Amigos míos:

Luego de un largo tiempo estoy de vuelta con una nueva historia, la cual aclaro no tiene nada que ver con la cronología del "Corazón de un Héroe", esta historia va a ser bastante corta, espero no superar los 10 capítulos. (Inner: Menos chachara y más acción) Ya vamos, bueno para los que leyeron el Sumary ya saben más o menos que es lo que van a encontrar en está historia y para los que no pues bien, traten de revisarlo brevemente.

Esta historia está inspirada en el fic "Pérdoname por favor ¡Regresa a mi!" de Hammi Yang, claro que la historia aquí es algo distinta, así que si quieren saber de donde viene la idea original, pues bien revisen dicha historia que a mi personalmente me gusto mucho aunque ún está incompleta. T_T.

(Inner: Dije menos charla...) Y este ¿Desde cuándo se volvió mandón? Bueno antes de leer este capítulo pido perdoón por adelantado por los hechos narrados aquí, todo se aclarara un poco en el siguiente capítulo, así que no me maten tras leer esto.

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo sólo los estoy tomando prestados para brindarles una bonita historia alternativa no relacionada con la trama del manga o el ánime.


Luz a Sombra

Tras la muerte de Obito y la derrota de Madara, la vida en Konoha regresó a la normalidad, tanto Orochimaru como Sasuke fueron perdonados por sus crímenes pasados y regresaron a la aldea, el primero de ellos bajo estricta vigilancia de la sanin, en tanto que el segundo bajo la vigilancia de Naruto y Sakura.

Algunos meses después de su regreso a la aldea, Sasuke y Sakura iniciaron una relación, como consecuencia de la misma Naruto cayó en una profunda depresión de la cual sólo logro salir gracias a la ayuda de cierta kunoichi de cabello negro quién no solo le brindó su apoyo incondicional, sino que le abrió por completo su corazón.

- Hina ya volví. – dijo el rubio mientras abría la puerta de su departamento.

- Pensé que te tardarías un día más en la misión. – respondió la aludida mientras terminaba de limpiar la cocina.

- Pues la verdad es que todo salió mejor de lo que esperaba, aunque ese par anda más distraído que nunca, mira que casi dejan escapar al objetivo. – dijo el jinchuriki mientras se quitaba su chaqueta y la dejaba sobre un sillón de la sala.

- Vamos Naruto no seas tan estricto, hablas como si tú no actuaras así cuando estamos juntos. – dijo Hinata mientras jugaba con sus dedos.

- Es verdad, ahora ven aquí pequeña traviesa que tengo una sorpresa para ti. – dijo Naruto mientras buscaba algo en el bolsillo de su chaqueta.

- ¿En serio Naru? ¿De qué se trata? – pregunto la kunoichi emocionada.

- Es sólo que vi este collar y no pude resistirme. – dijo el rubio mientras le ponía el collar a su prometida.

Aquella noche Hinata permaneció hasta tarde en el apartamento de Naruto ayudándolo a empacar sus cosas para mudarse a su nueva residencia.

Luego de dejar a Hinata en su casa Naruto recorrió las calles de Konoha sin percatarse de que estaba siendo observado desde las sombras por un anciano que sonreía ampliamente.

- Muy pronto serás mío Kyubi, muy pronto te traeré de vuelta a donde realmente perteneces. – dijo el anciano mientras era engullido por las sombras.

Al día siguiente Naruto se levantó muy temprano para empezar con la mudanza, al cabo de unos minutos Hinata y Hanabi llegaron a la casa del rubio para ayudarlo a llevar sus cosas a su nueva casa, la misma que había pertenecido a Minato.

Durante la mudanza Hanabi y Hinata supervisaban el trabajo de los clones quienes estaban instruidos por Naruto para acatar las instrucciones de las dos doncellas Hyuga.

Al cabo de algunas horas de trasladar e instalar las cosas del rubio en su nueva casa los tres jóvenes shinobis se sentaron a departir unas sodas que Hanabi había comprado el día anterior.

- Bueno y a todo esto ¿Cuándo será la boda? – preguntó Hanabi muy suelta de huesos.

- ¡Hanabi! – la reprendió la morena mientras se ruborizaba.

- Está bien Hina, Hanabi-chan tiene todo el derecho de preguntar. – respondió el jinchuriki mientras alborotaba los cabellos de la menor de las Hyuga. - Aún no tenemos una fecha fija, pero creo que en un par de meses. – añadió el rubio mientras Hanabi apartaba el brazo de Naruto con el dorso de su mano.

- Ya te he dicho que detesto que hagan eso. – dijo la castaña mientras lo miraba con el ceño fruncido.

- Está bien lo siento. – se disculpó Naruto mientras Hinata recogía el servicio y se dirigía a la cocina.

Luego de algunos segundos, el sonido del cristal roto llamó la atención de ambos shinobis quienes giraron hacia la fuente del ruido.

- Hina estás bien. – preguntó el rubio, al tiempo que corría hacia ella.

- Sí sólo es un mareo. – respondió la aludida.

- ¿Mareo? ¿No estarás? – dijo la castaña con su rostro serio.

- No digas tonterías, mocosa. – respondió de pronto Hinata dejando sorprendidos a todos los presentes.

- ¿One-san? – preguntó Hanabi dubitativa.

- Está hirviendo en fiebre, voy a llevarla al hospital. – dijo Naruto antes de desaparecer en medio de un destello amarillo.

Algunos minutos más tarde, Hanabi llegaba al hospital en compañía de Hiashi, quien se encontraba visiblemente preocupado por el estado de su hija.

- Hiashi-sama. – saludó Naruto mientras se ponía de pie.

- ¿Qué noticias tienes? – respondió el líder del clan Hyuga.

- Ninguna aún, sólo sé que su estado es crítico y hasta ahora nadie quiere darme información. – dijo Naruto mientras apartaba su vista de Hiashi y la dirigía hacia una puerta cercana.

- Ya veo. – respondió el Hyuga antes de cruzarse de brazos.

Al cabo de unos minutos Ino hizo acto de presencia y con una expresión muy lúgubre se acercó al rubio y a la familia de Hinata.

- Naruto, Hiashi-sama, Hanabi-san, hicimos lo que pudimos, pero Hinata está en coma y aún no sabemos la causa, la fiebre ya cedió, pero no sabemos cuánto tiempo pueda tardar en despertar. – dijo la Yamanaka con el mayor tacto posible.

- No es cierto, dime que mientes. – le exigió Naruto visiblemente desencajado.

- Me temo que es verdad. – dijo Ino evitando la mirada del rubio.

- Mantén la calma Naruto, Hinata es fuerte y saldrá de esto como toda una Hyuga. – dijo Hiashi mientras ponía su mano sobre el hombro del jinchuriki.

- ¿Cómo puede mantenerse tan calmado? ¿Qué acaso tiene hielo en las venas? – le grito Naruto al patriarca de los Hyuga.

- Naruto ¿Cómo te atreves a hablarle así a mi padre? – le dijo Hanabi mientras lo abofeteaba.

- Tranquila Hanabi, recuerda quién eres y en dónde estamos. – la reprendió Hiashi.

- Lo siento padre. – dijo la castaña mientras bajaba la cabeza.

- Naruto sé que no lo comprendes, pero mi posición me obliga a mantenerme sereno aún ante la peor de las crisis y aunque amo a mis hijas, también hay todo un clan que depende de mí, entiendo cómo te sientes pero esa no es razón suficiente para perder la calma ¿Me oíste hijo? – dijo Hiashi en tono conciliador.

- Lo siento Hiashi-sama, pero si me disculpan me gustaría estar a solas con Hinata. – dijo de pronto el rubio.

- Está bien y si necesitas algo sabes en dónde encontrarnos. – dijo Hiashi mientras se retiraba del hospital.

Durante los últimos meses Naruto había logrado ganarse todo el respeto y cariño del clan Hyuga quienes lo veían no como el gran héroe de Konoha o el prometido de la heredera, sino simplemente como Naruto, un joven valiente y jovial siempre dispuesto a darle la mano a los demás e incapaz de guardar resentimiento hacia nadie.

Incluso el propio Hiashi forzó al concejo Hyuga a aceptar la relación entre ambos jóvenes, pues sabía que lo mejor para su hija era encontrar su propia felicidad, felicidad que definitivamente encontraría al lado de su escandaloso novio, a quién el patriarca de los Hyuga llegó a querer como a un hijo.

Durante las próximas tres semanas Naruto permaneció al lado de la cama de Hinata, durmiendo en un sillón contiguo a la cama de la Hyuga rechazando con fuerza cualquier intento por hacerlo salir de la habitación, salvo cuando las enfermeras tenían que cambiar a Hinata.

Eventualmente uno que otro clon del rubio era visto por las inmediaciones de Ichiraku comprando ramen para llevar e ingresarlo de contrabando al hospital usando el Hiraishinn.

Luego de tres semanas y media, Hinata finalmente despertó de su coma encontrando a Naruto dormido en su regazo lo que le causó un poco de risa y molestia al mismo tiempo.

- Buenos días Naru. – dijo Hinata mientras vaciaba un vaso de agua sobre la cabeza del rubio.

- ¿Pero qué? – dijo Naruto antes de encontrarse cara a cara con su querida Hina.

- Despierta flojo. – dijo la morena con una sonrisa en los labios.

- Hina despertaste. – dijo el rubio sonriendo.

- No seas escandaloso ¿Qué tiene de especial que haya despertado? – dijo la morena seriamente.

- Estuviste en coma por tres semanas. – dijo el rubio sorprendido ante la actitud de la Hyuga.

- ¿Qué tres meses dices? Maldición estamos tarde para la boda, alístate que no podemos hacer esperar a los invitados. - dijo Hinata mientras empujaba a Naruto quien intentaba abrazarla.

- La boda se suspendió ¿Hinata estás bien? – preguntó el rubio confundido.

- Sí ¿Por qué no habría de estarlo Naru? Es que todo ha sido tan rápido. – dijo la Hyuga mientras jugaba nerviosamente con sus dedos.

- Muy buenos días Naruto. – dijo de pronto la voz de Ino antes de ser fulminada por la mirada de Hinata.

- Buenos días Ino. – dijo la Hyuga en tono cortante.

- Hinata despertaste. – dijo la Yamanaka sonriendo mientras intentaba pasar por alto la fría mirada de su amiga.

- Sí desperté y será mejor que dejes de coquetear con mi novio. – dijo la morena mientras todos los presentes se miraba confundidos.

- ¿Qué dices? – dijo de pronto la rubia rompiendo el incómodo silencio.

- Sólo bromeo. – respondió de pronto la Hyuga mientras su rostro se suavizaba.

- Bueno chicos los dejó solos será mejor que busque a Tsunade-sensei. – dijo Ino mientras su rostro esbozaba una sonrisa tan falsa como las Sai.

Durante las siguientes meses Hinata cambio completamente tornándose en una persona oscura y solitaria, sorprendiendo mucho a todas las personas que la conocían, quienes no se explicaban cuál era el motivo de ese cambio.

Aunque el cambio más drástico se dio cuando la Hyuga renuncio a su rol como kunoichi en actividad y abandonó la residencia Hyuga para mudarse con Naruto a la residencia Namikaze donde se casaron en una ceremonia privada.

Algunos días después de la boda Hinata se fue tornando fría, distante y cruel con el rubio convirtiendo sus días en un verdadero infierno, hasta tal punto en el cual Naruto buscaba cualquier pretexto para estar lejos de Hinata.

Aunque alejarse de Hinata sólo le traía más dolor que paz, pues muchos de sus amigos culpaban al rubio del radical cambio de la Hyuga, incluso existía uno de ellos que llegó a pensar que Hinata estaba influenciada por el chakra del Kyubi, esa persona era Kiba quien guardaba mucho resentimiento hacia Naruto porque Hinata había escogido al jinchuriki en lugar de él.

Sólo algunas personas en la aldea estaban convencidas de que el rubio no tenía nada que ver en el cambio de Hinata, esas tres personas eran Hanabi, Kakashi, Sakura, Sasuke, Ino, Sai, Hiashi, Tsunade, Shizune y para sorpresa de todos el propio Orochimaru, quien por alguna razón que todos ignoraban había centrado su atención en la extraña pareja.

- ¿Qué ocurre Orochimaru? ¿Por qué tanto interés en los asuntos de Naruto? – dijo Tsunade mientras observaba a su antiguo compañero quien a su vez observaba detenidamente a Naruto a la distancia.

- Sólo me sorprende la fuerza de voluntad que tiene ese chico, muchos otros ya se habrían quebrado para este momento. – dijo Orochimaru sorprendiendo a la sanin.

- ¿Qué sabes tú al respecto? – dijo Tsunade aún dubitativa.

- Se mucho más de lo que te puedes imaginar, yo alguna vez tuve corazón y lo sabes, pero eso es historia antigua, ahora sólo soy un mero observador y si Sasuke-kun tiene razón, ese chico está al borde del colapso. – respondió el sanin de las serpientes.

- ¿Qué es lo que sabes? – preguntó nuevamente Tsunade.

- Sólo sé que esa chica Hyuga está haciendo de su vida un infierno y lo peor de todo es que no la puede dejar pues el muy tonto le prometió permanecer con ella por siempre y tú sabes mejor que yo que tan necio es cuando hace una promesa. – dijo Orochimaru mientras se ponía de pie.

- ¿Cuál crees que sea la causa del cambio de Hinata? – preguntó Tsunade con calma.

- La verdad no lo sé y eso lo vuelve mucho más interesante aún. – dijo el hombre serpiente sonriendo ampliamente.

- Como me entere de que tienes algo que ver en esto. - dijo la rubia mientras cerraba su puño en forma amenazante.

- No me amenaces Tsunade, sabes bien que no soy uno de tus subordinados y ya no somos un par de críos para comportarnos como tal. – respondió el sanin mientras se alejaba del lugar tranquilamente.

- Jiraiya ojalá y estuvieras aquí. - dijo la rubia mientras observaba a Naruto quien parecía estar muy deprimido.

Mientras tanto no muy lejos de allí Naruto estaba sumido en su pensamiento, hasta que la voz de Hanabi lo sacó de sus cavilaciones.

- Hola Naruto. - dijo la Hyuga mientras se acercaba a su cuñado.

- Hola Hanabi. – saludo Naruto más por compromiso que por cortesía.

- ¿Otra vez Hinata? – preguntó la castaña.

- Sí. - respondió el rubio con un tono de voz muy lastimero.

- Deberías dejarla, tú mereces a alguien mejor. – dijo Hanabi mientras ponía su mano sobre el hombro derecho del rubio.

- Es de tu hermana de quién hablamos. – dijo Naruto mientras miraba al suelo.

- Esa mujer ya no es mi hermana, no sé qué diablos le paso durante su coma, pero sí de algo estoy segura es que ella no es mi hermana. – respondió Hanabi abrazando a Naruto quien rompió en llanto.

- Me llamó monstruo, nunca antes me había dolido, pero viniendo de ella. – dijo el rubio entre lágrimas.

- Desahógate, llora todo lo que quieras, pero no le des el gusto de verte sufrir. – dijo la Hyuga mientras estrechaba el abrazo sobre su cuñado.

Hanabi nunca supo cuando paso, pero lo que sí sabía era que Naruto se había convertido en alguien muy importante para ella y no toleraba el verlo sufrir, incluso en una ocasión lucho con Hinata por los constantes maltratos que ella le daba a Naruto, quien poco a poco había perdido la luz de su mirada.

Pero aquella pelea no parecía una lucha entre dos Hyugas, sino la lucha de una Hyuga contra un ser infernal sediento de sangre el cual casi asesina a Hanabi de no ser por la rápida intervención de Tsunade quien interrumpió la pelea en el último momento.

- Ya Naruto, cálmate estoy segura de que podrás superarlo, siempre lo haces. – dijo Hanabi mientras le daba un beso en la frente a su cuñado.

- Es que ella, ella nunca se había comportado así. – dijo el rubio sollozando.

- Ya basta estoy harta de esto voy a decirle unas cuantas cosas esa engreída. – dijo la castaña mientras abrazaba con más fuerza a su cuñado.

- No, Hanabi, por favor no lo hagas no quiero que peleen por mi causa. – exclamó el rubio mientras la cogía del brazo.

- Está bien, pero que conste que esto lo hago por ti y no por ella. – dijo Hanabi antes de dar un suspiro. - ¿Por qué no te quedas en la residencia Hyuga esta noche?

- No puedo le prometí que volvería antes de medianoche. – dijo Naruto mientras se ponía de pie.

- Ten cuidado Naruto. – dijo Hanabi mientras lo abrazaba fuertemente.

- Estaré bien, es mi esposa después de todo y no Uchiha Madara. – dijo el rubio intentando sonreír al tiempo que se separaba de Hanabi.

Mientras Naruto caminaba a su casa, se cruzó con Sasuke y Sakura quienes al verlo tan deprimido intentaron animarlo un poco, pero sin éxito.

Algunos minutos más tarde, en la puerta de la residencia Uzumaki, antes residencia Namikaze, la voz de Kurama llamó la atención del rubio.

- ¿Estás seguro de querer entrar allí chico? – preguntó el zorro quien estaba siendo afectado negativamente por los sentimientos de su jinchuriki.

- Kurama sabes la respuesta mejor que yo. – respondió el rubio a su viejo amigo.

- Muy bien chico, sólo no olvides quién eres. – dijo el zorro mientras lo observaba con aprehensión.

Tan pronto Naruto cruzó la puerta de su casa, Hinata lo miró con una expresión de odio sólo comparable con aquella que el rubio recibía cuando era apenas un niño.

- Llegas tarde inútil. – dijo la morena

- Hina, lo siento no me di cuenta de la hora. - se excusó el rubio.

- Ahora rompes tus promesas, sí que eres una desgracia maldito monstruo ¿En qué momento me fije en ti existiendo tantos otros entre los cuales elegir? – dijo la Hyuga mientras se cruzaba de brazos.

- Ya basta, ¿Por qué diablos me tratas así? – dijo Naruto encarando a su esposa.

- Porque te lo mereces pues todas las desgracias de esta villa son culpa tuya, si tú no hubieras nacido tus padres estarían vivos, Akatsuki nunca hubiera atacado la villa, el gran Jiraiya-sama seguiría entre nosotros y mi primo aún viviría, todo eso y más es culpa tuya y de la aberración que llevas dentro, maldito jinchuriki, me das asco. – dijo Hinata con sus ojos llenos de furia al tiempo que Naruto rompía en llanto y salía huyendo del lugar. – mientras la Hyuga sonreía sádicamente.