Aclaraciones: Por irreconocibles que puedan parecer algunos de los personajes de Marvel y la historia en si, todo es producto de la imaginación del viejo Stan. Dicho sea bajo amenaza de denuncia por violación de copyright. ¡Porque obviamente Lee no inventó ningún gato con complejo de dios! Te aseguro, Stan, que de haberlo hecho, ahora tu fortuna estaría doblada. ¡Con lo que molan los gatos!

Después de este ataque de histeria, os dejo con otro capítulo más (centrado totalmente en nuestro querido felino). Que disfrutéis!

- 3-

Sueños y mafias que lo joroban todo

Loki no había pasado una buena noche. El atardecer se había cubierto de feas nubes que pronto impusieron la lluvia. Ésta no cesó hasta bien entrada la madrugada del día siguiente. Por lo que la ex mascota de Tony Stark tuvo que buscar un improvisado refugio antes de lo esperado, huyendo del agua, la fobia nata de todo felino.

Terminó dentro de un cubo de basura vacío y volcado. Ni ahí pudo encontrar algo que poder comer. El karma debía odiarle y mucho. Posiblemente por haber intentado abrirle la cabeza a su compañero perruno con el tarro de las galletitas para buenos chicos. Pero Loki no iba a engañarse, aquella no había sido su intención. Por muy odioso que fuese Thor con su naturaleza encantadora, aquel gato antisocial había terminado por cogerle cariño después de años de convivencia. Siempre se habían ayudado mutuamente (quizás más a regañadientes por parte de Loki). Habían trabajado juntos con tal de conseguir comida las innumerables veces en que a Tony se le había pasado por alto llenar los boles. E incluso compartieron cama en aquella ocasión en pleno invierno cuando se quedaron sin calefacción. Como echaba de menos esa noche ahora que se encontraba empapado y solo en mitad de un callejón, oliendo a huevos podridos en vez de a pastel de arándanos...

Unos meses atrás...

- Tú quieres acabar conmigo, ¿verdad?- se quejó Pepper de brazos cruzados frente a la caja de fresas que había dejado Tony sobre la mesita del té.

- Creo firmemente que deberías apuntar en un listado todo a lo que eres alérgica.- repuso un Stark conciliador, recordando ahora la cantidad de veces que su pareja se lo había dicho.

- Gatos y fresas, y ahora mismo tengo a ambos en la misma habitación. Si tan mal te sabe cederme el quince por ciento de las acciones, dímelo, pero no me mates.- siguió diciendo Pepper sin poder evitar una media sonrisa. Aquella mujer era un ángel, ya lo tenía asumido el multimillonario después de llevar tantos años aguantando sus despistes y sus locuras imperdonables. Y aún seguía allí, con él. Era admirable.- Cámbialas por arándanos, me apetece hacer una tarta. Así tendré una escusa para quitarme a Loki de encima.- miró al gato hecho una bola de pelo sobre su regazo, durmiendo plácidamente.

- Míralo qué listo. Yo también quiero acurrucarme ahí.- dio un paso hacia ella.

- Alto ahí, muchachito. Aún tienes que hacer desaparecer esas fresas. Y la calefacción sigue sin funcionar. Creo que le va a tocar al sexy mecánico de la casa echar un vistazo. Estamos helados.

- El sexy mecánico no lo está en absoluto.- Tony se mordió el labio inferior y le guiño un ojo de forma provocativa a Pepper.

- ¡Serás cochino!- haciéndose la alarmada, le tiró un cojín a la espalda, pues Tony ya marchaba riendo por la puerta y con la caja de fresas en mano.

La vuelta de Stark con los arándanos se hizo de rogar. Cuando al fin apareció, Loki ya había perdido su particular calefactor, el regazo de Pepper. No había lugar de la casa que no estuviese helado, lo había comprobado varias veces. Así que en aquel momento, miraba fijamente a Thor con recelo, preguntándose como él podía dormir tan ancho sin síntomas de congelación.

- ¡Ya está la tarta!- Tan pronto como lo anunció Pepper, Tony salió corriendo del sótano hacia la cocina como si le fuese la vida en ello. Thor le alcanzó al momento, de repente más despierto que nunca. Si no fuese por los ronquidos, Loki habría jurado que el perro había fingido estar dormido.

