Sasuke esperaba ansioso, moviendo su pierna constantemente, parándose y dándole vueltas a la sala de espera, no lo habían dejado entrar a la sala de partos justo por sus nervios. Naruto solo se reía divertido de él, su amigo era prácticamente todo un primerizo.

Si había estado nervioso durante su boda, ahora era todo un espectáculo. La boda había sido un evento sencillo, junto a uno de los claros de Osaka, al aire libre.

Sakura había usado un sencillo vestido pegado hasta su cintura, con tirantes hechos de encaje, y la caída era suave hasta el suelo, una corona de flores adornaba su pelo, amarrado en un moño suelto, sosteniendo un velo hasta mitad de la espalda de ella. Ninguno de los dos había querido algo muy grande. Todo fue de madera con flores de colores suaves, con solo los familiares y amigos cercanos.

El Uchiha había estado realmente emocionado por Sakura de estar nuevamente embarazada, y estar presente esta vez. La teoría de Mebuki era que Sasuke se sentía tan mal por su ausencia cuando Sakura esperaba a Sanosuke, que había tratado de recompensarlo todo con este nuevo bebe.

Apenas se anuncio el embarazo oficialmente, Sasuke había perdido la cabeza. Ni si quiera había tenido preferencia en el sexo del bebe, mientras Sakura rezaba porque fuera una niña, al igual que Mebuki y Fugaku, gracias a que ninguno de sus hijos le habían logrado dar una nieta, y se derretían con la idea de llenar un cuarto de rosa, con vestidos y castillos, pero el doctor les había dicho que iba a ser niño. Estaban felices aun así, pero Sasuke era el más feliz de todos.

Habían decidido quedarse en el departamento de Sakura mientras conseguían una casa cómoda para los cuatro. Mientras el bebé podría dormir en el cuarto de la pareja sin problema alguno, pero cuando creciera necesitarían un lugar mas espaciosa para los dos niños, y como Sanosuke era considerablemente mayor, con el tiempo iba a ser incomodo tener que compartir un cuarto con un niño de 8, cuando él tuviera 17.

El embarazo de Takeshi, como habían decido llamarlo, estaba siendo mucho más tranquilo para Sakura, que el de Sanosuke. No solo por el apoyo de Sasuke, si no que ya estaba acostumbrada a todos sus cambios, y su cuerpo era mucho más maduro, y listo para la maternidad, pero eso parecía ser nulo para Sasuke. No la dejaba moverse mucho, y cuando la pansa era enorme, entonces los permisos de transacción para ella eran menos.

Sabia que se estaba esforzando, y estaba genuinamente preocupado por el bebe, y más cuando a Sakura se le ocurrió comentar que su pansa era mucho más grande que cuando esperaba a Sanosuke, por lo que el padre enseguida llevo a toda la familia al hospital para que checaran a la pelirosa. La respuesta fue obvia: Takeshi era un bebe grande.

—Señor Uchiha—llamó una enfermera saliendo de las puertas blancas por donde se había ido Sakura.

—Sí, sí, soy yo ¿cómo esta ella?—

—Ella esta muy bien, todos muy sanos—le dijo sonriendo—Solo usted puede pasar a verla por el momento.

Sasuke asintió y empezó a seguir a la enfermera por los pasillos pasando la puerta blanca de maternidad. Cada paso era eterno, necesitaba ver ya a su esposa y a su nuevo bebe.

—Este es su cuarto, por favor trate de ser lo más silencioso posible—la enfermera le sonrió con algo de picardía, lo que él no entendió porque.

La puerta se abrió dejando ver la habitación, en la cama estaba Sakura, con el pelo desordenado, la cara algo pálida, y se podía notar el cansancio en su cara todavía. Una enfermera estaba parada frente a lo que sabia que eran las incubadoras donde ponían a los recién nacidos.

—Al fin estas aquí—le dijo Sakura con la voz débil, mientras el asentía y se acercaba a ella.

—¿Cómo te encuentras?

—Bien, muy cansada, pero nada nuevo… pero, te tengo un problema—se adelantó a la hora que el llegó con ella a sentarse junto a ella.

—Que ¿Qué tienes?

—Necesitaremos una casa más grande pronto—él la miro con duda y ella sonrió lo más que podía—voltea a tu lado.

Él así lo hizo, y en vez de ver solo una incubadora, había dos y la enfermera, que era de avanzada edad, le sonrió conmovida. En seguida se paró de su lugar acercándose a los bebes sin poder salir de su asombro.

—Tuvimos mellizos—le dijo ella al verlo mudo—un niño y una niña, pero como solo traíamos ropa para Takeshi, tuvieron que vestirla con eso.

—Dos bebes…—se dijo a si mismo sin caber en su asombro.

—Y pronto vendrán para pedirnos sus nombres, así que pensé ponerle Mei, que era el nombre que habíamos quedado si era niña.

—Sí, Mei, me gusta.

Sasuke en seguida fue al lado de Sakura y tomó su cara en sus manos para poder besarla.

Estaba feliz, más feliz de lo que jamás había estado.

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2 año después.

La noticia de los mellizos había sido toda una sorpresa para la comunidad de familia y amigos que la pareja tenia. Ambos habían salido con pelo azabache, pero increíblemente, habían sacado los ojos de su madre. Fugaku y Mebuki especialmente felices porque su deseo de tener una nieta se les había cumplido, y ahora le regalaban a Mei cantidades exorbitantes de muñecas, muñecos de felpa y vestidos.

Pensaban quedarse más tiempo en el departamento de Sakura, pero dado a la llegada de Mei, pronto se mudaron para que así la princesa tuviera su propio cuarto, al igual que los dos varones.

Ese día cumplían dos años los mellizos… Sakura se encontraba en el cuarto de Mei acabando de cepillar el pelo ondulado de su pequeña para después hacerle una media cola y colocarle un enorme moño rosa que combinaba con el vestido que llevaba puesto ese día. Sasuke había prometido encargarse de Takeshi, y a lo poco apareció en la puerta del baño, ella lo vio en el reflejo del espejo y sonrió al ver a su otro pequeño bien vestido con pantalones ligeros azul oscuro y una playera blanca con cuello dejándole los dos únicos botoncitos de esta desabrochada. Los mellizos habían nacido en verano, por lo que hacia calor ese día.

—Ya al fin tienes sentido de la coordinación a la hora de vestir a Takeshi—le bromeo esta.

—Muy simpática—le respondió Sasuke depositando un beso en la cabeza de Mei quien enseguida al verlo levanto sus brazos hacia él. Sasuke le pasó a Takeshi a sus brazos y cargo a su niña—Mi princesa se ve preciosa hoy.

—Mi mamá me puso un moño—le dijo aún arrastrando un poco las palabras ya que llevaba poco aprendiendo a decir oraciones cortas.

—Sí lo veo, es bonito.

—Es rosa—le dijo de nuevo feliz.

—Como tu vestido—ella asintió.

—Bueno, creo que será mejor que bajemos, somos los anfitriones y somos los últimos.

La fiesta se estaba llevando acabo en el patio de la casa de los Uchiha-Haruno. Todo lleno de globos azules y rosas, inflables donde mas que los pequeños compañeros de kínder de los gemelos, los que estaban ahí jugando eran Sanosuke y sus amigos.

Como era de esperarse, Mei era toda una princesa, era caprichosa como Sakura y orgullosa como Sasuke, lo que le preocupaba bastante a ambos y trataban de disminuir el consentimiento hacia su hija, pero con los abuelos que tenia, eso seria difícil… fuera de eso, Mei era de las niñas más dulces y risueñas que podía existir. Siempre vestida de princesa y coloreando hadas y castillos.

Por el otro lado, Takeshi era serio y observador. Cuando nació, que el pequeño niño sonriera era sinónimo de una fiesta por parte de Sakura, ya que generalmente este solo se mantenía atento. Según pasó el tiempo Takeshi empezó a hablar, y solo sonreía enteramente cuando su mamá le hacia cosquillas o le preparaba algún postre, lo que era muy contrario a cuando Sanosuke tenia esa edad. Sanosuke siempre fue un bebe risueño y mas adelante increíblemente ocurrente y curioso… Y Sakura estaba ansiosa por ver que personalidades tendrían sus nuevos dos retoños.

La pelirosa inspiro feliz al ver como Mebuki tenia a Mei en sus piernas y Fugaku a Takeshi y los dos jugaban con la bebe de Ino, quien tenia el pelo rubio tostado, casi pasando a café y unos ojos azul oscuro, perfecta combinación de ella y Sai, y era de la misma edad que los cumpleañeros. Volteo a otro lado y vio a Naruto metido entre una pelea de Mikuru y Sanosuke. No sabia de que se trataba pero veía a Mikuru escondida atrás de las piernas de su papá señalando a Sanosuke, y este con cara nerviosa, Hinata solo reía con Kaoru en brazos, quien para la suerte de esta, era otra replica de su esposo. Cuando nació Kaoru todos habían reído ante la decepción de que ninguno de sus dos hijos había sacado algún rasgo suyo… Kaoru lo único que parecía portar era que sus ojos no eran enteramente azules, tenían un tono gris en ellos. Ella no se había reído ya que le había pasado exactamente lo mismo, lo único que sus hijos habían sacado de ella eran los ojos, y solo los mellizos… y podían decir que Mei era una copia exacta de ella si tuviera el pelo azabache, pero eso era todo.

Sakura rio por lo bajo ante este recuerdo, y se dijo a si misma que tal vez si tuvieran un cuarto hijo, seria una niña y esta vez tendría todo el colorido que ella.

—¿En que piensas tanto?—sonó la profunda voz de su marido al lado de ella, lo que la hizo voltear hacia él.

—Nada, veía todo. Ha sido un cambio radical.

— ¿Lo crees?

—Sí, si me preguntara alguien hace cuatro años que iba a ser de mi vida, mi respuesta jamás hubiera involucrado dos hijos más, y verme como esposa. Todo hubiera girado en llevar exitosamente a Sanosuke a graduarse de la universidad y después dedicarme enteramente a la decoración de interiores.

—¿Y te gustó este cambio de planes?—le preguntó abrazándola por la cintura, haciendo que ella sonriera y lo abrazara por el cuello.

—Me encanta, amo mi casa, amo a los mellizos, a Sanosuke y te amo a ti. Me da gusto que ese día hayas decidido regresar a Osaka.

—¿Qué hubiera sido si hubiera decidido no venir?

—Eso, gracias al cielo, jamás lo sabremos.

Sakura se puso de puntillas para poder besar a Sasuke, quien la besó de vuelta gustoso, hasta que se escucho a Sanosuke gritándole que se dejaran de besar, que tuvieran algo de respeto a los menores y tras eso la risa de Mikuru y Naruto se hizo sonar y ellos se vieron obligados a separarse.

Puede que las cosas no les hubieran salido bien al principio, pero ahora no cambiarían nada de sus vidas jamás. Tenían todo lo que necesitaban y siempre habían querido… No podían pedir más.

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Pues este es el fin de esta historia… Perdón por tardarme tanto, no tengo excusa alguna para eso, solo no me sentía a gusto con el epilogo que estaba escribiendo y lo rescribí muchísimas veces más… y además me entretenía escribiendo pequeños one shots, tal vez pudieron notarlo.

Lo único que me queda decir es que estoy eternamente agradecida por todos los que han seguido esta historia y me han apoyado a través de esta y espero que el final los logre dejar satisfechos!

Ya me estoy dedicando a continuar Las Cuatro Estaciones, que esta historia también la abandoné sin vergüenza alguna… y estoy trabajando en una un poco más… fuerte, por decir algo. Sera igualmente Sasusaku y se llevara a cabo en los 1900… Pero no quiero publicar nada hasta que no lleve al menos, 10 capítulos escritos para que mientras publico, vaya muy adelantada en los siguientes capítulos y no me pase lo que me pasó con esta y Las Cuatro Estaciones.

Espero leerlos a todos en mis siguientes historias! Feliz 2014! Les deseo lo mejor en este mundo!