Disclaimer: La trama es de mi propiedad, todo lo relacionado a Crepúsculo le pertenece a la señora Meyer, desgraciadamente, aunque tenemos un acuerdo donde me presta a Jasper por las noches, ¿cierto, Steph?


Forks Ink: tatuajes y perforaciones.

Summary: "Forks Ink: tatuajes y perforaciones. Grizzly es un maestro con los retratos y tatuajes en 3D. Tink es la mejor cuando se trata de frases, nombres y/o textos. Y luego estoy yo, me llaman B, y prometo que puedo perforar tu verga sin que sueltes una lágrima… pero si eres el padre de mi bebé, mejor te lo piensas dos veces" OoC. TH. AU. Bella&Edward


Capítulo 13: ¡Somos jóvenes esta noche!


We Are Young – Fun


— ¡Bienvenidos a La Push cabrones!

Cobain estaba de pie junto a su motocicleta cuando estacionamos a la orilla de First Beach. En su mano sostenía una botella de Heineken y sonreía como un jodido loco borracho. Tink resopló junto a mí y murmuró palabrotas ininteligibles, el resto simplemente celebró las palabras de Jasper y desmontando uno a uno fueron guiados a la gran fogata que había armado el mayor de los Cullen en la arena. Era una imagen malditamente esplendida la que teníamos frente, bajo las estrellas y la luna como única iluminación, la fogata hacía un contraste de puta madre con el negro de la noche, las olas rompiendo de fondo, la blanca arena…

¡Como carajos había extrañado esto!

— Me siento completamente fuera de lugar aquí —sonreí mientras me quitaba el casco y miraba a Simba—, llevo camisa y pantalones de vestir, por Dios, todos los demás visten aunque sea algo de cuero... Tengo mi billetera, ¿sirve?... ¿Puedes recordarme que es lo que hago aquí?

— Tú estás aquí para pasar una malditamente genial noche —me incliné y besé sus labios. Minino sonrió tímidamente y luego suspiró, resignándose a lo que le esperaba—. No te preocupes, minino, yo prometo de corazón que voy a cargarte a casa cuando estés muy borracho…

Caminamos hacia la fogata donde el grupo ya se estaba armando, ¡había un cabrón con una guitarra! Esos siempre salían de la nada, en cada puta fiesta que íbamos había un infiltrado que nadie conocía pero dejaban estuviera en la fiesta porque llevaba una puta guitarra. Entrelacé mis dedos con los de Edward y jalé de su mano para que caminara un poquitín más rápido, él se estaba comportando todo vergonzoso. Ya verá que los chicos son las personas más simpáticas de este maldito planeta.

— Uh, Isabella, yo no bebo.

Paré en seco cuando minino soltó esas palabras.

Oh, él no debió haber dicho eso con Tink y Grizz cerca de aquí.

— ¿Qué carajos has dicho Alf? —Grizzly insistía en llamarlo así. Golpeé su brazo con mi puño, ¡tenía que entender que era minino o no era nada! Emmett frunció el ceño y sobó su brazo repetidas veces—, aquí no se aceptan "no" por respuesta, Simba. Estás cagadísimo…

— ¿Por qué?, no es como si pudieran obligarme.

— Oh, lo van a hacer, nene —Tink pasó sus garras por su mejilla y sonrió con diversión—. Ya verás cómo lo van a hacer, y ni siquiera tú podrás decir que no, corazón, ellos harán que digas que si, por las buenas…

—… O por las malas —fruncí mis labios y le di un golpe a Alice en su mano. Ella estaba tocando mucho a mi minino, que va—. Pero este es el trato, cuando te den algo para beber me lo pasas a mí y listo…

— O podría simplemente botarlo en la arena cuando nadie este mirando —Simba se encogió de hombros, como si fuera la solución más fácil. Alice y Emmett lo observaban con el horror plasmado en sus ojos. Entorné los míos, sabiendo el discurso que venía a continuación.

Santa mierda, minino abría su deliciosa boca y la cagaba aún más.

Era tan tierno pero ni yo iba a salvarlo de esto.

Algo me dice que Alice le hará aprenderse el padre nuestro de los borrachos.

— ¡Ese sería un jodido sacrilegio!, ¡el alcohol no se desperdicia!, ¿crees que es muy barato?, pues, cabrón, no. ¡Este es el elixir de nuestras vidas, pagado con el sudor de nuestra frente! —Grizz alzó sus manos al cielo con exageración—, ¿qué tienes en la cabeza amigo?, te mantendré lejos de mi vaso el resto de la noche.

— Edward —oh, ella lo había llamado por su nombre. Minino tragó saliva y me miró de soslayo, como esperando a que lo defendiera o algo. Hey, hombre, ¡alguien no tiene cojones aquí!—, creo que deberías ensayar el Padre Nuestro conmigo.

— ¿El padre nuestro?, me lo sé de memoria Alice.

Joder, joder.

El ojo de Tink tiritó levemente ante la mención de su nombre.

— ¿Acaba él de llamarme Alice?

Coño, minino nuevamente la había cagado.

— Uh, él lo hizo, sí —me encogí de hombros restándole importancia, para que Alice no lo viera como algo grande—. Me llama Isabella todo el tiempo.

— Bien, antes del Padre Nuestro —alzó una ceja hacia Edward cuando este iba a interrumpirla— de los borrachos, tendremos una pequeña charla sobre cómo llamarme, nene. ¿Está bien eso contigo?, porque, corazón, escucho que me llamas Alice una vez más y B no podrá disfrutar de eso que cuelga entre tus piernas, ¿entendido campeón?

Simba tragó saliva y asintió lentamente.

— ¿P-Padre nuestro de los borrachos? —preguntó con duda, dándome una miradita. Sonreí y le di un suave apretón a su mano para tranquilizarlo. ¿Él aún no se daba cuenta de que mis adorados amigos estaban jodidamente locos?

— Repite conmigo, minino —Alice carraspeó y se enganchó de su brazo, haciendo que Edward soltara mi mano por el brusco movimiento. Oye, esa perra se estaba metiendo con mi hombre—. Santa cerveza que estás en el hielo

— Alice, no creo que…

— ¡Tink!, ¡es Tink! —chilló, empujándolo hacia la fogata y siguiendo con su jodida oración— tan refrescante suena tu nombre, venga a nosotros tu efecto, hágase tu voluntad en la mesa como en el suelo, danos hoy nuestra borrachera de cada día…

Me quedé atrás cruzada de brazos viendo la escena. Ella iba muy amorosa con mi minino, y Edward lucía como un cachorrito perdido haciéndole caso en todo. ¡Santa mierda, él estaba rezando el "Padre Nuestro de los borrachos"!, ¡supiera Carli sobre esto! Grizz estaba junto a mí, en la misma pose que yo. Ambos mirábamos la extraña interacción de estos dos, era como si Simba fuera el groopie de Tink o algo así. Ladeé mi cabeza cuando Tink volvió a pasar sus garras sobre él, esta vez sobre su pecho.

— ¡Quita tus manos de lo que es mío, zorra! —chillé, formando un cono con mis manos.

La muy cabrona me sonrió y jaló de Edward hacia la fogata.

— Romperás su culo, esos ojos de loca que tienes me lo dicen.

— Oye, solo yo tengo permitido tocarlo así. Ya me la hizo una vez con Cobain, que se quede con el rubio, el minino tiene la B marcada en todos lados —miré a Grizz y sonreí—, y si no, pues, se la tatuaré a la fuerza en su jodido y delicioso culo.

— ¡Venga, vamos a divertirnos!, la enana te está tomando el pelo, sabes como ama verte enojada —Grizz rodeó mis hombros con uno de sus brazos y me guió hacia la juerga.

El grupo era más grande de lo que pensé. En un principio creí que solo seríamos nosotros, me estaba pasando de estúpida e ingenua, por todo lo santo, estar tanto tiempo en Forks me estaba matando las putas neuronas. ¿Cuándo mis amigos han sido discretos sobre una juerga?, nunca, joder, mientras más gente… Más alcohol, más coños para follarse y más yerba. La fogata estaba enorme, algunas personas danzaban alrededor de ella y reían sin parar. Jasper me saludó a lo lejos, levantando su lata de cerveza. Alcé mis manos para que viera que estaba agotada de municiones y él, amable como nunca el muy perro, me lanzó una lata.

Simba estaba junto a Tink aún, algunos de los chicos de Wolfpack se les habían unido. Brindando con sus cervezas y riendo a mandíbula batiente, minino se veía un tanto fuera de lugar entre tanto cuero y pantalones rasgados, él tenía razón, lucía pulcro con su blanca camisa y sus pantalones negros de vestir. Paul, Leah –la única chica de la banda, aunque, bueno, tenía los mismos gustos de los muchachos a la hora de follar, eh– y Embry hablaban animadamente con él. Me gustaba de cierto modo que Edward se relacionara con las personas que rodean mi vida, era como si esto lo hiciera estar un poquitín más cerca de mí. Como si conociera algo mío que nadie más aparte de él había visto, y eso era lindo, si lo vemos así. Por mucho que no quiera aceptarlo, que Simba aceptara y fuera "parte" –a su inocentona manera– de mi mundo, lo hacía incluso más especial.

— Esta no es la B que dejé en Delaware…

Estaba sentada frente a la fogata, con mi cerveza en mano, pensando.

Joder, realmente estaba pensando cuando debería estar divirtiéndome como nunca.

— Solo tenía algo en mi cabeza, nada de qué preocuparse —sonreí a Jake, quien tomo asiento junto a mí—. ¿Quién armó todo esto?, me recuerda a esa vez que estuvimos en Florida, ¿lo recuerdas?, ese jodido día en que ni siquiera recordaba mi puto nombre y desperté en un motel de mala muerte…

— Oh, esa puta noche —Jake soltó una sonora carcajada—, no eras la única, joder, ¿sabes lo que fue despertar desnudo junto a Leah?, mujer, no te recomiendo esa mierda… —me dio una mirada y sonrió con picardía— Bueno, a ti si, tal vez no quiera romper tus pelotas porque no las tienes y ella ama las tetas, pero si eres hombre… Corre por tu vida, cabrón…

— Si no hubiera sido por esa noche mi renacuajo no estaría aquí —mi amigo lobo alzó una de sus cejas y le dio un trago a su cerveza, pensativo—. ¿Alguna vez te dije que me dejó la boleta del motel con un mensaje?, como si me fuera a servir de algo esa mierda.

— ¿Él es el papá del enano? —asentí—, ¿estás segura nena?

— Uh, sí, las fechas coinciden —Jake asintió sin quitar esa expresión de mierda de su rostro—. ¿Por qué la pregunta?, ¿y por qué mierda tienes esa cara?

— Estoy pensando, nena. ¿Recuerdas al cabrón?

— Y una mierda…

— Estoy seguro de que recuerdo a ese cabronazo —entrecerró sus ojos y frunció el ceño—. Creo que entre la borrachera de ese día recuerdo verte ir con un imbécil que se había colado… Hay algo extraño en toda esta cosa, a decir verdad, coño…

— Uh, ¿Isabella?

Dejé de prestarle atención a Jake cuando escuché la voz de minino llamarme titubeante. Mis ojos se posaron en su figura, él estaba de pie junto a mí y lucía un tanto contrariado. Ah, mierda, ¿qué le ha hecho Tink a su inocentón ser? Le sonreí y él me regalo una de sus hermosas sonrisas de vuelta.

— Ven aquí, minino —le indiqué el espacio junto a mí para que tomara asiento. No lo dudó ni siquiera un segundo y se sentó. Era gracioso como lucía sentado con la espalda recta y sus piernas flectadas sobre la arena. La imagen del decoro—, ¿Tink te hizo algo?

— Oh, no, ella ha sido muy amable —sonrió—. Todos ellos lo han sido, ¿Leah? —asentí, escuchando sus palabras— Ella, uh, creo que ella está enamorada de ti —entorné mis ojos, Jake rió junto a mí.

— Ella ama cualquier cosa que tenga un par de tetas donde agarrarse —apunté hacia donde se encontraban los chicos, Leah se veía sumamente entusiasmada hablando con una chica de La Push—, ¿lo ves?, ya me cambió solo porque esa chica tiene unos grandes melones…

— ¡Ya lo recordé! —chilló Jake de la nada, chasqueando sus dedos—, ¡el cabrón de esa noche lucía como él! —y apuntó a minino. Fruncí el ceño, poniendo toda mi atención en Jacob esta vez—, el vestía de una forma similar a la de tu chico, B, pero tenía el cabello largo.

— ¿Cabello largo?, ¿él vestía formal? —asintió fervientemente a mis palabras— Joder, no recuerdo nada —cerré mis ojos y me agarré la cabeza—, ¡no puedo recordar y una mierda! —gemí, odiando no poder recordar absolutamente nada de esa noche.

¿De qué me sirve saber que el espécimen que ayudó a crear a mi perfecto enano vestía formal esa noche?

¿De qué me sirve saber que tenía el jodido pelo largo?

Al menos llevaba algo de estilo, debe haber sido eso, tenía algo con los chicos con cabellera salvaje, eh.

¡Eh, Lobo, ven aquí cabrón!

Jacob fue hacía Jasper que lo había llamado, se despidió de nosotros con una seña de su mano antes de partir. Minino y yo nos quedamos sentados en la arena hombro con hombro. Solté una risita cuando vi que en su mano sostenía una lata de cerveza sellada. Le di el último sorbo a la que yo tenía para quitarle la de él y, bueno, el alcohol no se desperdicia así que lamentablemente tendría que beberla.

— ¿De qué hablaban tú y él?

— Lobo.

— ¿Disculpa? —Simba se mostró confundido. Sonreí y le di un sorbo a la nueva cerveza que estaba en mi mano.

— Lobo, él es Lobo —minino asintió—. Hablábamos del padre de Floyd, él, uh, estaba tratando de ayudarme a recordar —Edward frunció el ceño, confundido—. Floyd fue concebido en una fiesta parecida a esta, en la playa Delray en Florida, y… Ah, yo no recuerdo quien fue el cabrón que metió su polla en mí…

— Isabella… —reí al ver un gesto contrariado en su rostro— Así que realmente no sabes quién es el padre de Floyd.

— Uh, no —negué con mi cabeza, volviendo a beber de la cerveza—. Si lo supiera no habría inventado esa estúpida historia, le habría dicho la verdad sobre eso —me encogí de hombros—. Los gajes de tener una madre como yo, supongo.

— Eres una buena madre, Isabella —me recargué en su hombro y sonreí—, Floyd te quiere así… Grace y yo te queremos así, no importa qué.

— Ah, hablando de la pequeña Weasley…

— ¿Qué pasó con Grace?

— Ella me ha llamado mamá cuando fui a arroparlos en la cama… —lo solté de una, sin rodeos, quería ver la reacción que esto tenía en Edward— Bueno, la muñeca me preguntó primero si podía llamarme así. ¿Cómo iba yo a decirle que no?, tiene esos putos ojos iguales a los tuyos, y cuando hacen es… —ugh, ¡él lo estaba haciendo!, esos ojos tiernuchos que ponían— ¡Esa puta cosa!, ¿por qué me hacen esto?, los odio.

— ¿T-Te molesta que Grace te llame así?, si quieres puedo hablar con ella sobre esto, es solo… Ella siempre ha querido una madre, lamentablemente yo no podía… Yo no…

— Hey, para ahí —fruncí el ceño—, yo no he dicho que me molesta. Solo te estaba informando, no quería que te molestaras si la escuchas llamarme así en algún momento. ¡La enana es un amor!, ¿por qué me molestaría?, es la mejor hija, aparte de mi Floyd —sonreí. Edward dudó un poco antes de inclinarse y juntar nuestros labios— Hay otro problema…

— ¿Qué problema? —murmuró, nuestros labios separados solo por milímetros, su aliento mezclándose con el mío cuando hablaba—, yo no veo ningún problema…

— Escuché a los chicos hablar la otra noche, estaban haciendo una especie de trueque, ¿puedes creerlo? —reí, besando sus labios una vez más—, ¿te molestaría a ti si Floyd te llama papá o algo?, sé que el realmente quisiera hacerlo, pero a pesar de lo que la gente cree, es un mocoso bastante tímido…

— Estaría encantado.

— Eres el mejor, minino, y me gustas —sonrió dulcemente hacia mí.

— Isabella… —carraspeó y tomó mis manos entre las suyas. Sus verdes ojos se posaron con decisión sobre los míos— ¿quieres ser mi novia? —minino lucía realmente serio cuando hizo esa pregunta.

No pude evitar soltar una carcajada.

¿Estaba él realmente preguntándome eso?

Joder.

— Minino, ¿es enserio?, pensé que ya éramos más que eso…

— ¿Cómo?

— Oh, vamos Simba, estoy viviendo en tu casa, tu hija me llama mamá… ¿Realmente me estás preguntando si quiero ser tu novia? Eres un tierno, y te digo sí solo por eso —reí y besé su mejilla—, y porque te quiero —le guiñé un ojo a su sonrojado rostro.

— Pensé que era lo correcto.

— Lo correcto está sobrevalorado, corazón —Simba sonrió abiertamente—. Ahora, dejémonos de cursilerías y vamos a divertirnos como se debe —me puse de pie jalando su mano para que siguiera mis pasos—, ¡salud por esta jodida noche! —grité, alzando mi lata de cerveza.

Los chicos siguieron mi gesto, luego de soltar su característico aullido.

Finalmente la fiesta iba a comenzar.

— ¿Quién te ha vendido esto?

— Joder, no me lo vas a creer si te digo… —Grizz le dio una quemada al pitillo que sostenía entre sus dedos índice y pulgar, tosió un poco antes de volver a quemar— Blondie, Blondie volvió a su antiguo trabajo —Emmett sonrió—, te presento al sucesor de Big Bob.

— ¡Me estás jodiendo! —chillé riendo—, ¡la muy zorra!

— Muy zorra será, pero en látex se ve de puta madre —me guiñó un ojo—, ya te lo digo, si no te odiara tanto y estuviera tan obsesionada con el amigo Alf aquí, ella sería una buena follada, B.

— Ella te amarraría a la cama y estrangularía tus pelotas hasta que quedaran azules, no sé si a eso le llamas una buena follada, hombre… —reí a carcajadas y volví a fumar de mi porro.

— Eh, cariño, hay que innovar. Estoy abierto a nuevas propuestas, si le viene la mierda de dominación… —se encogió de hombros, fumando nuevamente— Que traiga las esposas, soy su jodido prisionero.

Negué con mi cabeza sin poder dejar de reír. ¡Y Tanya me había negado la existencia de hijos por parte de Bob!, era una zorra de lo más grande, ¡yo fui una de sus clientas preferenciales! Ya iba a tener unas buenas palabras con ella, pero tranquilas, porque quería seguir fumando de esta mierda, Big Bob era especial, no era solo marihuana en sí, joder no señores, era la preciada Orange Bud (1). La creme de la creme, ¡si señor!, no se veía mucho de esta por acá así que no me venía muy bien el que Tanya me odiara más de lo que ya lo hace.

— Bendita sea dominatrix, bendita sea —me fumé la colilla que quedaba, reteniendo el porro entre mis uñas.

Grizz y yo estábamos en la mismísima mierda, ya les digo. Nos reíamos de nada, realmente, incluso el muy drogado se cayó a la arena porque "eran arenas movedizas", ¿qué coño? Pero yo, drogadamente estúpida, le creí. Oh, joder, nos estábamos enterrando en la puta arena y no podíamos dejar de reír como dos idiotas. No sabía dónde carajos estaba Simba, esperaba y no me viera en este estado, tal vez era capaz de violarlo así como estaba, no sé, puede que lo encuentre más sensual de lo que ya es, y una mujer simplemente ataca cuando su amiga quiere diversión.

— Deberíamos ir allá, pero no tan cerca de la fogata, siento que me derrito… —Emmett pasaba sus manos por sobre su cara haciendo extrañas muecas— ¿Por qué no nos damos un chapuzón?, oh, puto mar, míralo, parece un espejo infinito…

— Creo que debo ir a por minino —murmuré, sin quitar mí vista del mar.

Grizz tenía razón, parecía un jodido espejo por el cual podías caminar.

— Minino… —asintió ausente— Sí, vamos por Alf…

Caminamos un tanto aturdidos hacia donde se encontraba la muchedumbre, haciendo bromas entre nosotros, burlándonos de algunas personas que estaba más borrachos que el resto y claro, buscando a minino también. En realidad gritábamos su nombre –entiéndase minino, Simba o Alf, como su nombre– como unos jodidos idiotas recién salidos del loquero, y que va, nadie conocía a Simba, ¿cómo coño iban a saber ellos a quien estábamos buscando? No veía una maraña de pelo naranja por ningún lado, ni esa pulcra vestimenta que traía, ni nada. Un tipo incluso me dijo "Ve en tu interior, Simba" citando a Mufasa en la puta película, cuando le pregunté si había visto a Simba por algún lado.

Admito que me reí como una hora de eso.

¡El Rey León es la mejor película de la puta historia!

— ¡Hey, Tink! —me acerqué a mi amiga, quien miraba un tanto achispada hacia la fogata—, ¿has visto a minino?, no sé dónde coño está, ¡lo he estado buscando por todos lados, joder! Le dije claramente: quédate aquí mientras voy por un porro, ¿tanto le costaba hacerme caso? Oh… —dejé de hablar cuando mis ojos se posaron en la fogata— Oh…

Santa mierda.

La puta madre que los parió.

¡Solo me había ido por unos insignificantes minutos!… Creo.

Traté de agrandar mis ojos para ver el desorden que había frente a mí. Era un completo reto, mis ojos estaban achinados debido al poder de la felicidad envasada, ¡no pude resistirme!, fumar bajo las estrellas, en la playa, con la brisa del mar en el rostro… ¡era de puta madre! Y yo solo le había dicho a Edward que esperara un tantito, chiquito, mientras su chica iba a elevarse y volvía caminando sobre las nubes, nada más. Él asintió como un buen muchacho, ¿qué carajos iba a saber yo que se iba a desatar el caos por ausentarme unos minutillos?

Ahí estaba él.

Sin su camisa, mostrándose abiertamente al mundo, bebiendo de una botella y riendo como un loco.

Mi minino, mi borracho minino.

Alrededor de la fogata estaban Jacob, Jasper, Edward y Seth danzando como idiotas al son de la guitarra que tocaba el amigo desconocido que se había colado. La cancioncilla era como una danza de duendes irlandeses, algo así como lo que tocan en esas mierdas medievales, en cualquier momento aparecía Frodo con su jodido anillo, estaba segura. ¡La jodida fumada era yo y estos locos se ponen a danzar sin polera alrededor de la fogata!, ¡mi minino estaba sin su puta camisa mostrando su exquisito cuerpo! Santa mierda, él se veía tan feliz y borracho, ¿en qué momento había bebido?, ¡llevaba el record de no beber en toda la noche! Suspiré sin despegar mis ojos de él. Simba había arremangado sus pantalones de vestir, estaba descalzo y sostenía una botella de algo en su mano mientras se movía de manera irreverente alrededor de la fogata, sus movimientos sin ritmo, solo estaba payaseando, su torso al desnudo refulgía bajo las llamas de la fogata que eran nuestra única iluminación en estos momentos. Joder, tal vez era el efecto de la yerba, pero estoy putamente segura de que minino brilla a causa de las llamas.

— ¡Pero mira lo que tenía escondido Simba bajo esas ropas, ahora sé por qué eres tan celosa, perra!

Tink rió a carcajadas y bebió de su vaso.

— ¿Qué está tomando de esa botella? —pregunté a la nada, aun un tanto en shock por el espectáculo.

— Vodka —respondió Leah, que estaba junto a mí—, él está tomando un exquisito vodka de pera.

— Puro, obviamente, ustedes deben haberlo hecho jugar a algo mientras yo me iba a lo oscurito con Grizzly a hablar de la vida y ¡zaz! Minino cayó borracho con solo un sorbo, ¿me equivoco?

— En realidad, no jugamos, le dijimos que era una nena que no podía con el alcohol y por eso estaba tan putamente reacio a tomarlo —Leah se encogió de hombros y prendió un cigarrillo, ofreciéndome uno que acepté gustosa— Y fueron dos sorbos, no uno. Tienes bajas expectativas de tu hombre, ¿eh?

Reí dándole una calada a mi cigarro.

— No, solo soy realista, él es un novato en todo esto —me crucé de brazos y observé sonriente hacia los cuatro chiflados—, ¡ese es mi hombre! —grité, llamando la atención de Edward, que al escucharme, desvió la mirada y alzó su botella en mi dirección.

Él le dio un trago gigantesco al vodka. Hice una mueca, esa mierda era tan mala cuando era sola.

— ¡¿Pero qué carajos está haciendo el rubio idiota?!

Tink tenía sus ojos abiertos de dos en dos y apuntaba a Cobain, quien, de un momento a otro, había decidido que quitarse los pantalones era la cosa más jodidamente genial que podía haber hecho. Así que henos aquí, viendo el blanco culo de Jasper mientras este corría alrededor de la fogata. Solté una sonora carcajada ante la imagen de Cobain desnudo, enserio, era gracioso, él estaba todo flacucho a como lo recordaba, antes tenía más carne, ¿qué estaba pasando? Era un puto palo corriendo con otro palo más pequeño entre las piernas, la jodida cosa se movía libremente mientras el corría, joder, iba a hacer que recordara este día el resto de su vida, lo juro.

— Hola.

Di un pequeño respingo al sentir la voz de minino tan cerca de mi oído.

— Hola tú, exhibicionista —soltó una pequeña risita—, ¿qué tienes ahí chico?

— No lo sep —sonrió como un niño pequeño y escondió la botella tras su espalda.

— Tú hermano está humillándose ahí, mostrando su vergüenza al mundo —apunté hacia la fogata, Edward volvió a reír—, ¿no quieres ir a rescatarlo o algo?

— Es mi hermano mayor, ¿por qué debería?, él está bastante grande para estas cosas —se encogió de hombros, sin borrar la sonrisa perdida que tenía en su rostro—. ¿Cómo estás?

— Bastante arriba —hice alusión a la fumada que había pegado un rato atrás—, ¿qué hay de ti "Isabella-no-bebo"?

— Ellos me dijeron niña —hizo un puchero y alzó la botella a sus labios, como si fuera un puto biberón. Ah, por qué, ¿por qué tenía que verse tan putamente sexy bebiendo?, ¡todo en él lo era!—, yo no soy una niña —sonrió con picardía y se acercó osadamente a mí, apoyando su pecho contra mi espalda. Susurró a mi oído una vez más—, tú sabes que no soy una niña, ¿no es así?

¡Él quería comportarse sucio!

— Una niña no tiene una verga como la tuya, en eso coincidimos, cariño.

— Me llamaste cariño —rio inestablemente y dejó un beso en la curvatura de mi cuello.

— Tienes que dejar eso, estamos juntos, ¿no? Te llamaré corazón, cariño, bebé, dulzura, todas las putas veces que me dé la gana, y si vuelves a mencionarlo serás Edward para mí, no más Simba, no más minino o cursilerías, solo Edward —él asintió sonriente, sin dejar de besar mi cuello— Y… Eh, eso es malo… Uh, malo que yo te llame Edward…

Tragué saliva pesadamente cuando la punta de su lengua recorrió mi cuello.

Oh.

Él…

— ¿Estás bien, Isabella? —me preguntó en un susurro, su voz cargada con diversión.

— S-Soy capaz de tirarte a la arena y montarte aquí mismo, si sigues haciendo eso —me estremecí levemente al sentir sus dientes contra mi cuello. Oh, él lo estaba pidiendo a gritos, ¿cree que no soy capaz?, pruébame, minino.

— ¿A qué esperas entonces?

¡Bendito seas alcohol de mierda!

Mi mirada pasó por el gentío, los grupos que se habían formado, los borrachos que se habían unido a los chicos en la fogata, danzando y saltando a través de esta como si el mundo se fuera a acabar mañana. No veía a Tink por ningún lado y Grizzly se había unido al desfile sin polera que estaban armando. A lo lejos vi las rocas, el mar estaba calmo, las olas apenas y rompían contra la orilla de la playa.

Era el lugar perfecto.

— Estás en graves problemas, minino.

Jalé de su mano, tambaleándose me siguió sumisamente. Ignoramos al resto, escuché algunos gritando mi nombre pero yo tenía en mente algo: Llegar a las putas rocas y follar hasta el amanecer. Oh, él se lo había buscado, minino me había tentado, y aquí estaban las consecuencias, una mujer cachonda era cosa de temer. Cuando llegamos a las rocas lo empujé levemente a ellas, su espalda pegada a la superficie, su pecho subía y bajaba debido a su errática respiración. Le arrebaté la botella de vodka con una de mis manos, con la otra recorrí sus duros pectorales lentamente. Santa mierda, él era hermoso. Le di un sorbo a la botella de vodka y luego la tiré al suelo. Mis manos rodearon su cuello, estaba prácticamente colgada de él, nuestros labios rozándose, ninguno decía palabra alguna, solos nos mirábamos, aturdidos, aún con la cabeza llena de burbujas y humo.

— Quiero besarte.

— Hazlo, minino, nadie te detiene.

El beso que me dio era nuevo. Nunca me había besado de esta manera tan hambrienta, fogosa, jodidamente caliente. Sus labios, suaves y tersos, bailaban de manera desenfrenada con los míos. Se alejó de mí de un de repente, mi labio inferior retenido entre sus dientes. Confieso, para mi vergüenza, que estuve a punto de tener un orgasmo por su comportamiento y ese maldito gesto que había hecho. ¿Quién coño era él y que había hecho con mi pequeño gatito? Cuando soltó mi labio volvió a juntar nuestras bocas en un voraz beso que pensé duraría para siempre. Me encantaba, él podía comportarse así cuantas veces quisiera. Mi maldito minino de las cavernas, ah.

— Te quiero —murmuró.

Nos dio la vuelta, quedando yo esta vez atrapada entre su cuerpo y la roca.

— También te quiero, minino.

— No —negó con su cabeza y, dejando su característica timidez, agarró mi trasero para alzarme. Sin pensarlo dos veces rodeé su cintura con mis piernas. Minino pegó su frente con la mía y sonrió con dulzura—, realmente te quiero.

— Lo sé —respondí un tanto ida, sintiendo como nuestros cuerpos se acoplaban a la perfección—, lo sé, minino, lo sé.

— No lo sabes —se movió lentamente, causando una deliciosa fricción—, no sabes, Isabella.

Sus ojos se prendaron de los míos, era como si todo rastro de embriaguez hubiera desaparecido de su cuerpo.

— Me quieres, te quiero, ¡lo sé!, no hablemos más… —lloriqueé, refregándome contra su hombría para que entendiera el punto. ¿Por qué le gustaba tanto hablar?, había descubierto eso, amaba hablar durante el sexo. Hombre, podría estar usando esa hermosa boca que tiene en otras cosas más productivas, por ejemplo.

— Si supieras cuanto te quiero saldrías arrancando…

Mi ropa había desaparecido finalmente, Simba seguía murmurando palabras, con su nariz trazaba el centro de mis pechos con delicadeza y reverencia, dejaba pequeños besos que sacaban mas de un suspiro en mí.

— Sé cuánto me quieres, minino, ¿por qué insistes en ello?, no salí corriendo…

Apoyó su frente sobre la mía una vez más, y luego suspiró.

Te amo, siempre he estado enamorado de ti, Isabella.

Bueno, esto era nuevo.

— Eso también lo sé —resoplé y entorné mis ojos, besando sus labios—, ¿podemos ir a lo que vinimos?

Sus ojos se iluminaron y soltó una pequeña risita antes de enterrarse de un golpe en mí como Dios manda.

¡Amén señores!

— ¡Mamá!, ¡mamá!, ¡mamá!

Giré hacia un costado y cubrí mi cabeza con una de las almohadas. Alguien gruñó junto a mí, pero no le di importancia. Yo quería dormir para siempre el día de hoy y los mocosos no me lo estaban haciendo fácil. Como vieron que los iba a ignorar hasta el resto de mis días –hasta que la resaca abandonara mi cuerpo– ellos hicieron algo horrible, tan horrible como la puta de Tanya en látex. Gruñí y me escondí más entre las sábanas cuando comenzaron a saltar de arriba abajo sobre la cama, mi cabeza una jodida licuadora moviéndose de un lado a otro, sufría como los mil demonios, y ellos seguían gritando por su mami.

¿Por qué yo?

— ¡Que caracoles quieren!

— ¿Te despertamos, mami? —Floyd sonrió inocentemente, pestañeando un par de veces. Como si yo fuera a creerle esa facha de niño bueno, por favor. Gruñí, causando que riera completamente divertido—, ¡buenos días! —dejó un baboso beso sobre mi mejilla.

— B-Buenos días, mami —los cachetitos de Grace estaban completamente rojos.

Sonreí, con resaca y todo, eran mis bebés y no importaba que fueran unos dolores en el trasero –especialmente el renacuajo–, enredando mis brazos en sus cinturas, los jalé a la cama conmigo y comencé a hacerle cosquillas en sus panzas. Ambos reían y, aunque me doliera la cabeza como la mierda por ese simple sonido, yo simplemente amaba escucharlos reír.

— Buenos días mis mocosos —dejé un beso en ambas de sus mejillas.

— ¿Para papá no hay nada?

Simba estaba refregando sus somnolientos ojos. Los chicos se lanzaron contra él tal cual hicieron conmigo, minino los abrazo y deseo buenos días como corresponde. Sus ojos se posaron sobre mí luego de que los enanos se quedaran quietos sobre la cama. Sus orbes brillaban más de lo normal, una pequeña sonrisita bailaba en sus labios. Alguien estaba pensando en la noche de ayer, exactamente en el momento en que tuve una escena porno de orgasmos múltiples debido a unos mágicos dedos y una muy funcional herramienta.

Simba y el alcohol eran una máquina sexual.

Multifuncional, seriamente, él se volvía un actor porno de buena calidad.

— ¿Mami?

— ¿Qué pasa renacuajo? —Floyd se acurrucó junto a mí en la cama, una de sus manos comenzó a juguetear con mi pecho. Él toqueteaba mi pecho con su dedo índice, distraído.

— ¿Por qué estás en la cama de Eward?

Oh.

Oh, había olvidado esto.

— Bueno, bebé, mami y Edward… —rasqué mi nuca y suspiré— Mami y Edward están de novios.

— ¿De novios? —asentí, atenta a su respuesta—, ¿puedo llamar papi a Eward ahora? —sonreí y desordené su cabello.

— ¿Por qué no se lo preguntas?, ¿tienes miedo?, que diría tío Grizz sobre esto…

— ¡No tengo miedo!, soy un niño grande, no tengo miedo mami —frunció el ceño—, me da werwenza.

— Grace me lo preguntó la noche anterior, ¿recuerdas?, ¡te estás comportando como una nena otra vez!, ¡ya hemos hablado de eso!, ¡mi hijito tiene que ser rudo como su mami! —suspiré teatralmente—, todos estos años tratando de enseñarte bien…

— ¡Yo soy rudo mami! —frunció el ceño e hizo un gesto con su mano, el típico gesto que se hacía en los conciertos de rock—, ¡me gusta el rock and roll!, me llamo Floyd y tengo una chaqueta de cuero como tú, soy súper rudo mami.

— ¡Ese es mi pequeño rockero! —besé la cima de su cabeza.

Miré a minino, que había permanecido en silencio todo este momento, por sobre la cabeza de mi hijo. Le guiñé un ojo, lo que él tomo como una iniciativa para comenzar una pequeña conversación con Floyd.

— ¿Quieres preguntarme algo, Floyd?

Su voz era amable, Grace miraba de su papá a Floyd, expectante.

— Uh… —se removió incómodo en su lugar, apretándose más a mi costado— Nope.

— ¿Estás seguro enano? —le pregunté, tratando de animarlo.

Sip, no necesito un papi, mami.

Whoa, ¿qué había escuchado?

— ¿Y por qué es eso ahora?, ¿no habías dicho que querías decirle papi a Edward?

— Pero yo soy un niño rudo, mami, ¡los niños rudos no necesitamos papis! —gruñó y volvió a hacer el gesto con sus manos, esta vez con ambas.

Había creado un monstruito.

— ¡Pero Floyd! —chilló la pequeña Weasley, cruzándose de brazos e inflando sus mejillas—, ¡yo tenía a tu mami si tu tenías a mi papi!, ¡no es justo! —Grace estaba enfurruñada y miraba a Floyd con cara de pocos amigos. ¡Alguien va a tener carácter aquí señoras y señores!

— ¡Pero ya no quiero tener un papi! —gritó mi pequeño, frunciendo el ceño.

— ¡Ugh! —Grace, que estaba junto a él acostada en medio de Edward y yo, giró sobre su cuerpo dándole la espalda—, ¡no me gusta Floyd hoy, papi! —minino sonrió levemente y la atrajo a sus brazos, la pequeña Weasley escondió su cabecita en el pecho de su papá—, ¿puedo yo llamar mami a Bella igual, papi?

— Si a Isabella no le molesta, puedes hacerlo corazón.

— ¿Y si a Floyd le molesta?

¡Ugh!, ¡no me molesta! —mi renacuajo entornó sus ojos y soltó un bufido que le hizo soplar su flequillo— Mi mami es muy cool y alcanza para todos… Pero más para mí, porque es mi mami, pero puedo prestar a mi mami a quien yo quiera y a ti te la presto… ¿Cierto, mami?, ¿cierto que eres mi mami y puedo prestarte?

— Claro que soy tu mami, ¿qué clase de popó es esa? —rodé mis ojos— Y Grace, muñeca, puedes llamarme como quieras, ¿sí?, a Floyd no le molesta, a mí no me molesta y a tu papi tampoco —la pequeña asintió aun escondiendo su carita en el pecho de su padre.

— Eward… —Floyd se cruzó de brazos— ¿Puedo llamarte papi cuando yo quiera?

— ¿Cuándo tú quieras? —mi pequeño asintió—, ¿y cómo sería eso?

— Bueno, ahora no quiero, pero a lo mejor mañana si quiero…

Edward soltó una enorme carcajada que le costó su vida. Él había olvidado la resaca y el dolor de cabeza, já, una mueca de dolor e incomodidad se posó en sus facciones faciales cuando el brusco movimiento le trajo repercusiones.

— Puedes hacerlo, campeón, puedes hacerlo.

Fuimos interrumpidos por un suave golpe en la puerta de la habitación, los cuatro miramos hacia la abierta puerta y vimos a Renesmee de pie ahí, observándonos con incomodidad. Carraspeé y me senté en la cama, gracias al cielo estaba vestida completamente, le podría dar un algo a Nessie se me ve desnuda, en la cama de minino y con los niños. No quiero ni pensar en eso, trataría de exorcizarme o algo.