Cuando el felino llegó a la estancia con paso sosegado, encontró a su amo tomando a prisa su porción a la vez que halagaba profundamente el pastel, obviamente con la boca llena. Thor por su parte, devoraba el contenido de un bol en el suelo como si llevase meses sin comer. ¿Tanto muerto de hambre había en aquella casa?

Loki se acercó esperando encontrar algo para él, quizás en el bol que llevaba su propio nombre. La sorpresa fue encontrar su recipiente con la cabeza de Thor dentro. Sin poder creer que el muy cretino se estuviese zampando SU porción de tarta, lo único que se le ocurrió hacer fue darle una torta entre ceje y ceja.

- ¡Ese es mi bol, imbécil!- le acabó gritando aún incrédulo, consiguiendo que Thor se apartase del plato, ya casi tan reluciente como si lo hubiesen pasado por el lavavajillas. Al can pareció costarle entender qué ocurría, pues miró primero el bol, luego a Loki, de nuevo al bol, otra vez a Loki, y por último a un segundo bol también reluciente de saliva canina. El gato también pudo verlo entonces.- ¡Eres increíble, Thor! ¡Tu estupidez supera tal magnitud que alcanza lo infinito!

- Esto, yo...- Sin poder decir nada coherente a tiempo, vio marchar a su compañero para no volverlo a encontrar por el salón en lo que les llevó a la pareja de enamorados ver en la tele la última peli de Tom Cruise.

El felino había terminado eligiendo el dormitorio que quedaba más apartado de la sala principal. Cuando se molestaba así no quería saber nada del mundo. Haciéndose un ovillo sobre la alfombra que había bajo la única cama de la habitación, intentó dormir con tal de olvidarse de todo. Pero el frío le complicó sus planes, así que tuvo que permanecer temblando un largo rato.

Como si no fuese eso suficiente, cuando ya creía que habían pasado horas y horas, escuchó unos amortiguados pasos que le pusieron en alerta. Inquieto y sin hacer el menor ruido, se asomó por el pequeño espacio que dejaba la caída de la colcha. Gracias a su visión nocturna, pudo ver movimiento, pero nada delatador.

Todo volvió a quedar en silencio en cuanto el movimiento cesó, y cuando Loki se planteaba asomarse un poco más, un enorme hocico le sopló en la cara. Se echó atrás soltando un bufido y se dio con la pata en el morro para que dejase de hacerle cosquillas. ¿Pero qué...?

- Loki, ¿eres tú?- preguntó la voz de Thor al otro lado de la colcha.

- No, soy Santa Claus. ¿Tú que crees?- se asomó al fin solo para mirarle con los ojos entrecerrados. Siempre conseguía así intimidarle y hacer que se largase. Pero el can no reaccionó, y entonces Loki se preguntó hasta qué punto captaría algo su vulgar visión diurna.- Estoy intentando dormir, Thor. ¿Vas a dejarme hacer eso o tampoco? Porque si te has propuesto amargarme la existencia por completo, lo estás haciendo de maravilla. Solo hace falta que...

- Te he traído esto.- le cortó Thor con un susurro apenado, acercándole ligeramente con el hocico un pequeño bulto en el que no se había fijado antes. Y entonces le llegó el olor a arándanos de nuevo, a esa tarta que no había podido probar y que ahora Thor le estaba ofreciendo.- Siento ser tan impulsivo, sobre todo con la comida. Siempre me pasa. No es que te ignore ni quiera fastidiarte. Solo es que... Supongo que tienes razón y soy un idiota.

- Lo eres.- corroboró el otro sin tacto alguno.- Y la verdad, ya no me apetece tarta.- con ese golpe bajo y cruel, volvió a meterse bajo la cama, fuera de la vista de Thor. Y allí permaneció con el oído atento esperando escuchar como se iba. O como se comía la tarta. Pero lo único que escuchó fue un roce con el suelo y nada más. Se había tumbado. ¿Pensaba hacerle compañía allí que había tan baja temperatura? Loki volvió a asomarse con disimulo solo para ver efectivamente a Thor echado en el suelo y mirando entristecido el trozo de tarta. El sentimiento de culpa terminó por invadir al felino, y con un suspiro, cedió.- Gracias de todos modos.

