Piano

-No te muevas- ordeno la rubia colocando su mano con fuerza sobre el hombro de la aguamarina, quien se estremeció ante el rudo contacto de su amante, aferrando sus manos a la caja de resonancia del piano, el cual poseía trazas de sudor por doquier. Michiru dejo escapar un placentero suspiro al sentir la fuerza de Haruka aferrándose a su piel desnuda y la respiración concentrada de la pianista cerca del cuello de ella.

-Estas loca- murmuró Kaioh llenándose de sensaciones que eran creadas por la punta de un bolígrafo deslizándose con trazos irreconocibles sobre su espalda. Tenoh raras veces tenía desplantes creativos, pero cuando estos llegaban eran justo en medio de miles de orgasmos que se habían repartido, y ahora, sobre el piano, donde varias veces habían hecho el amor, sintió la necesidad de escribir algo sobre la nívea piel de la violinista de la cual había bebido hasta el último sorbo de placer.

-Te dije que no te movieras-colocando el peso de su cuerpo sobre la mujer de menor estatura, la sailor de los vientos apoyó su rodilla sobre la tapa del teclado con superioridad mientras trazaba líneas transversales al cuerpo de su pareja. La posición dominante de Haruka comenzaba a excitar de nuevo a Michiru quien por más que intentaba acatar la orden de quietud, no dejaba de agitarse ante el más mínimo frío roce de la tinta. De seguir reprimiéndose dejaría las marcas de sus uñas sobre la madera del piano.

Concentración... era lo único que necesitaba la aguamarina para dejar de sentir con sus piernas la cercanía de las de la rubia que ahora parecía hacer pequeños círculos donde anteriormente había trazado las líneas. Respiro profundamente, acompañando su exhalación con un silencioso quejido a causa de la soberbia posición con que era dominada por la pianista, obligándola a oprimir sus pechos sobre instrumento en el cual se había venido innumerables veces. Haruka deslizo la mano con la que sostenía el hombro de la violinista hacia la mejilla de ella para remover unos mechones y sujetar el cabello de la aguamarina sobre su frente para poder mirarla a los ojos turquesa que la enloquecían, más siendo enmarcados por sus mejillas sonrosadas y los labios carmesí que mostraban discretas marcas de mordidas de momentos antes. Kaioh intentó evadir la mirada de la ojiverde pero le resultaba imposible en la posición que se encontraba.

-¿Qué tanto...?- intentó preguntar con tono enfadado, pero el frío metálico del bolígrafo le fue colocado sobre los labios para silenciarla, la galante sonrisa de Haruka le provocó lanzarle una mirada molesta e intentar liberarse de esa posición sumisa en que la tenía, pero al más mínimo intento de levantarse sintió la cadera de Tenoh posarse sobre la de ella, ahogándola contra el piano y volviendo a recargar su cuerpo sobre la aguamarina, para inclinarse y besarla casi con furia en los labios, sujetándose con fuerza de la cadera de la violinista ¿en verdad Tenoh esperaba que ella no se estremeciera con todo lo que le estaba haciendo sentir? sus labios se separaron y la sonrisa de la rubia seguía ahí, orgullosa, al igual que la mirada turquesa que manifestaban el deseo de Kaioh de salir de esa posición.

-Termine- la voz ronca de la rubia creo espasmos en la piel de la aguamarina, la violinista sintió como su amante la liberaba, la miró de reojo. El bolígrafo en sus dientes, la sonrisa aun sin desvanecerse; quería que la penetrara de nuevo con esas manos que había pasado por su cabello arena. -Siéntate y muéstrame tu espalda mientras toco el piano.-ordeno la rubia, Michiru odiaba que le diera órdenes, pero en este momento sus pensamientos se encontraban dispersos y obedeció cual mansa yegua.

Haruka tomo asiento en el banquillo del piano y posó una de sus manos sobre la espalda de Michiru ¿Cómo podía tener el tacto tan frío justo después de todo lo que le acababa de hacer? Se humedeció al escuchar las primeras notas y después entendió. Esa mujer que le acariciaba la espalda mientras interpretaba un par de notas había escrito una partitura en su cuerpo. Y era una con tonos graves y fuertes, sucios, excitantes... mordió la base de su pulgar al sentir como la mano de su mujer casi llegaba al final de su espalda, deseando que fuera aún más abajo.

-Falta más- escuchó decir a Haruka, volteo a verla sobre su hombro, ya estaba de pie de nuevo ¡Qué alguien le diga a esa mujer que deje de sonreír así! Cada vez que la miraba de esa forma su entrepierna palpitaba deseosa. Michiru giró su cuerpo, Tenoh lo comprendió, iba a ocupar más inspiración para seguir componiendo esa pieza. Tiró de las piernas de su amante para colocarlas alrededor de su cintura y llevarla a peso sobre el sofá que se encontraba a un lado de la ventana del estudio de música. La noche sería larga y el piano entonaría nota por nota la orgásmica inspiración que los senos de Michiru Kaioh dejaban en Haruka Tenoh.

whoa whoaaa! Volví y con más cochinadas xD! esper o le sgustara, un fuerte saludo a todas! Si este capi llega a los 15 reviews prometo un lemon nuevo ;)!