Notas de Autor: Holas a todos! Chicos y Chicas, no acostumbro a ello pero a algunos les hace falta. Les daré unas ayudas en cuanto a mi estilo de redacción.

Konoha = Narración normal.

-Hanabi.. = Personaje hablando.

-Kurama = Personaje pensando.

-Matatabi = Bijuu hablando en la mente.

-Naruto = Bijuu hablando fuera del Jinchuuriki.

Aclarado esto, les dejo con el siguiente capítulo, espero lo disfruten..!


Capítulo 27 - El Rescate de la Princesa


En lo profundo de una caverna, más semejante a una de las guaridas de Akatsuki en el pasado que a otra cosa, se encontraba un laboratorio.

En dicho laboratorio, que aún estaba en funcionamiento, habían mecheros encendidos hirviendo fórmulas, tubos contenedores que de vez en cuando emanaban burbujas, material de investigación desperdigados por las mesas, etc. Parecía muy activo para ser un lugar abandonado.

En una de las mesas, hurgando unos papeles se encontraba el sabio de las serpientes. Había dado con una investigación que a pesar de los años, aún se mantenía en curso.

-Es justo lo que necesito... Minato estará contento con lo que acabo de encontrar...

Orochimaru se levantó de dicha mesa y caminó hasta unos contenedores que contenían unas masas extrañas, muy pequeñas aún. Tocaba con un dedo el vidrio y el agua se removía, pero aquellas masas sólo estaban suspendidas.

-Así que son inertes... Me imagino que sin el principal, son sólo cuerpos inútiles...

El pálido camino luego hacia otra mesa donde estaban varios documentos y los revisó muy complacido.

-Se nota que quien lleva estas investigaciones, le está yendo de maravilla... Estos datos y esta investigación es justo lo que necesito... Incluso me podrán ayudar a mí... Me pregunto quién estará haciendo dichas investigaciones...

Un siseo de serpiente lo alertó, más no se movió ni hizo alguna expresión.

-Hace bastante que no sabía de ti... Todo este tiempo me pregunté qué te habías hecho... -decía Orochimaru con los ojos cerrados aún sin voltearse.

Aquel siseo se volvió a notar y en las penumbras una gran capa se notaba. Una voz surgió de aquellas penumbras.

-Bastante tiempo de verdad... No pensaba verlo por aquí, Orochimaru-sama...


Había pasado un rato ya desde que habían salido del Castillo del Rey Kazumo. El Kazekage, la Mizukage y nuestro héroe salían en búsqueda del Castillo abandonado de los Nabeshida. Saltando entre los árboles se desplazaban a una velocidad constante.

-Vaya... Parece más lejano de lo que pensé... ¿Cuanto faltará para llegar? -decía Mei.

-No lo sé... Sólo sé que debemos seguir hacia el norte hasta conseguir la cadena de montañas... -le explicaba Naruto.

-Naruto... ¿No crees que ese anciano nos haya engañado? Digo, llevamos bastante rato de haber salido y nada de llegar al fondo de este bosque... -le preguntaba Gaara.

-Mocoso... Prueba a sentir la maldad de esas personas... -le instaba Kurama.

-Es cierto...

Naruto entraba a la primera fase del modo chakra y procedía a concentrarse. Luego abrió los ojos.

-Estamos cerca, puedo sentir sus malignas intenciones... Pronto saldremos del bosque...

-Excelente... -asentía Gaara y la Mizukage se veía complacida.

Tal como lo había predicho el Hokage, llegaron a un punto donde acababa el bosque y comenzaba un pequeño prado que demarcaba la ladera de una rocosa montaña. Rápidamente los tres shinobis comenzaron a correr montaña arriba hasta que llegaron a la cima. Naruto jadeaba un poco.

-Fiuu... Jamás pensé que fuese tan alto... -se quejaba el rubio.

-Ni yo... Pero ya estamos aquí -decía Gaara sin una gota de sudor.

-¿Como puedes estar tan tranquilo después de semejante cuesta? -le decía con los ojos en blanco señalándolo. El Kazekage iba a contestar pero la líder de la Aldea de la Niebla le interrumpía.

-Hey, miren... Es el castillo... -indicaba la Mizukage.

Ambos dirigieron su mirada hacia el punto que les señalaba Mei. En el centro de una cordillera de montañas que circundaban un valle, se encontraba las ruinas de un poblado desolado, y destacaba una enorme construcción de piedra que sobresalía más alto que cualquiera de las ruinas que a su alrededor estaban. Aquel valle estaba completamente cubierto de nubes que aún de día dificultaban la iluminación del sol. Era un valle que vivía en la constante oscuridad.

Rápidamente bajaron de la montaña a dicho valle. Se consiguieron con las primeras ruinas de la ciudad. Caminaban por una calle de piedra con construcciones y edificios a ambos lados. Algunos en pie resistiendo con osadía el fulgor del tiempo que intenta derrumbarlos. Otros ya en el suelo sin siquiera haber luchado. La oscuridad reinaba en aquella ciudad. Ya de por si era de noche, y aumentaba más con aquellas nubes ocultando el valle.

-Parece que esta ciudad tiene de abandonado el tiempo que ha transcurrido desde que los Nabeshida gobernaban el país... -decía el pelirrojo escudriñando con la vista los derruidos edificios.

-400 años... Es increíble que algunos edificios aún sigan en pie... -añadía Mei.

-Esto es muy tétrico... ¿Y si sale un fantasma? -decía con la frente morada Naruto.

-¿Cree en los fantasmas, Hokage-sama? -decía sonriendo Mei.

-¡¿Eeeeeh?! N-no es cierto... -decía moviendo las manos nervioso el rubio.

-Sugiero que prosigamos, no estamos de excursión o en búsqueda de fenómenos paranormales... -decía Gaara.

Pero un ruido atrajo sus atenciones a una de las derruidas casas. Naruto se tensó al imaginarse un horroroso espectro que emergería de aquellos escombros.

-¿Q-q-que fue eso? -decía el ya aterrado Hokage.

-No lo sé... -se encogía de hombros el Kazekage.

-Averigüémoslo... -invitaba la Mizukage.

-¡¿Qué?! -decía Naruto bastante alarmado, sudando gotitas y con la frente morada.

-No tendrás miedo de un fantasma... ¿O sí? Yo entraré... -decía Gaara.

-¡Nooo! -ambos líderes miraron a Naruto gritar -Digo, no deberías entrar ahí, Gaara...

-No seas tonto Naruto... Sólo investigaré que sucede... -decía el pelirrojo.

El Kazekage entró en la casa y se perdió entre los escombros. Luego de unos minutos un alarido se dejo escuchar.

-¡Aaaaa!

Naruto se erizó fuerte como un gato cuando lo asustan, pero contra todo pronóstico resolvió entrar.

-¡Gaara! Resiste voy a por ti... -decía el aterrado rubio.

Cuando se disponía a entrar, una bola de pelo negra le caía en la cara tumbándolo al suelo. Se trataba de un gato, el cual le araño toda la cara y luego salió corriendo. En la ventana de la derruida casa estaba Gaara sonriendo de medio lado. Todo había sido una broma.

-No es justo Gaara... De verdad creí que te pasaba algo... -decía Naruto en el suelo, con los ojos como platos.

-Sólo era una broma Naruto, el gato que te lanze era el del ruido... No hay fantasmas aquí... En fin, vámonos que ya hemos perdido tiempo... -resolvía Gaara mientras Mei no aguantaba la risa.

-Ya me las pagaras Gaara... Ya lo veras... -bufaba al caminar el Hokage.

Y los tres continuaron el trayecto a través de las desoladas calles. Pero no se percataron que muchos ojos felinos los veían desde los derruidos edificios. En una de las ventanas, el gato negro de hace poco los observaba caminar. Luego desapareció en una sombra negra y violeta.


En aquel salón del abandonado castillo de los Nabeshida, Abyss reaccionaba a un hechizo que le había hecho Koneko, el cual recuperaba la memoria perdida de su antepasada, Arizü.

-Aki-kun... ¿Donde estamos? -miraba la princesa alrededor de ella.

-Estamos en el castillo... O lo que queda de él... Fue destruido durante el ataque y la ciudad fue abandonada... -decía Akira.

-¿En serio..? Pues está muy deteriorado como para que haya pasado hace poco...

