Claymore pertenece a Norihiro Yagi; Naruto pertenece a Masashi Kishimoto, este fic se hizo sin fines de lucro, simplemente quise escribir algo de estos dos mangas juntos

Texto entre comillas ("…") dialogo de personajes

Texto entre comillas ("…") y cursiva (cursiva) pensamientos de personajes

Texto entre comillas ("…") y negritas (negritas) énfasis en el texto mencionado, desde diálogos o descripciones de la narrativa.


Capitulo 0: El renacimiento

Rikudo Sennin a lo largo de su vida carnal fue un ser muy poderoso, a tal punto que al ver como la criatura conocida vulgarmente como el diez colas no podía ser asesinada decidió sellar el poder de la bestia dentro de su cuerpo, esto hizo que su cuerpo y genética mutaran de formas curiosas dando como resultado el nacimiento de lo que en un futuro se conocería como Shinobi y junto con su doctrina de vida que se llamaría Ninjutsu regirían el estilo de vida del continente entero en el que la batalla final con el Juubi se dio.

Después de sellar el cuerpo de la bestia en la roca que sería conocida más tarde como la luna, él empezó a tener visiones que le mostraban como seria el futuro después de su muerte y lo que vio lo alago pero al mismo tiempo lo avergonzó y quiso corregir ese destino cruel que lé esperaba a sus futuros descendientes. Logro controlar y manipular su nueva habilidad de ser el Jinchuriki del Juubi y descubrió que con ciertas preparaciones que él hiciera podría modificar ese futuro que aun no existía, pero con cada experimento le mostraba un futuro peor o más oscuro de lo que esperaba hasta que vio unos pocos escenarios en donde había esperanza, pudo ver un pequeño niño a punto de ser asesinado por un zorro gigante que reconoció como una de las nueve partes en las que pensaba dividir el poder del Juubi para que este no pudiera despertar.

Este pequeño niño es salvado de morir por dos adultos que supuso serian sus padres y utilizando la misma teoría que él había usado para sellar el diez colas, el zorro de nombre Kurama si su memoria no le fallaba era encerrado en el interior del niño.

Siguió teniendo varias visiones de ese niño y pudo observar que creció solo y lleno de soledad pero en el momento correcto empezaron a haber personas que le dieron apoyo y lo mantuvieron en el camino recto para que el mundo se librara de esa amenaza que él no pudo eliminar.

Pero al final no podía hacer nada, las probabilidades de fracaso eran muy altas y era un milagro si conseguía que el balance del equilibrio se mantuviera tal y como se mantendrá por muchos eones hasta que la bestia despertara.

Le hubiera gustado poder eliminar de en medio a los provocadores de esa catástrofe, pero el peligro de un resultado peor era inminente. Era irónico que necesitara tanto que las personas destinadas a nacer y llamarse Madara, Hashirama, Obito, Kabuto, Orochimaru y etc., fueran requeridos que vivieran o si no las consecuencias serian catastróficas.

Por eso por el resto de su vida se dio en la tarea de preparar el terreno para que el clan Uzumaki sea creado, afortunadamente la división de los Senju descendientes de su segundo hijo podía anticiparla con las suficientes preparaciones cuando él estuviera con vida. Hizo muchas otras cosas más y para cuando llego el momento de partir hizo lo último que le faltaba, que nacieran esas nueve bestias que aterrorizarían a los seres humanos hasta que sean usados como armas por sus descendientes.

Después de morir se dio cuenta que el futuro que había preparado, el futuro en donde el Joven Uzumaki Naruto junto con los shinobis que lo seguían derrotarán para siempre a la bestia con diez colas destruyendo su cuerpo y dividiendo nuevamente en nueve los remanentes de su esencia era muy difícil de que sucediera por factores que se dieron después de su muerte, factores que no esperaba que los vivos hicieran y en ciertas ocasiones arruinaran su plan para siempre pero afortunadamente eso no sucedía de forma definitiva.

