Culpo a la luna por darme la inspiración y a las estrellas por ser sus cómplices.

Todos los personajes pertenecen a Gene Roddenberry, yo solo los tomo prestados y juego con ellos.

Creo que sobra advertir que este Fic contiene Spirk pero por si acaso: Este fic tiene contenido Spirk, o sea pareja Spock/Kirk. Si no te gusta no leas. De ahí en fuera es un fanfic muy fluffy. Disfuten.


¡Feliz aniversario Spock!

Capitulo uno: ¿Qué día será ese?

Dentro la inmensidad del Universo, más concretamente en lo que los humanos llaman Vía Láctea, existía un joven de esa misma raza, que caminaba nerviosamente a lo largo y ancho de su camarote. Este particular ser, ostentaba un uniforme color dorado de la llamada Flota Estelar, pero no era cualquier miembro de la tripulación, no, era el capitán y nada más y nada menos que de la gran USS Enterprise, si le preguntaban, la mejor nave de toda la Flota. Este capitán ―dotado de unos profundos ojos azules, cabello rubio, y un singular atractivo ―intentaba encontrar fuerzas para hacer algo que lo tenía consumiendo sus nervios desde hace aproximadamente quince días terrestres.

No era algo del otro mundo, no asesinaría a nadie, ni intentaría entrar en territorio Klingon, tampoco iría sin protección a un planeta de criaturas carnívoras. No, nada de eso. Aunque, para ser sinceros, él capitán haría todo sin rechistar si eso impedía hacer lo que tenía que hacer en ese momento. Más de una vez estuvo a punto de echarse para atrás, posponerlo, como venía haciendo desde que supo cual debía ser su proceder. Pero el tiempo venía acabándosele, y este, en forma de reloj retumbaba en su cabeza advirtiéndole que llegaba a su fin. No era una persona que se dejase llevar por el miedo, sin embargo, se encontró molesto al descubrir las palmas de sus manos transpirando y a su corazón latiendo de manera desenfrenada.

El sonido seseante de la puerta de su camarote siendo abierta, lo saco de sus pensamientos violentamente. Ahogo un grito de terror, y se volteó ante la persona que se encontraba en el umbral de su habitación. La luz del exterior se coló en la penumbra en la que se encontraba, cegándolo parcialmente por unos instantes, impidiéndole ver nada más que la silueta del invasor. Sin embargo ésta era demasiado familiar, inmediatamente supo quién era. Un escalofrío bajó desde su nuca, recorriendo su columna, haciéndolo estremecer. El intruso adelantó unos pasos, llegando hasta el cuerpo paralizado de terror del humano, tomándolo de los hombros.

―¿Jim? ―preguntó preocupado él ―¿Te encuentras bien?

Las pupilas del capitán se dilataron, permitiéndole observar los suaves rasgos vulcanos de quién lo tenía firmemente agarrado. Su seño estaba un poco fruncido, no evidentemente, pero tratándose de él indicaba un gran sentimiento de inquietud. Jim se dio cuenta de que su cuerpo permanecía paralizado entre las manos del contrario, y que su rostro denotaba una mueca de pánico. Sacudiendo su cabeza y tras decirse a sí mismo un nada amable "no seas idiota", compuso una sonrisa y abrazándose a quien tenía enfrente, relajó su cuerpo. El calor corporal del extraterrestre lo rodeo y junto con él la calma, mientras éste lo abrazaba de vuelta, estrechándolo aun más cerca.

―Me encuentro bien Spock ―susurró el rubio

―Permíteme discrepar Ashayam* ―dijo el vulcano ―tu reacción cuando entré en tus aposentos denota que no te encuentras "bien".

Jim se separó del cuerpo de Spock solo lo suficiente para que sus ojos se encontraran. El humano tuvo que hacer un gran esfuerzo para no perderse en las profundidades de esos pozos negros como el ónix. Obligándose a concentrarse.

―Estoy bien ―dijo acariciando la pálida mejilla de su primer oficial ― de verdad.

El vulcano levantó una ceja en una clara señal de incredulidad. Pero después de unos segundos suspiro, dejándolo pasar. Sabía que tarde o temprano se lo diría. Cuando estuviese listo.

―¿Puedo sugerirte que vallamos a la cama? ―dijo Spock ― A dormir ―aclaró el vulcano al ver el brillo malicioso en los orbes azules de Jim ―te vez cansado.

―Rompes mis ilusiones Spock ―dijo Jim sonriendo.

―Te aseguro que esas no son mis intenciones ―respondió el pelinegro.

―Lo sé, estaba bromeando, pero tienes razón, estoy cansado, fue un largo día.

Jim le dio un casto beso en los labios al vulcano, antes de separarse y gentilmente tomar su mano para dirigirlo a la gran cama en el centro de la pared opuesta a ellos.

―La duración de los días no varían K'diwa* ―dijo el vulcano suavemente.

El rubio rió francamente, mirando a su pareja con cariño. Se sentaron en medio del colchón. Sus ojos se encontraron nuevamente y juntos procedieron a desnudar al otro, acariciándose en el proceso, en un ritual lleno de sensualidad, pero sobre todo, amor. Con la ropa interior como única prenda en sus cuerpos procedieron a acostarse, envolviéndose entre mantas y extremidades del contrario. Jim se relajó en el capullo de calor, ciertamente había sido un día con mucho trabajo. Sentía cansancio, tanto físico como emocional, pero era el segundo el que realmente lo había agotado… y también era el que no lo dejaba conciliar el sueño.

Removiéndose incomodo se dio la vuelta entre los brazos de Spock, cerrando los ojos fuertemente, buscando una nueva posición. No dio resultado. Su conciencia lo atormentaba, había prometido decírselo hoy. No podía posponerlo más, sería demasiado tarde si lo hacía. Inhalo lentamente para darse valor y nuevamente se removió entre los brazos del vulcano, esta vez para romper su abrazo. Se incorporó, quedando sentado en la cama. Spock hizo lo mismo, intrigado.

―¿Qué sucede Jim? ―preguntó con un sutil tinte de alarma en su voz.

El rubio volvió a suspirar. Tomó las manos del vulcano, clavando su mirada en las sabanas. No sabía cómo empezar, la culpa por no haber tenido el coraje para hablar antes le impedía hablar.

―Puedes decirme lo que sea Las'hark* ―intentó animar el vulcano, tomando la barbilla de Jim, obligándolo a mirarlo a los ojos ―cualquier cosa.

―Es que no sé cómo empezar ―confesó Jim ―me da un poco de vergüenza.

―Es ilógico que sientas vergüenza de confesarme tus preocupaciones ―objetó el vulcano ―soy tu pareja, haré lo que esté en mis manos para poder ayudarte, sin importar de qué se trate.

Jim sonrió. Las palabras del vulcano se metieron en su corazón, inflando su pecho, inundándolo con un sentimiento de calidez. Los ojos del humano brillaron.

―Bueno ―comenzó, y junto con sus palabras un ligero rubor cubrió su rostro ―yo, quería preguntarte si tu… si ustedes los vulcanos… tu sabes…

―Lo lamento Jim ―contestó Spock ―pero me temo que no estoy comprendiendo.

―¿Sabes que pasará el miércoles dentro de dos semanas? ―preguntó el rubio, el rojo de sus mejillas se intensifico, subiéndole el color hasta las orejas. Se sentía ridículo.

―Según mis cálculos será el día anterior a nuestro arribo a Eta Prima para nuestro encuentro con el USS Temple ―respondió el pelinegro ―me temo que sigo sin comprender tu reacción K'diwa*, ¿a caso hay alguien en la nave con la que nos encontraremos que representa una incomodidad para tu persona?

―No Spock no hay nadie ―dijo Jim resoplando un poco molesto ―No me refería a eso

―Especifica ―pidió el vulcano

―Vamos, puedes hacerlo ―animó el ojiazul ― Me refiero a un acontecimiento que nos involucra a ambos... como pareja ―aclaró cuando vio la clara intención de Spock de recalcarle que el encuentro con el USS Temple los incluía a ambos.

Spock lo miro con el seño fruncido. Repasando todos los acontecimientos en el itinerario de ese día que podía clasificarse como que los involucraba a ambos como pareja. Al encontrarse sin respuesta, no pudo hacer más que admitir su ignorancia.

―Me temo que no poseo la información que me requieres Jim

El rubio resopló, comenzando a perder la paciencia.

―Bueno…―dijo mientras pensaba en cómo hacer comprender al vulcano ―Entonces dime qué sucedió un año atrás de la fecha del miércoles dentro de dos semanas… que nos involucra a ambos como pareja ―aclaro para evitar errores.

―En esa fecha, del año pasado del calendario gregoriano, nosotros decidimos comenzar una relación romántica como pareja ―respondió el vulcano con solemnidad

―¡Bingo! ―exclamó Jim extasiado ―Y no Spock, no me refiero al juego humano, es una expresión

El vulcano asintió. Ambos se quedaron callados. Mirándose. No paso mucho tiempo antes de que Jim volviese a resoplar en molestia.