-En realidad Arizü, han pasado 400 años desde el ataque... -le decía Koneko a su lado.

-¿Que? De que hablas Koneko-chan... Como pueden haber pasado 400 años... ¿Donde estuve todo este tiempo? -preguntaba "Arizü".

-Muerta... -sentenciaba fríamente la Nekomata.

-¿Mu-muerta? -decía incrédula la ojivioleta.

-Koneko-chan... No creo que sea la manera de que lo sepa... -decía Akira.

-Bien... -suspiro Koneko, luego se acercó a la princesa y tomó su largo cabello -entonces tú explícale porque tiene cabello blanco y no negro...

-¿Este es mi cabello? ¿Que le pasó? -preguntaba Arizü sosteniendo su cabello en sus manos.

-Arizü... Debo explicarte algo que creo que no recuerdas... Tu moriste protegiéndonos de tu madre, pero al final no sirvió de nada ya que Nobuki repitió el sello y nos encerró en una celda sellada por 400 años la cual nos dejó sin poderes... Afortunadamente Koneko-chan pudo lanzar un contrasello poderoso que rompería nuestras ataduras en cuanto tu reencarnación naciese... Y hace 15 años logramos salir de esa horrible prisión, como dos simples gatos comunes, pero aun conservando algo de poder... Luego de que recuperamos nuestros poderes te recuperamos, y Koneko-chan uso su magia para recuperar tus recuerdos...

-¿Ahora entiendes? -decía inexpresiva Koneko.

-Empiezo a comprender un poco... -Arizü recordaba todo de golpe -ya lo recuerdo... Akira... Tu... Tú mataste a Ryota... Mataste a mi hermano... -decía aterrada Arizü.

-Pero eso no fue nada comparado con el dolor de perder a Kuroka-nee... ¿O se te olvida que los Yamamoto asesinaron a nuestra hermana? -decía Koneko comenzando a enojarse. Arizü se tensó al recordar eso.

-Lo sé... De hecho... Yo la asesiné... -confesaba agachando la cabeza Arizü.

-¿Que tú qué? -decía horrorizada Koneko.

-No... No puedo creerlo... Es imposible que lo hayas hecho... Arizü, ¿De verdad, de verdad asesinaste a Kuroka? -Akira se negaba a creerlo.

-Si... To-todo fue un malentendido... Yo... Yo lo siento Aki-kun... Yo...

Pero Koneko no soportó aquello, un aura sombría comenzó a cubrirla, el aire se sentía pesado alrededor de ella. Sus unas comenzaron a crecer como garras, sus colmillos crecieron y se hicieron notables, unas marcas en sus mejillas semejantes a bigotes de gato se marcaron y dos orejas de gato sobresalieron en su blanquecino cabello. De su espalda, a la altura de su trasero emergió una cola blanca. Y luego una onda enorme de poder emergió con fuerza del suelo y se expandió en una ráfaga violenta. Akira miró aquel instinto asesino crecer en su hermana menor y temió lo peor.

Justo cuando Koneko estuvo a punto de saltar sobre Arizü, Akira la detuvo sosteniendo la garra que estuvo a punto de apuñalar a Arizü.

-Apártate de mi camino... Mataré a esa desgraciada por haber matado a Kuroka-nee... -rabiaba Koneko.

-Detente Koneko-chan... Estoy seguro de que ella tiene una explicación... -decía Akira.

-Que explicación ni que... -rabiaba Koneko pero una voz interrumpía la discusión. Era aquel gato negro que había espiado al equipo Kage. Dicho gato aparecía en medio de la sala y llamaba la atención de los presentes.

-Koneko-sama... Unos intrusos se acercan por la zona este de la ciudad... Dos hombres y una mujer... Al parecer vienen rumbo al castillo... -decía aquel Gato.

-De seguro han venido por la princesa... -decía Akira soltando a Koneko.

-Gracias Yaki... Indícale a los soldados que vigilan la entrada que ataquen a aquel que ose intentar entrar al castillo... -decía Koneko volviendo a su forma humana normal.

-Enseguida Koneko-sama... -decía el gato negro, Yaki, desapareciendo en sombras.

Koneko se volteó y miró a los presentes.

-Es imprescindible que te lleves a... Arizü... a la torre... Yo me encargaré de los estorbos... -decía dejando de lado el percance que acababa de suceder.

-Te lo encargo, Koneko-chan... -decía Akira tomando de una mano a la princesa.

-Espera... ¿A dónde vamos? -decía la ojivioleta mientras el pelinegro la arrastraba.

-Debemos ponerte a cubierto... Vamos...

Una vez Akira y la princesa desaparecieron por unas escaleras, Koneko caminó hasta el centro del derruido salón y cerró los ojos. Luego sus ropas y su cabello comenzaron a elevarse, un aura violeta comenzaba a emerger. Después abrió los ojos y levanto sus manos extendiéndolas a sus lados. Las palmas de las mismas se comenzaron a recubrir de unas sombras negras con violetas. Luego las colocó enfrentándolas hacia el suelo y aquellas sombras bajaron hasta el suelo y formaron dos sellos de energía oscura semejantes a pentagramas demoniacos, los cuales estaban conectados a sus manos.

-Por el poder de la oscuridad que reside en mi... -al momento que recitaba el conjuro, dos esqueletos comenzaban a emerger del suelo de aquellos sellos oscuros -Abro las puertas del inframundo usando mi poder y ordeno que sean liberadas estas almas para mi uso... Realizo esta convocación para traer a dos imponentes guerreros de mi familia...

Aquellos esqueletos terminaron de emerger completamente, y resaltaban que no eran esqueletos comunes, pues sus mandíbulas eran de seres carnívoros y los colmillos eran enormes. Las manos y pies eran como garras. Koneko terminó el conjuro.

-¡Kurai Geijutsu: Fujun na Sekai Fukkatsu! (Arte Oscuro: Resurrección del Mundo Impuro) -exclamó Koneko.

Una ráfaga de aire surgió violenta alrededor de Koneko y los esqueletos. Los círculos en el suelo brillaron y luego alrededor de aquellos esqueletos una llama violeta emergía violentamente como un geiser recubriendo a ambos esqueletos alrededor de ellos.

-Renazcan y denme su poder... Kintaro... Yumiko... Levántense de su sueño eterno... ¡Ahora! -unos ojos rojos surgían en medio de aquellas flamas oscuras y dos rugidos retumbaron por el castillo. Koneko sonrió maliciosamente.


En la antigua guarida, el sabio de las serpientes se encontraba justo con lo que estaba buscando para lo que le pidieron. Además de que también se reencontró con un viejo aliado del cual tenía muchos años sin saber.

-Pensé que te habías redimido y habías conseguido tu camino... Al menos eso es lo que hace el Izanami para permitir que sus víctimas salgan del bucle infinito... -decía Orochimaru volteando hacia el recién llegado.

-Créame Orochimaru-sama... Mis intenciones con la investigación que llevo adelante no tienen nada que ver con las ambiciones que nos unieron una vez en el pasado... Mi trabajo ahora se centra en la preservación de muchas de estas investigaciones para el uso y aplicación médica... Mi deber como sabio ahora me pide que deje un legado que pueda ser aprovechado por la humanidad a largo plazo...

Aquel hombre comenzó a caminar hacia uno de los tubos contenedores.

-Es una causa muy noble de tu parte... Lo que me extraña es, ¿Porque en secreto y experimentando con este tipo de investigación? Me parece que tratas de seguir el legado de Madara al seguir creando estas cosas... Kabuto... -exclamaba Orochimaru mientras lo seguía con la mirada reptil.

El aludido caminaba hacia la luz revelando al sabio de las serpientes, Kabuto, con aquella capa color vino y la serpiente blanca a un lado de este.

-El propósito de seguir la investigación de los clones de zetsu es meramente académico... Pero más enfocado en el área de medicina... Pienso que serían de gran ayuda para reponer extremidades perdidas, falta de órganos, o incluso, la reposición de un cuerpo moribundo... Y el porqué de mi investigación en las sombras... Pues siempre he dicho que los intelectuales no somos del tipo de personas que nos gusta estar en el ojo del huracán, así que me gustaría contribuir con el mundo, aunque este no sepa de mi procedencia... ¿No cree que aceptarían mejor la ayuda de un desconocido que la del sujeto que tanto mal causó en el pasado, Orochimaru-sama? -exclamaba Kabuto.

-Es cierto... Muy inteligente por cierto, Kabuto... Bueno, ¿que tantas probabilidades hay de que lo último que me explicaste de tu investigación pueda suceder? Me refiero a la transmigración... Pues logre notar que estos cuerpos, sin la presencia viva de zetsu, son masas inútiles, cuerpos sin vida... Me parece una idea elegante el realizar tantos aportes a la medicina con el añadido de prótesis basadas en estos cuerpos... Pero lo que me interesa es, ¿Que tantas probabilidades hay de que un cuerpo completo pueda recibir a otra persona, ya sea moribunda o no? -preguntaba Orochimaru.

-Me temo que aún no he podido indagar en esa investigación... He completado muchos avances con cuerpos inertes, e incluso he cultivado órganos por separado... Pero aún no he podido investigar a fondo ese apartado... -Kabuto tomó unos papeles de una mesa -según investigaciones que he hecho, puede decirse que al transferir la mente y el corazón, puede que se pueda transmitir en esencia a la persona... Dicen que la mente es la morada del alma... Además de que el corazón es la puerta más importante del sistema de chakra, "La puerta de la Vida"... Y basándome en esas investigaciones, y la forma en que usted cambia de cuerpos, posiblemente tengamos un traslado exitoso... Pero hasta ahora no he hecho prueba alguna para estar 100% seguro... Puede que para usted sea perfecto, Orochimaru-sama...

-Excelente... ¿Que te parece si hago mi aporte a esta investigación?... Pues ahora tenemos una prueba para averiguarlo... Aunque no es del todo seguro, pero podemos intentarlo, Kabuto...

-¿De qué habla? -pregunto confundido Kabuto.

Orochimaru unió sus palmas sin realizar la invocación, y del suelo emergió un ataúd de madera sellado. La puerta de madera cayó al suelo revelando su contenido.

-Oh ya veo... ¿Y conque objetivo quiere revivirla? -preguntaba Kabuto.

Kabuto se acercó al ataúd donde, en su interior, yacía inerte Kushina Uzumaki. Como no había sido completamente invocada, no se movía su cuerpo de Edo Tensei.

-Es un deseo de Yondaime Hokage... Quiere que traigamos de vuelta a su esposa a la vida... -le decía Orochimaru.

-Umm... Para haberla revivido con el Edo Tensei, tuvo que haber obtenido su ADN... ¿Aún conserva las muestras, Orochimaru-sama?

-Tengo las suficientes, ¿Para que las necesitas? -preguntaba Orochimaru.

-Podemos usarlas para crear un cuerpo específico para ella, el cuerpo crecería con todos sus rasgos específicos... Es de gran ayuda si no queremos que parezca un zetsu blanco... Parte de mi investigación se centra en la creación de cuerpos con los rasgos específicos de la persona a recibir el trasplante... Eso es de vital importancia para que el nuevo cuerpo no rechace al usuario o que las prótesis no sean rechazadas por el cuerpo del portador...

Orochimaru cancelaba la pre-invocación y el ataúd de madera desaparecía en el suelo.

-¿Quiere decir, que puedes crear un cuerpo a la viva imagen y entera semejanza de la Uzumaki? Realmente me has sorprendido, Kabuto...

-Bueno, a que esperamos... Comencemos con el proyecto... Esto será de mucha ayuda para mi investigación además de que me aportará datos nuevos sobre los cuales trabajar...

Y así, ambos comenzaron el proceso de reanimación de Kushina Uzumaki.


Naruto, Mei y Gaara llegaban a las cercanías del castillo abandonado, o así parecía que estaba.

Alrededor del castillo, varios Gatos con forma humana patrullaban las adyacencias. Portaban unas especies de armaduras y como armas unas lanzas. Habían 5 custodiando la entrada principal.

El equipo Kage estaba detrás de unas rocas de los escombros, planeando una estrategia.

-Así que no podremos entrar así sin más... Veo que tendremos que planear algo... -decía Gaara detrás de unas rocas.

-Supongo que pelear es una opción... -sugería Naruto.

-No deberíamos, alertaríamos a los Nekomatas y quien sabe que podrían hacerle a la princesa... -decía Mei.

-Pues mientras estamos aquí esperando quien sabe que le estarán haciendo... No seguiré esperando...

-Oye Naruto... Espera... -gritaba Gaara.

Fue inútil los intentos del Kazekage, el hiperactivo Hokage saltó al ataque en su modo chakra Kyuubi atacando a los soldados. Más de uno de ellos salió al ataque.

-Rápido... Evitemos a toda costa que entren al castillo... ¡Protejan a Koneko-sama! -gritaba el gato negro, Yaki, el cual tenía apariencia humanoide, y estaba vestido como un general. Este enviaba a los gatos soldados contra los Kages.

-Tenemos que ayudarlo, Mizukage-sama... -le decía Gaara.

-Tienes razón...

Y ambos también saltaron a la batalla. Gaara acababa con varios usando la arena, mientras que Mei usaba jutsus de agua inmovilizándolos, ya que al ser gatos, odiaban el agua.

Naruto enfrentó directamente al Gato negro.

-Tú serás el siguiente en caer... -decía Naruto.

-Eso lo veremos... -saltaba Yaki al ataque.

Pero el poder del jinchuuriki del Kyuubi era mayor, y en cuestión de segundos ya había acabado con aquel gato negro.

-Podrás haberme derrotado... Pero Koneko-sama acabará contigo... Estas perdido humano... -decía Yaki a punto de caer inconsciente.

Naruto le dio un codazo en el estómago y el gato antropomorfo cayó con los ojos en blanco.

-Pronto he de averiguarlo... -decía Naruto.

Mei y Gaara habían acabado con la mayoría de los soldados gatos. Varios habían huido aterrados de no poder hacer nada. El Kazekage y la Mizukage llegaban con el Hokage.

-¿Se encuentra bien, Hokage-sama? -preguntaba Mei.

-Estoy bien... Sigamos adelante... -decía Naruto apresurando el paso.

Los tres dejaron atrás el patio lleno de los inconscientes soldados Gato. Subieron unas largas escaleras y llegaron a una enorme sala común derruida.

-No pasarán de aquí... -gruño una voz desde lo alto de una cornisa.

El equipo Kage miró hacia la cornisa oscura desde la cual un par de ojos rojos los observaba.

-Sal de donde quiera que estés... Te derrotaremos y seguiremos adelante... -decía Naruto amenazante.

-Si eso crees que lo puedes hacer, demuéstralo... -gruño nuevamente la voz.

De aquella cornisa saltó una figura monstruosa la cual cayó al suelo frente a ellos. Al caer fue tan grande la fuerza que el suelo se hizo trizas. La figura era enorme, con cuatro brazos y garras en cada uno de ellos. Su cabeza era exactamente la de un tigre rayado. Únicamente iba vestido con un cinturón rojo en la cintura y una tela cubriendo sus partes. Dos colas enormes se movían en su espalda. Toda su piel estaba recubierta de pelo, blanco en el pecho y naranja en la espalda. Y rayas como un tigre. Sus ojos eran castaños rasgados. Y sus colmillos eran enormes.

Los Kages estaban impresionados con aquella bestia. Que era enorme y de algún modo los intimidaba.

-¿Quien eres tú? -decía Gaara.

-Yo soy el Rey Kintaro Nabeshida... El Rey Nekomata… Y mi cara -señalaba su rostro -será la última que vean...

Naruto y Mei se pusieron en posición de ataque, pero Gaara los detuvo.

-Yo lucharé con él... -decía el pelirojo.

-¿Estas seguro, Gaara-kun? -decía la Mizukage.

El líder de Suna asintió. Naruto lo miró sorprendido.

-Estaré bien Naruto... Vayan a por la princesa... Nos hemos enfrentado a peores enemigos... ¡Ahora ve! -exclamaba fuerte Gaara.

-Te lo encargo, Gaara... Vámonos, Mizukage-sama... -emprendió la carrera Naruto.

-Pero... -titubeaba Mei.

-No los dejaré escapar... -gruñía Kintaro.

Pero cuando iba a saltar sobre ellos, una mano de arena lo detenía aprisionándolo.

-¡Ahora váyanse! ¡Es su oportunidad! -gritaba Gaara.

Ambos asintieron y corrieron hacia unas escaleras. Naruto se detuvo en mitad de ellas.

-Gaara... Te estaré esperando... -exclamó el rubio.

El pelirojo asintió con una sonrisa. Luego el rubio continuó subiendo las escaleras.

-¡Aaargh! -gruñía Kintaro.

Una explosión de energía senjutsu que emergió del Nekomata hizo estallar el brazo de arena que lo aprisionaba.

-Entonces tendré que asesinarte niño... Me divertiré contigo antes de ir en búsqueda de aquellos mocosos... -gruñía Kintaro.

-Eso lo veremos... -decía Gaara.

Y Kintaro se lanzó al ataque mientras Gaara comenzaba a levantar una nube de arena con sus manos.


El rubio y la castaña subieron rápidamente las escaleras y llegaron a un nivel superior el cual parecía un amplio pasillo, también deteriorado con el paso de los años.

Ambos llegaron al inicio del pasillo y se detuvieron al oír una risa macabra provenir del oscuro pasillo.

-¿Quien anda ahí? Exijo que se presente ante nosotros... -exclamó Naruto.

De las sombras comenzó a emerger una figura femenina, pero al igual que Kintaro, era una bestia. Esta sólo tenía dos manos y una cola. Su cuerpo era también como el de un tigre, aunque su cabeza era más pequeña y además tenía abundante cabello castaño. Vestía una especie de túnica color vino que la recubría de los hombros a las rodillas. Y en sus manos y pies unas garras enormes. Sus ojos eran azules rasgados. Y sus colmillos eran sobredesarrollados.

-Yo soy la Reina Yumiko Nabeshida... Y mataré a todo aquel que ose entrar a mi castillo sin mi permiso... Acabaré con aquellos que han osado retarnos en batalla... -decía aquella mujer Nekomata.

-No tenemos tiempo para jugar contigo... Perdón pero tenemos prisa... -decía Naruto poniéndose en marcha.

El rubio con su manto de chakra comenzó a correr, pero para sorpresa del Hokage, la Nekomata aparecía frente a él. Su cara reflejaba estupefacción total al verla frente a él. Aquella Nekomata usó su brazo izquierdo y asestó un golpe sobre él rubio. Se podía sentir la presión de poder del senjutsu usado en aquel golpe.

-¡Naruto! -grito Mei.

El rubio fue mandado de regreso al lado de la líder de Kiri producto de aquel sendo golpe. Mei lo ayudaba a ponerse en pie, mientras el rubio se limpiaba la sangre del labio roto.

-Les dije que acabaría con ustedes... ¿Que les hace pensar que los dejaré avanzar desde aquí? -exclamaba la Reina Nekomata.

-¿Estas bien? -decía preocupada la Mizukage.

-Si... Me tomó por sorpresa... Pero no se volverá a repetir... Tendremos que acabar con ella... -decía el rubio con firmeza.

-Yo me encargo de ella, Hokage-sama... -exclamaba decidida Mei.

-Pero, Mizukage-sama... Si nos unimos... -la Mizukage lo interrumpió.

-Hemos perdido mucho tiempo y no tenemos el lujo de seguir detenidos... Por favor Hokage-sama continúe que yo acabaré con él enemigo por usted... -le decía Mei.

Naruto iba a replicar pero luego asintió. Notó la firme decisión de luchar en los ojos de la Mizukage.

-Entiendo... Lo dejo en sus manos... -se recubría nuevamente del manto dorado y emprendía la carrera.

-Debes ser realmente estúpido para intentar nuevamente lo mismo... -decía la mujer gato.

Pero cuando iba a atacar a Naruto, una espesa masa amarillenta caía sobre ella.

-¡Yoton: Yokai no Jutsu! (Elemento Lava: Aparición de Fusión)

Aquella especie de goma creada con el elemento Lava de la Mizukage fue lo suficientemente fuerte para retener a la Nekomata y asegurar el escape del Hokage.

Naruto se detuvo en el umbral de la escalera mientras observaba a Mei. Yumiko luchaba contra la goma para liberarse.

-Márchese Hokage-sama... No se preocupe... -gritaba Mei.

El rubio asintió, y desapareció en una estela dorada escaleras arriba. Subió subió y subió hasta dar con una enorme puerta doble de color rojo. La puerta de la Sala del Trono.


Gaara estaba enzarzado en un duelo agobiante con el Rey Nekomata. Kintaro había resultado un oponente duro de acabar. El pelirojo intentaba defenderse de los constantes y veloces ataques del Nekomata.

-¡Sabaku Souso! (Funeral del Desierto)

Una marea de arena intentaba atacar a Kintaro, pero el Nekomata resultaba más veloz y saltaba a una cornisa lejos del ataque de arena del Kazekage. En ese momento el Rey Nekomata juntaba sus manos y las colocaba frente a su boca.

-¡Gouka Mekkyaku! (Aniquilación de Fuego)

Un enorme muro de fuego salía de su boca en dirección al Kazekage, y le daba de lleno. Aquel muro de fuego arrasaba todo aquel salón consumiendo todo a su paso bajo un río de ardientes flamas.

-Morirás rostizado, Jajaja... -el Nekomata miraba extrañado -¿Pero qué?

Justo en ese momento del ataque, estaba el Kazekage encerrado en su defensa definitiva de arena. La arena lo cubrió por completo y lo protegió de aquel violento ataque. Kintaro lo atacaba con bolas de fuego que surgían de su boca tratando de sacarlo de allí.

-¿Me tienes miedo mocoso? ¡Sal de ahí y enfréntame! -gritaba Kintaro.

El Kazekage se encontraba dentro de la esfera de arena planeando algo. Llevaba rato luchando contra él y se le estaba agotando el chakra.

-Debo pensar en algo... Su fuente ilimitada de energía natural es un obstáculo bastante molesto... -Pensaba Gaara.

Luego el pelirojo no sentía energía alguna. Supuso que era debido a que los Nekomatas usan energía natural, o sea Senjutsu, y por lo tanto su chakra era fácilmente confundible con el exterior. Pero era realmente extraño que no siguiese atacando su defensa de arena. El Kazekage realizó su ojo de arena para visualizar la parte exterior, pero no tuvo tiempo de ver nada.

Rápidamente, Kintaro atacaba de un sendo golpe impregnado de chakra natural, y rompía la defensa definitiva. Gaara veía con los ojos desorbitados como Kintaro rompía la esfera de arena y lo tomaba por uno de los brazos, sacándolo de la arena.

-No me subestimes, mocoso... -bufó Kintaro.

Luego el Nekomata lo tomaba con los brazos inferiores aprisionándolo, colocándolo frente a él, y con los brazos superiores lo golpeaba salvajemente. Gaara gritaba de dolor debido a los golpes salvajes que recibía, los cuales eran ridículamente poderosos debido al senjutsu.

-Este será tu fin... Despídete de este mundo... -decía Kintaro.

Y luego lo atacaba con una bola de fuego a quemarropa que le daba en toda la cara. El Kazekage recibía el impacto en la cara y de la explosión caía unos metros atrás, rompiendo una columna al momento de golpearla y luego aterrizar en una pared. Gaara se veía bastante lastimado, su escudo de arena que le protegía la piel comenzaba a caerse a pedazos y la mayoría estaba agrietado. El pelirojo escupió algo de sangre.

-Tsk... Me está dando una y de la buena... No recuerdo la última vez que vi mi propia sangre, no desde la batalla con Madara Uchiha... -se decía el Kazekage.

Frente a él llegaba Kintaro. De su mano derecha emergía en una sombra negra y violeta emergía una especie de sable plateado de doble filo bastante grande.

-Eres un hueso duro de roer mocoso... ¿Tus últimas palabras? -decía colocándole la punta de aquella espada en el cuello.


Mei jadeaba en una esquina del pasillo donde luchaba con la Reina Nekomata. Yumiko había usado un ataque semejante a una explosión de chakra para liberarse de la goma del Elemento Lava de la Mizukage, haciendo estallar la misma y todo a su alrededor.

Luego en un parpadeo había atacado con un poderoso taijutsu a la Mizukage. Mei había respondido con la variante de lava ardiendo de la Aparición de Fusión, lo cual había hecho retroceder a Yumiko.

-Debo admitir que eres buena... pero no lo suficiente... -decía la Nekomata.

