Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Magnolia822, yo sólo traduzco.

Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of S. Meyer and the author is Magnolia822, I just translate.


"La cerveza es la prueba de que Dios nos ama y desea nuestra felicidad." –Benjamin Franklin

Capítulo 1: Resaca

—¿A qué jodidos te refieres con que los lúpulos se echaron a perder, Emmett?

Era la mañana de un martes, demasiado temprano para estas mierdas. Y es algo así como una emergencia ya que tenemos un lote gigante de mosto dulce listo para hervir, y si no tenemos los lúpulos, no tenemos la cerveza. Ya estamos a mediados de abril, y estamos a la mitad de la preparación de nuestra Three Frog IPA de verano, una de las cervezas más populares de Cullen Creek. Todavía necesitamos hervirla, fermentarla, condicionarla y que la mezcla madure, y sólo tenemos dos meses. Esto debió haberse solucionado hace semanas.

—Sí, hombre. Carajo. —Emmett se rasca la cabeza como idiota. Quiero a mi hermano, pero en serio lo jodió está vez.

—Creí que trajiste esa mierda hace poco de Petersburg… Dios, me dijiste que eran lúpulos frescos.

—Te digo que eso fue lo que me dijo Rick.

—¿Y los teníamos en el congelador?

—Sí. Maldición, no tenía razones para pensar que se echarían a perder. Ni siquiera sabía que los lúpulos podían echarse a perder.

Lo miro mal y él retrocede un paso.

—Sí pueden.

—Pues mierda. Le llamaré, Edward.

—Sí, hazlo —espeto, agarrando un montón de lo que debieron ser pequeñas hojas verdes, pero que ahora ya están manchadas y cafés. Sí, está enmohecido. De ninguna manera esta mierda va a tocar mi cerveza.

El piso de la cervecería está sucio y hago una nota mental para decirle a Seth que lo limpie más tarde hoy. No esperaba que todo se cayera en pedazos durante los dos días que estuve fuera.

Todo ha estado muy ocupado, especialmente con la expansión y la nueva sala de degustación. Estamos recibiendo nuevos contratos, más vendedores quiere distribuir nuestra cerveza, y eso significa mucho trabajo. No es que me moleste; no hay otro lugar en el que prefiriera estar. Aunque ha sido todo demasiado estresante, especialmente en este momento de mi vida.

Al menos los tanques nuevos están instalados y funcionan. Ahora tenemos seis, lo que significa que casi hemos doblado nuestra producción en los últimos dos meses. Aún así seguimos sin estar listos para nuestra primera apertura en mayo. Quiero que todo vaya bien el primer día que el lugar esté abierto para el público.

Lo que realmente necesito es alguien que atienda las llaves en la sala de degustación, pero todavía no hemos tenido suerte. Burlington es una ciudad de universitarios, y todos los chicos que han venido han sido incompetentes o menores de edad. En realidad me gustaría contratar a alguien que haya trabajado en este negocio. Por supuesto que también es importante la personalidad, pero la persona que contratemos para la sala de degustación debe ser, primordialmente, alguien que sepa y aprecie la cerveza.

Lanzo los lúpulos de regreso al costal y me limpio las manos en el pantalón, y sigo gruñendo enojado al salir de la bodega. Es mejor que cuando regrese a la oficina, Emmett le esté dando una paliza al trasero de Rick Chafferty. Alcanzo a escuchar el final de la conversación al entrar. Demasiado amable.

—Bien…, bien. Mañana a más tardar. Bien, hombre. Gracias. —Cuelga el teléfono y se gira para verme, se ve avergonzado. Incluso aunque Emmett me gana por unos diez centímetros a mis 1.80 metros, sigue siendo mi hermano menor.

—Todo está bien. Nos va a hacer la devolución del dinero y a dar una nueva carga. Incluso la van a mandar a más tardar mañana a las dos.

Hago un cálculo rápido en la cabeza y todo parece bien…, todavía tenemos tiempo antes de tener que empezar a hervir.

—Bien, pero mierda, Emmett. Esto no puede pasar de nuevo. Tenemos que estar al pendiente de todo ahora, ¿sabes? Si una cosa va mal, todo lo demás va a ir mal. Sabes que…

—Ya sé, ya sé. Debí haber revisado antes, sólo que nunca…

—Sí, bien. —Estoy demasiado cansado para enojarme con él y me dejo caer en mi silla, revisando los montones de recibos y facturas que se juntaron en los últimos dos días.

—¿Sabes qué es lo que necesitamos? —pregunta—. Café. De la mierda de café que venden en la ciudad. Le diré a Jazz que traiga un poco cuando venga.

—Suena bien. —Jasper es el barman del pub que tenemos en la ciudad y también un amigo de hace mucho tiempo. También es un hombre muy versátil y nos ha estado ayudando con las renovaciones los últimos meses. Su experiencia en contratación nos ahorró miles de dólares, especialmente ya que sus conexiones nos han hecho descuentos en materiales de construcción. Le debo una grande. Emmett saca su celular y le marca a Jasper mientras yo me siento a considerar el desastre que tengo frente a mí… el desastre de mi vida.

—¿Qué te parece algo de comer? ¿Tienes hambre?

Sacudo la cabeza y le hago un gesto con la mano, pero luego me distraigo por una nota de una nómina que está pegada al tablero de corcho cerca de mi escritorio.

—¿Quién rayos es Isabella Swan? —pregunto cuando él cierra su celular.

—Oh…, olvidé decirte. Es la nueva empleada para la taberna. Vino el viernes justo después de que te fuiste. Es una chica linda… perfecta para el trabajo.

Estoy sorprendido y más que un poco irritado de que haya contratado a alguien sin mi aprobación, especialmente ya que parece haberlo hecho por las razones equivocadas. Necesitamos más que una cara bonita para coquetear con los clientes.

—¿Oh sí? ¿Qué tipo de experiencia tiene?

—Era mesera en Newton's… —Su voz se apaga.

—¿Una mesera? ¿Una jodida mesera, Em? —Lo sabía. Él fue y lo jodió, y ahora yo voy a tener que lidiar con esta mierda.

—No es sólo una mesera. Asiste a San Mike. Acaba de terminar su tercer año.

San Michaels es una escuela católica en la ciudad. Así que no sólo es una mesera y universitaria, sino que probablemente también una mojigata estirada y religiosa. Me quejo y sacudo la cabeza.

—¿Estás bromeando? Tienes que estar bromeando. —No puedo tener a una chica así en las llaves; necesito alguien con quien los clientes se puedan relacionar, alguien relajado con conocimiento sobre cerveza… alguien que pueda vender el producto y ayude a las personas a pasar un buen rato. Esta chica probablemente terminará predicando sobre los peligros de beber en exceso mientras trabaja, algo que va a funcionar muy bien.

—Carnal, relájate. Lo juro, vas a tener un ataque al corazón antes de que cumplas los treinta si sigues estresándote por mierdas como éstas. —Emmett cruza los brazos y me mira—. Necesitábamos contratar a alguien para la sala de degustación, y ya lo hicimos.

Aprieto la mandíbula y lanzo dagas con la mirada a los papeles que tengo en mi escritorio. Él parece estar determinado, lo que me preocupa más.

Exhala exasperado.

—Sé lo que estás pensando. Estás equivocado. Es una chica agradable. También está buena. Para nada es como te imaginarías a una chica católica.

Incluso aunque puedo ver que está molesto conmigo por preocuparme de su juicio de mierda, él sigue sonriendo. Quizá ella en realidad no es tan mala, pero aún así.

—Claro, ¿pero sabe algo sobre cerveza?

—Pues la bebe —bromea y, no por primera vez, tengo ganas de golpearlo.

Mierda. ¿Y le dijiste que estaba contratada? —Esto sólo confirma mi miedo original. Ella va a necesitar un extenso entrenamiento y sólo tenemos dos semanas. Maldición, Emmett.

—Sí. Va a venir hoy para llenar unos papeles y para ver el lugar.

—¿Y quién demonios tiene tiempo para hacer eso? Tengo un lote de mosto atascado en el barril y hoy vamos a embotellar la Hefeweizen. Tengo que encargarme de todo este maldito papeleo…

—¿Ves? Me refiero a esto. Mírate. —Emmett hace un gesto hacia mí y suspira frustrado—. Desde que Victoria se fue has sido un cabrón renegado. Necesitas relajarte. Ya nos estamos encargando de las cosas. El embotellador está funcionando bien; no necesitas supervisar esa mierda. Seth, Garrett y Ben ayudarán a empacar. Y yo estoy aquí. Jasper también. Sólo cálmate.

