Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la autora es Magnolia822, yo sólo traduzco.

Beta: Isa


"Una buena cerveza se detecta con un sorbo, pero es mejor asegurarse."– Proverbio Czech

Capítulo 2: Primera Prueba

Su respuesta me sorprende un poco y retrocedo, parpadeando para serenarme y le doy otro trago a mi café. Esta chica no es lo que esperaba, en absoluto… Primero, no es la mojigata estirada que imaginé. He conocido a bastantes chicas de San Mike, y la mayoría son lo suficientemente privilegiadas para no tener que trabajar ni un maldito día durante toda su carrera. Si ésta está dispuesta a soportar mi actitud ciertamente de mierda, entonces de verdad debe necesitar el trabajo.

Su sonrisa llena de confianza decae un poco bajo mi mirada, se sonroja y aparta la vista. Hay algo sobre hacer que esta chica se inquiete que encuentro perversamente disfrutable.

—Pues… jodidamente bien, entonces —digo, sonriendo un poco y apoyándome en la barra.

—Entonces, ¿dónde empezamos? —pregunta.

—Empezamos con el papeleo. Necesitas llenar unas mierdas. Luego, si no estás ocupada, puedes quedarte para observar cómo funciona todo. Voy a estar bastante ocupado hoy, así que no tengo mucho tiempo para enseñarte aquí.

—¿Y cómo se supone que voy a aprender?

Me mira cuidadosamente con un toque de ceño fruncido en su rostro. Tiene razón. Y al carajo si no voy a enseñarle yo mismo. Este lugar es mi bebé, y necesito asegurarme de que puede manejarlo.

—Estoy seguro de que podemos pensar en algo, Bella. Pero primero lo primero; no eres menor de edad, ¿verdad? —Sí que lo parece.

—Tengo 22. Cumpliré 23 en septiembre. —Sí, joven, aunque no tanto como temía; más grande que un universitario de tercer año normal. Me pregunto cuál es la historia que hay detrás de eso.

—Qué bien. Sólo siéntate por un minuto. Ahora vuelvo. Intenta no dañar nada en mi ausencia. —Su boca se abre sólo por un segundo, y yo regreso a la oficina para recoger la información fiscal. Jasper está sentado en la silla de Emmett bebiendo su café.

—Esto es entretenido —comenta, haciendo señales hacia la ventana—. Es mejor que la televisión.

—¿Qué?

—Todo esto… muy interesante.

—Eres un idiota —respondo agarrando una carpeta de mi escritorio—. ¿No tienes trabajo que hacer?

—También te quiero, Edward.

Es temprano en la mañana, pero lo primero que tengo que hacer es determinar si Bella tiene un buen paladar para ser una vendedora informativa. Elijo una variedad de recién embotelladas de la temporada de primavera y regreso a la habitación de degustación, ahí la encuentro, sentada en la barra inspeccionando el lugar.

Incluso aunque Alice Brandon ha querido decorarlo, me decidí por mis instintos originales y mantuve todo el lugar neutral y, como me gusta pensar, clásico. Los paneles de manera que están en la pared flaqueando el bar son de roble, y la barra es de caoba; la habitación sigue oliendo a barniz fresco. En la pared más lejana instalamos un congelador para cerveza y repisas para vender mercancías con el logo de Cullen Creek. Toda nuestra cerveza está hecha con agua de manantial filtrada proveniente de Vermont, y mi madre propuso el diseño del río y molino como un reflejo simple y transparente de nuestra filosofía y la promesa de usar ingredientes naturales y locales.

La pared que queda directamente frente a la barra es de vidrio, eso les da a los clientes un vistazo al trabajo interno de la cervecería. También daremos tours por el lugar, de esta manera los visitantes pueden ver las operaciones sin tener que ser parte de uno. Además hemos incluido algunas mesas altas para asientos extras en caso de que el bar esté lleno. Considerando todo, las cosas han salido muy bien.

Me acerco hacia donde Bella está sentada, agarro un par de portavasos y pongo las cervezas sobre estos.

—Es un poco temprano, ¿no crees? —pregunta mirando las botellas.

