chico para desearle las buenas noches. Había olvidado lo que se sentía el caminar en una casa vacía. Esto era lo que había sentido desde que Teddy comenzó la escuela. Y simplemente había olvidado la sensación cuando Scorpius llegó. Ahora punzaba más que nunca.

Fue sacado de sus meditaciones mientras era girado en redondo, perdiendo su equilibrio y chocando contra Draco. Estaba demasiado aturdido como para decir nada.

"Yo todavía estoy aquí, Potter", le susurró Draco antes de besar profundamente a Harry. "Y, por primera vez en la historia", añadió mientras guiaba a Harry hacia atrás y a la sala, "tenemos la casa para nosotros".

"Tie-tienes que trabajar".

"Me tomé medio día, ¿recuerdas?".

"Uh…".

"Aún no es medio día". Draco empujó a Harry dentro de la sala de estar. "Y ya que tengo algo de tiempo libre...".

"Oh, no", suspiró Harry mientras era empujado sobre el sofá. Apenas tuvo tiempo para sujetarse a sí mismo. "Oof", gruñó cuando Draco prácticamente cayó encima de él, inmovilizándolo con los cojines. "¡Dra-mph!", fue besado en silencio. Sin embargo, no luchó. Simplemente se rindió y deslizó sus brazos alrededor de la cintura de Draco, sonriendo derrotado. Seguro que Malfoy sabía cómo animarlo.

"Podemos hacer lo que queramos. ¿Cierto?".

"Mhm", asintió Harry. "Todo lo que queramos".

"Así que no luzcas como si fuera el fin del mundo", murmuró Draco mientras besaba el cuello de Harry. "Porque no lo es".

"Lo sé".

"Estarán de vuelta antes de que te des cuenta".

"Mhm".

"Hasta entonces haremos esto".

"Draco…".

"¿Qué?".

Harry extendió su mano y la presionó contra la mejilla de Draco. "Realmente te amo. Tanto", le murmuró.

Draco parpadeó una vez y entonces su boca se aflojó y palideció. "Oh, mierda", maldijo consternado antes de rodar fuera de Harry y dejarse caer en el sofá. "¡Mierda, mierda, mierda! ¡Stori va a matarme!".

Harry se quedó mirando hacia el techo, confundido por el repentino cambio de tema. "Um... ¿Qué? ¿Por qué?", le preguntó.

"Porque se suponía que debía de tomar una maldita fotografía o algo así. ¡Maldita sea!".

"¡Oh!", jadeó Harry. "¿Por qué no me dijiste? ¡Mierda!".

Draco frotó sus ojos con las palmas de sus manos. Lo había olvidado por completo en medio de la prisa y la emoción.

"Hey, tal vez Percy tenga una foto de Lucy y Scorp. Audrey tenía su cámara con ella, ¿recuerdas?", se apresuró a decir Harry.

"Tienes que salvarme, Potter", le dijo bruscamente Draco. "Simplemente tienes que hacerlo".

"Le preguntaré, le preguntaré".

"¡Maldita sea, ella es tan irrazonable!".

"¿Es irrazonable por querer una foto de su hijo? Seguro, Draco", Harry arrastró las palabras.

Draco exhaló ruidosamente y tiró su brazo sobre sus ojos. "Potter", le murmuró.

"¿Qué?".

"Nada. Simplemente me gusta decir tu nombre cuando estoy cabreado".

"Eso es malo. Eres malo".

"¿Ahora lo soy?", le dio una sonrisa satisfecha.

"Lo eres". Harry colocó una mano sobre la cadera de Draco. "¿Y qué era eso sobre el medio día?".

"Sí... ¿De qué iba todo eso?", Draco se rió entre dientes. Deslizó sus dedos entre los de Harry. "También te amo, ¿hmm?".

"¿Oh?".

Se dio la vuelta por encima de Harry sin advertencia, aplastándolo contra el sofá de nuevo. Harry le sonrió mientras elevaba su nariz con aire de suficiencia. "Así que dime", le dijo Draco mientras deslizaba su pulgar sobre la mejilla de Harry. "¿Por qué Teddy estaba tan condenadamente contento contigo? ¿Huh?".

