Re-editado: 23-Enero-2017.


El 3 de Noviembre pasado, una personita a la que le he tomado un inmenso cariño cumplió años, y aquí, de alguna forma quiero felicitarla dedicándole el capítulo de hoy.

Terminé de escribirlo el mismo 3 de Nov. pero por problemas de tiempo (la cá ) jaja no pude subirlo, así que, DULCE!, este capítulo va dedicado a ti. Espero te guste.

Felicitenla eh! Que si no, no hay próximo capítulo jaja el chantaje.

Besos!


Cabello cereza


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I

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Era costumbre en Sakura el rogar que cayera un meteorito, o sucediera algún desastre climatológico, que le sirviera de excusa para no involucrarse en las conversaciones que no deseaba participar. Las palabras de la gente le aburrían junto a sus miradas llenas de lástima. Su sentencia de muerte tenía altas probabilidades de cumplirse pero des interesadamente prefería que nadie la mirara debido a ello. Detestaba cuando era el centro de atención, detestaba que la miraran, detestaba que personas desconocidas la saludaran y ella tuviese que corresponder por mera cortesía.

Era una adolescente con clase. Con baños con esencias y cubiertos de plata, pero Sakura prefería ser como cualquier chica de su edad.

A partir del fallecimiento de sus padres, sus amigos y familiares cercanos comenzaron a prometer cosas a los malaventurados dos huérfanos, pero no a cumplir.

Los adultos mienten, y Sakura solo se aisló más del mundo a partir de eso.

La confianza se había acabado.

La tolerancia se volvió una de sus no cualidades.

Ser social no le era importante.

Entonces, ahora, ¿Cuál era la razón por la que no podía dejar de ver al chico de la sonrisa imperial y ojos zafiro?

Sakura pasaba de la gente. Odiaba detallarlas e inmiscuirse en cosas como su apariencia pues odiaba que se lo hiciera a ella, entonces ¿por qué estaba siendo tan insdiscreta al verlo fijamente como si fuera un sujeto de inspección? Cuando se hubo dado cuenta de lo que estaba haciendo, apartó la mirada. No correspondió el saludo ni por cortesía. No era que fuera maleducada o una salvaje sin educación, simplemente no podía hacerlo sin verlo ni sentirse incómoda.

Esperaba que él pudiese entender su lenguaje corporal y simplemente irse, pero estaba lejos de suceder pues él parecía como un Sol irradiando molestos rayos para acaparar la atención del mundo. Sakura suspiró resignada.

—Es de mala educación mirar a la gente —soltó, directa, con la clara intención de hacerle ver que le resultaba fastidiosa su mirada. El de cabellos rubios sonrió.

—También lo es no responder saludos —Touché, pensó ella. Sakura frunció el ceño ante la réplica—. ¿Qué tal si lo intentamos de nuevo?

—¿Ah?

—Hola —el muchacho se plantó delante de ella con una sonrisa amplia, ofreciendo su mano Sakura con amabilidad. A pesar de ello, Sakura continuaba mirándolo con irritación.

A un niño se le dice que 'no debe hablar con extraños' como medida de seguridad. Y es algo completamente normal a esa edad. En Sakura, una adolescente de dieciséis años, hablar con extraños podría abrirle las puertas al mundo de los adultos para así formar vínculos que eventualmente se volvería preciados para ella. Pero Sakura no es una chica cualquiera.

Es la terquedad encarnada junto a la desconfianza global. Si extraños la saludaban, tendrían mucha suerte si al menos ella les devolvía la mirada de manera indolente, y eso era decir mucho. Si no era conocido, no tenía porque obligarse a intercambiar palabras. Había crecido con la creencia de que sus padres y su hermano eran las únicas personas en las que podía confiar. Sasori, prácticamente, había llenado su adolescencia de recuerdos en los que él hacía todo lo posible por velar su seguridad y a la vez sacar adelante los bienes familiares.

No habían muchos momentos en los que pudieran sentarse a hablar como en antaño.

Sakura pasó su adolescencia de manera solitaria. Aquello no tendría porque cambiar. No tendría porque encontrar interesante a personas desconocidas. Sin embargo no podía aplacar su mirada curiosa ante ese muchacho.

"Es solo un muchacho, Sakura, por dios. Solo deshazte de él" —pensó con cansancio. Quizá si le respondía de manera que pudiese entender que no se encontraba de buen humor, él simplemente se alejaría comotodos lo hacía una vez que el propio temperamento de Sakura los asustaba. Siempre era así. —Hola—respondió finalmente pero sin aceptar tomar su mano.

Risa armoniosa de nuevo. Sakura se descolocó pero aceptó su presencia cuando se hubo sentado en el asiento contiguo a ella.

—¿Eres paciente de aquí? —"Qué directo", pensó ella.

—Ex paciente —corrigió—. Me dieron de alta esta mañana —silencio—. ¿Por qué estoy hablando con un extraño? —calló de golpe, llevando ambas manos a su boca pues había liberado sus pensamientos en voz alta—. Ah...lo siento —el muchacho rió, de nuevo, con ánimo.

—No soy un extraño, soy Naruto —Sakura encarnó una ceja como si aquello fuera la cosa mas obvia como estúpida del planeta. Al menos para ella.

—¿Ah?

—Ese es mi nombre.

La pelirrosa rodó los ojos ante lo obvio.

—Sí, puedo verlo.

—¿Tú como te llamas?

—¡¿Ah?! —Sakura chilló casi trepándose a su propio asiento pues 'Naruto' parecía no entender el concepto de espacio personal al acercarse demasiado a su rostro—. ¡E-estas muy cerca!

