Advertencias: Los personajes de One Piece no me pertenecen. Último Capítulo y una notas de autora algo más largas XD

Muchas gracias a mi Beta AcSwarovski por leerlo, corregirlo y darme su valiosa opinión a pesar del poco tiempo que tiene (thank you, thank you, thank you lil' gurl :3).

Notas de Autora: se acabó. Lamento la tardanza, por un lado porque me ha costado escribir y luego he estado muy enferma. Bueno, no sé muy bien que escribir y en estos casos es mejor quedarse callada. No sé si volveré por One Piece (seguro, a quien intento engañar XD), pero esta experiencia ha sido genial. Me da mucha penita que se acabe pero no sabría seguirlo, esto no es un final abrupto por falta de ideas o ganas, sino que nunca pensé que se extendería más allá de los cuatro o cinco capítulos primeros. Me llevo la satisfacción de que me he mantenido fiel al principio de no romance; Y lo que más me gusta, que le hayáis cogido cariño a Heat. Ya sabéis, poned un Heat en vuestra vida y seréis felices eternamente con un amor que siempre renace de sus cenizas cual ave fénix XD lo dejo, lo dejo. ^^ Muchísimas gracias por todo, no tengo palabras.

Agradecimientos: AcSwarovski, Billy Cox, Benii, Okami Yanire, tout n'est pas comme il semble, Saori Dreyar, Florceleste, Icimaru, IshikoNanami mukii, Skwigelf, Danielle Chocolatt, NamikazeMia, Miderno, NaraAlex, ayumiku 24, xOphiuschusx, LadyAliceKirkland, Bruja, Rena Hibari Bonnefoy. En definitiva a todos los que la habéis leído: ¡GRACIAS!

Y por supuesto, espero que os guste este final y lo disfrutéis. Sin más:


16. Elettra Negocia sus Deudas

(END)


Elettra.

Nadie barajaría otro nombre como posible causa al ajetreo in crescendo que acababa con la tranquilidad que esos días se había instalado en el barco. Y como si necesitaran confirmación, la misma mujer abrió y cerró la puerta cual relámpago colándose en el camarote de Kidd, donde esperaba encontrarse al capitán por razones obvias, pero dónde se encontró con otra reunión familiar. En gesto extraño arrugó la nariz y paseó la mirada por los tres antes de hablar aún delante de la puerta.

—No me imaginaba que a los orcos os fueran tanto los concilios, creía que eso eran cosas de elfos, pero visto lo visto...

—Déjate de concilios y mierdas—gruñó el capitán desde su sillón ya habitual sin ocultar el enfado también in crescendo —. Qué pasa ahora

—Nada —ninguno se creyó la sonrisa de inocencia con la que acompañó la mentira—. Es que no me gusta caerle bien a tus cachorritos, un hobbie mío como otro cualquiera.

—Como envenenar, maltratar, mentir, sacar de quicio, acosar, secuestrar, matar, ... —Intervino Killer con tono divertido— Pero has llegado en buen momento.

Elettra le pasó saludándole con un golpe cariñoso en el hombro; pero a quien realmente se sorprendió de ver fue a Heat, se abalanzó envolviéndole en un dulce abrazo rápido sin dejar de repetir que le había echado mucho de menos después de la escalofríante tortura a la que su querido capitán la había sometido. Noticias que rápidamente corrieron el barco y motivo de la revuelta matutina: Ella no era la mujer de nadie y menos de Kidd.

Ante la estupefacción del nombrado capitán, también besó las mejillas de Heat para luego de un salto, acomodarse en medio de la cama. Sonriente. Demasiado alegre se podría decir.

—Bueno si no era concilio, entonces... ¿reuniones de tupper-sex? No quiero que metáis a mi Heat en cosas raras.

Entre las exclamaciones extrañas y hastiadas de los hombres, Kidd optó por la solución rápida: «agitar antes de usar». Alzó el dedo que giró cansado, acto seguido el pie de la chica se elevó en el aire sacudiendo el cuerpo en un movimiento oscilante. Elettra se cruzó de brazos e intentó mantener la mirada fija sobre él en actitud molesta. Algo imposible dada las circunstancias de turbulencia en pleno vuelo, pero algo era algo, y al menos a Heat le seguía haciendo gracia aquella peculiar forma de comportarse a camino entre lo infantil y el desafío que la chica siempre desplegaba ante su Capitán.

Afortunadamente y antes de que fuera a mayores, Killer decidió cortar el divertimento de Kidd e intentar volver al tema que tenían entre manos: qué hacer con ella ahora que sus favores no eran necesitados a bordo.

