Entro a la casa hecho un manojo de nervios y sudando a mares, justo ahora que pensaba que las cosas estaban mejorando llega Lukas a confundirlo mas, aquello no era justo. Los chicos se acercaron a el para ver si se encontraba bien, aunque Johan lo miraba como si estuviese molesto, hablo como pudo y les invento la primera excusa que se le vino a la mente y aunque no parecieron creersela del todo lo dejaron respirar tranquilo y subir a su habitación. Una vez ahí se tumbo en la cama y comenzó a pensar las cosas de la manera mas fría que pudo. Si, aun tenia ciertos sentimientos por Lukas, era algo que no podía negarse a si mismo, pero también era cierto que Vince comenzaba a ocupar un lugar en su corazón; estaba a punto de comenzar a estrellar su cabeza contra la pared de la desesperación cuando un suave toque en la puerta se dejo oír seguido de la suave y melodiosa voz de Tina.

- ¿Te encuentras bien Mathias? - sonaba preocupada - ¿Puedo pasar?

El danes lo pensó unos segundos pero al final llego a la conclusión de que quizás Tina podría ayudarle con el pequeño dilema existencial y amoroso en el que se encontraba sumido, se levando y le abrió la puerta a su cuñada quien entro con paso grácil y ligero a la habitación; siempre supo que Berward había hecho lo correcto al haberse casado con esa mujer tan cariñosa y tierna, Tina era como una madre, siempre tan atenta y amorosa a sus hijos y esposo, siempre dispuesta a brindarle apoyo a quien mas lo necesitase y era por eso que en aquellos intentes se encontraba llorando en el regazo de aquella dulce mujer mientras esta le consolaba y le brindaba un poco de su afecto hasta que inevitablemente se quedo dormido.

"Esto es absurdo" se repitió mentalmente el joven holandes hastiado con la situación en general, pero su hermana, oh su dulce y tierna hermana (notes e el sarcasmo), lo había prácticamente arrastrado a ese lugar, y fue así como termino ahí, parado como un completo retrasado subnormal en la entrada de aquella florería pensando en si debía entrar o no; todo había sido culpa de Emma en primer lugar, pues no solo le había reclamado lo lento que avanzaba su relación con el danés si no que ademas le había dicho que debía comenzar a tomarse las cosas enserio, ¡aquello era completamente ridículo! el ya se tomaba las cosas en serio pues no en balde estuvo con Mathias en todo momento, siempre velando por el y tratando de ayudarlo en lo que pudiera, aunque si lo pensaba mejor todo era culpa de la húngara loca amante del yaoi, ella le había lavado la cabeza a su hermana con aquellas historias tan rosas y empalagosas. Tan enfrascado estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta de que la dependienta lo miraba confundida.

- ¿Puedo ayudarle en algo? - la mujer sonaba algo nerviosa, pero supuso que se debía a que en aquellos momentos traía una cara de pocos amigos.

- si… - medito por unos momentos y algo sonrojado entro al local - ¿Tiene tréboles del prado?

La mujer lo miro como si estuviera drogado algo que lo incomodo realmente; Emma había dicho que aquella era la mejor florería de la ciudad, donde podría encontrar las flores mas raras y exóticas de varios países europeos, americanos, africanos y asiáticos. Ambos se quedaron en silencio por unos minutos y Vince reprimió los enormes impulsos de salir corriendo de ahí y dejar de hacer el ridículo solo para comprarle a Mathias un ramo de flores, es mas ni siquiera sabia si a Mathias le gustaban las flores. La mujer negó levemente con la cabeza, aquello no era algo que los clientes pidieran a menudo; el holandés suspiro y comenzó a caminar dispuesto a dejar la tienda hasta que la joven lo llamo de nuevo.

