Lina tenía ante sí la figura de un hombre desnudo. El largo pelo rubio le caía sobre la espalda, y la estaba mirando con sus dulces ojos azules. Se acercaba lentamente, estaba a punto de besar sus labios.

-¡¡¡Lina, maldita sea, levántate de una vez o mandaré a uno de los trozos de Shabranigudú a despertarte!!!

-Oh, mierda. -gruñó Lina dándose la vuelta en la cama.

-¡¡Lina!! ¡¿Me oyes?!

-Ya voy.

-Más negro que la.

-¡Está bien, está bien, ya me levanto!

-¡Más te vale que estés en la cocina en menos de cinco minutos o subiré yo a buscarte! ¡Y despierta a tu amiguito también!

-Vale, vale. -se rascó la cabeza medio dormida intentando recordar qué diablos había soñado para mojar así el pantalón del pijama cuando volvió a oír la voz de su hermana desde el piso de abajo.

-¡¡Tres minutos!!

-¡Que sííí! -gritó levantándose como un rayo. Se acercó al colchón que había en el suelo y dio una suave patada en el costado de su compañero- Eh, eh, Gourry. ¡Arriba! ¿Sabes qué hora es?

-Mmmm. No.

-Bueno, pues yo tampoco, pero Luna nos está gritando que bajemos de una vez, así que deprisita.

-Vaaale. -y se desperezó.

-En fin. Yo me voy al baño. Vete levantándote porque peligra tu cabeza. Ya sabes cómo es mi hermana.

-Sólo llevamos un día aquí -bostezó Gourry-. ¿Cómo quieres que lo sepa?

-¡Levántate y calla!

* * *

Mientras el agua recorría su cuerpo, Lina pensaba en su hermana y en el día anterior. ¿Cuánto hacía que no la veía? ¿Cuatro años? ¿Cinco? No lo sabía con exactitud. El caso es que mucho tiempo. Y por fin se había atrevido a volver a Zefiria, después de tantos años. Luna. no había cambiado mucho. Seguía siendo igual de malhumorada y poderosa. MUY poderosa. Aún le daba miedo.

Supongo que hay cosas que nunca cambian. Al menos ya no me pega. pensó.

Gourry también había venido con ella, claro está. Tanto tiempo juntos, tantas cosas por las que habían pasado. Realmente Lina ya no sabía qué pasaba con ellos dos: si eran un gran equipo, amigos, o algo más. De hecho, dudaba que Gourry supiera el significado de ese "algo más". Pero de todas formas seguían juntos, y no era la simple relación protector-protegida. En más de una ocasión se había descubierto mirándole de reojo, y otras veces encontraba el brazo de Gourry sobre sus hombros mientras caminaban.

.Ya no sé ni qué pensar.

Hundió la cabeza en el agua, dando el baño por terminado.

* * *

Cuando Lina bajó a desayunar, no encontró a su hermana por ninguna parte. Tampoco vio a Gourry. Sobre la mesa de la cocina encontró una taza de leche caliente y algunos pasteles. Mientras se los comía pensaba a dónde podrían haber ido esos dos.

-Bueno, quizás han ido a comprar. Vete tú a saber -reflexionó en voz alta.

Cogió un grueso jersey de lana de su antiguo armario y salió al patio trasero. Allí, sentado en un banco y con los ojos cerrados, estaba Gourry. Se acercó despacito para no despertarle y se sentó a su lado. Algunas hojas le habían caído en la cabeza y colgaban de sus rubios mechones. Se las quitó. De repente le entraron ganas de apoyar la cabeza en su hombro y quedarse así para siempre.

No sabía cuanto tiempo llevaban durmiendo recostados el uno en el otro, pero cuando despertó, Lina notó en su nariz un curioso olor que le era muy familiar. Ella misma lo provocaba en las batallas. Olía a sangre y a fuego. El humo tapaba el cielo de Zefiria. Abajo, en el centro de la ciudad, oía gritos de inocentes clamando piedad. El sonido de una explosión acabó por despertarla del todo.