—Discutíamos qué hacer conti—

—¿Queda mucho para llegar a casa? —la susodicha prefirió cortarle.

—¿Qué casa? —le respondió Kidd— Creía que no querías volver a tu manicomio.

—Mi casa —dijo con solemnidad llevándose la mano al corazón desde las alturas—, es tu casa. Ahora bájame.

—Me alegra verte tan cómoda en mi presencia, en mi barco, en mi casa y en mi cama.

—Que no se te olvide en tu baño también, sirenito.

—Entonces ya has decidido qué vas a hacer.

—Por supuesto, me habéis adoptado. Soy la mascota del barco. Os entretengo y curo las penas, heridas, males, aburrimiento, todo lo que esté a mi alcance; a cambio sólo pido comida, techo y a Heat. Admitidlo, una verdadera ganga. Todo un BBB*.

—Es decir, mantenerte, como a toda puta —masculló divertido Kidd anulando el campo magnético y dejándola caer de nuevo sobre su cama, mientras se inclinaba hacia delante.

—Uy, esto es como volver a empezar, ¿te acuerdas cuando llegué al barco, tus cálidas palabras de bienvenida, Capitán? Todo lo que hemos intimado desde entonces...

—Y sin embargo, aquí estás, acostada en mi cama y haciendo lo que te diga, complaciéndome.

—Kidd, orquito mío de mi envenenado corazón, aquí no, que hay niños delante —el insistente carraspeo por parte de Heat era una prueba evidente de la incomodidad ajena a pesar de la costumbre reciente.

—Entonces, fuera de mi cama.

—Sí, tengo cosas más importantes que hacer —de un salto descendió y por el brillo en sus pupilas, el pirata de cabello azul sabía lo que tocaba—. ¡Heat! ¡Heat! Te he echado mucho de menos, ¿me lo enciendes?

—Sólo ha sido una noche, Monstruo-san —le contestó mientras cogía el cigarrillo medio doblado que le extendía—. ¿Qué hablamos de la salud del capitán?

—Es cierto, ¿cómo se encuentran Barbie y Ken?

—Enciéndele la maldita colilla antes de que haga algo de lo que pueda arrepentirse.

—Órdenes del Capitán —le incidió rápida mientras le daba un codazo ligero en el costillar apremiándole.

Una vez encendida y tras dar la primera bocanada se acomodó echada sobre el marco de la ventana del camarote, observando el mar, escuchando las olas chocar contra el avance del barco y a los tres, o dos según se mire porque Heat hablaba poco, como ruido de fondo decidiendo su futuro.

Dejó que su mente divagara al compás del humo que expulsaba ensimismada con la belleza del mar picado por el fuerte oleaje a pesar de estar en medio de la nada, cosas de Red Line inexplicables que con el tiempo se asimilan como normales. Como el que siempre hubiera odiado la compañía de otras personas, incluso buscando el mal ajeno, y sin embargo, de pronto, lo mucho que disfrutaba de esos tres extraños y singulares personajes que le habían sobrevivido después de ese tiempo. Sus tres mosqueteros de cabecera y cobayas preferidas para todo tipo de experimentos. «Angelitos» pensó involuntariamente dando otra calada.

—Kidd —preguntó al aire llamando al silencio entre los tres hombres cuando expulsó el humo—, ¿no te has planteado el cambio de sexo? Total, para lo que tienes tampoco hay mucha diferencia y me sé de alguno que lo disfrutaría. Mucho.

El rugido profundo explotó desde la cavidad gutural profunda de la laringe del capitán vaticinando el futuro cercano. Ahí estaba lo que Kidd se esperaba, algo de lo que podría arrepentirse. Sobre todo porque él, él más que nadie, no era conocido por ser paciente y benévolo. Ni siquiera por tener buen carácter. Y Elettra lo sabía bien, sabía bien explotarlo.

Killer cerró los ojos suspirando y preparándose mentalmente para la nueva batalla, cada día estaba más seguro que prefería enfrentarse a los Shichibukai uno a uno que soportar aquella extraña demostración de afecto. Aunque, abrió los ojos tras escuchar el grito hipado de ella y los pasos rápidos de Heat hacia la ventana que antes ocupaba Elettra, de este modo, Kidd estaba entretenido y era más soportable; ella resultaba ser una chica lista y de afilada lengua; y para terminar... Tampoco es que la situación actual dentro del barco hubiera empeorado demasiado de la que siempre se desarrollaba. Pensándolo bien, volvió a mirar en rededor al camarote de Kidd, se notaba su mano en todo, desde la limpieza, a la mayor implicación de Heat y el propio capitán. Tal y como sucedía en ese instante.