—Hueles a cereza —ella se sonrojó, nerviosa—. ¡Ya sé, déjame adivinar tu nombre! —¿Acaso ese era el precio que Sakura debía pagar al despreciar a mucha gente durante su juventud? Justo ahora no sabía si se trataba de algún castigo. Eventualmente la gente huía de ella con la primera palabra malintencionada que salía de su boca. Era suficiente con hacerles entender que odiaba que le estuviesen hablando. Entonces ¿qué rayos pasaba? Estaba entre confundida e irritada, haciendo gestos de completa negación ante la confusión. Ese chico había cruzado la línea de la primera buena impresión en tan solo minutos. Era demasiado alegre para su gusto, demasiado hiperactivo. Demasiado todo. Sakura en verdad comenzó a cuestionarse si en verdad solo era muy energético o si en verdad estaba loco con los gestos que hacía y los movimientos circulares que hacía con sus manos alrededor de su cabeza, como si estuviese recibiendo la respuesta a un misterio desde otro planeta muy lejano y desconocido—. ¡Ya lo tengo! —la pelirrosa pegó un saltito del susto, reteniendo el grito ahogado en su garganta. Estaba a punto de gritarle y decirle que se callara. Que no era divertido la manera en que la estaba exaltado, ni mucho menos bueno para su frágil corazón—. ¡Sakura!

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"Idiota, te está diciendo que no recordaría a nadie, ¿Qué eres? ¿Sordo?"

"¡A ti nadie te recordaría porque eres un grandísimo teme! ¡En cambio a mí, solo mírame, soy el único e inmensurable rey de los…!"

"¡Rey de los imbéciles!"

"¡Sakura-chan, mira al teme!"

"Moo, ustedes no cambian más…*risas*"

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Una punzada en la sien y otra en el corazón.

Sakura se quedó estática de repente. Sus cuerpo y su mente atravesaron un estado turbulento en el que recuerdos se proyectaron en su mente. Siluetas borrosas, manchas de color, cantarinas risas, labios curvados en sonrisas. Un atardecer y tres personas rozando sus hombros en un encuentro afectuoso.

"Sakura"

Si nombre había sonado con una cadencia poderosa que le hubo despertado sensaciones extrañas. Recuerdos dentro de recuerdos. Corazones acogidos, reacciones sin comprender. Sakura quiso atribuir eso (cuando ya había recobrado el control de su cuerpo) a que era la reacción de los antibióticos que le había sido suministrados estos días que hubo estado en el hospital.

Quizá la combinación de la droga había ocasionado que su cuerpo se sintiera extraño y que se sintiera, repentinamente, mareada.

Aunque no podía asegurar que aquellos fragmentos sin sentido fuesen alucinaciones o producidos por la droga. Aquello había sido sorpresivo y sin explicación.

Y mientras Sakura luchaba con su inestabilidad, Naruto la miraba con calma. La efusividad en su rostro se fue perdiendo hasta terminar con una expresión trémula.

—¿Estás bien? —preguntó con tono gangoso. Sakura no pudo entender a qué se debía aquella repentina preocupación hacia un desconocido, mas no hizo escándalo cuando sintió su mano en su espalda. Aquél gesto le hizo sentir extrañamente tranquila.

—¿Cómo sabes mi nombre? —El rubio la miró por eternos segundos en los que parecía querer decirle tanto; finalmente solo sonrió.

—Ah, la vieja Tsunade siempre deja desordenados sus papeles en su oficina así que simplemente vi el expediente de su último paciente cuando fui de visita. Tu foto estaba ahí, junto a tu nombre.

—¿Tsu-Tsunade…? —Naruto asintió, sonriéndole.

—Ella es quien se hizo cargo de ti estos días ¿verdad?. Yo soy su sobrino —Sakura buscó la mentira en sus ojos pero solo obtuvo una gran veracidad en ellos. Eran demasiado puros y transparentes. Demasiado sinceros; le resultaban familiares.

Mientras más hablaba Naruto, más era la ansiedad de la pelirrosa por entenderse a sí misma y al motivo de su curiosidad hacia él. Aunque mientras hablaba entendió un par de cosas. A pesar de no callarse, podía tolerarlo. Se sorprendió a si misma dado que la mayoría de las veces explotaba con facilidad ante este tipo de personas, las parlanchinas.

Ahora estaba ahí, en una de las tantas salas de espera, sintiendo transcurrir el tiempo en compañía de una persona muy habladora. Al menos el ambiente ya no se tornaba tan silencioso ni era incómodo.

También descubrió que él era un mentiroso desobligado y un bromista fatal. Por esos largos minutos, en los que Sakura pretendía esperar agobiada en pensamientos el arribo de Sasori, estuvo todo el rato en compañía de él y sus chistes malos. Hablaba y hablaba. Ella simplemente oía.

—¿Qué cosas te gustan, Sakura-chan? —la susodicha ladeó una mueca astuta. Si hubiese sido otra persona la que se hubiese atrevido a agregarle el 'chan' a su nombre definitivamente habría tenido un destino doloroso. Sin embargo, en su lugar, su pecho se estrechó al oírlo. Como la primera punzada cerca del corazón. Pero no dolía, era cálida. Terminó sonriendo con astucia y maña.

—Adivínalo, se nota que eres muy bueno en eso—presumió con alarde divertido, refiriéndose a la manera en que había adivinado su nombre minutos atrás.

Se está divirtiendo, pensó el rubio.

