Viaje a otro mundo

Disclaimer: los personajes de One Piece pertenecen a Eiichiro Oda y los de Inuyasha a Rumiko Takahashi.

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Inuyasha aterrizó en un suelo blando y arenoso. '¿Pero qué...?'. Instintivamente husmeó. No estaba en casa de Kagome. Al saltar al otro lado del pozo debería haber... llegado a "Tokyo".

Pero, ¡un momento! ¡Kagome había saltado antes que él!

- ¡Kagome! - se levantó y miró a su alrededor.

¡Allí! Un uniforme verde y blanco tendido en el suelo.

- ¡Kagome! - se acercó a ella de un salto.- ¡¿estás bien?!

La chica se levantó lentamente hasta ponerse de rodillas.

- ¿Inuyasha? ¿me has seguido a través del pozo? - entonces Kagome notó la cálida brisa del mar. - ¿Dónde estamos? - miró preocupada a Inuyasha. - ¡Deberíamos estar en el templo de mi casa!

- No sé lo que ha pasado, yo te seguí para entregarte esto, - le tendió el arco del monte Azusa y el carcaj. - Y caí aquí. No reconozco este lugar. ¿Puede que sea otro lugar de tu mundo?

- No lo sé... - Kagome se levantó para dar un vistazo al lugar donde se encontraban.

Había palmeras por todos los lados y entre ellas, a lo lejos se distinguían los destellos del mar. ¿Estaban en una isla del Caribe? Miró a Inuyasha.

Este estaba sentado de piernas cruzadas como de costumbre y tenía el ceño fruncido y mirando fijamente el suelo, concentrado.

- ¿Crees que ha sido cosa de Naraku? - dijo el chico sin mirarla.

- No creo que tuviese el poder para cambiar el destino del pozo. ¿Y para que? - Kagome tenía la mirada perdida. Este suceso la había dejado confusa y sin saber qué pensar.

- Oye, Inuyasha, ¿Por qué no vamos a investigar esta isla, a ver si hay alguien?

- No hay nadie. Si no ya lo hubiera olido. - dijo éste levantándose. Kagome al oír esto sus fuerzas desfallecieron. "Genial, estaban en una isla desierta. ¿Cómo iban a salir de aquí?" Tendrían que hacer señales de fuego a los barcos que pasaran. "¿Y si no pasara nadie?" se estremeció.

- ¿Qué pasa? - dijo el semi-demonio, notando el nerviosismo de Kagome.

- Nada, nada. - dijo ella intentando sonreír.

Avanzaban en una dirección al azar, cada uno sumido en sus pensamientos. Pronto llegaron a la orilla.

- ¿Porque me ibas a traer el arco, Inuyasha?

- Mmm... Kaede me dijo que quizás lo necesitases contra el demonio "examen de acceso". - dijo el chico muy serio.

- Ya veo. - Kagome se rió por lo bajo. 'Aquí me podría ser de utilidad'.

Anduvieron por la orilla de la isla hasta que volvieron al mismo punto.

- Pues sí que es pequeña esta isla. - dijo Kagome contrariada y se sentó de piernas cruzadas en el sitio. - Ahora lo único que podemos hacer es esperar a que pase alguien...

Inuyasha gruñó y entrecerró los ojos para mirar el horizonte.

- Podríamos construir una balsa... - dijo Inuyasha mirando hacia las palmeras.

Kagome movió la cabeza.

- Sí, pero ya está oscureciendo... Deberíamos preparar la cena y descansar. - dijo deseando que al despertar sólo fuera un sueño.

La chica abrió su mochila.

- Solo me queda un poco de ramen. ¡Inuyasha! Deja de refunfuñar y vete a por leña.

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A la mañana siguiente y a unas pocas millas de allí...

- ¡Tierra a la vista! - gritó Zoro desde el nido del cuervo.

- ¡Bien! ¡Vamos al país de la carne! - dijo Luffy abalanzándose sobre el mascarón de proa.

- ¿Carne? ¿Pero no nos habían dicho que era una isla comercial? - dijo Usupp poniéndose la mano en la barbilla.

- Déjalo. No tiene remedio. - resopló Nami. - ¡Una isla comercial! ¡Ya era hora! ¿Vendrás conmigo a comprar, verdad, Robin?

