Fic basado en la serie Sherlock BBC

DEL SENTIDO DE LO INMATERIAL

Por DarkCryonic

Sherlock cierra los ojos por segunda vez. Algo le dice que está imaginando cosas, quizás como consecuencia de un cerebro atrofiado por al aburrimiento. Vuelve a abrirlos unos segundos después esperando un cambio, pero no. El calorcito y el peso siguen allí. Se enfoca en la cabeza rubia apoyada en su pecho. Reconocería aquel cabello en medio de una multitud.

-¿John?

El aludido se mueve, pero no despierta. El sofá es demasiado pequeño para los dos, pero allí están. Uno sobre el otro como si fuera de lo más normal. Anormal tampoco es-piensa el detective, ya que siempre se la pasan uno junto al otro. Sólo que ahora es más explícito. Por lo menos no tiene frío.

La señora Hudson entra en el cuarto diez minutos después. No se sorprende de encontrar a Sherlock tirado en el sofá. Ver a John la deja confundida.

-¿Interrumpo?—Pregunta mientras sus manos se agarran entre ellas con unas ganas evidentes de salir corriendo a contarle a la vecina que habrá más casados en el barrio.

Sherlock lee sus intenciones antes si quiera que sean concientes en la misma casera. Deja caer una de sus manos en la espalda de John mientras trata de evitar sonreír por lo que dirá en el futuro. Pobre.

-Pues no, pero quisiera un té.

La mujer bufa pero de todas formas va a la cocina después de exclamar su acostumbrado: no soy tu criada.

El detective vuelve a enfocarse en el durmiente. Hace memoria, no recuerda haberlo visto llegar de la clínica. Estaba demasiado ocupado ordenando información en su palacio mental y sólo había dejado de hacerlo desde hace menos de 20 minutos, por lo que hay una gran probabilidad de que lleven así toda la noche, lo que explicaría su cuerpo medio adormecido.

John seguía con la ropa del día anterior, y no olía a alcohol, así que no se había ido de copas con Lestrade o Mike.

La señora Hudson volvió con el té 7 minutos después, quedándose junto al sofá mirando a John dormir de forma relajada sobre el detective, que a sus ojos tampoco parece tan incómodo.

-Se ve muy tranquilo.—Comenta como si nada.

Sherlock ignora el comentario centrándose en su taza de té. La casera se va unos minutos después al notar que no sacará nada del detective.

Tres minutos después, el sonido del móvil de John lo hace saltar en su sitio enterrando uno de sus codos en las costillas de Sherlock provocando un quejido de éste y que se mueva tratando de sujetar la taza, que a su vez causa que John se dé cuenta de su ubicación y salte cayendo al suelo.

-Bendita manera de despertar, John.—Se queja Sherlock tratando de incorporarse en el sofá.

-¿qué?—John mira a todos lados queriendo aclararse.

-¿Te quedaste más tonto del golpe?—Pregunta el detective mirando a John desde el sofá con diversión.

-¿Qué? ¡No! Yo… ¿qué estaba haciendo en el sofá?—Pregunta mirandole con curiosidad y algo de nerviosismo.

-Una muy buena pregunta, pero pensé que eras tú quien sabía la respuesta. Hasta donde yo recuerdo estaba solo en el sofá.

John se rasca la nuca, aún sentado en el suelo. El teléfono vuelve a sonar haciéndole saltar de nuevo. Sherlock pone los ojos en blanco antes de dejar la taza de té en la mesita de centro y volver a recostarse en el sofá. John apaga el móvil y se pone de pie.

-No me acuerdo.—Dice mientras se estira y nota por primera vez la taza de té.

Sherlock que ve la cara de espanto del médico sonríe.

-La señora Hudson.—Dice como si nada.

John se encoge instintivamente en su sitio. Ya podía imaginar lo que había pensado la casera y lo poco que demoraría el rumor en llegar a la vecina. Y es cuando recuerda la sensación en medio del pecho. Y entiende. Le da la espalda al detective y murmura algo de que va a bañarse.

Y mientras sube los escalones a su cuarto las palabras de Mycroft se repiten una tras otra:

"Mi hermano no se preocupa de su salud", eso lo supo desde el principio. "Mi hermano no entiende que las personas pueden protegerle" aunque creía que en eso estaba equivocado, Sherlock siempre le miraba con algo parecido al agradecimiento cuando le disparaba a alguna persona que quisiera lastimarle o daba un buen golpe en su defensa. "mi hermano no le tiene miedo a morir" y aquello no había sido necesario de decir, porque él lo sabía. Lo sentía cada vez que le veía moverse por el piso o caminar delante de él en un caso. Sherlock era tan inmaterial como el aire mismo. Listo a desaparecer o a estar en todos lados sin ser visto.

Así que cuando llegó a casa, totalmente cansado de 16 horas en la clínica y una con Mycroft, cuando le vio tirado allí ajeno a sus pensamientos de humano normal, se acercó sin saber muy bien que hacer. Sabía que no iba a poder dormir sin estar conciente de que el detective seguía allí, vivo, respirando, así que terminó recostándose a su lado lo más cuidadosamente posible, sin saber porque creyó que era una buena idea en primer lugar. Ni siquiera recuerda cuando se quedó dormido del todo.

Cuando estuvo dentro de su cuarto cerró la puerta tras él y se permitió respirar con fuerza, quedando sentado en el suelo.

DarkCryonic

14-07-2013 22:08:53