Naruto, al percibirlo, se azoró pero rápidamente recobró una sonrisa divertida y entusiasmada para erguirse mejor y acomodarse de un mejor modo para verla con intensidad a los ojos.

—Soy muy bueno ¿sabes?. Cierra los ojos —Sakura no pudo evitar rodar los ojos y reírse mientras se burlaba de aquello—. Anda, solo hazlo.

—¿Eres de confianza? —bromeó ella.

—Completamente —en el momento en que Naruto tomó su mano, sin presencia alguna de broma o risa, Sakura se sintió ligera, como si flotara, más solo guardó silencio y le permitió seguir tocándola a pesar de que estaba consciente de que Naruto era alguien a quien acababa de conocer. Por alguna extraña razón le brindaba confianza—. Anda. Ciérralos.

Sintió el apretón de manos y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Finalmente los cerró.

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"Él es, quizá, la persona que nos entiende mejor que nadie, mejor que nosotros mismos"

"¿El dobe? Pero si es un menso"

"No, Sasuke-kun…Él es el pilar de ambos…"

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Sakura se sumergió en un mundo distinto a partir de ahí. Uno en el que ella estaba de pie viendo la espalda de alguien más. Alguien muy similar y familiar. Uno en el que 'quien se parece a ella' y alguien más, hablan a cerca de un ser muy querido.

—Ya se… —escucha murmurar a Naruto. A pesar de que su mente se encuentra conectada a un mundo diferente detrás de sus párpados, su cuerpo sigue conectado a la realidad. Al presente.

Nadie nunca supo las cosas maravillosas que Sakura resguardaba en su interior. Como por ejemplo su gusto hacia el mar. Quizá ahora la mayoría de las personas que la rodeaban lo sabían porque personas ajenas se lo habían contado pero no porque haya salido de los labios de la pelirrosa.

—Cuando rompen las olas… —y sin embargo parecía ser que Naruto sí era alguna clase de adivino pues había acertado sin necesidad de haberle dicho nada. Sakura pensó en el sonido que las olas hacen, evocó la ilusión de su mente aun con los ojos cerrados, en donde podía sentir la arena humedecida cosquillear sus pies descalzos. Fría, pero muy refrescante—. El mar…, cuando es de noche, es misterioso ¿no es así…?

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"… ¿Sakura-chan…?"

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Pasando del día a la noche, Sakura se transportó en el horizonte donde la luna se perdía y se desdibujaba. Donde ella estaba de pie admirando la quietud de las olas, oyendo una voz.

La pelirrosa fue abriendo los ojos con lentitud estremecedora. Ahogándose en su propia sorpresa al darse cuenta del largo tiempo que había transcurrido en su mente pero no en la realidad. Miró al rubio como si fuera una especie de ilusionista. No estaba asustada, estaba confundida.

—¿Q-Qué…qué fue lo que…?

—Te dije que era muy bueno ¿no? —Una risa reconfortante, a Sakura no le da miedo confiar en él, y es esa misma razón la que la hace pensar que en verdad está loca por confiar en un desconocido—. Parece que se nos acabó el tiempo, Sakura-chan —la pelirrosa parpadeó, escuchando pasos acercarse. Naruto se puso de pie dejándola a ella sentada mientras lo observaba. Sonrió—. Te gusta leer ¿no es así? —la muchacha se estremeció. No le había contado nada aún, ni sobre el hecho de que sí le gustaba el mar ni mucho menos su gusto por leer. ¿Cómo lo sabía?—. La próxima vez que te vea por aquí espero no sea por una recaída —le sonrió él nuevamente—. Te obsequiaré algo cuando nos volvamos a ver.

—¿Eh? Pero ni siquiera sabes si...

—Nos volveremos a ver —repitió con certeza.

Una determinante respuesta que provocó en Sakura un flujo de emociones recorrer su cuerpo. Lo miró con sorpresa para luego mirarlo con recelo, obligada a cerrar los ojos debido a una sensación de escozor en ellos. Cuando los abrió nuevamente, él ya no estaba.

—¿A dónde se fue? —se puso de pie, y en vano recorrió con la mirada los pasillos esperando encontrarse con la vista de su espalda pero no había nadie.

—Sakura —la muchacha se estremeció, pegando un saltito. Sasori apareció con una carpeta en mano detrás de ella. La expresión de Sakura era digna de ser juzgada por él—. ¿Qué pasa? ¿Te sientes mal de nuevo?

—Ya no está… —musitó, incoherente para él. El pelirrojo encarnó una ceja y alzó su mano libre para tocarle la frente, advirtiendo por si la fiebre había vuelto y era la razón por la que la encontraba desorientada.

—¿Quién ya no está?

—Ese chico…

—¿Ah? —el mayor miró en ambas direcciones esperando ver a alguien. Nada —. Tal vez lo imaginaste. Anda, necesitas descansar, vamos a casa.

Sakura se dejó guiar debido a la ensoñación que su hermano creí que tenía en esos momentos pero ella estaba renuente a olvidar lo que había sucedido y a fingir que lo había imaginado. Protegida por los brazos de su hermano al rededor de su cintura, volteó el rostro y miró una última vez hacia el pasillo por encima de su hombro al caminar.

Una risa perduró por esos segundos en los que volvió su mirada para ver si podía encontrarlo.

Una risa conocida.

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II

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De esas veces en las que algo extraordinario sucede y no puedes contener la extraña ansiedad que sientes.

Sasuke no mermaba sus palabras ni reparaba en lo molesto que estaba siendo en la forma en la que apresuraba a Itachi con las compras del supermercado. Si bien había sido idea del menor ir en compañía de su hermano, ahora parecía más desesperado por irse que el tiempo que le tomó despertar a Itachi y sacarlo de la cama.

—¿Puedes apresurarte? —aquella preguntaba sonaba más a una orden directa hacia Itachi, quien ya tenía más de cinco minutos frente al anaquel de ingredientes para dangos.

—¿Quieres moderar, por favor, tu desesperación? Hacer el super es cosa muy seria —Sasuke rodó los ojos, airado.

—No hay cosa seria en hacerla de madre.

—Lo es para tu estómago —insistió el de coleta volviendo a su indecisión frente a los anaqueles. Sasuke gruñó, irritado, llevándose las manos a detrás de la nuca mientras se perdía en otro pasillo y así alejaba las ganas de arrastrar a Itachi de una vez hacia la fila para pagar.

Dos días enteros sin ir a mansión de los Aoyama.

Dos días en los que sus únicos consuelos, tras su desesperación al ver caer a Sakura en sus brazos, habían sido los mensajes de texto (cortantes) de Sasori indicándole el estado de su hermana, solo y únicamente porque había sido el mismo Sasuke quien le había casi suplicado que lo mantuviera informado sobre el estado de la pelirrosa.

Una molestia.

Eso le había gritado, y hasta ese día no le había tomado importancia desde que Sakura había ingresado al hospital pero al cabo de las horas se dio cuenta de lo que para él habían significado esas dos palabras.

No podía definirlo pero había sentido una opresión en el pecho. Un desazón en el ambiente. Tristeza en sus ojos.

Si bien estaba preocupado por ella, más de lo que debería en realidad, evocar la escena en la que Sakura le soltaba aquellas dos palabras, para luego desmayarse frente a él, había sido muy extraña.

Hacía lo imposible para que no le importara más de lo normal pero el hecho de que ella se hubiese acercado más a él le hería más. Seguía siendo la hermana de su jefe pero tras el Tanabata parecía que se habían vuelto un poco más cercanos. Y la convivencia era la razón por la que ahora estaba eso en cuanto había recibido el mensaje de Sasori indicándole que Sakura regresaría ese mismo día a casa, luego de que la hubiese dado de alta, elevó su ansiedad a querer verla de inmediato. Para saber que se encontraba bien. Para saber a que se había debido aquel grito. Porque igual deseaba saber el porqué le dolía el corazón.

Y esa era la razón por la que estaba intentando no cometer homicidio contra su hermano mayor.

—¡Lo tengo! —oyó gritar al mayor antes de llegar a la nota más aguda ante el horror.

Sasuke estampó una de sus manos en su rostro escuchando el desastre que había propiciado Itachi luego de que, de manera enjundiosa, se hubiese encaprichado con alcanzar la caja más alta de una torre de masa para cocinar, ocasionando que ésta se viniera abajo completamente.

Gruñó y rechinó los dientes.

Que lo perdonara la benévola Mikoto pues iba a asesinar a su hermano mayor.

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III

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Sasuke intento moderarse.

Aquella manera de caminar apresurado le daba la imagen de un loco recién salido del psiquiátrico.

Ansioso por correr.

—Sasuke, cálmate, esto no es una maratón —Está de más decir que el menor no se detuvo ni siquiera a mirar si venían autos por la calle—. ¡Sasuke! —el azabache solo gruñó, deteniéndose con fuerza para lanzar miradas furiosas hacia los automovilistas y luego hacia Itachi—. ¡Por Mikoto! ¡¿Qué nunca te enseñaron en el kínder a mirar la calle antes de cruzar?!

—No estoy de humor.

—Hoy estas nefasto.

No quería llevar a Itachi a su trabajo pero haberse negado a que lo acompañara hubiese resultado peor así que no le había quedado de otra más que aceptar que le siguiera, si es que podía.

Sasuke miró su reloj con insistencia; a esta hora quizá los Aoyama ya habrían llegado.

Sakura.

Pronunció su nombre en pensamientos.

¿Estaría molesta? ¿Estaría triste? ¿De mal humor por haber ido a un hospital? ¿Le habría dado una crisis? ¿Estaría bien?

—Sasuke, con un llamado es más que suficiente —regañó el mayor viendo como el incesante dedo de Sasuke estaba mutilando, prácticamente, el timbre del intercomunicador de la puerta principal de la mansión.

—¿Por qué tardan tanto?

El mal humor de Sasuke se disipó en cuanto escuchó el rugir de un motor pasar detrás de él y combinarse con el sonido de los engranajes de la puerta metálica de la cochera, combinarse. Reconoció el auto negro al instante y supuso que acababan de llegar. Se asomó para ver como el auto aparcaba hasta quedar cerca del acceso, viendo como finalmente una de las puertas era abierta.

Sasuke se escabulló entre la reja antes de que ésta se cerrara completamente.

Tan apresurado que no se detuvo a saludar a Kakashi o a cualquiera de las personas que lo recibió con una sonrisa de bienvenida.

En cuanto Sasori ofreció su mano hacia el interior del auto fue que su corazón palpitó.

Descalza, como siempre, Sakura se negó a aceptar las sandalias que Shion se había esmerado en seleccionar para ella para ofrecérselas en cuanto llegara. El pelirrojo suspiró de la misma manera en la que se enfadaba con ella cuando rechazaba sus órdenes, y entonces Sasuke supo que detrás del sentido y la razón que ella había tenido para gritarle, con esos dos días de ausencia, Sakura seguía siendo la misma.

Y eso lo atesoró con aquella sonrisa de alivio como prueba.