-¡Qué dem.!

El paisaje era desolador. Casas ardiendo, cadáveres quemados en mitad de la calle, gente corriendo de acá para allá, demonios persiguiéndolos.

-¡Tengo que bajar a ayudar! ¡¡Maldita sea!! ¡Y yo aquí durmiendo! ¡Gourry, despierta! ¡Están atacando Zefiria!

-¡¿Qué dices?! -exclamó el espadachín.

-¡Vamos a por ellos!

-¡OK!

* * *

-¡¡¡DILL BRAND!!!

El hechizo dio de lleno en un demonio haciéndolo pedazos. Al lado de Lina, Gourry se las veía con otro de ellos.

-¡Gourry, aparta! ¡¡DAM BRASS!!

Nuevamente el demonio desapareció, pero en su lugar llegaron otros treinta dispuestos a atacarles.

-¡Son demasiados y nos rodean! ¡Hora de salir volando!

-¡Lina, mira!

El cerco se cerró también por arriba con la llegada de más monstruos.

¡Mierda! pensó Lina. ¡¿Dónde se mete mi hermana cuando la necesitan?!

* * *

Zellas Metallium se hallaba en sus aposentos, fumando tranquilamente mientras observaba el desarrollo de la batalla mediante un conjuro. Vestía su acostumbrado vestido corto amarillo, ceñido a la cintura con un cinturón de oro, y demás abalorios del mismo metal.

-Mi señora, Luna Inverse acaba de llegar a Wolf Pack Island. Desea veros inmediatamente -informó un demonio de cabellos grises.

-Que pase.

-Sí, mi señora.

El mazoku desapareció. Al cabo de un instante la Caballero de Ceiphied irrumpió en la habitación.

-¡¿Qué es esto, Zellas?! ¡¿Por qué atacas mi ciudad?! ¡Exijo una explicación!

-Hola, Luna.

-¡Contesta!

-No es de tu incumbencia, pero si he atacado Zefiria es porque por algún lado debía empezar a atacar, y ¿qué mejor lugar que la ciudad natal de las dos mejores hechiceras del mundo? Zefiria ha sido sólo el primer paso, Saillune y Sailaarg irán detrás.

-¿Qué te hace pensar que podrás llegar a Saillune? Mi hermana lucha ahora mismo con tu ejército. Tus demonios menores no le harán nada.

-Ella dejará de ser un problema enseguida. Y tú serías incapaz de atacarme, ¿verdad, Luna?

-Eso es lo que tú te crees. No podréis con Lina. Y aunque seas mi mejor amiga, Zellas, no consentiré que mates a mi gente.

Zellas frunció el ceño.

-En ese caso.

Rápidamente se teletransportó detrás de Luna. Sacó una daga y con un corte limpio le abrió la garganta.

-.mejor que cortemos el problema de raíz.

* * *

Los demonios estrecharon el cerco alrededor de Lina y Gourry. De un momento a otro les atacarían.

-¡Lina! ¡Haz algo!

-¿Y qué voy a hacer? ¡No puedo usar hechizos poderosos en medio de la ciudad!

-¡Bueno, pues ya me dirás qué hacemos!

-¡No lo sé! -exclamó desesperada.

De repente, todos los oponentes se echaron atrás. En el centro del círculo comenzó a formarse la silueta del Ama de las Bestias. Cuando apareció por completo Lina vio que llevaba algo arrastrando.

La reconoció.

Era su hermana. Bañada en sangre.

Perdió las fuerzas y cayó hacia atrás. Por suerte Gourry estaba allí para sujetarla.

-¡Lina Inverse! -llamó Zellas- ¡Aquí tienes a tu hermana, la poderosa Luna! ¡Ya ves qué fácil me ha resultado matarla! ¡No te interpongas en mi camino o acabarás igual que ella!

Dicho esto arrojó el cuerpo sin vida de Luna a los brazos de su hermana y desapareció llevándose a su ejército consigo.