—No tengo tiempo para enseñarle a esta chica sobre la cerveza —protesto, pero él tiene razón; cada maldito día sueno más y más como un cabrón. Victoria ya se fue, pero todavía tiene mis bolas en sus manos.

—Créeme —me asegura con una sonrisa—, cuando la veas, harás tiempo.

—Emmett…

—Carnal, sé que estás pasando por una mala racha con el divorcio, pero no te lastimaría divertirte un poco.

—Dios, ¿es por eso que contrataste a la chica? ¿Para que la folle? Eres un alcahuete.

Sacude la cabeza pero su sonrisa lo delata. Es un alcahuete y un mentiroso de mierda.

—Bueno, ¿cuándo fue la última vez que tuviste sexo?

Victoria se fue hace cuatro meses, pero incluso antes de eso no habíamos estado en los mejores términos y nuestra vida sexual se había desvanecido prácticamente por completo. Antes de casarnos, nunca hubo escases de mujeres dispuestas, pero ahora… no era exactamente la mejor compañía. Y no hay manera alguna en que pueda involucrarme con alguien que trabaja para mí. Definitivamente hay algo de cierto en el dicho "no deberías cagar donde comes".

Al parecer mi silencio es divertido. Emmett está carcajeándose.

—Exacto. Escucha, sólo dale una oportunidad. Es una chica agradable, en serio. Y si no lo hace bien, puedes despedirla.

—Preferiría contratar a alguien calificado desde el principio —gruño.

—Ella entenderá la dinámica rápido.

—Eso está por verse.

Emmett me pega en el hombro antes de salir al piso y yo me siento en mi escritorio de nuevo. Mi cabeza martillea, ya que tuve que manejar a casa desde Montpelier temprano esta mañana, y no he dormido más de cuatro horas. Victoria, claro, insistió en una reunión a las nueve de la mañana en lunes, así que pasé las últimas veinticuatro horas reuniéndome con mis abogados, viendo a mi perra futura ex esposa, y emborrachándome en un bar de mierda en la capital de Vermont.

Era la primera vez que la veía desde que se fue en enero, y me encabronaba lo bien que se veía; estaba seguro que yo me veía pésimo. Y ahí estaba ella, jugando a ser la víctima, como siempre. Yo podía ver a través de su mierda pasiva-agresiva, pero me pregunté si el juez también podría. Ésa era la principal preocupación de Jenks. El abogado de nuestra familia no se especializaba en divorcios, pero el depósito que pedía era razonable. Y justo ahora, con todo mi dinero invertido en la expansión, no podía permitirme más.

—¿Café? —La voz de Jasper interrumpe mis pensamientos, lo cual probablemente es algo bueno. Acepto la taza con agradecimiento, quitándole la tapa y soplándole un poco antes de darle un trago tentativo. El café negro es justo lo que necesitaba. Perfecto.

—Gracias, hombre.

—Entonces, ¿cómo te fue con la diabla?

—¿Cómo demonios crees?

—Tan malo, ¿huh?

—Peor.

Jasper suspira y se sienta frente a mí, recargándose y subiendo los pies al escritorio de Emmett. Si fuera el mío, le diría que quitara sus botas sucias, pero ya que es el de Emmett y él me hizo enojar, no lo hago.

—Entonces probablemente no quieres hablar de eso.

—Nop. —Le doy otro trago a mi café y luego le pongo la tapa.

—Eso pensé. Bueno pues, ¿qué hay en la agenda de hoy?

—Al parecer Emmett contrató una chica nueva para la sala de degustación… Isabella algo.

—Swan.

—¿Qué?

—Su nombre es Bella Swan. Solía trabajar en Newton's antes de que lo cerraran. ¿No lo recuerdas? —Jasper agarra un lápiz y comienza a tocar con su vaso un ritmo irritante—. Chica linda, cabello café. Solía trabajar en las noches.

Excavo en mi cerebro intentando conjurar una imagen de su rostro, pero no puedo. Sacudo la cabeza, pero entonces algo más se me ocurre.