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IV

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Sasuke no esperaba que el hermano mayor de Sakura lo recibiera con una sonrisa, y no es como que en alguna ocasión le haya dedicado una.

No era para menos pero quizá la idea que tenía Sasori sobre él, esta vez, era errónea.

Quizá creía que el mismo Sasuke había tenido que ver con el desvanecimiento de su hermana. Que quizá lo había provocado. Y quizá por eso mismo, desde hace unos días, no lo veía con buena cara. Incluso ahora, podía asegurar que la razón por la que Sasori no se separó si quiera un milímetro de Sakura, desde que había arribado a la mansión, al conducirla a su habitación había sido porque quería evitar que hablara con él.

Y aunque a Matsuoka le sobrecogía una alegría al verla de regreso, también estaba esa sensación por querer hablarle sin miramientos.

—Creo que está molesto contigo —comentó Itachi, quien estaba a su lado.

—¿Enserio? No lo había notado —ironizó Sasuke ante el comentario. Ambos esperaban en la sala ahora. Era domingo y Sasuke debía desvelarse esa noche entera para presentar su examen al día siguiente. Examen que, juzgando por la poca atención que le había dedicado, quizá no aprobaría.

Él estaba más interesado en Sakura. En volver a hablarle. En preguntarle cómo se sentía pero sobretodo el preguntarle la razón de su última conversación.

—Sakura, vuelve aquí ahora.

Los pasos apresurados de Sasori, junto a su demandante voz no, fueron suficientes para la intrépida Sakura, quien al cabo de unos segundos apareció al pie de la escalera con ese característico aire de inocencia y despreocupación por el mundo.

Sasuke se puso de pie al instante dejando atrás a Itachi por leves segundos.

—Sakura… —pronunció su nombre con delicadeza.

Sakura se tiñó de colores. Era difícil para su entendimiento el sentirse así como la pronunciación de su nombre. ¿Acaso es que no podía controlarse? Tragó grueso, respiró profundo, y recobró la calma. No quería verse ansiosa.

—Que radiante te ves, Sakura—la pelirrosa reparó en Itachi y sonrió ante el cumplido. Ante esa sonrisa encantadora y casi despreocupada, el corazón de Sasuke palpitó, aunque se disgustó un poco pues no iba dedicada a él. Aquél pensamiento le hizo sentir como un idiota.

—Sakura, te dije que fueras a descansar —reprendió Sasori a los pocos segundos de haber aparecido detrás de Sakura, con aquella severidad que pretendía demostrar siempre. Mas sin embargo en Sakura no causaba algún efecto, quien solo lo miró cansinamente para luego dar una vuelta y enfrentarlo.

—No quiero.

—Te acaban de dar de alta. Tu salud es delicada, tengo que evitar que recaigas de nuevo —Sakura frunció el ceño.

—Mi mal humor es eso que hace que yo recaiga y justamente ahora me estás haciendo enfadar —el mayor engrandeció los ojos ante la desobediencia e Itachi casi no pudo aguantarse las ganas de reírse—. No quiero descansar. Dos días en una cama son suficientes.

—No seas terca y…

—Oye… —Sakura volteó al oírlo. No esperaba percibir preocupación en su voz. Al menos no esperaba que le afectara tanto su ausencia. A pesar de eso lo miró con calma, como quien sabe que es la razón de la tristeza de otra persona—. Deberías de descansar —la pelirrosa lo miró con una serenidad que ella misma no había experimentado antes. Esforzarse por alguien a quien no conoce, eso era lo que ella veía en él.

La manera en la que la animaba, quizá aunque él no se diese cuenta de que lo hacía. En la que se acordaba de ella en pequeños detalles, en las miradas tiernas y fugaces.

Ella también quería esforzarse en devolverle el favor. En estar presente cuando los ojos de él pidieran querer hablar a pesar de que sus acciones demostraran lo contrario.

—Descansaré mucho el día que muera —Mas sin embargo no podía rehuir a la realidad. Aunque esperaba que lo tomaran como uno más de sus comentarios frívolos en su intento por sonar sarcástica. La respuesta fue la esperaba: tres pares de ojos viéndola en silencio.

Itachi fue el primero en entender que aquella había sido una respuesta propia de ella. Y que no era mal intencionada, simplemente pretendía ser realista y cómica a la vez. Tenía presente su enfermedad y sin embargo no le temía, al contrario, le gustaba ver a la muerte como algo que eventualmente albergaría cada una de las almas de las personas en el mundo.

Al comprenderlo, sonrió.

—Para eso falta mucho, linda Sakura —la pelirrosa encontró en la sonrisa de Itachi un apoyo distinto al de con Sasori, y le hizo sentir tranquila. Un misterio que ella no sabía detrás de esa fraternal sonrisa—. Seguramente serás una adorable abuelita de cabello rosa y tendrás muchos nietos jugando alrededor de ti —Sakura rió en medio del agua salada que se asomó ligeramente por sus ojos—. Y el afortunado esposo seré yo ¿verdad?

—¡O-Oye!

—¡Itachi! —gritó Sasuke tras el grito de Sasori, sonrojado del enfado.

—¿Ves, Sasori? —Sakura se apresuró a decir, volviéndose hacia su hermano—. Estaré bien.

Él pudo leer claramente aquellas palabras sin voz por medio de sus labios, y aunque sabía de la sarcástica personalidad de su hermana, sabía que aquella sonrisa era auténtica. Suspiró, resignado. Aunque aun no se resignaba a ceder ante su jardinero pues habían ciertos aspectos que aún debía aclarar con él.

—De acuerdo. Tú ganas esta vez, pero en cuanto te sientas cansada te retiras a tu habitación ¿está bien? —Sakura asintió con solemnidad—. Matsuoka —Itachi se señaló a si mismo en una escena que parecía sacada de un programa de comedia. A los pocos segundos, Sasuke le apartó, plantándose frente al de ojos marrones—. Tú y yo hablaremos luego —el azabache asintió—. Ahora solo cuida de ella.

—Lo haré.

El significado de sus gestos.

Esa misma tarde Sasuke no dejó de releer aquel trozo de papel que sujetaba entre los dedos, desafiando la gravedad en sus manos alzadas hacia el techo desde su habitación.

Itachi hacia reír a Sakura y le propiciaba enormes risas. Al final del día, no pudo acercarse demasiado ni pasar un momento con ella a solas para hablarle sobre aquella vez. Quería creer que ella también esperaba poder aclarar todo pues lo notaba en sus múltiples miradas.

Si al final hubiese dicho algo en cuanto ella sujetó su mano antes de irse, cuando le entregó aquel pequeño papel hecho bolita.

Cuando sus ojos aun lo miraban junto a los sentimientos de ese par de palabras.

"Pasarás tu examen así que mañana celebraremos. Es una orden"

Esa era la Sakura que conocía.

La directa.

La que decía las cosas tal cual las pensaba.

La que era estricta. La que conmovía su corazón.

Sasuke cayó dormido luego de releer unas cien veces esa nota.

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V

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El entusiasmo de Itachi, esa mañana, era inconmensurable.

Sasuke lo miraba de un lado al otro correr.

Su prueba de historia había finalizado y él esperaba haber hecho un buen papel.

Era costumbre en su familia que luego de un gran 'logro', todos festejaran, sin embargo, aun desconocía los resultados del examen por lo que aún no había asegurado ese logro para festejar.

—¡Dulces! ¡De seguro a Sakura le gustan los dangos dulces! ¿Tu qué opinas, Sasuke?

Pero diganselo a Itachi, quien usa cualquier evento trivial para hacer una celebración. Sasuke incluso estaba arrepentido de haberle contado a Itachi sobre la nota que Sakura le había dado ayer. Iban a celebrarlo, sí, pero eso se vería cuando Sasuke obtuviera los resultado, y por supuesto Itachi no estaba dentro de sus planes. Sasuke planeaba pasar tiempo a solas con ella, tener tiempo de conversar sobre todo eso que le comenzó a causar ansiedad desde el día en que desfalleció en sus brazos, pero haberle informado sobre ello a su hermano mayor definitivamente no había sido su idea más brillante.

—Solo toma cualquiera y paga, se me hace tarde —resopló el azabache con la impaciencia en el rostro. Itachi se detuvo, y en medio de su recolección de ingredientes ensanchó una sonrisa burlesca—. ¿Qué?

—Hueles a cita —Sasuke encarnó una ceja.

—¿Perdón?

—Ah, por favor , ¿me crees ciego? ¿Qué es esto? De repente te peinas, te perfumas…—hace una pausa, señalando su vestimenta—. ¿Esa polera es nueva? ¿Y que hay con esos zapatos nuevos? —Una caja de cereal fue a estampar en el rostro de Itachi—. ¡Lo sabía, te lo dije, te dije que ella te iba a…!

El resto de la discusión se volvió una guerra de azúcares en las que ambos tuvieron que hacerse responsables por todo el tiradero que había dispersado en el piso de aquél pasillo del centro comercial.

—Solo quiero dejar en claro que… —Sasuke carraspeó, deteniéndose un poco a pensar antes de hablar, en medio del carmín de sus mejillas imposible de quitar—. Me vestí así porque tenía que ir presentable a la prueba de historia —Itachi embozó una sonrisa astuta.

—Claro, y ¿Cómo explicas el oso de peluche que había encima de tu cama? ¿Me vas a decir que aun duermes con osos de peluche?—el menor se detuvo de golpe, a tan solo centímetros de llegar a la mansión de los Aoyama.

Pánico era lo que reflejaba su rostro pálido. Itachi solo se carcajeó aun más desde que se había despertado en la mañana cuando, por curiosidad, mientras Sasuke se duchaba, había entrado a su habitación, descubriendo un lindo peluche de conejo.

—¿¡E-Entraste a mi habitación!?

—Eres tan predecible —se excusó el mayor haciendo un gesto con sus manos de restarle importancia.

—¡E-Eso…eso no es…e-ella…!

—¿Quién?

A Sasuke dejó de circularle el oxígeno cuando la oyó. ¿Por qué siempre aparecía de la nada? No esperaba verla tan pronto, al menos no dentro de los próximos dos minutos que le tomara en atravesar la puerta y dirigirse a la sala.

Sakura no era una chica ordinaria, eso le quedaba claro. Lo que no lo hacía era entender porque en lugar Kakashi, o Amaru, incluso Shion, Sakura era quien se encontraba del otro lado de la puerta. ¿Que no ella se la pasaba estrictamente dentro de la casa? Pero estaba ahí, recibiéndole, usando un vestido adorable, peinada con pequeños rizos y un moño discreto. Sin maquillaje pero era el mismo rosado de sus labios y mejillas eran los que la hacían ver tan bella tal como siempre.

Matsuoka tragó grueso intentando reprimir ese extraño cosquilleo que le había recorrido todo el cuerpo con tan solo verla. Intentaba no sudar y parecer un cerdo. Intentaba no abrir la boca y dejar escapar puras sandeces.

—¡Ah, que bella te ves!