Siempre se preguntaba cómo se podía mejorar ese escenario y por siglos la respuesta lo evadió hasta que se dio cuenta de un pequeño detalle. Un detalle insignificante si se llegara a considerar pero ahí estaba clave del éxito. Las probabilidades de éxito de 5.5 por ciento se aumentaban a un muy considerable Ochenta por ciento y aposto por esa proporción desmesurada que le llamaba la atención. Aun cuando fuera muy arriesgada y extraña.

Como siempre, el éxito de todo se encontraba en los detalles aun si fueran mínimos y en este era el caso. El detalle era muy simple y no tenía que ver ni siquiera con el continente en el que pasarán las cosas siendo que ese era el continente que le tocaba proteger.

En un continente algo lejano del suyo, el más pequeño de los continentes para ser exactos, este era usado como un laboratorio para crear armas por gente sin escrúpulos y avariciosas del mayor de los continentes que había en el planeta, en esta isla pequeña se hacían experimentos con criaturas que uno pensaría que son fantásticas pero él sabía que no lo eran, al fin y al cabo el derroto al padre de las criaturas por las que se iniciaron estos experimentos.

Las pruebas consistían en crear un tejido de dos tipos de seres similares creando una más duradera pero inestable, este tejido era agregado a simples humanos que no tenían conocimiento del chakra para crear guerreros muy poderosos, que en su mayoría eran mujeres, pero estos guerreros necesitaban mostrar sus resultados hacia sus creadores para luego producir en masa a estos guerreros y enfrentarlos en la guerra que estaba desde hace siglos en el continente más grande. Esta guerra no solo era para el control absoluto de esas tierras si no para llegar al puesto que estaba vacío desde que el Juubi desapareció. Convertirse en el Dios protector de ese continente.

En una fecha muy cercana a los acontecimientos por los que tanto estaba preparándose se sucedió un evento devastador en ese pequeño continente, una de las guerreras tuvo una transformación nefasta, según en términos locales ella se convirtió en un Kakuseisha, en pocas palabras ella se transformo en lo que normalmente cazarían ellas, en un experimento fallido para los investigadores de ese laboratorio, lamentablemente este experimento era demasiado poderoso y siendo sinceros no tendrían salvación de este ser llamado Priscilla. Su poder era muy similar al de Kurama el mas fuerte e inteligente de los Bijuus o si no ligeramente mayor, si estos dos seres se enfrentaran se desataría una batalla que desequilibraría el mundo más de lo que ya estaba.

El día que Priscilla se transformo murieron tres guerreras y una cuarta por pura fuerza de voluntad mas aparte un asunto de suerte fueron los factores de que sobreviviera, pero no le importaba la mujer que logro vivir un tiempo más si no las tres que habían muerto. Sus nombres eran Teresa, Sophia y Noel.

Cada una de ellas era la mejor de su área en la época que vivieron pero tuvieron la desgracia de enfrentarse a este ser tan aterrador, pero era conveniente que ellas hubieran perecido, he de ahí el pequeño detalle que se le escapaba por tantos siglos.

Resulta que dos de ellas reencarnarían al poco tiempo de morir y serian piezas clave en la guerra del continente shinobi, estas dos reencarnadas serian conocidas en su siguiente vida como Haruno Sakura y Uzumaki Naruto. Dos de las piedras angulares para que la guerra termine a favor del balance del planeta.

¿Pero qué pasaba con la tercera integrante?, ¿solo morirá y ya? Lamentablemente si, el Shinigami no tenía ningún uso instantáneo para su alma en el ciclo de reencarnación así que solo estaría descansando en el mundo de los muertos hasta que llegara el momento, pero ese momento seria dentro de 300 años en el futuro después de su muerte y eso no le agradaba.

Por eso hablando con el Dios de ese continente y consiguiendo su apoyo y sobre todo con ciertos favores que le debía el Shinigami consiguió que se le diera una segunda oportunidad a esa alma sin tener que reencarnar.

