Los personajes utilizados en este fanfic son propiedad de Hiro Mashima.

Narración.

—Dialogo

—Aclaraciones del narrador—.

(Intervenciones en la narración).

"Pensamientos o frases que se dijeron".

Aclaraciones y Advertencias: Los personajes no me pertenecen. OC. OCC. Una historia random. (?)

Summary: Siete parejas. Diversos problemas. Una solución. ¿Cómo enfrentaran nuestros queridos Dragón Slayers la temida Terapia de Pareja? —Esto será un dolor de cabeza —Y todos, sin excepción, le dieron la razón a Rogue. No podía ser peor, ¿o sí?

La Princesa y el Princeso

...

Si tu pareja quieres conservar, a Hibiki debes llamar. ~

La melodía cesó después de eso.

—¿Alguien aparte de mí quiere matar al que escribió la canción? —murmuró Natsu.

Cobra y Laxus alzaron los brazos.

—¡Buenas noches Mundo Mágico! —Hibiki guiñó el ojo a las cámaras—, estamos de vuelta con Terapia de Parejas. Si se preguntan qué hace Romeo de vuelta en el Estudio y no reproduciéndose como conejo en el armario del intendente o los camerinos, la razón es que su novia anda en una pelea de gatas salvajes para reclamar su virginidad.

—¡Hey! —Reclamó el Combolt desde el regazo de Yukino.

—Sabes que tengo razón.

—…

Triste pero cierto.

—Bien, creo que es hora de continuar —se aclaró la garganta el de Blue Pegasus—. Planeaba seguir con el Celoso Natsu y la Rompe-Hogares Lucy, pero…

—¡No soy una rompe-hogares! —Se defendió la blonda—. En todo caso, el rompe-hogares sería Natsu, pero literalmente hablando.

—¡Ella tiene un punto! —exclamó Bisca desde el público.

—¡Y es uno muy bueno! —secundó Alzack.

Lucy le dirigió una mirada apreciativa a la pareja.

—Gracias.

Pero a Hibiki esas palabras no le importaban en lo más mínimo.

—Decía: pero como planeo divertirme a costa de ellos al final, es mejor que pasemos a la siguiente pareja. Levy y Gajeel ya están atendidos, ¡así que es momento de atender a la pareja sorpresa! —exclamó eufórico mientras el público aplaudía.

—¿Pareja sorpresa? —Laxus alzó una ceja.

—Oh, por dios… —Rogue se sujetó el puente de la nariz al percatarse por donde se estaba yendo el asunto—. ¿Él tiene novia? ¿En serio? Pensé que estaba mintiendo para ocultar su homosexualidad. Ahora le debo a Rufus.

—¿Y tú de que rayos estás hablando?

—Natsu-san, ¿no te has dado cuenta de que nos falta un Dragon Slayer? —preguntó Rogue muy calmadamente—. ¿Como de mi altura, rubio, sonrisa de imbécil y tu fan boy número 1?

—¡…! —El peli rosa abrió los ojos, acababa de tener una epifanía—: no, no me suena.

Laxus y Cobra se dieron un facepalm, el primero disimuladamente y el segundo como pudo.

—¿Él? ¿En serio? —Gajeel miró escéptico a su respectivo "fan número 1".

¡Puta sea! ¡SÍ, tengo novia! ¡¿Algún problema?!

Ante el grito todos reaccionaron e instintivamente miraron a un punto en específico.

—Olvidé mencionarles que estuvo tras bambalinas todo este tiempo —rió Hibiki—. En fin, lo presentaré de todas formas. ¡Lo conocen! ¡Lo aman! ¡Es el sueño de algunas! ¡El protagonista de las fantasías Yaoi de otras…!

¡No te pases de listo! —le advirtieron.

—¡Sting Eucliffe!

El nombrado entró al escenario dando zancadas y con obvia irritación en la cara. Se sentó y cruzó los brazos cual niño pequeño.

—… los odio a todos —murmuró.

—Y yo pensaba que el Emo era Rogue —Gajeel suspiró.

