Tom Riddle & Stringer

La alarma sonó y fue apagada en el acto. Harry fulminó con su verde mirada el dichoso despertador. No hacía falta que el maldito sonara, era muy consciente de la hora y sobre todo del maldito día que era.

Llevaba días deseando que no llegase y a la par que sí, pues tendría a Tom Riddle frente a él por primera vez en su vida.

El primer sospechoso de la muerte de sus padres. Aunque para las autoridades no fuese ni mínimamente sospechoso.

Se puso en pie y revisó la ropa de ese día, podían vestirse como quisieran, aunque el director había pedido amablemente que utilizaran sus uniformes como algo especial.

No pudo evitar pensar que nadie podría negarle nada a ese anciano, Revisó su corbata con molestia. Siempre le había gustado el verde, pero por algún motivo, ahora no le agradaba tanto.

Se vistió con desgana y bajó a desayunar. Por el camino distinguió a Malfoy. Él no llevaba el uniforme. Le sorprendió ver que Granger, quien se reunió con él un poco después, tampoco lo llevaba.

Ambos llevaban unos días bastante serios y apartados del mundo. Granger ni siquiera le había dirigido la palabra ni una sola vez.

—Parece que la reina de hielo vuelve a su trono.

La voz de Fred lo sacó de sus cavilaciones. Lo miró y lo descubrió pulcramente enfundado en su uniforme.

—¿Cómo es que hoy sí supiste ponerte todas las partes que conforman el uniforme?

Cuestiono intentando alejar su mente de Granger, en ese día no quería esa clase de distracción.

Fred se sonrió con su sarcasmo habitual:

—Tenemos que demostrar que somos chicos listos y educados. ¿Dónde vais a sentaros?

—Si fuese posible en otro continente.

Murmuró entre dientes, Fred lo observó un instante serio y luego apartó la mirada:

—¿Echaste un vistazo en la red al juego del que hablamos?

Harry negó mientras ambos entraban en el gran salón. Fred le palmeó la espalda en forma de despedida y se dirigió a su mesa a desayunar. Durante todo ese tiempo no vio a Lily ni un solo momento. ¿Se quedaría en su habitación al final?

Se pasó el resto de la mañana siendo testigo de lo que ese tipo podía provocar, ya desde que se anunció su visita se habían reservado los lugares del gran salón para escuchar la charla que Tom Riddle daría en una hora.

Lily y él habían decidido asistir pero quedarían lo más alejados posible del escenario. Ninguno quería tener la cara de ese cretino tan cerca como para apreciar bien sus facciones.

Por otra parte, se sorprendió de lo conocida que era la empresa del tipo. Él, creía que solo aquellos que se movían en la red lo conocían, pero estaba equivocado.

Resultaba que Stringer & Co en el último año, habían creado un juego famosísimo del que más de la mitad de los chavales había escuchado hablar o incluso había probado.

En cuanto le dijo a Fred y George que no tenía ni idea de lo que le hablaban, George lo miró como bicho raro y Fred tan solo lo observó en silencio y pasó a contarle los detalles del juego y las fechas en que se creó y salió al mercado.

En cuanto dijo la fecha, Lily y él ahogaron una exclamación de sorpresa. No se esperaban que fuese una semana después de la muerte de sus padres.

—Deberías alegrar esa cara o terminaran por darse cuenta que odias al tipo.

La voz de Sirius le obligó a mirarlo:

—¿Cómo podéis estar tan tranquilos sabiendo que él vendrá en una hora?

—Ya está aquí Harry.

Expuso Remus en un susurro. Ese dato le hizo hervir la sangre. ¿Cómo podían soportarlo?

Miró a este enfadado:

—No es fácil chico, pero debemos hacerlo. Necesitamos pruebas que no tenemos. No sé qué tenía tu padre contra ese tipo, ni lo que él tenía contra tu padre. Solo sé que creemos que fue él, pero es posible que estemos equivocados.

Todo apuntaba a un accidente.

—Eso no te lo crees ni tú.

Inquirió molesto mirando a Sirius ahora. Él solo suspiró:

—Ni yo, ni Remus ni otros muchos, pero no tenemos pruebas que demuestren lo contrario, y no podemos exponernos de forma tan evidente. El tipo se siente seguro en su sillón de oro, creyendo estar a salvo y sin que nadie pueda cogerlo, si ve alguna evidencia de que Remus, tú, yo u algún otro, sospechamos de él, podría ser lo necesario para que se pusiera en alerta.

Y si sin estarlo, ya es difícil pillarlo, imagina si el tipo se percata de algo.

Harry no dijo nada, solo se mantuvo callado. Lily se acercó a ellos:

—Dicen que vayamos ocupando nuestros puestos en el gran salón.

Los cuatro se miraron y tras suspirar irritado fue con ellos hasta su lugar en el gran salón.

La entrada de Riddle, seguido de un grupo compuesto por siete personas, entre las que había hombres y mujeres, no se hizo esperar.

El tipo no esperó una presentación por parte de Dumbledore o cualquier otro profesor, no, él se dirigió derecho al micrófono y lo cogió como si fuese algo que hacía muy a menudo.

—Hola a todo el mundo. Me alegro de ser una excusa para libraros del aburrimiento de las clases.

Guiñó el ojo y sonrió, arrancando a su vez risas de todo el alumnado. –Como estoy seguro que más de la mitad no sabréis quien soy, primero me presentaré, soy Tom Riddle y no hace mucho tiempo, yo ocupaba uno de esos asientos que ahora ustedes ocupáis.

Confieso que no de forma tan ordenada. Pero sí, yo asistí a este increíble colegio. También fui uno de los preferentes, como mi corbata confirma.

Se desabrochó la chaqueta revelando una corbata idéntica a la que Harry portaba con una estrella de preferente dibujada.

Eso lo enfureció y prácticamente sin darse cuenta se aflojó el lazo y se la quitó de un fuerte tirón.

Nadie se percató de ese gesto y el tipo siguió hablando:

—Veréis, soy el dueño de una prestigiosa empresa dedicada enteramente al mundo de la informática. Diseñamos programas de ordenador, antivirus, juegos y muchas más cosas que si enumerara no terminaría nunca y se supone que hoy no debéis atoraros demasiado.

Además, no creo que muchos entendieseis ni la mitad de lo que saldría de mi boca si me pongo con tecnicismo y jerga informática y se trata de que os divirtáis, no de que os quedéis dormidos y me interrumpáis con vuestros ronquidos a mitad de la charla.

Otro aluvión de risas interrumpió al tipo y Harry sintió rabia mientras lo observaba caminar por el atril sin mucho esfuerzo:

—Hace algún tiempo, casi un año ya, lancé el primer juego que mi empresa diseñó. No es por ser fanfarrón, mentira, sí que lo soy, y estoy orgulloso de ello, pues fue todo un éxito, y hoy en día aún sigue creciendo y recibiendo increíbles críticas. También es cierto que no me puedo llevar todo el mérito de este increíble trabajo, hemos sido muchos los que hemos colaborado para lograrlo.

Pero hoy os vengo con una propuesta única.

El tipo se detuvo en seco y los miró a todos, era increíble cómo podía conseguir que sus ojos negros atrapasen a todos los presentes, como si los distinguiese a cada uno de ellos.

—Me he peleado con varios de mis consejeros, y hemos tenido que poner serias barreras para que lo que os vamos a enseñar no pueda ser robado por nadie antes de que lo saquemos al mercado.

Justo tras de mí tenemos a dos de esas personas que mejor no identificaré para que no os molestéis con ellos. Son buenas personas que solo velan por mis intereses, y bueno, por su sueldo, para que no les falte. ¿Verdad chicos?

Harry resopló irritado, ¿por qué demonios ese tipo conseguía tantas risas idiotas? Miró a su alrededor sintiéndose asqueado, era increíble que casi todo el mundo riera como si nada, cuando el tipo se estaba riendo de todos ellos, haciéndolos pasar por estúpidos que no entenderían lo que él decía.

Sin embargo se percató de que había cuatro personas, aparte de él, Lily, Remus y Sirius que no reían a sus palabras.

Fred, Granger, Malfoy y Tonks. Ninguno de ellos se reía, de hecho, parecían furiosos.

En especial Granger y Malfoy.

—…os invito a la partida de vuestras vidas, novatos.

Giró tan rápido la cabeza al escuchar esas palabras que juraría que se acababa de ganar un fuerte dolor de cuello por una semana mínimo.

Esas eran las mismas palabras que le dijo hace dos noches quien ingresó en su ordenador acusándolo de no ser Fawkes.

—Aquí, mis chicos, traen veinte betas para este nuevo e increíble juego. Pero solo aquellos veinte que pasen las pruebas iniciales podrán recibir la beta del primer juego de realidad virtual jamás existente.

Os enfrentaréis a doce pruebas, como nuestro querido Hércules, para aquellos que me miráis confusos, Hércules, era un semidios griego, hijo de Zeus y una mortal, que tuvo que someterse a doce pruebas para redimirse por asesinar a su esposa y sus hijos en un ataque de locura pasajera.

Antes de que os tiréis a una piscina sin mirar la profundidad o sin estar seguros de saber nadar en ella, os aconsejo que os penséis muy bien el participar. Una vez dentro no habrá marcha atrás.

Soy una persona con una creencia muy arraigada, si no estás dispuesto a todo o eres de los que se rinden, no pretendas jugar con los grandes. Soy un tiburón y este es mi océano, no cualquiera puede entrar.

La sonrisa del tipo desapareció y sus ojos brillaron consiguiendo que un escalofrío recorriera cada partícula del cuerpo de Harry, cuando volvió a hablar, lo hizo con un tono distinto:

—No permitiré que simples sanguijuelas prueben lo que es mío, tampoco dejaré que cualquiera participe, no quiero escoria entre los míos.

Porque aunque el premio para veinte de vosotros sea probar un juego jamás visto, tengo otro propósito. Es por eso que he escogido Hogwarts, quiero a lo mejor de Inglaterra, y sé que se encuentra entre estos muros.

Esos veinte participantes, no tienen por qué ser los que seleccione para darles el honor de pertenecer a Stringer & Co. Solo aquellos que realmente me lleguen, serán invitados a participar en algo aún más grande.

Estas doce pruebas serán solo migajas.

Si os creéis capaces de jugar con los grandes animaos a ello. Dicho esto, dejaré claro otro punto.

Riddle fijó la mirada en la sección de los profesores, Harry miró hacía allí también, y se percató de que Remus sujetaba a Sirius del brazo, mientras el tipo le hacía una seña con la cabeza en forma de saludo y sonriendo ladeadamente inquirió:

—Invito personalmente a Canuto y Lunático a participar, sabéis que siempre hemos sido muy duchos al enfrentamiento, quiero seguir disfrutando de semejante reto, aunque claro, sin Fawkes, ¿seréis capaces de conseguir algo?

Antes de poder hacer un solo movimiento, Harry, sintió que alguien lo agarraba con fuerza del brazo e impedía que saltara.

Cuando se giró a mirar de quien se trataba, se sorprendió de encontrarse a Severus Snape a su lado mirándolo fijamente y negando. No sabía de dónde había salido el tipo ni cuánto tiempo llevaba a su lado. Simplemente sabía que tenía bastante fuerza.

—Suélteme.

—Lo haré, en cuanto salgamos de aquí.

—No quiero marcharme.

—Por supuesto que quiere. Andando Potter. —Sin dejarlo replicar, tiró de él y lo sacó del salón: —Vaya a limpiar algo, estoy seguro de que tendrá cosas que hacer.

Lo soltó y cerró la puerta dejándolo a él fuera y molesto. Sabía que no serviría de nada que abriese para entrar, seguramente el tipo estaría tras las puertas para impedir que volviese dentro.

¿Cómo se había atrevido a nombrar a su padre como si nada?

Iba a largarse de allí, cuando la puerta se abrió y por esta fue lanzado con poco cuidado Sirius.

Lo vio trastabillar y estar a punto de caer, pero se recuperó a tiempo y no calló:

—¡Malditos ineptos!

Harry fue capaz de distinguir a McGonagall y Remus antes de que la puerta fuese cerrada.

—Veo que no he sido el único expulsado.

Sirius lo vio por primera vez y frunció el ceño:

—¿Dónde ibas?