Harry giró su cabeza para presionar un beso en la mano de Draco. "Yo... puede que quizá le haya dado la Capa de Invisibilidad", le murmuró.

Un escandalizado Draco dejó quieta su mano. "¿Qué?", exclamó. "¡Nunca pude probarla!".

"Tal vez quiera compartirla".

"¡Potter! ¡Eso no es justo! Sabes que no lo hará".

"La compartirá con Scorp y Scorp la compartirá contigo. No es gran cosa".

"Eso es favoritismo", Draco frunció el ceño. "Eso me ofende".

"¿De mi parte o de la suya?", bromeó Harry.

"¡Lo ha aprendido de ti! Ustedes dos son prácticamente la misma persona".

"Bien. Teddy es como yo y Scorpius es como tú. Una pequeña familia feliz". Harry le guiñó un ojo a Draco. "Y, en realidad, no estás haciendo mucho teniendo en cuenta aquel discurso acerca de cómo los niños no están en casa y todo eso".

"Sigues arruinando mi estado de ánimo", Draco chasqueó la lengua. "Deja de hablar".

"Está bien".

"De hecho, sólo túmbate ahí y no hagas nada".

"Si tú lo dices", le sonrió Harry abiertamente.

"Bien", refunfuñó Draco en voz baja. "Al menos ahora has empezado a escucharme".

"Me ha entrenado bien, señor Malfoy".

"Ugh. Sólo... cállate, Potter. Eres desagradable".

Una hora después...

Harry descansó su cabeza sobre su enroscado brazo mientras observaba a Draco, quien estaba sentado en el borde del sofá, poniéndose una camisa. Chasqueó su lengua de forma descontenta todo el tiempo para demostrar cómo se sentía sobre el horario de trabajo de fin de semana de Draco. Draco finalmente reconoció las silenciosas quejas de Harry y le echó un vistazo con una arqueada ceja.

Harry suspiró audiblemente y envolvió su brazo alrededor de la cintura de Draco. "No te vayas", le dijo. "Quiero que te quedes".

"Ah, por supuesto. Sólo llamaré al trabajo y les dejaré saber que Harry Potter desea que hoy me quede en casa", Draco arrastró las palabras.

"Te dejarían".

Se rascó su barbilla pensando. "Sí. Probablemente lo harían", acordó.

Harry sonrió para sus adentros y escondió su rostro contra el costado de Draco para que no viera aquella sonrisa y se enojara. "Podría utilizarlo para ti, Malfoy", le murmuró.

"Es bueno saberlo". Draco entretejió sus dedos distraídamente a través del cabello de Harry. "¿Qué quieres hacer para la cena? ¿Necesitas que consiga algo?".

"Nah. Iré a buscar las cosas si las necesito. Tú sólo apresúrate a trabajar y volver rápidamente".

Draco se echó a reír. "Tenemos cinco meses", le recordó a Harry.

"Esa es una larga luna de miel, ¿huh?".

Draco trazó la concha del oído de Harry y articuló 'luna de miel' para sí mismo antes de sonreír. No podía haber escuchado mal. "¿Acabas de decir 'luna de miel'?", quiso estar seguro.

Harry apretó sus labios. "No", murmuró. "Eso habría sido vergonzoso".

"Muy vergonzoso".

"Así que no lo dije".

Draco movió su mano bajo la barbilla de Harry y lo hizo mirarlo. "¿Te sientes como si estuvieras casado conmigo?", le sonrió.

"Ya quisieras", se burló Harry.

"Sería simple", continuó Draco, inclinándose hacia Harry y haciéndolo recostarse de nuevo en el sofá. Su mano estaba extendida sobre el pecho de Harry, todavía sujetándole. "¿Ahora lo sientes?".

"Jamás".

"Cinco años conmigo son suficientes".

"Suficientes", le hizo eco Harry.

"¿Qué son cinco más, huh?".

