Todos los personajes y el universo de los juegos del hambre son de Suzanne Collins y la historia es de Gayle Forman y yo la adapto sin fines de lucro.

Esta parte, está bajo el punto de vista de Peeta.

Nos leemos abajo

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Han pasado tres años del fatídico accidente. Tres años desde que Katniss se alejó definitivamente Peeta. Ahora viviendo en costas opuestas, ella triunfa como concertista y él como estrella de rock. El destino hará que vuelvan a reunirse por una noche, en Nueva York. Recorriendo la ciudad, regresaran al pasado y hablaran del futuro. Vida, esperanzas, sueños y lo más importante de todo: AMOR. ¿Podrán reavivar la flama del suyo?

Capitulo 1

Todos los días, al levantarme tengo que recordármelo: Es solo un día, otro período de veinticuatro horas para superarte a ti mismo. No recuerdo exactamente cuando empecé a repetirme esa frase para darme ánimos. Simplemente reitero eso, como un mantra y no es que esté en algún lugar de autoayuda, tipo AA. Aunque leyendo algo de la mierda que escriben sobre mí, ellos crean que lo necesito. Tengo la vida que cualquiera mataría por tener, pero aun así, siento la imperiosa necesidad de recordarme a mí mismo que un día es temporal. Que me superé ayer, que puedo superarme hoy.

Esta mañana después de mi rutina diaria, miro el reloj que cuelga de la pared de la habitación del hotel. Son las 11:47, el amanecer para mí. Pero desde la recepción del hotel ya me han hecho dos llamadas de despertador. Y a eso hay que sumarle, la firme llamada de nuestro representante, Haymitch.

Lo cierto, hoy podría ser un día igual a todos los demás, pero no es así.

Tengo que estar en el estudio para grabar las ultimas notas en de guitarra de la versión que saldrá sólo para internet del primer sencillo de nuestro disco recién publicado. Un truco. Misma canción, nueva pista de guitarra, algunos efectos vocales, pago un dinero extra por ello.

Luego, tengo una entrevista en el almuerzo, con algún reportero del Shuffle. Debo reconocer que estos eventos, son los que menos me gustan de mi nueva vida. La buena es hacer música, que es lo que me gusta. Todo el resto, es la mala, esto incluido. Pero son las dos caras de la misma moneda. Así que cuando Haymitch vuelve a llamarme decido levantarme, no sin antes tomar la botella de prescripción de la mesa de luz. Algo para la ansiedad, que debo tomar cuando me siento nervioso.

Aunque nervioso es ahora mi estado natural. A estar nervioso, es a lo que me he acostumbrado. Pero desde que se inicio nuestro tour de tres conciertos en el Madison Square Garden, lo he estado un poco más, si eso es posible. Como si estuviera a punto de ser absorbido por algo más potente y doloroso. Cómo un vórtice.

- ¿Acaso existe tal palabra? – Me pregunto – Estas hablando contigo mismo, así que ¿eso importa? – me respondo, tomando un par de pastillas. Me pongo unos bóxers y me acerco a la puerta de mi habitación, donde una taza de café ya me espera. Fue dejada allí por algún empleado del hotel, con instrucciones precisas de no entrometerse en mi camino.

Termino mi café, me visto y camino al ascensor de servicios, lejos de la entrada de invitados. El hotel ha accedido a proveerme de la clave de seguridad especial, para evitar el desfile de fans a toda hora. Salgo al a vereda y me recibe una explosión de vapor de aire de Nueva York. Quizá a cualquier persona le molestaría, pero a mí me gusta el aire húmedo, me recuerda a Oregón, donde la lluvia cae a montones, hasta en el día más cálido de verano.

Ahora vivo en Los ángeles, donde casi nunca llueve. Allí el calor es de nunca acabar, pero es seco. Y algunas personas utilizan ese ardid como una excusa general para cometer excesos calientes y humeantes.