—Considera esto el inicio de tu educación —respondo, abriendo las botellas y pasándole una—. Ésta es White Rabbit, nuestra Hefeweisen de primavera. Fue embotellada hoy, así que está rica y fresca. —Le doy un trago, pausando un segundo con la cerveza en mi boca para probarla completamente, luego la trago antes de respirar profundamente. Perfecta.

—¿White Rabbit?

—Jefferson Airplane. Y primavera… ya sabes… conejos. —Alzo la ceja intentando hacer que entienda el significado sin tener que decirlo en voz alta.

—Ahhh… —La comprensión la hace sonrojarse, y se ve un poco nerviosa antes de componerse—. Así que una referencia a Jefferson Airplane. ¿Cuántos años tienes?

—Los suficientes. ¿Por qué, no te parece?

—No, está bien. Mi papá ama a ese grupo. —Ouch.

—Ésta es nuestra cerveza más ligera —digo, cambiando el tema a la tarea actual—. Sólo tiene cuatro por ciento de alcohol. Adelante, prueba.

Sus labios se arrugan alrededor de la abertura de la botella y le da un respetable trago. Se boca se ve tan suave… rosa, y descubro que es difícil apartar la vista a pesar de que es completamente inapropiado que yo me dé cuenta de eso.

—¿A qué sabe? —pregunto.

—Está buena. Fresca.

No es un gran comienzo, definitivamente va a tener que trabajar en ser más descriptiva si va a trabajar en la sala de degustación. "Buena" y "Fresca" no son lo suficientemente descriptivos.

—Dale otro trago y sostenlo en tu boca por un momento —la instruyo.

Bella sigue mis instrucciones y yo intento no mirar.

—Ahora —digo—, traga e inhala. Dime qué sabores detectas.

Se ve pensativa.

—Plátano o… naranja…

Mucho mejor. Ahora sí nos vamos acercando.

—Qué bien. ¿Qué más?

Le da otro trago, probando la cerveza por un momento y repitiendo el proceso.

—¿Clavo?

Eso es exactamente lo que debería notar, y asiento dándole ánimos.

—Sí. Es correcto. Tienes un paladar bastante bueno. Ahora describe la textura…, lo que sientes en tu boca. ¿Es ligera, pesada o un punto medio?

Bella sonríe un poco y el color regresa a sus mejillas. Quizá esta chica no es tan audaz o madura como intenta aparentar.

—Es… media… o ligera… media ligera… muy gaseosa.

—Eso es el trigo. Hacemos la White Rabbit con estilo alemán. Hefe significa mitad. Es mitad trigo, mitad cebada. Ahora, ¿sabe amarga?

—No, la verdad no.

—Es porque no tiene muchos lúpulos. Los lúpulos son los que hacen que la cerveza sea amarga. También le da sabor.

Puede que mi tono sea un poco condescendiente, ya que ella reacciona con irritación.

—Ya lo sabía.

No intento ser condescendiente, pero ella todavía no sabe la información básica sobre la fabricación de cerveza.

—De acuerdo. —Me muevo detrás de la barra para agarrar un vaso de cerveza Weiss de la repisa que está abajo y se lo doy a Bella. Ahora necesito ver si sabe algo sobre servir—. Sirve.

—¿La cerveza? —pregunta confundida.

—Sí, la cerveza.

—Cierto. Perdón. Es que no estoy acostumbrada a beber tan temprano.

—Bella —murmuro—, creí que eras universitaria. No me digas que también tenemos que trabajar en tu tolerancia.

Soy universitaria, pero no he almorzado. Usualmente espero hasta las..., no sé, diez u once para empezar a beber. —Rueda los ojos y casi me rió… es enérgica. Aún así hago una nota mental de traer comida para la próxima, ya que claramente la necesita para absorber el alcohol.

Luego agarra la botella y comienza a servirla directamente en el vaso que está sobre la barra. Antes de poder detenerme ya estoy gritando:

—¡No, no, no! ¡NO! —Bella se asusta cuando mi mano cubre la suya para quitarle la botella.

—¿Perdón?