"Hmm", se rió Harry entre dientes mientras se arqueaba para besar a Draco. "Vete al trabajo. Y ve si me importa", le susurró.

"¿No te importa?".

"No".

"Sabes... a veces te amo tanto que literalmente duele".

Harry frunció el ceño ante la falsa y apaciguada sonrisa de Draco y procedió a patearlo sacándolo del sofá. "Dije que te fueras", resopló. Se acurrucó sobre los cojines, ocupando todos los de la habitación y tiró de la delgada sábana hasta su hombro. "Voy a tomarme una siesta", y cerró sus ojos a propósito.

Draco sacudió divertido su cabeza mientras arrastraba los pies fuera de allí para tener una rápida ducha antes de irse a trabajar. No estaba simplemente tomándole el pelo a Harry. Algunas veces realmente le dolía. A veces, cuando despertaba en medio de la noche y veía a Harry durmiendo profundamente a su lado, su pecho dolía y su estómago se revolvía. A veces, cuando Harry se presionaba cerca de él tan correctamente, su cabeza palpitaba y se quedaba sin aliento. Potter sería su muerte, simplemente lo sabía. No podía evitar pensar que, de alguna manera, había engañado a Potter; que había utilizado a Scorpius para engañar a Potter de alguna manera.

Se sentía un poco inseguro ahora que el niño se había ido. Ahora Harry no estaría compartiendo su tiempo, pasaría todo su tiempo extra con Draco en lugar de con Scorpius. ¿A qué podría conducir esto? ¿Qué si no le gustaba Draco después de todo? ¿Qué si...

Draco sacudió su cabeza mientras se metía en la ducha. Estaba empezando a sonar como Astoria.

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"¿Qué va a pasar cuando Scorpius vaya a Hogwarts?", argumentó acaloradamente. "¿Qué va a pasar con los dos? ¿Qué? Te darás cuenta de que todo lo que tienen en común es Scorpius, ¿y luego qué?".

"Eso no es todo lo que tenemos en común", murmuró en voz baja.

"Está conquistado por cómo eres con Scorp, eso es todo. ¡Él te odia a muerte, Draco! Siempre lo ha hecho y siempre lo hará. Ustedes dos son simplemente... demasiado diferentes. Y cuando estén solos los dos, no va a funcionar. Cuando no haya nadie más entre ustedes, no funcionará". Presionó su fría mano contra la suya. "Saldrás lastimado, Draco. Y si lastimas a Scorpius, voy a...", se detuvo a sí misma.

"Harry no es como tú...".

"No sabes eso".

"Lo sé. Incluso si no sé nada más, esto lo sé. Sé que si algo sale mal, él trabajará para arreglarlo. No le hará daño a Scorpius. No podría. Si pasa algo, simplemente terminaremos lastimándolo. ¿Está bien?".

"¿Por qué estás haciendo esto tan difícil para ti mismo?".

"Yo... no lo sé".

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Así que sólo tenía que trabajar en ello con Harry. Eso era todo. Sería un trabajo fácil y todo estaría bien. Se lo demostraría a Astoria. Se lo demostraría a todo el mundo. Incluso si había engañado a Harry para que lo amara, podría mantenerse engañándolo. Sería un trabajo fácil.

Cuando bajó las escaleras de nuevo, pudo escuchar chisporroteantes sonidos en la cocina y oler las fuertes especias que hicieron que su nariz cosquilleara. Harry estaba cocinando el almuerzo. Y él se estaba haciendo el nudo de su corbata cuando entró en la cocina.

Harry levantó la mirada hacia él con una débil sonrisa que se desvaneció bastante rápidamente, mientras sus ojos se agrandaban. Draco hizo una pausa y frunció el ceño en confusión. Harry volvió su cabeza hacia adelante y miró diligentemente hacia la cacerola. "Um...", murmuró Draco mientras se inspeccionaba a sí mismo. Nada parecía fuera de lugar. Miró hacia la parte posterior de la cabeza de Harry otra vez. La comprensión cayó sobre él sólo un segundo después, cuando captó el color rojo brillante en las orejas del hombre.