Para cuando llego al estudio, que es a unas diez cuadras por un tramo desolado de west fifties, todavía llevo mi pelo, escondido dentro de la capucha, y húmedo. Sacó un cigarrillo y mi mano tiembla mientras lo enciendo. He tenido este temblor durante los últimos años. Pero después de largas revisiones médicas, me dicen que no tengo nada, que solo son nervios y me recomiendan practicar yoga.

Cuando llegó, Haymitch ya espera por mí afuera. Sé, por cómo me mira, que está tratando de decidir si le toca hacer de policía bueno ó malo. Tengo que verme como una mierda, porque decide hacer de policía bueno.

- Buenos días, Rayo de sol – dice con cierta alegría

- ¿Si? ¿Qué tienen de buenos? – trato de bromear

- Técnicamente, es la tarde. Estamos llegando tarde.

Haymitch, me pone una mano en el hombro y dice – Solo queremos una pista de guitarra para Sugar, Peeta, para darle algo adicional, a fin de que los aficionados lo compren nuevamente – se ríe, niega con la cabeza y yo pienso ¿en qué se ha convertido este negocio? – luego tienes un almuerzo con Shuffle, y más tarde una sesión de fotos para esa cosa de "Fashion Rocks" con el resto de la banda alrededor de las cinco. Y luego una bebida rápida con algunos chicos adinerados de etiqueta y después me voy al aeropuerto y te dejo en paz. Lo que sí, recuerda que mañana tienes una reunión rápida con publicidad y comercio. Solo sonríe y no digas mucho. Después de eso, soledad hasta Londres.

¿En soledad? ¿Cómo opuesto a estar en el seno cálido de la familia cuando estamos todos juntos?

Sólo lo digo para mis adentros. Últimamente me parece que cada vez mas y mas, la mayoría de mis conversaciones las tengo conmigo mismo. Teniendo en cuenta las cosas que pienso, creo que eso es bueno. Haymitch y el resto de la banda, estarán viajando a Londres esta misma noche. Y se suponía que yo también debería. Hasta que me di cuenta que hoy era viernes trece y dije ¡de ninguna manera! Bastante tengo ya con la gira, como para marcharme el día oficial de la mala suerte. Así que pospuse mi vuelo para mañana. Grabamos un video en Londres, para luego hacer una rueda de prensa, antes de comenzar la parte europea de nuestro tour, así que en teoría, no voy a estar perdiéndome un espectáculo, será solo una reunión con nuestro director de video. De todas formas, cuando estemos grabando, voy a hacer lo que él me diga.

Sigo a Haymitch dentro del estudio, y entro al stand de prueba de sonido, donde estoy yo solo, al lado de una fila de guitarras. Del otro lado del vidrio, Haymitch se sienta junto a Ceneca, nuestro productor y los ingenieros de sonido.

- Bueno Peeta – dice Ceneca – una pista más y el coro, solo para hacer esta atracción más pegajosa. Tocaremos con las voces en la mezcla.

- Atractivo. Pegadizo. Lo tengo – Me pongo los auriculares y recojo mi guitarra para ponerla a punto y entrar en calor. Intento no pensar en que a pesar de lo que dijo Haymitch hace unos minutos, ya me siento en completa soledad. Yo solo en una cabina insonorizada. No pienses demasiado, me digo a mi mismo. Así es como grabo en un estudio tecnológicamente avanzado.

El problema es que me sentía como hace un par de noches en el Garden. En el escenario frente a más de dieciocho mil personas, y junto a las personas, que en otro tiempo, consideré mi familia, me sentí tan solo como ahora, en el stand.

Sin embargo, podría ser peor. Me pongo a tocar y aporreo y rasgo contra mi guitarra. La aporreo y rasgo hasta que chilla como quiero. O mejor dicho, casi de la forma que quiero. La verdad es que en este lugar hay miles de dólares en guitarras, pero ninguna suena como mi vieja Gibson Les Paul Junior, la guitarra que había tenido durante muchos años, con la que había grabado nuestros primeros discos. La que en un ataque de estupidez, arrogancia, ó lo que sea, había permitido que fuera subastada con fines benéficos. La brillante y cara sustituta nunca ha sonado y nunca se ha sentido del todo bien. Sin embargo a veces, cuando la rasgo a todo volumen, me las arreglo para perderme por un segundo o dos.

