Amigos míos:

Antes que nada disculpen el retraso pero he tenido algunos problemillas la semana pasada. (Inner: ¿Algunos? Si hasta parece que las siete plagas cayeron por la casa) No seas exagerado y déjame terminar la intro.

Como les contaba tuve algunos problemillas que no me dejaron actualizar a tiempo, pero gracias a Dios aquí estoy de vuelta con un nuevo capítulo el cual me ha costado bastante trabajo, incluso estuve considerando darle un final diferente, pero al final quedo como lo ven (Inner: Si le cambiabas el final seguro te mataban). Y dale con este.

Bueno sin más preámbulo. !Empecemos!

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo sólo los estoy tomando prestados para brindarles una bonita historia alternativa no relacionada con la trama del manga o el ánime.


La furia de la comadreja

Mientras Sasuke abandonaba su hogar, para acudir al rescate de sus hijos, una misteriosa kunoichi se preparaba para eliminar a la actual cabeza del clan Sarutobi, quien revisaba unos pergaminos en su despacho, el mismo que cerró con llave por precaución.

Cuando Konohamaru tomó asiento para firmar los pergaminos en cuestión, siete senbons envenenados se clavaron en su pecho acabando con su vida mientras su victimario sonreía salvajemente, al tiempo que un símbolo se activaba en el techo del despacho del Sarutobi sellando los accesos y salidas del mismo.

- Katon: Ryūka no Jutsu (Estilo de Fuego: Dragón de Fuego). – dijo el Sarutobi antes de liberar un gran dragón que recorrió las vigas de su despacho para cazar a su asesino.

- Sabía que no podía ser tan fácil. – gruño aquella mujer mientras el dragón lo engullía dejando tras de sí sólo las cenizas de un tronco quemado.

- No podrás abandonar este despacho mientras yo viva. – dijo Konohamaru desde las sombras.

- ¿Cómo lo hiciste? Sé que eres bueno, pero nunca imagine que tanto.

- Eso no es asunto tuyo. – respondió el Sarutobi aún desde las sombras mientras su clon de lodo empezaba a deshacerse.

- Bueno eso explica el cuerpo, pero no, el porqué, no puedo verte. – dijo la mujer mientras iniciaba su propia secuencia de sellos. - Kirigakure no jutsu (Técnica de Ocultarse en la niebla)

- Interesante, quieres igualar el campo de batalla, pero me temo que no puedo permitirlo, pues hay muchas vidas en juego. – respondió Konohamaru antes de verse forzado a dar un salto hacia la derecha para evitar un kunai.

- La niebla no es sólo para ocultarme, también es para verte mejor Sarutobi-san. – dijo la mujer con una sonrisa.

- Muy bien, entonces no tiene sentido que siga gastando mi chakra con el jutsu de Naruto ni-san. – dijo el Sarutobi anulando su técnica de invisibilidad.

- ¿Qué te parece si acabamos con esto ahora mismo? – dijo la mujer mientras preparaba un nuevo ataque.

- Me parece bien. – dijo Konohamaru mientras hacía el sello del carnero.

- Suiton: Supekutoru kiri (Estilo de agua: Espectros de Niebla) – dijo la mujer mientras tres figuras espectrales con rostros cadavéricos tomaban forma entre la niebla.

- Ninpo: Kage bunshin no justsu.- dijo el Sarutobi mientras creaba dos clones de sombras y se preparaba para atacar.

- Parece que llegamos al final de la línea Sarutobi-san, esta es mi mejor técnica, lástima que sólo puedo usarla una vez al día porque consume demasiado chakra. – dijo la mujer mientras respiraba agitadamente.

- Ya veo, así que este es tu límite. – respondió Konohamaru mientras intentaba evaluar la situación.

- No me subestime Sarutobi-san, pues podría ser su final, en este momento mis tres espectros están listos para acabar con tu vida.

- Muy bien entonces ¿Qué esperas para atacar? – preguntó el Sarutobi.

- Sólo estaba esperando oír tu voz. – respondió la kunoichi al tiempo que lanzaba a sus espectros al ataque.

Mientras los espectros se desplazaban a través de la niebla, Konohamaru y sus clones hacían lo propio, tratando de alcanzar a su enemiga antes de que los espectros cobraran su cuota. Siguiendo el sonido de la respiración de su adversaria Konohamaru y sus clones, cada uno de ellos con un rasengan en la mano, corrieron a toda velocidad zigzagueando.

Tras algunos segundos de tensión, el primero de los clones de Konohamaru alcanzó su objetivo, al mismo tiempo que uno de los espectros creados por la kunoichi renegada.

Tan pronto el espectro alcanzó al Sarutobi, este sintió que su sangre se congelaba al tiempo que su fuerza vital empezaba a desvanecerse y él envejecía a un ritmo vertiginoso.

Sin embargo, mientras Konohamaru envejecía, la misteriosa kunoichi salía volando hacia la pared de su despacho, sólo para ser recibida por el segundo clon quien logró conectarle un segundo rasengan en la espalda, enterrándola en el piso del despacho.

Cuando la kunoichi cayó al suelo, los clones del Sarutobi se desvanecieron junto con la niebla, revelando a un envejecido Konohamaru.

- Ganaste Sarutobi-san. – dijo la mujer con mucha dificultad.

- Por muy poco. – respondió Konohamaru, quien se veía quince años mayor.

- Fue un honor ser derrotada por ti. – dijo la kunoichi antes de escupir una gran bocanada de sangre.

- ¿Cuál es tu nombre? – la interrogó el Sarutobi mientras se acercaba hacia ella.

- Espectra. – respondió ella mientras Konohamaru la tomaba entre sus brazos.

- El real. – dijo el Sarutobi mientras la recostaba sobre un sillón.

- Hokuto Kisara – respondió ella antes de morir.

- No lo olvidaré. – dijo el Sarutobi mientras le cerraba los ojos.

Tras retirar la barrera que había puesto alrededor de su oficina, Konohamaru salió de su casa para dirigirse al punto de encuentro fijado por Shikamaru en compañía de Moegi.

No muy lejos de allí, un asesino sediento de sangre ingresaba a la casa del principal estratega de Konoha para acabar con él.

Al percibir la presencia del enemigo, el líder del clan Nara le hizo una pequeña señal a su esposa para que saliera de aquel lugar en compañía de sus escoltas.

- Sé que estás allí, así que muéstrate. – dijo el Nara mientras los miembros de raíz a cargo de su custodia se paraban su lado listos para combatir.

- Tu reputación te precede Nara-san, pero me temo que no puedo salir a la luz, al menos no mientras esos dos anbus estén a tu lado. – respondió una voz que parecía venir desde tres puntos diferentes.

- Ya veo, así que no piensas salir, pues bien entonces voy a sacarte de allí. – dijo el Nara antes de lanzar un kunai contra una máscara que adornaba una viga cercana.

Tan pronto la máscara se rompió, una poderosa llamarada recorrió todos los techos que rodeaban el patio interior de la mansión Nara, forzando al invasor a saltar al interior del mismo para evitar morir calcinado.

- ¡Maldición hombre! Casi me matas ¿Acaso estás loco? – preguntó aquel hombre con una sonrisa burlona.

- Shikamaru-sama ¡Permítanos encargarnos de este sujeto! – dijo uno de los anbus al tiempo que desenfundaba una espada kodachi.

- Shinji tiene razón Shikamaru-sama, usted debe salir de aquí inmediatamente.- añadió el otro anbu mientras realizaba una secuencia de sellos. – Futon: Kaze no Yaiba (Estilo de Viento: Espada de Viento). - dijo aquel anbu al tiempo que descargaba una poderosa corriente de viento contra el recién llegado.

- Al parecer aquí hay dos idiotas que tienen prisa por morir. Ninpo: Mirāman no jutsu (Arte Ninja: Hombre Espejo). – dijo aquel shinobi mientras tomaba la apariencia de uno de los anbus

Tras activar su jutsu, el invasor extendió sus brazos y recibió de lleno la técnica lanzada por el segundo anbu, lo que le provocó múltiples cortes y heridas profundas en distintas partes de su cuerpo, el cual empezó a sangrar profusamente mientras el misterioso shinobi reía de forma escandalosa al tiempo que uno de los anbus que flanqueaba a Shikamaru caía muerto al suelo.

- ¿Qué ocurre shinobis de Konoha? ¿Dónde quedo su confianza? ¿Aún creen que podrán derrotar al gran Zastin? – inquirió el invasor mientras recuperaba su apariencia.

- Nara-sama, será mejor que se vaya de aquí ahora mismo. – dijo el anbu mientras sostenía su espada con ambas manos.

- Será mejor que te calles grandísimo idiota a menos que quieras morir, en cuyo caso seré muy feliz de complacerte. – dijo Zastin bastante molesto.

- Shinji sal de aquí en este momento y procede según lo ordenado. – ordenó el Nara mientras sacaba tres kunais de su canguro.

- Hai Nara-sama. – respondió el anbu mientras hacía un sello de manos.

- Te advertí que si hablabas morirías. Ninpo: Furagumentosutōmu no jutsu (Arte Ninja: Tormenta de Fragmentos. – dijo Zastin al tiempo que una ráfaga de cristales salía disparada a toda velocidad desde el cadáver de uno de los anbus hacia el cuerpo de Shinji causándole serias heridas.

Cuando Shinji desapareció, dejó tras de sí un enorme charco de sangre.

- Eso no era necesario Zastin. – dijo Shikamaru mientras evaluaba a su adversario.

- Necesario no, divertido sí. – respondió Zastin sonriendo.

- Es hora de acabar con esto. - dijo el Nara mientras lanzaba los kunais a distintas columnas del patio activando otra defensa de la mansión.

Cuando los kunais impactaron en las columnas encendieron un juego de reflectores escondidos en el techo, los cuales apuntaban al tejado del patio proyectando grandes sombras hacia el interior del mismo.

- Ninpo: Kagemane no Jutsu (Arte Ninja: Jutsu de posesión de sombra).

- ¿En serio crees que podrás capturarme con eso? Ninpo: Mirāmeizu no jutsu (Arte Ninja: Laberinto de Espejos).

Mientras las sombras se precipitaban a toda velocidad hacia el invasor un gran número de espejos surgía del suelo convirtiéndolo en un verdadero laberinto de espejos, el mismo que protegía a Zastin.

- Nara-san ¿Sabes por qué me escogieron para matarte? – inquirió Zastin mientras su imagen se proyectaba en todos los espejos.

- La verdad es que no tengo idea y me parece muy problemático pensar en ello, en especial porque supongo que tú mismo me lo dirás. – respondió el brillante estratega mientras reevaluaba la situación.

- Es por esto. – dijo el hombre mientras lanzaba un kunai hacia el tejado dejando pasar un pequeño rayo de luz que recorrió todo el laberinto destruyendo las sombras a su paso.

- Ya veo, te escogieron por ser mi predador perfecto.

- Exacto, tus jutsus son inútiles contra mí y por eso esta pelea se acabó antes de empezar. – dijo Zastin con una sonrisa.

- ¿Y qué hay de los míos? – dijo una voz femenina mientras los espejos que rodeaban a Zastin se convertían en astillas y el mismo Zastin era arrojado hacia una pared por una poderosa corriente de viento.

Poco pudo hacer Zastin para protegerse del violento ataque sorpresa de Temari. Sin embargo, la pelea entre el asesino y los esposos Nara estaba aún lejos de terminar.

- Sabaku no Temari supongo. – gruñó Zastin mientras se ponía de pie y se sacudía el polvo.

- La misma. Kuchiyose no Jutsu. – gritó la rubia al tiempo que lanzaba a su comadreja contra Zastin que sonreía ampliamente.

- Sí, ven a mi pequeña comadreja, ven a mí y córtame en pequeños pedazos. Ninpo: Mirāman no jutsu. – dijo Zastin mientras su cuerpo tomaba la forma de Temari.

- ¡Temari no! – grito Shikamaru preocupado.

- ¡Es muy tarde! – grito Zastin mientras la comadreja lo cortaba en pedazos al tiempo que el cuerpo de Temari caía al suelo reduciéndose a polvo. - ¿Qué rayos?

- Ninpo: Sonikkubūmu (Arte Ninja: Explosión Sónica). – gritó Temari mientras aparecía en un extremo del patio. – ¡Hazlo ahora Shikamaru! – exigió la rubia mientras los espejos explotaban en cientos de fragmentos.

- Kagemane no jutsu. – dijo el Nara activando su técnica valiéndose para ello de las sombras proyectadas por los fragmentos de los espejos.

- ¿En serio creen que pueden atraparme con eso? – inquirió Zastin mientras saltaba hacia una de las vigas y realizaba su propia secuencia de sellos. – Ninpo: Bakuhatsu-tekina furagumentēshon no jutsu (Arte Ninja: Fragmentación Explosiva)

Tan pronto Zastin completo su secuencia de sellos todos los fragmentos de espejos que estaban en el aire explotaron de una forma muy violenta quedando reducidos a polvo interrumpiendo así el flujo del Kagemane no jutsu, lanzando a Temari contra una puerta cercana y derribando a Shikamaru quien pese a ello mantuvo su sello manual.

- Eres muy problemático Zastin, pero esta pelea termino. – anunció Shikamaru mientras atrapaba a su adversario con una de las sombras del tejado.

- Estas en lo cierto Nara-san, pero equivocado a la vez, tal vez me hayas atrapado con tu Kagemane no jutsu, pero yo ya te atrape con mi técnica más poderosa. – dijo Zastin mientras cerraba los ojos. – Ninpo: Ryūketsu no misuto no justu (Arte ninja: Niebla Sangrienta)

- ¿Qué demonios? – dijo Shikamaru mientras caía al suelo escupiendo sangre.

- En este momento todos los fragmentos de vidrio que haz inhalado están abriéndose paso desde tu interior hacia el exterior de tu cuerpo desgarrando tu órganos internos lo que hará que te desangres de adentro hacia afuera y mueras en una lenta agonía, sólo lamento no haber podido asesinar también a tu esposa, pero que se va a jhacer no se puede tener todo en la vida. – dijo Zastin con una sonrisa mientras recuperaba su movilidad.

- Maldito, sí que me has puesto en una situación problemática. – dijo Shikamaru antes de escupir otra bocanada de sangre.

- No imbécil, lo que he hecho es asesinarte. – dijo Zastin con una sonrisa mientras avanzaba con paso pausado hacia Shikamaru con una gran sonrisa.

Sin embargo, la sonrisa de Zastin no tardo en convertirse en una mueca de horror cuando un poderoso huracán lo lanzó al cielo, donde lo esperaba una furibunda Temari en compañía de Katamari, la comadreja de viento.

- Maldita sea ¿Cómo no… - fueron las últimas palabras del asesino antes de que Temari lo cortara en pedazos con la ayuda de su comadreja.

- Nadie lastima a mi familia y vive para contarlo. – dijo Temari mientras aterrizaba en el suelo al lado de su esposo al tiempo que una lluvia roja caía sobre el patio de la residencia Nara.

- Te, Temari, sabes lo que, lo que debes hacer. – dijo Shikamaru entregándole el cuchillo de Asuma.

- Lo sé mi amor, pero antes deja de ser una persona problemática y permíteme llamar al médico de la casa. – dijo la rubia al tiempo que besaba la frente de su esposo.

- Sí que eres pro, problemática mujer. – dijo el Nara asintiendo con la cabeza.

Tras dejar a su esposo al cuidado de los médicos de la familia, Temari se dirigió al lugar de reunión del concejo de la aldea portando el cuchillo de Asuma y un rollo de pergamino con escrito por Shikamaru al tiempo que empezaban a sonar las alarmas de la aldea.


- Kumicogina.- El destino de Hinata aún no está escrito, pero recuerda este es un drama así que cualquier cosa puede pasar, mira que Tsunade y Kakashi ahora trabajan para el enemigo y eso si que son malas noticias para Konoha.

- Estrella 11.- La verdad es que me encantaría complacerte, pero en este punto de la historia las cosas están un tanto difíciles, pero descuida que voy a tratar de poner un poco más de romance en los próximos capítulos, en especial en la parte final de la historia, pero para eso aún faltan algunos momentos muy amargos.

Bueno amigos me despido hasta dentro de quince días aprox, les deseo un feliz día del trabajo aquellos que ya trabajan y un buen fin de semana largo. Saludos.