FANFICTION: "El amor también es leyenda".

CAPÍTULO 1: "Enemigos de tus enemigos".

SERIES: "Hetalia" & "Cómo entrenar a tu dragón" ("How to train your dragon")
TEMA: Romance/Humor/Aventura –SLASH/YAOI EXPLÍCITO (y mucho)-
PAREJA PROTAGÓNICA: Toothcup (Hiccup x Anthro-Toothless)
OTRAS PAREJAS: SuFin (Berwald x Tinö), DenNor (Dinamarca x Noruega), LietPol (Toris x Feliks), Spamano (Antonio x Lovino), GerIta (Ludwig x Feliciano), FraUK (Francis x Arthur), PruHun (Gilbert x Elizabeta).

SÍNTESIS DE LA TRAMA:
La aldea de Berk se encuentra en guerra contra 2 tribus enemigas, una de ellas tiene a más de 50, 000 hombres. Lo peor de la situación es que los enemigos han descubierto la forma de entrenar a los dragones debido a que un viejo aldeano de Berk los traicionó. Los vikingos de Berk realizan una junta para considerar huir de la isla o preparar un plan de guerra. Durante esta, un legendario barco pirata, temido por estar rodeado de mitos fantasmagóricos aparece en el muelle de Berk y se extiende el pánico, mas al comunicarse con los tripulantes de este, se desmiente la oscura leyenda que tenía alrededor para darse a conocer que eran simples humanos, jóvenes guerreros nórdicos y otros reclutas. Aunque dos de ellos poseían dones mágicos. Los extranjeros revelan que su pueblo también fue atacado por las armadas enemigas, y les proponen a Berk una alianza.
Por otro lado, Hiccup cada día se da cuenta de que su extremadamente inteligente dragón se ha vuelto más que un amigo para él, lo que no sabe es que su dragón siente lo mismo por él.
Afortunadamente, el destino siempre se encarga de colocar a cada pieza donde debe estar, y el amor es una gran fuerza que puede dejar una gran leyenda para la posterioridad.
¿Cómo podrán consumar su amor estos dos seres? ¿Qué leyenda dejarán?

*(El primer capítulo está lleno de presentaciones y cosas fundamentales para el resto de la historia. Me ofenderé si se saltan al segundo capítulo, pero solo debo decir que es en ese cuando empieza "lo bueno").


El siguiente fanfiction es una historia principalmente basada en la película, libro y serie animada "Cómo entrenar a tu dragón". En segundo plano, pero con importancia destacable, se introducen personajes del anime y manga "Hetalia".
-CROSSOVER-
*Para evitar confusiones y dudas respecto a los personajes de esta última serie, se procurará describir lo mejor posible a los personajes ajenos a "Cómo entrenar a tu dragón" en la redacción de la trama y así el lector que no conozca "Hetalia" pueda disfrutar fluidamente de la lectura.
*Menciono datos de la serie que sacó Dreamworks este año "Dragones: Los jinetes de Berk", pregúnteme por review o inbox en mi Facebook dónde la pueden ver si no la han visto. En España la compró CartoonNetwork, en Latinoamérica uno se tiene que conformar con verla online.
*YAOI EXPLÍCITO. Slash. Se marcará el número de capítulo con un "!" en aquellos capítulos que contengan Slash.
*Ninguno de los personajes, ni las historias originales me pertenece. Esta historia es fanmade.
-"How to train your dragon" pertenece a Cressida Cowell y a Dreamworks.
-"Hetalia" pertenece a Hidekazu Himaruya.

Dicho esto…
3…

2…

1…

FANFIC!


Por primera vez en generaciones, la isla de Berk tenía pavor de una guerra por venir. Alvin y los exiliados iban a atacar tarde o temprano, eso era seguro. Además, tenían la primicia de que los Berserkers podrían estar confabulados con ellos.

¿¡Cómo iba a vencer la pequeña aldea de Berk a una armada de más de 50,000 hombres!? Y no cualquier tipo de hombres, hombres, sino los más rudos y salvajes de los océanos, presumiblemente, también ayudados por dragones, gracias a que el anciano Meldew había traicionado a los habitantes de Berk y reveló los secretos a Alvin sobre el entrenamiento de dragones.

¿Armas? El mercader Johann no había pasado por la isla en meses. Sospechaban que había sido secuestrado por el enemigo. Bueno, pero aún tenían armas. Y además ¡tenían dragones, y bien entrenados, sí…! Pero con suficiente tiempo, el enemigo también aprendería a entrenarlos del mismo modo, los aldeanos comenzaban a perder toda esperanza.

Estaban ante una desgracia inminente. Todo era cuestión de tiempo. Tiempo que aprovecharían para planear el mejor ataque, la mejor defensa… o la mejor forma de abandonar la isla. Por más triste que pudiera parecerles. Por más vergüenza que sintieran sobre la honra de sus ancestros. Esta vez… era lo más prudente.

- ¡NO! –Golpeó la mesa Stoick, con una furia que le hacía arder las entrañas como a un Gronckle- NUNCA. Nunca nos retiraremos.

El bullicio de su gente discutiendo acaloradamente en la sala de decisiones del Gran Recinto empeoraba el estado de ánimo del jefe vikingo. Miraba los rostros al borde de las lágrimas de sus hombres y mujeres, escuchaba el tumulto de réplicas, junto al llanto de los niños fuera de la sala que se alcanzaba a escuchar.

- Es lo más sensato, Stoick… A todos nos partería el alma dejar la aldea pero…. –Alcanza a intervenir Gobber entre el bullicio, sin una traza de la alegría que siempre lo acompañaba.

-¡PERO NADA! ¡ESTA ES NUESTRA ISLA! ¡AQUÍ NACIMOS, AQUÍ MORIMOS! ¡HUIR NO SOLO SERÍA COBARDÍA Y UNA DESONRRA A NUESTROS ANCESTROS…! Sería… algo peor que la muerte misma. –A pesar de que Stoick sentía el corazón rompérsele al sentirse en esa situación, tenía que ser firme. Cualquier cosa menos dejar la tierra de sus ancestros. Todo su trabajo, sus vidas, su muerte, su memoria… todo sería olvidado.

Hiccup se había ganado cierto respeto en la aldea, por lo que era requerido en las juntas donde se tomaban decisiones importantes para la aldea; sin embargo, en esta ocasión intentaba alejarse de la conversación. Estaba abrumado entre quejas y gritos. Y una particular angustia lo aquejaba… por primera vez Hiccup sentía que tenía una razón importante para vivir. Alguien porfin le había dado sentido a su vida... Y no, no era la joven vikinga rubia de la que antes estaba enamorado... Era alguien más. Desde que conoció a su Night Fury, este se había vuelto mucho más que un amigo para él. Nunca le mostró la verdadera fuerza de sus sentimientos… Ya no era ese cálido sentimiento de unión fraterna que sintió en un principio... se trataba de algo… diferente. Cada vez que salían a volar, cada noche que dormían en la misma habitación… deseaba más y más… cercanía. Pero no podía darle muestras de afecto tan… tan… humanas… tan… carnales… ¡a un dragón! ¿Estaba loco? Tal vez. Pero por primera vez, se sentía vinculado de una forma increíble a otro ser.

Lo que más le dolía de la guerra que había estallado, era el miedo a perder a su ser más amado. Tenía miedo de morir sin haber tenido la oportunidad de confesarle sus sentimientos a Toothless. No sabía si podría ser correspondido, en realidad lo dudaba bastante, pero pensaba que nunca lo sabría si no lo intentaba. Si tan solo no estuviera afrontando esa guerra con su pueblo, si tuviera más tiempo de vida… Tal vez. Solo tal vez, podría buscar alguna forma de vivir feliz junto a él, en un mundo utópico, en otra realidad… O tal vez lo mejor era morir en la batalla. Así se quitaba de ese sentimiento que le ahogaba el corazón cada que ese Night Fury lo miraba con su penetrante, brillante y tóxica mirada. Sí… estaba perdiendo la cabeza. Sin embargo, huir tampoco le daba seguridad pero sí una profunda tristeza que tampoco estaba dispuesto a afrontar. No podía estarle pasando esto. Simplemente ya no quería pensar más. En NADA. El joven sacudió la cabeza hacia ambos lados, intentando salir de su nube de sentimientos. "¡Menos problemas, más soluciones, Hiccup!" se repetía como un mantra.

-Habíamos vivido entre dragones atacando nuestra aldea día y noche por generaciones –La voz del joven Hiccup, por fin se hizo notar con temple- Nada nos hizo correr. Hemos pasado esos peligros durante largas tormentas invernales sin alimentos, con ataques frecuentes. Siempre al borde de la muerte. ¿¡Y ahora dicen ustedes, vikingos de Berk, que quieren huir ante una armada!? ¡Siempre habíamos vivido en guerra y en desventaja! ¡Y vencimos! ¡No tiene por qué ser diferente!

Un largo silencio se hizo en la sala.

"¿Quién eres tú y qué le hiciste a mi hijo?" Pensó Stoick. Y tras congelarse de la impresión unos segundos, utilizó el silencio creado para retomar la palabra- ¡HICCUP TIENE RAZÓN! –Oh, sí, la tenía. Pero eso no aminoraba el miedo de los aldeanos.

- ¡BARCOS EXTRANJEROS EN EL MUELLE! –Exclamó aterrorizado Bucket, entrando a la sala bruscamente. El alto hombre rubio se había quedado fuera de la sala para cuidar a los niños y jóvenes mientras la junta de más de 5 horas tenía lugar. Dicho su anuncio, se desmayó junto a las puertas de la sala.

- ¡HAN LLEGADO! –

-¡ESTAMOS ACABADOS! –

Los alaridos de terror no se hicieron esperar en la sala e intentaron salir entre empujones hacia sus armas y dragones. A pesar del miedo, finalmente su instinto vikingo los hizo salir a luchar.

- ¡ESPEREN! –Gritó Astrid- Es solo UN barco, y ni siquiera tiene la insignia de los Exiliados, ni de los Berserkers…

- ¿El mercader Johann? ¡Por fin! –Exclamó Gobber.

- No… Tampoco –Explicó Astrid- Hay que ser cautelosos… Nunca había visto esa insignia por aquí, es… es diferente es…

- E-e-es el Terror del Océano… -Declaró Fishlegs, colapsando igual que Bucket.

-¿¡Qué!? ¿¡E-el Terror del Océano!? He escuchado que lo tripulan las más temibles bestias sobrenaturales. No solo saquean lo pueblos… ¡Roban las almas de sus habitantes! –Comenta un aldeano.

-¡Sí! También dicen que un halo de misteriosa niebla verde cubre el barco. ¡Y es venenosa! –Dijo otro.

-¡No es solo niebla! ¡He escuchado que se trata del espíritu maligno de un troll gigante! –Se decía también.

Nuevamente la sala quedó aterrorizada, pero esta vez ya no gritaron. Habían perdido el aliento. Estaban pasmados ante el nombre de un fantasma. Una leyenda estaba en su muelle, tan terrorífica como…

- ¿El monstruo de niebla de Breakneck Bog? Eso también era tan fantasmagórico y aterrador como esto. –Dijo Hiccup con su usual humor seco. No era que no le importara la situación, simplemente atravesaba por una etapa muy amarga en su vida, y en particular en momentos como este le molestaba en demasía que los vikingos tuvieran tanto valor en batalla y sin embargo les aterrara cualquier cosa que desconocieran o que tuviera leyendo sobrenatural a su alrededor.- No hay niebla, ni brillo extraño a su alrededor. Dos piernas, dos brazos, dos ojos. No son más altos que la mayoría de ustedes, gente. Tampoco cargan armas grandes… excepto ese del hacha. –Comentó tras observar por un pequeño hoyo en la puerta del Gran Recinto, en el que Hiccup mismo había instalado un telescopio.

Observó que 4 hombres jóvenes descendían del barco. Los 4 eran rubios de cabello corto y lacio, en diferentes peinados y variación en longitudes. Todos llevaban ropas vikingas, pero mucho mejor elaboradas que las que vestían los habitantes de Berk. Costuras simétricas, pieles que a lo lejos parecían de calidad. Sorprendentemente, no llevaban cascos y tampoco eran barbados. Eran evidentemente escandinavos, pero no lucían tan… vikingos.

Dos de ellos eran tan altos como su padre, pero no tan… "fornidos". Tampoco eran tan delgados como el pequeño entrenador de dragones, lucían fuertes, pero no mostraban gran musculatura.

Uno de los jóvenes altos, tenía un peinado desaliñado, con una especie de flequillo levantado. Estaba muy sonriente vistiendo un traje color rojo y marrón, usando una capa larga de color negro con pelaje animal claro que le abrigaba en la parte del cuello. En su mano llevaba una gran hacha cuyo mango era más alto que él. Tenía brillantes ojos azules y una expresión de egolatría, vitalidad y ligereza.

El otro joven alto, llevaba el cabello muy corto, vestía ropas grises con detalles en azul, una larga capa azul marino y usaba anteojos delante de sus serios ojos azules. Destacaba su semblante facial rígido como piedra.

Los otros dos eran más bajos y esbeltos, apenas un poco más altos que Tuffnut. Uno de estos tenía un flequillo corto sobre el lado izquierdo de la cara, el lado derecho del flequillo iba recogido hacia atrás con accesorio metálico, una especie de broche en forma de cruz. Al igual que los otros dos, tenían los ojos azules. Mas los de este último eran especialmente carentes de luz, inexpresivos; puestos en un rostro tranquilo pero frío. Sus ropas consistían en un traje azul marino, con su respectivo cinturón para cargar armas, botas vikingas y una capa negra.

Por último, el cuarto joven, el de estatura más baja; tenía cabellos dorados, ligeramente más oscuros que los demás, un semblante sereno y expresivos ojos del color de la miel. La mayor parte de sus ropas eran color azul celeste con algunos detalles en azul marino, salvo una discreta capa hecha del pelaje de un zorro blanco.

- Pero tal vez hayan ingerido algo que les hizo daño… -Comentó Gobber al echar un vistazo por aquel hoyuelo y percatarse de una peculiar escena:

El rubio alto de los anteojos comenzó a persiguir al de los ojos miel. No parecía violencia, solo alguna especie de juego, en el que el ojimiel cambió su semblante sereno por uno de terror mientras huía despavorido del otro. Finalmente tropieza en la arena y el más alto cae sobre él, abrazándolo sin cambiar la monotía de su rostro rígido. El joven alto del hacha los miraba riendo a carcajadas, y decide hacer lo mismo con su otro compañero más bajo, el del adorno en el cabello. Pero este último no cede a su juego, simplemente lo recibe con un puñetazo en la cara cuando intentaba acercársele, tirándolo al suelo para luego pisarle la cabeza y hundirle el rostro en la arena.

Finalmente, Stoick se decidió a salir, con la mitad de los presentes en el Gran Recinto; la otra mitad se quedó preparando sus armas y a los dragones en caso de que fuera necesario.

Los tripulantes del barco no sacaron sus armas, ni se movieron. Esperaron pacientemente a que algún habitante de la isla se mostrara. Tras ver que los vikingos de Berk se acercaban excesivamente despacio, el rubio alto del hacha decide saludar enérgicamente a la distancia, con una gran sonrisa.

- Adelante –Ordena Stoick, al ver que los recién llegados no mostraban ningún tipo de hostilidad.

- ¡Buenas, hermosas y nubladas noches, hermanos de Berk! –Saluda el alto extranjero sonriente, mientras se limpia la arena de la cara- Yo soy el Capitán Mathias Køhler, líder del "Terror de Océano". Pueden llamarme "El león de Dinamarca". –Dice esto último con un énfasis teatral, balanceando su hacha.

Los aldeanos miran con incertidumbre no solo que estos fueran los tripulantes de un temido barco fantasma, sino que al capitán le hubieran enterrado el rostro en la arena así como así.

- Bjørn, de Noruega –Se presenta humildemente, con una pequeña reverencia, aquel que había golpeado al capitán.

- Berwald Oxenstierna, de Suecia –Se presentó con una voz grave pero seria y monótona el joven del semblante rígido y los anteojos, teniendo cargando en brazos a su compañero más bajo de ojos mieles- Y esta es mi esposa. –Concluyó con la misma monotonía.

- ¡N-no es verdad! ¡B-Berwald! H-he… he-he he… siempre tan bromista, ahora bájame, p-porfavor –Replica nervioso el hombrecillo entre sus brazos. Una vez abajo, se limpia la arena de sus ropas y continúa con una sonrisa serena- Yo soy Tino Väinämöinen, de Finlandia.

La procedencia de este último fue notoria en su habla, contrastaba con el acento del resto de sus compañeros y los habitantes de Berk.
(Dinamarca, Suecia, Noruega e Islandia en el siglo IX hablaban el mismo idioma, el nórdico antigüo. Por otro lado Finlandia a pesar de ser un país nórdico, siempre ha hablado una lengua urálica un poco aislada, el suomi).

- ¡Stoick "El Vasto". Jefe de la aldea vikinga de Berk! ¿¡Cuáles son sus intenciones aquí, extranjeros!? –Se presenta y pregunta el jefe vikingo severamente, más no rayando en la hostilidad.

- ¿Extranjeros? –Pregunta el capitán danés con cierta sorpresa- Miren, gente. No sé cuándo fue la última vez que vieron un mapa actualizado de Escandinavia, pero debo decirles que El Rey de Noruega ha clamado esta y otras islas aledañas como suyas… Así que… Debo decirles que oficialmente, ustedes y esta pequeña princesa noruega son del mismo reino -Dice con una ligereza un tanto irreverente y termina señalando a su tripulante identificado con tal nacionalidad.

Con un grito de guerra, Bjørn, el noruego se abalanza lleno de furia sobre su capitán y vuelve a pisarle la cara contra la arena.

- ¡NOSOTROS NUNCA HEMOS PACTADO NADA! ¿¡CÓMO ES ESO POSIBLE!? –Replica Stoick lleno de rabia. "Lo último que nos faltaba", pensó. Los aldeanos presentes comenzaron a murmurar y a quejarse también.

- ¡TRANQUILOS, VIKINGOS DE BERK! –Anuncia el joven noruego- ¡No venimos de parte del Rey de Noruega! ¡Nosotros somos los tripulantes del barco pirata "El Terror del Océano"! ¡Y no venimos a anunciar una guerra, ni a saquearlos, sino a pedirles un gran favor!

- ¿Un favor? -Desde el jefe hasta los aldeanos de Berk estaban realmente confundidos. ¿De verdad eran estos los tripulantes del temido barco pirata "El Terror Del Océano", entorno a cual giraban leyendas de fantasmas y trolls?

- ¿¡De qué se trata, entonces!? –Pregunta Stoick "El Vasto".

- Estamos fuera de la piratería. Desde hace 15 lunas. Pueden estar tranquilos. Esta noche venimos en nombre de otra autoridad Real. Venimos a pedir su ayuda en nombre de su alteza Emil Steilsson "El Grande", Rey de Islandia. –El joven noruego anuncia a una figura que se muestra escondida entre las sombras y lentamente comienza a descender del barco por medio de una rampa en escalera que habían colocado hacia el muelle.

Poco a poco esa pequeña sombra fue tomando forma ante los ojos atónitos de los habitantes de Berk. ¡Era un jovencito! ¡Más pequeño que el resto de los anunciados! Lucía de edad, estatura y complexión similar a la de Hiccup. Pero llevaba vestimentas vikingas bien elaboradas. En sus hombros una limpia, larga y gruesa capa hecha de la piel de un animal lanudo le abrigaba, y en su mano llevaba un báculo terminado en punta de lanza. En el resto de su apariencia era idéntico al joven noruego que lo había presentado, con las diferencias de que los ojos de este eran color violeta en vez de azules, pero compartían la falta de brillo y expresividad; además los cabellos del recién presentado eran de un rubio más cenizo y no llevaba ningún distintivo en el cabello. Solo llevaba un sencillo casco vikingo que le quedaba un poco grande. Sobre su hombro estaba parada un ave extraña, se trataba de un pequeño frailecillo (una especie de ave similar a un pingüino, natural de Islandia). De entre todos los presentes, Hiccup prestó especial atención al chico. Le recordaba tanto a él. Hasta parecía un poco tímido. ¿Cómo podía ser este el Rey de una entera nación vikinga?

- ¡Saludos, habitantes de Berk! –Anunció el chico esforzándose por mantener un volumen alto en su voz- Esta noche, yo, Emil Steillsson, vengo a pedirles humildemente su ayuda. M-mi padre es el Rey de Noruega, pero no vengo en su nombre. Y-yo no soy el rey de una gran nación. Mi reino es pequeño, recién fundado. Es más bien un pequeño pueblo. Yo pertenezco a la primera generación. Pero habíamos sabido salir adelante y formar los cimientos de un próspero reino vikingo, como mi padre me había encomendado. –Se acercó lenta y tímidamente a los aldeanos de Berk, para evitar forzar el volumen de su joven voz. Al tiempo, el resto de los tripulantes lo siguieron para protegerlo.- Hace 20 lunas, mi pueblo fue atacado por dos armadas vikingas. Se trató de Alvin y los Exiliadios y… y… l-los Berserkers. Nos saquearon, no por completo, solo nuestros campos y asaltaron la Gran Biblioteca, pero se llevaron como esclavos a mucha de mi gente. –Expresó con tristeza- Mi hermano mayor, que no se ha presentado adecuadamente... –puso su mano en el hombro del joven noruego que lo había anunciado antes- Bjørn Steilsson, Príncipe de Noruega, tuvo una riña con nuestro padre hace ya muchos veranos.

-Siempre seré tu hermano mayor, Emil… –El joven noruego movió bruscamente sus hombros para deshacer el agarre de su hermano- ¡Pero yo no soy ningún príncipe! –Replicó el ojiazul con molestia y acto seguido se cruzó de brazos.

-Y es por esto que no podemos pedir ayuda a nuestro padre. Bjørn y sus compañeros son guerreros poderosos, no lo duden. Pero si mi padre se entera de que asaltaron el reino que dejó a mi encargo y que encima, mi hermano está ayudándome, lo más probable es que también arda en rabia conmigo. –Explicó el pequeño islandés- Hemos pedido ayuda a otras islas cercanas, a las que no se les ha anunciado que mi padre las ha clamado como propias, pero ninguna se ha atrevido a ayudarnos, ya que saben que se enfrentarán a una armada de 50,000 hombres con dragones que escupen fuego.

