Hola! Aww,, la nostalgia del último (ahora si último D:) capítulo :'( ... Sé que dije que lo subiría antes, perdón por no haberlo hecho pero les juro que el tiempo no me dió para tanto u.u ...

Las respuestas a los comentarios anteriores las respondí por PM ya que por ese medio puedo extenderme más sin que se vea afectado el largo del capítulo... aunque los comentarios anónimos y/o de lectoras sin cuenta si los responderé por aquí (oh, vaya puedo ser taaan obvia :B)

Gracias por leer y por todo su apoyo hasta aquí... Cuídense mucho! ^w^


Epílogo

Los dos meses transcurrieron más rápido de lo que Sakura esperaba, aunque fueron una larga y agotadora tortura para Sasuke, ¿que la pelirrosa no comprendía que a él no le interesaba tanto el protocolo como el poder unir su vida con la de ella pronto? Y para completar todo, Naruto se había encargado de mantenerlo ocupado junto con Neji, Shikamaru, Choji y Kiba en cuanta actividad para chicos se les ocurría.

Incluso cuando faltaban sólo semana y media para el gran día, el azabache conoció gracias a sus malvados amigos, los efectos que podía causar en su cuerpo el sake.

Flash Back…

- Ven teme – dijo animadamente el rubio mientras llevaba a rastras a su amigo pelinegro hasta donde los esperaban sus amigos – te echarás la soga al cuello en unos días y debes aprovechar lo que te queda de libertad, de seguro Sakura-chan no te dejará pisar un lugar de éstos nunca más.

- Hmp – murmuraba con desgano el pelinegro – no digas tonterías dobe, el que me case con Sakura no significa que vaya a controlarme a su antojo… *¿o sí?* – pensó el azabache con duda, recordando como en los últimos meses junto a su novia pelirrosa su comportamiento había cambiado tanto, que al menos cuando estaba a solas con ella podía transformarse de ser un frío y arrogante chico a un tierno, amoroso y romántico loco enamorado dispuesto a todo por hacerla feliz.

¡Maldición! Pensaba el pelinegro, tal vez el rubio tenía razón y la pelirrosa lo controlaba incluso desde ya; pero es que esa brillante mirada y la hermosa sonrisa que tenía siempre para él hacían que valiera la pena dejar su orgullo de lado aunque sea por unos minutos.

- De ser así en éste momento estaría eligiendo flores con ella – se defendió el azabache en un intento por convencer al rubio y de paso autoconvencerse a sí mismo.

- Ajá – dijo burlonamente el rubio.

- Hasta que al fin llegan – saludó alegre un castaño cuando vió llegar a Naruto junto a Sasuke.

- El teme se está haciendo de rogar – se quejó el oji azul mirando de reojo al azabache quien lo fulminó con la mirada – al parecer no agradece que lo traigamos a un bar por primera vez en su vida, ¿sabes que cuando eres mayor de edad puedes entrar a éstos sitios, o no Sasuke?

- Sigo pensando que ésta no es una buena idea – intervino Neji con la expresión tan seria como la del Uchiha.

- Es cierto – lo apoyó Choji mientras comía un paquete de frituras – les dije que lo mejor sería ir a una barbacoa.

- Olvídenlo – espetó seriamente Naruto para luego esbozar una enorme sonrisa zorruna – estoy seguro de que ésta será una experiencia que el teme jamás, jamás olvidará.

El azabache arqueó una ceja y miró con desconfianza a su rubio amigo, por alguna razón su cerebro le decía a gritos que huyera del lugar, pero por otro lado pensó que eso sería darle una excusa a Naruto para estarlo molestando luego; así que a regañadientes decidió entrar al establecimiento en compañía de sus amigos… ¡qué dice amigos! Un amigo nunca lo habría llevado a ese lugar sabiendo las consecuencias que tendría a la mañana siguiente; y lo peor de todo era que ese traidor de Naruto lo había hecho a propósito, el rubio apenas si probaba su bebida mientras animaba a Sasuke a que vaciara copa tras copa, botella tras botella, haciendo uso del pasajero placer que le provocaba al pelinegro sentir el ardiente líquido deslizarse por su garganta.

- ¡Otra, otra, otra! – gritaban a todo pulmón los alcoholizados ninja mientras el pelinegro se bebía de un solo trago la botella entera de sake que la coqueta mesera le había llevado minutos antes; mientras tanto el rubio miraba perversamente divertido a sus amigos, dándole pequeños sorbos a su bebida.