-Usted no se queda atrás su alteza... Me cuesta seguirle el ritmo... Pero no he de rendirme, lucharemos hasta el final... ¡Kirigakure no Jutsu! (Jutsu: Ocultación en la Niebla)

Mei comenzó a soplar una ventisca y en cuestión de segundos una espesa niebla cubrió todo aquel enorme pasillo dejando a Yumiko sin algún tipo de visión. Enseguida la Mizukage comenzó a correr alrededor de la Reina Nekomata.

-Si crees que una simple niebla me detendrá, estas muy equivocada... No te resultará...

Yumiko cerró sus ojos y comenzó a sentir la energía a su alrededor. Descubrió a Mei detrás de ella a punto de atacar.

-¡Suiton: Suiryuudan no Jutsu! (Elemento Agua: Jutsu Misil Dragón de Agua)

Mei atacó con un enorme dragón de agua a la Nekomata. Pero ella respondió de una manera parecida.

-No lo harás... ¡Senpo: Kaze no Ryuurei! (Arte Sabio: Espíritu del Dragón del Viento)

Un enorme dragón de viento emergió chocando directo contra el de agua de la Mizukage. Hubo un forcejeo entre ambos pero luego las técnicas se cancelaron entre sí debido a la igualdad de poder. La niebla volvió a cubrir el pasillo.

-De verdad que eres muy buena... Creo que jugaré mucho más contigo... -decía Yumiko.

-No perderé más tiempo… Acabaremos con esto ahora... ¡Futton: Kōmu no Jutsu! (Elemento Vapor: Jutsu de Niebla Corrosiva)

Aquella niebla comenzó a bajar sobre la Nekomata, causándole heridas en la piel debido al ácido residente en la niebla.

-M-maldita... argh... -se quejaba Yumiko.

-De esta no escaparas... ¡Yōton: Yōkai no Jutsu: Ryūmon! (Elemento Lava: Cresta de Monstruo de Lava)

Mei lanzó varios torrentes de agua que atacaron a Yumiko obligándola a retroceder. Pero eso no era todo, cuando Yumiko pudo levantar la cara después de aquel torbellino de agua, la Mizukage atacaba con una bala de lava que impactaba de lleno en la Nekomata.

Mei al ver a Yumiko envuelta en la Lava ardiente cayó jadeante al suelo y sonrió. Todo había terminado.

-¡Aaar!

Un gran rugido se escuchó retumbante por aquel pasillo. Y luego un destello salía del montículo de lava dejado por el Jutsu de la Mizukage. La Nekomata salía de aquella masa de lava ardiendo en un salto dirigiéndose a ella. Mei pudo notar que la mayoría de su cuerpo se encontraba horriblemente quemado en un 80%. Incluso su cara era horrible ya que estaba desfigurada y se notaban partes de hueso de su cara.

Yumiko tomo a Mei por el cuello, elevándola por sobre de ella con la brutal fuerza que le daba el senjutsu, Mei no sentía los pies tocar el suelo ya que estaba en el aire. La Mizukage forcejeaba con las manos tratando de zafarse del agarre y mientras Yumiko le apretaba el cuello cortándole el aire, exclamaba:

-Si piensas que con ese débil poder puedes acabar conmigo -Mei veía descolocada como las heridas de Yumiko se regeneraban dejando su piel en estado original, completamente recuperada -Estas muy equivocada...

Mei estaba completamente horrorizada, ¿es que acaso era inmortal?


-¡Rasengan!

De un poderoso Rasengan, el rubio abrió la enorme puerta haciéndola volar en mil pedazos, los cuales se desparramaron por la entrada de aquel salón. El salón se notaba bastante deteriorado, corroído por el paso del tiempo. El aspecto del piso y las paredes era mohoso y repulsivo.

Del otro lado de la sala se encontraba el trono, en el cual se encontraba sentada la pequeña Koneko, con un hermoso yukata de colores blancos y bordados, con las piernas cruzadas y una mirada muy fría y penetrante. Con su brazo izquierdo se sostenía la barbilla en un gesto de pereza.

-Por fin llegas, te he estado esperando -exclamaba Koneko con voz indiferente.

-Si es tiempo de terminar con esto... Y si no me dejas pasar, no respondo por mis actos... -amenazaba Naruto.

-No sabes cuánto he esperado este momento... Muero de excitación al saber que hay alguien digno de mí... Te he estado observando desde que irrumpiste en el castillo y me has impresionado, Uzumaki Naruto... Es hora de que te ponga las garras encima y hacerte mío, estoy ansiosa por eso...

-¿Que está planeando esta tía...? ¿Hacerme pa-pa-parte de ti? no lo entiendo... -decía confundido el rubio.

-Si, serás solo mío, por siempre, y nadie ni nada lo podrá evitar... -decía Koneko mientras se levantaba del trono y daba unos pasos hacia delante.

-¿Po-po-por, siempre? lo-lo-lo siento pero ya tengo alguien especial para mi... -decía sonrojándose el rubio mientras se escudaba en sus manos como si se defendiese.

-Y eso a mí que me importa... Serás mío y de nadie más… Y creo que es mejor acabar con esta ridícula charla y comenzar de una vez... -decía la peliblanca.

Koneko saltaba por el aire y desgarraba el yukata dejando al descubierto su pequeño cuerpo el cual solo era cubierto por un pequeño sujetador y unas panties ambas partes con rayas, semejando las de un animal salvaje, como un tigre. Sus ojos brillaban y se marcaban las pupilas rasgadas. Un aura sombría comenzó a cubrirla, el aire se sentía pesado alrededor de ella. Sus uñas comenzaron a crecer como garras, sus colmillos crecieron y se hicieron notables, unas marcas en sus mejillas semejantes a bigotes de gato se marcaron y dos orejas de gato sobresalieron en su blanquecino cabello. De su espalda, a la altura de su trasero emergió una cola blanca. Podía sentirse un poder increíble emerger de aquella pequeña chica. La primera fase de la transformación Nekomata de Koneko hacia acto de presencia.

-E-e-e-espera esto es muy repentino aun no estoy preparado... -decía rojo como una tetera a presión, embobado con un cierto hilo de sangre bajándole por la nariz.

Koneko cayó frente a él y tomándolo por la chamarra le decía:

-Cállate y comencemos de una vez que ya no puedo resistir mas para tenerte... Créeme que jamás me había dedicado tanto a alguien... Demuéstrame que no me equivoco, Uzumaki... Demuéstrame que eres digno de estar junto a mí... Enséñame lo que sabes hacer... Muéstrame de que estas hecho... -exclamaba Koneko.

-¿E-estás segura de lo que estás haciendo? -preguntaba el rubio bastante apenado de lo que le decía la pequeña Nekomata.

-Jamás había estado tan segura... Sé que eres el indicado... Así que vamos, empieza de una vez... -decía Koneko con una media sonrisa mientras lo soltaba en el suelo y el rubio caía estrepitosamente.

-Bu-bu-bueno se tu insistes - decía el rubio rojo a más no poder, mientras comenzaba a quitarse la chamarra seguida de sus pantalones, quedando sólo en bóxers.

Ella comenzó a notar que él chico temblaba demasiado y se estaba desnudando. Antes de que se quitase el bóxer, le pregunto.

-¿E-e-espera que rayos planeas hacer?

-¿Bueno acaso no era "eso" lo que querías? -pregunto confundido Naruto de vuelta.

Koneko se detuvo por un minuto, analizando lo que le había dicho. Luego de comprenderlo se sonrojó bastante, se erizó toda y su cola se tensaba, y comenzó a lanzarle todo lo que consiguió a su paso mientras le decía.

-¡Ca-ca-cállate degenerado pervertido sinvergüenza...! Esa será otra razón para matarte y hacerte parte de mi ejército... Serás mi esclavo de por vida... -decía ella mientras agarraba rocas y otros escombros para lanzárselos.

El rubio por su parte quedaba en ridículo ya que la Nekomata tenía intenciones de volverlo parte de sus aliados, cuando él creía que la chica quería satisfacer sus más bajos deseos carnales con él. Definitivamente debía de dejar de leer las novelas de Jiraiya-sensei.

-¿Eh? Bueno, ¿pues quien rayos entiende a las mujeres? -decía con los ojos en blanco.

Pero recibiría como respuesta el primer golpe en la mejilla izquierda, lo cual lo enviaría derechito a una columna al lado derecho de la gran sala, derrumbándola en el acto.

-Pervertido... Bicho inmundo... -susurraba Koneko. La cola se movía a ambos lados mientras ella caminaba en dirección al lugar donde caía el rubio.

Naruto se masajeaba la mejilla donde Koneko lo había golpeado. Había sido un golpe cargado de Senjutsu, él lo había notado enseguida.

-Vaya, golpeas fuerte... No quiero imaginarme vivir contigo y hacerte enfurecer... -decía el rubio tomando la primera fase del modo chakra.

Koneko ante lo que dijo se volvió a sonrosar, pero rápidamente ladeó la cabeza en distintas direcciones.

-Idiota... -susurró y luego saltó a la carrera.

Naruto usaba la alta velocidad que le proporcionaba su modo chakra. Koneko también usaba su velocidad y rápidamente se enzarzaron en un duelo de Taijutsu a alta velocidad. Iban tan rápido, que sólo se veía un destello dorado junto a una estela de sombras violetas y negras correr en distintas direcciones. Cada dos segundos se notaba un gran choque de poder en el aire, en el suelo y así sucesivamente. Eran el choque de poderes de ambos.

En uno de esos golpes, ambos se daban en la mejilla izquierda un derechazo. Si se pudiera ver a cámara lenta, se verían tanto a Koneko como a Naruto dando el golpe y a la vez recibiéndolos en sus mejillas, las caras ladeadas en el sentido del golpe pero sin dejar de verse.

Koneko caía unos metros atrás en el suelo a cuatro patas como un gato. Tenía varios moretones y uno que otro rasguño. Naruto por su parte, ya que estaba peleando en bóxers, tenía el torso y las piernas bastante magulladas, debido a los golpes. Y una que otras cicatrices, ya que los puños de la pequeña Nekomata tenían sendas garras.

-Debo admitir que eres muy bueno, Uzumaki... Presiento que esta batalla será muy divertida... -Koneko sonreía de medio lado pero mantenía aún la mirada muy fría.

-Yo también pienso lo mismo... He de admitir que estoy frente a un digno rival... -decía el rubio.

Koneko sonrió, y luego desapareció en una nube de sombras negras y violetas.

-¿Eh? ¿A dónde se fue? -miraba a todos lados Naruto con la mano sobre la frente buscándola. Justo cuando volteó a su espalda, ahí estaba la pequeña Nekomata.

-Bay Bay... -exclamó secamente.

Una onda de energía emergió de su garra izquierda la cual enfrentaba al rubio. Naruto salió disparado por los aires hasta caer al suelo y llevarse varios golpes mientras caía.

-¡Ouch! Eso dolió... -decía el rubio masajeándose la nuca.

-No tanto como te dolerá pronto... -decía la peliblanca mientras caminaba hacia él.

-Creo que ha llegado el momento de ponernos un poco más serios... -exclamaba el rubio muy serio.

-Me parece bien... Vamos, atácame... -lo incitaba Koneko.

Naruto volvió a recubrirse del manto de chakra dorado en su primera fase. Luego comenzó a hacer una de sus mejores técnicas. Dos brazos emergían de su cuerpo y una bola giratoria comenzaba a formarse en la palma del rubio ante la mirada curiosa de la peliblanca.

-¡Fuuton: Rasen Shuriken!

Naruto sostenía la bola que se escuchaba violenta y que cortaba hasta al mismo aire. Koneko observaba aquella masa de chakra con atención, hasta que el rubio la lanzó hacia ella.

-Es… Enorme… Tu poder es impresionante, Uzumaki Naruto… -pensaba la peliblanca.

La Rasen Shuriken la tomo por sorpresa, arrastrándola consigo para luego estrellarse en la pared ocasionando una enorme explosión. Koneko chillaba de dolor como un pequeño gato al cual lastimas, al recibir el impacto de miles de agujas en su cuerpo a la vez que recibía todo el golpe de la bola.

-Perfecto... Le dio de lleno... -decía Naruto con júbilo.

En lo que la Rasen Shuriken desapareció, Koneko yacía en el suelo con los ojos cerrados. El rubio camino hacia ella hasta llegar con ella. En lo que la vio fue a tocarla para cerciorarse de que estuviese fuera de combate, pero se sobresalto.

Koneko abría los ojos de imprevisto. Lo miró y luego haciendo uso de una ráfaga de chakra senjutsu arrojo al rubio lejos, estrellándose con una pila de escombros.

-Vaya, sentí como si me hubiesen hecho acupuntura... Veo que de verdad eres poderoso... Eso me hace desearte más... -decía la peliblanca colocándose en pie.

Naruto se volvió a sonrojar con aquel comentario. Tal parece que para él todo tenía sentido pervertido.

-Veo que no te conocen como la Nekomata más poderosa del mundo por nada... Nadie recibe un impacto de la Rasen Shuriken y vive para contarlo... -decía con el ceño fruncido el rubio.

-Pues sí, veo que de verdad mereces mi atención... Pero esto tiene que acabar... Este será tu fin... -decía Koneko.

La Nekomata cerró sus ojos y comenzó a concentrar su chakra. Un círculo de flamas violetas se formó alrededor de Koneko, elevándose violentamente. La peliblanca se colocaba a cuatro patas mientras su cuerpo comenzaba a recubrirse de un pelaje blanco completamente, sus extremidades comenzaban a tomar la forma de patas felinas. Su cabello crecía y le rodeaba el cuello, creándose una gran melena a su alrededor. Su cara se convertía por completo en una animal, y sus ojos se volvieron totalmente rojos y brillantes.

Las flamas recubrieron por completo a Koneko, subiendo violentamente hacia el techo. Los ojos rojos brillaban dentro de aquel torbellino de fuego violeta. Un rugido violento se dejo escuchar.

-¿Que está sucediendo...? -se preguntaba Naruto.

-Chico, no quiero alarmarte pero siento una gran cantidad de chakra provenir de esa mocosa... Siento un poder ridículamente alto, ni siquiera se compara con Madara Uchiha... -decía Kurama.

-¿Realmente es tan poderosa? -le decía Naruto al Kyuubi.

-Me temo que si... Es un misterio total los Nekomatas y el uso ilimitado del Senjutsu...

-Pues me importa un comino... La enfrentare igual tenga lo que tenga que hacer... -resolvía Naruto.

Aquel torbellino se reducía hacia abajo, uniéndose a Koneko y revelando la segunda forma de su transformación Nekomata. Las llamas púrpuras desaparecieron revelando a un león completamente blanco de ojos rojos. El cual rugió violentamente hacia Naruto.

-Se ve como un León común y corriente, si no fuese por el increíble poder que despide... No debemos confiarnos, Kurama... -decía el rubio.

-Adelante, Naruto... -exclamaba el Zorro.

Naruto activo la segunda fase del Modo Chakra, cubriéndose con la capa. Y se lanzó al ataque de aquel León en el que se había convertido Koneko. El gran felino Blanco emitió un rugido violento el cual golpeó a Naruto. El rubio voló unos metros atrás pero luego logro ponerse en pie.

-¡Wakusei Rasengan! (Rasengan Planetario)

El rubio corrió con un Rasengan en la mano el cual lo circundaban 3 pequeños Rasengans. Koneko volvió a rugir pero el rubio fue más rápido esta vez. Usando el Hiraisin no Jutsu desapareció y reapareció al lado de Koneko, y asestó el golpe en el lomo del monstruo.

Koneko cayó unos metros más allá con el golpe del Rasengan. Luego como pudo se levantó y comenzó a rugir amenazando al rubio. Naruto iba a correr pero se sorprendió. Koneko desaparecía en una sombra violácea.

-¿A dónde te fuiste? No me digas que planeas huir... -decía Naruto en diferentes direcciones, buscando a la León.

De la nada, Koneko saltó sobre él tumbándolo al suelo y aprisionándolo con sus garras, lo tenía atrapado.

-¡Suéltame! -decía el rubio.

Koneko cerró el hocico y acercaba su cabeza a la del rubio, como demostrándole su satisfacción. Al parecer en esa fase, Koneko era incapaz de decir palabra alguna. Pero luego la León abrió la boca y un destello se comenzaba a formar en ella.

-Chico, debes liberarte ahora... -le decía Kurama.

