Disclaimer: "En Algún Lugar del Tiempo", es una adaptación de la película "Somewhere in Time" de 1980, dirigida por Jeannot Szwarc, escrita por Richard Matheson y protagonizada por Christopher Reeve y Jane Seymor, con esto quiero decir, que la historia no me pertenece, sino a su autor ya mencionado, yo sólo hago la adaptación al mundo de Dragon Ball, cuyos personajes pertenecen al señor Akira Toriyama.


En Algún Lugar del Tiempo

Capítulo #1


La música traviesa invadía el lugar fusionándose con las voces animosas de los espectadores, el ambiente festivo era incuestionable, y es que nadie había quedado indiferente ante aquella función que tanto trabajo le había tomado escribir.

Aquel hombre de veintiséis años de edad caminaba del brazo a una joven mientras saludaba a algunos de sus invitados.

— ¡Oh Gohan, nos encantó tu comedia!— una congratulación de una mujer llamó la atención del joven dramaturgo.

— ¡Oh… Hola!— saludó apresurado al reconocer a la mujer— Ésta es Lime, mi novia— presentó ahora a su acompañante.

— Hola Lime— saludó la mujer, la castaña correspondió mientras su novio se presentaba al acompañante de la mujer.

— Soy Gohan, y tengo mucha sed, hablaremos después— indicó amablemente retirándose junto a Lime sin soltarle nunca de su mano.

Aquella noche de mayo del año 783, Gohan presentaba la más reciente obra que había escrito, la Universidad Orange Star, de donde se había recientemente graduado había cobijado la puesta en escena de su trabajo.

— Te felicito, Gohan— un hombre hablaba también al joven.

— Hola, gracias. Me alegra que les gustara— correspondía mientras le estrechaba una mano. Una mujer aún desde la tribuna observaba a la muchedumbre en silencio.

— ¡Me da su autógrafo, por favor!— una mujer emocionada solicitaba a Gohan.

— ¡Oh, claro! ¿Cómo te llamas?— contestó mientras recibía por inercia el bolígrafo y el cuaderno que la mujer le entregaba.

— Anna— respondió la muchacha, pronto otras chicas le imitaron aglutinándose en su entorno.

— ¡Oh, se los firmaré todos!— expresó entre risas mientras incontables agendas demandaban su atención— ¡Lime!— llamó a su novia— ¡Lime!— repitió mientras se ponía de puntillas para buscar entre el séquito femenino a la ojiverde. Una chica se atrevía a besarle en una mejilla. Gohan sólo sonreía aún concentrado en la búsqueda de su chica, ésta pronto llegó hasta él.

— Mira esto— le dijo enseñándole las agendas que solicitaban su autógrafo, la muchacha sonreía mientras contemplaba lo que su novio le enseñaba— ¿Los he firmado todos?— preguntó cuando creyó concluir su labor.

— Sí— respondieron al unisón todas las jóvenes.

— ¡Hey, quiero decirles algo!— expresó el muchacho captando la atención de las embelesadas jóvenes— Esta noche ha venido un agente al teatro ¡Cree que la comedia es buena para el cine!— comunicó soltando una risa jubilosa.

— ¡Oh, te felicito!

— ¡Gracias! ¡Y creo que será mejor tener los dedos cruzados!— bromeó— Vengan a comer bizcocho— invitó mientras volteaba hacia donde encontrarían el cóctel de celebración.

Luego de unos instantes, estaba junto a una mesa rebanando el alimento anteriormente anunciado, mientras que algunos de sus invitados le rodeaban.

— Oigan, creo que lo que hay que hacer es… Bueno, lo esencial es que todo el mundo coma del bizcocho, eso es— pronunciaba sin dejar la tarea de cortar el bizcocho, no logrando percibir que entre la muchedumbre se abría camino a una anciana mujer que desde hace ya un rato le observaba desde la tribuna y que ahora, se acercaba lentamente hasta él— Pero no quiero cortar las máscaras, quiero conservarlas hasta lo último ¿Está bien?— añadió, pronto pudo sentir como una mano tocando su espalda buscaba su atención, el joven volteando mientras comía un trozo del pastel reaccionó ante quien le demandaba— ¿Mmh?— articuló volteando casual, pronto se encontró frente a él a una anciana, cuyo cabello plateado iba tomado en un moño, su rostro de piel pálida y de marcas que producto de la edad se pronunciaban, contrastaba con el azul de sus ojos. El muchacho abrió sus ojos con desmesura algo asustado ante la presencia de aquella mujer, quien se apresuró en tomarle su mano derecha para depositar sobre su palma algo que le hizo prontamente reprimir en su mano empuñada, a la cual se aferró con sus longevas manos.