―Aún no comprendes por qué te menciono esto ¿verdad?

Spock lo miró a los ojos con la disculpa inundando sus orbes ónix, y en un gesto aprendido de Jim, se encogió de hombros para poner en claro su ignorancia.

―¿Qué tus padres nunca celebraron? ―preguntó el humano perplejo.

―Me temo que no existen festividades en la cultura Vulcana ―se disculpó Spock.

―Bueno ―dijo Jim más tranquilo y dispuesto a explicarle a su pareja la importancia de esto ― la fecha del inicio de una relación es muy importante.

―Te aseguro que para un vulcano también ―respondió Spock ― la fecha del inicio de nuestra relación ha sido él día más importante de mi vida.

De no haber sido derretido por sus palabras, Jim habría gritado de frustración. ¿Cómo es que podía ser tan romántico con ese tono de voz neutro?

―Pongámoslo de esta manera ―dijo Jim en un último intento por hacer comprender al vulcano ―Tu has estado en las celebraciones de los cumpleaños aquí en la nave.

―Así es ―afirmó el pelinegro ―Los humanos suelen celebrar el aniversario de su nacimiento

―¡Por fin! ―gritó Jim eufórico ―Ahora, no es la única celebración de los humanos, eso ya lo sabes. Dentro de dos semanas será el cumpleaños de nuestra relación

―El aniversario del nacimiento de nuestra relación ―dijo Spock

―¡Exacto! ―exclamó el rubio ― Es nuestro aniversario, de nosotros…

―y tú quieres celebrarlo ―completó Spock

―¡Sí! ―aseguró Jim ―¿Lo celebraríamos? ―preguntó un poco tímido ― no sería nada grande como los cumpleaños, sino algo intimo, de solo nosotros, si quieres puedes ocuparte para asegurarte, o si quieres yo puedo hacerlo, digo, no tienes que hacer nada que tu no quieras y yo estari…

El vulcano calló la verborrea del humano con estampando sus labios contra los suyos. Jim devolvió el beso, sintiendo sus nervios ahogarse ante la urgencia del mismo.

―Estaré encantado de encargarme de la celebración si eso te hace feliz ―dijo el pelinegro cuando se separaron

―Esto es muy importante para mí ―espetó Jim ―¿Para ti?

―Nunca creí poder tomarle tanta importancia a una fecha banal ―dijo el mestizo mirándolo con ternura ―pero definitivamente el día en el que nos unimos prueba que mis creencias eran erróneas. Para los vulcanos la celebración de los días pasados no tienen sentido, pero si es tan importante para ti T'hy'la*, por supuesto que lo haremos. A demás, si ese día no merece una celebración, ninguna otra podría merecerlo.

Jim sonrió con la alegría inundando su ser. Se acercó nuevamente a Spock y lo besó dulcemente. Sus labios se movieron sincronizados en un inocente roce, así mismo sus dedos índice y medio de una de sus manos se acariciaban lentamente. El amor entre ellos era prácticamente palpable, así como la felicidad de James y el regocijo del vulcano por haber hecho a su amado tan feliz.

―Será mejor que vallamos a dormir ―susurró Jim después de unos segundos, aun entre los labios del vulcano

Spock asintió y los tumbó a ambos en la cama. Así abrazados como estaban, regularon sus respiraciones y en unos cuantos minutos el pelinegro ya estaba en el mundo de los sueños. Jim repasaba sus anteriores inquietudes, riéndose de sí mismo por haber sido tan estúpido como para temer esa conversación. Al final había sido de las más hermosas de su vida. Poco a poco comenzó a sucumbir ante los brazos de Morfeo*. No le faltaba mucho para unirse a su vulcano en el reposo, cuando una súbita pregunta lo saco repentinamente de su estupor. Tensando su cuerpo, paralizándolo en terror, y abriendo los ojos rápidamente. ¿¡Qué demonios le regalaría a Spock!?


*K'diwa/Ashayam: Querido o amado

*Las'hark: Sol

*Morfeo: Dios de los sueños en la mitología griega.

Hola, hermosas personas que me leen.

Ojalá les haya gustado. Les esperan muchas cosas locas a esos dos. Procurare actualizar dentro de una o dos semanas, dependiendo del trabajo que me dejen en la Facultad.

Nos leemos

*Bliss*