- Sí, claro. - dijo ella amigablemente.

- ¡Y yo estaré allí para protegerlas, mis señoritaaas! - exclamó Sanji desde la puerta de la cocina.

- ¡Yohohoho! ¡Pues a mí me parece que nos han engañado! - exclamó alegre el músico de abordo.

- ¿Qué? - dijo Nami arrebatándole el catalejo.

- Es una isla más bien pequeña. De hecho no hay más que palmeras.

- Vaya... - se lamentó la navegante.

- Parece que habrá que retrasar las compras. - dijo despreocupada Robin, hundiéndose de nuevo en la lectura.

- ¡Recoged las velas! - dijo Nami.

- ¡Ahora mismo! - exclamaron todos en cubierta.

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Inuyasha estaba recostado en una palmera mirando al horizonte cuando una figura apareció en él. Entrecerró los ojos. ¿Qué era aquello? De un salto se levantó en busca de Kagome.

- ¿Qué pasa?

- ¡Ha aparecido un barco…!

- ¿Un barco? ¡Hay que hacer señales para que nos vean!

Kagome se puso a saltar y gritar en la playa, corriendo de un lado para otro; mientras Inuyasha la miraba un poquito avergonzado.

- ¡Inuyasha, ayúdame! - dijo molesta. - ¡Espera! ¡Préstame tu chaqueta**! Es de color rojo y se verá bien.

- ¿Qué? - Inuyasha reaccionó.- No me da la gana hacer estúpidas señales con mi chaqueta.

- ¡Inuyasha! ¡Serás...! ¡Osw...!

- ¡Espera, espera! - dijo Inuyasha alzando las manos para detener el terrible castigo de la chica. - ¡No hará falta! ¡Se está dirigiendo hacia aquí!

Ella se paró en seco.

- Ah, pues es verdad... Bueno, entonces no hará falta. - dijo sonriente aunque en el fondo se lamentaba haber perdido la oportunidad de bajarle los humos a Inuyasha.

Así que se sentaron en la playa a esperar. Kagome intentaba discernir el símbolo que llevaban en la vela más grande. "Un momento…" pensó, "¿barcos a vela? Eso es un poco extraño, tanto en mi época como en la de Inuyasha." Se extrañó, pero no le dio más importancia hasta que vio la calavera con dos tibias cruzadas.

- ¡Son piratas!

Un torrente de pensamientos confusos le pasaron a Kagome por la cabeza. "¿Estamos de verdad en mi mundo? ¿Habíamos viajado a la era de los piratas en el Caribe? ¿Qué significaba esto?".¡Ya lo pensaría más tarde! ¡Lo primero era esconderse!

- ¿Piratas? - dijo Inuyasha desconcertado pero al ver la expresión aterrorizada de la chica, desenvainó Tessaiga.

- ¿¡Pero qué haces?! - gritó ella - ¡Nos van a ver!

- ¿Son peligrosos, verdad? Me encargaré de ellos. - dijo alzando su espada.

- ¡Espera...! ¡Osuwari!- y el chico cayó como un plomo.

- ¿¡Por qué has hecho eso!? - saltó furioso del hoyo que había dejado.

Kagome no le contestó y tirándole de la manga le arrastró hacia el palmeral. No paró de caminar hasta que llegó al punto opuesto de la isla. Se sentó en el suelo esperando que los visitantes se marcharan pronto.

"Si esta había sido la oportunidad para salir de esta isla, ¿Porque no la aprovechaba? Pero eran piratas... Les harían cosas horribles... Había oído que algunos despellejaban vivos a sus víctimas. ¡No iban a subirse a ese barco!

Otro problema era si habían hecho un salto al Caribe del siglo XVII. Pero el pozo sólo conducía a Japón, ¿o no?" Apartó esas preguntas de su mente y observó a Inuyasha. Este husmeaba y vigilaba constantemente a su alrededor. Al notar que ella le estaba mirando le espetó:

- Oye. ¿A qué vino eso? ¡Les podía haber derrotado!

- Seguramente serían más y también serían fuertes... Además, no ibas a usar Tessaiga contra humanos, ¿no?

- ¡Bah! - dijo Inuyasha alejándose.