Pronto la mujer buscó la mirada de muchacho, quien contrariado le observaba seriamente.

— ¡Vuelve a mí!— en un agónico voceo la mujer pareció suplicar a Gohan. El dramaturgo le observaba perplejo, sin decir nada más, aquella mujer se marchó ante la mirada curiosa de los testigos. Gohan le siguió con la mirada hasta que le vio desaparecer.

— ¿Quién es ella?— inquirió contrariada Lime.

— Nunca la había visto— respondió aún perturbado el pelinegro volteando hacia su novia.

— ¿Y qué te dio?— interrogó ahora, Gohan volvió la mirada hacia sus manos para examinar lo que aguardaba en ellas.

— ¡Dios mío!— exclamó una joven al ver de qué se trataba.

— Un precioso reloj de oro— articuló con asombro el muchacho mientras abría el objeto. Todos comentaban maravillados sobre el objeto, Gohan después de observarlo algunos instantes, miró hacia el lugar por donde se había retirado aquella misteriosa mujer.


El ruido del motor del automóvil no parecía ser percibido por aquella anciana, sus sentidos se agrupaban ante los recuerdos de aquel muchacho a quien había visitado hace unos instantes, algunas amargas lágrimas vagaban por su veterano rostro. No tardó en llegar al lugar donde se hospedaría. Aquella noche lluviosa era iluminada en aquel sitio por varios focos externos del "Grand Hotel", cuya fachada blanca contrastaba con aquella oscura noche.

Una sutil sonrisa se esbozó en sus labios mientras entraba a su habitación, se afirmó momentáneamente sobre la puerta para cerrar sus ojos y dibujar con mayor energía la muestra de su alegría, continuó su camino, sin embargo una mujer no tardó en interceptarle.

— ¿Qué tal la obra?— preguntó la mujer de cabellos rojos, ella no respondió— ¿Le gustó?— inquirió ahora siguiendo a la anciana que no se detenía en su andar— ¿Se siente bien?— interrogó ahora al notar que le ignoraba entrando ahora hacia una pieza apartada. La pelirroja anciana se quedó junto a la puerta sin tener ni una sola respuesta.

La anciana de ojos azules encendió su antiguo tocadiscos para oír Rapsodia sobre un tema de Paganini mientras leía un pequeño libro, caminó lentamente hacia la ventana para observar como el silencioso lago descansaba mansamente aquella noche, pronto se sentó sobre una silla para depositar su mirada sobre la portada de aquel libro celeste para leer "Demasiada Primavera" de Son Gohan mientras acariciaba con la yema de sus dedos el nombre del escritor, pronto le estrechó contra su pecho apartando su mirada del presente para dejarla viajar hacia lo que ya era, el pasado.


Era una mañana en la Capital del Oeste, ocho años habían pasado ya desde que aquella extraña mujer había aparecido ante Gohan, el muchacho no tardó en olvidar el incidente, el cual sólo había quedado como una anécdota sin mayor sentido. Su vida como dramaturgo continuaba, lo cual quedaba relatado en varios anuncios de sus obras que decoraban su departamento. El hombre contemplaba la ciudad desde las enormes ventanas de aquel edificio mientras que Rapsodia sobre un tema de Paganinisonaba en su tocadiscos, pronto regresó hacia su escritorio, para intentar retomar su labor, cogió el teléfono pero no tardó en arrepentirse de hacer la llamada que pretendía, luego observó su último intento de escribir, lo tomó en sus manos empuñándolo con violencia, volvió a ponerse de pie para ahora apagar su tocadiscos y así abandonar el lugar.

Caminó hasta el ascensor donde se encontró con Yamcha, un vecino del edificio.

— ¡Aja!— exclamó señalando la enorme maleta que acompañaba a Gohan como queriendo decir que había descubierto al dramaturgo.