—¿Sabías sobre esta mierda?

—Sí, yo estaba aquí cuando la contrató.

—Traidor.

—Aww, vamos. Bella es una chica buena onda, y es amiga de Alice.

—¿Y eso es una recomendación? —Incluso aunque ella y Jasper han estado juntos siempre, Alice Brandon sigue irritándome hasta la mierda. A veces es agradable, pero cuando comienza a hablar sobre decorar la sala de degustación en tonos malvas y neutros, me desespero.

—Amigo, cállate.

—Sólo bromeo.

—Claro.

—De verdad. Pero en serio, ¿cómo la conoce Alice? —Al igual que Jasper y yo, Alice tiene 29 años. Esta chica Bella no puede tener más de 21 o 22 si está en tercer grado de universidad.

—Alice fue su maestra asistente, si puedes creerlo.

—¿Eso no es ilegal?

—No estaban saliendo, idiota —dice con una carcajada—. Alice fue la maestra asistente del seminario de Historia del Arte de Bella el año pasado, y se hicieron amigas. Y después, cuando terminaron las clases, comenzaron a pasar tiempo juntas. Me sorprende que no sepas quién es. Solías ir a Newton's todo el tiempo.

Sí, era cierto. Con Victoria. Era el único lugar en la ciudad abierto 24/7, así que luego de que cerraba Cullen Creek, íbamos por una hamburguesa nocturna, una rebanada de tarta o cualquier cosa. Victoria amaba el jodido lugar y se deprimió cuando lo cerraron al final del último verano. Quizá era sólo otra razón para no quedarse en Burlington.

—Hmmm. ¿Pero no es un poco joven?

—La edad es sólo un número, hombre. Y sabes, creo que Bella es un poco mayor que los estudiantes normales, quizá 23 o 24. No sé. Tendrás que preguntarle —dice haciendo un gesto hacia detrás de mí.

—¿De qué estás hablando?

—Está afuera.

—Joder. —Me siento un poco raro por haber estado hablando de esta chica durante la última media hora sin saber quién es. También me siento extrañamente nervioso. ¿Qué carajo?

Me giro y veo a través del espejo de doble vista que está detrás de mi escritorio. Se ve hacia la nueva sala de degustación, pero desde el otro lado parece un espejo normal. Emmett sugirió que hiciéramos esto para ver la interacción de los clientes y mantener un ojo en el negocio sin tener que estar ahí afuera. En ese momento pareció una buena idea.

Pero esta chica no sabe eso, y está mirando el espejo como si pudiera ver a través de él. Honestamente es un poco enervante la forma en que sus ojos se concentran en mí, incluso aunque sé que es imposible. Sus ojos son de una profunda tonalidad de café —chocolate oscuro—, y su frente está ligeramente fruncida como si estuviera considerando algo. De repente me siento inseguro, y empujo la silla lejos del escritorio.

Luego se acomoda el cabello y enseña los dientes, arrugando la nariz, y casi me río en voz alta. Se está revisando en lo que piensa es sólo un espejo. Probablemente moriría de vergüenza si supiera que estamos aquí. Jaspe se ríe entre dientes detrás de mí.

—Hombre, tienes que poner una advertencia o algo. Esto está mal.

—¿Y perdernos de todo esto? —pregunto.

—De verdad eres un idiota.

—¡Oye! Fue idea de Emmett.

—Claaaro.

—Supongo que es mejor que vaya a conocerla.

Jasper me sonríe pero lo ignoro, agarro mi café y abro la puerta de la oficina. Cuando aparezco por la esquina, la chica se sobresalta un poco pero luego se irgue. Todavía no está muy cálido el clima, y ella está vistiendo unos jeans apretados y una camiseta relativamente pegada al cuerpo debajo de una sudadera sin abrochar. Su cabello oscuro está agarrado en una coleta.

—Hola.—Su voz suena un poco agitada, probablemente porque la asusté.

—Hola.

—Soy Bella Swan —dice extendiendo su mano—. Estoy aquí por el trabajo de la sala de degustación.

—Sí. Conociste a mi hermano Emmett. Soy Edward Cullen. —Acepto la mano que me ofrece y le doy un apretón; lleva varios anillos largos y plateados, y me doy cuenta que uno tiene el símbolo de infinito. Interesante. Al menos no es un crucifijo. Su agarre es firme, pero su mano es muy suave.