- ¿¡LOS BERSERKERS YA TIENEN DRAGONES!? –Los aldeanos se exaltaron al confirmar lo que temían.

- Así es… P-pero… ustedes también los tienen, ¿n-no es así? –Pregunta el joven islandés.

"¡Que rápido se corren los rumores!", pensó Hiccup.

-¿Y qué si es así? –Preguntó Stoick- ¿El hijo de un rey que se ha adjudicado nuestras tierras, viene a pedirnos ayuda? ¿Con los supuestos tripulantes del Terror del Océano? –No era que el jefe vikingo quisiera ser hostil, con gusto se les unirían si tenían un enemigo en común, pero estaba escéptico.

- ¡SOMOS LOS TRIPULANTES DEL TERROR DEL OCÉANO! –Exclama el capitán danés, haciendo maniobras temerarias con su hacha gigante. Sin embargo, los vikingos de Berk no estaban del todo sorprendidos.

- ¿Es por las leyendas, verdad? Entiendo. –Dijo el joven noruego, al tiempo que a su alrededor comenzaba a aparecer una brillante niebla color verde. Poco a poco la niebla tomó la forma de un monstruo gigante hecho de ese extraño humo fosforescente.

- ¡UN TROLL GIGANTE! –Los aldeanos exclamaron de pavor ante el ser sobrenatural. La bestia comenzó a esparcir una especie de niebla verde alrededor de Berk, que terminó por adoptar una forma esférica, una especie de un domo gigante hecho de niebla cubriendo la totalidad de la isla.

- ¡TRANQUILOS! ¡HEMOS DICHO QUE VENIMOS EN SON DE PAZ Y LO MANTENEMOS! –El joven noruego hizo una genuflexión frente a los aldeanos y agacho la cabeza con una reverencia. Acto seguido, incitó a sus compañeros a hacer lo mismo.

- El troll de niebla de las leyendas no es sino un espíritu protector. Protege el barco de mi hermano. Y ahora protegerá su isla. –Explicó el pequeño rey islandés, arrodillándose también.- Les prometemos que mientras nuestra estadía aquí, la isla no podrá ser atacada por ninguna fuerza.

Todos los aldeanos estaban boquiabiertos, de verdad eran ellos. Y por primera vez en decenas de lunas, una esperanza de victoria comenzaba a encenderse.

- Y si Berk no puede ser atacada, ¿por qué a su isla sí, su alteza? –Preguntó Hiccup aún con cierto escepticismo, abriéndose paso entre los aldeanos.

- Mi culpa. –El islandés explica- No llamé a mi hermano a tiempo…

- Llevábamos varios veranos sin vernos, debido al problema que tuve con mi padre, no podía acercarme a él. –Termina el noruego.

- Está bien, está bien, su alteza; puede ponerse de pie –Stoick responde convencido y con más confianza en los extraños ante él. Sin perder la debida cautela.

Ante la aceptación de Stoick, los vikingos de Berk también hicieron una reverencia ante el joven Rey de Islandia, quien agradece su gesto y da la orden de que pueden ponerse de pie otra vez.

- Me gustaría sugerirle, jefe Stoick "El Vasto", que a cambio de su ayuda abogaré para que mi padre retire su título de propiedad sobre su isla y respete su justa autonomía. Yo no estoy de acuerdo con mi padre en muchas de las decisiones que ha tomado. Lamentablemente no se lo he hecho saber siempre… -Confiesa el jovencito islandés mirando con tristeza hacia su hermano.

- Sí, sí, sí… Lo que sea... -Interrumpe el capitán danés con hastío.- También les ofrecemos el servicio de nuestros esclavos durante nuestra estadía aquí. De verdad nos interesa formar una armada con ustedes.

- ¿¡Tienen esclavos!? –Pregunta Stoick sorprendido.

- A-algo así… he… he-he… -Intenta explicar el finés ojimiel.

- Más como prisioneros… o sirvientes… -Dice el noruego.

- O "reclutas"… -Dice el alto sueco de los anteojos.

- ¡Lo que sea, chicos! –Gira los ojos el capitán Mathias- ¡El caso es que hemos robado y reclutado a fieros guerreros de los rincones más lejanos de la Tierra! ¡Berwald, traigan a los prisioneros!

El gran sueco asiente, y sube al barco para bajar a la cubierta de alojamiento y sacar a los "prisioneros". Mostrando el desfile de 8 extranjeros de acento aún más exótico que el del finés, distintos todos:

- ¡NO ME MATEN! ¡POR FAVOR! ¡NOOOOO! ¡NO QUIERO MORIR TAN JOVEN! ¡S-SOLO SOY UN BUEN MARINO VENECIANO! ¡NOOOOO! –El sueco sacó arrastrando de la camisa a un jovencillo de cabellos color castaño claro, ligeramente cobrizos y brillantes ojos ámbar- ¡Y-y-y… además soy muy tierno! –Concluye en su defensa el pequeño veneciano con ojos de cachorrito regañado llenos de lágrimas.

- ¡Nadie nos va a matar, diffettuoso! –Caminando molesto sale a cubierta superior otro joven idéntico al chico, solo que con los cabellos ligeramente más oscuros. Debían ser gemelos.

- ¡Aaaaaaaah, Lovino! –El joven espantado se aferra a los pies de su gemelo.

- ¡Feliciano! ¿¡De verdad tienes que hacer lo mismo en cada isla que pisamos!? -Otro hombre joven, alto, fuerte y rubio, con el cabello peinado hacia atrás aparece también y carga en brazos al temeroso gemelo veneciano. Tenía una expresión severa y una voz grave y poderosa, pero a juzgar por la delicadeza con la que tomó al joven de ojos ámbar entre sus brazos, no era una persona demasiado dura.

- Ludwig… -El gemelo se aferra al hombre rubio como un cachorrito-

-Él puede caminar solo, ¿sabes, bastardo? Suelta a mí hermano –El otro gemelo replicó, avanzando.

- ¡Já-ja-já! –Un sonriente joven castaño de cabello corto un poco desaliñado, poseedor de unos expresivos ojos verde esmeralda y piel aperlada toma por la espalda al gemelo del cabello oscuro- ¿Igual que tú, Lovino? ¿O necesitas ayuda? –Dicho esto, el castaño carga al chico en brazos tal como hicieron con su gemelo.

- ¡Bájame, te lo ordeno! ¡Stupido! –El gemelo de los cabellos oscuros comenzó a patalear entre los brazos del ojiverde.

- ¡Solo avancen y ya! ¡Maldición! –Dijo un joven albino de cortos y despeinados cabellos plateados y brillantes ojos color rojo, con el mismo acento extranjero que el rubio que cargó en brazos al primer gemelo. Era ligeramente más bajo que el otro, pero tenía una expresión igual de severa. Su voz era estruendosa, pero no grave, solo algo despeinada.

-¡Ah! ¡La libertè otra vez! ¡Es tan horrible permanecer allí abajo! –Salió también un hombre rubio, de largos cabellos ondulados hasta los hombros, los ojos azules y una pequeña barba en el mentón. Hablaba con una voz teatral, profunda y aterciopelada. Además poseía el acento más exótico de todos.