Pero terminó muy pronto. Ceneca y los ingenieros me dan un apretón de manos y me desean suerte en la gira, mientras Haymitch me acompaña a nuestra próxima parada, un hotel en el Soho, en cuyo restaurante nuestros publicistas han decidido que es un buen lugar para una entrevista.

¿Qué, piensan que tengo menos posibilidades de despotricar y decir cosas alienantes, por estar en un lugar público caro?

Recuerdo los primeros días, cuando los entrevistadores, escribían en revistas y blogs y solo querían hablar de rock, discutir sobre música y hablar con todos nosotros juntos. En aquel momento no me preocupaba por guardar mis palabras. Pero ahora los entrevistadores interrogan a la banda y a mí por separado. Como si fuéramos delincuentes y ellos policías y trataran de hacernos confesar, para implicarnos unos a otros.

Necesito un cigarrillo antes de entrar, por lo que me quedo con Haymitch afuera, parado en el sol, fumando. Rodeado de los curiosos, que se ha empezado a juntar fuera del hotel y me miran, pretendiendo no hacerlo. Esa es la única diferencia entre Nueva York y el resto del mundo. La gente es tan célebre como en cualquier parte del mundo, pero los neoyorkinos, simulan que no les importa, aunque estén espiando a través de sus gafas de trescientos dólares. Y actúan todos arrogantes, cuando los extraños, corren pidiendo autógrafos y fotos, como acaban de hacer un par de niñas con la camiseta de la universidad de Michigan, y me dan una mirada de simpatía, como si las niñas fueran un problema, como compadeciéndose de mí.

- Tenemos que conseguirte un mejor disfraz chico – dice Haymitch, después de los de las chicas y se aleja riéndose entusiasmado.

Entonces, como si fuera el mejor momento, aparece un fotógrafo. ¿Es que acaso no puede uno estar parado enfrente de hotel de alta gama por más de tres minutos, sin que eso ocurra? - ¡Peeta! ¿Está Clove dentro?

No contesto.

Una foto mía y de Clove, vale cuatro veces más, que una mía solo. Sin embargo, después del primer flash, Haymitch pone una mano enfrente del objetivo del tipo y otra en mi cara.

A medida que me hace pasar, me va informando. La periodista se llama Delly Cartwright. No es uno de esos viejos canosos y decrépitos que suele entrevistarte. Tiene veinte años, creo. Trabajaba en un blog, antes de entrar en el Shuffle.

- ¿Qué blog? – interrumpo. Haymitch, nunca me da tantos detalles de la prensa. Si lo está haciendo es por algo.

- Tal vez Garbage, no estoy muy seguro

- Oh Haymitch, eso es una mierda, es un sitio de chismes.

- Bien, pero es su pasado. Shuffle, no es un sitio de chismes. Y esta es la portada exclusiva.

- Bien, lo que sea – Le digo pasando a través de las puertas de vidrio. En el interior, todo son mesas de vidrio y acero y sillones de cuero. Una cara imitación de McDonald´s, igual a un millón de lugares similares en los que he estado.

- Ahí está, en la mesa de la esquina, la rubia con mechas – dice Haymitch. Una cosa pequeña y dulce. No es que tengas escases de esas cosas en tu vida. Mierda, no le digas a Clove que he dicho eso, yo solo, me quedo por aquí, en el bar.

¿Haymitch quedándose para una entrevista? Eso es trabajo de publicista, excepto que yo me negué a los publicistas. Debo parecer descentrado.

-¿Tu de niñera? – pregunto

- Tal vez, vendría bien algo de apoyo.

Delly Cartwright, es linda. O tal vez el término que le va es caliente. No importa. Puedo decir por la forma en que se relame los labios y echa su cabello hacia atrás, que lo sabe, y eso arruina el efecto. Un tatuaje de una serpiente se extiende hasta su muñeca ¿algún otro indicio de que debo alejarme de ella? Además apuesto nuestro disco de platino que tiene tramp stamp. En cuanto busca la grabadora en su bolso, puedo verla, es una pequeña punta de flecha, asomando desde sus jeans de cintura baja.