— ¿Aún estás aquí enana?

Al salir de la habitación cerré la puerta tras nosotras, me apoyé en la muralla del pasillo con brazos cruzados. Ness estaba frente a mí y retorcía el dobladillo de su camisa entre sus dedos.

— Era muy tarde cuando llegaron para regresar a casa —asentí a sus palabras, encontrándole toda la razón—, así que… ¿Edward y tú son pareja? —asentí nuevamente. Ella carraspeó y desvió la mirada—, y Grace te llama mamá… Ya veo…

— Si vas a venir con tus mierdas aquí será mejor que…

— ¡No!, no… —volvió a carraspear, ella no dejaba de arrugar su maldita camisa— Yo… Está bien… Solo… —suspiró, mordiendo su labio inferior. Fue ahí la primera vez que reparé en su rostro, y en como sus ojos se habían cristalizado debido a las lágrimas no derramadas.

Ah, mierda.

Era la peor para lidiar con las lágrimas.

— Eh, Ness, ¿estás bien? —estiré mi mano para posarla sobre su hombro pero me arrepentí a mitad de camino. Ella me odiaba, por todo lo santo, que iba a querer que yo la tocara— Uh, hermanita, sabes que a pesar de toda la mierda entre nosotras puedes hablar conmigo, lo sabes, ¿no?

— ¿Puedo, Isabella? —preguntó irónicamente, limpiando con rapidez una lágrima que había escapado de su ojo izquierdo—, no lo creo. E… Espero que seas feliz con tu nueva familia…

— Para ahí… ¿Qué… Uh, ¿por qué estás llorando? No entiendo nada, realmente, estás haciendo que mi dolor de cabeza solo crezca y crezca —ella me miró con resentimiento y luego se encogió de hombros, restándole importancia al asunto.

— Solo espero que no los dejes abandonados en un tiempo más, menos en su adolescencia, ¿sabes que esa es la peor etapa para un niño?, todo tipo de cambios vienen para agregarle uno más, como una madre que se ausenta porque se le dio la gana de recorrer el país en su motocicleta…

— Renesmee, no sé de qué coño estás hablando…

— Tú nunca sabes nada hermana, nunca lo has hecho después de todo, eso lo tengo bastante claro, Isabella —resopló con molestia—. ¿Puedo pasar más tiempo con los chicos?, me iré en un rato más, me gustaría darles su baño, si no te molesta.

— ¿Por qué iba a molestarme enana? —suspiré y abrí la puerta— ¡Chicos, tía Nessie será la encargada del baño!, por favor no la bañen en burbujas —Floyd y Grace sonrieron abiertamente y comenzaron a bajar de la cama— Estos monstruos son todos tuyos, Ness…

Mi hermanita desapareció con mis dos mocosos por la puerta de la habitación. Algún día tendría que pescar a mi hermanita, sentarla y hablar con ella de hermana a hermana, tenía serios problemas la nena, y sabía yo era la culpable de todo. Tal vez por eso aplazaba mi encuentro con Renesmee para poder enfrentarla y preguntarle por que coño era así conmigo, cobardemente al final siempre iba a ser yo la culpable y odiaba saber eso. Suspiré, estaba en la habitación, ya no importaba. Eso nos dejaba a minino y a mi nuevamente solos. Simba sostenía su cabeza contra la almohada férreamente, sus ojos cerrados a más no poder. Alguien tenía un perro dolor de cabeza, eso le pasa por beber tanto, joder.

— ¿Tienes alguna aspirina o algo en esta casa?, eso le hará mejor a tu cabeza… O tal vez deberías ir a las reuniones que hacen en la iglesia, esas que me recomendó Carli, las de Alcohólicos Anónimos, ¿qué me dices?

— Que dejes de hablar…

— Cuida tu tono, primor —sonreí con burla observándolo desde la puerta.

— Sería realmente agradable si mi novia supiera hacer masajes, realmente agradable.

— Lástima que tu novia no ande por aquí, ¿no?, tendrás que aguantarte…

— Ven aquí —murmuró, palmeando la cama. Me estiré nuevamente junto a él, apoyando mi cabeza sobre su pecho—, prométeme que la próxima vez que me hagas hacer una locura como la de anoche me obligarás a decir que no. Prométemelo, Isabella.

— No puedo prometer algo que no voy a cumplir —reí quedamente—, te hubieras visto ayer, un espectáculo, hombre, no pensé que bailaras así, te lo tenías bien guardado minino. Y después en las rocas… —minino gimió con vergüenza.

— No… No sé qué pasó…

— Oh, yo sé muy bien que carajos pasó —me enderecé en la cama para sentarme sobre su cintura, él aún tenía su rosto cubierto con sus manos, las tomé entre las mías y dejé al descubierto sus preciosos ojos—. Tú estabas cachondo, y borracho… Y me mordiste.

— ¿Te mordí?

— Uh-huh.

— ¿Dónde?

— El labio —hice un puchero con exageración.

— ¿Te dañé?

— Dímelo tú, minino…

— Lo siento mucho.

— No lo sientas, yo no lo siento —le guiñé un ojo y me acerqué a su rostro. Nuestras narices se rozaban la una con la otra, en un rápido movimiento atrapé su labio inferior entre mis dientes y le di una suave mordida—, no sabes cuan caliente me puso eso…

Dejé su labio en libertad y le di un pequeño beso.

— Me hago una idea ahora —carraspeó y se removió un poco sobre la cama.

Sonreí con perversión.

Oh, yo también me hacía una idea gracias a como estaba sentada sobre él.

— ¿Sabes? Hemos dormido cerca de dos horas, dos putas horas. Tengo un sueño asqueroso, amaría quedarme aquí y dormir para siempre, pero los deberes nos llaman —suspiré y besé sus labios una vez más— Para que veas que puedo ser madura cuando quiero, ¿eh?, no me quejo si le dices a Carli sobre esto, me gustaría ver la cara del viejo…

— Eres única —murmuró sonriente, acariciando mi mejilla con dulzura.

— Ambos sabemos eso, no es necesario que lo repitas, es una verdad universal, minino.

— Y estoy tan enamorado de ti —solo para algunas cosas era tímido este hombre, para estas era bastante abierto, le encantaba ventilar sus sentimientos, ¿cómo podía haber olvidado eso?

— No te enamores tanto, Simba, puedes desilusionarte en el camino —sonreí suavemente y le guiñé un ojo.

No era tan en broma lo que le había dicho, a veces realmente pensaba en que él esperaba mucho de mi.

— Ya me han roto el corazón una vez, dicen que no hay segunda sin tercera —se encogió de hombros lentamente, restándole importancia a mis palabras como me temía que hiciera—, me arriesgaré esta vez. Te doy mi corazón, Isabella, el mío y el de Grace, espero cuides de ellos, nada más.

Él tenía palabras tan lindas para decir. Una cosa que me aterraba eran los compromisos a largo plazo, por ejemplo, una vez tuve que firmar una mierda de contrato para ganar dinero cuando nos quedamos sin un puto peso en Wisconsin, en uno de esos locales de comida rápida. Un contrato que duraba por un año, un puto año que tuve que cumplir… Estaba sofocada cuando el año llegó a su fin. ¿Ven?, no sirvo para esas cosas, pero tendré que ponerme manos a la obra. Joder, Renesmee tenía razón en una cosa, ahora no es tan simple como antes, no puedo tomar mi motocicleta y largarme, tengo un enano… Y a eso súmale otra enana y el dulce de su padre.

Para que vean, yo misma me complico la vida queriendo cosas que son demasiado perfecta e inalcanzables para mí.

— Los cuidaré, trataré de hacerlo, pero no puedo prometerte nada… Me conoces, Edward…

— Y por eso sé que lo harás bien —sonrió con dulzura.

Él tenía unas expectativas muy altas de mi persona.

¡Isabella!, ¡papá está al teléfono y quiere hablar contigo!

La voz de Ness se escuchó a lo lejos. Simba tenía un teléfono en su habitación, ¿tan ensimismados estábamos que no lo habíamos escuchado sonar? Me estiré en la cama para alcanzar el auricular, cuando lo tuve en mis manos lo acerqué a mi oreja y le contesté a papá.

— ¡Viejo!, ¡ha pasado bastante tiempo!, ¿a qué se debe esta llamada?, juro que ayer no hicimos nada malo, así que cualquier robo o disturbio en Forks no fue de nuestra mano…

Hija, ¿por qué te llamaría yo para decirte una cosa así? —sonreí—, ¿cómo está mi nieto?, ¿tan ocupada estás con el muchacho Cullen que no lo has traído a ver a su abuelo? Me tienes olvidado, princesa, a tu pobre y viejo padre…

— Oh, vamos, pá, sabes que no es así, ¡tú tampoco te has pasado por la tienda!, la culpa es de ambos —Charlie rio al otro lado de la línea—. Y minino me tiene bastante ocupada, sí. Por cierto, tienes una nieta ahora…

¿Qué?, ¿estás embarazada otra vez Bella?, princesa, hemos hablado de eso, ¿qué hay de la protección?, pensé que lo habías aprendido con el renacuajo, ya veo, tendremos que llevarte… Espera, Cullen es doctor, ¿no puede él meterte mano con sus herramientas para ver a mi nieta?

— ¡Papá! —solté una enorme carcajada por sus ocurrencias—, no estoy embarazada, joder, no, gracias, no otra vez. Y Simba es pediatra, papá, él no puede meterme mano… De ese modo, de otro modo, bueno…

¡No quiero oír las cosas que hace mi hija!

— Ah, vale, son las mismas cosas que tú hace con Sue.

Te equivocas, princesa, no creo que el muchacho Cullen tenga el mismo potencial que tu padre —santa mierda, ¡Charlie se estaba tirando flores!, era un halagador de lo peor—, solo algunos nacemos con el poder en los pantalones.

— Ya, viejo, lamento decirte que si es así minino te gana, él no solo lo tiene en los pantalones, también en la lengua y en sus dedos…

— ¡Isabella! —minino estaba avergonzado con mis palabras. Entorné mis ojos.

¿Qué?, !era la verdad!

Papá volvió a reír del otro lado de la línea.

¿Quién es mi nieta entonces?, ¿estás hablando de la pequeña Grace?

— La misma dulzura.

¿Edward y tú… Debí suponerlo, no sé porque me sorprendo, eres tú después de todo…

— ¿Debo tomarme eso como un halago, pá?

Charlie ignoró mi pregunta y siguió hablando como si nada.

¡Eso no era un puto halago, viejo!

Bien, bien, hija, nos desviamos del tema —papá carraspeó luego de haberse reído como poseso—. Tengo una maravillosa noticia, puedes decirle a los chicos que ya no es necesario que duerman en sacos de dormir dentro de la tienda, ¡la casa está finalmente terminada! El señor Cheney acabó ayer con todos los arreglos, la casa es cien por ciento habitable, ¡podemos volver hoy mismo!

Oh.

Esa era una noticia de puta madre… Pero me había acostumbrado tanto a estar cerca de minino y Grace.

¿Qué carajos iba a hacer ahora?


(1) La Orange Bud proviene del Skunk, que es otro tipo de mary jane, y tiene un fuerte aroma cítrico y un color anaranjado.


¡Buenas tardes!

Aquí les traje nuevo capítulo :3 Últimamente la inspiración solo me llega para Forks Ink, pero prometo ponerme las pilas pronto con los otros fics, aparte que he tenido una flojera enorme por todo esto de las fiestas y como que me he dedicado a ver películas a mil, !es mi culpa ahora, no tengo a la U para culpar! jajajaja. Bien, aquí en este cap, bueno, fue Jazz el que terminó sin ropa después de todo, minino solo alcanzó a quitarse la camisa, tal vez para la otra borrachera lo tendremos corriendo desnudo en gloria y majestad, quien sabe XDDD Uh, Nessie, aquí hay una pista de porque Ness siente ese desprecio hacia B. La mujer no es tonta, pero entiéndase que su hermanita eligió el peor momento para hablarle, ¿quién quiere ponerse serio cuando tiene una resaca horrenda? Así que, como dijo B, pronto tendremos conversación entre las hermanas. Oh, en el próximo capítulo también alguien meterá las patas, bueno, son dos, pero uno de ellos estará de los más feliz, el otro... Eh, no tanto... Para nada a decir verdad jajaja Siento que con este fic les estoy dando muchos tips para drogarse (?) XDDDD me siento mal, a veces, solo por un ratito, después se me pasa. ¡Espero les haya gustado el capítulo!

¡Nos estamos leyendo chicas!

PS: Para las chicas que me preguntas sobre el grupo de los fics, en mi perfil está el link si lo quieren :)

Si no nos leemos antes, !que pasen un feliz Año Nuevo!, yo personalmente lo pasaré bomba, tal vez y termine como Cobain aquí (?)

¡Muchísimas gracias por todos sus reviews, alertas y favoritos!

Lamb.