- Sabe no tenemos ese tipo de flor que busca pero si me dice para quien es tal vez pueda ayudarlo a encontrar la indicada

Vince lo volvió a pensar, después de todo no tenia nada que perder, entro de nuevo a la tienda y la joven le sonrió mientras le hacia una seña para que la siguiera. El holandés se dejo guiar por entre todas las plantas que adornaban el local, llenando el lugar de su perfume y su color, en el centro se encontraban las rosas, al lado izquierdo las flores típicas de europa, al frente las flores exóticas de asía, un poco mas alejadas estaban las de america y por ultimo las de Africa; la joven se paro en el centro y le pidió a Vince que le dijera a quien le daría el ramo y que clase de sentimientos tenia por esa persona. El rubio la miro algo desconfiado pues andar por ahí hablando de esas cosas que el consideraba privadas no era realmente lo suyo pero sin mas opción contesto tratando de ser lo mas escueto posible.

- Es para alguien muy especial, una persona a la que amo - la mujer lo miro con ternura incitando a que continuara - pero no se si sienta lo mismo

La joven se quedo pensativa por unos segundos que al holandés le parecieron una eternidad, después sonrió y con rapidez comenzó a armar un ramo. Vince la veía caminar entre las flores buscando, seleccionando y colocando las que consideraba adecuadas, después de cierto tiempo le entrego al rubio un espléndido ramo compuesto por dos especies diferentes de flores de un delicado color rosa pastel con una combinación de amarillo. Vince pudo distinguir sin necesidad de ayuda de que se trataban de tulipanes y margaritas, lo que no comprendió fue el porque de entre todas las demás flores que tenían un aspecto mucho mas llamativo la joven escogió aquellas que, a pesar de lucir muy bonitas en aquel ramo, no dejaban de ser comunes. La mujer pareció comprender su duda pues rápidamente le contesto.

- las flores - explico mientras le entregaba el ramo - expresan un sin fin de sentimientos, algunas pueden expresar tristeza y otras alegría pero cuando se trata de amor generalmente la mayoría de las personas siempre se inclinan por los clichés. Las rosas son hermosas, si, y transmiten el amor de una manera muy pasional, pero también hay otras flores que lo hacen y de una manera incluso mas romántica y especial. Los tulipanes expresan una declaración de amor, dando le a entender a la persona que su amor es sincero, mientras que las margaritas lo reafirman metiendo ese toque pasional que el amor posee.

Vince agradeció a la mujer por su explicación y, después de haber pagado el ramo, emprendió su camino hacia la casa de Berward, en donde sabia que encontraría a Mathias. Recorrió un largo camino y se llevo una decepción al saber que el danés no podría verlo pues se encontraba algo mal. El rubio quiso insistir en quedarse pero sabia que lo mejor era ser prudente así le dejo el ramo a Tina quien le agradeció su comprensión con una sonrisa y luego se fue, ya le marcaría mas tarde a Mathias para saber como se encontraba; cuando llego a su casa encontró una extraña nota escrita con una impecable caligrafía que decía con un claro tono de amenaza: "Alejate de el". Vince frunció el ceño y arrojo la nota a la basura, si Lukas quería guerra, entonces guerra le daría.

Mathias se levanto con desgano de la cama, había dormido como nunca y le pesaba realmente el tener que levantarse. Su estomago comenzó a gruñir desesperado y supo que debía comer algo, justamente iba bajando las escaleras cuando se topo con Tina quien sonriendo le dio el enorme ramo.

- Eh ¿Gracias? - realmente no sabia que responder pues no se esperaba algo así de parte de la finesa - son muy bonitas

- ¿Verdad que si? te las trajo Vince - la rubia suspiro enamorada acariciando los petalos amarillos de las margaritas - ya tendrás tiempo de responderle cuando terminemos de cenar

- ¿responderle que? - todo aquel asunto lo confundía pero se sentía feliz de que Vince le hubiera llevado las flores, aunque eso sonara muy femenino - no entiendo…

- Las flores tienen significados Mathias - sonrío tratando de explicarle - ¿y sabes lo que significan las margaritas amarillas? - el danés nego levemente mas después de oír la respuesta de los labios de su cuñada no pudo evitar que el sonrojo se apoderara de sus mejillas, y es que aquello lo tomo desprevenido, una sola pregunta de la cual aun no tenia respuesta.

¿me quieres?