- Hey, Peeta – dice Delly, lo dice mirándome como si fuéramos viejos amigos. - ¿Puedo decir que soy una fan? Daño Colateral, me acompaño durante una devastadora ruptura en el último año de la universidad. Así que gracias – me sonríe

- De nada

- Y ahora me gustaría devolverte el favor, escribiéndote el mejor perfil de una maldita estrella fugaz que jamás haya golpeado una página. Entonces ¿Qué tal si vamos al grano?

¿Ir al grano? ¿La gente siquiera entiende la mitad de la basura que sale de sus bocas? Delly está tratando de mostrarse descarada, fresca, divertida ó me muestra que tan real es, de cualquier forma, no lo voy a comprar. – Claro – es todo lo que digo.

Un camarero viene a tomar nuestra orden. Delly pide una ensalada; yo una cerveza. Delly hojea una portátil – Se que deberíamos estar hablando de BloodSuckerSunshine… - comienza

Frunzo el ceño. Así es, deberíamos estar hablando de eso, no tratando de ser amigos, ni de confesarnos secretos. Es parte de mi trabajo promover los álbumes de los Shooting Star.

- He estado escuchándolo durante semanas y soy una chica inconstante y difícil de complacer. – Se ríe. A lo lejos puedo escuchar a Haymitch aclararse al garganta. Cuando lo miro sonríe falsamente y levanta un pulgar. Ridículo. Vuelvo a mirar a Delly y me obligo a sonreír – pero ahora que su segundo álbum a salido y su sonido es más duro, estoy tratando de escribir un estudio definitivo, para trazar su evolución de banda emo-core a los descendientes del agita-rock

¿Descendientes del agita-rock? En lo que a mí respecta he escrito canciones: letras, acordes, ritmos, versos, puentes y ganchos. Pero mientras nosotros lo hacíamos mas grande, la gente comenzaba a diseccionar nuestras canciones hasta que ya no quedaba nada.

Ruedo un poco los ojos, pero Delly no lo nota, porque está prestando atención a sus notas. – Estuve escuchando algunas copias piratas de sus trabajos realmente antiguos. Es tan dulce comparativamente. Y he estado leyendo todo lo que hay escrito sobre Uds. cada entrada de blogs, cada nota de revista. Y casi todo el mundo se refiere a los Shooting Star, como el agujero negro, pero nunca nadie lo comprende. Tienes una versión un poco indie, lo hace bien, luego todo se retrasa, se habla de que dejaste todo. Y después llega Daño colateral y boom! –Imita una explosión con sus puños cerrados.

Aunque me resulta una forma un poco dramática de decirlo, no está del todo equivocada. Daño Colateral se produjo hace dos años, y al mes de su lanzamiento, el single Anímate estaba en las listas nacionales y se había vuelto como un virus. Solíamos bromear con que no podíamos ponernos a oír la radio por más de una hora sin escucharlo. A continuación Bridge, se catapulto fuera de los gráficos y al poco tiempo fue subiendo al número uno en Itunes, lo que hizo que cada Wall-Mart del país lo vendiera y que pronto estuviera peleando con Lady Gaga por el número uno en la lista de Billboard. En un momento, parecía que el álbum estaba cargado en cada Ipod de todas las personas entre doce y veinticuatro años. De pronto nuestra medio olvidada banda de Oregón fue portada de la revista Time, promocionándonos como "Los Nirvana del milenio"

Pero nada de esto es nuevo. Todo ha sido documentado una y otra vez, inclusive por el Shuffle, así que no sé donde quiere ir a parar Delly con esto.

- Ya sabes, todo el mundo puede atribuir el sonido más duro, al hecho de que su productor sea Gus Allen

-Así es- me apresuro a contestar – A Gus le gusta el rock

- Pero Gus no escribió las letras, que son en realidad la base de todo ese atractivo - contraataca – las escribiste tú. Todo lo que le da la energía y emoción. Es como que Daño Colateral es el álbum más furioso de la década.

