Un día de perros, no había otra descripción.

Gibbs esperaba tranquilizarse, relajarse, olvidar... o tratar de hacer cualquiera de las anteriores. La tarde en MTAC lo había dejado frustrado, furioso y deseando renunciar a la primera oportunidad, pero ésta no llegó y cuando logró salir no quedaba nadie en el edificio.

Al entrar en el elevador, su primer instinto fue bajar, para ver si ella estaba ahí, se maldijo por dentro y golpeó el botón del freno luego del primer piso. ¿Qué le diría si la encontraba?, desesperado se sostuvo la cabeza plateada con ambas manos, tirando de su propio cabello y cerrando los ojos tratando de pensar, pero la furia que burbujeaba en su interior lo impedía todo, golpeó entonces la fría superficie metal, mientras la incertidumbre seguía torturándolo, por primera vez en toda su vida, el rudo marino no sabía que hacer, y esa maldita sensación lo estaba matando.

-¡Dios nos proteja a todos!- dijo la voz a su espalda -El súper marino es capaz de sobrevivir a cualquier ataque, bombazo o balacera en el mundo,pero no... ¡Que nadie ose poner a una mujer enamorada frente a el por que es su perdición!- El hombre permaneció en silencio apenado- ¿Este es tu nuevo escondite?-

-Yo no me escondo de nadie-

-¿Seguro?, el granero en casa de tu padre, la armería, los aviones, el sótano...-

-No es igual-

-¿Por que te escondes de ella?- preguntó la mujer.

-¡No lo hago!-

-¿Entonces que demonios haces aquí hablando conmigo? -

- ¡Es complicado!-

-Solo por que tú lo vuelves de esa manera, Gibbs ¿Qué más quieres?, no hay nadie en este mundo que te acepte como ella, eres el mundo entero para esa joven- dijo frustrada- ¿Qué demonios esperas?-

-¿Por qué estas tan enojada?-

-¿Por que crees tú?, número uno, querido estas actuando como un bastardo, le dejaste creer que era normal para ti ir por la vida, rescatando damiselas, besandolas hasta desfallecer, jamás hablar de tus sentimientos, enamorarla y luego terminar todo con un simple "esto no puede ser", ella se fue llorando desesperada y tú muy tranquilo te quedaste ahí, quieto cuando lo correcto era ir tras ella. Abby es muy inteligente, pero no es lectora de mentes, ¡Hablale!. Déjala saber que te importa, dale una oportunidad... La vida te esta dando la posibilidad, la certeza de comenzar de nuevo, ¿Por que la desperdicias?-

-No es eso, es complicado-

-No,es muy simple. ¿La amas o no?-

-Sí-

-¿Entonces?-

-El amor no es suficiente-

-¿Son tus palabras o las de que te gritaba Diane?- preguntó seria- Es cierto, el amor no basta, necesitas confianza, esperanza, fé. Necesitas poner las necesidades del otro por delante de las tuyas y esperar que el otro haga lo mismo, o intentar encontrar el equilibrio. Debes evitar que sea el miedo el que gane la partida...-

-Siento que no la merezco-

- Es increíble como las personas mas inteligentes suelen ser los más estúpidos algunas veces- dijo sin pensar, tenía ganas de jalarle las patas a toda esa bola de mujeres perversas que tanto daño le hicieron- Regla 51...Si hay alguien en este mundo capaz de romper tus reglas es ella, hazlo por ella.-

-No es fácil-

-Nadie dijo que lo fuera, pero esto vale todos los riesgos. Y sí, es cierto, ustedes dos y sus temperamentos son la receta para el desastre, pero ya han esperado demasiado ¿No lo crees?, llevas años luchando en contra de lo que sientes, negandolo, y sufriendo cada vez que ella está con alguien más...¿Que harás el día que no se encuentre a un loco y este la enamore alejándola de tí?- el marino resopló nervioso-¿Podrás vivir con eso?-

-Si ella es feliz-

-No lo será, por que no estará contigo, ¿Vivirás con esa carga?- el otro asintió pesaroso- ¡Mientes! Amas a Abby más que a nada en tu vida, la has amado por tanto tiempo, que la intensidad de ese sentimiento te tiene paralizado, estás tan enamorado de esa mujer tan profundamente que te asusta esa idea. El dejarte ver vulnerable ante alguien más te aterra, pero, esta vez, ella moriría antes de permitir que cualquiera te dañe. Y sí, tienes razón, ya no eres joven- una sombra de dolor cruzó el rostro del hombre- razón de más para no perder el tiempo, deja a tus fantasmas en el olvido, que descansen en paz finalmente... vete de aquí, vete con ella, construyan botes, vayan al bosque y que no los encuentren, vuelvanse locos, tengan bebés... vete a vivir!-

- No sé que decirle- murmuró triste, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas de terror

-Dile que sí, aunque te estés muriendo de miedo, aunque después te arrepientas... de todos modos te vas a arrepentir toda la vida si le contestas que no-

-No uses a García Márquez en mi contra- contestó medio sonriendo

-No es en tu contra... amé cada una de las veces que tú la recitaste para mí, es tiempo de que vayas a vivirla-

-Pero...-

-Ve- dijo la mujer con sus ojos azules llenos de lágrimas- comparte tu vida, haz que tu casa este llena de risas y no de recuerdos tristes y polvo, construye nuevos recuerdos, ríe, ama... Vete-

-No sé donde esta...-

-¿Con quién se va una chica con el corazón roto?- al decir esto, la mujer le beso la mejilla, desapareciendo en el acto.

Gibbs salió apresurado de la cajita de metal, la encontraría, y al hacerlo, decidiría.

Pobre Tony... el Karma estaba a punto de patearle el trasero.

Minutos más tarde, tocó la puerta de la casa y entró sin hacer comentario alguno al joven que extendía sus cobijas en el sillón de la sala. Fue directo a la habitación buscando a la israelí, que se suponía, no debía de estar ahí. Bastó una mirada para que ella enrojeciera y le dijera lo que necesitaba. Había estado ahí y luego huído al único lugar donde se sentía segura. No dijo que hablaron ; y él no esperaba que lo hiciera; pero le aseguró que estaba más tranquila, y que si él lo deseaba, accedería a hablar.

Gibbs salió de la casa minutos después de compartirle a la joven un poco de su recién adquirida sabiduría. Sabía que estarían bien, esos dos se amaban demasiado como para hacerse sufrir más.

Listo o no, este iba a ser el último, y a la vez, el primer día del resto de su vida. Su nueva vida.

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Un enorme agradecimiento a cada uno de ustedes que estan leyendo esta historia. Un abrazo por cada uno de sus comentarios.

Gracias a Jess por mantener a raya mis loquísimos conejos.

Y pues... ¿Ideas acerca de lo que pasará luego?