Por un momento creyó que Thor ya se había dormido o que ni siquiera le había escuchado. Pero lejos de entender que era por pura sorpresa, el golden retriever reaccionó segundos después con el entusiasmo renovado.

- No ha sido nada. Te lo debía.- Pasaron otros largos segundos antes de que Thor se atreviese a preguntar- ¿Puedo dormir contigo? Hace un poco de frío aquí fuera.- Así que el invencible Thor no era tan inmune al frío como parecía, ¿eh? Loki no pudo alegrarse más de escuchar aquella petición que creyó que nunca llegaría. Seguía temblando, pero obviamente, él no habría dado su brazo a torcer ni aunque sufriese hipotermia.

- Bueno... Si insistes.- se hizo perfectamente el desinteresado.- Pero nada de lametones en las orejas, que nos conocemos.- El enorme can ni siquiera atendió a sus últimas palabras, demasiado ocupado metiéndose bajo la cama como un huracán, teniendo Loki que apartarse para que no le chafase la cola. Apenas cabía con lo grande que era, pero al felino azabache le vino fantástico para tener otra estufa particular.

- Eres el mejor, Loki.- dijo el grandullón una vez ambos estuvieron cómodos.

- Lo sé.- Terminó de acurrucarse entre el largo pelaje dorado de Thor y añadió después de bostezar- Tú tampoco estás tan mal.

Buscando inconscientemente el apoyo de Thor entre sueños, se echó hacia un lado más de la cuenta y... Thor ya no estaba allí. Solo el cubo de basura donde se había escondido la noche anterior, que rodó y despertó a Loki de sopetón. Nada más agarrarse alarmado al metal, el cubo volvió a quedarse quieto. ¿Qué fue eso? Aún con el corazón desbocado por tan mal despertar, Loki salió de su incómoda cama improvisada de un salto.

De vuelta a la cruda realidad, se maldijo al comprender que había terminado soñando con el recuerdo de aquella noche. No había tarta de arándanos esperándole, ni la calidez de Thor para protegerle del frío. Solo un húmedo y maloliente callejón solitario. Tan solo como lo estaba él. Solo y hambriento.

Recordó entonces al maldito hámster que le había privado de alimento y encima se había mofado de él. Nadie se reía de él. Nadie que siguiese vivo. Con un gruñido aprobatorio por parte de su estómago, volvió sobre sus pasos del día anterior, directo a la ventana de Steve. Sediento de venganza, escusa perfecta para desayunar algo de paso.

Subiendo por la escalera de emergencia con las últimas fuerzas que le quedaban (sin dejar de resultar sumamente elegante), se encontró con una gran sorpresa. No había jaula. La ventana seguía abierta, pero ni dentro de la habitación parecía haber rastro del maldito Capi. Bueno, se dijo Loki, ya que estaba allí, arrasaría con la cocina de su amo.

Después de asegurarse que la casa estaba completamente vacía, exploró estantes y abrió cajones. Era increíblemente frustrante para un gato no poder abrir una lata de sardinas en conserva que encima rezaba ser abre fácil. Así que pronto se conformó con una cajita de galletas saladas, destrozándola, desesperado por el hambre. Cuando llevaba más de la mitad zampadas, olvidando buenos modales y preliminares como el masticar, un ruido sospechoso le interrumpió. Se suponía que la casa estaba sola. ¿O no?

Al girarse, obtuvo por él mismo la respuesta, encontrándose con dos gatos junto a la puerta de la cocina, acechándole expectantes. Uno era de baja estatura, marrón grisáceo y con el morro alargado, bastante vulgar. La otra, de un color castaño más vivo, estaba más cercana a la altura de Loki, y mantenía la misma estilización y porte aristocrático que él, aunque con el pelaje más corto. El ojiverde no los había visto en su vida.

- ¿Os puedo ayudar en algo?- preguntó con naturalidad.