- Y pensar que íbamos a ser el más feliz.

Delly me mira y entrecierra los ojos.

- Lo dije como un cumplido. Fue muy catártico para muchas personas, yo incluida. Y ese es el punto. Todo el mundo sabe que algo se vino abajo, desde el agujero negro, y va a saberse en algún momento, así que ¿Por qué no controlar el mensaje? ¿A quién se refieren con daño colateral? - pregunta, haciendo comillas en el aire - ¿Qué pasó con ustedes chicos? ¿Qué paso contigo Peeta?

Justo en ese momento nuestro camarero entrega la ensalada de Delly y pido una segunda cerveza. No contesto su pregunta. No digo nada, solo mantengo mi vista fija, hacia abajo. En definitiva Delly si tiene rezón sobre algo, controlamos los mensajes. Los primeros tiempos, cuando la banda empezó a crecer, a hacerse conocida, nos hacían preguntas todo el tiempo, y solo dábamos respuestas vagas: nos tomamos un tiempo para encontrar nuestro sonido, para escribir nuestras canciones.

Pero la banda ha crecido tanto, que ahora nuestros publicistas, emiten una lista de los temas que NO deben tocar, por los cuales NO deben preguntar: sobre Johana y Sara; sobre Clove y yo, sobre las drogas y Cato y el agujero negro de los Shooting Star.

Sin embargo parece ser que a Delly no le llegó el memo. Miro a Haymitch, por un poco de apoyo, pero está en plena conversación con el barman, así que no es de mucha ayuda. En definitiva me las tengo que arreglar solito

- El título es sobre la guerra – explico- ya lo hemos comentado antes.

- Pues si claro – dice rodando los ojos – porque sus letras son tan políticas

Delly me mira fijamente con sus grandes ojos verdes. Ésta es la técnica de un periodista: crear un incómodo silencio y esperar que la persona lo llene con balbuceos. Sin embargo no funcionará conmigo, puedo devolverle esa mirada a cualquiera.

De repente me devuelve una mirada fría y severa. Deja su coqueteo de lado y me mira con firme ambición. Luce hambrienta, pero es mejor así, por lo menos está siendo ella misma.

- ¿Qué pasó Peeta? Sé que hay una historia ahí, la historia de los Shooting Star, y voy a ser la única en contarla. ¿Qué convirtió a esta banda de pop independiente, en un fenómeno de rock original – dice con determinación

Siento un puñetazo en el estómago.

- La vida pasó. Y nos tomo un tiempo escribir el nuevo material

- Te tomó un tiempo – me interrumpe- tu escribiste los últimos dos álbumes

Me encojo de hombros

- ¡Vamos Peeta! Daño Colateral es tú disco. Es una obra maestra y deberías estar orgullosa de él. Y solo sé que la historia detrás de ese álbum, detrás de tu banda, es tu historia. Un gran cambio como este, de cuarteto indie a estrellas de punk, se debe a ti. Me refiero a que solo tú recibiste el premio Grammy a la mejor canción ¿Qué sentiste?

Cómo la mierda – En caso de que lo hayas olvidado, los Shooting Star, ganaron el premio a Nuevo mejor artista. Y eso fue hace más de un año.

Asiente

- Mira, no estoy tratando de ofender a nadie, o reabrir viejas heridas –entonces ¡Cállate! – Solo estoy tratando de entender el cambio. En el sonido, en las letras. En la dinámica de la banda. – Me da una mirada de complicidad – todo apunta a que tu eres el catalizador

- No hay ningún catalizador. Simplemente jugamos con nuestro sonido. Sucede todo el tiempo. Pero la gente tiende a enloquecer, cuando algo se aleja de sus expectativas.

- Sólo sé que hay algo mas en eso – Delly se inclina con su cuerpo hacia la mesa con tanta fuerza, que la mesa me da en el estómago y tengo que empujarla físicamente hacia atrás

- Bueno obviamente tienes tu teoría, así que no dejes que la verdad se meta en tu camino.

-En realidad ¿Quieres saber mi teoría?

No. No me interesa – Muéstramela

- He estado hablando con algunas personas con las que has ido a preparatoria.

Mi cuerpo se tensa al instante y siento la sangre como plomo. Pero consigo llevarme el vaso a los labios y pretender que tomo.

- No me había dado cuenta que habías ido al a misma preparatoria que Katniss Everdeen – dice- ¿La conoces? ¿La violonchelista? Está comenzando a hacer un montón de ruido en ese mundo.

El vaso tiembla en mi mano y tengo que utilizar las dos manos para bajarlo a la mesa. Nadie está hablando, me digo a mi mismo, ninguna de las personas que saben la verdad lo hacen. Todos los rumores, incluso los verdaderos, son como las llamas: sofocan, chisporrotean y mueren.

- Nuestra preparatoria, tenía un buen programa de artes. Era una especie de semillero para músicos – le explico, retomando la compostura.

- Eso tiene sentido – asiente con la cabeza – Hay un rumor de que Katniss y tu, eran pareja en la preparatoria. Y eso es especialmente gracioso, porque no he leído sobre eso en ningún lado y ciertamente parece digno de mención.

Una imagen de Katniss parpadea ante mis ojos. De diecisiete años de edad, esos ojos llenos de amor, intensidad, miedo, música, sexo, magia y dolor. Sus manos frías, mis propias manos frías, ahora sosteniendo el vaso de agua helada.

- Sería digo de mencionarlo, si fuera cierto.- Le digo obligándome a un tono uniforme. Tomo otro trago de agua y le hago señas al camarero, por otra cerveza. La tercera. El postre para mi almuerzo líquido.

- Así que no lo es- dice escépticamente

- Ilusiones – respondo – Nos conocimos por casualidad en la escuela.

- Si, no pude conseguir a nadie que supiera de Uds. dos para corroborarlo, pero conseguí un viejo anuario y hay una dulce foto de Uds. dos y realmente lucen como pareja. La cosa es que no hay nombres en la foto, solo un título. Así que al menos que sepas como luce Katniss, podrías perderla.

Gracias, Madge. Mejor amiga de Kat, reina del anuario, paparazzi. No queríamos que utilizara nuestra foto, pero Madge, la colocó sin enlistar. Sin nombres, solo ese estúpido apodo.

- ¿El popular y la friki? – Preguntó Delly – Incluso tienen un título

- ¿Estas usando los anuarios de la escuela como fuente? ¿Y ahora que sigue wikipedia?

- Tú no eres fuente confiable precisamente. Dijiste que se conocieron por "casualidad"

- Mira, la verdad es que conectamos por un par de semanas. Justo cuando tomaron esas fotos. Pero ¿Y qué? Salí con un montón de chicas en preparatoria – Le doy mi mejor sonrisa de chico fácil.

- Así que entonces no la has visto desde la escuela

- No desde que se fue a la universidad. –Al menos esa parte es cierta.

- Así que, ¿cómo es que cuando entrevisté al resto de la banda, nadie hizo ningún comentario cuando pregunté por ella?

Porque aunque cualquier otra cosa haya salido mal entre nosotros, seguimos siendo leales acerca de eso. Me obligo a hablar en voz alta:

- Porque no hay nada que decir. Creo que a las personas como tú, les gusta este paso de comedia, ya sabes dos conocidos músicos de la misma escuela preparatoria siendo pareja

- ¿Gente como yo?

Buitres. Chupasangre. Ladrones de almas.

– Reporteros – Le digo – Me parece que eres aficionada a los cuentos de hadas.

- Bueno, ¿y quién no lo es? – se encoge de hombros. – Aunque debo reconocer que la vida de esa mujer es de todo, menos un cuento de hadas. Perdió a su familia entera en un accidente de auto.

Delly se estremece con burla, de la manera que lo haces, cuando no te importa la desgracia ajena porque no te llega y nunca lo hará.

Nunca he golpeado a una mujer en mi vida, pero por un momento quiero hacerlo, golpearla en el rostro, para darle una idea de ese dolor que está describiendo tan a la ligera. Pero me contengo y no lo hago. Ella sigue sin idea.

- Hablando de cuentos de hadas. ¿Tú y Clove tendrán un bebé? Sigo viéndola en todos los tabloides tratando de ocultar una protuberancia en su vientre.

- No – Le respondo – No que yo sepa.

No quiero hablar tampoco de esto, pero si esto la distraerá del tema anterior lo haré.

- Espérame, ¿no que yo sepa? ¿Tú y Clove siguen juntos no?

Dios, puedo ver el hambre en sus ojos y me muestran que no es diferente a todos esos mercenarios periodistas y fotógrafos acosadores, muriéndose por ofrecer primero la gran primicia, ya sea de un nacimiento ó de una muerte. Ya veo alguna de las dos dar guerra para ocupar las primeras planas de las revistas de chismes.

Pienso en la casa en la que cohabito con Clove y no puedo recordar cuándo fue la última vez que estuvimos juntos al mismo tiempo por más de una semana. Ella filma dos o tres películas al año y ahora tiene su propia compañía de producción. Por mi parte sino estoy de gira, estoy en el estudio, así que parecemos estar en horarios opuestos.

Si, Clove y yo estamos juntos – Le digo – Y no, no está embarazada. Solo utiliza esas camisas de campesino en estos días, así que todo el mundo asume que es para ocultar su vientre, pero no lo es.

A veces creo que Clove, lo hace a propósito. Cómo una forma de tentar al destino. Ella en serio quiere un bebé.

Si bien públicamente tiene veinticuatro, en realidad tiene veintiocho, y afirma que su reloj biológico está en marcha y todo eso. Pero tengo veintiuno y he estado con Clove solo por un año. Y no me importa que Clove diga que tengo un alma vieja. Incluso si tuviera el doble e hiciera veinte años que estamos juntos, no me gustaría tener un niño con ella.

-¿Se unirá con Uds. a la gira?

Con la sola mención de la gira, se me cierra la garganta. La gira es de sesenta y siete largas noches. Sesenta y siete. Tocó mi frasco de pastillas mentalmente, calmándome, sabiendo que está ahí.

- ¿Hum? – pregunto

- ¿Clove se unirá contigo en la gira?

Me imagino a Clove en la gira, con sus estilistas, sus profesores de Pilates y sus dietas de comidas crudas - Tal vez - digo

- Como es eso que te gusta vivir en Los Ángeles - dice - no pareces del tipo del sur de California

- Es un ambiente seco - digo

-¿Qué?

- Nada, es una broma.

- Oh, cierto - Me da una mirada de escepticismo- Ya no leo las entrevistas que me hacen, pero cuando lo hacía, aparecían las palabras "inescrutable" ó "arrogante" ¿Es así como me ven las personas?

Por suerte nuestra hora ha terminado. Delly cierra su cuaderno y pide la cuenta. Miro a Haymitch, parece aliviado por que se haya terminado.

- Fue un placer conocerte, Peeta - dice ella

- Lo mismo digo - miento

- La verdad, es que eres un enigma - sonríe - pero me gustan los enigmas. Me gustan tus letras, todas esas espeluznantes imágenes en Daño colateral. Y las letras en el nuevo disco, también son muy enigmáticas, oscuras. Sabes, algunos críticos se preguntan si el nuevo disco podrá igualar la intensidad de Daño colateral.

Se lo que está haciendo, eso que hacen los periodistas, referirse a opiniones de otros críticos, para exponer sus propias opiniones. Y realmente lo que está preguntando es ¿Cómo se siente, que lo única cosa valiosa que has creado, provenga de la peor clase de pérdida?

De pronto, todo es demasiado. Clove ocultando su estómago. Delly con el anuario de mi escuela. La idea de que nada es sagrado. Todo es basura. El que mi vida pertenezca a cualquiera, menos a mí. Sesenta y siete noches. Sesenta y siete, sesenta y siete. Me levanto de la mesa, con tal fuerza, que los vasos de agua y cerveza, caen en su regazo.

- ¿Que demo...?-

- Esta entrevista ha terminado - gruño

- Ya lo sé, ¿por qué te estás desquitando conmigo?

- ¡Porque eres un buitre! Esta entrevista, no ha tenido un carajo que ver con la música. Se trataba de recoger todo lo que pudieras.

Los ojos de Delly bailan de furia, mientras busca a tientas su grabadora. Antes de que pueda tener la oportunidad de encenderla, yo la recojo y la rompo en la mesa y luego la sumerjo en medio vaso de agua. Mi mano tiembla y mi corazón late con fuerza y siento los comienzos de un ataque de pánico, del tipo que me asegura que estoy a punto de morir.

- ¿Que acabas de hacer? - me grita Delly - No tengo copia de seguridad.

- Bien

- ¿Como se supone que haré mi artículo ahora?

- ¿Le llamas a eso un artículo?

- Si. Algunos de nosotros necesitamos trabajar para vivir. Tú remilgado y temperamental imbécil...

- Peeta! - Haymitch ya está a mi lado colocando tres billetes de cien dólares sobre la mesa - por la grabadora - dice a Delly, antes de acompañarme fuera del restaurante e irnos en un taxi. Después le da cien dólares mas al taxista por dejarme fumar dentro del auto. Haymitch saca de mi bolsillo el frasco con las pastillas y lo sostiene en la mano - ábrela - dice, cual si fuera mi madre.

Espera hasta que estemos lejos del hotel. Espera hasta que me fumo dos cigarrillos y meto en mi boca otra pastilla para la ansiedad, para volver a hablarme

- ¿Que pasó ahí?

Le cuento brevemente sus preguntas sobre el "agujero negro". Sobre Clove. Sobre Katniss.

- No te preocupes. Podemos llamar al Shuffle. Amenazar con retirar la exclusiva, si no envían a un periodista diferente. Puede que llegue a los tabloides y habrá chismes durante unos días, pero no más que eso, pronto quedará olvidado.

Haymitch está diciendo esto en tono calmado a modo de "Oye, es solo rock and roll" pero puedo ver la preocupación en sus ojos.

- No puedo Haymitch

- No te preocupes por eso. No tienes que hacerlo. Es solo un artículo. Podrá manejarse.

- No es solo eso. No puedo hacerlo. Nada de eso.

Haymitch, luce exhausto por unos segundos, pero luego vuelve a modo representante.

- Solo tienes un agotamiento antes del tour. Le pasa a los mejores - asegura - una vez que estés en marcha, en el escenario, delante de la multitud, y empieces a sentir el amor, la adrenalina, la música, te sentirás recargado. Estarás frito seguramente, pero felizmente frito. Y en Noviembre cuando todo esto termine, podrás ir a vegetar a una isla donde nadie sepa quién eres, donde a nadie le importe una mierda de los Shooting Star. O de Peeta Mellark.

¿Noviembre? pero estamos en Agosto. Eso son tres meses. Sesenta y siete noches. Sesenta y siete noches. Lo repito en mi cabeza, como un mantra, pero no logra el efecto que debería lograr como tal. Hace que quiera arrancarme los pelos.

¿Y cómo le digo a Haymitch, como le digo a cualquiera de ellos que el amor, la adrenalina, la música, todo eso que mitiga lo difícil que se ha vuelto esto, se ha ido? Todo lo que queda es este vórtice. Y me siento al borde de él.

Mi cuerpo está temblando. Lo estoy perdiendo. Un día puede ser solo de veinticuatro horas, pero solo atravesar uno, a veces es tan difícil como escalar el Everest.

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Hola chicas! Segunda parte de Si decido quedarme! El original se llama: Where she went por si lo queiren leer. En castellano salió traducido como Lo que fue de ella, pero yo lo titule "Lo que fue de ellos". Está escrito desde el punto de vista de Peeta, como pudieron observar.

Espero que me digan que les pareció este primer capítulo. A mi me dio mucha penita, pobre Peeta.

Besos y nos leemos