—No puedes simplemente servirla así. Perderás toda la carbonación y crearás mucha espuma. —Me asomo en el vaso con disgusto, viendo toda la espuma. Ella está intentando arruinar mi hermosa cerveza—. Tienes que ladear el vaso. Mira, así.

Le demuestro vaciando el vaso en el fregadero que está detrás de la barra y luego lo sostengo a un ángulo de 45 grados antes de vaciar lentamente la cerveza. Cuando termino sólo hay como una pulgada de espuma en la parte superior del vaso y lo demás es de un color oro oscuro. Lo dejo frente a ella con un movimiento.

—Nunca lo sirvas directamente al fondo del vaso. ¿De acuerdo? Tienes que hacerlo lentamente, y nunca debe haber más de una pulgada de espuma.

—Bien, Dios —susurra por lo bajo. No es que yo no pueda manejar unas cuantas réplicas, pero si ella quiere el trabajo debe hacerlo bien. Su indiferencia acerca de servir cerveza me encabrona.

—¿Qué fue eso?

—Nada.

—Lamento si piensas que es absurdo, Bella, pero algunas de las personas que vendrán saben mucho sobre cerveza, y sabrán si la sirves de la manera en que debe de ser. Son ese tipo de detalles los que harán que nos tomen en serio o no. Necesito a alguien que preste atención y haga las cosas de la manera en que deben ser hechas.

Se ve un poco sorprendida pero asiente.

—Bien. —Su asentimiento me tranquiliza un poco, pero algunas de mis reservaciones anteriores regresan. Aunque hay algo en su conducta que me hace querer darle otra oportunidad.

—Bien. Ahora, ¿dónde estábamos?

—Bella, ¿cómo va todo? —Ambos nos giramos ante el sonido de la voz de Jasper. No me di cuenta que había llegado—. ¿Te está tratando bien este hombre?

—Hola Jasper —dice Bella—. No sabía que estabas aquí. Sí, todo está bien.

—Pues por lo que parece él estaba a punto de arrancarte la cabeza. Pensé en venir a monitorear la situación.

—¿Por lo que parece? —pregunta con curiosidad. Jasper hace un gesto hacia el espejo en la pared más lejana, y suspiro, recordando cuando Bella se vio en ése antes. En su rostro se registra la comprensión, pero se lo toma con calma.

—Oh, no me ha hecho mucho daño —le asegura.

—Aún. —Jasper le sonríe, su tono es bromista.

Me aclaro la garganta ruidosamente, molesto porque él la está distrayendo del entrenamiento y están discutiendo sobre mí como si yo no estuviera en la habitación.

—Lo siento. —Jasper alza las manos en señal de rendimiento—. ¿Interrumpí algo?

—Estábamos empezando el entrenamiento de Bella.

—Entrenamiento. Oh. Ya veo. Pues los dejaré para que sigan, entonces. —Jasper le guiña un ojo a Bella y yo me quejo—. Bella —dice antes de irse—, ¿vas a venir más tarde?

—Sí, estaré ahí —confirma ella. Es extraño que Jasper parezca conocerla tan bien, especialmente ya que nunca me había contado sobre ella antes de hoy. Aunque últimamente yo tampoco he sido un gran amigo con toda esta mierda sobre Victoria.

—Está bien. Edward, los chicos ya llegaron, y Paul va a venir en una hora. Vamos a empezar a cargar.

—Suena bien. Gracias. Saldré en un minuto. Y si ves a Seth, ¿podrías mandarlo para acá? Me gustaría que le mostrara el lugar a Bella. —Seth conoce la cervecería como la palma de su mano, así que confío en él para que le enseñe la mecánica de aquí.

—Sí. Hasta luego, Bella.

—Hasta luego.

—¿Qué fue todo eso? —pregunta ella.

—¿Qué? ¿Paul? Es uno de nuestros distribuidores en Vermont. Va a venir por estas cosas —digo, alzando la botella de Hefe—. Es él el que la vende a las tiendas.

—¿Por qué no lo haces tú?

Le doy la vuelta a la barra y me paro junto a ella dándole un trago a mi cerveza. Es bajita; debo ser un pie más alto que ella. Y huele muy bien bajo el perfume que está usando… ¿Por qué a las chicas les gustan esas mierdas? Están mejor sin perfume.