- Te agradeceríamos que nos acompañases.- dijo la gata.

- ¿Que os acompañe? ¿Es que hay algún baile? Porque no he sido avisado al respecto.

Ambos gatos se miraron sin entender el cinismo de Loki. Quizás simplemente estaba loco. Con un parpadeo, volvieron a centrarse en él.

- El colectivo felino de Malibú requiere tu presencia. Si no es por las buenas, se hará por las malas.- siguió la gata, ya no tan correcta como antes.

- Oh, tranquilos. Pensaba ir de todos modos con o sin vuestra invitación. Pero si no os importa, debo esperar a un hámster. Tengo una cita pendiente con él.

- Deja en paz a Steve.- saltó de repente el gato poca cosa, como si le hubiese ofendido en algo que a Loki se le escapaba.

- ¿Perdón?

- Sabemos perfectamente con qué intenciones visitaste ayer al Capi, y debo decir que no te conviene en absoluto pasarte con él, Loki.- amenazó el gato, remarcando lo último. Dejó así bien claro que el conocimiento de su nombre también entraba en el pack de "Trucos baratos para intimidar". Claro que aquel personaje no se había enterado que para atemorizar, uno debía cumplir un mínimo de altura.

- Vaya, lo siento de veras. Si al menos hubiese sabido desde un principio que esa ratita chivata era tu novia...

- ¡No le llames así!- bufó el novio de Steve, preparándose para atacar. Loki no dudó en plantar cara dando un paso hacia él.

- Yo soy Maria, él es Phil.- interrumpió Maria ignorando la pelea, dejando rápido en un segundo plano a su compañero airado.- No hagas esto más difícil, Loki. Somos tus aliados. Y con un poco de suerte... pronto tu familia.

Loki podría haber olido la falsedad de sus palabras de no ser porque pronunció la palabra clave. Familia. ¿Podría haber aún un lugar para él en aquel mundo? Una lucecita de esperanza se prendió dentro de su desamparado corazón, y sin pensarlo más veces, aceptó la invitación.


- Sigo sin comprender como un gato puede estar pillado por una rata. Es simplemente... antinatural.- reflexionó Loki solo para seguir buscándole las cosquillas a aquel minino grisáceo enamorado de Steve el roedor.

- Más antinatural es dejarte dominar por los humanos- atacó Phil notablemente afectado por el caminito que le estaba dando el de pelaje negro. Desde que habían salido de casa de Harley, Loki no había dejado de bromear sobre su relación.

- En serio, ¿cómo lo hacéis? ¿Nunca te han entrado ganas de pegarle un bocado?- siguió a lo suyo ignorando los contraataques.- Pero qué pregunta la mía, ¡claro que si! Tiene un culo demasiado tentador para no morderlo, ¿verdad?- terminó diciendo con malicia dando un golpecito insinuante a Phil. Éste no aguantó más e intentó propinarle un arañazo, siseando furioso.

- ¡ Estoy harto! Ya puede ordenar el halcón lo que quiera, ¡que éste no llega vivo!- estalló el ofendido intentando alcanzar a Loki, el cuál ronroneaba risueño, riéndose de él sin costarle en absoluto esquivar los zarpazos.

- ¡Haced el favor de terminar con esto!- exigió Maria, que hasta el momento había quedado apartada de la pelea. Propinándole un golpe en el cogote a Phil, éste paró con un bufido de indignación- Estamos a menos de una manzana y no pienso ser yo quién traiga malas noticias. Aplazad vuestras diferencias para cuando yo no éste, ¿entendido?

Así fue con llegaron al escondite de la organización gatuna sin más complicaciones. Resultó no ser más que un callejón donde no tocaba el sol. Por supuesto, la penumbra lograba darle ese toque misterioso que todo gato ansiaba para parecer más interesante y alimentar su ego. Había varios contenedores y cubos de basura, como en todo callejón. Al parecer la suciedad también formaba parte del cliché sobre gatos malosos y respetables. Aunque para Loki perdiese gran parte de su encanto, él tan acostumbrado a la limpieza y el orden.

Los pares de ojos rasgados se fueron multiplicando a la vez que el recién llegado iba acercándose, contando al final a más de veinte presentes en aquella gatera callejera. Cuando estuvo en el centro del semicírculo que habían creado, se paró y esperó, sin dejar de observar cada una de las miradas que lo estudiaban desde lo alto de los contenedores con desconfianza.

- Aquí lo tiene, Halcón. La mascota de Stark.- presentó Maria quedándose a unos pasos atrás junto a Phil. Loki se preguntó entonces porqué llamarían halcón a su supuesto líder.

- Ex mascota- corrigió el aludido sin dejar de escrutarlos a todos, manteniendo la cabeza bien alta aunque se sintiese algo inquieto siendo el centro de atención. No es que le desagradase serlo, pero prefería evitarlo frente a juicios sobre su persona.

- ¿Es él? Esperaba... otra cosa.- comentó el jefe aún sin dar la cara. Loki frunció el ceño. ¿Debía tomarse eso como un halago o como un insulto? De repente, un aleteo resonó por el eco del lugar y de un momento a otro, el de ojos esmeralda pudo contemplar a un halcón frente a su hocico. Un halcón. Era un chiste, ¿verdad? ¿Verdad?

- Ya somos dos.- ironizó Loki aún incrédulo. Un felino enamorado de un ratón y una mafia gatuna liderada por un pajarraco. ¿Y le echaban en cara a él que se juntase con humanos? El mundo estaba loco.

- Mi nombre es Clint. Yo soy aquí quien controla el ir y venir de los felinos de la zona. Nadie se va sin mi supervisión y nadie entra sin mi consentimiento. Y no recuerdo que tú te hayas ganado mi consentimiento aún.- comentó con gesto altanero. Se le veía demasiado la pluma, aquel halcón no tenía en mente dejárselo fácil.- Dame una razón para ganarte mi aprecio.

- ¿En eso consiste este clan? ¿En arrodillarse frente a un pájaro? No recuerdo que los gatos hubiesen caído tan bajo.- comentó con descaro. No pensaba darle lo que quería a aquel halcón que desde el primer momento se le había atravesado.

- ¡Y tú que sabrás! Llevas toda tu vida encerrado en la casa de ese humano. Traidor.- le espetó Phil desde atrás, aún vengativo. Loki se giró con calma hacia él, extrañamente con más confianza que con la que empezó.

- ¿Me llamas traidor a mí cuando vosotros os doblegáis ante animales que desde tiempos inmemoriales son considerados nuestro alimento? No me hagas reír...

Loki nunca se había esforzado en caer bien a nadie, no era de su interés. Pero si en aquel momento olvidó la modestia desfavoreciendo su necesidad de alianza, fue más bien porque de verdad creyó que podía hacerles entrar en razón. Sus argumentos eran pura lógica. Y aún así, en vez de ver como todos se daban cuenta del gran engaño que habían estado viviendo, se ofendieron y le bufaron. El más inteligente de todos los gatos no entendió por vez primera cuál había sido su error.

- Si no eres capaz de aceptar a tu líder, no tienes nada que hacer aquí.- zanjó el halcón con su mirada de depredador clavada en Loki.- A no ser que tengas en mente alguien mejor para el cargo...- le tentó, dispuesto a encontrar la situación perfecta para enfrentarlo.

El gato supo callar esta vez, conocedor de lo que pretendía. Alerta frente a todo aquel que le plantó cara mostrando sus colmillos de forma amenazante, dio un paso atrás. ¿Qué estaba pasando allí? Sin permitirse perder a ninguno de vista, esperó a pelear con el primero que se atreviese. No negaría que la confianza en si mismo se había esfumado en cuanto entendió que aquella panda de gatos no conservaba ningún amor propio hacia ellos mismos. Serían capaces de luchar por el halcón antes de reconocer lo bajo que habían caído. Y Loki ahora temía por su vida. Pero no saldría corriendo, eso lo tenía muy claro. ¿A dónde iría de todos modos?

Para su sorpresa, fue por la espalda el primer ataque. Phil, cómo no. El gato poca cosa se lanzó sobre él con las zarpas preparadas, y por poco, Loki fue capaz de saltar a un lado y esquivarlo. Phil se llevó un golpe contra un cubo de basura y maldijo con frustración.