Kidd seguía con una perenne sonrisa de autosuficiente en el sillón, pero Heat había endurecido la mirada que se obligaba a mantenerla lejos de la figura adorada.

—Con todos mis respectos, jefe —comenzó en voz más grave de la habitual, conteniéndose sin dejar de mirar por la ventana hacia la nada—, pero Monstruo-san le salvó la vida, varias veces.

—Puedo recordar yo solito mis deudas, Heat —le respondió más frío de lo habitual, a pesar de no borrar la sonrisa.

Con parsimonia se levantó del sillón y se asomó a la ventana apoyándose contra el marco. Abajo, peleando por mantenerse a flote entre las olas estaba el diminuto punto del cabello dorado de Elettra, no sabía si era por el viento pero no llegaban ruidos de gritos de ella, ni siquiera parecía que estuviera mirando hacia arriba. Kidd frunció los labios a la par que hacia un gesto para que se elevara hasta la ventana, bocabajo, empapada y a merced de los vientos helados que se estaban levantando.

Tenía los labios morados y la mirada ardiente de furia. Un bonito cuadro que le devolvió la alegría a Kidd.

—Estábamos discutiendo sobre mis deudas pendientes, ¿verdad Heat?

—Sí, jefe —masculló bajando la mirada apenado.

—Es hora de que empiece a devolverlas, ¿no creéis? —Ninguno de los dos interpelados dijo nada—. Qué mejor que comenzar por el final. Un baño, me toca verte desnuda.

—Atrévete y te hago esa operación sin anestesia —masculló entre unos apretados labios y unos tiritantes dientes.

—No eres suficiente para mí... —Siseó sin dejar ver que tenía el orgullo herido, antes de recomponerse y dirigir el dedo hacia el baño—. Ahora lárgate antes de que te mueras de frío.

No le dio tiempo a responder cuando siguió la trayectoria del dedo directa hacia la bañera de porcelana y al volver la vista atrás vio como Heat cerraba la puerta, al menos seguía teniendo esa intimidad.

Se olvidó absolutamente de todo cuando el agua cálida le devolvió la vida poco a poco y se quedó allí dentro hasta que se aseguró que todo su cuerpo había pasado de blanco mortecino a rojo escaldado. Una vez satisfecha, chilló a los chicos para que le pasaran alguna muda que se pudiera poner, y sin mucha discusión lo hicieron, algo que levantó sospechas.

Cuando salió, recogiéndose el pelo húmedo para que no mojara otra de las camisetas de Kidd que Killer mantenía secuestradas en alguna parte secreta de su armario miró buscando a sus chicos, pero Heat y Killer habían desaparecido del camarote y Kidd seguía junto a la ventana. Por el ruido de gaviotas se podía decir que el tiempo había mejorado y, lo más importante, estaban cerca de tierra.

Elettra se acercó a Kidd que no cabía de orgullo y felicidad en su pecho antes de insistir que se acercara a mirar. El cielo estaba azul celeste brillante y despejado sin nubes, apenas soplaba un aire apetecible y las gaviotas, que bien escuchó, se movían lentamente volando entre la cercana arena de la playa y ellos. La playa, una pequeña cala, daba a un bosque verde que se cerraba alrededor de un pintoresco castillo de piedra blanca con techos cónicos en rojo. Algunos abetos sobresalían más de lo normal haciendo competencia a las torres altivas del castillo y justo por detrás comenzaban unas formaciones rocosas que lo protegían de cualquier mirada indiscreta y ataque sorpresa.

—Joder, pero si es el castillo encantado de la Bella Durmiente... ¡Kidd! ¡Kidd!—Comenzó entusiasmándose de pronto ante la gran cantidad de ideas que se agolpaban en su mente y los ojos le centelleaban expectantes.

Si era posible, Kidd se irguió más orgulloso de lo que ya estaba, a la par que, sin mucha delicadeza, cogía la cabeza de la chica y la giraba hasta una de las formaciones rocosas más cercanas de la playa donde se distinguía una fina y altiva figura muy conocida para Elettra, quien no evitó una mueca agria.

—No, no, nena, te lo has ganado a pulso. Todo para ti.

—Qué honor. Bueno, ¿y cuál es el plan?

