NO PERFECT LINE

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One Piece es propiedad de Eiichiro Oda ya que mi salario no da para los abogados…

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CAPÍTULO 10: Cálido y Frío.

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Desde pequeña, Nami no mostro demasiado interés ni apreciación por la filosofía, por lo que escuchar las clases sobre las diferentes corrientes de pensadores por todo el largo de la historia solo provocaban que su mente divagara. Eso no evitaba que tuviera sus propias ideas, especialmente lo referente al miedo. Ese instinto (como le llamaba) logro enervar sus nervios disparando la adrenalina por su venas en más de una situación peligrosa que afronto en el pasado.

Por tal motivo, el semblante de Trafalgar Law crispaba su piel provocándole dos emociones contradictorias: confianza de no pasar sola por una situación tan delicada y duda ante la apacible confianza que el hombre demostraba. Por experiencia con sus intrépidos amigos sabía que había seres incapaces de nacimiento de reconocer situaciones que rayaban lo bizarro de peligrosas.

Faltando aun varios pasos para llegar a la puerta, esta fue abierta por un joven sirviente que les saludo con una respetuosa inclinación. Trafalgar y Nami le imitaron.

Bienvenidos, el señor les espera en el salón principal.

Estaba por agradecerle a la joven cuando Law avanzo por el pasillo en amplias zancadas lo cual no le dejo más opción que la de seguirle en silencio distrayéndose al observar la mayor cantidad de detalles que veía a su paso. Tenían un plan que seguir -orquestado por Law-, pero prefería siempre contar con un par de cartas bajo la manga en caso de contingencia.

Como era de esperarse, el interior de la mansión era tanto o aún más ostentoso que las fachadas exteriores. Pisos de fino mármol en tonos claros, paredes decoradas con altas obras de arte con diversos paisajes, muebles solemnes y amplias alfombras que parecían perder miles de berri por cada pisada que daban sobre ellas. Definitivamente solo ese pequeño trayecto valdría más que todos sus bienes acumulados en su departamento. Cruzaron el vestíbulo hacia una amplia puerta doble de finos acabados en cristal y madera blanca, justo por debajo de un hermoso vitral con un paisaje de girasoles. Al llegar a la puerta, Trafalgar dio un par de toques y Nami por reflejo se aferró a su brazo al escuchar una ronca voz del interior dándoles el pase.

Trafalgar no se molestó en verle, tampoco en deshacer el agarre mientras entraban.

Si considero el vestíbulo como ostentoso, ni vendiendo todos sus órganos funcionales en el mercado negro podría pagar por un salón como aquel. El estilo clásico predominaba con colores claros y marrones, muebles de fina madera oscura, sillones mullidos en tonos claros que invitaban a tomar una taza de té con un libro en mano de la impresionante biblioteca. Las amplias paredes con varios cuadros en acuarela de diversas personas, entre las que reconoció a Trafalgar Law en un elegante traje de etiqueta. Muchos detalles pasaron de su vista ya que una suave melodía que inundaba el ambiente le provoco una inesperada así como nostálgica sensación hogareña y cálida que le distrajo sutilmente. Fue hasta que se adentraron más a la sala cuando pudo observar los amplios ventanales abiertos con sus suaves cortinas blancas ondeando ante la suave brisa nocturna.

Así fue como conoció a Donquixote Doflamingo.

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Trafalgar vio a su hermano de pie junto a los ventanales en el instante en que entraron a la sala. El rubio, vistiendo un conjunto de pantalón y camisa blanca a medio cerrar los recibía con una amplia sonrisa mientras sus ojos se escondían atrás de unos lentes oscuros.

Con Nami a su lado, se acercó en silencio sin desviar la mirada del otro hombre.

Solo tú podías realizar tal regreso al seno familiar Law –Hablo Doflamingo ampliando su sonrisa—. Más de un año de fría distancia y sorpresivamente mi hermana pequeña me dice que no puedo salir ya que tú vendrías a verme.

Mis prioridades cambiaron.

Agradeció que el rubio no dijera nada por el momento para dirigir su atención a la mujer. Trafalgar bajo su brazo haciendo que Nami soltara su agarre y procedió a colocar su mano en la espalda baja de la mujer en un gesto casual atrayendo así la mirada de ella.

Nami, te presento a mi hermano mayor Don quijote Doflamingo—Presento Law antes de dirigirse de nuevo al rubio—. Te presento a Nami Akamiya.