Él tenía una cosa con sus trajes.

Harry se mantuvo revolviendo las cebollas en la cacerola, forzándose a sí mismo a no mirar hacia atrás de nuevo. Esto era bastante mortificante, esta debilidad suya. La peor parte era que Draco vestía un traje casi todos los días para ir a trabajar. ¿Cómo es que eso era justo?

Saltó del susto cuando unos brazos serpentearon alrededor de su cintura. Sintió el aliento de Draco contra su cuello. "Es-estoy cocinando, Draco", le murmuró Harry.

"Ya lo veo", le dijo Draco. "¿Y por qué estás sonrojado?".

"No lo estoy".

"Lo estás. ¿Ves?", rozó sus dedos contra la mejilla de Harry.

"No te burles de mí".

Draco suspiró audiblemente mientras abrazaba a Harry acercándolo. "No lo haré", le respondió. Inclinó su cabeza hacia abajo y besó el cuello de Harry. "No voy a burlarme de ti. Pero... ¿acabas de ponerte duro?".

Harry se dio la vuelta, usando su codo para tratar de golpear las costillas de Draco. Pero Draco fue más rápido. Sus dedos se cerraron alrededor de la muñeca de Harry, alejando su brazo. Harry jadeó de dolor cuando terminó parado pecho contra pecho con Draco, con sus manos inmovilizadas en su espalda, haciéndole arquearse para disminuir la molestia. "Déjame ir, Malfoy", siseó.

"¿Por qué?", le preguntó Draco antes de robarle un beso. "Los niños no están en casa. Puedo hacer lo que quiera". Torció el brazo de Harry, haciéndolo pararse de puntitas por reflejo. "Puedo lucir bien si quiero. Y puedes mirarme fijamente todo el tiempo que quieras hacerlo".

"Deja de intentar probar tu punto", Harry le frunció el ceño.

"¿Qué sentido tendría?", le murmuró Draco mientras aflojaba su agarre sobre Harry. "Es nuestra luna de miel, ¿no es así?".

Los ojos de Harry revolotearon a través del rostro de Draco. Ya no sabía lo que estaba sucediendo. "Es-yo-¿Q-qué?", tartamudeó, poniéndose nuevamente de un color rojo brillante.

"Es la primera vez que hemos estado solos".

"¿Y?".

"Y...", Draco acarició su nariz con la de Harry. "Mírame fijamente todo lo que quieras, ¿de acuerdo? No me importa".

"Draco", gimió Harry. "No digas cosas como esas".

"Lo digo en serio".

"Es vergonzoso".

"Lo sé".

"Eres un estúpido".

"Lo sé... Tu comida se está quemando".

Harry maldijo mientras se daba la vuelta y agarraba su varita de la encimera para apagar el fuego. Fue girado alrededor de nuevo y apasionadamente besado por Draco quien hizo que su espalda se arqueara y perdiera el aliento. Harry se tambaleó aturdido hacia atrás tan pronto como fue liberado. ¿Qué estaba sucediendo?

"Tengo que irme", Draco le guiñó un ojo. "Te veo en un rato, Potter".

"Yo-yo um... Yo-sí", balbuceó. "Adiós". Se quedó mirando hacia el vaivén de la puerta por un rato. Luego se dio la vuelta y dejó caer su cabeza entre sus manos, arrugando sus ojos y cerrándolos. "Maldita sea, Malfoy...", se permitió sonreír con mortificación detrás de sus palmas. "Eres tan estúpido".

Fin.

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N/T: ¡Y llegamos al final!

¡Y, oh, Merlín, todos ustedes son tan geniales! ¡Muchísimas gracias por seguir la historia! ¡Por todos sus comentarios, alertas y favoritos! ¡Y por ser extra agradables! También quiero agradecerle a SoulMalady por permitirme traducir su historia y poder compartirla con el fandom en español.

Aún tengo algunas respuestas pendientes a sus comentarios anteriores, ténganme paciencia, ya saben que soy lenta.

¡Que tengan un excelente casi finde!

Gracias por tomarte unos minutos para leer.