LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN.

¡Bueeenas de nuevo, peques!

Visto el apoyo recibido en mis otros fics, sobre todo en el primero, he decidido empezar éste. Después de este capítulo, explicaré algunas cositas.

Enjoy!

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Sakura no paraba de golpear el lápiz contra la superficie de su escritorio, impaciente.

Este caso me perseguirá toda la vida.

Y es que, desde hacía un par de meses, a la joven y exitosa Inspectora Haruno le había llegado un nuevo caso sobre su mesa: El caso Ónix. Y no lograba resolverlo. Ni siquiera tenía nuevas pistas.

El silencio del escritorio solo era interrumpido por el sonido de la lluvia cayendo contra el cristal de la ventana. Una lluvia no muy fuerte pero sí persistente que ya llevaba toda la mañana.

Echó el cuerpo hacia atrás, recostándose en el sillón. Suspiró. Maldito Ónix, ¿dónde te escondes?

El caso Ónix era el que estaba absorbiendo toda la energía de Sakura desde hacía casi dos meses. Este caso tenía como protagonista a ese personaje del que no sabían prácticamente nada, salvo el sobrenombre que utilizaba: Ónix. Apareció de la noche a la mañana; al principio, ni siquiera creían en su existencia, sino que atribuían sus "hazañas" a una familia mafiosa ya bastante conocida por la policía, los Uchiha. La posibilidad de que fueran ellos o de que el tal Onix estuviera relacionado con los Uchiha, la descartaron antes de que el caso llegara a sus manos pero ella aún no estaba del todo segura.

Resopló con fuerza y volvió a reincorporarse sobre su escritorio. Apoyó los codos en la mesa y se sujetó la cara con ellas. Se quedó mirando al infinito, reflexionando. Hasta ahora y a pesar de su juventud, Sakura siempre había tenido mucho éxito en su trabajo. No recordaba un solo caso que dejara sin resolver y, sinceramente, temía estar ante el primero. En los dos meses que llevaba dedicados a "El Caso Ónix" no había descubierto casi nada nuevo. Ónix se movía como una sombra, como un fantasma sigiloso. No dejaba huellas ni pistas. Al sujeto se le asignaban varios delitos aunque nada estaba demostrado. La última hazaña de Ónix había sido desplumar la mansión un importante empresario de Tokyo, mientras la familia estaba dentro.

¿Cómo demonios podía haberlos dejado sin nada de valor sin que ningún miembro de la familia se diera cuenta?

Le parecía algo imposible. Pero estaba claro que era obra de Ónix. También se le atribuían otros delitos más graves, como el asesinato de un miembro de otro conocido grupo mafioso. Aunque de esto último, Sakura no estaba tan segura.

Por alguna razón, ella seguía intentando buscar una conexión entre la familia Uchiha y Ónix. Estaba segura de que la había.

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En otro lado de la ciudad de Tokyo, el delincuente más desconcertante y buscado por Sakura mantenía una tranquila conversación con otro hombre:

-Ya sabes lo que tienes que hacer. – Ordenó Sasuke, conocido como Ónix, sin mirar siquiera a su interlocutor.

-Sí, Ónix. Puedes confiar en mí. Te mantendré informado. – Habló la otra voz igual de sereno aunque con una pizca de nerviosismo en su voz.

Al fin y al cabo, lo que iba a hacer por su amigo Sasuke no era un juego de niños. Podía perderlo todo, incluso su vida, en cualquier momento, en cualquier paso en falso. No, definitivamente no podía confiarse; tendría que andarse con pies de plomo.

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El silencio del despacho fue interrumpido por Ino, que entró en su despacho. Ino era una muchacha guapa, alta y rubia que trabajaba allí como personal administrativo pero no era policía.

Además de que Ino le quitaba mucho papeleo, eran muy amigas desde que empezaron a trabajar juntas. Puso una taza de humeante café delante de Sakura.

-Buenos días, Sakura. – Le dijo Ino con una amplia sonrisa. La rubia siempre era muy alegre y optimista pero últimamente estaba más contenta de lo habitual, sobre todo desde que conoció a un tal Shikamaru. Un chico, que llevaba viendo solo unos días pero que la hacía estar así de feliz. Sakura la miró y le correspondió la sonrisa, aunque sin mucho ánimo; estaba demasiado estresada. – Solo vengo a recordarte que tu ayudante estará a punto de llegar. - ¿Mi ayudante? Y en ese momento cayó en que no se había dado cuenta de que hace unos días hablando con otro departamento policial, le prometieron enviarle otro policía para que le ayudara con el caso pero no había llegado. – Ha llamado para decir que está en un atasco y que se retrasaría un poco.

Sakura dejó de fruncir el ceño y despertó de su ensoñación.

-Ah, sí, claro. – Respondió con rapidez.

Fue el turno de Ino de fruncir el ceño al ver el estado de su amiga. La observó detenidamente mientras ésta se limitaba a darle un sorbo al café. Se fijó en el estado desmejorado de ella. Sakura es una chica guapa, un poco más bajita que ella pero con una figura preciosa, de piel nívea, con unos enormes ojos jade, una melena rosa envidiable que llegaba hasta la cintura y una sonrisa deslumbrante. Sin embargo, ahora destacaban más sus ojeras que sus ojos y su expresión no era la de siempre. Se le veía totalmente agotada, parecía no haber dormido bien en décadas.

Ino se sentó. Sakura y ella tenían la suficiente confianza como para no tener que pedirle permiso para hacerlo.

-Sakura, me tienes algo preocupada. – Sakura suspiró y se echo hacia atrás en el sillón con el café en las manos. Hemos tenido esta conversación demasiadas veces. Y se preparó para tenerla una vez más, pues no parecía que Ino fuera a desistir. – Trabajas demasiado y hay muchas más cosas aparte de eso. – Sakura no hablaba. Tan solo esperaba que ella le dijera lo que quisiera y terminara. Se hizo el silencio antes de que Ino continuara. – A ver, por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que saliste a tomar una copa o tan siquiera un café? ¿Cuándo fue la última vez que quedaste con un chico o simplemente dedicaste una tarde a ti misma? – Esa última pregunta hizo que Sakura sonriera. Debo estar horrible para que Ino me diga eso.

-Ya sé que estoy horrible, Ino. – Dijo sin borrar la sonrisa. Ino le correspondió pero no dejó de insistir.

-Sakura, tienes que cuidarte, ¿vale? – Sakura asintió pero por inercia, no pensaba lo que le había dicho Ino. – Prométemelo. – La pelirrosa levantó la mirada para verla y frunció un poco el ceño en respuesta. – Venga, Sakura, prométemelo. – Insistió acercándose al desastroso escritorio.

-Okey, Ino. Te lo prometo. – Ambas sonrieron con complicidad y dejaron el tema, cosa que Sakura agradeció bastante. – Manda al nuevo a mi despacho cuando llegue, ¿vale?

Ino asintió y se lo tomó como una despedida, así que se levantó con la taza de café en la mano y salió del despacho.

Sakura siguió tomándose su café, mirando las montañas de informes ordenados dentro del desorden general. Todos y cada uno de esos papeles hablaban sobre Ónix: sus delitos, las conexiones que creían haber encontrado, los acontecimientos… Todo. Todo que veía a decir absolutamente nada. Porque lo único que Sakura tenían claro después de dos meses sin dormir tranquila y de arduo trabajo era que no sabía absolutamente nada su identidad, más allá de un estúpido apodo.

Resopló de nuevo y se llevó las manos a la cabeza, acariciando su larga melena rosa. Era la primera vez que Sakura tenía tantos problemas para investigar; había tardado más o menos tiempo en resolver los distintos enigmas de un caso pero es que… Esta investigación era un enigma completo en sí misma. A veces, hasta creía que realmente ese Ónix no existía y que sus "hazañas" solo eran fruto de otra organización. La familia Uchiha o la Organización Akatsuki , por ejemplo. Ambos eran firmes candidatos a ellos: dos grupos mafiosos mundialmente conocidos, que actuaban con impunidad y del que todos conocían sus manipulaciones y sus operaciones al margen de la ley. Pero claro, saben cubrirse las espaldas. No hay pruebas de nada. Tsk…

Miró las pilas de papeles sobre su mesa de nuevo y decidió que, en cuanto llegara el nuevo, lo primero que iban a hacer era reapasar todos y cada uno de los informes, pruebas, fotografías, declaraciones… Iban a releer, otra vez, todos los documentos del caso y si era necesario, partirían de cero. Sí, definitivamente, voy a empezar de nuevo. Tuvo que reprimirse para no tirar todos los documentos y mandarlo todo al infierno.

Dio la vuelta al sillón para quedarse de espaldas al escritorio y la puerta, mirando caer las finas gotas de lluvia que golpeaban contra su ventana. Aunque dentro del edificio no se podía fumar, se encendió un cigarro. Sabía que le caería una buena bronca si la veían pero siempre se fumaba alguno en su despacho. Bastantes más desde hace dos meses.

El humo empezó a extenderse por el despacho y, a pesar de que sabía que se mojaría con el agua, abrió la ventana y se sentó en el borde de ésta. Iba a empezar a pensar en cosas desagradables pero, finalmente, su tiempo de fumar se fue interrumpido de nuevo. Alguien llamaba a la puerta.

Tiró el cigarro por la ventana y movió la mano varias veces, tratando de eliminar el olor. Solo esperaba que no fuera su jefe, Kakashi. Me caería una buena bronca.

-Adelante. – Habló Sakura para después carraspear un poco.

La puerta se abrió con rapidez y para su suerte, era Ino, con su sonrisa amable de siempre. La rubia frunció el ceño en cuanto entró debido al olor a tabaco y le dio una mirada enfadada a Sakura. Ésta solo hizo un gesto desenfadado, restándole importancia al asunto.

-Sakura, tu nuevo ayudante acaba de llegar. – La miré fijamente, tratando de descifrar su expresión. – Es muy guapo. – Susurró Ino para después esbozar una sonrisa pícara y levantar las cejas un par de veces.

Sakura bufó y rodó los ojos, divertida. Ahí sí que pudo entender su expresión. Ino siempre está igual.

-Hazlo pasar, anda. – Le respondió divertida.

Ino le dio una amplia sonrisa y retrocedió un par de pasos, asomando su cabeza por la puerta sin dejar de sujetar con una mano el picaporte de ésta.

-Pasa. – Se le oyó decir. – Te está esperando.

Sakura miraba atentamente la puerta. En un principio, cuando le comunicaron lo del ayudante, le sentó fatal y se negó en rotundo. Pero después de un tiempo se hizo a la idea y ahora sentía cierta curiosidad.

Un chico joven, alto, guapo, rubio y de ojos azules cruzó el umbral de la puerta con una amplia sonrisa. Se acercó hasta su escritorio sin decir palabra. Sakura lo analizó superficialmente: Es verdad que es muy guapo. Vio que estaba en buena forma: alto, de espaldas anchas, hombros fuertes…

-Buenos días, soy Uzumaki Naruto. Disculpe el retraso.

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¡Aquí lo dejo, pequeñas!

Deciros un par de cosas: Esta historia es un momento de inspiración en la madrugada, no estoy segura de que la vaya a continuar. Todo depende de ustedes :3

Otra cosa es advertiros (quién no conozca mi forma de escribir) que si decidís que la continúe, esta historia dará muchísimos giros en la trama (ya tengo pensados unos cuántos :P).

Y, por último, deciros que igual (aunque no tenga éxito) subo dos o tres capítulos seguidos (aún no estoy segura) para ver si os gusta y, en ese caso, continuarla.

Resumiendo, muchas gracias por leer. Mis otros fics son:

-"¿Merece la pena?"

-"¿Final feliz?"

Espero que os guste, mil gracias de antemano. ¡Dejen reviews si les interesa la continuación!

¡Mil besos!

~NekooUchiha~