Un placer conocer a la causante de que las prioridades de mi terco hermano cambiara sus prioridades al punto de regresar a su hogar— Dijo Doflamingo.

Extendiendo su mano a Nami, la cual ofreció la suya para recibir un respetuoso beso en el dorso de su mano. Con total naturalidad Nami respondió el gesto con una suave sonrisa. Por un segundo, Trafalgar se preguntó dónde quedo el manojo de nervios que se hacía llamar Nami que soporto todo el trayecto en automóvil.

El placer es mío.

Aunque lo esperaba, Law sonrió levemente ante la suave y amable voz de la mujer, totalmente diferente a cuando enfurecida le gritaba a medio mundo.

Estoy agradecida por la bienvenida aunque las circunstancias no sean las óptimas.

Valoro el simple hecho de conocernos, la circunstancia es irrelevante—Declaro Doflamingo.

Liberando la mano de ella, les invito a tomar asiento con un gesto de su mano

Esta tarde lo último que podría haber imaginado era que mi pequeño hermano ausente por tanto tiempo reapareciera y en compañía de la famosa gata ladrona.

Trafalgar esperaba que el rubio estuviera informado del historial delictivo de Nami, le interesaba saber hasta qué punto llegaba su conocimiento. El rumbo que empezaba a tomar la charla de ese momento era para tener la mente serena, así que observar el semblante pasivo de la mujer le daba confianza.

Parece que mi fama me precede, espero no formar una anticipada imagen negativa.

¿Quién soy para hablar sobre prejuicios? No existe ser viviente bueno o malo, solo consecuencias a nuestros actos—Añadió con una sonrisa Doflamingo.

Law no pudo evitar fruncir su ceño, odiaba cuando el rubio empezaba a mostrar su peculiar carisma.

¿Puedo tratarte de manera más personal ahora que tenemos una relación familiar Nami?

Sentado al lado de la peli naranja no fue capaz de evitar que ella empezara a caer bajo el encanto del rubio.

Debo admitir que me sorprendí al ser informado de su relación— Dijo Doflamingo. Dio un vaso con fino wiskey a Nami con una sonrisa y continúo:

¿Has influenciado algo en su carácter acaso? , ¿Dejo de ser tan gruñón y obsesivamente perfeccionista?

Nami sonrió hacia Law antes de tomar su mano con total naturalidad, gesto que tomo desprevenido al moreno.

No soy santa para hacer milagros, pero en perspectiva, nuestra relación ha progresado hasta desarrollar cierta compatibilidad—pronuncio ella serenamente.

Lo deteste por semanas, inclusive lo evitaba siempre que podía —Continuo Nami mientras sonreía ligeramente al entrar por primera vez en la noche en la conversación —. Por alguna extraña razón, mi perro tiene cierta fascinación por Law, lo sigue siempre que le ve y detestaba eso.

Pensaba que era una especie de delincuente. ¿Se me puede culpar por tener un alto grado de paranoia con mi experiencia? Además, de vez en cuando posee un aire de sabelotodo que provoca ganas de bajar su ego de un buen golpe al hígado.

Trafalgar no fue consiente de la leve risa que broto de su pecho, captando la mirada levemente sonriente de la chica. Era bastante cínica al admitir y hablar así de él aun sabiendo de lo imprudente que estaba siendo, sin embargo, tenía curiosidad de saber ese aspecto que desconocía sobre los primeros meses de convivencia.

Interesante —Dijo Doflamingo seriamente. Se puso de pie recobrando su sonrisa rompiendo la extraña sensación que empezaba a formarse —. Creo que es el momento adecuado para hablar sobre lo que le trajo aquí.

Nami se enderezo en un instante y su semblante se oscureció levemente.

Doflamingo camino hacia la pequeña mesa de madera donde reposaba un par de botellas de cristal como partes centrales del juego de bebida.

¿Cómo es tu familia Nami?

Mi madre falleció hace tiempo por lo que solo tengo a mi hermana mayor, Nojiko —Dijo Nami suavemente —. Ella es bella, inteligente y posee una paciencia sin fin, solo con soportarme por varios años que vivimos solas fue un reto en sí.

Por un segundo estuvo a punto de añadir que a diferencia suya, poseía gran paciencia para soportar a sus amigos. Por suerte una mirada oscura le ayudo a cerrar la boca a tiempo.

Con un suspiro, la mujer dejo entrever una pequeña mueca de tristeza dejaba su bebida sobre la mesita frente a ella antes de continuar:

No somos hermanas de sangre ya que mi madre nos adoptó cuando yo era bebe y Nojiko una niña pequeña. El hecho de no compartir vínculo sanguíneo no nos impide ser hermanas.