—¡Que no soy Emo!

—Bien. Bien. Ya presentamos al novio, ahora sigue la hermosura que me pidió ayuda a espaldas de todos ustedes y pidió confidencialidad… pero que igualmente expondré porque me parece hilarante todo esto. ¡Lissana Strauss!

La mencionada subió al escenario y se cruzó de brazos ante el presentador.

—Antes eras lindo, Hibiki —dijo antes de ir a su respectivo asiento en el sillón para nada femenino en forma de corazón, junto a su novio.

Novios.

Lissana… y Sting.

¿Novios?

Novios.

—¿¡Lissana!? —exclamó toda la audiencia con sorpresa.

No era para menos. Todos se estaban preguntando lo mismo: ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Dónde? Eso simplemente era… raro. Especialmente por que todos creían Gay a Sting, lo cual provocaba una impresión más fuerte en el pobre público.

—¿Cuándo pensabas decirme que sales con Sting? —Mirajane fue la primera en abordar a la albina, cosa que al parecer la menor ya se esperaba porque tenía un semblante de "Cristo, dame paciencia".

—Cuando estuviese segura de que no lo castrarías.

Eso era un indirecto "jamás en lo que me quede de existencia, de ser posible" bastante directo, por lo menos para los que conocían a Mirajane.

—¡Por supuesto que no lo haré! ¿Qué te hizo creer tal cosa?

—El cuchillo de carnicero que estás sosteniendo en este preciso momento, Mira-nee.

En lo que las hermanas debatían, Macao y Wakaba comentaban del asunto calmadamente, ya salidos de su respectivo shock.

—Mi respeto por Sting ha aumentado significativamente —dijo el que alguna vez fue Maestro de Fairy Tail.

—Digo lo mismo —asintió el de la pipa—, para salir con una Strauss has de tenerlas hechas de Adamantium.

—Chicas, chicas… calma —intervino el Terapeuta/Presentador—. No armemos peleas innecesarias, para destruir el Estudio ya están Chelia y Wendy.

La gente asintió al unísono para apoyar lo dicho.

—Bien… ¡Pero aún quiero respuestas! —Le habló a la pareja—. Continua, Hibiki.

El mago tomó eso como señal para dar inicio a la terapia.

—A ver —sacó un papel de vete-a-saber-dónde—, Lissana y Sting han sido pareja durante medio año. Se envían cartas al menos tres veces a la semana, él le da flores, regalos, salen a citas apenas él se escaquea del trabajo de Guild Master…

—¡Así que por eso te escapabas tanto! —Rogue miró a su mejor amigo con cara de "no puedo creer que me haya tocado sufrir por tu papeleo mientras te largabas a una cita".

—Bueno, realmente no veo el problema. De hecho habría que admirar que sigue persiguiéndote como si todavía intentara pedirte que le dieras la hora, la mayoría de los chicos no es tan detallista —dijo extrañado, a lo que las chicas dieron una mirada a sus parejas y asintieron colectivamente para dar veracidad a ese argumento—. Háblanos sobre lo que te aqueja, Lissana.

La aludida se sonrojó de vergüenza.

—Son cosas muy, muy tontas —comenzó—, pero me sacan de quicio, ¡no es que quiera cambiarlo! —dijo apresuradamente—. Sin embargo me gustaría que tuviera en cuenta que me incomodan.

—Habla con él —Hibiki la giró para que viera al blondo.

—Veamos: Sting, no tocas antes de entrar; tardas horas decidiendo qué ponerte, tu ropa es más extravagante que la mía; tienes una extraña fijación por Natsu, y eso me asusta; y pasas eones en el baño. ¡¿Cómo puede el hombre pasar más tiempo en el baño que su pareja?! —exclamó indignada—. Además, tienes timidez crónica o algo así. ¡Pareces un virgen recién salido de Zentopia!

—¡Eso no es cierto! —refutó Sting, sonrojado hasta las orejas por las vergonzosas acusaciones.

Lissana se cruzó de brazos.

—¡Te desmayas si te insinuó que quiero un poco de sexo! —Acusó.

—¡Somos muy jóvenes para formar una familia! —Declaró el rubio con inesperada seriedad—. ¿Has pensado en las consecuencias de ser padre primerizo a esta edad? Podría ser riesgoso para tu salud, sin mencionar que tendrías que dejar muchas cosas; ¡no quiero que dejes lo que te gusta por mí! Aún tenemos tiempo antes de adentrarnos en la vida familiar.

—¡¿No has pensado que pude haber reflexionado sobre eso antes?! ¡No me molestaría pasar mi vida contigo! —exclamó la albina, molesta—. No quiero que pienses que estoy dejando algo atrás… ¡sólo quiero estar contigo, imbécil!

Pero el blondo permaneció firme.

—¡Las cosas deben hacerse de la forma correcta, Lissana! Antes que nada, yo quería presentarme adecuadamente ante tus hermanos —alzó el índice—. Quería pedir tu mano Mirajane y luego al Maestro —siguió enumerando con sus dedos—; darte una bonita boda, mimarte, dejarte hacer tonterías con mi dinero y luego casarnos en la Catedral de Magnolia un verano en Agosto como siempre dijiste que soñabas.

El discurso de sensatez del blondo sorprendió a varios, además de que varias de las amigas de Lissana sintieron envidia. Sus novios nunca recordaban nada de lo que ellas decían, y Sting parecía recordarlo todo casi con enfermizo detalle.

Lissana clavó la mirada en el suelo.

—A veces pienso que eres gay.

—Creo que ya encontramos el problema —sentenció el Terapeuta—. A ver, Sting… —se dirigió al rubio, que miraba patidifuso a su novia—, lo que Lissana quiere decir a través de todas estas quejas sin fundamento es que se siente insegura y piensa que en cualquier momento podrías cambiarla por cualquiera. Típico de las relaciones a distancia —acotó—. Todos los defectos enumerados anteriormente en realidad son cosas que a ella le gustan de ti… ¿verdad? —Se giró a Lissana—, de lo contrario ¿Para qué salir con él? Lo de la ropa es muy obvio.

La albina tuvo que resignarse y asentir con la cara roja de vergüenza.

El público permaneció en silencio esperando una reacción por parte del novio, que permanecía estático en su lugar. Sin embargo, luego de que alguien (Mirajane) le arrojara algo a la cabeza, reaccionó.

—Tonta… —Sting chasqueó con la lengua—. ¿Cambiarte? ¡Antes muerto! —La abrazó, bajando el rostro para que no filmaran su cara sonrojada—. Por dios, aguanto todos los sermones y berrinches de Rogue luego de cada escapada para verte, y esos ni Yukino los aguanta. Además, ¿crees que en mi vida le he enviado algún regalo a alguien aparte de ti? Soy tan vanidoso que si lo hiciera serían para mí mismo —negó—. Lissana, tonta. No pienses que podría cambiarte. No eres un pañuelo desechable. No eres ningún juego para mí. Los Dragon Slayer vamos en serio con nuestras novias, si las perdemos somos capaces de morirnos de depresión.

La chica estaba que se convertía en fuente humana por todas las lágrimas que empezó a soltar.

—¡Ay, Sting! ¡Perdón por ser tan idiota! —correspondió al abrazo, muy pero muy conmovida y avergonzada de sus inseguridades.

—Okay. Él es… inesperadamente de mi agrado —Mirajane soltó el cuchillo que sostenía y cambió su expresión homicida por una radiante—. ¡Lo apruebo! Lo apruebo, por un demonio. ¡Sting! ¡Olvídalo todo y dame sobrinos!

El público masculino tenía la quijada en el suelo por la impresión, mientras que las damas lloraban por la dulce escena.

¡Aww!

¡Que buen chico!

¡Te envidio mujer!

—¡Maricón!

¿Falta decir quién lo dijo? Por si las dudas, fue el espectador de dramas románticos que todo presentador desea tener.

—¡Oh, cállate Orga! —Bufó Sting, molesto de que le jodieran el momento cursilón con su chica—. