Del Sentido de lo Inmaterial

Capítulo Final

Por DarkCryonic

Sherlock se quedó quieto viendo el cadáver. La mujer parecía estar dormida, sino fuera por el cuchillo que aún estaba clavado en su pecho a la altura del corazón.

-¿Todo bien?—Preguntó John a su lado. Le miró levemente en respuesta sin entender a qué se refería. Miró a su alrededor y comprobó que Lestrade y Donovan parecían esperar. Arrugó el ceño enojado consigo mismo, respiró hondo antes de empezar a narrar las claves del asesinato bajo la mirada atenta de todos. Sus manos nunca abandonaron los bolsillos del abrigo mientras se movía junto al cadáver o cuando se inclinaba levemente sobre éste para resaltar una idea. Todo encajaba perfectamente dentro de su cerebro con una rapidez que no le sorprendía, pero que le inquietó al sentir a su cuerpo agitarse más de lo acostumbrado.

John había querido que tomaran unas vacaciones, él se había negado rotundamente. Si se detenía… si dejaba que las imágenes que rondaban por su cabeza tuvieran espacio para regodearse en su cerebro, caería… y no quería. Esta vez no se dejaría, por muy cansado que estuviera, por muy….

-¿Sherlock?—John le apretaba el brazo.

-¿Pueden llevarse al cuerpo?—Preguntó Lestrade. Asintió mientras retrocedían algunos pasos aún con el médico sujetándole del brazo. ¿Qué había pasado?

-Estas distraído. —Dijo el médico mirándole con ojo clínico, quizás buscando los síntomas antes del colapso. Quizás leyendo demasiado bien sus gestos.

-El caso era extremadamente aburrido. —Dice tratando de sacarle peso al asunto. —Vamos a casa.

-Bien.

Sherlock Holmes podía ser muchas cosas, pero no era un masoquista. Así que una semana después se vio en un pueblito—lejos de S. Yard, Bart's Hospital, microscopios, cadáveres y experimentos a medio hacer—tomando un refresco sentado a la sombra de un gran árbol junto a su inseparable manta sobre las piernas. Aquello estaba bien. No genial, sólo bien. Tampoco se quejaba.

Desde que estaban allí se había sorprendido durmiendo a horas extrañas en lugares más extraños aún. John siempre estaba cerca cuando despertaba, ya que se había dado cuenta de lo asustado que se encontraba al no reconocer el lugar cuando habría los ojos. Muchas veces se creyó ver en los oscuros lugares del pasado en que había estado escondido, acurrucado, en el frío…o peor aún, en los lugares en que había estado prisionero siendo torturado las veces que su cuerpo no pudo con los agresores y sus huesos cedieron ante la fuerza ajena.

John se acercaba y ponía una de sus manos en su brazo o en su rostro para ayudarle a centrarse, para que recordara que estaba bien y a salvo. Pero siempre aquel gesto era acompañado de una mirada extraña en el médico. Inquietante.

Dejó el refresco en el suelo y cerró los ojos.

John Watson podía ser muchas cosas, pero un miedoso…nunca. O eso creía. Porque la sensación inquietante que solía recorrerle cada vez que veía perdido a Sherlock no tenía nada que ver con el miedo, con la inseguridad o con la tristeza… era lo que se decía, y terminaba echándole la culpa al estrés, al cansancio, a los tres años sin Sherlock, a las pesadillas sobre la guerra, a las imágenes de una acera manchada de sangre, a una sala de hospital llena de máquinas, a un hombre que seguía luchando contra un enemigo que resucitaba cada vez que dormía.

Sherlock dormía apoyado en el árbol cuando fue por él. Se sentó a su lado y se dedicó a contemplar el paisaje. El lugar era ideal para descansar. Ojalá pudiera convencer al detective para quedarse una semana más… aunque dudaba que tres años se pudieran dejar atrás tras algunos días de vacaciones. Supuso que tenía que aceptar que había cosas que siempre deberían cargar.

Sherlock se removió, por pura costumbre tiró de él hacía sí, quedando el detective apoyado sobre su cuerpo.

-Yo no dejaré que te haga daño de nuevo. —Murmuró cuando la imagen de Moriarty cruzó su mente traído por la brisa que había danzar las copas de los árboles a su alrededor. Aquel tipo casi inofensivo por donde se le viere, aquel monstruo… había comenzado todo aquello, y aunque estaba muerto, seguía allí viéndoles desde las sombras… escurriéndose entre sus pensamientos… Apretó a Sherlock más hacia él.

-Si me sigues apretando, la gente va a empezar a hablar. —Dijo Sherlock aún más dormido que consciente.

-Que murmuren lo que quieran…-Dijo enfatizando sus palabras con más fuerza en el agarre. Sherlock soltó una risita suave antes de relajarse del todo.

-Luego no te quejes cuando Mycroft te salga con la conversación sobre tus intenciones…-Dijo volviendo a cerrar los ojos. John rió esta vez.

-Ya la tuvimos. —Dijo como si nada. Sherlock tardó en entender sus palabras.

-¿Qué?

-Vuelve a dormir.

Mycroft había aprovechado que Sherlock dormía para alejar del cuarto de la clínica a John que ya estaba más descansado al saberle a salvo entre esas paredes.

Se sentaron el pasillo con un café cada uno en silencio.

-Habla para que pueda volver con tu hermano. —Dijo John después de espera cinco minutos a que el político ordenara sus pensamientos.

-¿Aún tienes en tus proyectos futuros buscarte una mujer y formar una familia?

John se sorprendió. ¿Futuro? No había vuelto a pensar en eso… cuánto tiempo había pasado desde la última vez…

-Buena, eran mis planes… ¿por qué preguntas eso?

-¿"eran"? ¿Acaso ahora cambiaron?—Le preguntó el hombre con su típica cada de "yo se algo que tú no" que siempre había querido borra de un golpe, más desde el asunto de Moriarty.

-No he parado a pensar en ello, he estado ocupado por si no los has notado…-Dijo tratando de centrarse en el mal café de maquina que quemaba en su mano. También podría tirárselo a Mycroft encima. Sonaba tentador. Lástima que había hecho el juramento hipocrático… aunque podía acusar demencia…

-John… debes desapegarte de mi hermano si tus planes siguen siendo tener una familia. Debes separarte de él. Sería lo mejor. —El hombre del gobierno se había ganado su concentración de nuevo en la realidad.

-¿Qué?—

-Si te quedas, no creo que haya alguien que quiera compartirte con Sherlock Holmes. Siempre habrá una batalla, un quien tira más y sabemos quien siempre va a ganar en esa batalla. —Dijo lo último sonriendo. John cerró los ojos. Claro que ganaba, nadie podía resistir esa cara de cachorro abandonado. Menos cuando el abandono era la cosa más fácil de notar en aquellos ojos claros. Una marca patente de lo que había pasado en su vida.

-Mycroft, tu hermano y yo estaremos bien. Deja de meter tu nariz en nuestra vida. —El hombre entrecerró los ojos al escucharle. —Crees que le haría daño sabiendo lo dependientes que somos el uno del otro. –La leve sonrisa de Holmes fue la aceptación definitiva.

Volvió al presente sonriendo. Mycroft podía ser peor que una madre histérica y él había conocido muchas en su trabajo. No creía en las cosas del destino, ni nada por el estilo… pero Sherlock y él rompían con normas, causas y efectos… y todo lo que se cruzaba por delante. Con ellos nunca se sabía donde empezaba o terminaba todo…más cuando aún seguía afirmando que él no era gay y Sherlock parecía seguir siendo fiel a su dogma de estar casado con su trabajo.

-John… sigues apretándome…-Se quejó el detective entre sus brazos.

-Acostúmbrate. —Dijo acomodando la manta sobre ambos para dormir un rato.

-Algo tienes contra mis costillas…

-Duérmete.

FIN

DarkCryonic.

22-12-2013 20:13:32