Trafalgar bajo la mirada al sentir la sensación de incomodidad en su estómago, emoción que tenía con más frecuencia desde un par de meses atrás. Esto a raíz de entender lo poco que conocía a esa mujer al momento que hablaba sobre su familia. Si bien compartían una innegable compatibilidad y atracción, ser testigo del brillo en los ojos y el cambio en el tono de su voz al hablar sobre su familia era extraño para él. Se sentía ajeno a la emotividad de Nami, presenciando un evento al cual no estaba invitado.

Saber un poco más de aspectos personales de Nami y sus amigos podría ser una buena idea. No podía saber en qué momento seria de utilidad.

Doflamingo tomo asiento de nuevo con una nueva bebida en su mano. Observaba con rostro serio a la mujer sin dejar entrever sus pensamientos provocando que el silencio se prolongara más de lo deseado.

Vaya coincidencia —Dijo Doflamingo con una sonrisa–. Es admirable la fidelidad y amor que profesa por su hermana, por lo tal será un placer poner su disposición todos mis recursos para poder encontrarla.

Nami se relajó visiblemente mientras que Law permanecía estoico con la mirada baja, sabía que su hermano estaba lejos de terminar.

Háblame con todo detalle de la situación.

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Sonreír agradecida fue lo mejor que Nami pudo hacer.

Deseaba con todo corazón pensar que Doflamingo era siempre como esa noche: amable, carismático y comprensivo, un rubio totalmente opuesto a su hermano menor. Sin embargo, dudaba mucho que fuera así, nadie inocente y dulce puede sobrevivir en un ambiente tan hostil.

En cuestión de minutos explico los pormenores del incendio con la mayor exactitud que le fue posible recordar: hora aproximada del ataque, restos en la casa, detalles sobre su hermana.

¿En quién sospecha?

Lo tenía—Admitió Nami–. Por años logre una larga lista de víctimas pero pocos saben que yo estaba detrás. Así que antes de esta reunión visite a mi principal sospechoso en Impel Down, sin embargo, no obtuve nada que pudiera llevar al paradero de mi hermana.

Entrar a Impel Down no es sencillo, debe tener contactos realmente poderosos.

La mirada de Trafalgar se clavó en ella, así que decidió no responder nada a tal afirmación.

Un par de toques en la puerta distrajo el rumbo de la conversación, solo para comunicarles que la cena estaba lista.

Realizare un par de llamadas. Law, ¿Podrías llevar a nuestra invitada al comedor? Los alcanzaré en unos minutos.

Nami se dejó guiar por Law hacia el comedor serenamente en silencio. —Vaya sorpresa— Pensó sarcásticamente la mujer al ver el enorme comedor exquisitamente decorado. Mesa del comedor tenía espacios suficientes para una cena familiar, solo que esa noche parecía ser exclusiva para ellos. Paisajes en acuarelas con paisajes marinos y silvestres se mezclaban con los amplios ventanales abiertos cuya vista al jardín nocturno le invitaba a internarse en la oscuridad.

Dando fin a sus cavilaciones, ambos tomaron haciendo, cada uno a un costado de la silla principal. Inhalo con fuerza en un vano intento de relajar el nudo en la boca de su estómago que le acompañaba pero el semblante de descontento casi le hace dudar sobre su actuación, sin embargo, pronto el enojo fue creciendo en su interior.

Entiendo ¿De acuerdo?

Trafalgar solo elevo su ceja ignorándola.

De no ser por la oportuna entrada del rubio, Law estaría siendo atacado por una cuchara de sopa voladora. Era consiente que era infantil en una situación crítica, pero no pudo evitar el ignorar a Law por el reto de la cena enfocando su atención en Doflamingo y sus constantes preguntas sobre su hermana y familia.

Como saben, realice un par de llamadas antes de la cena— Les informo Doflamingo.

En un par de horas recibiré información sobre movimientos que pudiera envolver el paradero de su hermana, comúnmente todos sabemos a qué se dedica cada grupo, por lo que un movimiento extraño es sencillo de notar.

Los postres empezaron a servirse lo que hizo que guardaron silencio hasta que se marcharon los sirvientes.

La recolección de información durara un par de horas, así es que será un placer que descansen en esta casa—Dijo—. Mi personal le brindara lo que necesite señorita.

No nos quedaremos—Declaro Law impetuosamente. Nami entendía que quedarse podría ponerlos en una situación delicada por lo que su mente le decía que no debía quedarse, ser prudente y escuchar a s acompañante.

Law, la señorita Nami debe estar pasando por interminables horas de estrés e incertidumbre, un par de horas de descanso proveerán de la lucidez mental necesaria para lo que se avecina— Dijo el rubio observando a Nami con una sonrisa.

Sintiéndose entre la espada y la pared, tomo la decisión más estúpida posible.

Sera un placer aceptar.

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Aunque debía estar furioso, Law entendía que para ser amigo de Luffy es requisito tener una dosis de locura e imprudencia por lo que no debía extrañar que Nami no hiciera demasiado caso a sus consejos. Cumplida su palabra, nada le detenía de dejar esa casa en ese instante ya que después de la nefasta cena cada minuto en ese lugar era aumentar su dolor de cabeza.

Sintiéndose arrastrado a otra situación indeseada, Nami y el fueron guiados por los pasillos de la mansión hacia las habitaciones habilitadas para ellos con anticipación, al parecer estaba claro que descansarían en esa casa por esa noche.

Señorita, esta es su habitación, si desea algo…

Cansado de esperar, Trafalgar entro a la habitación dejando a tras a Nami así como a la chica que les guio por la casa.

Gracias por todo, puede retirarse—Ordeno Law, esto mientras se internaba en la habitación.

Irritada, Nami agradeció la atención antes de cerrar la puerta. Law la miro en silencio provocando que ella exhalara con silenciosa resignación.

Descansemos.

¿Tendremos tiempo de descansar?

Un par de horas a lo mucho.

Supongo que servirá.

Law no respondió, solo se dedicó a abrir las ventanas de la habitación como habitualmente hacia cuando no se sentía seguro. Observo detalle del jardín trasero que la poca iluminación le permitía, lo cual solo le dejo ver un par de cámaras de vigilancia. Era seguro que más cámaras y otros sistemas de vigilancia estuvieran ahí, así que en caso de emergencia el jardín no daba mayor seguridad que el interior de la mansión.

No son hermanos, ¿Cierto?

Como pocas veces, Law no disimulo la sorpresa ante la repentina pregunta.

¿Por qué lo dices? — Respondió.

No estoy segura, pero varios detalles no se pasan desapercibidos— Contesto ella. Se colocó a su lado con una leve sonrisa—. Son como el día y la noche, es tan carismático que parece iluminar a su alrededor mientras sonríe.

La miro levemente irritado, ¿Descaradamente decía que él era un ser lúgubre y antipático?

Admito que transmiten un aura de misterio y confianza muy similar pero algo no encaja en el cuadro.

Era visible que Nami trataba de explicar la lógica de su deducción con el mayor tacto posible, fallando terriblemente.

Nuestros padres—Dijo Law escueto—. Se casaron cuando nosotros éramos niños.

Esperaba que la respuesta fuera suficiente para controlar su curiosidad y que el tema quedara en el olvido. La observo de reojo, encontrándose a una distraída Nami observando el cielo con un semblante cansado o triste, el reconocer los sentimientos ajenos –y a veces propios- era algo ajeno a su conocimiento.

Me he dado percatado de algo importante—Dijo Nami suavemente—. Te conozco realmente poco.

Law fue capaz de ver como ella se contenía a ultimo segundo, reteniendo palabras en su boca.

Es verdad— Dijo antes de que el silencio reinara en la habitación de nuevo.

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Nami despertó ante un par de toques en la puerta de la habitación.

Después de la concisa charla con Law donde varias de sus dudas fueron aclaradas, se dispuso a dormir con una opresión en su estómago cuyo origen estaba muy claro para ella. El darse cuenta de lo poco que conocía a ese hombre con quien había compartido más que la cama, le provocaba temor de haber sobrepasado la línea de la relación que nunca debió perder de vista.

Repentinamente el sentir simpatía por Law le aterraba.

Aun así, tal caos en su mente no fue impedimento para que solo al recostar su cabeza en la almohada cayera en los brazos de Morfeo.

Se sentó en el borde de la cama cando noto la sombra de Law levantarse del amplio sofá donde seguramente descansó lo cual era curioso, aparte de su carácter tan peculiar, el hombre parecía tener más educación de la que aparentaba ya que sin dudar le cedió la cama. Con un bostezo vio que la penumbra del exterior aun prevalecía, pero seguramente el amanecer estaba próximo.

Trafalgar cerró la puerta y se dirigió a ella con una mirada seria que no presagiaba algo bueno.

Quiere verte a solas ahora.

Por su mirada, era fácil deducir su desagrado ante la idea.

No debo hacerlo esperar entonces— Dijo Nami con decisión.

Tomo un par de minutos en el baño y al salir se encontró con un rostro de frustración en el hombre que le provocó una sonrisa al comprender lo frustrado que debía sentirse con un plan que salía fuera de lo trazado.

Me equivoque— Exclamo Nami. Camino hacia la puerta y se detuvo cuando toco el picaporte al escuchar la voz de Law:

¿En qué?

Tal vez te conozco más de lo que hubiera imaginado.

Con una leve sonrisa salió de la habitación.

Minutos después, Nami fue conducida al mismo salón donde horas antes conoció a Doflamingo, con la diferencia de que la ausencia de música así como la poca iluminación brindada solo por una pequeña lámpara en la pared más cercana cambiaba totalmente el ambiente.

¿Sería buena idea girar sobre sus pasos y pedirle a Law que no le deje sola con su hermano?

Doflamingo le recibió con una sonrisa sentada cómodamente en un sillón amplio de una plaza, por lo que con calma se sentó frente a él.

No sé qué les lleva a mentir —Dijo Doflamingo con calma—. Pero el simple hecho de que él se interese en ayudarte es más de lo que necesito para hacer lo mismo.

Milagrosamente su semblante de sorpresa camuflo perfectamente el pánico que sintió al saber que Doflamingo de alguna manera sabía que Law y ella no tenían una relación como la que intentaron hacer creer.

Sin embargo, es divertido ver la tensión entre ustedes—Dijo aun sonriendo—. Debes parecerle interesante o conveniente a tal punto que decidiera recurrir a su familia después de más de un año de silencio.

Nami no negó la afirmación al considerar que en esta ocasión el silencio era lo prudente. Él le veía tan fijamente que estaba segura que su espalda no podría estar más recta.

En las afueras de la ciudad de Drum fueron vistos varios miembros del grupo de Jimbei con un grupo de mujeres jóvenes, mi contacto afirma que los vio hablar con gente de Barba negra antes de que estos se llevaran a las mujeres a sus vehículos —Dijo Doflamingo. El cambio radical de tema hacia su hermana fue un alivio rápido para sus temores.

— ¿Cómo podría vincular a mi hermana con ese avistamiento?—Pregunto Nami.

Muy sencillo, ni Jimbei ni Teach se involucrarían con negocios que están bajo mi mando —Contesto el rubio.

Nami analizo un poco la información, ya que si bien no era muestra clara de que su hermana estuviera involucrada, las palabras del anfitrión de esa casa tenían mucho sentido aunque le provocara que su piel se erizara.

Algo más le inquieto cuando lo pensó.

Si no tiene motivo alguno, ¿Por qué me ayuda?— Pregunto Nami.

Tengo tres motivos—Comento—. El primero, como dije antes, Jimbei o Teach nunca mostraron interés alguno en uno de los negocios que la familia Donquixote maneja. Esto, sumado a la repentina ausencia del jefe Jimbei me dice que parte de su gente está moviéndose a aguas turbias que no les corresponde.

No solo admitía su relación con el tráfico ilegal de personas, además, su nivel de conocimiento sobre los movimientos de sus enemigos o aliados le daba a entender que tener cubierto el movimiento de las personas era parte de su red información.

Un momento… ¿Acaso dijo que era solo uno de sus negocios?

Segundo: Tengo la posibilidad de ayudarte este día y lo hare porque sé que el día de mañana tu estarás ahí para ayudarme— Dijo Doflamingo—. Mi tercer motivo es algo que mantendré n mi mente por el momento.

Nami asintió no menos relajada por la explicación de motivos.

Señorita Nami, entiende que no le pediré nada, su palabra de honor de que algún día me regresara el favor es lo único que necesito.

Tal vez mi palabra no tenga el valor que desearía—Dijo Nami seriamente—Pero no dudare en atender el llamado que la familia Donquixote me haga cuando sea el momento.

Doflamingo rio levemente y aumento su sonrisa.

Aún tengo más información, así que es mejor que te relajes y escuches atentamente.

Nami asintió sintiéndose un paso más cerca de su meta.

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No fue sorpresa encontrarse con Law más ausente de lo normal.

No fue sorpresa para Law recibir a una Nami más reservada de lo normal, mejor dicho, no fe sorpresa verla reservada como no solía serlo.

Tuvieron que salir de la mansión con solo un par de horas antes del amanecer para que Nami pusiera al tanto a sus amigos sobre toda la información que obtuvo. No hablaron por varios minutos mientras Law conducía, el no mostraba prisa en enterarse de la plática que tuvo a solas con Doflamingo y Nami no estaba de humor en hablar demasiado.

¿Podrías detenerte en un costado de la carretera un momento y abrir el maletero? Por favor.

Law le observo de reojo curioso pero hizo lo que le pidió. Nami bajo del auto con él siguiéndole en silencio

Debemos ir a Drum, mas específicamente a la base de Marshall D. Teach—Dijo Nami. Del maletero saco ropa de na maleta que había estado ahí con anterioridad—. Si lo que me dijo tu hermano es correcto, no hemos perdido demasiado tiempo así que es poco probable que hayan cambiado de sitio a mi hermana ya que esa ciudad es una zona segura y aislada.

Se arregló su cabello en un nudo alto y estaba por quitarse el vestido despreocupadamente antes de observar a Law que estaba recargado en el coche con una ladeada sonrisa.

¿Te molesto?—Pregunto irritada ante la mirada del hombre.

Por supuesto que no—Contesto Law cínicamente.

Nami le miro enfadada antes de deslizar su vestido a sus pies quedándose solo en ropa interior. No tenía tiempo que perder como para tener un repentino ataque de pudor, mucho menos frente a Law.

El jefe Jimbei está desaparecido desde hace tiempo así que no sería extraño que los gyojin amplíen sus negocios y que de alguna manera recordaran lo mucho que me odian.

¿Por qué te odian?—Pregunto él mientras Nami se colocaba unos ajustados pantalones negros.

Por entregar a Arlong y su grupo a la marina por supuesto.

Se colocó un ajustado y pequeño top en color rojo cuyo escote dejaba poco a la imaginación y se inclinó a colocarse las zapatillas.

Fue él a quien visitaste en Impel Down ¿Cierto?—Pregunto Trafalgar recibiendo solo un asentimiento de cabeza como respuesta a la pregunta.

Tomo el grueso abrigo negro que ella le ofrecía y se dirigió a la puerta del conductor pero una sonriente Nami le siguió obligándolo a meterse encontrándose con que ella le extendía la mano con sus intenciones más que evidentes.

Es mi turno de conducir.

Law le tendió las llaves del vehículo sin pensarlo demasiado. Si ella deseaba conducir que lo hiciera, no tenía ni un problema con las mujeres al volante.

Algunos gyojin tiene motivos para querer hacerme daño, lo que no entiendo es que tiene que ver Teach en todo esto—Dijo Nami cuando ambos estuvieron dentro del auto retomando el camino—. El camino hacia Drum es bastante regular, solo el último trayecto tiene relieves importantes pero será sencillo de hacer la mitad de tiempo de camino si mantengo el ritmo.

Con una mano con el volante, Nami empezó a acelerar mientras que su otra mano tomaba su celular. Law se empezó a preguntar si su decisión de dejarla conducir fue adecuada. El tono de espera se escuchó en el interior del vehículo hasta que la llamada fue respondía por Sanji cuya voz chillona hiso vibrar los alto parlantes.

¡Nami! Estaba tan preocupado, tú sola e indefensa en una situación tan peligrosa y yo tan lejos de ti para poder salvarte—dijo entre lamentos el rubio al otro lado de la línea—. Law, si mi querida Nami tiene ni un solo rasguño o te juro que…

La amenaza a su hombría fue interrumpid por varios sonidos y estática antes de que Franky tomara el control del teléfono.

Nami, ¿Qué tal el paseo?

Con una sonrisa Nami procedió a explicarle a su amigo todo lo acontecido omitiendo de manera deliberada ciertos puntos que podrían ponerles nerviosos, ahorrando así a Law de varios reclamos de Sanji que parecía insultar a Zoro por quitarle el teléfono. A pesar de lo extravagante y sentimental que podía ser Franky, cuando se trataba de un asunto serio era un buen guía.

Sin embargo Luffy, con un innato y curioso don involucrarse, terminaba por definir muchas de las acciones de grupo.

Nami—Dijo Luffy al otro lado de la línea—. En este momento salimos hacia allá para encontrar a tu hermana.

Y sin más, la llamada fue terminada.

A estas alturas debería estar acostumbrada—Susurro Nami derrotada—. No queda más que apresurar el paso.

Trafalgar le miraba inexpresivamente antes de preguntar un aspecto importante en la relación de Luffy con la mayoría de sus allegados

¿Por qué obedeces a Luffy sin dudar?

Nami sonrió suavemente sin desviar su mirada del camino.

Es la persona en quien más confió.

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La radiante luz del sol que iluminaba el cielo azul era un espectáculo bello.

Aunque este no era el pronóstico para la ciudad de Drum, donde el aviso meteorológico matutino era que habría una tormenta de nieve siguiendo la tendencia de las últimas semanas. Inexplicablemente, como muchas otras ciudades del mundo, el clima variaba de ciudad en ciudad de una forma tan abrupta que no traer una sombrilla y un buen abrigo en cada viaje era una locura.

Por tal razón, Nami le agradeció a Franky mentalmente por los abrigos que les dejo en el maletero que les protegían del frio mientras estaban esperando en el interior del vehículo. Ahora se encontraban estacionados a varios metros de la entrada al reconocido salón de juegos de la ciudad nevada, el Queen's Revenge*. Muchos sabían quien manejaba tal lugar, pero por ausencia de pruebas que vinculara al negocio con la ilegalidad el casino funcionaba con gran afluencia.

Debemos entrar—Dijo Law repentinamente.

No, debemos esperar a Luffy.

¿Has pensado en la posibilidad de que tu hermana no esté aquí? —Pregunto el pelinegro. Nami cruzo sus brazos nerviosa, era obvio que esa posibilidad pasaba por su cabeza —. Cada minuto perdido es tiempo que podría costarle la vida a tu hermana.

No tenía como objetar ese argumento cargado de lógica.

Tendrían que entrar, no sin antes despejar una duda:

¿Por qué me sigues ayudando?, recuerdo que tu plan solo involucraba llevarme con tu hermano y dejar que continuara sola con mi búsqueda.

Veamos, venir a Drum o aceptar que me dejaras en la primera área de descanso de mala muerte que encontramos en el camino— Dijo indiferente—. Difícil decisión.

No te iba a dejar en cualquier área de descanso, a ese amable okama de la última gasolinera le pareciste muy lindo— Dijo Nami con burla.

Se ganó una mirada irritada del hombre antes de que este saliera del coche para entrar al casino con calma.

Espero un par de minutos para imitarle.

El interior era como esperaba: mobiliarios modernos y cómodos, luz escasa, aire fresco, música en vivo y juegos con luces llamativas; todo lo necesario para que el jugador pierda la conciencia de lo que pasa a su alrededor convirtiendo el ambiente en el área perfecta para hacer invisible los trapos sucios de la casa. No le extraño ser recibida con una bebida y monedas de cortesía de la casa.

Camino entre las máquinas y mesas observando lo mejor que podía el lugar. La seguridad era escasa, solo un par de guardias visibles y cámaras que estaban colocadas de tal manera que estaba segura de haber detectado más de un punto ciego en toda la sala donde se encontraba.

¿Por qué tan pésima seguridad en un lugar que se usa para el mercado negro?

Minutos después, sin monedas que seguir perdiendo en la maquina tragamonedas, se dirigió al bar donde la mayoría de los asientos estaban ocupados dejándole con pocas opciones. Con la más falsa de sus radiantes sonrisas se sentó entre dos hombres, ordeno una bebida y busco a Law por el lugar sin éxito, ¿Dónde se habría metido?

Después de un flirteo irrelevante se dirigió a la mesa de black Jack con una idea.

En menos de lo que Sanji detectaba a una mujer hermosa, Nami se encontraba en la mesa de blackjack haciendo uso de sus antiguas -y oxidadas- habilidades para contar cartas en el juego.

Con una racha de seis juegos en hilo fue invitada amablemente a la sala para invitados distinguidos.

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Trafalgar Law salió del baño de hombres tranquilamente.

Su instinto le decía que algo raro ocurría en ese lugar, era demasiado... tranquilo, tanto que le costaba creer que fuera natural.

Un detalle importante que no compartió con Nami era que él conocía bastante bien esa fría ciudad. Cede de una de las mejores escuelas de medicina del mundo y cuna de grandes eminencias de la ciencia, Law paso estudiando por meses en ese lugar por lo que conocía un par de secretos. Entre esos secretos -que no lo era realmente- era que parte del gobierno era un nido de corrupción manejada por un hombre que con una oferta de poder y dinero era capaz de vender hasta a su propia madre.

Así que encontrarse con que el casino tenia de mayoría personas mayores en busca de ganar dinero perdiendo todo a su paso y otros que esperaban encontrar jóvenes que llevar a la cama era bastante sospechoso.

Cruzo el salón de juego con calma pero un destello naranja le detuvo en seco. Un par de mesas lejos de él, Nami se encontraba alegremente jugando junto a varios hombres que parecían estar más concentrados en las generosas curvas que resaltaban a la vista que en las cartas sobre la mesa. Se acercó discretamente colocándose atrás de un par de personas que presenciaban el juego donde la mujer ganaba de manera consecutiva con demasiada suerte.

Un momento…

Sonrió levemente al imaginar el plan de la mujer. Contar cartas era una habilidad difícil de aprender para la gente común y corriente, pero no imposible, por lo que era prohibido tajantemente en cualquier casino.

Fue cuestión de tiempo antes de que un hombre se llevara a Nami que cargaba alegremente sus fichas ganadas.

Cuando el improvisado público empezó a desvanecerse, Law se dirigió al área donde se habían llevado a Nami. Desde la distancia, la vio internarse a una discreta puerta de acero cerca de una salida de emergencia. Saco un par de monedas de su bolsillo y con calma se dedicó a jugar un poco en una tragamonedas mientras observaba la puerta con disimulo.

Durante varios minutos se dedicó a esperar y observar, enlistando sus opciones, estaba seguro que Luffy estaba por llegar al lugar así que solo sería cuestión de tiempo, pero lo más viable era que se internara en el lugar. Tal vez si encontraba una puerta trasera o lateral…

De un segundo a otro, una fuerte explosión cimbró el edificio, las luces del lugar parpadearon y una densa capa de humo y polvo empezó a salir por los ductos de aire.

Así inicio el caos.

Los asistentes, asustados empezaron a correr como animales en rodeo a causa del alcohol o de la preocupación de dejar atrás las pocas monedas ganadas. Gruño ante el patético espectáculo antes de caminar a la puerta de su mala suerte, las luces empezaron a fallar y la alarma contra incendio se activó, empezando a irrigar agua por todo el lugar.

Esquivo a un par de mujeres con crisis y se alejó de los guardias que intentaban sacarlas de la sala hasta llegar a la puerta. Estaba por abrirla cuando esta lo hizo por adentro.

Lo último que esperaba era encontrarse a una sucia Nami jalando por la mano a una mujer peli azul demasiado pálida y con el abrigo de la peli naranja.

Law—Grito Nami sorprendida, apenas se hacía escuchar entre los gritos de pánico y las alarmas—. ¡Todo fue una trampa!

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Notas:

*Queen's Revenge: Versión corta de Queen Anne's Revenge, nombre del barco del real pirata Barba Negra.

Bien, no tengo pretexto, solo comunicar que:

No tengo computadora (todo esto está escrito en Tablet… lo cual odio con toda mi alma).

Juro nunca volver a retrasarme tanto x.x

En este capítulo mi principal inspiración fue la música del grupo Bajofondo, si tienen tiempo de escucharles, entenderán porque asocio su música con la imagen que tengo de Doflamingo y Law. Pondré un par de canciones en la lista de reproducción de 8tracks de este fic :P

De nuevo, muchas gracias a quienes siguen esta historia, realmente me hacen feliz.

Muchísimas gracias a: dened01, Zeydeis, Antoinette Gray, hanasho, AnhiVann, okashira janet por sus reviews, el próximo capitulo prometo responderlos con calma.

Ahora…

Para pedir disculpas por la demora (prometiendo el próximo capitulo más tardar la próxima semana) les dejo un pequeño regalo:

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Omake

Law observaba el casino sentado cómodamente en la banqueta frente al lugar mientras bomberos y paramédicos se encargaban de todo.

Torao—Grito Luffy llegando a su lado — ¿Dónde está Nami?

Con fastidio, señalo a una ambulancia con las puertas abiertas donde la mujer lloraba desconsoladamente abrazada a sus rodillas.

En un parpadeo, Sanji estaba a su lado.

Nami-swan… ¿Qué pasa?

Se quemó Sanji-kun — Dijo Nami entre sollozos.

¿Qué se quemó? — Pregunto Luffy atrás del rubio.

Mi bolsa con lo que gane en el casino — susurro.

No era el dinero de la cena ¿Cierto?

¡Yo la recuperaré!

Es una bruja.

¿Por qué me metí en esto?