Epílogo

Tras su primer turno después de su misión en solitario, Jim regresó a sus habitaciones. Una vez a solas fue hacia su dormitorio, abrió el último cajón de su mesita y sacó un pequeño padd, el mismo que le había acompañado tras su misión y en el que, por fin, pudo completar su informe personal de lo acontecido. Le dio al botón de enviar y fue hacia su armario. Abrió las puertas correderas, apartó las perchas que mantenían colgando sus uniformes y presionó con ambas vamos la parte baja de lo que parecía ser el fondo del armario. Con un suspiro mecánico el panel se movió revelando un segundo panel con una pantalla y un pequeño teclado. Jim introdujo una secuencia de números y letras y un chasquido le indicó que la cerradura se había abierto. Movió el segundo panel y un segundo compartimento quedó revelado. Dentro de él había una serie de objetos que habrían llamado la atención de cualquier miembro de la tripulación: dos armas similares a phasers pero con un diseño mucho más avanzado. Un padd igual que el que ahora Jim estaba guardando, una bolsa negra, dos cascos del mismo color y un traje que Jim supo daría escalofríos a Bones pues era el traje que ya sospechaba que había portado. La pieza era un prodigio de la ingeniería y la neurociencia ya que el traje lanzaba una serie de conexiones hacia el cuerpo portador y reforzaba todas sus habilidades: desde la fuerza a la resistencia. El precio a pagar era alto ya que los cuerpos sufrían una prolongada fatiga tras portas semejantes trajes, por eso quienes aspiraban a usarlos tenían que pasar años de su vida entrenando dentro de un programa muy restrictivo, y exclusivo, de la flota intergaláctica al que sólo los mejores eran invitados y pocos lograban iniciar pues las pruebas de acceso eran terriblemente duras. Jim había sido uno de los siete cadetes que cuatro años atrás habían sido seleccionados por la flota y pasado sus pruebas. A diferencia de sus otros seis compañeros, que aún seguían formándose, en dos años Jim logró aprender a manipular su traje a la perfección. Semejante hazaña le había llevado a formar parte del grupo de operaciones especiales Sigma-V, grupo que junto con sus predecesores sólo intervenía en las misiones más oscuras de la federación.

También había dos fotografías. En una se veía a un grupo de niños rodeando a un joven Jim, mientras la segunda había sido tomada días atrás cuando el grueso del equipo alfa había ido a cenar a su cuarto. Al ir a tomar las fotografías, los dedos de Jim rozaron la fría tela del traje que reaccionó ante su tacto emitiendo un suave zumbido.

Los recuerdos de la misión regresaron a él y volvió a sentir la sangre bañando su traje, como si entre el líquido ajeno y él no hubiese tela alguna. Escuchó las explosiones, vio los muertos bajo sus pies, el miedo en aquellos que se enfrentaban a él. Retiró la mano y se preguntó que rondaría por la cabeza de Bones. Soltó una carcajada al saber que ni de cerca su amigo comprendía dónde había estado durante su semana de ausencia.

Sin embargo, Bones no sabría jamás que en verdad él podía manejar aquella armadura porque en sus años de academia las noches que estaba fuera de su habitación no siempre era por ir de una fiesta a otra, sino que muchas de aquellas veladas las había pasado en el complejo subterráneo de la flota aprendiendo a moverse con el biotraje. Su amigo jamás sabría que él formaba parte de un grupo de asalto Stigma. Jamás sabría que cuando el traje se cerraba entorno a su cuerpo él se convertía en un asesino capaz de permanecer treinta y seis horas luchando aún cuando uno de sus brazos amenazaba con desprenderse de su hombro y su propia sangre reseca cubría su piel bajo la biotela.

No. Ni Bones, ni nadie, jamás sabrían que él era capaz de padecer todo aquello por salvarles, por mantener a sus amigos, a la familia que había logrado reunir a través de los años, junto a él.

Pero lo que Jim no sabía era que su secreto, su pasado, estaba a punto de alcanzarle...

Continuará en "El alzamiento"


Nota 1: Ninguno de los personajes, ni tecnología propia de ciencia ficción que he empleado, me pertenece pues son obra del gran creador de la saga Star trek Gene Roddenberry, así cómo la base de la nueva saga es de .

Nota 2:Quiero agradeceros a todos vuestros comentarios y el apoyo, sin él todo este proceso no habría sido tan divertido! Espero que el siguiente fic os guste más. Muchas gracias :)