Y por ese motivo tenia a esa mujer enfrente de él acostada en una cama cubierta por una sabana y esperando sentado hasta que dicha alma reaccionara para poder proponerle un trato que podría ser muy beneficioso para todos los señores del mundo de los espíritus.

- "Se que has estado despierta por las últimas tres horas Teresa de la sonrisa débil, no pienso hacerte daño, al contrario quiero ayudarte"

Lentamente Teresa abre sus ojos plateados mirando hacia el techo de la habitación en la que estaba y con suavidad se sentó en la cama mostrando su torso desnudo, al darse cuenta de ello la mujer observo al hombre con ojos grises

- "Si has sabido que he estado tres horas consiente ¿por qué no hiciste nada? ¿Esperabas a que despertara?" - Rikudo Sennin no dice nada solo asiente en silencio - "Curioso, no te sientes intimidado por mi cuerpo, ya te hiciste a la idea de mi estigma... me pregunto si quieres algo con mi cuerpo o algo de mi"

- "Con tu cuerpo no quiero nada, aun no, solo quiero algo de ti" - Teresa no muestra ninguna emoción mas allá de su sonrisa - "Encajaras bien en ese lugar, eso lo tengo muy claro"

- "'Ese lugar' ¿acaso piensas venderme o algo por el estilo?" - pequeños recuerdos de su infancia inundaron su memoria, siendo sincera no le gustaría volver a pasar por el mismo trato o situación y si tenía que pelear lo haría, aun cuando la persona que tenía enfrente no podía sentir ninguna señal de Youki o similar y eso le preocupaba

- "No, no pienso hacer que pases por situaciones similares a la de tu infancia, ahora es diferente, muy diferente. Dime Teresa, ¿qué es lo último que recuerdas antes de despertar en esta habitación?"

- "No sé como sabes lo de mi infancia o el hecho de que estés tan tranquilo después de conocer mi apodo o mi nombre, no sé si debería contestarte para empezar"

- "Si me contestas podrás estar con aquella persona que tanto anhelas, esa pequeña niña que te volvió a ser humana en últimas fechas" - la mirada de Teresa cambio de plata a dorado con la mención de Clare, esa persona que estaba enfrente de ella sabia muchas cosas personales y eso le molestaba -"Perdona por alterarte, aunque la palabra fue uno de mis mejores dones en vida tengo tiempo que no hablo con un ser diferente a mi clase, te ofrezco mis disculpas"

- "Entonces estoy muerta…" - comento calmándose un poco, su ojos volvieron a la normalidad pero aun así tenía algo de su Youki activado por si las dudas - "¿Por qué me preguntabas que era lo último que recordaba?

- "Solo quería saber si estabas consiente de tu situación actual, pero al parecer veo que si lo estas, esas tres horas fingiendo inconsciencia debieron ayudarte"

- "Un poco... ¿y para que me quieres? Se supone que si estoy muerta debería de estar en el infierno por matar a humanos, según tengo entendido por las pocas enseñanzas que tengo en mi memoria del Dios de Rabona"

- "No estás tan errada pero no, solo aquellos que disfrutan de la muerte del prójimo son desterrados al Infierno para que paguen una condena referente a sus pecados, tu lo que hiciste fue salvar a alguien querido para ti de unos sujetos que pensaban en matar y abusar del prójimo, ten por seguro que esos que mastates están recibiendo su castigo"

- "Entonces si no voy a estar en el infierno, ¿qué sucederá conmigo?"