- ¡Y es mejor que no se enteren de que estamos aquí así que cállate!

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Luffy saltó a la playa y empezó a correr.

- ¡Luffy! – le llamó el francotirador de la tripulación. - ¡Espérate!

- ¡Vamos a explorar la isla! – dijo Chopper entusiasmado.

- ¿Pero no íbamos a reanudar el rumbo enseguida? – preguntó Usopp a la navegante.

- Íbamos… -dijo ésta apretando los dientes y cerrando el puño. - ¡Y ahora este idiota se ha ido por ahí a…!

- Bueno, me voy a dar una vuelta… - dijo el peli-verde acercándose a la borda.

- ¡Ni se te ocurra! – Nami, Chopper y Usopp se le tiraron encima para evitarlo.

El chico de goma saltaba de un lado para otro tarareando una canción cuando vio una chica de pelo negro agazapada detrás de una palmera.

- Ei, hola. ¡Yo soy Luffy! ¿Sabes dónde hay una tienda de carne por aquí?

Un escalofrío le recorrió por la espalda a Kagome cuando escuchó esa voz desconocida.

"¡Me han descubierto!"

Cogió el arco y las flechas instintivamente y se dió la vuelta. Entonces se percató de lo que había preguntado y miró al pirata de arriba a abajo. Parecía ser de la misma edad que ella. Sería el grumete. No parecía nada aterrador y esperaba sonriente la respuesta.

"¿Pero quién pensaría que hubiera una tienda allí?". Kagome pensó que a lo mejor era idiota y si le decía dónde estaba "la tienda" se alejaría de allí y no diría nada. ¡Pero tampoco se iba a dejar engañar por las apariencias!

- Pues verás hay una... - vio como la sonrisa del chico se agrandaba. Entonces llegó Inuyasha y se plantó entre ellos dos.

- ¡Kagome!¿Qué haces?¡Y tu aléjate de ella

"Las orejas", pensó la chica "¿Cómo reaccionaría a ellas?".

Al contrario de lo que la chica esperaba, el grumete, en vez de apartarse o moverse se quedó mirando a al personaje que había aparecido de repente. Entonces sus ojos se convirtieron en dos estrellas de emoción.

Kagome e Inuyasha se miraron extrañados. Entonces el chico del sombreo de paja saltó hacia Inuyasha y le tiró de ambas orejas. Inuyasha aulló de dolor e intentó darle un zarpazo pero el pirata lo esquivó.

- ¡Pero qué haces, maldito!

- ¡Anda! ¡Si són de verdad!, que guay. ¿Cómo las has conseguido? ¡Yo también quiero unas!- dijo entusiasmado.

Kagome e Inuyasha casi se caen de la sorpresa. "¿Pero qué estaba diciendo?".

- ¿Tú qué crees? ¡Nací con ellas! - dijo Inuyasha dispuesto a atacar de nuevo.

- ¡Entonces está decidido!

- ¿El qué? - contestaron al unísono.

- ¡Seréis mis nakamas!

Esta vez sí que se cayeron de la sorpresa. Antes de que pudiesen replicar, el chico pirata cogió a Kagome por la camisa y salió corriendo.

- … ¡eh!

- ¡Os presentaré a los demás!

Fue arrastrando a Kagome hasta llegar a la playa e Inuyasha corría detrás hecho una furia.

- ¡¿Qué nakamas ni qué puñetas!?¡Suelta a Kagome! - "Cuando lo coja..."

- ¡Pero qué me sueltes! - decía Kagome. Alcanzó una flecha del carcaj y la empuñó para pinchar al pirata, al menos la soltaría. Pero entonces él paró bruscamente en el límite del palmeral y gritó a pleno pulmón:

- Eh, chicos; ¡tenemos nuevos nakamas!

Entonces vio a la pintoresca tripulación del sombrero de paja.

- ¿Qué le tenemos dicho de reclutar tripulación al primero que pase? - dijo Nami preparando un capón para Luffy.

- ¡Si es una señorita! -dijo Sanji haciendo una pirueta.

- Yohohoho... ¿Crees que me dejará ver … - Sanji le cortó la frase dándole una patada.

-¡No te va a enseñar nada!

Kagome no podía creer lo que estaba viendo. ¿Esa era una tripulación pirata de verdad?

El rubio parecía más un caballero y no un sanguinario criminal. Después había dos mujeres con ellos. La pelirroja había cogido al chico que la había traído hasta allí y le había empezado a reñir como si fuera su madre. La morena nos observaba con atención.

- Kagome… - dijo Inuyasha sinsaber qué hacer.

- Parece que no son tan mala gente como yo imaginaba… - dijo riéndose de la cómica escena entre la chica y el pirata, Luffy.

- Pero… pero… ¡tiene orejas de perro! ¿A qué es guay? – se excusaba él.

- Kagome se volvió hacia su compañero de repente.

- ¡Podemos aprovechar y pedirles que nos lleven a otra isla habitada!

En respuesta, él no dijo nada, sólo frunció el ceño. Ella tenía razón pero todavía no les conocían bien

- Hola. - dijo la mujer de ojos azules acercándose la primera.

Tanto Kagome como Inuyasha se pusieron tensos. Parecía amable pero había algo en ella que... o puede que... ¿una presencia demoníaca? ¿Acaso sus sentidos les estaban engañando? Kagome sacució la cabeza. Ella era una humana normal, no era posible... Además, era una sensación muy leve.

- Yo soy Nico Robin. – sonrió misteriosamente.

- Yo me llamo Kagome y él es…

- Inuyasha. - dijo él secamente

La mujer asintió y abrió la boca para decir algo pero entonces vino la pelirroja, malhumorada.

- Hola, ¿sabéis cuánto tarda en cargarse el log-pose aquí? ¿O a qué otras islas apunta? Ah, y no os toméis en serio lo que diga el idiota de nuestro capitán... Siempre recluta a la gente como le parece…

Kagome e Inuyasha se miraron totalmente desconcertados. "¿Qué? ¿Qué era eso del log-pose?"

Ella estaba pensando a toda velocidad en una excusa pero, ¡no se le ocurría nada! Además, no dejaban de mirarla fijamente, lo que la estaba poniendo nerviosa.

Al final, suspiró y dijo:

- La verdad es que no tengo ni idea de qué estás hablando... No somos de aquí. - tuvo que admitir. La mujer morena, Robin, frunció el ceño, interesada.

- ¿De otra isla? - dijo la pelirroja.

- No, veréis...

- Llegamos aquí a través de un pozo. - cortó Inuyasha, yendo directo al grano.

Las dos mujeres se quedaron calladas. Nami estaba empezando a pensar que aquellos dos habían sufrido una insolación.

- Es como un pozo mágico, ¿vale? - intentó aclarar Kagome.

- ¡¿Hay un pozo mágico en esta isla?!¡Hala! - se oyó decir al chico del sombrero de paja.

- Conecta diferentes dimensiones...

- Ah. - dijo la pirata pelirroja incrédula.

Hasta ahora solo me ha servido para viajar al pasado pero ahora nos ha conducido a otro mundo. – dijo Kagome nerviosa, parecía que la estaban tomando por una loca.

- Vaya... Nunca había conocido a extraterrestres. - dijo Nico Robin abriendo los ojos.

A unos poco metros de allí;

- ¡¿Ha dicho extraterrestres?! – dijeron a la vez Usopp, Chopper y Brook alejándose.

- ¡He oído decir que se meten en tu mente mientras duermes y te roban las memorias! - dijo Usopp tomando el papel de narrador.

- ¡Qué miedo! - dijeron sus escuchantes.

- ¡Uau! Entonces es toda una belleza extraterrestre. - exclamó el rubio acercándose a toda velocidad. - Señorita... - empezó a decir.

Kagome se acordó de inmediato de Miroku e Inuyasha se interpuso entre los dos para proteger a Kagome de ese pervertido con corazones en los ojos. No fue necesario porque la pelirroja le envió a preparar un aperitivo. La aprendiz de miko aprovechó la ocasión para pedirles que les llevaran a una isla habitada a lo que la pirata respondió que serían unos 100.000 berries. Por los dos.

- ¡Pero si no tenemos dinero! - se quejaron. No podían creerse lo aprovechada que eran algunos.

- Es una pena... ¡Pero tampoco os podríamos dejar tirados aquí! - suspiró Nami desilusionada.

Kagome no pudo evitar soltar un suspiro de alivio.

- Kagome... - le llamó Inuyasha.

- ¿Entonces se quedan, no? ¿Nami? - dijo Luffy. - ¡Yuju! ¡Otros dos nakamas más!

- Pero que no vamos a unirnos a tu tripulación. - le recordó la chica.

- Entonces, ¿vosotros dos sois…?

- Yo me llamo Higurashi Kagome.

- Yo soy Inuyasha. – dijo éste con el ceño fruncido. Hacía rato que le rondaba una idea por la cabeza, pero no encontraba el momento para decírselo a Kagome.

- Bien, yo soy Nami. Venid, os presentaré al resto de la tripulación.

Pero Inuyasha cogió la muñeca de Kagome para que se quedara con él. Nami se giró extrañada.

- Tenemos que hablar un momento. – dijo él casi gruñendo. La pelirroja se encogió de hombros y se alejó dejándolos solos. Si que era raro ese chico, ¿y las orejas…? ¿Serían de perro?

- ¿Qué pasa? – dijo Kagome extrañada.

- Tú también lo has sentido, ¿verdad? La presencia demoníaca… - dijo él echando ojeadas a la chica morena.

- Si. Pero… - empezó a decir, Inuyasha la interrumpió.

- Esta gente tiene algo que me molesta. No son medio demonios porque sino su esencia sería más fuerte… - dijo casi hablando para sí que para su compañera.

- No tiene sentido, tienes razón. ¿Habrá hecho esa chica algún pacto demoníaco? – dijo Kagome diciendo lo que primero le vino a la cabeza.

- Pero qué dices…

Nami había estado observándolos. Estaban cuchicheando no sé qué, cómo si el chico no se fiara de ellos. ¡Encima que les iban a ayudar…!

- ¿Puedes escuchar lo que están diciendo Robin? – le dijo a la arqueóloga.

- Sí, claro. – y ella hizo ademán de utilizar su fruto del diablo pero justamente en ese momento, la pareja dejó de hablar y se dirigieron hacia ellas.

La chica mostraba una expresión amable en su cara, en cambio, el orejudo, husmeaba y no paraba de mirarlas de arriba abajo.

- Veamos… ése es Sanji, el cocinero. – dijo señalando al rubio que se parecía a Miroku. Éste vino a toda velocidad y paró haciendo una reverencia enfrente de las tres chicas.

- Señoritas… Aquí está el aperitivo…

- Gracias, Sanji-kun. – agradeció Robin

- Sanji, ella es Kagome.

- ¡Encantado de conocerla, Kagome-chan! ¡Si necesita algo, no dude en pedírmelo!

Kagome soltaba risitas por lo bajo. ¡Este hombre es todo un caso!

- Y éste es Inuyasha.

- Ah, hola. – dijo ahora el cocinero casi ignorándole. Inuyasha intentó coger un pastel pero Sanji movió la bandeja. - ¡Esto es sólo para señoritas! ¡Nami-swan, todavía no has cogido una!

- Me recuerda a Miroku… - dijo Kagome entre risas. – ¡Aunque son totalmente diferentes…! - Inuyasha lamentaba lo del pastel, parecían deliciosos.

Ella se lamentó que Miroku no fuera tan atento cómo Sanji, así Sango sería más feliz. Kagome se entristeció por sus compañeros porque no sabía cuándo los volvería a ver. Normalmente tardaba unos dos o tres días en volver a la Edad Media.

- Esos tres idiotas de allí son Usopp, el de la nariz larga, Chopper el médico de abordo y Brook, el músico. – Continuó Nami señalando a tres personas que se estaban escondiendo detrás de una palmera. Uno de ellos, según vio Kagome, llevaba una careta de esqueleto.

Luffy se acercó corriendo con otros dos tripulantes. Un… ¿robot? También le acompañaba un espadachín de pelo verde y tres espadas. Kagome no podía creer lo que estaba viendo. ¿Qué clase de mundo era ese? Piratas, robots, personas-demonio…

- ¡Eh! ¡Extraterrestres! – les llamó Luffy.

- ¡No nos llames así! – gritaron los dos.

- ¿Veis? ¡Esos son nuestros nuevos nakamas! – les decía a sus dos compañeros que miraban a Kagome e Inuyasha con desconfianza.

- ¡Pero que no nos vamos a quedar contigo! – le contestaron ellos.

- Esta es... – empezó Luffy cogiendo a Kagome de la mano para acercarla. En cuanto la tocó, sintió el mismo efecto que si tocara kairouseki. - …uuhh… estoy perdiendo fuerzas… - y se derribó en el suelo como si fuera gelatina.

- ¡¿Qué?! – dijo Kagome asustada. "¡Pero si no le he hecho nada!" Las personas a su alrededor reaccionaron de manera muy distinta.

- ¡¿Qué le has hecho, maldita?! – el espadachín se puso en guardia y hizo ademán de sacar una espada. - ¿Ves lo que te pasa por enrolar a gente desconocida? – le gritó a Luffy.

A lo que Inuyasha reaccionó enfrentándose a él, también sujetando Tessaiga a punto de desenvainarla. La chica morena dio un paso atrás y puso sus manos sobre el pecho, muy atenta.

Nami sólo frunció el ceño preocupada. El espadachín y Inuyasha saltarían uno al cuello del otro en cualquier momento y Kagome tenía una cara de confusión de no saber qué estaba pasando.

- ¿Pero qué les pasa? – dijo Usopp desde lejos haciendo visera con las manos.

- ¡Los extraterrestres han atacado a Luffy! – se puso a gritar histérico Chopper dando vueltas en círculo.

- ¡Esperaos un momento! – dijo la chica pelirroja cogiendo a Zoro de una oreja y a Inuyasha de otra. Al espadachín, además, le propinó una colleja que lo tiró al suelo.

- ¡Me parece que esto tiene una solución mucho más pacífica!

- Mira quién fue a hablar… - dijo Zoro, frotándose la cabeza. – Bruja…

- ¡Cállate! – le espetó Nami.

- ¡Yo no le he hecho nada! – dijo Kagome en su defensa.

- ¿Qué es lo que pasa? – Sanji se acercaba preocupado.

- A ver… - Nami cogió a Kagome de la mano y le miró las muñecas…

- ¡Eh! – saltó Inuyasha molesto.

- Mmm… no pareces llevar kairouseki

- ¿El qué? - se preguntaron Kagome e Inuyasha a la vez.

- ¡Vamos a hacer una prueba! – dijo la navegante ignorando su pregunta. – Robin, ¿podrías tocarla a ver si a ti también te afecta?

Ella asintió y le dio la mano a la chica en uniforme. Notó, en efecto, que desfallecía, como si hubiera tocado esa roca del mar, y retiró la mano cómo si se hubiera dado un calambre.

- ¿Pero qué es lo que pasa? ¿Por qué…? – preguntaba Kagome mirando a su alrededor.

El espadachín se había alejado de allí, desinteresado, e Inuyasha estaba más tranquilo. Brook, Usopp y Chopper se acercaban progresivamente a dónde estaban los demás.

-A lo mejor es una usuaria que puede anular los efectos de otros usuarios. – dijo Franky con la mano en la barbilla.

- ¿Hay una fruta así? No tiene sentido. – comentó Sanji.

- ¿Los extraterrestres también tienen frutas del diablo? ¡Qué interesante! – dijo Luffy que los observaba a todos sentado en el suelo.

- ¡Ei! ¡¿Alguien me puede explicar qué es eso de las frutas del diablo, usuarios y lo que ha pasado?! – dijo Kagome enfadada.

- Eso. – remarcó Inuyasha.

- Primero deberías explicarnos tú cómo has hecho eso. – le dijo el cyborg.

- ¡Pero si no lo sé! ¡Sólo me ha tocado!

Nami suspiró cansinamente y tomando la iniciativa, les contó a los dos recién llegados qué era eso de las frutas del diablo. Kagome miró alerta a Inuyasha, recordando lo que había dicho él sobre las "presencias demoníacas".

- Entonces, ¿Luffy, Robin y el de allí…? – dijo señalando al músico con afro. - ¿…tenéis esos poderes por las frutas que os comisteis?

- Exacto. Y el mar, o esa roca, los debilita.

Todo esto era demasiado extraño, aunque Kagome ya había visto cosas que superaban cualquier leyenda. Recordó que estaba en un mundo diferente y que allí, los "raros" eran ellos.

- ¿Y bien? - le instó el peli-azul a explicarse.

- Bueno, pues yo, digamos que soy aprendiz de miko. Me dedico a recoger fragmentos de una esfera…

Y así los tuvo entretenidos un rato, durante el cual, los tres que se habían estado escondiendo acudieron a escuchar la historia.

- ¡Guau! ¡Tenemos a una miko y a un demonio en la tripulación! – dijo Luffy, que era lo único que había pillado de la conversación.

- Podría ser que tus poderes de purificación nos afectaran por tener relación con "el demonio". – dijo Robin.

- Sí, tiene que ser eso… - dijo suspirando cansada.

- ¿Entonces nos vais a llevar a otra isla o no? – intervino Inuyasha rudamente.

- Sí, claro. – les sonrió Nami. – Vamos al barco, os lo enseñaré.

- ¡Es el mejor barco que surca por el Nuevo Mundo! El súper Thousand Sunny! – dijo Franky.

- En mi mundo ya no hay barcos cómo ese. – dijo Kagome sonriente ante el entusiasmo del cyborg.

- ¡¿Qué?! ¿Cómo puede ser eso?

- Los barcos van a motor y son de acero…

Franky y Kagome fueron charlando animadamente de los avances técnicos de su mundo. Inuyasha respondía con gruñidos a las preguntas de Brook y Usopp.

- Si tienes orejas de perro, ¿tienes cola también?

- Grrr…

- Lo que si tiene es malas pulgas… - cuchicheó el narizotas a Brook.

- ¡¿Me queréis dejar en paz de una vez?! – ladró él.

- ¡Yohohoho! ¡Tienes razón Usopp-san!

- ¡Callaos de una vez! – dijo Inuyasha corriendo detrás de ellos.

- ¡Uaaahh! ¡Corre Brook, nos persigue un demonio con malas pulgas!- decía Usopp chinchando todavía más a Inuyasha.

Estuvieron dando vueltas a la playa hasta que Usopp se topó con Zoro y se guareció detrás de él.

- ¡Zoro! ¡Protégenos!

Él se limitó a mirar de arriba abajo a Inuyasha y prestando especial atención a su espada, se desentendió echándole una mirada hostil. Entonces Sanji los llamó a todos para que fueran a comer. Eso alegró a Inuyasha. Quería probar la comida de ese lugar, aunque si de él dependiera comería siempre la comida enlatada de Kagome.

- ¡Bien! ¡Escuchádme todos! – dijo la navegante levantándose de su asiento.

- ¡Luffy! ¡Marimo! ¡Ha dicho que os calléis! – espetó Sanji. Nami fulminó con la mirada a los tres.

Resulta que esta isla es en realidad un atolón de la isla principal que se encuentra mucho más al este. – dijo levantando la muñeca dónde llevaba el log-pose. – Así que después de comer saldremos de inmediato a la isla comercial. ¡Ya os podéis dar prisa en acabar de comer que quiero llegar ya!

- Pero Nami… - se quejó Usopp. Nami levantó el puño mirándole fijamente. - ¡Ya he acabado! – dijo el francotirador marchándose a toda prisa de allí.

- ¡Qué rápido! – exclamaron asustados Brook y Chopper.

Kagome e Inuyasha no dejaban de sorprenderse con esta tripulación. Aunque el chico del sombrero de paja era el capitán, la que mandaba allí era Nami. "¡Cómo debía ser!" Pensó Kagome.

- ¿Hace falta que ayudemos en algo? – dijo ella. Inuyasha la miró alertado. ¡Él quería echarse una siesta!

- No, no hace falta. – Nami sonrió amable.

Inuyasha suspiró aliviado y salió de la cocina, cómo también hizo Kagome.

- ¡Kagome-chan! ¡Tú puedes tardar lo que quieras! – le recordó Sanji.

Al salir a cubierta se encontró a su compañero apoyado en la barandilla y fue hacia él para sentarse a su lado. Observaron cómo se alejaban de lo primero que habían conocido de ese mundo, el pequeño atolón de arena.

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Es mi primer fanfic así que agradeceria mucho que dejarais vuestra opinión para mejorar. ¡ Gracias!