- ¿Te sirvo algo más, guapo? – preguntó provocadoramente la guapa mesera mientras le guiñaba uno de sus hermoso ojos color marrón al azabache.

- Claro – respondió el rubio antes de que el pelinegro pudiera negarse – es su despedida de soltero y según el libro que Sai leyó, se acostumbra que el novio beba hasta perder el conocimiento.

- ¡Cierto! – corroboró el oji perla, cuya sensatez se había bebido en la última botella de sake que acababa de vaciar para entregarse al alegre letargo que le proporcionaba el licor.

- Que afortunada es la mujer que logró amarrarte, lindo – exclamó con una sonrisa insinuante la chica – si quieres puedo llevar tu celebración a otro nivel.

- ¿Otro nivel? – preguntó aturdido el pelinegro, en ese momento sentía estar entrando en un coma etílico y poco o nada era lo que su cerebro procesaba.

- Así es – dijo la mesera mientras se sentaba en las piernas del azabache y enredaba sus brazos en el cuello de él.

- Hmp – sonrió arrogante el pelinegro mientras con sus manos recorría los brazos de la chica en una suave caricia hasta entrelazar sus dedos con los de ella – tentadora oferta, lo malo es que tú no eres mi Sakura… gracias, pero no – finalizó para alejar las manos de la sorprendida mujer para luego levantarla de su regazo mientras levantaba la botella vacía de la mesa – mejor tráeme otra.

- Eso es teme – susurró para sí mismo el rubio mientras apuraba lo último que quedaba en su copa y luego se levantaba para llevarse a su amigo a descansar, después de todo el pelinegro había recostado su cabeza en la mesa repleta de copas y botellas vacías, y ya se estaba quedando dormido – vámonos Sasuke, es todo por ahora; ya haz bebido suficiente.

Fin del Flash Back…

A la mañana siguiente Sasuke se despertó sobresaltado en su cama, no recordaba cómo había llegado ahí pero agradecía estar en su casa donde podía quejarse por su malestar todo lo que quisiera.

- Ohayou Sasuke-kun – saludó sonriente la oji jade, entrando en la habitación del pelinegro que la miraba con la sorpresa reflejada en sus ojos – al fin despiertas, te traje algo para el dolor de cabeza que debes estar sintiendo.

El azabache sólo sonrió y recibió agradecido las pastillas que la pelirrosa le ofreció, estaba encantado con la actitud dulce y comprensiva de Sakura ante la terrible situación por la que ahora atravesaba.

- Descansa un poco, debo ir con las chicas a arreglar unos detalles pero no tardo – se despidió la pelirrosa dándole un beso fugaz en los labios al pelinegro para luego salir a toda prisa, mientras Sasuke se recostaba en su cama y cerraba los ojos para quedarse profundamente dormido.

¿En qué momento el tiempo había volado tanto? Hacía unos días la resaca le seguía martillando la cabeza, y ahora estaba de pie frente a su mejor amigo mientras examinaban por última vez las condiciones de su traje para la celebración de su boda en unas horas más.

- ¿En serio? – preguntó incrédulo el azabache mirando con los ojos entrecerrados a su rubio amigo.

- Que sí teme – respondió el rubio agitando sus manos – deberías ver la decoración que Sakura-chan y las chicas usaron, hay tantas flores tan distintas que ni siquiera conozco sus nombres, las mesas puestas con manteles, servilletas y no sé que otras cosas… Hinata me explicó el nombre de todo lo que habían usado pero sólo recuerdo "centro de mesa".

- ¿Centro de mesa? – inquirió confundido el azabache mientras Naruto asentía exageradamente con la cabeza.

- Y el pastel – exclamó Naruto suspirando y con ojitos soñadores mientras un hilo de baba caía por la comisura de su boca entreabierta – es el pastel más enorme y hermoso que haya visto en mi vida, tiene tantas cremas y merengues que se me hace agua la boca de sólo pensar en lo bien que sabrá.

- Dobe – susurró molesto el pelinegro con gesto de decepción ante la actitud del rubio que sólo pensaba en su apetito – la comida no es lo importante aquí, es más…

- ¡La comida! – intervino el oji azul como si acabara de acordarse de algo importantísimo – cómo pude olvidar la comida, mi Hinata-chan se encargó personalmente de ayudar a preparar el banquete; y por lo poco que pude robar mientras se distraía, ¡está realmente delicioso!

- No puedo creer que hayas caído tan bajo como para robar comida cuando la boda será en sólo unas horas – expresó el Uchiha con los ojos entrecerrados y el ceño fruncido.

- Jajaja, deberías ver la figurita tuya que hay en el pastel – dijo divertido el rubio mirando a su amigo – Sakura-chan quedó tan linda como es, pero para desgracia tuya, tú también quedaste igualito a como eres, ¡el pastelero se lució!

- Sasuke, tienes visitas – anunció un castaño, interrumpiendo la conversación y salvando de paso al oji azul que estaba a punto de ser golpeado por el pelinegro que ya estaba cansado de ser la burla de Naruto.

- ¿Visitas? – preguntó el pelinegro arqueando una ceja – ¿de qué hablas, Neji?

- Ya están llegando los invitados de otras aldeas y entre ellos hay tres sujetos que dicen conocerte – respondió con simpleza el oji perla señalando hacia el jardín de la mansión del Uchiha.

- ¡Sasuke! Que gusto verte galán – saludó sonriente un chico de cabello blanco y hermosos ojos color lila mientras sonreía ampliamente, dejando ver unos afilados y blancos dientes.

- ¿Qué hacen aquí? – preguntó sorprendido el pelinegro viendo a dos conocidos frente a él y una mujer que se aferraba fuertemente a su cuello.

- Jamás nos perderíamos tu boda Sasuke – respondió el mismo peli blanco sonriente – tu bonita novia nos invitó a venir.

El azabache sonrió arrogante, su pelirrosa jamás dejaría de sorprenderlo; hasta había invitado a esos tres que habían sido lo más cercano a sus amigos durante el tiempo que estuvo fuera de la aldea, esos eran dolorosos recuerdos que el pelinegro quería olvidar, pero aún así volver a ver a ese trío era algo que lograba alegrarlo.

- Felicidades Sasuke-san – habló con tono sereno un peli naranja – me alegra que al fin empiece a ser feliz.

- Pero que cosas dices Jūgo – intervino la pelirroja que abrazaba al azabache – si Sasukito-kun fue feliz también mientras estaba con nosotros, ¿verdad?

- Ven zanahoria, deja respirar a Sasuke – dijo burlón el peliblanco mientras la pelirroja le lanzaba una mirada asesina – ¿no ves que aún no está listo?

- Suigetsu tiene razón – lo apoyó Jūgo con una leve sonrisa en su rostro – mejor vámonos Karin, ya lo veremos más tarde.

- Pero si la novia aún no se ha ido a vestir tampoco – se quejó Karin en un puchero – acabamos de verla por allá saludando a ese guapo pelirrojo.

¿Guapo pelirrojo? La cara de boba que había puesto Karin cuando dijo eso logró dejar preocupado a Sasuke, no podía estar hablando del Kasekage puesto que la pelirroja conocía a Gaara; a menos que el pelirrojo del que hablara fuera… ¡No, no de nuevo él!

- ¿Y ahora qué le pasa? – preguntó confundida Karin cuando el pelinegro se zafó rápidamente de ella para irse de ahí – ni siquiera se despidió de nosotros, eso no es muy cortés.

- No creo que haya sido correcto que le dijeras eso Karin – dijo el peli naranja suspirando frustrado ante la expresión aún confundida de la pelirroja – Suigetsu, controla a tu novia ¿quieres?

El peliblanco sólo sonrió divertido ante el comentario de Jūgo, su novia pelirroja había molestado sin querer al azabache y eso era algo que le resultaba sumamente divertido. Mientras tanto el Uchiha buscaba con la mirada a su pelirrosa, encontrándose con la misma escena de unos atrás: Sakura abrazando cariñosamente a ese odioso pelirrojo cuya figura era terriblemente conocida para él.

- Sasori – saludó en tono mordaz el azabache mientras le sonreía maliciosamente al pelirrojo que lo miró divertido – veo que también estás tú aquí, si que haz sabido sorprenderme Sakura.

- Sasuke-kun – dijo la oji jade con una hermosa sonrisa, correspondiendo al fugaz beso que el pelinegro le daba – ¿te refieres al hecho de haber invitado a tus amigos? Es que no podía dejarlos por fuera de la lista de invitados, ellos deben ser importantes para ti... y mira quién más pudo venir, ¡es Sasori-sempai! ¿No es increíble?

- Increíble – repitió por lo bajo el azabache sin despegar la vista del pelirrojo mientras abrazaba posesivamente a la pelirrosa.

- Jamás me perdería éste día tan especial para mi pequeña y hermosa flor de cerezo – comentó sonriente el pelirrojo, ganándose una tierna sonrisa de la pelirrosa mientras luchaba por contener la carcajada interna que estaba a punto de hacerlo estallar; el marionetista sabía que en ese momento la sangre del Uchiha debía estar hirviendo de los celos y la ira, pues desde que lo vió por primera vez supo que el azabache gustaba de la oji jade; y no era que Sasuke le cayera mal, todo lo contrario, sabía que la pelirrosa no podría estar con alguien mejor que él, sin embargo no podía evitar disfrutar viendo rabiar al pelinegro que parecía querer matarlo con la mirada… y Sakura era tan dulce e inocente que ni cuenta se daba.

- ¡Sakura! ¿Qué haces aquí? Y con Sasuke – regañó una rubia mientras jalaba a la pelirrosa de un brazo – no se supone que ustedes dos se encuentren antes de la boda, es una suerte que aún no tengas tu traje de novia frentona. Vámonos, debemos prepararte.

- Es bueno que cuides tanto de Sakura – dijo el pelirrojo una vez la pelirrosa se había alejado siendo arrastrada por la rubia – espero que siga siendo así, o yo mismo me encargaré de llevármela lejos de ti donde si sea feliz.

- No debería molestarlo maestro – intervino un rubio antes de que el azabache pudiera decir algo.

- Sólo digo la verdad Deidara – respondió Sasori encogiéndose de hombros – aunque confío en ti Uchiha, cuidarás bien de mi pequeña Sakura.

- No necesito que me des órdenes ni me amenaces para eso – respondió enojado el azabache, dándose la vuelta para regresar adonde estaba con Naruto, después de todo ese era el día en el que oficialmente la pelirrosa sería su esposa y no había ninguna cosa que nadie… ni siquiera Sasori pudiera hacer al respecto.

- ¿Listo teme? – preguntó Naruto por última vez mientras estaba parado junto al azabache frente al altar, Sasuke no pronunció palabra alguna, estaba como en trance por los nervios así que el rubio decidió ayudarlo a terminar con su sufrimiento – está bien, iré por Sakura-chan ahora; Hinata-chan ya me avisó que está lista así que empezaremos de una vez.

Naruto no esperó por la respuesta de Sasuke, aunque el azabache sabía que el rubio había sido el elegido para entregarle a su amada pelirrosa en el altar; ahora sólo quedaba respirar profundo y esperar a que todo pasara con naturalidad, había vivido tan sumido en su solitario y frío mundo que ahora sentir alegría era algo nuevo y extraño para él; sin embargo estaba dispuesto a dejarse embargar a diario por la calidez en su pecho que provocaba la presencia de Sakura en su vida.

Todos los invitados se voltean a ver, las damas de honor empiezan a avanzar… pronto Sakura haría su entrada, respira Sasuke, respira… pronto todo será felicidad y tranquilidad junto a la mejor y más bella mujer que pudo haber tenido la dicha de conocer y conquistar su corazón… Un segundo, dos… cierra los ojos y no olvides respirar profundo…

Algunos años después…

- Te digo que sí, teme – se quejaba infantilmente el Hokage mientras estaba sentado en su escritorio con su mejor amigo frente a él – jamás te mentiría con algo así, dattebayo.

- Y si así fuera – respondió con desgano el azabache – no veo qué tiene de malo que mi hijo entrene con tu hija, ella debería estar feliz por eso.

- ¡¿Qué dices?! – espetó el rubio poniéndose de pie y golpeando su escritorio con las manos – mi dulce princesita no tiene nada que envidiarle a su primo Uchiha, lo que me preocupa es que puede ser corrompida por tu arrogante hijo.

- ¿Estás insinuando algo malo sobre Sanosuke? – inquirió con voz tétrica el azabache haciendo poner un poco nervioso al rubio.

- Yo… bueno – dijo inquieto el oji azul – es sólo que Sanosuke-kun está aliado con Tora-kun.

- ¿El hijo de Kiba? – preguntó el azabache arqueando una ceja.

- Así es – afirmó el rubio con aura depresiva – ese niño es igual a su padre, ¿sabes cuántas veces tuve que alejarlo de Sakura-chan cuando éramos más jóvenes?

- Tienen cinco años – expresó con una venita en la frente el Uchiha mientras trataba de controlar sus emociones para no golpear a su amigo, aunque no pudo evitar recordar las veces que él también tuvo que alejar no sólo a Kiba, sino a unos cuantos más de Sakura, antes de que ella le hiciera caso al fin – aunque Sanosuke tenga seis, ni siquiera él ve a las niñas de esa forma, no creo que debas preocuparte por el hijo de Kiba.

- No lo sé – dijo el Hokage con desconfianza mientras asumía una pose pensativa – de seguro me comprenderás cuando tu pequeña Hikari se un poco más grande.

- Hmp – bufó con molestia el pelinegro, sintiendo desde ya unos enormes celos paternales al imaginar a su pequeña de dos años y medio siendo rodeada por niños coqueteándole – no tienes de qué preocuparte Naruto.

- ¿De qué hablas? – preguntó el rubio apoyando con resignación su frente sobre su escritorio.

- Pues – respondió el pelinegro luego de dar un largo suspiro – mi hijo es tan sobreprotector con Hana como lo eras tú con Sakura, te aseguro que con él cerca no tendrás que preocuparte por mi sobrina; tu princesita está a salvo – finalizó el azabache con burla, imitando dramáticamente al rubio cuando dijo "princesita".

- ¿En serio? – exclamó el oji azul levantando su rostro y dejando ver una enorme sonrisa, con sus ocupaciones como Hokage temía no tener el tiempo suficiente para cuidar de su esposa y de su hija, así que las palabras de Sasuke lo alegraron bastante.

- Así es, ahora ya no me molestes dobe; la próxima vez que me mandes llamar por un asunto urgente, más te vale que en verdad sea una emergencia.

- Mi pequeña Hana lo amerita – respondió el rubio con soberbia mientras veía a su amigo dirigirse hacia la puerta – me aseguraré de agradecerle a Sanosuke por cuidar tan bien de mi princesita.

- Como digas – replicó el pelinegro restándole importancia al asunto.

- ¿Y vendrás a tiempo de tu misión para la fiesta de Sakura-chan? – preguntó el rubio emocionado.

- Nunca faltaría a la celebración del nacimiento de un nuevo Uchiha – exclamó con arrogancia el azabache, pensando en su hermosa esposa de siete meses de embarazo, siendo éste el tercer heredero Uchiha que la pelirrosa de daba al orgulloso padre pelinegro.

- A veces pienso que no debí dejarte a mi prima – se quejó el rubio mirando con los ojos entrecerrados al azabache – no le haz dado un respiro desde que se casaron.

Sasuke sólo rodó los ojos y salió de la oficina de su amigo, esa misma mañana salía en una misión, pero tenía claro que nada ni nadie le impediría llegar esa misma noche a Konoha, donde tenía su vida y sus amigos desde la infancia; sin embargo la verdadera y más importante razón para regresar sano y salvo, era encontrarse de nuevo con su familia: la pelirrosa que lo había enamorado hacía casi siete años y la única capaz de enloquecerlo y hacerle perder cualquier gramo de razón con tan solo dirigirle una tierna mirada y una hermosa sonrisa… y por supuesto sus hijos, la pequeña Hikari y su hijo mayor Sanosuke, sumándose ahora a la lista el Uchiha que venía en camino como promesa futura de una naciente y poderosa nueva generación del clan Uchiha.

Fin n.n


Hola de nuevo! Respuestas pendientes :D

conyM ¡Hola! Siii,, fue tan riesgoso y romántico *-* ... Me alegra mucho que te haya gustado... también espero que lo que publique luego sea bueno :3 ... Gracias por comentar, cuídate! ^^

SasuSaku Woow! Tienes una idea muy clara de lo que quieres, francamente me parece que escribes bien y ese fragmento me da a entender que tu historia tiene un gran potencial, ¡me gustó mucho!... No sé pero, ¿es posible hablar contigo por PM?... aquí se me iría muy largo lo que me gustaría decirte xD ... Por ahora... ¡Gracias por todo tu apoyo! Cuídate mucho, saludos! ^w^

Gracias por leer!