—A dar una vuelta. Yo ya avisé que no quería venir y al final terminaron echándome, ¿no hubiese sido mejor hacerme caso desde el principio y así no habría llamado la atención como lo he hecho?

—No creas, no me había dado ni cuenta de que te han sacado.

—Snape es muy bueno siendo discreto.

Rumió enfadado, Sirius lo acompañó en su gruñido y después suspiró irritado:

—Lo mío ha sido más notorio que lo tuyo, lo que me garantiza una amonestación y puede que algún día de paga menos.

—¿Cómo se atrevió?

—Se siente intocable, y por desgracia de momento lo es.

—¿Vais a participar en su juego?

La sonrisa traviesa que apareció en los labios de Sirius fue todo lo que precisó para saber su respuesta.

—Si se cree invencible como Hércules, le demostraré que no llega a tanto. ¿Qué harás tú?

—Creo que si os ha invitado a participar, es porque lo tiene todo muy bien atado. Me parece sospechoso.

—Lo sé, pero él desconoce todos nuestros ases.

Sirius palmeó su espalda y se alejó silbando por lo bajo, como si estuviese en mitad de una victoria y se hubiese olvidado de que quizás perdería pasta ese mes.

Suspiró y se dirigió a su cuarto, con todos en la charla, él podría encontrar un sitio donde poder pasear a Hedwig sin ser pillado.

La tuvo paseando por los jardines más escondidos, casi por una hora y media, sorprendiéndose de lo que estaba tardando la charlita del tipejo.

Cuando regresó con ella, descubrió que aún estaban todos reunidos. Dejó a Hedwig con comida y agua y se acercó al lugar. Observó que no era el único que esperaba allí fuera. Neville estaba apoyado en una de las paredes con ambas manos en los bolsillos.

El chico había tenido que acompañar a su abuela ese día a una cita del médico y por ello no había podido asistir a la charla.

Se había sorprendido mucho al enterarse que Neville era un nerd de los videojuegos. No le iba nada de Hackers y todo ese rollo, pero lo relativo a los videojuegos era otra historia.

Ostentaba el record en el juego de la compañía de Stringer & Co. Se le conocía por Trébol, un nombre que le resultó algo curioso, pero no dijo ni mu. Neville solo le explicó que su madre amaba los tréboles. No entendía por qué eso era algo importante, pero se abstuvo de interesarse en ese tema. Ya bastante tenía él encima.

Al escuchar pasos, Neville levantó la vista y lo vio, le dedicó una media sonrisa en forma de saludo y comprendió que la cita del médico había ido perfectamente:

—¿Cómo es que estás aquí fuera?

—Me aburrí.

Dijo con simpleza. Neville se sorprendió y se encogió de hombros quitándole importancia:

—Creí que para mi regreso todo habría terminado, pero veo que no es el caso.

—No sé qué estarán haciendo ahí dentro, pero sin duda me alegro de haberme librado, tanto rato ahí dentro, uff, vaya coñazo.

Neville observó la puerta con cierto deseo.

—A mí me hubiese encantado estar ahí dentro. El juego era una maravilla, y me hubiese gustado felicitar a su creador.

No respondió a esas palabras y cuando iba a invitarlo a dar una vuelta, las puertas se abrieron.

Comenzaron a salir alumnos a tropel, todos hablando muy animados y como si hubiesen asistido a la charla más emocionante de sus vidas.

Eso lo desquició, Fred, George y Lily aparecieron, y él se quedó de piedra al verlos hablar de forma tan animada. En cuanto lo alcanzaron, Lily, fue la que tomo la palabra.

—No sabes lo que te has perdido Harry, ha sido maravilloso, quiero una de esas betas.

Esas palabras lo dejaron congelado. Observó a Lily seriamente:

—¿De qué estás hablando?, ¿No pensarás entrar en semejante farsa?

—No podrías imaginarte lo increíble que es, Harry. Sería idiota si no me planteara participar, además, por lo que vi, va a ser un paseo. Tú y yo podríamos hacerlo hasta con los ojos vendados.

Lily parecía otra persona.

—Ese Riddle es increíble. Estoy deseando que comience la prueba de selección. Estoy seguro de que en este colegio no hay demasiados que puedan competir con nosotros y tenemos un puesto asegurado en esto.

George sí que parecía deseoso. Fred solo sonreía mientras observaba a uno y otro. Harry lo miró y él se encogió de brazos:

—Nos nombró. Habló de grandes hackers de la red, es evidente que desconoce que somos nosotros, porque asegura que está buscándolos para darles la oportunidad de unirse a esta aventura.

George quiso revelarse inmediatamente, pero le recordé que era mejor demostrar primero lo que tenemos y calló.

Los alumnos seguían saliendo del lugar y Harry no sabía cuál de todos parecía más sorprendido o entusiasmado.

—¡Luna! –Neville se acercó a la rubia que venía acompañada de otra chica y comenzó a hacerle infinidad de preguntas.

Luna se enfrascó con él y se olvidó del resto del mundo.

Mientras todos a su alrededor alababan lo que habían visto y no dejaban de hablar entusiasmados, Harry, comenzó a sentirse fuera de lugar. ¿Era posible que solo él viera la serpiente que ese tipo era?

—Así que tú eres Trébol. –Riddle se había acercado a Neville, quien sonreía orgulloso de que semejante persona supiese su identidad. Harry estuvo a punto de acercarse a su amigo, algo le decía que Neville precisaba protección, la sonrisa del tipo, esa que había encantado al resto, a él le provocaba escalofríos.

Detrás de él, su séquito lo seguía de cerca.

Una de ellos, se acercó a él y le entregó un paquete con un volumen considerable:

—Supe por tu director que no pudiste estar presente en mi charla, también el motivo, por ello quiero obsequiarte con esto. Dije que entregaría veinte betas, pero en realidad serán veintidós. Una es tuya muchacho, no necesitas pasar la criba, eso sí, no podrás entrar al servidor hasta que el resto de betas haya sido seleccionado.

Varios de alrededor protestaron y otros tantos se agolparon alrededor de Neville y su nuevo bien más preciado.

El chico aislado del colegio, acababa de convertirse en el centro de atención. Todos intentaban ver el paquete, incluso algunos, que estaba seguro, ni siquiera conocían a Neville, se acercaban a él como si lo conocieran de toda la vida.

Riddle sonreía ante las palabras que Neville le dedicaba, tanto de agradecimiento como de admiración.

Aquello era tan sumamente asqueroso para él.

Se dispuso a largarse cuando Riddle lo enfocó por primera vez. Sus ojos y los de él se conectaron como si fuesen parte de un todo. Sintió enseguida el odio y la repulsa que ese hombre le dedicaba en esa mirada. Como si tenerlo delante fuera lo peor que podía sucederle.

Pero Riddle se recuperó pronto de la primera impresión que le dio, se apartó de sus ojos y lo miró de arriba abajo, vio reconocimiento en sus ojos, detectó sorpresa y a la par intriga.

Sin hacer caso del resto de la gente, Riddle, caminó hacia él, y no pudo moverse, quería largarse, huir de ahí, no sabía si podría controlarse sin golpearle delante de todo el mundo:

—¿Cuál es tu nombre muchacho?

—Harry Potter.

Escuchó que respondía George por él, miró a este furioso, y Fred golpeó a su hermano con el codo para que se quedara callado, Lily rápidamente agarró su mano.

Riddle ahora se centró en ella, pareció comprender que era su hermana gemela:

—Potter. Debí suponerlo. Lily y James habrían tardado poco en enviar a sus pequeños a esta escuela. Decidme, ¿cómo siguen vuestros padres? Fuimos buenos compañeros de colegio.

La sonrisa socarrona que adornó sus labios le hizo comprender que se estaba burlando de ellos. Apretó los puños y estaba dispuesto a saltar sobre él, cuando Lily inquirió:

—Nuestros padres fallecieron hace cosa de un año.

Le hubiese gustado que la voz de Lil sonase un poco menos deprimente, pero sabía que ella aún no se recuperaba del todo, ni él mismo lo hacía.

—¿En serio?, Es una lástima, tenían potencial. ¿Qué fue lo que sucedió?

—Los asesinaron.

Esas dos palabras, escaparon de sus labios antes de darse cuenta ni de que las había pensado. Miró a Riddle furioso, intentando que comprendiera que sabía que había sido él y que se lo haría pagar.

Estaba seguro de que Sirius lo mataría tras esa escena, pero no le importaba. Que intentase taparse y cubrirse con todo lo que tenía, que terminaría por pillarlo, de eso estaba seguro.

Riddle le sostuvo la mirada, aceptando su desafío con una sonrisa socarrona, como retándolo a conseguir algo.

—¿Asesinados?, ¿Quién haría algo así?

—No lo sabemos.—Intervino Lily rápidamente:— Ni si quiera estamos seguros de que no fuera un accidente.

Harry apretó su mano molesto, más Riddle ni siquiera la miró, solo se fijaba en él:

—Tu hermano, por el contrario, parece muy seguro de sus palabras.

Harry sonrió de medio lado, sonrisa que Riddle no supo interpretar, y que consiguió que borrara la suya propia.

—Estaría muy agradecido si me informaseis de cualquier novedad en el caso. Me encantaría saber quién y por qué los mataron si es que fue el caso.

Si se trata de un accidente, me dejaríais mucho más tranquilo si también me lo informáis.

También quiero daros mi pésame y extenderos mi mano, si puedo ayudaros a esclarecer algo todo este asunto estaré encantado de hacerlo.

Riddle tendió su mano ofreciéndosela a Harry, quien ni si quiera la miro, pero él mismo extendió la suya para estrechársela:

—Muchas gracias por su ofrecimiento. Lo tendremos en cuenta.

En cuanto sus manos hicieron contacto, Harry sintió como el tipo apretaba el agarre con suma fuerza, pero él se abstuvo de hacer muecas o ningún gesto que diera a nadie la más mínima sospecha de lo que estaba haciendo Riddle.

Solo amplió su sonrisa y apretó también su agarre.

No dudaba que el suyo sería más débil que el de Riddle, pero al menos notaría que la antipatía era mutua.

Riddle le devolvió la sonrisa aceptando su desdén y desafío.

Ambos se soltaron a la vez y Harry notó que Riddle abría y cerraba la mano.

—Ha sido un placer conoceros chicos, espero que participéis en mi partida, me encantaría teneros en la beta. Los hijos de dos de los programadores del juego no podrían faltar.

Esa relevación le sorprendió y no puedo disimularla a tiempo, Riddle se decidió por volver a emprender su camino y pasó al lado de él. Justo cuando estaba por dejarlo atrás escuchó que le decía:

—No dejes pasar la oportunidad Fawkes, quien sabe, y quizás caces a tu ratón escurridizo.

Se quedó como una estatua tras esas palabras y no volvió en sí hasta que Sirius llegó a su lado y lo cogió del brazo con fuerza.

Los escuchó parlotear y regañarle, pero no prestó atención a sus palabras, realmente tenía la cabeza en otra parte.

¿Qué había querido decir Riddle? El muy despreciable acababa de demostrarle que era el culpable de todo. Había un dato que nadie que no perteneciese a la policía sabia.

Y sin embargo Riddle lo conocía, solo había una manera, o bueno dos.

Que lo supiese desde siempre, o que tuviese contactos suficientes como para saber datos del caso. Quería aferrarse a la idea de que fuese lo primero, porque en el caso de que se tratase de la segunda opción estaría en serios problemas.

El tipo era influyente, y si tenía contactos como esos podría significar el fin de toda su cruzada. ¿En quién confiar?, ¿A quién acudir?

También podría habérselo dicho solo para dejarle en claro que era inútil, que su cruzada sería como muchas otras, infructuosa y sin salida.

Con bajas innecesarias.

Molesto gruñó y golpeó la mesa frente a él. Sirius se calló en el acto al verlo reaccionar así:

—Tampoco es para que te pongas así.

—Fue él, me lo ha dicho, el muy hijo de perra me lo ha dicho, y lo peor es que también me ha dejado en claro que no podré pillarlo.

Sirius lo observó en silencio y sorprendido:

—¡Cómo..?

—Me ha dicho algo que muy pocas personas saben.

Ni Sirius, ni Remus lo sabían, ¡maldito miserable!

—¿El qué?

Harry negó molesto, prefería que Sirius no conociera ese detalle de momento, estaba cansado y necesitaba pensar con claridad:

—Estoy muy cansado Sirius, necesito descansar. Hoy no ha sido un buen día.

—¿Vas a participar?

Preguntó Sirius antes de que él saliera. Se quedó en la puerta unos instantes y negó:

—No lo sé. No quiero entrar en su partida, no quiero ser una marioneta en sus manos.

—Lily va a entrar, se lo ha dicho a Remus.

—Ella es estúpida.

—Tu hermana no es estúpida, solo quiere lo mismo que tú.

—Yo solo la quiero lejos de toda esta mierda, no quiero perderla a ella también.

Sirius suspiró y se revolvió el cabello:

—Te entiendo, pero quieras o no, siempre va a estar dentro.

No contestó a eso, solo se largó de allí. Sabía de sobra que Lil siempre estaría dentro de todo, pese a que lo que más deseaba era mantenerla lejos y segura.

Estaba por girar para ir a su sala cuando la voz de Malfoy lo sacó de su mente de súbito:

—Es un despreciable canalla y un asesino.

—Eso lo sabemos hace mucho. Ahora tenemos que buscar la forma de demostrarlo.

—El imbécil de mi padre no nos ayudara.

—Eso lo sabíamos desde siempre Draco. Te guste más o menos, tu padre está metido en esto hasta el fondo.

—¿Hasta dónde llega su tela de araña?, Cada día que pasa me encuentro con hilos nuevos. ¿Qué se supone que tienen los Potter con él?

—Quieren cazar a nuestra presa antes que nosotros. Pero no pienso permitírselo. Mi tío Riddle es mío, yo seré quien acabe con él.

—Me encantaría saber cómo piensas hacer eso.

—No lo sé, pero algo se me ocurrirá.

—¿Piensas jugar?

—¿Acaso lo dudas? Tú entrarás también, ¿no?

Escuchó que Malfoy chasqueaba la lengua y después suspiraba:

—Tenemos que controlar a los Potter, podrían causarnos problemas.

—No creo, no se les ve muy espabilados, no creo que sepan una mierda de ordenadores. Sobre todo ella. Es muy ducha a buscar cosas por internet, pero no la veo con las neuronas necesarias para meterse en nuestro mundo.

—No creo que ella sea tan tonta como tú la ves, y él tiene muchas sorpresas bajo la manga.

—De él me ocupo yo.

Cortó Granger sin más:

—Eso te gustaría ¿verdad?, ¿No te cansas de jugar?, Sabes de sobra que estás atada a mí, nada te librará de ese lazo, ¿por qué intentas cortar lo imposible?

—Esa cadena no será eterna.

—Eres mía Granger, te guste más o menos, lo eres.

—No estés tan segu…

Granger calló y Harry solo escuchó un quejido de protesta, sospechando lo que estaba pasando se asomó y descubrió a Granger y Malfoy besándose. Se escondió para no ser visto y negó, no quería esa imagen en su mente, esos dos eran todo un misterio.

Era evidente que entre ellos había algo y sin embargo ambos buscaban mil formas de joderlo todo entre ellos. ¿Por qué accedió a esa locura con Granger?

¡Ah Sí!, por Lily.

Suspiró, sintiéndose aún más molesto que antes.

Odiaba ese colegio, a esos idiotas prepotentes y sus juegos de niñatos, a Granger, Malfoy y a Riddle.

Tenía que acabar con todo eso. Maldito el momento en que lo obligaron a asistir a esa escuela. El juego con Granger había llegado a su fin.

Ahora debía centrarse en los pasos a seguir desde ese momento. Comenzando por entrar a las doce pruebas de Hércules o Heracles.

Las pasaría y entraría a la beta. Su meta sería vencer a Riddle en su propio juego y hacerlo pagar. Para eso necesitaba su ordenador asegurado y protegido, además, repasar todo lo que su padre le había enseñado.

Pero sobre todo, revisar las últimas carpetas que su padre agregó a su pc, era todo lo que deseaba enseñarle después, pero que no le dio tiempo, porque Riddle lo impidió.