- "Lo normal en tu caso sería que solo residieras en el mundo de los espíritus esperando para que reencarnaras, cosa que no sucederá hasta dentro de 300 años a partir de ahora"

- "Y que voy a hacer hasta entonces" - pregunto analizando su situación y las palabras del hombre frente de ella

- "Tu puedes elegir estos dos caminos, elijes ir al mundo de los espíritus y esperar tu reencarnación mientras día con día pierdes nociones de quien eras y de quienes estuvieron a tu lado" - Por primera vez en su vida, si lo que tenia ahora era vida, sintió miedo, cuando se dio cuenta del plan de los bandidos sintió preocupación y cuando vio como Priscilla le corto los brazos sintió confusión, pero ahora era miedo lo que sentía y eso no le gustaba - "O puedes elegir el camino que te ofrezco, un camino que estoy seguro sacaras ventaja"

- "¿Y cuál es ese camino?" - pregunto Teresa

- "Ayudarme en un plan que tengo siglos preparando para que el balance del mundo no sea destruido" - Teresa sintió algo de ansiedad por esas palabras - "Si decides ayudarme podrás seguir viviendo aun que no en el mismo lugar que tu querida hija…"

- "Yo no tengo ninguna hija" - interrumpió Teresa al sabio, interrupción que no le molesto para nada, si quería su ayuda tendría que ser paciente para que ella elija el ayudarle o no

- "Si la tienes, es esa pequeña niña que te acompaño, ella hizo que desarrollaras el sentimiento de una madre verdadera, muchas veces el ser una madre no es que llevas dentro de tu vientre al niño, una madre es aquella que ve por ese niño en sus necesidades, aquella que protege y guie para ser una persona de bien y tú en ese pequeño lapso te convertiste en la figura materna de esa niña y ella te veía como una madre verdadera"

Teresa empezó a llorar cuando el sabio termino de hablar, dentro de su pecho había dicha y felicidad, internamente se preguntaba qué tan profundo había llegado esa niña dentro de su alma para hacerle sentir esas emociones que no entendía y no podía sentir desde hace años.

- "No digas cosas que se malinterpreten, por favor sigue con tu propuesta" - comento secándose las lagrimas con sus manos

- "Esta bien, seguirás estando viva pero no vivirás en las mismas tierras que tú conoces, serán nuevas y habrá retos muy diferentes a los que te tendrás que enfrentar, afortunadamente creo yo tienes lo necesario para vivir en este nuevo mundo, no es tan salvaje o peligroso como al que estas acostumbrada pero tiene sus desafíos aun para alguien de tu poder, veras, en los siguientes años pasara una guerra…"

Y por horas y horas los dos hablaron con respecto a la propuesta que tenia para ofrecerle él sabio. Al final de la propuesta Teresa estaba muy interesada en el plan y sabía que tenía muchas oportunidades para poder ver a Clare, claro, siempre y cuando se cumpliera el plan a la perfección, según el Rikudo Sennin que era su nombre, una vez que los resultados se den si sigue viviendo podrá hacer lo que quiera hasta que sus días lleguen a su fin de forma natural o por otros medios.

Después de que la cuarta guerra sea finalizada o en el mejor de los casos que no se dé, podrá ir a buscar a Clare y hacer lo que quiera y eso le gustaba.

- "Y si acepto para que esta guerra no se dé y si se llegara a evitar que suceda el peor escenario, ¿qué es lo que tendría que hacer?

- "Sencillo, ¿recuerdas que te había dicho que las otras dos que murieron contigo ya fueron llamadas a reencarnar?" - Teresa asiente - "Bueno tendrás que ser la madre de una de esas dos"

El color de su cara blanco se acentuó mas al comprender las palabras del sabio, tener que criar a una de esas dos fastidiosas y sobre todo pleitistas en retos personales, según ella, era mucho y solo esperaba que reencarnaran lejos una de la otra.

- "De quien… y por favor no me digas que es Noel, prefiero soportar a Sophia, ella es más discreta…"

- Tomare eso como que aceptas, así que la siguiente parte del plan es el educarte en las costumbres de ese lugar más aparte de darte un cuerpo vivo, pero por eso me encargo yo" - una pequeña risa nerviosa salía de los labios de Rikudo y Teresa lo único que se decía mentalmente era que al final de ese sufrimiento podría ver a Clare.