Disclaimer: Todos y cada uno de los personajes son de la grandiosa autora de Los Juegos del Hambre Suzanne Collins, algunos otros son de mi invención,

así como la historia, yo lo único que hice fue divertirme un poco con ellos.


Capitulo 2: Rumbo a lo extravagante

Peeta Pov.

26 de Septiembre 2012

"Katniss se fue y con ella se llevo gran parte de mi alma"

Atrocidad es lo que podría describir mi situación actual. Completamente todo está regado por doquier, sufro de inestabilidad y mis movimientos son negligentes.

¿Qué se hace cuando se te deja tirado?

Nada… porque no tiene caso luchar por una causa perdida.

Surco las aguas profundas de mi miseria, llenando mi cuerpo de éxtasis para aliviar lo incurable. Estoy solo, cayendo de golpe en el fondo del abismo, provocando sofocar mi cuerpo y haciéndome carecer del aire que llena mis pulmones. Las alertas de mi teléfono no me intimidan. Me desconecto del mundo entero, solo para aferrarme a la llama que crece en mi interior y que recorre cada centímetro todo mi cuerpo.

Pierdo el conocimiento por horas, pero eso no me es suficiente, prolongo los tragos haciéndolos más duraderos. Mis ojos están hinchados y medialunas moradas los acompañan debajo. Estoy cansado de recordar mi enamoramiento. Esto es una locura, estoy volviéndome loco, la veo en todos lados incluso en mi auto donde por primera vez supe lo que era sentirse vivo.

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05 de Julio 2010

Reuniones familiares, siempre terminan en lo mismo… Caos.

Es verano y las familias se reúnen con sus hijos, para pasar sus días de asueto alegremente con ellos, pero esté no fue nuestro caso. En esta ocasión Annie convenció a Katniss de venir a pasar las vacaciones en la Capital de Panem con nosotros, al principio fue complicado nuestra estancia en la casa de mis padres, pues no podía entender el por qué mamá se la pasaba de mal humor todo el tiempo… hasta que finalmente exploto.

"¿ES QUE NO TE DAS CUENTA A QUIEN HAS TRAÍDO A MI CASA PEETA? – exclama mamá enfadada.

"Ahora no Marietta, estamos cenando" – calma mi padre.

"Como si eso te importara, tu sólo no quieres que tu hijo se entere del pasado que tuviste con la madre de esta…" – dice mi madre señalando entera a Katniss quien está sentada a un lado de mí.

"No te permito que insultes a Katniss Everdeen de esta manera Marietta" – protege mi padre.

"Ahora la defiendes, ¿no? Claro como es la hija de la mujer que tu siempre has amado. – y ahí está la razón de tantos pleitos entre ellos. Mamá me toma la mano por sobre la mesa, reclamando mi atención. – Pero no te dejes engañar Peeta, las mujeres de su clase siempre terminan rompiéndote el corazón, sino hay esta el idiota de tu padre"

"Lo siento Señora Mellark, nunca fue mi intención molestarla en su hogar"

Katniss se levanta de la mesa, subiendo los escalones para alcanzar la segunda planta, Annie va detrás de ella, pero yo solo atino a quedarme sentado, procesando lo que mi madre acaba de decir. Todo este tiempo he sabido que entre mis padres había ocurrido algo meramente importante para que todas las noches que recuerdo junto a ellos la pasen discutiendo, por esa misma razón me mude al Distrito 12 para dejarlos de escuchar y ahora sé, que la causa principal fue una chica de la Ciudad.

Annie baja siguiendo a Katniss que lleva con ella su maleta, es verla tan decidida a marcharse que me hace reaccionar. Katniss abre la puerta saliendo deprisa sin mirar atrás. Corro hacia ella tomándola del brazo, haciendo parar su caminar.

"Katniss no te vayas" – le suplico.

"No tengo nada que hacer aquí" – responde. No tengo palabras sabías para eso. Lo más seguro es que ella quiera irse y yo no seré quien para retenerla en este lugar.