- ¡Esperad!- gritó una voz que hasta el momento no había participado, interrumpiendo así la idea de muchos sobre atacar a Loki. Y seguramente salvándole el pellejo. El pelinegro se giró expectante hacia ella, encontrando a su lado a una gata pelirroja y muy llamativa. Ésta ni siquiera le miró que clavó sus grandes ojos claros en Clint.- ¿De verdad vas a perder un ejemplar como éste por una diferencia de ideas? Se le puede sacar mejor partido, créeme.- terminó diciendo con desparpajo. Incluso Loki juraría que le guiñó un ojo a su líder. ¿Qué tramaba aquella pelirroja?

- Ilumíname, Natasha.- pidió el halcón antes de volar hasta posarse sobre el alfeizar de una ventana baja.

- Considero que aportaría una gran ayuda resolviendo nuestro problemilla con el polígono industrial.- comentó con tono inocente para comprensión de todos. Menos para Loki, claro. Fuese lo que fuese, a todos les pareció bien, compartiendo miradas confidentes.- Ya que es tan listo y valiente.- apuntilló y miró a Loki directamente. Y éste vio algo en sus ojos que terminó por hacerle desconfiar del todo.

- ¡Que gran idea!- coincidió Clint.- No se hable más. Loki, para redimir tus malas palabras contra este clan y para ganarte un lugar entre nosotros, deberás marchar ahora mismo hacia la zona este de Malibú. Allí te encontrarás con Hulk y pondrás fin a su vida.- sentenció para alabanzas del resto.

- ¿Hulk?- preguntó Loki sin comprender.

- Es un gato que nos ha estado dando problemas.- se apresuró a contestar Natasha.- No te supondrá gran esfuerzo. Con una pizca de tu gran intelecto, ese mismo que utilizaste para meterte en casa del gran Stark, lo tendrás todo solucionado.- dijo ocultando muy bien el rencor que le tenía guardado. Ella también había intentado ganarse ese puesto en casa de Tony años atrás, pero a diferencia de Loki, Tasha solo había conseguido una patada en el culo. ¿Qué tenía el pelinegro que no tuviese ella?

- ¿A qué esperas entonces, Loki? ¿Es que ya no te interesa el puesto?- preguntó Clint.

- Si... Aún lo quiero.- terminó por aceptar, teniendo que tragarse su orgullo al fin. Cuando vives en la calle y te mueres de hambre no hay lugar para mantener el honor. Loki acababa de comprenderlo.

Poco después, cuando todo quedó zanjado, marchó hacia su destino, dejando atrás a la mafia con la que creía tener aún alguna posibilidad. ¿Pero realmente la había tenido en algún momento? Eso mismo se preguntó Maria, quien no dudó en acercarse a su líder para preguntar.

- ¿Porqué Hulk, señor? ¿Porqué no el barrio chino?

Aquel era otro gran problema reconocido de la especie gatuna. Todo gato que se acercaba a las sobras que tiraba el restaurante chino de la zona, desaparecía. Sospechoso era, y más cuando en el menú no aparecía ningún plato de gato con almendras.

La respuesta del halcón no se hizo esperar, volviendo su penetrante mirada rapaz hacia la gata, con una oscuridad que pocas veces se había captado en ella.

- Porque Hulk asegurará la muerte de nuestro querido Loki.


Chan chan chaaaaan! Que manía tienen todos con querer deshacerse de Loki, ¿verdad?

Ya empieza la acción, como me gusta a mí. Loki a punto de encontrarse con el invencible Hulk, otro gato. Lo sé, qué decepción. ¡Otro gato! O quizás no lo sea... Muejejeje ¿Qué pensáis lectores míos? Sobre la historia, no sobre mis obvios problemas mentales.

Muchas gracias una vez más a todas las que me dedicasteis unos minutitos con vuestros maravillosos reviews: mooniemouse27, Rosen Lelio y AkatsukiDrak. Y a todos los vergonzosos que me seguís en la sombra también! jajaja Gracias por leerme ^^