DISCLAIMER: BLEACH y sus personajes pertenecen a Tite Kubo, bla bla bla, no intento sacar provecho de esto, bla bla bla, algún día iré a Japón a ajustar cuentas con él… bla bla bla…

No sé si sigo borracha o tengo resaca, en fin, aprovecharé el momento de inspiración con todo y mi tremendo dolor de cabeza. ¿Dónde diablos están los tacos de borrego a las 4 pm en Mexicali?

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Pasas el día tranquilo, te despiertas, te levantas, te aseas, vistes y demás cosas y obvio nunca te peinas o al menos jamás te esfuerzas en ello. Abres la puerta del armario y tomas el saco de tu uniforme, abres la otra puerta y besas con cuidado la cabeza azabache que descansa pesada y tranquilamente ahí dentro, sonríes y te vas.

No sabes si se dio cuenta, tampoco te importa, esa era tu rutina desde que la conociste, bueno, en realidad era tu rutina después de dos días de conocerla pues le agradecías desde lo más profundo cambiar tu vida, no era algo en especial, simplemente te nacía hacerlo así que no le veías lo malo.

Paso tu mañana normal, instituto, ella llegaba sin avisar, mas instituto, Orihime te llamaba y temblaba, Tatsuki te miraba con advertencia y obedeciendo te alejabas. Receso, azotea, Rukia, escuela, Rukia, casa, hollows Rukia, Rukia, Rukia, Rukia… Era ya inevitable, todo tu mundo era Rukia, Karin, Yuzu, Rukia, amigos, tu madre y de nuevo Rukia.

Saliste de tu cama tras pensar todo eso, buscaste al molesto de Kon por todos lados y viste esa carta, con unos dibujos que daban miedo y un estúpido acertijo, te frustró, odiabas que no te dijera de frente a donde iba ¿Qué hacía? ¿Con quién? ¿Cómo? Y sin ti. Tras pensarlo y buscarla sin éxito alguno sentiste 3 reiatsus, corriste a ella y miraste a esos tres hombres, Uryu a quien querías matar sin rencor; un hombre de largo cabello negro, frio y poderoso, te dio pavor ¿Cómo alguien podía mirar tan indiferente a una chica como ella? Sentiste más miedo aun; el otro hombre te hizo hervir la sangre, altivo, molesto, guerrero, presumido, presumiéndose a "ella", retándola, odiándola, amenazando su bienestar, amenazando su vida contigo, acariciándola con la mirada, interviniste, lo querías matar.

Un completo y total vacío te embargaba, habías sentido el éxtasis de la batalla tratando de protegerla a toda costa, tratando de que no te la quitaran. Estabas tirado en el asfalto viendo a duras penas como ella se largaba, triste, insegura, aterrada por ti y tu próxima muerte, deshecha por no quedarse a tu lado.

Te prometiste sobrevivir y traerla de vuelta para jamás separarse.

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NOTAS DE LA AUTORA:

Solo corregí un poco de ortografía, como ya saben, estoy en el "credo" de la juerga (crudo y pedo). Ha ha ha siempre me da risa decir eso, en fin, una historia más para ustedes, los quiero.

¿Han notado que todo lo que escribo es agridulce? Yo me acabo de dar cuenta.