A su vez Sasuke debió prever que Itachi se le lanzaría enseguida y la atosigaría. Abrazándola y estrujándola con fuerza.

A pesar de saber que la personalidad de su hermano desde siempre fue esa, en ese instante un instinto de competencia despertó al verlos juntos. Uno que normalmente no emergía de él.

"…él siempre fue mejor…"

"Yo lo superaré…"

¿Estaba mal actuar así?

No lo podía saber pero antes de que se diera cuenta, y de que Itachi siguiera restregando su mejilla contra la de Sakura, Sasuke lo apartó. Con una expresión diferente, de esas que compiten.

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VI

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Sasuke quiso atribuir a su mal humor repentino a la costumbre que tenía al molestarse por los chistes mal elaborados que su hermano mayor siempre le decía. Quería pensar que no le molestaba, que solo estaba siendo infantil al no tolerar ver a la pelirrosa reír con él. Sin embargo no era cualidad suya ser paciente. Así había sido siempre o así lo creía él.

De esas veces en las que solía hacer berrinches e ignorar al mundo simplemente, en esta ocasión Sasuke no podía evitar sentirse molesto al oír claramente las risas de Sakura provenientes de su enorme cocina.

Itachi, como acostumbraba, tras ver 'a través' de su hermano menor, no pudo evitar sentir ternura y diversión hacia él. Por lo cual Sasuke había prefirió no acercarse más salvo mirarlo de cerca.

Las razones eran simples, y hasta incluso alguien despistado como sabía a qué se debía.

"Algún día lo sentirás"

"¿El qué, idiota?"

"Y será por ella, Teme"

"¿Ah?"

"—No querrás que nadie se le acerque"

El Sasuke de Hokkaido prefirió sacudir la cabeza antes de que comenzara a creer que realmente se estaba volviendo loco.

Aquellas voces en su cabeza no cesaban ni siquiera cuando iba al baño.

Era imprescindible la manera en que quería ocultarlo. Aquél efecto y acierto que tenían las voces en su cabeza. Desde el Tanabata lo sospechaba, que entre él y Sakura existía un relación extraña. Sospechaba no únicamente eran jefe y empleado pero el problema era que desconocía el origen de esos pensamientos.

¿De que se trataba? ¿Qué eran esas voces? ¿Por qué las oía? ¿Ella también tendría el mismo problema?

Estaba relativamente inquieto, curioso por saber si su rareza era producto de que estaba loco o de que existía algo verdaderamente alucinante que le proporcionara respuestas.

—Sasuke, ven —Itachi lo llamó desde la cocina. Sasuke suspiró, dándose cuenta de las mil vueltas que le daba a su mente—. Haremos dangos —el azabache encarnó una ceja tras llegar con ellos.

Los ingredientes estaban dispersos en la superficie de la barra de granito que había en medio de la cocina.

—¿Haremos? —ironizó el menor sintiendo pánico, no por su seguridad, sino por la de Sakura y la integridad de su cocina—. Me suena a manada. A ti se te quema hasta el agua —Sakura rió, y él se sintió extrañamente alegre por haber conseguido eso.

—Me temo que tu estás incluso peor en el ámbito de la cocina, Sasuke —atacó Itachi, y Sasuke tragó grueso al recordar el estofado de Mikoto y su pobre intento por sobrevivir a base de sopas instantáneas durante sus primeros días de independencia.

—Yo puedo hacerlos —Ambos hermanos voltearon a ver a Sakura con sorpresa.

—¿Sabes hacer dangos? —preguntó el mayor a lo que ella simplemente asintió—. ¿Dulces y salados? —nuevo asentimiento de cabeza—. ¿Divinos y redondos? —de nuevo un sí. El de coleta se removió como quinceañera, con los ojos cerrados, con la emoción en sus brazos que se movían con frenesí antes de envolver a la de ojos esmeralda en una abrazo cariñoso—. ¡Mi dios, cásate conmigo ahora!

A Sasuke terminó de hervirle la cara de manera graciosa mientras parecía una máquina locomotora echando incipiente humo por las orejas.

Y mientras el menor se había encargado de apartar al mayor de ella -nuevamente para variar- , Sakura los veía con quietud, como cuando se mira a alguien con ciertas dudas pero son esas mismas las que hacen que la persona que observa quiera conocer todo de él.

De Sasuke.

Sakura también tenía sus propias indecisiones, sus propias preguntas sin resolver sobre las recientes voces en su cabeza, sobre las reacciones que tenía con tan solo verlo a él, con tan solo oírlo.

¿Qué habría detrás de él, de todo lo que en verdad era?

Detrás de todos esos ánimos que había logrado darle, de las fuerzas que había logrado transmitirle.

Él, alguien desconocido.

Del extraño y fuerte lazo que había surgido en la noche de las estrellas del Tanabata, de ese intenso brillar que había en sus ojos, cuando parecían dos personas completamente distintas.

"Tú hiciste una promesa, una que no esperaba que se cumpliera…*risas* Eres tan molesta. Muy, muy molesta…"

—¿Sakura? —habló Itachi.

—¿Eh?

—¿Estás bien…?

"Las personas no siempre son malas. También hay personas amables…"

—Si…

"Si algún día me vuelvo alguien más, cuando algo maravilloso y divertido ocurra seguramente me reiré, a pesar de que mi yo del futuro piense que las sonrisas no son importantes para ella"

.

VII

.

Para fortuna de Sasuke, Itachi tenía un evento esa misma tarde. Una sesión de fotos en la cual él era el estilista. Casi no había demorado por lo mismo en la mansión, y Sasuke agradeció por ella pues finalmente podría tener un momento a solas con la pelirrosa.