—Que no hay plan, te bajas, te vas como una niña buena y te encierras hasta que volvamos y nos recibas con los brazos abiertos. Dejo a tu elección abrir las piernas.

—¿Y qué hay de la fiesta de despedida? ¿Y una fiesta de bienvenida?—negación por todas partes con una enorme sonrisa de anuncio de dentífrico, al menos alguien estaba disfrutándolo—. Aburrido.

Sin más el silencio se hizo entre ellos, ni siquiera había jaleo en el pasillo del barco, era extraño pero agradable. Elettra no evitó una pequeña sonrisa que brotaba en sus labios, aquel era un buen «y comieron perdices» para toda la aventura. Aunque no era el definitivo para toda la pesadilla ni su vida.

—Killer y Heat te están preparando un bote para que te largues, no deberían tardar.

—Gracias por todo Kidd —las palabras brotaban solas mientras le miraba feliz, por primera vez—. Desde que llegué a este lugar hace años, sólo quería volver a mi casa o morir en el intento, pero estas semanas han sido las mejores de mi vida. Los piratas sois gente rara.

—Ni se te ocurra ponerte sentimental que te vuelvo a tirar —gruñó entre dientes ganándose una vibrante carcajada de ella.

—Kidd, sinceramente, ahora que estamos solos, ¿por qué no te deshiciste de mi?

—Honor —gruñó más que habló de nuevo—. Yo no dejo deudas pendientes, tú me salvaste, yo te protejo, aunque sea de ti misma.

—En ese caso, gracias, capitán —le dedicó una gran sonrisa sincera—. Sé que me arrepentiré de ésto, pero de alguna forma hay que saldar las deudas tuyas y mías.

Rápidas, sus manos cogieron el cuello del abrigo y tiraron con fuerza acercando el rostro de Kidd hacia el de ella; no tuvo tiempo a reaccionar cuando sus suaves labios colisionaron de manera violenta contra los suyos propios, demandantes, buscando una entrada rápida que fue incapaz de impedir, mientras de manera juguetona veía sus ojos brillar sin apartarlos, en un choque. Cuando Kidd movió las manos hacia su cintura, despertando de la conmoción, entonces ya era demasiado tarde. Ahí estaba su cintura pero nada más, una mano de Elettra subió rápida hacia su boca y le introdujo un par de pequeños objetos, cerrándosela con la mano y obligándole a tragárselos sin más.

—¿Qué...? —Un mareo extraño punzaba su mente demasiado rápido para que aquello hubiera sido bueno, a la par que notaba su lengua trabarse y la habitación inestable.

—Caramelos especiales de la signorina Malfatto, si comienzas a ver círculos de colores o elefantes rosas, es un síntoma normal del ácido—en un salto estaba abriendo la puerta— ¡Buen viaje, Kidd! **

Cerró la puerta del camarote y recorrió los pasillos del barco por última vez incapaz de dejar de sonreír muy satisfecha con su gran aventura. Aunque algo preocupada al saber que se convertiría en la próxima Rapunzel encerrada en la torre esperando que la madrastra volviera para verla y hacerle compañía. Seguro que a Kidd le sentaba bien ese papel.

—A vuestro capitán no se le dan bien las despedidas —respondió ante las miradas curiosas de los demás en cubierta—, no entréis que está llorando a moco tendido.

Al mismo tiempo que bajaba por la escalerilla rápida hacia el cascarón de nuez que le habían dejado, Killer y Heat se dirigían hacia el interior del barco, inseguros de qué se encontrarían allí dentro, aunque seguros que sería malo.

Ah, la buena y peligrosa vida del pirata.


*: Bueno, Bonito y Barato: frase típica de vendedor ambulante que quiere venderte una mercancía defectuosa, poco agraciada y que no necesitas pero...

**: prefiero pecar de exceso, pero estoy segura que todos entendéis la referencia del ácido, más conocido como LSD, la relación que tiene con la expresión de buen viaje (incluso ese otro nombre de trippy, obviamente de trip: viajar, sí esa es el origen de la palabra u.u) y cómo se relaciona con el título del capítulo que intenta malamente hacer un juego parecido a ese gran éxito de The Beatles Lucy in the Sky with Diamonds. Sino, ya habéis aprendido algo (in)útil hoy XD


N/A: Si os apetece, no os olvidéis que podéis comentar, poner en favoritos/alert y todas esas cosas que hacen sonrojar y que agradeceré hasta la eternidad ^^

También acepto amenazas, pero sólo si están recubiertas de chocolate :3

¡Muchísimas gracias por leer y haber llegado hasta aquí!

PL.