Mi niña bonita.

Cap. 7: Confesión mi querida violinista.

"Te eh de maldecir por lastimar corazones y aplastar emociones, te eh de maldecir por destrozar ilusiones y eliminar voluntades, te eh de maldecir Hino Kahoko… Hasta no encontrar quien te complemente, has de ser alguien de cuerpo distinto".

Tsukimori se detuvo, frente al pasillo que conduce a la enfermería. Frente a él, se encuentra Tsuchiura, portando su uniforme de educación física y observando a Tsukimori con una furia jamás vista por el hombre. Tsukimori en cambio, relajó su mirada al darse cuenta de que quiere impedir lo inevitable. Su confesión a Hino.

–Le has hecho mucho daño– dijo Tsuchiura, serio – ¿planeas volver a lastimarle? – le cuestiona.

–… No deseo lastimarle y es por eso que debo ir con ella– dijo Tsukimori, tranquilo.

–Dudo que puedas ganarme en tu apariencia actual– dijo Tsuchiura, dispuesto a ir a los golpes de ser necesario.

–… Si es necesario enfrentarte– dijo Tsukimori, serio –no dudaré– sentenció.

–No es necesario llegar a tales extremos– dijo Yunoki, haciendo acto de presencia a un lado de Tsuchiura –después de todo…– sonríe, enseñando un vibrador –es mi única advertencia, Tsuchiura–kun– camino hacia el frente, llegó al lado de Tsukimori y le da cara –a un lado– amenaza, serio.

–Yunoki–senpai– dijo Tsuchiura, preocupado –lo siento– se disculpa –pero no– se mantuvo firme.

–De acuerdo, si insistes– dijo Yunoki, serio –Tsukimori–kun, ve a por Kaho– observa al chico de cabello azul –detendré a Tsuchiura–kun tanto tiempo como me lo permita mi cuerpo– le recordó.

Yunoki empezó a correr en dirección hacia Tsuchiura. El chico en cambio, al ver a su superior acercarse a él con serias intenciones de enfrentarle; se preparar para recibirlo. Yunoki levanta la mano en donde lleva el vibrador. Tsuchiura está dispuesto a golpear su rostro. Grata es la sorpresa de ambos al ver como Tsukimori se posiciona a un costado de Tsuchiura, y darle un puñetazo que le envía al suelo, inconsciente.

–Gracias senpai– dijo Tsukimori, observando a Tsuchiura en el suelo.

–Anda ve– dijo Yunoki –me encargare de Tsuchiura–kun– dijo Yunoki, molesto.

Tsukimori le dio la espalda, marchándose.

–… Puedes levantarte, Tsuchiura–kun– dijo Yunoki, observando al chico en el suelo.

Tsuchiura abre los ojos. Yunoki le ofrece su mano y el chico la acepta, acariciándose la mejilla con una sonrisa en el rostro. Yunoki se burló al observar que Tsukimori si bien no le golpeo para derribarle, lo golpeo lo suficiente como para dejar una huella en la mejilla de Tsuchiura.

–Buen trabajo haciéndole de villano– dijo Yunoki, riendo a su forma "perfecta".

–No fue difícil– dijo Tsuchiura, observando por donde se fue Tsukimori –una parte de mi sinceramente si quería detenerlo– admitió –pero recordé la sonrisa de Hino y me detuve a mí mismo de no golpearlo– susurró.

Tsukimori se detuvo, una vez más, frente a las escaleras que conducen al piso en donde se encuentra la enfermería. Frente a él, Kaji Aoi y Etou Kiriya, cruzados de brazos y observándole con una seriedad jamás vista –al menos en Kaji, Etou parece ser el mismo de siempre–. Tsukimori mantiene su expresión normal.

–Vuelve a ocurrir esto y cazare tu culo sin piedad alguna– amenaza Etou, haciéndose a un lado y permitiendo que pase.

–… Lastimas a Hino–san y te atacare con los juguetes de Yunoki–senpai– amenaza Kaji, haciéndose a un lado y permitiéndole el paso.

–… Es lo justo– dijo Tsukimori, caminando hacia ellos y pasando en medio de ambos –gracias– agradece –no es sencillo dejarle ir– expresa –la haré feliz, lo prometo– les aseguró.

–Eso espero, idiota– dijo Etou, sonriendo resignado.

–Buena suerte, Tsukimori–kun– le animo Kaji.

Tsukimori continuó su camino, agradecido con ellos por no darle pelea.

–¿Vamos por comida, Etou?– pregunto Kaji.

–Vamos– dijo Etou, siguiéndole.

Tsukimori se detuvo, una vez más. Frente a él se encuentra Kanazawa y Ousaki. Tsukimori esperó alguna señal de que tratan de detenerlo, señal que no llega, por cierto. Kanazawa fuma de su cigarro y señala el pasillo por donde está la enfermería. Ousaki le sonríe. Tsukimori agradece, continuando su camino.

Se equivocó. La puerta de la enfermería se encuentra custodiada por Hihara, Shimizu y Fuyuumi. Tsukimori una vez más, se detuvo y observa con su expresión de frialdad. Hihara dio un paso hacia él, con una expresión de seriedad jamás vista por el peliazul. Tsukimori observa a su senpai con un aire de soledad.

–… ¿Por qué? – pregunta Hihara, mirándolo.

–… "Solo alguien que pueda verme, podrá levantar la maldición"– recitó Tsukimori –"solo quien atraviese el mar de gente y llegue a conocerte, podrá ser tu complemento"– Tsukimori miró a Hihara –son las palabras del hada que lanzó el hechizo en Hino– sonrió de lado, amargamente.

–… ¡Maldición! – gritó Hihara, bajando la mirada y apretando los puños –… Llegas a lastimarla y yo me encargare de hacerte pagar por ello– dijo Hihara, molesto.

Hihara dio un paso al frente, pasando a un lado de Tsukimori, deteniéndose una milésima de segundo.

–Me alegro de que seas tú, aunque duela– expresó Hihara, pasando de lado y yéndose por el mismo camino por el cual viene Tsukimori.

Fuyuumi suspiró, feliz –B–buena s–suerte, T–tsukimori–senpai– tartamudeo.

Tsukimori asintió, avanzando hasta la puerta en donde se encuentra Hino. Colocó una mano sobre la perilla, girándola y abriendo la puerta. Dio una mirada a Shimizu, el cual sostiene la mano de Fuyuumi mientras lagrimas cristalinas caen por sus mejillas. Tsukimori simpatizó con él, de solo imaginar que otro sea quien bese los labios de Hino. Entonces entró y dejó atrás el sentimiento al ver a Hino, inconsciente, en la cama.

Tsukimori se acercó, deteniéndose frente a la cama. En ella, Hino aún conserva la apariencia de la cual se enamoró. La chica simple y sencilla que capturó su corazón con su hermoso violín, sus sonrisas amables, su dulce hablar, su torpeza natural. Tsukimori recordó entonces la primera vez. La primera vez en la cual vio su hermosa sonrisa.

-Hino- dijo Tsukimori en un susurro, acercándose a ella.

Tsukimori se hinco a un lado de la cama y tomó su mano entre las suyas. El chico observa el rostro demacrado de ella y el sentimiento de culpa lo invadió de golpe, arrepintiéndose en el acto. Él la lastimo y él reconoció sus sentimientos mas teme que ella lo odie a causa de los golpes que le propinó.

-Lo siento- dijo Tsukimori, arrepentido.

Tsukimori besó la mano de Hino, lenta y tortuosamente. Una lagrima surge en su ojo derecho, resbalando a través de su mejilla, cayendo en el cuerpo inconsciente de la pelirroja. De repente, un brillo surge del cuerpo de ella, sorprendiendo a Tsukimori, quien soltó la mano de ella y permaneció en silencio mientras el cuerpo de la pelirroja comienza a flotar frente a él, mientras pequeños destellos rodean el cuerpo inconsciente.

-No… Puede… Ser- dijo Tsukimori, sorprendido.

Tsukimori observa como los moretones de Hino, comienzan a sanar. Observa el suave y sedoso cabello de la pelirroja danzar alrededor a la par que su cuerpo comienza a sanar lentamente. Hino lentamente entonces desciende y Tsukimori extiende sus brazos a la par que ella abre los ojos, confundida.

-Bienvenida de vuelta- dijo Tsukimori, sosteniéndola entre sus brazos al estilo princesa.

Hino lo observó, soñolienta. Ella sonrió, dulcemente. Tsukimori entonces acercó su rostro a ella y besó sus labios, siendo correspondida por ella. Tantas horas, tantos días, meses, conteniéndose. Pero ahora no es una opción, no. No importa el camino que ella elija a final de la preparatoria, él estará para ella, en las buenas y en las malas, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte los separe.

Tsukimori lloró, feliz de verla sana y a salvo. Hino observa al chico, incapaz de creer que el chico frío y sin sentimientos en apariencia, se encuentre llorando mientras la carga y la aferra a él, ocasionándole un sonrojo. Hino sonrió, tristemente mientras le acaricia la mejilla, limpiando inútilmente las lagrimas de Tsukimori. Hino entonces deposita un tierno beso en Tsukimori, alejándose al instante y sonriéndole con ternura mientras lagrimas cristalinas caen por sus mejillas.

-Yo… Te quiero mucho Tsukimori-kun- confesó Hino, sonrojada.

Tsukimori asintió, permitiendo que la pelirroja rodee su cuello con ambos brazos, depositando un tierno beso en la mejilla de Tsukimori. Hino sonrió, ampliamente, feliz de tenerla entre sus brazos. De repente, pequeños brillos vuelan alrededor de ambos, alejándose un poco, notando la presencia de Lily, volando de un lado a otro mientras su varita desprende brillos por doquier.

-¡Viva, Hino Kahoko!- grita Lily, emocionado -¡el "romance del violín" ha regresado!- exclamó, feliz por ella.

-Lily suficiente- dijo Hino, haciendo un puchero mientras se sonroja.

Tsukimori rio, sorprendiendo a Hino y Lily.

-Gracias- dijo Tsukimori, mirando a Lily –por abrir mis ojos- expresó, sincero.

Lily sonrió, cruzando los brazos, orgulloso –Vuelves a hacerla llorar y los haré cambiar de cuerpo- expresó Lily, con una sonrisa burlona en sus labios.

Tsukimori asintió, con Hino aún en sus brazos –no tienes que repetirlo dos veces, Lily- aseguró el peliazul.

Lily observó al peliazul, notando la seguridad en su expresión y el tono de palabras. Sea lo que sea que Lily vio en él, lo tranquilizó. Lily asintió, moviendo su varita mientras está desprende brillos, rodeándolo y ocasionando que desaparezca. Tsukimori entonces suspiró, aliviado. Colocó el cuerpo de Hino sobre la cama, sorprendiéndola al recostarse a un lado de ella, rodeando la cintura de la pelirroja y abrazarla por detrás, cerrando los ojos.

-Yo también te quiero mucho… Hino- confesó Tsukimori al oído de la pelirroja.

Hino asintió, colocando ambas manos sobre las de Tsukimori, aferrándose a ellas. Ella cerró los ojos, tratando de calmar los latidos irregulares de su corazón, consecuencia de tener tan cerca el cuerpo de Tsukimori. Lentamente, la pelirroja perdió el conocimiento a causa de las emociones fuertes del día de hoy y el cansancio en su cuerpo. Tsukimori lentamente se durmió, en completa paz.

Lily apareció frente a ellos con una enorme sonrisa en sus labios. Se acercó a la pelirroja y deposito un beso en la mejilla de ella. Lily emprendió vuelvo, sonriendo tristemente.

-El amor es cuidado mutuo, Hino Kahoko- confesó Lily, nostálgicamente.

Lily hizo un movimiento con su varita, desapareciendo.

Continuara…

¡Hola! Ha pasado mucho tiempo desde que actualice esta historia. Pido mil perdones, pero ¿adivinen que ocurrió? ¡Así es! Acabe mi carrera y me fui de estancia profesional, luego estuve sumergida en el mundo del manhwua y deje de lado las historias de anime y manga y me enfoqué en escribir otras historias y las subí a Whattpad, y bueno en palabras simples y sencillas, no encontré el tiempo para escribir un episodio de las historias que tengo en

Firma: Shaoran Uchiha de Nikaido.