Porque por alguna razón estar así, de esa manera, sentados bajo las pérgolas de su jardín en completo silencio le resultaba mucho más cómo a estar simplemente hablando.

Aunque sabía que tarde o temprano uno de ellos debía iniciar la conversación, aprovechaba que mientras reinaba el silencio pudiera apreciarla de esa manera. A su cabello, tan largo. Le parecía que quizá, aunque lo tuviera corto, de todas formas le gustaría.

"Voy a ir hacia adelante. Es hora de que yo vaya a la cabeza, de que los demás me vean la espalda…"

Un cabellera muy similar.

Árboles altos.

Un símbolo circular en una espalda.

Una navaja y miles de cabellos ya deshechos.

"¿Quién te hizo eso?"

—¡No! —Tenía los ojos bastante abiertos para darse cuenta de que la mirada de Sakura no era la misma. Del como su brazo se había estirado hacia ella en un intento desesperado por detener algo y ella simplemente había terminado gritando—. Yo… —se cohibió, retirando su brazo rápidamente, ocultando ambos entre el espacio que había al tener las piernas cruzadas. Sus ojos comenzaron a zigzaguear. ¿Qué había sucedido? ¿Y por qué de repente ahora se sostenía el cabello con fuerza?

—Perdón… ¿te asusté?

—U-un poco —pronunció ella, quedamente. Aún sin soltarse el cabello del todo.

Sasuke notó lo largo que lo tenía y eso solo ocasionó que volviera a recordar y a sentir una culpa extraña.

"Su cabello era largo. Más largo de lo normal. Lo detestaba pero al mismo tiempo…me gustaba…me gustaba mucho…, olía a cerezas. Nunca se lo dije y eso algo que comencé a lamentar tras lo que sucedió en el bosque de la Muerte, cuando lo largo de su cabello dejó de existir"

—Nunca te lo cortes.

—¿Eh?

Para cuando él volteó a mirarla, ella supo que tenía a alguien diferente frente a ella.

La persona que se apoderó de sus recuerdos parecía haberse apoderado de él.

Con una voz grave y profunda, con un minúsculo ápice de culpa.

"Pero me vas a reconocer"

"No podré, Sasuke-kun, ya te dije que quizá no recuerde a nadie"

"Dije que me reconocerás, no que me vas a recordar"

"¿Y cómo lo haré?"

"Cuando me mires a los ojos"

.

—Perdóname por eso, Sakura.

"Porque nunca te dije que lo sentía aquella vez en la que tu cabello desapareció"

Sakura permaneció atónita.

Delante de ella había alguien más.

.

.

(FIN DEL CAPÍTULO)


Comentarios:

Ganzo:Creo que empezarás a acumular mis miles de disculpas por el retraso jaja bueno, pues muchas gracias por siempre comentar. Creo que dije que era una muy mala persona al dejar siempre los capítulos así pero es parte del drama. Los 'guías' que tu mencionas, bueno, jajaja nadie más lo había notado, eres el primero y estas en lo cierto. Sasuke actual es guiado casi en la mayor parte por Sakura del pasado y viceversa con Sakura actual, sin embargo, también recibirán regaños de sus 'yo' pasados, prueba es que Sasuke del pasado podrá apoderarse, 'de cierta forma', del Sasuke actual jajaja espero no haberte hecho más líos.

Amanda:Hola Amanda! jajaja tranquila, que la intriga que tienes sobre Naruto la sabrás en el capítulo que viene, te lo aseguro. Itachi igual tiene su historia, y sobre el origen del libro, todo a su tiempo (?), ya sé, soy una maldita jajaja espero que te guste este tanto como los demás. Saludos.

Notas:

Capitulo 12 done! *aplausos aplausos*

Si me tarde un poco ya pueden suponer el porqué ja ja la universidad cada vez me ahorca más pero como yo soy cool (ja ja), no les podía fallar, así que con ligero retraso, no importa.

No tengo muchos comentarios que agregar sobre el cap, ja ja tengo el tiempo encima, pero...SOY UNA MALDITA :D, siempre dejo todo picado ja ja, ya me lo han dicho varios por face y por suerte no me han matado ja ja.

En fin, espero que les haya gustado, y para mi madre Dulce, te mando una abrazote inmenso con mucho cariño, de no ser por ti no hubiese sentido ese cosquilleo al recibir comentarios tan encantadores como los tuyos, además de que me uní al lado oscuro de la fuerza (u' know what I mean ja ja)

En el próximo capítulo: El trotamundos

Desde entonces el menor de los Uchiha prefirió el cabello largo en una mujer.

"¡A Sasuke-kun le gustan las niñas de cabello largo!"

El cabello de Mikoto; no habría uno jamás que compitiera con lo que Sasuke vio en él, sin embargo…

¡Sakura!

¡Voy!

La más chillona de todas. Aquella niña que no paraba de acosarlo, si, esa. La chica…

De cabello rosa…

...

- Na...

-Naruto...,si me recuerdas

Todos somos materia, todos somos parte de nuestro propio mundo…todos viven eternamente…y si los recuerdos no perduran la esencia lo hará, por eso…"

Por eso él también pidió su propio deseo.

...

.

Este capítulo que viene es fundamental. El misterio que trajo consigo Naruto se revelará :3

Espero actualizar este fin de semana, lo cual es probable ya que finalizarán mis exámenes ja ja y tendré tiempo para dejar de ser forever alone y ver la luz del día.

En fin, gracias por sus comentarios, todos han sido respondidos adecuadamente :)

JA NE!