Koneko estaba a punto de lanzarle un ataque a quemarropa al rubio. Pero el rubio fue más veloz, y formaba parte del cuerpo de Kurama, liberándose del ataque de Koneko, y tomándola con una de las colas, la lanzó contra una serie de columnas que destruyó a medida que las golpeaba.

Naruto deshizo el modo Bijuu y se mantuvo en la segunda fase. Observaba a Koneko salir de entre los escombros.

-Podrás haber aumentado mucho tu poder, pero aún puedo acabar contigo... -decía Naruto fuerte y amenazante para que lo escuchase.

Koneko caminó hasta ponerse completamente en pie. Ella se paró en seco, y echó la cabeza hacia arriba. Un intenso alarido se dejo escuchar, tan estruendoso que incluso el rubio tuvo que taparse los oídos.

-¡Como grita! -decía irritado el rubio.

-Hasta a mi me está volviendo loco... -exclamaba el Zorro en la misma situación que él.

Naruto entreabrió los ojos para luego tener que volver a encerrarlos. Una ventisca violenta venía de la dirección donde estaba Koneko.

Todo el lugar estaba temblando fuerte. En el aire, varias descargas eléctricas se dejaban ver. Un pentagrama demoniaco se dibujaba en el suelo dejando en el centro a Koneko. Sombras negras y violetas comenzaban a emerger de aquel círculo demoniaco. Comenzaron a subir por el León, cubriéndolo por completo. La ráfaga de viento era tal que era imposible mantenerse en pie para el rubio.

Aquellas sombras se acoplaron al cuerpo del León, y cambiaron de forma con él. Dichas sombras la elevaron sobre el suelo mientras Koneko volvió a tomar forma humana, esta vez un poco más alta. Las sombras se hundieron en su piel y revelaron su nueva forma.

Tenía dos colas en vez de una. Tenía colmillos sobredesarrollados y la nariz parecía la de un pequeño gato. El labio superior era como el de un gato. Las marcas en sus mejillas estaban más marcadas que antes. Y las sombras le crearon una nueva vestimenta, la cual consistía en un traje ceñido al cuerpo, de color negro, que empezaba en su entrepierna y terminaba en su cuello. Estaba dividido a la mitad en su pecho, cubriéndole sus senos, y dejaban una especie de escote unido por cuerdas. Daba el aspecto de un traje de baño completo pero abierto a la mitad de frente y dejando la espalda al descubierto. Sobre aquel traje pegado al cuerpo, estaba otro de color rojo, que lo cubría en ciertas partes, y dejaba una tira colgante en su parte frontal y otra en la parte posterior. Remataban bordes en oro. Su largo cabello ahora era sujeto en una coleta por tres broches dorados, lo que lo recogía dejándolo en el centro de su espalda. Sus manos la recubrían dos guantes negros con fundas rojas que partían de sus muñecas y terminaban en sus antebrazos. Usaba dos pulseras de oro en cada brazo. Dos cadenas doradas colgaban a ambos lados de su cintura. Para terminar, usaba dos botas altas hasta las rodillas, negras con detalles rojos y bordes de oro. Koneko realizaba su tercera y la más poderosa de las transformaciones Nekomatas, su forma final y perfecta. La peliblanca caía lentamente al suelo y luego abría los ojos mirando con furia al Uzumaki con aquellos ojos que dejaron de ser ambarinos para ahora ser rojos rasgados como los de un demonio.

Había que decirlo, la chica se veía endemoniadamente sexy, y cierto rubio pensaba igual, ya que estaba casi que le daba un derrame nasal al ver a Koneko vistiendo de forma, tan provocativa.

-Créeme que eres el primero que me obliga a llegar a este nivel... La tercera fase de mi transformación Nekomata... Ahora si acabaremos con esto, Uzumaki...

Naruto se recuperaba del momento pervertido que tenía y se disponía a pelear.

-Estoy listo... Ven a por mí cuando quieras... -decía el rubio.

-Eso haré...

Para cuando Koneko termino de hablar, ya estaba al lado del rubio. El Uzumaki estaba atónito, como pudo haber llegado allí en un parpadeo. Koneko asestó el primer golpe.

Naruto sintió como si la mandíbula estuviese a punto de rompérsele. Ese golpe, cargado de chakra senjutsu, era aterradoramente más poderoso que en sus formas anteriores.

-¡Itai! Duele...

Pero el rubio no tuvo chance ni siquiera de hablar, Koneko ya estaba frente a él. Lanzó otro golpe directo al estómago del rubio. Naruto sintió como se le escapaba el aire del pecho, y vomitaba sangre. Cayó al suelo nuevamente después de haber sido elevado por aquel golpe y se sostuvo el estómago como si temiese habérselo traspasado.

-Donde están tus agallas, Naruto... ¿No que me derrotarías? Pues aquí estoy, vamos, atácame... -decía con voz fría y tenue Koneko.

El rubio recuperaba el aliento y volvía a enfundarse en el modo Chakra fase 2. Se limpiaba el labio de sangre y sonreía.

-Claro que te derrotaré, Koneko... -Decía el rubio con una sonrisa.

Koneko lo miró extrañada y luego lo comprendió. Algo en el rubio había cambiado y no era precisamente su ropa. Sus ojos, rasgados normalmente, ahora tenían la sombra del Senjutsu, y tenía los ojos como de Sapo. Naruto entraba en Sennin Modo.

-"Sennin Modo"... ¿Así que también eres usuario de Senjutsu...? Genial... Aunque eso no te garantizará la victoria... -decía fríamente Koneko.

-Eso es algo que averiguaremos... -decía Naruto lanzándose al ataque...

Esta vez ambos se enzarzaron en un duelo de Taijutsu. Golpes a las costillas, patadas, de todo había. Koneko lanzó una bola de fuego de su boca, la cual esquivaba el rubio. Naruto por su parte atacaba con kunais, shurikens, en veces con Rasengans... Era una batalla de colosos, muy pareja. Llevaban más de unas horas así. Hasta que después de recibir un golpe del rubio y ambos caer algo separados del otro, Koneko exclamaba.

-No pienso alargar más esta batalla... Acabaré con esto de una vez por todas...

Koneko junto sus palmas y cerro sus ojos, luego grito.

-¡Enton: Jigoku no Shometsu Ryuujin! (Elemento Infierno: Aniquilación del Dios Dragón del Infierno)

Luego la peliblanca extendía sus palmas hacia el rubio, y de ellas emergía un dragón de llamas negras semejantes al Amateratsu. El cual iba directo al Uzumaki.

-Naruto, si esa cosa nos da, estaremos fritos… -le decía Kurama en su mente.

-No te preocupes, tengo un plan… -sonreía Naruto.

-¿Eh? Oh vaya… Entonces lo dejo en tus manos…

-Seguro… ¡Aquí vamos, Kurama!

Naruto corrió hacia el dragón de llamas que se aproximaba veloz hacia él, mientras realizaba su característico sello de manos cruzado. Koneko observaba con apremio como aquella mítica bestia le daba de lleno al rubio y estallaba en distintas direcciones. Luego caminó hacia donde debería estar el cadáver del rubio. Usando su Magia Oscura, deshizo las llamas inextinguibles del Enton, y quedo sorprendida al no hallar ni rastro del Uzumaki.

-¿Eh? ¿A dónde demonios te fuiste Uzumaki? –exclamaba Koneko.

-¡Aquí arriba, Koneko-chan! ¡Como tú misma lo dijiste, acabaremos con esto!

Koneko miró sobre ella para quedar con los ojos en blanco al observar donde estaba el rubio, o más bien, los miles de clones del rubio quienes, usando el Sennin Modo, estaban preparando el ataque a gran escala.

-¡Senpo: Cho Odama Rasen Tairengan! (Arte Sabio: Súper descarga de Miles de Grandes Bombas Rasengan)

Las miles de Bombas fueron a parar directamente en la pequeña Nekomata, la cual los recibió de lleno y chillaba de dolor como un gato cuando lo golpean fuerte. Todos los clones desaparecían después del contraataque y Naruto caía al suelo jadeando después de la enorme explosión que causarían los Rasengans. Se acercó a donde estaba Koneko.

-No creo que eso haya sido suficiente para acabar contigo... -exclamaba el rubio.

Koneko en un parpadeo aparecía en medio de unas sombras negras y violetas, detrás del rubio, con una daga dorada punzando el cuello del Uzumaki.

-Tienes toda la razón Naruto... Te falta mucho más que eso para acabar con mi vida... Ahora me dirás como te libraste del Dragón del Infierno... -exclamaba Koneko, quien por el severo ataque que acababa de recibir tenía la mayoría de sus ropas totalmente deterioradas y en partes rotas.

Naruto sonrió ante las exigencias de Koneko.

-Pues... desde que comenzamos a luchar en serio, realice varios clones que estuvieron desperdigados por toda la sala reuniendo chakra de modo sabio para mí... En lo que me atacaste con ese monstruo, era uno de mis clones el que recibió la técnica... -decía el Uzumaki firme y sin un atisbo de miedo.

-Imposible... Yo puedo detectar el chakra... Hubiese sabido de inmediato de la existencia de dichos clones... -Koneko se tensó -No me digas que...

-Si... Justo como lo piensas... Tenía activado mi Modo Sabio desde el principio, por lo que los clones que cree eran de chakra natural, y al ser natural no puedes detectarlos ya que los confundes con tu entorno... Estas acabada Koneko, ¡Ríndete!

-Jamás... No estás en posición de darme órdenes cuando estas bajo mi amenaza... -decía Koneko.

-¿Eso crees...? -reía zorrunamente el rubio, y luego estalló. ¡Era un clon de sombras!

-¿Pero qué...? Se supone que era el real y no había más clones... -decía extrañada la peliblanca.

-Lo siento... Pero no era así, y yo tampoco lo soy... -decía otro clon apareciendo detrás de ella y tomándola por los brazos.

-Suéltame bastardo... No me toques con tus sucias manos... -forcejeaba la Nekomata.

-No lo hará... Es inútil... Esto se termina aquí...

A unos metros se encontraba el rubio, en su modo chakra Kyuubi en su segunda fase, con los brazos frente a él. Recubriéndolo estaba la cabeza del Kyuubi abierta. Una masa de chakra violeta y negra comenzaba a tomar forma de bola frente a sus manos mientras burbujas rojas, negras y azules se unían a ella.

-Trata de no acabar con el castillo, Mocoso... -le decía Kurama.

-No lo haré... ¡Bijuudama!

Naruto lanzaba aquella Bomba de Bestia con Cola hacia Koneko, que le daba de lleno y la empujaba hasta chocar con una pared. Ahí estallaba la Bijuudama acabando con una parte significativa del castillo, dejando que unas paredes se cayesen y se pudiese observar el exterior.

Koneko yacía en el suelo en una pila de rocas producto del derrumbe, bastante golpeada, con la boca rota y llena de sangre. Le faltaban varios mechones de cabello. Tenía muchas cortadas en sus manos, pies y cara. Sus ropas estaban casi destruidas y meros harapos la cubrían. Estaba bastante magullada. Tosió sangre la cual cayó sobre ella misma.

Naruto caminó hacia ella, ya sin el Modo Chakra Kyuubi activado y ni rastros del Modo Sabio, jadeando ya casi sin fuerzas. Había agotado casi todo su chakra en esa terrible batalla.

-Porque no te rindes bastardo... No has acabado conmigo, te destruiré en cuanto... -volvió a toser una gran cantidad de sangre -He agotado casi todas mis fuerzas... A quien engaño... Soy patética... La más poderosa de la raza Nekomata, derrotada por un simple mortal... Acaba conmigo, Uzumaki... Ponle fin a lo que te detiene de irte... Acaba con mi patética vida... -exclamaba Koneko a un sorprendido Naruto.

-No lo haré... -exclamaba el rubio.

-¿Que has dicho? -decía Koneko furiosa.

-No lo haré... No hay razón para que te mate... -decía Naruto.

-Si tú no lo haces... Yo sí te mataré... -decía Koneko haciendo unos sellos de manos.

-Mocoso... Sabes que los jutsus de esa niña son muy poderosos... Y en tu estado no podrás salvarte de otro ataque dos veces... -le decía Kurama.

-¿Y qué sugieres que haga, bola de pelos? -decía Naruto.

-Acaba con ella, Naruto...

-Pero...

-¡Sólo hazlo mocoso! -grito Kurama.

Naruto no tuvo más opción. Tuvo que hacer lo que menos quería. Un clon apareció a su lado haciéndole un Rasengan en la mano. Y justo cuando Koneko iba a atacar, Naruto saltó sobre ella con el Rasengan, dispuesto a acabar con ella.


Fin del Capítulo 27 - ¡Hola amigos míos, chicos y chicas! Les agradezco un montón la aceptación que ha tenido el fic, me alegra saber que les encanta la pequeña historia que les traigo. ¡Para eso trabajo a destajo, para traerles una gran historia!

¡Gomen Gomen! Sé que he tardado demasiado, pero es que estoy falto de tiempo, y esta vez me sucedió algo inevitable, mi pobre laptop recibió un "ataque" y ahora está en quirófano, y como en ella están mis historias pues he tardado mucho en volver a ponerme al corriente. Incluso tuve que volver a escribir de cero este capítulo, menos mal que la idea una vez que la tienes no se te va de la mente, o al menos eso me pasa a mí, jejee… Pero gracias a dios acabo de terminarlo, y acá esta para ustedes… Espero les guste este nuevo capítulo, un poco más largo para compensarlos por la espera... ¡Espero lo hayan disfrutado tanto como yo al escribirlo!

Espero puedan perdonarme por abandonarlos por casi un mes, de verdad lo siento, pero ahora me pongo al corriente con este capítulo doble especial para ustedes… Ojala les guste tanto como a mí cuando lo escribí…

Siento que me están castigando, ya que el anterior capítulo tuvo sólo 5 reviews… Lo siento de verdad, pero espero poder contentarlos con los nuevos capítulos que se vienen…

Y ahora les agradezco a:

-Alice Kullen: Oye, creo que no lo leíste por completo, pues la linda Hanabi estuvo presente, aunque no con Narutin, pero sí molesta, jajaja… Ese me deja una duda, ¿entonces este capítulo tampoco te gustara? En fin, espero de verdad me perdones la tardanza y que este capítulo te guste aunque sea tantito… ¡Dattebayoo!

-Trigo-sama13: ¡Kuohai! ¡Me alegra que te guste mi buen compa! Y sí, bueno tú sabes que a mí me encanta esa pequeña chica, y me dije "¿porque no darle un papel espectacular en el fic"? Así que aquí la vez como una maloras, jejee… Espero te guste las transformaciones que tiene en este capítulo, te aseguro que cuando te las imagines te irás en una turboderramación nasal, jajajaja Y bueno, ya verás lo que sucede en el siguiente capítulo, jejee… Espero te haya gustado el capítulo ¡Dattebayoo!

-Rodyrada: ¡Nuevo lector! (O lectora, por si las moscas, jejee) Pues sí, me alegra que te encante la historia… Y bueno, trato de mantener los detalles que recuerdan mucho a los animes, ya que esos son marcas de distinción sin igual de los mismos, los cuales deberían plasmarse intactos para que el lector pueda imaginarse la historia como si de un nuevo capítulo del anime se tratase, de verdad muchas gracias por depositar tu confianza en este humilde escritor, y que te encante la historia… Siento la tardanza, ya explique lo que había sucedido, espero igual tu review con ansias… Espero que te guste este capítulo ¡Dattebayoo!

-DjJesus: Wow ¿en serio? Oye man gracias por los halagos… Me alegra que pueda inspirar a otros a que puedan crear sus historias… Espero te guste el nuevo capítulo de hoy-ttebayoo, jejee

-Mirajane Strauss: ¿Mi amiga del Fandom de Fairy Tail aquí presente? ¡Wow esto sí que no me lo esperaba! Gracias corazón por darte un tiempo y leer esta historia… Te resumiré los reviews que acabas de dejar en un sincero "Gracias", de verdad que me encanta cada vez que dejas un merecido y sexy review –como tú misma les dices, jejee- por los capítulos que te encantan, de verdad me alegro de tenerte aquí… Espero te guste toda la historia ya que aún te falta por leer… ¡Aye Sir!

Y a todos los nuevos lectores que la agregaron a favoritos y leyeron la historia, les agradezco un montón que le hayan dado una oportunidad a semejante novela, jejejeje... Los espero en el próximo capítulo ¡Dattebayoo!

El Siguiente Capítulo Será: Regreso a Casa.