Nota: ¡Holaaaaaa! Más de cuatro años han pasado, lo sé, pero estoy de vuelta. Tengo unas vacaciones de la uni y las estoy aprovechando para empezar a editar MAELT.

Quiero aclarar, que no he visto/leído twilight desde hace tres o cuatro años también y no he visto tvd desde su final el año pasado (¿Qué les pareció? btw) así que en lugar de seguir 100% las historias como tenía planeado, lo adaptaré a mi imaginación y, además de mejorar la escritura en general, cambiaré algunas fechas y cosas que simplemente no encajaban y nunca me di cuenta.

No tengo en claro cuando actualizar, mi trabajo y la universidad me toman casi todo mi tiempo, pero trataré de hacerlo rápido y mientras tenga tiempo libre.

Probablemente ya no les interese está historia, pero si están leyendo esto, gracias infinitas.

Con amor, N.


El Principio Del Final

Bella se encontraba en lo alto de las escaleras, dando pequeños pasos con dificultad. Lo que menos necesitaba ahora era ser traicionada por los tacones y caer por las escaleras dando una entrada poco elegante el día de su boda y arruinar su precioso vestido. Sus manos sudorosas se aferraron al barandal ante tal absurda, pero tratándose de ella, posible idea.

Su boda. Una parte de ella seguía sin poder creerlo, la parte que no le permitía ser feliz, que le susurraba que en cualquier momento despertaría y se encontraría a si misma capturada por James, Victoria o los Vulturi. Todo era perfecto, demasiado perfecto para ser verdad. Aún después de todo lo que habían pasado ella y Edward.

Cerró los ojos y pudo ver su vida pasar delante de ellos. No en el sentido en el que uno ve su vida pasar antes de morir, sino en el sentido en que cada decisión, cada acción, cada momento de agonía la habían llevado hasta aquí, el día más feliz de su vida dónde se uniría a Edward y dieran el primer paso del inicio de su eternidad.

Recordó el primer día que conoció a Edward en la cafetería de la escuela, las incontables veces que salvo su vida en tan poco tiempo, la furgoneta en el estacionamiento, aquella noche en Port Angeles, James, los Vulturi, Victoria y su ejército. Recordó la soledad de cuando Edward y su familia se fueron y la dulzura de su primer beso.

"¿Lista?" la suave voz de su padre la sacó de sus pensamientos tan profundos que no le permitieron oírlo acercarse. Abrió los ojos y se giró para verlo, su traje negro impecable, una ligera sonrisa en sus labios y un poco de tristeza escondida en la felicidad de sus ojos. Aunque tratara de esconderlo, ella sabía perfectamente lo que pasaba por la mente de Charlie, lo que pensaba sobre el matrimonio joven, la tristeza de ya no tenerla en casa una vez más y a la vez, la seguridad y confianza de que su hija tomaba la decisión correcta para ella y su felicidad. Era tan fácil leerlo, después de todo, sus pensamientos tumultuosos eran un simple reflejo de los de ella.

"No permitas que me caiga, papá" susurró tratando de contener sus emociones que peleaban por salir. Su padre colocó su mano bajo su brazo y la sujetó con firmeza, dando un suave apretón, simbólico de su apoyo.

Un paso a la vez, se decía a si misma una y otra vez, dejando a un lado las emociones abrumadoras y concentrándose en descender por las escaleras al lento ritmo de la marcha sin caer. Llegar al último escalón fue un gran alivio y fue entonces cuando Bella alzó la vista por primera vez, encontrándose un mar de ojos fijos en ella, susurrando entre sí.

Apartó la vista antes de tener un ataque de nervios y arrastrarse de nuevo escaleras arriba para planear una boda secreta en Las Vegas. Se detuvo un segundo a admirar la gran cantidad de flores blancas de distintos tamaños y formas que colgaban como guirnaldas de largos y vaporosos lazos, conectados impecablemente hasta llegar a un arco que parecía sacado de un cuento de hadas. De pie bajo el arco, se encontraba Edward.

El resto del mundo se desvaneció cuando sus miradas se encontraron. Bella olvidó su nerviosismo y tuvo que hacer uso de todo su autocontrol posible para no correr hacia él. Los pocos segundos que se tardó en caminar el corto pasillo al ritmo de la música le parecieron horas insufribles.

Al llegar frente a él, Edward extendió su mano, regalándole una deslumbrante sonrisa, mientras su padre soltaba su agarre en su brazo para tomar su mano y colocarla suavemente sobre la de Edward. Su gélido toque, tan suave y familiar era todo lo que la centraba al mundo en este momento.

Hicieron votos sencillos pero significativos, escondiendo a plena vista la promesa que se hacían el uno al otro de una eternidad juntos. Todo parecía ser perfecto. Pero a veces, la perfección solo dura un segundo.

"Isabella Marie Swan, ¿aceptas a Edward Masen Cullen como tu legítimo esposo?" las palabras que había temido por tanto tiempo resonaron en su mente, pero ya no tenía miedo, estaba lista para esto. Bella estaba a punto de pronunciar las palabras que sellarían su destino, cuando una voz preciosa y varonil sonó agitada y sin aliento detrás de ellos.

"¡Paren! Isabella, no puedes casarte… tú perteneces a mí" la voz del extraño sonaba decidida. Todos los presentes se giraron desconcertados. Y cuando la mirada de Bella se cruzó con la del misterioso hombre, sus ojos tristes y de un azul incomparable le quitaron la respiración.


¿Qué les pareció? Espero sus comentarios ❤️

N.