—Dios, no me hagas que empiece con las leyes de mierda sobre regular la distribución de cerveza. —Hablar sobre esas leyes de mierda siempre me altera, y decido que Bella debería saber un poco de eso—. Básicamente es un sistema de tres niveles. Por ley, los cerveceros no tienen permitido venderle directamente a las tiendas o bares. Tenemos que venderle a un distribuidor, y son ellos los que llevan el producto al mercado.

—Aunque parece que eso te ahorra tiempo. ¿Qué hay de malo en eso?

—Todo se trata de dinero y mercadotecnia. Los distribuidores que trabajan para las compañías grandes tienen mucho más dinero. Ellos pueden comprar posiciones de primera, el espacio central de las repisas, mientras que las cerveceras pequeñas son dejadas hasta el último. Algunas de las cerveceras más pequeñas ni siquiera pueden distribuir su producto. ¿No te has preguntado por qué las grandes marcas ocupan la mitad de la tienda con su cerveza de mierda?

Sacude la cabeza.

—Pues presta atención para la próxima. Verás lo que te estoy diciendo.

—¿Pero eso no es ilegal? —pregunta con curiosidad. Parece estar genuinamente interesada, lo cual me complace.

—Se supone que hay protecciones para que no pase eso, pero pasa todo el tiempo.

—Bien. Pero ustedes parece ser una cervecería bastante grande —dice, haciendo un gesto hacia la pared de vidrio y el trabajo que se realiza detrás.

—No somos nada comparados con otros. He tenido que trabajar duro para llegar a donde estamos ahora. Me costó… mucho. —La cervecería no tiene la culpa de la disolución de mi matrimonio, pero ciertamente fue un factor contribuyente. De repente me siento cauteloso.

—Oh —responde. Me siento junto a ella viendo a los chicos cerca de los tanques. Emmett y Jasper están de pie hablando con Paul y Garret, probablemente decidiendo cómo se dividirían el trabajo. Necesito ir allá para ayudar. Me pregunto si Jasper habrá encontrado a Seth.

Las pisadas que marcan la llegada de Seth responden a mis pensamientos.

—Hola Bella.

—¿Qué onda, Seth? No sabía que trabajabas aquí. —Así que ellos se conocen. No sé cómo sentirme por eso. Por la forma en que Seth la mira pareciera que el sol sale de su trasero.

—Síp, llevo aquí un par de años, medio tiempo. ¿Tú eres la chica nueva?

—Creo que sí. —Gira la cabeza hacia mí—. Eso si es que pase mi primera prueba.

—¿Prueba? —pregunta Seth. Ella hace un gesto hacia la cerveza en la barra—. Oh, la Hefe… está buena, ¿huh?

—Me gustó.

Sonrío un poco a pesar de mi malestar. Pero siento curiosidad.

—¿Se conocen?

—Sí, se podría decir. —Seth le sonríe—. Esta chica hace una increíble malteada.

—Solía hacerla —responde ella riendo.

—Entonces se supone que debo enseñarte el lugar. ¿Ya terminaron aquí? —Seth me mira buscando confirmación, y asiento, dándole a Bella la carpeta que casi olvido.

—No olvides llenar estas cosas. Pero sí, creo que ya terminamos… por ahora.

—¡Genial! —El obvio entusiasmo de Seth provoca otra sonrisa en Bella—. Pues, vamos. —Él hace un gesto con la mano y Bella se baja de la silla.

—Bien. —Se gira hacia mí—. Gracias, Edward… por el trabajo. Y, ya sabes, por enseñarme.

—No fue nada. Disfruta del paseo —respondo con brusquedad, molesto conmigo mismo. ¿A quién demonios le importa si se conocen? ¿Si a él le gusta ella?

Antes de que ella pueda responder, me doy la vuelta y los dejo ahí de pie.

Durante la siguiente hora y media ayudo a los chicos a cargar la camioneta de Paul. También hay un problema con la embotelladora que necesita ser resuelto; se cayó uno de los remaches, causando una fuga en una de las llaves. No veo mucho a Bella o a Seth, pero de repente los alcanzo a ver por el rabillo del ojo. Parecen estar pasando un buen rato.

Una persona normal no sabe qué tan complejo es el proceso de crear cerveza, especialmente cuando se hace a gran escala. Mientras que el depósito de la sala de degustación te deja ver los tanques de fermentación y acondicionamiento, hay más pasos que suceden detrás de escena. Primero los granos tienen que ser remojados y secados, molidos, mezclados con agua y luego se remojan, se filtran y se hierven en enormes calderas de cobre, luego enfriados… Seth sabe todo esto, pero aun así me pregunto si a lo mejor debí ser yo quien le enseñara todo.

Luego de que las cosas se calman y Paul se va, los encuentro de pie junto a las calderas de cobre en la trastienda. Seth está explicando cómo los lúpulos, y a veces hierbas y azúcar, son agregados para darle diferentes perfiles de sabores a la cerveza antes de ser hervida. Me detengo unos pasos detrás de ellos, pero no me notan. Estoy a punto de anunciar mi presencia cuando algo que dice Seth me detiene.

—Justo ahora estamos esperando para poner a hervir un lote de IPA. Al parecer los lúpulos están mohosos. Edward estaba enojadísimo con Emmett hoy en la mañana. Probablemente ésa es una de las razones por las que estaba tan de mal humor antes. —No puedo creer que estén hablando así de mí a mis espaldas.

—¿Hay otras razones? —pregunta Bella lo suficientemente alto para que yo la escuche.

—Demonios, sí —dice Seth, hundiéndose más—. Está pasando un momento de mierda con su ahora ex esposa. Viajó el fin de semana para reunirse con ella y su abogado, para ver lo del divorcio. Si me lo preguntas, esa mierda se va a poner fea. Estoy seguro que esa perra está buscando sangre.

—Oh —dice. Estoy jodidamente encabronado porque él está hablando sobre mi vida personal con Bella. No es de su maldita incumbencia, ni de ella.

—Seth. —Ladro con enojo y cruzo los brazos en posición defensiva—, yo me haré cargo a partir de aquí. Ve a ayudar afuera.

—Claro. Oye amigo… —Se me acerca, pero no estoy de humor.

—Guárdatelo.

—Bien.

Seth se va viéndose un poco verde, dejándome solo con Bella en la sala de ebullición.

—Parece que te contaron mucho —digo fríamente.

Bella se ve agitada y mortificada. Cuando habla su voz es de disculpa.

—Lo siento… yo no… como sea, no te enojes con Seth. Fui yo quien preguntó.

—Sí, bien. En este momento ya es conocimiento popular —respondo sombríamente—, pero apreciaría si… en el futuro…

—Mantengo mi nariz fuera de esto. Lo entiendo —dice con suavidad levantando la cabeza. Esos ojos que se asoman bajo sus pestañas son honestos.

—Gracias. —Bajo los brazos y me acerco a ella, pongo la mano en un lado de la caldera y le doy una palmada—. Por cierto, nunca toques esto cuando esté funcionando; te quemarás.

—Qué bueno que me dices. —Sonríe un poco, y sus ojos se arrugan en las orillas. Nos quedamos ahí por un incómodo momento, pero luego ella habla de nuevo—. Este lugar es increíble, Edward. No sabía que había tanto detrás de esto… la verdad estoy impresionada. —La observo cuidadosamente para comprobar si sólo está fanfarroneando, pero parece hablar en serio. Sonríe de nuevo con vacilación, y siento que mi enojo comienza a desvanecerse.

—¿Y qué tan lejos llegaron?

—¿Qué?—pregunta distraída.

—El tour. ¿Qué tanto te mostró Seth?

—Creo que casi todo.

—¿Las reservas?

Sacude la cabeza. De repente siento la urgencia de enseñárselas; para mí es la mejor parte de toda la operación.

—De acuerdo, ven. —Estiro la mano para tocar su brazo, fue sólo un gesto impulsivo para llamar su atención, pero por alguna razón mi mano se queda ahí por un segundo más del necesario. Su suéter es suave y delgado, y puedo sentir el calor de su piel. Bella me mira con ojos como platos, y quitó la mano rápidamente—. Bien —digo, avanzando un paso hacia el sótano—. Por aquí.