— Ajá qué— musitó con fastidio el pelinegro mientras entraba al ascensor junto a su vecino.

— Hey ¿A dónde vas?— preguntó curioso el hombre.

— Me voy de viaje— contestó mientras se cerraba la puerta del ascensor.

— ¿A dónde?— interrogó sorprendido.

— No tengo idea— respondió Gohan.

— ¿Y tu comedia?— inquirió con un dejo de preocupación Yamcha.

— No la terminé— articuló casual.

— Oh ¿Y cuándo la terminarás?

— No lo sé— contestó escuetamente, el interrogatorio de su vecino parecía estarle agotando.

— ¡Santo Dios, Gohan, hay muchos que la esperan!— expresó asombrado, el muchacho permaneció en silencio— ¿Irá Lime contigo?— preguntó ahora intentado retomar el dialogo mientras llegaban al primer piso.

— No, creo que no— respondió— Terminamos— añadió secamente.

Pronto inició su camino sobre su automóvil sin rumbo, lo único que sabía era que deseaba alejarse de la ciudad, fue así como el azar le llevó a pasar por las afueras de un hotel, el cual en primera instancia pareció ignorar, sin embargo su gran estructura llamó su atención y en una repentina decisión, retrocedió para ingresar al lugar.

No tardó en encontrarse en la recepción donde un hombre le atendió.

— ¿Cuánto estará en Grand Hotel?— preguntó el hombre.

— Sólo esta noche— contestó Gohan.

— Bien ¿Quiere firmar esto?— el recepcionista enseñó el libro de registro a Gohan.

— Claro— musitó el dramaturgo mientras recibía un lápiz. Un mayordomo no tardó en aparecer ante ellos.

— Trunks, la trescientos trece— el recepcionista habló al anciano mayordomo mientras le entregaba la llave de la habitación de Gohan— Que lo pase bien— se despidió ahora del nuevo huésped.

— Muchas gracias— articuló el dramaturgo para caminar ahora junto al mayordomo.

— ¿Es la primera vez que viene señor…?— preguntó el anciano.

— Gohan— se apresuró en decir su nombre— Sí. No sé porqué no había venido— añadió ahora mientras observaba el lugar— Estuve aquí, pero no en este hotel— comentó ahora.

— ¿Y cuándo fue eso?—inquirió el mayordomo.

— Hace como tres años— respondió amablemente el pelinegro— Con alumnos de Orange Star— agregó a su respuesta.

— ¡Oh! Los estudiantes vienen a menudo, les gusta el restaurante y los cuartos— indicó divertido— Creo que aquí tuvieron un baile de graduación, fue en el 738— relató el hombre.

— Vaya ¿Tanto lleva usted aquí?— comentó curioso, Gohan.

— Desde 721— respondió con orgullo.

— ¿Desde el 21?— preguntó sonriendo incrédulo.

— Ajá. Yo vine con mis padres cuando tenía cinco años. Mi padre trabajaba aquí. Yo solía jugar con una bola en el vestíbulo, él se ponía furioso, a veces no sé como llegué a viejo— relataba divertido ante un distraído Gohan, que parecía responderle por inercia.

Pronto llegaron hasta la habitación donde se hospedaría el dramaturgo, el mayordomo al ingresar abrió las cortinas.

— Hay una linda vista aquí— expresó el anciano, Gohan dejó su maleta en el suelo para caminar hacia la ventana, el lago que se podía apreciar no tardó en llamar la atención del pelinegro.

— Oh, sí— respondió— Espere— musitó mientras tomaba su billetera— Tenga— añadió mientras pagaba por las atenciones al anciano.

— Gracias señor Gohan— agradeció— Si puedo ayudarle en algo, avísemelo, me llamo Trunks y vivo en una casita detrás del hotel— informó el hombre.

— Gracias Trunks, ya nos veremos— indicó Gohan mientras el hombre caminaba hacia la puerta. Éste se detuvo repentinamente volteando hacia el huésped mientras acariciaba su mentón reflexivo.

— ¿No nos habíamos conocido?— preguntó curioso, Gohan volteó rápidamente hacia él.

— Si nos habíamos…— rió un poco— No, no… creo que no— respondió seguro.

— No, supongo que no— correspondió el mayordomo sonriendo— Que lo pase bien, señor Gohan— se despidió caminando nuevamente hacia la puerta.

— Muchas gracias— agradeció Gohan ahora quedando solo en su habitación. Ahora tomó su reloj de oro, el cual indicaba que eran las once de la mañana con quince minutos.

Gohan, un hombre amante del teatro, además de gustar escribir sus propias comedias, entre sus aficiones se hallaba la lectura de literatura, por lo cual decidió acompañar su almuerzo junto a un libro que venía leyendo ya desde hace unos días. Caminó hasta el restaurante, desde el umbral pudo notar que éste estaba poblado solamente por los banqueteros.

— ¿Señor?— preguntó un guardia al notar la presencia del dramaturgo.

— Sí ¿A qué hora abren?— cuestionó.

— Dentro de cuarenta y cinco minutos— contestó amable.

— ¿Cuarenta y cinco?— preguntó intentando ocultar su asombro.

— Sí, señor— confirmó el hombre. Gohan sólo resopló volteando de regreso.

El hospedaje contaba además con otros atractivos, Gohan buscó alguno que le ayudase a pasar con mayor rapidez el tiempo de espera para la comida del mediodía, lo primero que pudo ver fue una boutique… Pero ¿Qué haría él en una boutique? Continuó examinando el lugar y no tardó en encontrar una puerta sobre la cual se anunciaba sobre un gran letrero "Salón de la historia", sin dudarlo un segundo, entró en el lugar.

Una gran alfombra roja y paredes del mismo color, le otorgaban un aspecto antiguo al lugar, dentro de algunas vitrinas de cristal pudo observar antigüedades como máquinas de escribir y teléfonos; en las murallas algunos cuadros del hotel hace un par de décadas eran el decorativo, así como también algunos recortes de diario enmarcados, quiso agudizar su vista para leer el contenido del periódico, insistió algunos instantes, pero pronto desistió. Redirigió la mirada hacia las antigüedades en la vitrina que tenía en frente, sin embargo repentinamente su atención dejó de posarse sobre ellos. Un extraño impulso le hizo dirigir la mirada hacia una de las murallas aledañas y la magia fue instantánea, una inexplicable atracción le hizo caminar hasta un retrato de una bella mujer, Gohan le observaba con devoción, y es que su cabello negro recogido en un voluminoso moño y sus hermosos ojos, que parecían ser de un claro color, lo cual Gohan lo pudo deducir por el contraste con sus pupilas le habían dejado maravillado, jamás había visto una mujer tan hermosa, pronto quiso saber algo sobre ella, y fue así como buscó bajo el retrato, la placa que le brindara algo de información, para su decepción, no la halló. Gohan redirigió su mirada hacia la fotografía, quería confirmar que no había soñado con aquella belleza, y ahí estaba, tal cual la había visto hasta hace unos instantes, no pudo evitar sonreír mientras negaba con la cabeza. Y es que sus labios curvados en una hermosa sonrisa lo tenían maravillado, si bien se trataba de una fotografía de tonalidades blanco y negro, aquello no le restaba el atractivo que el dramaturgo lograba percibir, mientras abría sus ojos con mayor energía, como intentando grabar en su memoria aquella bella imagen, respiró profundamente, tras lo cual salió de prisa del sitio.

Caminó hacia el jardín del hotel, y pronto pudo ver a quien buscaba.

— ¡Trunks, Trunks!— llamó al hombre mientras se le acerca, éste dejando de barrer volteó hacia el dramaturgo.

— ¿Qué señor Gohan?

— Trunks. En el salón de la historia, hay un retrato de una joven, no dice de quien es…— expresó Gohan.

— Sí, de Videl Satán— respondió calmo el hombre, al escuchar su nombre, el pelinegro no pudo evitar esbozar una sutil sonrisa en sus labios— Fue una actriz famosa en su tiempo. Trabajó en una comedia en el hotel— relató el mayordomo.

— Pero ¿Hay algún teatro en éste hotel?— preguntó curioso.

— Sí junto al lago— respondió Trunks señalando hacia el horizonte.

— ¿De veras? ¿Cuándo trabajó aquí?— interrogó ahora el joven. Trunks reflexionó unos instantes.

— En el año veintitrés— Gohan abrió sus ojos con desmesura.

— ¿En el año veintitrés?— replicó con decepción.

Gohan volvió para contemplar el retrato, no parecía cansarse de fijar sus pupilas en la imagen de aquella bella mujer. Sus ojos negros comenzaron a humectarse mientras respiraba hondamente maravillado ante el retrato. Parecía poseído por aquella joven. Durante las comidas, sus lecturas, incluso sus descansos nocturnos aquella misteriosa muchacha invadía sus pensamientos. Durante la madrugada no pudo evitar visitar aquel salón de la historia para contemplarle, ya creía estar perdiendo la cordura. Sin embargo no pudo negarle a sus ojos, lo que su corazón demandaba.

Al día siguiente, fue a contemplar por última vez el retrato antes de partir, se acercó lentamente, con sigilo, parecía alucinar que la tenía realmente en frente, y es que le daba la impresión que sus ojos claros y su hermosa sonrisa se posaban sobre él, quiso corresponder el gesto sonriendo jubilosamente, tras lo cual salió a toda prisa del recinto.

— ¡Hey, Trunks! ¡Trunks!— exclamó mientras corría hacia el hombre que subía a su auto su equipaje— Escuche: lleve mi equipaje a mi habitación— ordenó mientras bajaba del automóvil sus maletas— ¿Hay una biblioteca cerca de aquí?— preguntó ahora.

— En el pueblo junto a la iglesia— respondió rápidamente el mayordomo.

— Junto a la iglesia ¡Muy bien!— se apresuró en expresar mientras le daba algo de dinero al anciano— Gracias— agradeció subiéndose a toda prisa a su automóvil.

— Pero…— articuló perturbado el mayordomo.

— ¡Muchas gracias… hasta luego Trunks!— se despidió mientras partía en su coche a toda velocidad.


Una vez en la biblioteca, se apresuró en ir buscar algo que pudiera servirle, no tardó en encontrar un libro sobre teatro, buscando en el índice no tardó en encontrar "Satán, Videl" pronto buscó las páginas indicadas comenzó a leer.

"Una de las más famosas actrices del teatro, atraía mucho público"— no pudo evitar sonreír ante los primeros datos brindados— "Bajo la dirección de su agente Muten Rochi, fue la primera actriz que fascinó al público. Apenas era bella, retirada del teatro, parece vivir en una absoluta reclusión"— la información recopilada dejaba pensativo al dramaturgo y con ánimos de saber algo más.

— Disculpe, tiene algunas… biografías de actrices en algunos libros o revistas— preguntó tras acercarse a una bibliotecaria.

— Pues, en revistas, pero están atrás y yo tendría que buscarlas— respondió mirando su reloj.

— Eh… Quisiera hacerlo por mí, por favor— pidió amablemente Gohan.

— Pues, esta bien— respondió después de una reflexionó, Gohan asintió sonriente.

— Gracias, estoy por ahí— indicó mientras regresaba al escritorio donde estudiaba la vida de aquella mujer.

La joven bibliotecaria no tardó en llegar hasta Gohan.

— Tome, aquí tiene— pronunció mientras le dejaba sobre el escritorio.

— Oh… muchas gracias— agradeció el pelinegro, la mujer no tardó en retirarse y el joven comenzó de inmediato a hojear las revistas.

Las dos primeras a simple vista pudo notar que no le servirían de mucho, al leer el encabezado de la tercera rió divertido, sin embargo la cuarta revista de inmediato logró cautivar su atención "Revista Teatro" "Videl Satán, en la última lágrima". Abrió sus ojos con desmesura y se apresuró en abrir la revista, buscó entre los contundentes párrafos el artículo que hacía referencia a la actriz, sin embargo enorme fue su sorpresa al reconocer en una fotografía de plana entera a aquella misteriosa anciana que hace ya ocho años le había obsequiado aquel hermoso reloj de bolsillo. Le observó con detenimiento, simplemente no podía creer lo que veía bajó la mirada hasta pie de página para confirmar lo que ya presentía y pudo leer: "Videl Satán, la última fotografía que se le tomara".

Continuará...


Muchas gracias por leer, espero sea de su agrado C: