Advertencias: No muchas, la verdad, hay una OC corriendo suelta y es peligrosa. No hay que ser impaciente, primero porque tardo mucho en escribir, y segundo por el desarrollo de la trama. Por último recordar que un autor no escribe una historia, sino que una historia se escribe sola. Los personajes de One Piece no me pertenecen.

Muchas gracias a AcSwarovski por leerlo, corregirlo y darme su valiosa opinión (you're a lifesaver!). Si estáis aquí es porque conocéis One Piece, así que leed sus fics y dejadle algún review!


1. Barquito chiquitito


El haz de luz amarillo cruzó rápido el horizonte iluminando la nada. Adoraba ese momento en el que la oscuridad quedaba expuesta ante sus ojos sólo por unos segundos para desaparecer de nuevo tras su escondite, dándote la oportunidad de admirar la belleza salvaje del mar nocturno. Era algo que sólo lo superaba la experiencia de estar en medio de esa agua navegando y no ver ni tus propios dedos. Sin horizontes ni remordimientos. Alargó la mano hasta coger otro cigarrillo y lo encendió en el pequeño candil que tenía a su lado sin dejar de observar el mar.

Demasiada tranquilidad para este mundo no evitó susurrar en un suspiro al soltar una bocanada de humo hacia la lontananza. Pero qué ven mis ojos…

Luego sonrió, el faro volvió a iluminar el horizonte descubriendo algo diferente, al menos era una bella tranquilidad que pronto se vería arruinada.

Había una vez un barquito chiquitito que no podía, no podía navegar… —Canturreó con su voz grave.

Aquella nueva silueta que se recortaba en un segundo a la luz del faro no era pequeña, sino ambiciosa, y se acercaba hacia sus costas con seguridad aparente. La nave tenía varios palos con las velas empujándoles a una velocidad irregular todavía, pronto entrarían en la zona de calma de la isla y ésta se haría constante hasta que llegaran a la playa. Cuando el faro bañó de luz por cuarta vez la nave, vislumbró la bandera enseña ondeante y se maldijo. No era precisamente la Marina.

Al menos, será entretenido.

No evitó la mueca de diversión que sentía al reconocer el emblema como pirata. Uno de los pobres diablos que querían entrar en aquella franja última de peligro y por casualidad habían dado con aquella isla.

Apagó el cigarrillo contra la piedra de la baranda y apagó el candil de un soplido, la noche cerrada y la posición de las estrellas decían que todavía quedaban algunas horas hasta que el alba despuntara.

Hay que joderse el faro seguía iluminando la playa, estaba en lo cierto, era un barco pirata con algunas velas descosidas que estaba atracando en la zona baja de la isla, cerca de la pequeña y única población. Espero que sólo estén de pasada.

Escuchó como algo pesado caía al mar gracias al silencio de la noche, el ancla, supuso; ya el mar no estaba a oscuras, a parte de su faro las luces del barco iluminaban una amplia zona de la costa. Luces que en pequeña hileras se movían nerviosas de un lugar a otro, otras a paso más lento trazaban una línea entre el barco y la costa. Estaban descendiendo. No podía ser buena señal.

Cómo era… «la calma que precede a la tormenta».

Lo mejor era entrar y acostarse, contar ovejitas y esperar que el sueño la envolviera. Pero esa noche ya desde antes parecía que el insomnio la estaba rondando y ahora que tenía invitados toda la posibilidad de dormir se había escapado dejándola sola. Encendió otro cigarrillo y esperó hasta que la procesión de piratas desembarcara por completo dudando de ellos. No conocía la bandera, si tuviera que recordar a todos los cabrones que se habían acercado hasta sus aguas apenas tendría espacio en la memoria, sólo esperaba que hicieran lo mismo que los demás, pasar la noche, reponer provisiones y a la mañana siguiente desaparecieran por completo y para siempre. Aunque no negaba que le gustaría que las cosas se pusieran más entretenidas por aquellas aguas.

Se recostó sobre sus brazos en la baranda de piedra y cerró los ojos; la isla, en apariencia, era bonita, tranquila y diferente a todo lo que hasta entonces conocía, como todo también tenía su lado negativo pero eso eran los esqueletos que nadie debía conocer. Desde que la dejaron hacerse cargo del faro para guiar a los pobres marinos perdeos en el océano hasta un lugar seguro dónde reponer fuerzas y seguir el viaje hacia quien sabe dónde, desde entonces descubrió rápida la tranquilidad y pacífico ambiente del lugar. Claro, también era un pago para que tuviera la boca cerrada de las acciones de aquellos que gobernaban el pedazo de tierra.

Poder, riqueza, gloria,… nada nuevo. Al menos esos estándares eran iguales en todas partes. Y eso era lo que algunos buscaban en el mar. Precisamente en el único lugar dónde a ella jamás se le hubiera ocurrido buscar esas ambiciones.

Sí había algunas diferencias con su antiguo hogar, porque era cierto que aquí la tierra era escasa, compuesta de algunas islas sin continentes como los que ella conocía; y luego estaban los poderes del demonio, las famosísimas Akuma no Mi. Para ello no tenía palabras, y poco contacto con usuarios, afortunadamente.

Agitó la cabeza cansada, tenía que dejar de pensar en el pasado, ahora unos piratas habían atracado en la isla, puede que fueran el comodín de la baraja que necesitaba para pararle los pies a aquellos que iban tras su cabeza. Sabía demasiado, y a nadie le gustaba que alguien que fuera por libre supiera más de lo necesario.

Gritos cruzaron la noche mientras levantaba la cabeza alerta olisqueando el ambiente. Humo, olía a quemado. Rápida miró hacia el pueblo encontrándose con una masa de fuego que crecía ante el viento que se levantaba dirección contraria al mar.

Pero qué…

El destino había dado un nuevo giro inesperado, ahora sólo faltaba saber cuál sería el devenir del cambio: a favor o en contra.


N/A: Las incursiones que he tenido en One Piece han sido extrañas (en tramas y en feed-back) y ésta no iba a ser menos, lo único que puedo decir es que esperen humor negro. Sí, es el prólogo, de una pequeña aventura que de entrada no, repito NO, implicará ningún tipo de relación romántica entre Kidd y la OC; más bien, debido al alto coeficiente intelectual y los precisos planes de Kidd (ironía total), he decidido convertirlo en mi muñeco anti-estrés, es demasiado fácil hacerle saltar. Por supuesto que haré uso de su faceta posesiva. Sí, y lo siento, el pobre pelirrojo tardará algo en salir U.U mientras tanto espero que os haya gustado, o al menos picado la curiosidad por qué pasará. Nos vemos dentro de una semana más o menos.

Muchas gracias por leer!

PL.