Summary: Ella escribe el amor en su mano.

Rating: K más.

Advertencias: intento de fluff. Posible OOC.


Sueño #12 Blanca taciturna
Yukino & Minerva (ft. Sabertooth) | *GL*


Yukino tiene esa costumbre.

Al principio a los miembros del gremio les desconcierta. El hecho de que cada mañana después de su reintegración a Sabertooth, sin falta Yukino tras darles los buenos días les tome de la muñeca y con una sonrisa sutil de plata, como la luna que resplandece de día que ella es, empiece a delinear un montón de líneas —inconexas a ojos ajenos—.

Son figuras y trazos carentes de sentido en los cuales Yukino no deja de fulgurar con esa luz prestada que toma del sol (sus compañeros, sus amigos, su familia) y se le nota muy concentrada en la labor —casi santa— que ella lleva a cabo con entusiasmo aunque repleta de calma diariamente. Pronto deja de ser una sorpresa para todos y se habitúan. Algunos extendiendo el brazo sólo para ella, inclusive.

Rufus, junto con otros casi tan inteligentes como él, tienen la leve sospecha de conocer el propósito en su acción aparentemente simple. Porque Yukino no dice nada (con los labios), Yukino dice todo (con sus dedos).

Recorre caminos de piel con suavidad y dedicación y un lenguaje místico y transparente.

Humilde y espontanea.

A Rufus mientras él bebe un té le dice «Como de costumbre eres un caballero» y si reposa un libro abierto en su regazo, «Y muy culto, además, eso es encantador», si éste le pregunta si necesita algo ella niega, «Aunque no lo sepas, Rufus-kun, yo también disfruto de nuestras memorias compartidas».

A Orga cuando toma un tarro de cerveza pese a los regaños de Sting sobre de qué mala educación es emborracharse tan temprano, murmura «Qué descarado eres, qué alegre y osado eres», entonces Orga ríe estruendoso igual que un trueno «Eso es bueno, llenas de vigor y optimismo el ambiente, gracias» y él le convida de la bebida que Yukino amable y discreta rechaza.

A Rogue al admirar de reojo y de lejos a Frosch, que juguetea en el patio corriendo detrás de una mariposa, ella le jura «Él está bien, no le ocurrirá nada, nosotros no permitiremos que le ocurra nada». Y si se siente melancólica «La oscuridad no te va a alcanzar, no hay que temer Rogue-kun». Y como reforzándose la idea, Rogue le aprieta levemente la palma «Por eso, me alegra que seas nuestra sombra, la de todos, siempre cuidándonos».

A Sting que se pone nervioso ante su tacto Yukino le ríe «Tranquilo Sting-sama, alguien tan valiente como usted no va a ser derrotado por la ternura de una mujer ¿o sí?», tras un rato él se tranquiliza y discute de una tontería con Rogue, sólo para que éste le preste atención y ella prosigue «No olvide, que si estoy aquí es debido a usted, es un gran maestro» y Sting calla avergonzado ante la orden de Minerva «Aunque muy ruidoso también, y desordenado, no olvide ordenar aunque sea un poco su colección de fotografías de Natsu-sama».

Y finalmente, a Minerva.

—La Señorita—.

A ella igual le dedica palabras silenciosas. Mensajes secretos acompañados por una melodía inmutable de tambor. Sin embargo Minerva contrario al resto alza una ceja y le observa inquisitiva, dejando sus actividades por un momento hasta que Yukino termine —por eso se percibe más torpe, más indecisa, inevitablemente—.

Tartamudea la caricia.

«No olvide alimentarse apropiadamente, participar en concursos de comida tan seguido no es apropiado para una Señorita como usted».

«Pero de todas formas brilla en todo lo que hace, eso no es ningún problema ¿no es así?».

«Y es tan maravillosa».

«Y tan refinada y magnifica».

«No soy digna de su compañía y pese a todo nos la concede, me la concede a mí. Y yo… yo a usted…».

Ahí adquieren sus mejillas un color de salmón. Se le ponen muy rosadas y calientes, a punto de estallar como una tetera en su punto. Y se interrumpe. Más sonríe —para sí misma, para Minerva—. Entonces la Señorita, que (siempre) sabe más de lo que aparenta, le pasa los índices por su piel como quien no quiere la gran cosa, antes de retirarse.

Y Yukino se exalta.

(asombrada).

Ella escribe el amor en su mano.

fin