- ¿Tipo, por qué tienen que hacer tanto escándalo, y así? Panda de subnormales –Apareció una rubia ojiverde de cabellos extremadamente lacios que le llegaban hasta los hombros.- Ayúdame, Toris... –Con altiveza, dio su mano a su acompañante, que era un tímido joven castaño con los cabellos ligeramente ondulados hasta los hombros y los ojos verdes, un poco más oscuros que los de la chica. Estos dos últimos personajes, llevaban ropas sencillas, de campesino; sin embargo cargaban una espada cada uno, en sus respectivos cinturones.

Una vez que los 8 "prisioneros" bajaron del barco los aldeanos los miraron con extrañeza. No se veían realmente como "guerreros", al menos no todos…

- Preséntense, prisioneros… -Ordena el sueco Berwald.

- ¿Prisioneros? –Pregunta el veneciano del llanto- ¡Ludwig, Ludwig! ¿No éramos reclutas? ¡Me dijeron que íbamos a vivir aventuras! ¡Yo no quiero ser prisionero! –Y sus tiernos ojos ámbar estallan en llanto otra vez.

- ¡RECLUTAS! ¡PRISIONEROS, ES LO QUE DICE EL ESTÚPIDO DANÉS DE ALLÍ PARA IMPRESIONAR! ¡SOLO PRESÉNTENSE, POR ODÍN! –Grita exasperado el noruego, señalando al capitán danés.

- Aaahhh… -El joven veneciano cambia su expresión, lentamente, mientras asimilaba la idea. Ya con el rostro iluminado, se baja de los brazos que lo cargaban y continúa con una gran sonrisa infantil, haciendo una veña- ¡Feliciano Vargas! ¡Marino de la República de Venecia!

- Lovino Vargas, marino veneciano, gemelo de este subnormal. Tenemos diferencias, apréndanlas. –Explica severamente el gemelo de los cabellos oscuros.

- Antonio Fernández Carriedo –Hace una reverencia el joven castaño de expresivos ojos esmeralda y la piel aperlada- También del lejano Mar Mediterráneo. Yo soy de Hispania, donde la Tierra se acaba. –guiña un ojo.

(Estamos hablando de una época donde se pensaba que la Tierra era plana, por lo que la península Ibérica era el límite europeo de los mares. Este personaje, en la serie original es un español).

- Ludwig Weillschmidt. Guerrero germano. –Hace la veña el rubio alto, fuerte, con el cabello peinado hacia atrás y la seria mirada ojiazul. Digno y lleno de disciplina.

- Gilbert Weillschmidt. Guerrero germano. –El albino de los ojos rojos se presenta con su voz desaliñada y estruendosa. Sonríe ampliamente, dejando mostrar una blanca dentadura con colmillos ligeramente más puntiagudos de lo normal.- ¡Y este es mi lindo hermano menor! -Dicho lo último, taclea a su rubio hermano, quien curiosamente era más alto que él. Terminando ambos en el suelo. Ludwig no replicó ante la acción de su hermano, solo se repuso seriamente, ligeramente molesto, suspirando con cierto hastío.

- Francis Bonnefoy… -Dijo el barbado rubio de largos cabellos ondulados con una voz profunda y sensual- Guerrero franco, bohemio, cantante, poeta, buen amante… -guiña un ojo a las jóvenes presentes- …y cualquier otra cosa que guste pedir una fuerte, hermosa… y valiente damisela. –Se acerca a besarle la mano a Astrid, a lo que esta no reacciona muy favorablemente. Sin embargo, el resto de las jóvenes vikingas tenían la mirada perdida en ese hombre apuesto de voz grave y aterciopelada.

- S-suficiente explicación… -Lo alejó la joven vikinga a empujones.

- ¡Ya! Yo soy Feliksia Łukasiewicz y soy… -Se introdujo la rubia de los lacios cabellos hasta los hombros, con un aire de vanidad.-

- ¡Una campesina polaca! –Exclamó el ruidoso albino que revolcaba juguetonamente a su fornido hermano en la arena.

- ¡Yo te voy a enseñar lo que hace una campesina, cretino! ¡Ven a probar mi sable, tipo, totalmente y así! –La rubia desenvaina su espada y comienza a luchar contra el germano albino. Los ojos de los hombres de Berk se posaron sobre la gracia y fortaleza de aquella chica. Su esbelta figura, tersa piel nívea, sus sedosos cabellos meneándose en el aire en cada movimiento. Esos brillantes y orgullosos ojos verdes. Lo único que aminoraba su atractivo sería quizá ese pecho plano como tabla... Y su voz un tanto masculina. Tenía una voz altiva y ligeramente andrógina: demasiado aguda para ser varón, demasiado grave para ser fémina. Pero su hermoso rostro lo compensaba. Y aún, esa fortaleza. Tenía la fuerza y habilidad de un increíble guerrero con esa espada. (Una cara hermosa y un cuerpo frágil dentro de un vestido es siempre una mujer, ¿...o no?).

- Y-yo soy Toris Lorinaitis… campesino y pescador del Reino de Lituania –Se presenta el castaño acompañante de la rubia polaca. Solo algunas cuantas mujeres le prestaban atención, pues los hombres y algunas mujeres estaban más interesados en la pelea de la rubia contra el albino.- I-inicialmente y-yo era un caballero de mi reino p-pero, un buen día conocí a mi e-esposa en el Reino de Polonia, nos enamoramos y… -Toris notó que no se le prestaba atención- Nos enamoramos y… y… -El albino y la rubia chocaron espadas frente a su cara- ¡Feliks, por favor! –El lituano toma de ambos brazos a la rubia, al tiempo que Ludwig tomó a su hermano del mismo modo; quedando ambos contrincantes inmovilizados, haciéndose muecas mutuamente- … y huimos para casarnos.

- Yo lo recuerdo. –Cuenta el sueco de los anteojos con su voz grave y cara de piedra- Fue una boda doble, ahí me casé con mi esposa. –Termina abrazando a su compañero finés de ojos mieles.

- ¡B-berwald! ¡Ya deja de bromear! ¡Y-yo no recuerdo tal cosa! –Se escabulle el finés de entre los brazos de su compañero.

- Estabas ebrio. –Puntualizó el sueco- Yo no.

Nuevamente los habitantes de Berk los miraron con extrañeza en un laaargo silencio.

- ¡Ah! Sí, advertencias sobre mi gente y esclavos –Menciona el capitán con la ligereza e irreverencia que parecia ser natural en él-
- Número 1: Nunca dejen que el franco se le acerque a sus hijas… o a sus muchachos… o a sus ovejas… aún si no hay alcohol de por medio -
- Número 2: Si la polaca les coquetea, nunca cedan a menos de que sean… bueno, lo descubrirán ustedes mismos -
- Número 3: No alimenten al veneciano llorón con comida hecha por ustedes, sino quieren desencadenar sus chillidos… es muy quisquilloso. Y si llora, traigan al germano rubio, él lo calmará -
- Número 4: El germano albino es necio siempre, con o sin alcohol, no dejen que se despegue de su hermano, es el único que puede controlarlo. Y si Ludwig está ocupado, estamos todos perdidos -
- Número 5: El finés actúa muuuuy raro después de 8 tarros de cualquier spirit (bebida alcohólica), no se le acerquen, y menos si escuchan ruidos extraños cuando su "marido" está con él -
- Número 6: Lo mismo, no se acerquen a donde encuentren solos el hispano y el otro gemelo veneciano, el gruñón…
Sí, ya saben… mucho tiempo en el mar… ninguna mujer… -Concluyó Mathias, despreocupado, mirándose las uñas. Sin embargo, al voltear a ver a los habitantes de Berk, nota una intensa expresión de extrañeza en sus rostros.

Otro gran silencio se hizo.

- ¡Vamos, no es tan raro! ¡A la noruega también le gusta morder almohadas de vez en cuando! –El capitán abraza jocosamente a su compañero noruego, quien vuelve a hundirlo en la arena en un ataque de rabia.

- Demasiada información…-Dice Stoick- Pero se agradece… -Repone con una tocesilla- Ahora… ¿Por qué demonios él es el capitán? –Señala al danés, dirigiéndose al resto de los tripulantes.

- Pregunta peligrosa, no respondas… -Le advierte Ludwig a Feliciano al oído, al tiempo que le cubre la boca con una mano, tras verlo entusiasmado a punto de contestar.

- ¡Porque se acuesta con…! –El germano rubio usa su otra mano para callarle la boca a su hermano también.

- Porque él inicio el grupo de tripulantes, jefe Stoick –Toma la palabra el joven Rey de Islandia.- Ahora… ¿habrá algún lugar más privado donde podamos hablar usted y yo?

- S-sí –Stoick y la aldea en general aún no salían de su impresión. Toda una leyenda fantasma destrozada ante sus ojos. Lo único sobrenatural y fiero fue el troll de niebla.

Sin embargo, a Hiccup solo le hizo gracia. Recordó que del mismo modo se le temía a los dragones y resultaron ser lindas y educadas mascotas cuando se les pierde el miedo. Pensó que quizá los poderes sobrenaturales existan. Pero nunca hay que temerles. Sintió que el destino les estaba sonriendo a él y a su pueblo. ¿Armada de 50,000 hombres? Aún hay esperanza.

Mientras el espíritu troll del Terror del Océano protegía a la aldea, la tribu de Berk llevo a la tripulación extranjera al Gran Recinto, donde les presentaron a sus dragones y les ofrecieron comida y bebida. Los extranjeros sin embargo, pidieron un pequeño favor: que no se molestaran en preparar los alimentos, que les indicaran dónde estaba la cocina y dejaran a 4 de los "prisioneros" cocinar para todos. Además pidieron bajar algunas de los ingredientes y provisiones que cargaban en su barco.

- "La Tierra hermosa es. La Tierra hermosa es. La Tierra hermosa es. ¡Ahhhh! ¡Grandiosa Tierra! Que con un pincel se puede pintar. ¡Brindemos con nuestras botas!..." –El entusiasta gemelo Feliciano inició un cántico mientras realizaba sus labores en la cocina. Acompañado de su hermano Lovino, del hispano Antonio y del franco Francis.


Por su parte, Stoick, Gobber y Hiccup acompañado de Toothless; se reunieron con Emil el joven Rey de Islandia y su hermano Bjørn, para discutir sobre la alianza a formar y algún plan de batalla contra la armada enemiga. La junta tuvo lugar en la casa de la anciana Gothi (la sacerdotisa y hechicera del pueblo).

Los 6 humanos sentados en una alrededor de una mesa que tenía un arenal al centro, ya que la anciana Gothi es muda y sus únicos medios de comunicación son: gestos y que Gobber traduzca los dibujos que hace sobre su arenal. Toothless observaba curioso, sentado en una esquina de la habitación.

- Dice… que siente que se avecina una era de… yaks voladores… -Gobber intenta traducir las palabras que la anciana Gothi dibuja sobre su arenal, para abrir la conversación en la junta- ¡N-no! ¡No, no! Que se avecina una era de guerra y horrores –Gobber corrige la oración tras recibir un golpe con el bastón de la anciana Gothi.

- Bueno, eso no es algo que no sepamos, realmente… -Comenta Hiccup, a lo que Emil reacciona agachando la cabeza y sonriendo tímidamente. Hiccup nota tal detalle y le devuelve la sonrisa. De algún modo, el joven rey le recordaba a sí mismo, comenzaba a creer que podría encontrar un nuevo amigo.

- Anciana Gothi, ¿cree conveniente la unión de nuestro pueblo con el de estos hombres? ¿Son de fiar? –Pregunta Stoick, sin tacto en esa última pregunta.

- ¡Papá! –Le susurra Hiccup a su padre, dándole un ligero codazo.

-"El desenlace de la historia nunca es certero. Aun cuando se tenga el don de adivinar. Un hombre siempre puede…" ¿tener un terrible derrame nasal? –Traduce Gobber, lo que la anciana Gothi corrige nuevamente golpeándole con su bastón- ¡No, no! "Un hombre siempre puede cambiar su destino para bien o para mal. Pero, en estos jóvenes veo…." ¿Sucios calzones, flatulencias y comezón? –Gobber recibe otro golpe con el bastón- ¡No, no! "Pero en estos jóvenes veo buenas intenciones, esperanza y buen corazón. Lo cual es…" ¿leche de yak rancia"? –Esta vez la anciana no golpeó a Gobber, simplemente estrello su palma contra su cara en desesperación- ¡Aaaah! "Lo cual ya es una gran ganancia. Además, veo en estos jóvenes…" ¿un aura mágica? –Gobber se esperó otro golpe, pero esta vez estaba correcto. Un aura mágica.

Hiccup no puedo evitar notar que cada uno de estos cómicos errores, Toothless reía con un ronroneo dragonezco. Es decir, sabía, que su Night Fury era extremadamente inteligente y entendía el habla humana, pero… ¿de verdad tanto? Se preguntaba… ¿Qué pasaría si de alguna forma también pudiera hablar? Tal vez, como la anciana Gothi.

- Pero eso no es todo, además dice que: "En especial en el más joven. Es un pequeño hombre de magia, con…" ¿varios dones brindados por Odín? –Traduce Gobber, esta vez correctamente, a lo que la anciana asiente.

- ¿Rey Emil?, ¿sabía usted de tales dones? –Pregunta sorprendido Stoick.

- A-aún… aún no he descubierto hasta donde pueden llegar, pero así es, jefe Stoick. Sé que poseo algunos dones, al igual que mi hermano –Contesta Emil tímidamente.

- ¡Oh! ¿Así que ese troll de niebla verde que les protege es parte de tus dones, Bjørn? –Pregunta Gobber.

- Sí… Antes de que mi hermano naciera… -el noruego voltea la mirada hacia su hermano- …yo era un niño muy solitario, me gustaba jugar en el bosque, y un poco a poco me di cuenta de que podía ver criaturas que otra gente no. Pero el troll de niebla, no es una criatura. Soy yo. Conocí la magia de un lago que te devuelve por reflejo una criatura que revela tu fuerza interior en forma de un ente mágico. Es por eso que mientras yo viva, ese espíritu protegerá lo que yo desee, la condición es que dentro de ese campo de protección debe estar algo… o… o... -El noruego hace una pausa involuntaria, con un ligero temblor en los labios- ...o alguien que yo… ame.

¿"…o alguien"? Ese nervioso énfasis, le hizo pensar a Hiccup que tal vez, dentro de la nave había un tripulante que mantuvo al troll de niebla protegiendo el navío desde que inició su leyenda. ¿Podría ser de verdad que el amor de Bjørn era la razón por la que el danés Mathias era el capitán?

- En una ocasión, salvó todo un bosque de un terrible incendio –Comentó Emil.

- ¡Vaya que eres un héroe, Bjørn! ¿¡Por qué demonios se podría haber molestado tu padre contigo!? –Pregunta Stoick, sin medir sus palabras.

El joven noruego desvío la mirada, que se comenzó a humedecer, al tiempo que apretaba fuertemente los puños y ocluía las quijadas con rabia.

- Pregunta incorrecta, papá… -Susurra Hiccup.

- Nuestro padre es un bueno hombre, sin embargo tiene principios firmes, inamovibles y rígidos. Su mente ha cerrado su corazón a nuevas ideas. –Contesta Emil, intentando salvar a su hermano de responder.

Hiccup entendía perfectamente. Acababa de ver en Bjørn el reflejo de qué hubiera pasado si su padre no hubiese comprendido sus ideas. Decidió que esa noche al ir a casa le agradecería a Stoick.
Sin embargo… ¿Qué pudo ser tan extremo para que Bjørn tuviera esa larga riña con su padre? Comenzaba a plantearse una hipótesis, que al mismo tiempo, le hacía sentir reconfortado por no ser el único que tenía sentimientos hacia alguien que no debía. Giró la cabeza para mirar a Toothless, y se dio cuenta que el dragón ya tenía sus hermosos ojos verdes perdidos en él. De repente, las mejillas le comenzaron a arder ligeramente al joven de Berk.

- ¿Y-y tú, Emil? ¿Qué dones tienes? –Preguntó Hiccup, desviando la mirada de su dragón, para evitar sonrojarse más de lo que ya estaba.

- ¿Yo? –Preguntó Emil, un poco disperso. Había visto el modo en que Hiccup miraba a su dragón. Para el islandés era poderosamente llamativa el aura que estos dos seres emitían.- Yo… n-no puedo revelar a las demás personas ciertos de mis dones. De hacerlo, los perdería. Pero… -Repone- uno que me parece le será de mucha a ayuda a esta buena mujer, es el siguiente…

Emil tomó la extraña ave que siempre llevaba sobre su hombro en sus manos, y la colocó sobre la mesa.

- Herr Puffin ("Señor Puffin"), ayude a esta dama, por favor… -El pequeño rey le habló al ave frailecillo, que acto seguido se giró hacia la anciana Gothi y comenzó a emanar una luz blanca hasta convertirse en un resplandor. Los presentes cerraron los ojos cuando la luz se volvió demasiado intensa. Pero fue cuestión de segundos el que el resplandor se desvaneciera.

- ¿Hay algo más que guste decirnos, sabia dama? –Pregunta el islandés, que por primera vez se mostraba entusiasmado.

- "¿¡Es acaso lo que creo que es!?" –Habló el frailecillo, con un tono similar al de un loro, al tiempo que la anciana movía los labios sin emitir ningún sonido.- "¡Increíble!" –La hechicera se levantó de su sitio, alzando los brazos en el aire por la emoción.

- ¡Le has devuelto la voz a Gothi! –Exclamó Stoick emocionado.

Hiccup no podía creerlo. Se replanteo la posibilidad de que su dragón le pudiera hablar. ¡Eso era, iba a pedirle al joven Rey Islandés que le prestara su frailecillo para comunicarse con su dragón!

- ¡E-e…! –Hiccup estaba a punto de llamar a Emil, cuando fue interrumpido por el chico.

- No es nada, jefe Stoick. Tome esto como nuestro primer signo de solidaridad. –Le comentó al jefe vikingo un poco encogido de hombros, con la timidez que acostumbraba.- A-además. Sabia mujer… -Se dirigió hacia la anciana- Si gusta, puede tomar a mi ave para su problema, durante mi estadía aquí. V-vera, Herr Puffin y yo somos buenos amigos. No me gustaría regalarlo y de verdad n-no me gusta estar mucho tiempo sin él. –Acaricia las plumas del ave- Así que ¿qué le parece si le dejo el ave durante mi estadía aquí, y le visito frecuentemente? T-también sería muy gratificante para mí conversar con usted y compartir conocimientos. –El chico de los ojos violetas se encoje de hombros, y desvía la mirada. Sin intención, se topa con la de Hiccup, que vestía esa expresión de estar guardando palabras importantes en la garganta. El islandés ladeó un poco su cabeza, algo confundido. Y recordando las miradas que se habían dedicado el dragón y su jinete, decidió dirigírsele, pero…

- Debo admitir que al principio dudaba de ti, joven Emil de Islandia. Pero has demostrado ser un hombre poderoso y capaz, a tu modo… me recuerda mucho a alguien… -El jefe de Berk le dedicó una sonrisa a su hijo. Acto seguido volvió al islandés- Joven rey Emil, creo que debemos iniciar un pacto. –El jefe vikingo sacó un pergamino en blanco guardado en su cinturón y lo extendió sobre la mesa. Después, sacó un tintero y una pluma.

- ¡Oh! Sí. Pero… ¿le importaría si yo proporciono la tinta y la pluma? Este, es el inicio de una unión especial, y me encantaría que fuera firmado también de forma especial… -Argumento el islandés.

- Está bien… -Stoick "El Vasto", acepto un poco extrañado.

- Herr Puffin, por favor. –El islandés acaricio el lomo de su ave, que nuevamente comenzó a emitir un resplandor. Al apagarse, el joven rey tenía una de las plumas de su mascota en la mano, parecía una pluma normal, lista para entintarse. De su bolsillo, sacó un tintero común, para iniciar la redacción.

- ¿Para qué…? –Stoick estaba a punto de preguntar la diferencia entre un tintero y pluma normal y los suyos.

- La tinta es como cualquier otra. La pluma… no puedo revelarlo. –Respondió el islandés.- Bien, jefe Stoick, ahora hablemos de qué es exactamente lo que deseamos pactar…

Stoick asintió, sin volver a hacer más preguntas respecto a la magia que acababan de ver, aunque aún extrañado.

La conversación fue objetiva y corta, querían una unión temporal para la guerra, además de un longevo tratado de paz. Emil se comprometió a abogar ante su padre para que Berk ya no fuese declarada territorio Noruego. También Bjørn tomó parte en el tratado, comprometiéndose en una cláusula a que el "Terror del Océano" nunca atacaría ni saquearía la isla de Berk, y de necesitar ayuda en el futuro, acudirían a auxiliar.

-Me sorprenden muchísimo tus dones, Emil. –Confesó Stoick.- Y de verdad espero que su tripulación demuestre ser hábil en el campo de batalla.

- No lo dude. Son algo peculiares, pero son extraordinarios guerreros. –Explicó Emil.

- Incluso ese pequeño gemelo veneciano que aparenta ser un bueno para nada… Lo cual es la mayoría del tiempo, de hecho…. –bufó Bjørn-

- Sin embargo es un excelente cocinero, un gran pintor y… cuando la situación lo amerita en extremo, un buen guerrero. –Concluyó Emil. – Ese tontuelo despistado nunca decepciona, a pesar de que siempre llora en el momento de combatir.

- ¿Y qué hay de su capitán? –Preguntó Stoick, aún sin entender el por qué le solían faltar al respeto- No argumenté nada respecto a que él también debería estar aquí, porque… no me pareció un líder serio… Pero ustedes podrán desmentirme ahora.

- Oh... Mathias Køhler… -Giró los ojos el noruego con hastío- Nuestro capitán podrá ser un soquete, brabucón, inepto, impulsivo… pero no hay que subestimarlo como guerrero. É-él es hábil, valiente, responsable… y… -Un ligero escozor se sintió en las mejillas de Bjørn- y… tiene un gran espíritu, lealtad y honor. –El noruego sentía como decir esas palabras le lastimaban un poco la garganta- Lo más sensato fue dejarlo fuera de esto, sin embargo. –Repuso- Él conoce sus límites, y conoce mis habilidades. Como su mano derecha, me ha dado la responsabilidad de tomar las decisiones para las que él no se siente completamente apto. –Explicó el noruego- Lamento de verdad si la primera impresión le desconcertó, jefe Stoick. No es que le quiera faltar al respeto al capitán… simplemente… -Bufó otra vez.- A veces lo merece. Es un líder peculiar… necesita a alguien que esté ahí para disciplinarlo cuando se necesita. Además… él me tiene… mucha… c-confianza –El joven noruego dejó escapar una tosecilla nerviosa- Desde mi perspectiva, nunca es bueno que un líder tenga el dominio total sobre sus hombres. A veces, se necesita escuchar. Y eso, es uno de los motivos por los que su pueblo llama a mi hermano Emil "El Grande". Ser un líder humilde es un don que mi hermano Emil tiene, y nuestro capitán Mathias, no. Pero estoy a su derecha para enseñárselo.

- Además, jefe Stoick. Nosotros no buscamos únicamente hombres fuertes y fieros. –Explicó el joven rey Emil- Usted ha visto que los reclutas y compañeros de mi hermano son peculiares. Pero el motivo es que es más fuerte un hombre lleno de ideales y espíritu, que uno lleno de bravura y músculos. La carne muere, el espíritu no. La carne puede ser torturada y quebrantarse, un espíritu firme es mucho más difícil de romper. Es importante que nuestros guerreros tengan un corazón valiente… Buscamos isla tras isla, sin importar que fuera pequeña. Por fin dimos con ustedes, vikingos de Berk. Siento que hemos atinado. –Sonrió- Después de todo, solo un guerrero cuyo corazón esté dispuesto a todo por cuidar lo que ama es capaz de escribir… su leyenda. –Dicho esto último, miro de reojo a Hiccup, dedicándole un sonrisa serena. Por su parte, la anciana Gothi notó la peculiar forma en que el islandés movía entre sus dedos la pluma con la que había firmado el tratado. Había algo de ansias y un peculiar entusiasmo.

- Confío en que venceremos –Habló abiertamente por primera vez el hijo de Stoick, levantándose de la mesa.

- Oh, sí… así será… así será… -Concluyó El islandés sereno, guardando con cuidado la pluma de su ave dentro de sus ropas. Sonreía de una forma especial. Como si por fin hubiera encontrado algo que había estado buscando ansiosamente.

-¡Tenemos un pacto, Emil de Islandia! –Stoick se puso de pie, y dirigiéndose al joven de ojos violetas, extendió los brazos.

-Tenemos un pacto, jefe Stoick –El islandés también se levantó de su asiento para corresponderle el abrazo al gran jefe vikingo. Cosa de lo que arrepintió inmediatamente… El gran jefe de Berk tenía unos brazos demasiado poderosos, el pequeño islandés sintió sus pulmones contraerse y sus costillas estar demasiado cerca de romperse, aflorándole una cómica expresión de angustia en el rostro– Nggghhhh….

- ¡Stoick! ¡Tiene la edad y cuerpo de Hiccup! ¡Romperás el tratado junto con sus huesos! –Intervino Gobber para salvar al joven rey Islandés de una muerte accidental.

-D-die… ci… siete… v-ve… ranos… -Explica el islandés al borde del desmayo- Esa es mi edad… -Termina de decir con lo último que le quedaba de aliento. Su cuerpo desvaneció en pocos segundos y habría colapsado en el suelo, de no ser porque Bjørn se colocó tras de él para atrapar el frágil cuerpo de su hermano. Acto seguido, lo cargó en brazos.

- Lo siento… -Se disculpa el jefe de Berk.

No hay problema, Stoick… es la quinta vez esta semana… desde que conoció a mis compañeros se tuvo que acostumbrar. –Explica el joven noruego. "Claro que ningún miembro de la tripulación es un yak bípedo de barba pelirroja que pese 100kg", dice para sus adentros. Continuando con una cara de poker.- Ahora… creo que lo más prudente es revisar que mi gente no esté colapsando a su gente…De verdad espero que no... -Dijo soltando un leve suspiro, frunciendo ligeramente las cejas. En general era un joven serio y poco expresivo.

Así fueron a revisar al Gran Recinto que los extranjeros se estuviesen llevando bien con los locales. A grandes razgos, todo estaba en orden: La gente de Berk estaba muy satisfecha con las labores culinarias de los 4 extranjeros que habían estado a cargo de los alimentos. Juraron no haber probado algo tan delicioso en sus vidas. La alegría de la cena, había traído cierta aura festiva al recinto, por lo que también habían bebido… Y es en ese punto en lo único que había cierta inestabilidad.

- ¡Noruega! –Saluda el capitán a su mano derecha, con un entusiasmo alcoholizado.- Es hora de irnos, esto es un desastre. –Comenta el danés colgándose del hombro de Bjørn, en un intento por susurrarle tal comentario al oído, pero evidentemente, sin poder moderar su volumen.

Los 5 hombres contemplaban el escenario frente a ellos con extrañeza:

Al parecer el finés ojimiel ya había bebido su dosis reglamentaria de alcohol para recordar súbitamente cuan enamorado estaba de su "marido" sueco. El germano Gilbert también había bebido de más y yacía en una esquina del recinto, maniatado y amordazado por su hermano Ludwig, para evitar que hiciera destrozos mientras este último estaba ocupado arrullando al joven Feliciano entre sus brazos, contándole una historia para antes de dormir. El caballero lituano, ya se había fugado hacia su cuarto en el navío con su esposa polaca, sacándola del recinto casi a rastras, pues esta estaba bastante alcoholizada y había comenzado a coquetear con los hombres de Berk. Lo mismo hicieron el hispano y el gemelo Lovino… estos últimos para otros fines. En una mesa apartada, las jóvenes vikingas de Berk se derretían escuchado atentamente las aventuras épicas vividas a bordo de "El Terror del Océano" de boca del apuesto hombre franco, con su voz grave, sensual, acento extranjero y su acostumbrado énfasis teatral.

- Bueno… se están llevando bien… los dragones también están bien… -Concluyó Gobber, intentando aliviar el ambiente.

CONTINUARÁ…


*Para quienes no conozcan la serie HETALIA, una breve descripción:
Manga y serie de anime creada por Hidekazu Himaruya. Es una comedia sobre Historia Universal y relaciones internacionales cuyos personajes son países antropomórficos (países con forma humana y mayoritariamente, con un nombre humano correspondiente a su nacionalidad). La mayoría son varones bishounens. En la historia original el autor solo deja ver algunas relaciones shonen ai no explícitas. El fandom sí está plagado de yaoi
El más claro ejemplo de la regla 34 del internet.

-¡Conozcan a los Nórdicos! watch?v=lG_bauN70VI
-Finlandia y Suecia en la cama. watch?v=pM_RY27IQD4
("It's that warmer?" "YES, THANK YOU!")

PERSONAJES TOMADOS DE ESTA SERIE PARA EL FANFIC:
Suecia (Berwald Oxenstierna),Finlandia (Tino Väinämöinen), Dinamarca (Sin nombre oficial), Noruega (Sin nombre oficial), Islandia (Emil Steilsson), Lituania (Toris Lorinaitis), Polonia (Feliks Łukasiewicz), España (Antonio Fernández Carriedo), Sur de Italia (Lovino Vargas, AKA "Romano"), Norte de Italia (Feliciano Vargas, AKA "Veneciano"), Alemania (Ludwig Weillschmidt), Prusia (Gilbert Weillschmidt), Francia (Francis Bonnefoy), Inglaterra (Arthur Kirkland) [[SPOILER: Este último personaje, aparecerá en próximos capítulos en el fanfic, no en este.]]

*Si te ha gustado, dale follow al fanfic y guárdalo en favoritos ^_^ Y si te ha gustado mucho mucho, deja review, onegai! D: