Hola! Me he decidido a empezar el reto ^^ Cuelgo esta palabra primero, porque aparte de ser una de las pocas ideas desarrolladas por el momento, creo que es la que mejor me ha quedado ^^ Espero que os guste :) Conste en acta que SmilecrisSty está presente aquí y ahora.

NOTA: No iré en orden

NOTA2: Algunos irán relacionados :)


11. Nariz

Llanto. En la oscuridad de la noche solo se oían llantos, pero no cualquiera. Eran los de Katia. La pequeña que había llegado cuatro meses atrás y había llenado de alegría la casa. Los llantos eran tan altos que consiguieron despertar a su padre.

Ulrich abrió los ojos y miró el reloj. "Las 3:56" Se incorporó y se dirigió a la habitación de la niña. Antes de salir de la suya propia, miró a Yumi. Ésta descansaba plácidamente. Seguramente no habría oído a Katia, pues había llegado tarde de trabajar y estaba muy cansada.

Entró a la habitación de la pequeña y allí estaba ella. Lloraba desconsolada. "Seguro que sólo ha sido un mal sueño" pensó. La tomó en brazos, intentando consolarla y la llevó consigo al salón.

-Ea, ea… no pasa nada

La niña seguía llorando, pero al oír la voz de su padre se fue calmando, cosa que Ulrich agradeció, ya que no quería que Yumi se despertase.

Se puso a caminar por la sala hasta llegar a la ventana, desde la que se veía la luna. A su mente le vinieron imágenes de varios años atrás, cuando no eran más que dos simples adolescentes.

Poco después de por fin estar juntos, con sus estudios en marcha y con planes de futuro en mente; decidieron probar por irse a vivir juntos.

Un par de años después, con los estudios acabados afianzaron su relación casándose. Todo eran buenos recuerdos.

Miró a Katia y recordó el día en que Yumi le dijo que esperaba un bebé. La felicidad iba en aumento y decidieron mudarse a una casa más apropiada.

Y ahora tenía a su hija en sus brazos. Katia ya había dejado de llorar y miraba a su padre con sus ojos color miel que había heredado de él.

-¿Ya estás mejor?- empezó a hablar, aunque sabía que ella no le respondería- Me haces recordar mucho a tu madre

Katia seguía con la mirada fija en él. Ulrich sonrió y se sentó en el sofá. Encendió la pequeña lámpara que estaba en la mesilla al lado del sofá. Una luz tenue y cálida iluminó la habitación.

-Sabes Katia… tenerte a ti y a tu madre a mi lado, es lo mejor que me ha pasado en la vida- dijo mirándola a los ojos- Te pareces tanto a ella…- reflexionó- Tienes su pelo negro azabache, su piel nívea y pálida…- iba nombrando todos los aspectos que compartía con Yumi

Mientras en la habitación, Yumi estaba en la cama. Empezó a sentir frío por lo cual empezó a tantear a su alrededor en busca de Ulrich, pero no lo encontró. Se cubrió más con las mantas y se dispuso a dormir de nuevo, cuando oyó voces en el salón. La voz de Ulrich.

-Katia…- susurró

Se sentó en la cama, se puso una chaqueta de punto fino y se calzó las pantuflas que yacían perfectamente alineadas en la alfombrilla de al lado de la cama.

A tientas en la oscuridad, buscó el marco de la puerta para salir de la habitación. La voz de su esposo, acompañadas de una tenue luz, se hacían notar en el salón.

Allí vio que Ulrich estaba en el sofá con Katia en brazos y un monólogo de todo lo que la pequeña se parecía a ella.

Yumi se quedó en la entrada, pasando inadvertida por Ulrich, quien seguía hablando.

-…tienes las mismas manos delicadas que ella- con esto Katia agarró con sus pequeñas manitas uno de los dedos de Ulrich y jugueteó con él- Debo decir que de mí… has sacado más bien poco…

Ante este comentario Yumi rió. Sabía que la niña se parecía más a ella que a él.

-…de mí tienes… mis ojos y… mi nariz- dijo tocando la nariz de la pequeña con la punta de los dedos

-Eso es mentira- una voz irrumpió en la sala

Ulrich levantó la mirada y la vio a ella. Yumi estaba apoyada en el marco de la puerta que daba al salón.

-Lo siento Yumi, no quería despertarte- se disculpó Ulrich

Yumi avanzó hacia él y se sentó a su lado. Le dio un beso en la mejilla y se acomodó más cerca de él.

-Asi que… ¿Tus ojos y tu nariz?

-Sí, ¿por?

-Los ojos no te lo niego, pero ¿tu nariz?

-A mí me parece que sí- afirmó él convencido

-Ya… dejémoslo estar ¿sí?- contestó ella poco convencida

-¿Esa es tu mejor forma de evadir el tema?

-No es eso. Katia se parece a ti… en tu carácter…

-¿A qué te refieres?

-A que es igual de terca que tú- dijo con una sonrisa

-Ya y también hace pucheros para conseguir lo que quiere… no sé a quién me recuerda eso…

Yumi rio por lo bajo y dirigió la mirada a su hija que bostezaba y entrecerraba los ojos, queriendo dormir.

-Anda dámela. Ya se está durmiendo- Yumi la tomó y la meció un poco

Katia se durmió casi al instante. Ambos se levantaron y fueron a la habitación de la pequeña. Allí, Yumi la acomodó en la cuna, mientras que Ulrich la arropaba con la manta.

Se dispusieron a salir de la habitación, sin olvidar de dar un último vistazo a la niña. Volvieron a su cuarto.

Se acomodaron en la cama, abrazados muy cerca el uno del otro, con sus frentes en contacto.

-Admítelo Yumi, Katia tiene mi nariz

Yumi le miró divertida, le dio un beso en los labios y luego rozó su nariz con la de él.

-De eso ni hablar

Se soltó del abrazo, se dio la vuelta y se acurrucó entre las mantas. Ulrich se quedó sin habla. No podía dejar las cosas así. Estuvo un rato pensando en su hija. Comparándola con Yumi y con él mismo. Llegó a la conclusión de que sí la había heredado de él. Como Yumi parecía dormida, lo expresó en voz alta.

-Pues sí, Katia ha heredado mi nariz

-Mentira- la voz de una Yumi a medio dormir, pero atenta le respondió.

Ulrich rio por lo bajo. Sabía que no la iba a convencer de lo contrario, por lo que se acercó a ella, la abrazó por la cintura y se durmió


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