—Hola —repite—, gusto en conocerte. Me dijo que viniera el martes a las 8:30… ¿está bien?

—Pues… sí. Eso fue lo que él te dijo.

—Entonces… ¿sí está bien? ¿O no? —ladea la cabeza con curiosidad, estudiándome con sus enormes ojos claros.

—Está bien. Yo no estaba ese fin de semana que Emmett te contrató.

—Sí, eso fue lo que dijo. Me dijo que viniera hoy para llenar mi currículum y el resto de los papeles… y dijo que tú me enseñarías el lugar. —Se quedó de pie ahí, esperando a que yo respondiera.

—Bueno, la mitad del tiempo Emmett no tiene idea de lo que está diciendo. Es algo que descubrirás trabajando aquí. Pero debería decirte… yo soy el jefe. Soy yo quien contrata, despide…, todo. Pero no hago el tour del lugar.

—Bien… —dice, todavía viéndome con esos enormes ojos. Y de repente no tengo ni idea de qué estoy diciendo. ¿Le estoy diciendo que no está contratada? Ella mira el piso, y me sorprendo por lo joven que es. Jasper está lleno de mierdas; esta chica no tiene más de 21, si es que llega a esa edad. Me pregunto si Emmett revisó su acta de nacimiento antes de contratarla. Lo último que necesito es tener a una niña menor de edad vendiendo cerveza en mi nómina.

—Entonces… no estoy contratada. —Levanta la cabeza de nuevo. La declaración era más una acusación que una pregunta. Me siento como un completo cabrón, y no es la primera vez hoy. No es su culpa que mi hermano sea un idiota que no piensa.

—No —digo intentando retractarme—, sólo necesito saber qué tan calificada estás para el trabajo. En realidad busco alguien que pueda interactuar con los clientes, enseñarles sobre cerveza, hacerlos amar nuestra cerveza y que quieran comprarla.

—Puedo hacerlo —dice con claridad.

—¿Qué tanto sabes sobre cerveza, Bella? —No puedo esconder mi tono escéptico, pero en lugar de intimidarse, me mira a los ojos.

—Si soy honesta, no mucho. Pero aprendo rápido, y si me entrenas, seré jodidamente maravillosa en este trabajo. —Se tapa la boca con una mano, igual que como lo hacen los niños cuando se dan cuenta de que han dicho una mala palabra. Es bastante divertido. No puedo evitar reírme un poco.

—Bella, por favor. No soy tu papá.

—Lo siento. Es una reacción instantánea ante figuras de autoridad —dice bajando la mano. Esa mano recorre un pequeño viaje desde su muslo para quedarse en su costado. Es interesante esa combinación de nerviosísimo y valentía.

—¿Soy una figura de autoridad?

—No lo sé —dice, y su voz contiene un toque de reto—. ¿Eres mi jefe?

Vacilo por un segundo, distraído por el repiqueteo de su pie. Tiene las manos en sus delgadas caderas, esperando por mi respuesta. Le doy un lento trago a mi café.

—Bueno, pues no soy nadie con quien deba preocuparte maldecir, por amor a Dios. —Suspiro con pesadez y la miro—. Escucha, necesito alguien confiable que nos ayude en la sala de degustación que está arriba. Nuestra distribución se está ampliando y es importante mostrar un rostro positivo y conocedor al público. Abrimos en dos semanas. Antes de que eso pase, tienes que haber aprendido ya todo sobre nuestros productos y todo sobre el proceso de manufacturación.

—Bien —interviene Bella, pero sigo hablando. No tengo ni idea de por qué tan de repente estoy dispuesto a darle el beneficio de la duda, pero se lo digo todo.

—Soy un cabrón bastante grande, pero si puedes lidiar conmigo y aprender las mierdas que tienes que aprender, tienes el trabajo. ¿Crees que estás lista para aceptar el reto?

Me mira a los ojos con una ligera sonrisa extendida en su rostro.

—Creo que estoy jodidamente lista.


Esta es una nueva historia que desde hace casi dos años he querido traducir, y apenas ahora se presentó la oportunidad. Espero que les haya gustado.

Estaré actualizando cada dos semanas.

Fungys