Abro la puerta que está en la parte trasera de la sala de ebullición y enciendo la luz. Cuando llegamos a la parte inferior de la rampa, que está diseñada para facilitar el acceso de los barriles, Bella mira a su alrededor a las filas de barriles en las repisas de metal. Mierda de la buena.

—Las reservas… Aquí es donde dejamos reposar algunas de nuestras cervezas especiales cuando las hacemos —le digo—. Justo ahora reposando la cerveza negra Imperial. —Giro el cilindro para probarla, llenando una pequeña copa redonda con un líquido oscuro, casi negro. Me llevo la copa a la nariz y murmuro con apreciación. Paraíso—. Sólo hacemos diez barriles de ésta cada año. ¿Quieres probarla? —Bella asiente con entusiasmo y estira la mano para aceptar la copa. Nuestros dedos se acarician por un fugaz segundo cuando agarra la copa. Ésta es, en parte, otra prueba para ver si recuerda las técnicas para saborear de antes, pero también quiero que lo disfrute. Miro con aprobación como lo bebe, manteniendo la cerveza en su boca antes de tragar e inhalar. Sus ojos se cierran y susurra algo, luego los abre de nuevo para tomar un trago más grande. Me río.

—Calma, chica. Esa cosa tiene un doce por ciento. Te dejará inconsciente.

—Está muy buena. Nunca pensé que me gustaría la cerveza oscura, pero ésta sabe increíble.

—¿A qué te sabe?

—Chocolate… caramelo… Está un poco amarga.

—Son los lúpulos —digo, y sonrió al verla tomar un trago con más cuidado.

—Cierto.

Sin querer perdérmelo, me sirvo otra copa y los alzó hacia la luz; está tan oscura que no se filtra en absoluto. Le doy un trago largo y lento lamiendo la espuma que queda en mi labio superior.

—¿Algo más? —pregunto.

—Um. Humeante. Está un poco… leñosa.

Sonrió ante su descripción. Esperaba "buena", ¿pero "leñosa"? Ésta es una oportunidad demasiado buena para dejarla pasar.

—¿Un poco leñosa? —repito.

Entrecierra un poco los ojos y la esquina derecha de su boca se alza. Huele la cerveza negra de nuevo y le da otro trago.

—Sabe así para mí. Sí. Un poco leñosa.—Alza una ceja. Me está tomando el pelo y quiero seguirle la corriente.

—Puedo asegurarte que no es sólo un poco —gruño.

Me mira sorprendida, lo cual me hace retractarme. Me pongo nervioso por un momento mientras intento descubrir cómo salirme de esta.

—En realidad es intencional… ese sabor leñoso. Se supone que es un sabor prominente.

—¡Hola! ¡Bella! —resuena la voz de Emmett, y sus pesadas pisadas retumban en la rampa de metal.

—Hola Emmett —dice. ¿Es alivio lo que escucho en su voz?

En el rostro de Emmett aparece una enorme sonrisa cuando ve la escena que tiene delante de sí.

—¡Oh Dios, Edward te está enseñando los peces gordos!

—Uhhhh… —Bella está sonrojada y mirando el piso. No me mira a los ojos.

—Sí, bueno, creo que ya terminamos aquí —digo con aspereza.

—Esta mierda es increíble, ¿no? —comenta Emmett sirviéndose un vaso—. Es la creación de Edward.

—Sí, es bastante increíble —afirma ella al terminar nuestras cervezas y empezamos a subir por las escaleras. Camino un poco delante de ellos, pero sigo escuchando su conversación.

—Entonces fue tu primer día. ¿Qué te parece? ¿Crees que te gustará el trabajo? —pregunta Emmett.

Giro la cabeza ligeramente, pero aun así no puedo escuchar su respuesta.


Oh, oh, este Edward tan sensible con su cerveza…

Espero que les haya gustado ;)

El siguiente capítulo estará para el 4 de agosto.

¡Gracias por sus comentarios! ^^

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