:) Hola!... de nuevo yo, trayendo una nueva propuesta para ustedes que espero les guste ^w^ … hace algún tiempo leí que una autora decía en su resumen: "¿por qué siempre debe ser Sakura la que conquiste a Sasuke?" por desgracia y por inconvenientes (tonta universidad) no pude leer el fic en el momento y ya luego olvidé el nombre tanto de la historia como de la autora, pero me pareció una idea realmente interesante y me dije a mí misma, ¿por qué no? Así que aquí estoy con ésta nueva historia, donde como de costumbre espero sus críticas y comentarios ^^

Aclaro que los personajes y parte de la historia no me pertenecen a mí (lastimosamente, o sino las cosas serían un poco diferentes . ) sino al gran Masashi Kishimoto; sin embargo la trama en general sí es obra mía… así que si las cosas van un poco (mucho) diferentes al animé original, ¡no se asusten! Es normal… ^u^

Advertencia final y repitiendo lo que mencioné en el resúmen: la historia es AU


Cap. 1

Durante una calurosa tarde de verano en la aldea de Konoha, todos los habitantes aprovecharon para salir a pasear un rato en busca de algo de aire fresco mientras los niños corrían felices jugando por las calles en una apacible calma. No muy lejos de allí, se encontraban sentados en un banco bajo la sombra de un gran árbol dos de los mejores ninjas de la aldea disfrutando cada uno de un gran helado para tratar de combatir la sed que les provocaba el intenso clima; era bien conocido por todos el gran lazo de amistad que unía a ambos shinobi, pese a las condiciones que habían rodeado sus vidas en el pasado.

- Siento como si aún estuviera en Sunagakure – dijo con voz floja uno de los ninja, secando el sudor que resbalaba por su rostro desde su dorado cabello y entrecerrando con pesadez sus azules ojos.

- Te quejas por todo – replicó con indiferencia su compañero de ojos y cabellos azabaches, mientras probaba otro poco de su helado.

- Bien, hablemos de algo más – dijo el rubio incorporándose en su lugar del asiento mientras miraba maliciosamente al pelinegro y sonreía retorcidamente – dime teme, ¿qué harás ahora? Ya haz rechazado a casi todas las chicas de la aldea y tus opciones se están agotando.

- Hmp – gruñó con molestia el azabache que ya se temía que el rubio le saldría con ese tema, últimamente disfrutaba mortificándolo con lo mismo una y otra vez – tú que sabes.

- Pues sé que si no actúas pronto y te decides por alguna, el clan Uchiha pronto será parte del pasado, dattebayo – habló burlonamente el oji azul mientras se recostaba cómodamente en el respaldo del banco y saboreaba con gusto su helado.

- Todas son iguales – dijo el azabache en un suspiro mirando hacia la nada, como si estuviera reflexionando más para sí mismo que hablando con el rubio – francamente no me veo atado a ninguna de ellas. La restauración de mi clan es demasiado seria para mí y quiero a alguien diferente.

- ¿Diferente? – expresó con interés el oji azul que se quedó viendo a su amigo con expectación; y luego de pensar por uno segundos añadió – ¡pero si haz conocido mujeres de todo tipo! De ojos claros, de ojos oscuros, pelinegras, rubias, castañas, pelirrojas… ¡nada te complace! – finalizó el rubio luego de enumerar en los dedos de sus manos las cualidades físicas de las citas del azabache.

- Pues... no quiero a alguien como cualquiera, no quiero a una chica común – dijo tranquilamente el pelinegro mientras veía a las personas a su alrededor, viendo con indiferencia a las mujeres que le sonreían y le coqueteaban desde lejos… a muchas ni las conocía aún pero siempre era lo mismo, finalmente su vista llegó hasta su helado y luego se posó en el helado de fresa que sostenía el rubio – no veo por qué no puedo desear conocer a alguien… ¡alguien con cabello rosa!

- ¿Nani? – inquirió nerviosamente el oji azul mirando a su amigo con los ojos como platos – acaso Sasuke conoce a… no, no puede ser ... Estás loco teme, jamás he visto a alguien así – finalizó el rubio con fingida tranquilidad.

- Hmp, de eso se trata dobe – replicó con gran impaciencia el azabache, mirando fríamente al rubio – luego de todo lo que ha pasado, de todo lo que viví durante el tiempo fuera de la aldea por estar ocupado con mi venganza y haber conocido a tanta gente…

- Sólo presumes de tus múltiples conquistas – interrumpió el rubio mientras veía de reojo al azabache y una enorme sonrisa zorruna se dibujaba en su rostro - ¡Auch! – se quejó el oji azul al recibir un gran golpe por parte del pelinegro.

- Pues aunque te duela – exclamó con altanería el azabache mientras sonreía de lado – tú tienes a tus pies a una y ni con esa puedes.

- ¿Eh? – preguntó confundido el rubio – ¿a qué te refieres?

- A que eres un tarado – respondió con indiferencia el azabache, definitivamente esa oji perla no sabía en lo que se había metido al fijarse en alguien tan despistado como Naruto.

- Y tú eres un teme, pero aún así eres mi mejor amigo – dijo el oji azul con una gran sonrisa que el azabache correspondió – bien Sasuke, ahora respóndeme dos cosas: la primera, ¿qué es lo que tanto dices buscar entonces en la afortunada que elijas?; y segundo, ¿te vas a acabar tu helado? Es que ya terminé el mío y veo que tú ni la mitad llevas, parece que no quieres.

- Dobe – susurró el pelinegro con resignación mientras le entregaba su helado al rubio que lo recibió con alegría y lo empezó a devorar – pues, quiero conocer a una chica única. Hasta ahora he salido con muchas mujeres – dijo esto último mientras veía con superioridad al rubio, quien lo miró de mala gana – y para pasar el rato ha estado bien… pero esto es otra cosa, implicaría casarme y todo eso.

- Con la cara que pones al decirlo dudo que alguna te acepte – dijo el rubio con burla al referirse a la expresión de malestar que ponía el azabache cada vez que hablaba de matrimonio, sin embargo con tal de restaurar su clan, el pelinegro estaba dispuesto a someterse a algo así; Naruto pensaba que tal vez esa molestia que le causaba al pelinegro el verse unido a una mujer en una relación así como el matrimonio, era lo que lo hacía rechazar a todas las mujeres que se le cruzaban y se le insinuaban – ¿y eso por eso que te empeñas en buscar a alguien tan… rara?

- ¡No seas baka Naruto! – espetó con enojo el azabache – cuando dije lo del cabello rosa no me refería a algo literal, no te lo tomes tan en serio; lo que quise decir es que estoy cansado de las mujeres que conozco, todas son tan frívolas y superficiales… ya no quiero más de eso.

- Entiendo – dijo el oji azul con comprensión – no te rindas, tal vez aparezca algún día esa extraña mujer; por ahora deberías pensar en la revisión médica que debes hacerte mañana, la última vez que regresamos de una misión y no fuimos a tiempo al chequeo, la vieja se enojó mucho – exclamó divertido el rubio recordando esa ocasión.

...

...

Al día siguiente el azabache se levantó temprano y se preparó el desayuno para estar listo a tiempo y llegar puntual a su revisión médica luego de la misión que habían realizado en la Aldea de la Arena, sabía que Naruto tenía su cita en el hospital unas horas antes que él así que decidió recostarse un poco en un sillón mientras miles de imágenes de su infancia cruzaban por su mente; recuerdos de cuando era feliz con su familia, sus padres, su hermano Itachi y él riendo y divirtiéndose como siempre… sin embargo ahora todo era diferente, Itachi había resuelto traicionar al clan y se atrevió a asesinar a su propia familia y humillarlo a él cuando lo dejó con vida por considerarlo poco digno siquiera de morir en sus manos; no obstante Sasuke se había encargado de dejarle claro que ya no era aquel niñito asustadizo y débil que él conoció, sino que se había convertido en un fuerte ninja, digno miembro del clan Uchiha.

¿Acaso algún día volvería a ver su gran barrio Uchiha habitado por otros miembros de su clan? Esa ilusión era cada vez más lejana para el azabache, quien a pesar de estar empeñado en restaurar la gloria y el honor del clan Uchiha, veía con nostalgia la forma como ese sueño se desvanecía ante él como agua escurriendo entre sus dedos al no encontrar a alguien digno de perpetuar su estirpe. Consultó la hora y se apresuró a salir rumbo al hospital, faltaba media hora para su turno y lo último que quería era otro sermón de la Hokage.

- Así que ustedes también regresaron ya – saludó alegremente un castaño mientras acariciaba a su enorme perro blanco que movía la cola contento.

- Kiba – respondió el pelinegro, moviendo su cabeza en señal de saludo.

- Nosotros también regresamos hace unas horas, Tsunade-sama nos citó a revisión para ésta tarde – exclamó Kiba aún con una gran sonrisa mientras veía a sus compañeros de equipo junto a él – sólo espero que me toque con esa chica nueva que estaba con la Hokage, dicen que ella la entrenó personalmente durante años y que es una gran médico; y si es tan buena en la medicina como lo es de linda, de seguro me enfermaré más seguido jajaja.

- Si, ella me pareció muy agradable – dijo tímidamente la oji perla junto a Kiba, mientras veía al suelo.

- Ya debo irme – dijo el pelinegro con indiferencia ante la charla de Kiba, definitivamente no le interesaba saber sobre una chica nueva y esperaba no encontrársela, de seguro tendría que soportar que ella le coqueteara también y en ese momento no se sentía de ánimos para eso.

Sasuke siguió su camino y a pesar de ir a paso lento llegó antes de lo que se imaginaba a la entrada del hospital de Konoha, observó la gran puerta por la que entraban y salían muchas personas, cuando de repente vió algo que le extrañó mucho, afiló la mirada para tratar de distinguir mejor la confusa silueta de alguien que se movía rápidamente entre las demás personas, sin embargo sólo logró ver algo así como una mancha rosa que desaparecía hacia el interior del hospital.

- Hmp. Creo que estoy alucinando – decía el azabache para sí mismo – tal vez no es tan mala idea ésta revisión, el calor de Sunagakure me afectó más de lo que creo.

El pelinegro se pasó una mano por su cabello y luego dio un largo suspiro para encaminarse hacia la entrada y buscar a Shizune para que le indique el consultorio donde lo atenderían, quería acabar de una vez con todo eso para salir de ese lugar; aunque no lo admitiera frente a los demás, los hospitales lo inquietaban un poco.

- Buenos días, Sasuke – saludó cortésmente una mujer pelinegra – ¿vienes a tu chequeo verdad?

Sasuke sólo asintió con la cabeza mientras Shizune le entregaba una hoja donde le señalaba el consultorio al que debía dirigirse y un formulario que debía ser diligenciado por el médico que lo atendiera, el azabache empezó a caminar mientras leía el papel hasta que sintió como alguien se tropezaba con él.

- Disculpe – se escuchó la delicada voz de la mujer que tropezó con el azabache, quien siguió su camino de inmediato. Sasuke, apenas retiró su vista del papel y se dio vuelta para ver a la persona que chocó con él y se llevó una gran sorpresa, abrió sus ojos como platos al darse cuenta de que era la chica de cabello rosa que apenas si había distinguido hacía unos minutos en la entrada del hospital; por algún impulso que él mismo desconoció, fue tras ella para verla bien y quizás hablarle, sin embargo cuando dobló por la esquina que ella había cruzado vió una escena que no le agradó.

- También me alegra verte Naruto – dijo con gran felicidad la pelirrosa mientras abrazaba fuertemente al rubio quien la sujetaba también por la cintura.

- Sabía que lograrías llegar hasta aquí, siempre te dije que tenías mucho talento ¡dattebayo! – exclamó con una enorme sonrisa el rubio, aún abrazando a la pelirrosa.

- No sabía que todavía estabas por aquí dobe – dijo con seriedad el azabache llegando al lado del oji azul. La pelirrosa de inmediato se soltó de Naruto para ver quién le hablaba y se encontró con unos profundos ojos negros que la miraban fijamente.

- Ya me iba a llevarle esto a la anciana – habló con actitud severa el rubio al notar la mirada curiosa del azabache sobre la pelirrosa mientras le señalaba el papel que llevaba en su mano para tratar de alejarlo de ella – pero Shizune me dijo que Sakura-chan estaba aquí y quise saludarla.

- ¿Sakura? – inquirió el azabache con una ceja levantada y cruzado de brazos; aún así no podía evitar ver a la chica junto a Naruto, le parecía realmente hermosa, esos brillantes ojos verde de un tono jade tan lleno de vida que lo hacían perderse en su mirada… su pequeña y delgada figura que la hacían ver tan frágil y delicada que le inspiraba un gran sentimiento de protección, cada rasgo de su rostro tan exquisito y fino. Ya había conocido antes a mujeres bellas, pero había algo especial en ella que le llamaba la atención; ese exótico color de cabello, se veía tan sedoso al tacto que tuvo que contenerse para no enredar sus dedos entre ese rosado cabello… ¡un momento!, ¿qué acababa de pensar?, su cabello era… ¡era rosa!

Cuando el día anterior le había mencionado eso a Naruto, jamás pensó que sería casi como si hubiera invocado la llegada de esa chica a la aldea. Él había dicho eso como una forma de explicarle a su atolondrado amigo que quería encontrar a alguien diferente, hasta el mismo Naruto confesó jamás haber conocido a alguien así, y ahora se aparecía frente a él abrazando a una mujer con la única característica que Sasuke creyó que ninguna mujer podría tener. Y ahora que lo pensaba, ¿que acaso el rubio no le había asegurado que jamás había visto a alguien así? ¿por qué ese dobe le mentía de esa forma a él?

- Sí, mi nombre es Sakura Haruno – habló con voz dulce la pelirrosa, sacando al azabache de sus pensamientos. Ella se sentía un poco incómoda con la insistente mirada del pelinegro sobre ella, así que quiso romper el hielo presentándose ante él y extendiéndole con amabilidad su mano en señal de saludo; grande fue el asombro del rubio al ver que casi automáticamente, el azabache correspondió el gesto, estrechando con delicadeza infinita la frágil mano de la pelirrosa.

- Sasuke, Sasuke Uchiha – respondió con voz ronca el azabache mientras le sonreía seductoramente de lado.

- ¿Sasuke Uchiha? – repitió la oji jade con los ojos abiertos por la impresión, al tiempo que retiraba rápidamente su mano, creando confusión entre el rubio y el azabache – me tengo que ir, te veré ésta noche Naruto – dijo apresuradamente la pelirrosa para luego perderse entre las demás personas que pasaban por ahí.

- ¿Qué fue eso? – preguntó atónito el rubio, viendo con incredulidad en dirección adonde se había ido la pelirrosa, luego miró al azabache con el ceño fruncido – ¿qué le hiciste?

- ¿Acaso viste que le hiciera algo? – espetó molesto el pelinegro, devolviéndole una fría mirada al rubio – yo ni la conozco, es la primera vez que la veo.

- Que raro, Sakura-chan no se comporta así – expresó el oji azul suavizando su expresión – en fin, ya le preguntaré ésta noche cuando salgamos.

- ¿Saldrán juntos? – preguntó con indiferencia el pelinegro, a pesar de haberla escuchado a ella decirlo antes de irse, quería enterarse de más detalles, el hecho de que Naruto le mintiera era realmente extraño.

- Así es – respondió el rubio con una gran sonrisa – hacía tiempo que no veía a Sakura-chan y en cuanto nos encontramos le dije que quería llevarla a comer el más delicioso ramen que haya probado en su vida.

- Hmp… me mentiste – gruñó el azabache con el ceño fruncido, recibiendo una mirada interrogante por parte del rubio – ayer dijiste que nunca habías conocido a una chica de cabello rosa; aunque en ese momento yo ni creí que existiera.

- ¿Eh? Así que es eso lo que te molesta – dijo con altanería el rubio, cruzándose de brazos – bueno, es sólo que creo que tienes razón Sasuke; no hay nada mejor que conocer a alguien diferente para compartir el resto de tu vida, Sakura-chan sin duda es la mejor chica que pueda existir, ¡es realmente única! Me di cuenta del valor de tus palabras de ayer, es cierto que hay que escoger bien con quien quieres unir tu vida para llegar juntos a viejitos… ¿y quién lo diría? ¡En verdad sí tiene el cabello rosa!


Gracias por leer! ^w^