"Al menos déjame llevarte a la estación"

Ella no objeta. Tomo las llaves de mi auto y la encamino a la estación del Capitolio. Durante el trayecto el silencio reina entre nosotros, tal vez porque las palabras no son necesarias esta vez, pues no hay mucho que se pueda decir en contra o a favor del pasado de nuestros padres. Katniss mira por la ventanilla, pero en ocasiones la siento desviar su vista hacia mí, yo no me quedo atrás y por el rabillo del ojo la observo mirándome fijamente, ella se percata de que ha sido descubierta, por lo que fija su mirada hacia enfrente.

"Es irónico ¿no crees?" – menciono estacionando el auto en el aparcamiento de la estación del tren.

"¿Qué cosa? – pregunta ella interesada.

Entonces las palabras se quedan obstruidas en mi garganta, pero decido que no he llegado tan lejos para acobardarme.

"Que yo termine enamorándome de ti y tú de mí"

Nuestras miradas se conectan, un brillo de asombro e ilusión se asoman en sus iris grises, al igual que otro que no había notado antes. Deseo. La duda se marca en mi frente, al cuestionarme si estaría bien besarla o no. Ella parece notarlo porque toma mi rostro en sus finas manos y junta su boca con la mía, cierro los ojos para disfrutar de sus suaves y carnosos labios, su aliento me impregna pero ella no se mueve, es cuando comprendo que me está dejando ser yo el que tome las riendas sobre aquel beso.

Al separarnos, ella retira sus manos de mi cara y abre la puerta para irse de mi lado, pero antes que lo haga la tomo del brazo.

-Katniss… yo no creo en las palabras de mi madre. – una media sonrisa se forma en su rostro, iluminándole los ojos con tranquilidad.

-Lo sé. – responde, volviéndose a mí y depositando sus labios en los míos en un breve beso.

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26 de Septiembre 2012

Llevo tirado en el sillón todo el día con una nueva botella de alcohol. Cuando el timbre de mi apartamento suena. Una vez. Dos veces. Tres. Le resto importancia a la persona que está detrás de la puerta. "Se hartara de tocar y se ira" me digo.

-¡Sé que estas ahí dentro Mellark! ¡Es mejor que abras la maldita puerta o la tirare yo misma! – esa era la voz de mi querida prima Annie. Doy otro trago a la botella y no contesto a sus aporreos en la puerta. La escucho revolver algunas cosas allá afuera, para después introducir una llave a la cerradura. Es ahora que me arrepiento de haberle dicho donde guardaba un repuesto.

-¿Me quieres explicar qué rayos pasa contigo? No contestas al teléfono, faltas a clases, y ahora… ¿estás ebrio? – dice Annie recriminándome por mi falta de interés. Estoy por tomar otro trago a la botella, pero ésta me es arrebatada. – ¿Qué estás haciendo Peeta? – pregunta preocupada y a la vez desconcertada por mi actitud.

-Dame la botella. – digo inentendible, pues siento como la lengua se traba en mi boca.

-No pienso dártela, de hecho… – Annie camina a la cocina y vierte el alcohol por el fregadero.

-¿Qué haces? – le grito llegando hasta donde esta, tambaleándome y sosteniéndome de los muebles, para intentar salvar alguna gota de licor. – Es la última que me quedaba. – le reclamo. No es que me importara el valor de lo que me había costado, si no que no quería salir a comprar otra.

-Me alegro. Porque ni si quiera puedes estar de pie. – dice. Pongo cara de asco y a ella parece enfurecerle. Me toma del brazo, jalándome rumbo al baño.

-Déjame. – digo, intentando soltarme de su agarre. Estando en otras condiciones lo hubiera logrado. Me mete bajo la regadera y abre el grifo de agua fría, sin importarle que ella también se moje. Sentir el agua fría contra mi piel por instinto me hace salir fuera, pero Annie me agarra fuertemente para que no lo haga. Pronto comienzo a temblar y las lagrimas no se hacen esperar. Voy cayendo al suelo y cuando lo hago, atraigo mis piernas al pecho y las abrazo. Annie regula el agua y se tumba a mi lado.

-¿Qué ocurre Peeta? – me pregunta mi prima. El solo hecho de pensar en Katniss hace que el nudo que se formaba en mi garganta se haga más grande, impidiéndome hablar, pero lo intento, necesito desahogarme.

-Kat… Katniss… Katniss me dejó… Se va a casar. – el pronunciar esas palabras, hace que las lagrimas vuelvan con más intensidad. Annie me ve con compasión, sabiendo todo este tiempo, que tarde o temprano esto pasaría. Ella me deja llorar hasta el cansancio.

-¿Te sientes mejor? – niego con la cabeza en respuesta.

Annie se levantaba para después ayudarme a mí. Cierra el grifo y toma unas toallas del mueble, dándome una a mí y quedándose una ella. Me manda a cambiarme de ropa, mientras ella arregla un poco el desorden que tengo como casa. Me pongo lo primero que encuentro que sea cómodo y me tumbo en mi cama. Me aferro a la almohada, aspirando su olor impregnado por Katniss. Hace tan solo unos días ella estaba aquí. Me pierdo en mis pensamientos hasta quedar profundamente dormido.

Despierto horas más tarde con la cabeza zumbándome y el estomago revuelto. Salgo deprisa de la cama, para llegar justo a tiempo al retrete y vaciar todo hasta la bilis. Alguien toca la puerta.

-¿Peeta estas bien? – pregunta Annie, detrás de la puerta. A estas horas yo ya la creía en su departamento.

-Salgo enseguida. – digo. Me enjuago la boca y salgo del baño.

-¿Cruda Primito? – dice Annie burlonamente.

-Annie, enserio hoy no. – digo cansado, tanto emocional como mentalmente. Ella parece entenderlo, porque rápidamente empieza animarme.

-Te he preparado waffles con mermelada. – dice con su característica sonrisa.

-Te lo digo enserio prima, necesitas unas clases de cocina urgente. – Annie me saca la lengua en un gesto infantil y yo no puedo aguantarme la risa, Annie no tarda en acompañarme.

Me tomo un analgésico antes de cenar los deliciosos, y único platillo que Annie Cresta sabe hacer.

-Vi que no te tomo tan sorpresa el que Katniss me dejara. – sé que no debería de hablar de ella, pero necesitaba saber una cosa. – Ya lo sabías ¿verdad? – Annie deja de comer solo para mirarme y contestarme con la verdad.

-Sí. – suelta un bufido. – Hable con ella hace una semana, trate de que ella cambiara de opinión, solo que no me escucho. Esta resignada Peeta, creí que harías algo al respecto, para que no se casara. Ella no le quiere. – me reclama.

-¿Crees que no lo hice? – digo molesto elevando la voz – Lo intente ¿vale? Pero no puedo luchar por alguien que perdió las esperanzas.

-De verdad lo siento Peeta.

-El que lo siente soy yo. – una solitaria lágrima resbala por mi mejilla, pero la limpio rápidamente para evitar que otras más salgan para hacerle compañía. – Me voy a ir Annie. Me voy a ir del Distrito 12 por un tiempo. – la idea estaba rondando en mi cabeza, desde que Katniss se fue. El solo hecho de tenerla tan cerca y no poder besarla, me ponía enfermo.

-¿A dónde iras? – pregunta Annie desconcertada.

-Regresare al Capitolio. – respondo.

-No te diré que me alegra que te vayas, pero si estar aquí te afecta a tal grado de que te envicies con la bebida. Entonces te deseo buena suerte Peeta. – dice ella.

-Gracias Annie. – sonrió sinceramente, por su apoyo, aunque esa sonrisa no me llega a los ojos.

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27 de Septiembre 2012

A primera hora de la mañana, empaco mis cosas y emprendo rumbo al Capitolio. No doy vuelta atrás, ni hago aquella desesperada y patética llamada que estuve tentado hacer. Es medianoche cuando aparco mi auto en la casa de mis padres y mamá sale a recibirme.

-Hijo. Me alegro que volvieras, yo sabía que esa mujer no era buena para ti.

-Ahora no mamá, estoy muy cansado ¿podemos hablar luego?

-Claro cariño pasa.

Subo los escalones para dirigirme a mi antigua habitación, olvidando por completo las maletas en el auto, aun así planeo no quedarme por mucho tiempo en casa de mis padres, no quiero volver a la misma historia de siempre. Retiro mis zapatos dejándolos tirados por ahí, me recuesto en la cama y al cerrar los ojos imagino que nada de esto es real, que nunca me fui del Capitolio para vivir en el Distrito 12, nunca conocí a Katniss Everdeen, ni nunca me enamore de ella. Tal vez pensando así aminore el dolor que oprime mi pecho y me deja sin respirar.

Pero no pasa, porque al abrir los ojos el dolor sigue ahí... latente, y los recuerdos nunca se olvidan.

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28 de Septiembre 2012

Despierto a las primeras horas de la mañana, cuando el sueño me abandona y despierta mis sentidos, estoy cansado, pero no puedo seguir un minuto más en la cama. Me levanto y busco mis zapatos, encuentro uno casi por debajo de la cama y el otro aun lado de ella. Bajo los escalones para salir en busca de mis cosas, tomo una maleta y la otra la dejo en el carro, y al entrar de nueva cuenta a la casa me topo con mi padre.

-Peeta, hijo. No sabía que estabas aquí, ¿Acabas de llegar?

-No, llegue anoche. Mamá no quiso despertarte, ni yo se lo permití.

-¿Piensas quedarte mucho tiempo? – pregunta.

-De eso quería hablar contigo papá, regrese al Capitolio para quedarme aquí un tiempo indefinido y me gustaría que me apoyaras con un departamento, yo estaré yendo todos los días a trabajar al Capitol…

-Peeta, sabes que no me incomoda apoyarte, y que no es necesario que trabajes…

-Yo lo hago con gusto, sabes que me encanta trabajar ahí.

-Losé, lo que no entiendo es por qué no estás dispuesto a quedarte aquí con nosotros.

-No puedo. No, no me malentiendas, pero necesito mi espacio.

-Sabes que puedes hablar conmigo de lo que sea ¿verdad hijo?

-Claro papá.

-Y por mientras ¿Qué es lo que harás?

-Pienso volver a la Universidad.

-¿Quieres que hable con el Director?

-No gracias papá, lo haré yo mismo.

-Bien. Pues en ese entonces, que tengas un excelente día hijo.

-Lo mismo digo.

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-Dir. Abernathy el joven Mellark está aquí… Ah sí está bien… Ahora mismo lo hago pasar… – dice la Srta. Trinket por teléfono. – Puedes pasar Peeta.

-Gracias Effie.

Me dirijo a la puerta del director y abro con demasiado cuidado, uno nunca sabe en qué condición encontraras al viejo Abernathy.

-Pasa muchacho. – dice el susodicho, invitándome a sentar. – ¿En qué puedo ayudarte?

-Si usted me lo permite Dir. Abernathy quiero volver a la Universidad del Capitolio.

-Volver ¿eh? Creía que te gustaba el Distrito 12.

-Así era señor, pero por motivos personales no pude quedarme más tiempo.

-Espero que tu familia se encuentre bien. – pregunta alarmado.

-Lo están. – tranquilizo.

-Bien Peeta, ponte al corriente con tus compañeros y nos vemos por aquí el lunes.

-¿Eso quiere decir que estoy dentro?

-Por supuesto, ¿si no quién sería el chico que me trajera esos delicioso bollos de la panadería de tu padre?

-Muchas gracias Sr. Abernathy, me pondré al corriente cuanto antes.

-Haymitch muchacho, sabes que puedes llamarme Haymitch.

-Sí… Haymitch.

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15 de Octubre 2012

Llevo dos semana reintentando hacer que mi vida no parezca tan miserable a como lo es. Fingiendo estar completo, cuando por dentro no hago otra cosa más que estar hundiéndome en mi propio barco. Cada día que me levanto es todavía más difícil sobrellevar el dolor que me acompaña a todas horas. Siento la presencia de Katniss a donde vaya, se ha convertido en una necesidad y tengo que dejarla ir. A ella no le importo, tengo que empezar a ver por mí. Me fui del 12 para intentar rehacer mi vida en el Capitolio y es lo que pienso hacer.

Salgo de clase de aritmética, con un objetivo en la mira, recoger mis cosas de la casa de mis padres y mudarme de ahí lo antes posible. Hace apenas dos días conseguí un departamento accesible para mí, y hoy sería el momento en el que residiría en él.

-¿Peeta Mellark? – escucho por detrás como me llaman, lo que hace que me gire para ver quién es la persona que detiene mi salida. Pero cuando lo hago, una fuerza externa me tira al suelo, y lo único a lo que reacciono es meter las manos para bloquear el golpe de mi cuerpo con el piso.

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Hola Preciosas :)

Lamento la tardanza, pero es que he andado leyendo cazadores de sombras, sí alguien de aquí se habeís leído ya la saga, no dude en comentarlo, porque a mi me gustaría platicar, aclaro que acabo de terminar Ciudad de Cristal y tengo terror de leer los siguientes porque sé que sufriré, con leer la sinopsis, pero bueno me gustaría que me dijesen que tal (nada de spoilers).

Ahora respecto a la historia, quiero pedir una disculpa, porque bueno... se me olvide mencionar que tendría leves escenas lemons, no son fuertes por supuesto, pero sí antes del capítulo avisaré para quienes no les gustan esas partes.

Por cierto este y los siguientes serán todos del punto de vista de Peeta, no se exactamente cuantos, pero intento centrarme en su vida en el Capitolio, las últimas dos conversaciones la siento un poco de relleno, en realidad nunca había pensando en poner a Haymitch de director de una Universidad, pero me gusto, porque dije no puedo dejar que todos los personajes se vayan entorno a Katniss, también está Peeta, que es el más destrozado, así que veremos como Peeta supera la ruptura.

Quiero agradecer a todas esas personitas que me leen, comentaron, me pusieron en favoritos y/o alertas.

GRACIAS:

anaprinces25 / dianadelore / katyms13 / landaflrs / Bitah Hawthorne Cullen Hale / Gred - y - Feorge /

"katyms13" Hola, muchas gracias por comentar, espero de todo corazón que estes bien y hayas tenido unos días excelentes. Me alegro que la historia haya sido de tu agrado y hará más de Peeta eso que ni que ;D Saludos.

"anaprinces25" Hola, sí si volví no podía estar mucho tiempo lejos, creo que Fanfiction se ha vuelto mi cocaína personal xD por así decirlo, es increíble toda está comunidad :3 Voy hacer todo lo posible por actualizar cada semana, aun no tengo el día preciso de cuando subir capítulos, pero en cuanto sepa lo sabrán.

"Bitah Hawthorne Cullen Hale" Hola, hola espero estés teniendo un día increíble, te agradezco tu comentario, y aquí estoy de vuelta con un nuevo capitulo que espero y te guste, aquí estando a tu y el de los demás a su servicio. :)

Ya saben cualquier duda, sugerencia, reclamo, fechoría, etc...etc... no dude comentarlo.

Por cierto no es demás decir que el trailer de Catching Fire deja mucho de que hablar, sobre todo el gran trabajo que ha hecho Francis Lawrence, espero de todo corazón que no me defraude porque Catching Fire es el libro que más me gusto de la triología. Porque tiene todos estos acontecimientos importantes y hasta ahora es increíble ver a Johanna con el hacha, a Finnick ¿Quieres un azucarillo? Enobaria con los dientes (hasta miedo da) No sé todo se ve woao. Y que decir del vestido... :O

Vean está comparación o algo así por decirlo, mis respetos para quienes elaboraron el vídeo, paracen reales los soldaditos xD

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¿Review? :3