Nota de la Autora: ¡Hola! :D Bueno, esta es mi primera historia de Shingeki no Kyojin y me anime a subirla luego de convencerme de que no era una historia taaan mala (Sé que es horrenda, nunca en mi vida escribí algo tan feo como esto T.T) pero tratare de mejorar y poder hacer las historias captando la esencia de esta pareja. De todas formas, si es que me lo piden, puede subir de otras parejas y hacer una combinación de drabbles de todo tipo, pero el rikasa seria el tema principal de esta historia.
Bien... Sin mas, los dejo leer.
¡Espero que les guste! ¡Y por favor, no se olviden de dejarme algún review, ya que me haría muy feliz saber qué opinan quienes la leyeron! n.n/ y si quieren pueden pasarse por mi blog: iruanderu. blogspot. com (solo quiten los espacios)

Disclaimer: Shingeki no Kyojin no pertenece, solo es mia la trama de esta historia.
Advertencia: Este drabble es un AU y puede que contenga un poco de OoC


Shingeki no Story

1. Doctor

Tratando de caminar lo mar rápido que podía, sin llegar a correr se hizo paso a través de los pasillos del gran hospital al que había llegado hacia unos minutos. Al llegar a la habitación que la recepcionista le había indicado, se encontró con su hermano recostado en una cama.

-¡Eren!- Exclamó con desesperación, arrimándose a él sin importarle la presencia del médico que lo estaba atendiendo –En verdad eres un idiota- Susurro antes de escuchar un carraspeo, que le hizo notar la presencia de un hombre vestido en una bata blanca.
-¿Usted es…?-
-Mikasa Ackerman, su hermana adoptiva- Respondió automáticamente.
-Un placer, soy el doctor de turno-

Hasta ese momento, ella no lo había mirado ni una sola vez a la cara y, ahora, que lo hacía había notado su baja estatura y sus hermosos ojos aún más celestes que el cielo diurno. Y el también hizo lo mismo, simplemente se quedó prendido a los oscuros pero brillantes ojos de la muchacha.

-¿Cómo está mi hermano?- Pregunto con un poco de dificultad, dirigiendo nuevamente la mirada a su único pariente.
-Se encuentra bien, solo tiene una fractura en el brazo. Pero si no fuera porque su amigo intervino en la pelea él estaría en peores condiciones- Contesto leyendo los papeles que tenía en una mano.

La joven suspiro con cansancio. ¿Por qué sería que Eren siempre se metía en algún lío? Siempre le había dicho que no se metiera en problemas, que eso traía consecuencias, que debía cuidar su vida como a un tesoro. ¿Acaso era muy difícil entender que uno solo vive una vez? ¿Qué si muere no tiene oportunidad de regresar a la vida?

-No tiene por qué preocuparse- Comento él, quien no había apartado la vista de ella –Cuando despierte podrá irse-
-Siempre se mete en problemas cuando no estoy…- Musitó en voz baja, pasando una mano por el suave cabello de quien descansaba creando una bella caricia -…Y me temo que uno de estos días lo perderé- No sabía por qué le confesaba todas esas cosas a un médico al cual no vería nunca más en su vida.
-Deberías dejarlo luchar en sus propias batallas- Aconsejó el especialista, acercándose a la joven y posando una mano sobre su hombro –Sé que es difícil, que el miedo está presente pero créeme cuando te digo que este chico no morirá por un simple pelea callejera-

La morena, jamás en su vida recibió un trato tan comprensivo como el que ese hombre le estaba dando. Se había pasado su vida entera odiando los hospitales por no haber salvado a sus padres biológicos ni a los que la acogieron, pero ese pequeño doctor tenía algo que lo hacía resaltar de los demás, que le brindaba una seguridad que solo podía sentir entre sus dos amigos: Eren y Armin. El primero permanentemente le levantaba el ánimo y le daba fuerzas y el segundo siempre la había ayudado cuando había tenido alguna dificultad.

-Gracias, doctor- Aquella pequeña sonrisa por parte de ella lo dejo atónito por unos segundos; era una sonrisa tan sincera que robaba el aliento.
-Rivaille- Agrego para informarla –Pero mis amigos me dicen Levi-
-Gracias… Levi-

Antes de irse, él le regalo una de esas sonrisas que solo se guardaba para sí mismo. Por alguna razón sentía que conocía a esa chica y esa sonrisa la hizo querer verla más seguido que solo esa noche en la que ese tal Eren Jeager, según había leído en la planilla, había llegado a su hospital desmayado y con un brazo roto. No quería olvidarla, por eso le había dado su nombre y esperaba que ella entendiera sus intenciones.

Al día siguiente, cuando el sol brillaba con su esplendor, una señorita apellidada Ackerman llego al hospital pidiendo que explícitamente el doctor Rivaille la atendiera.

-Fin-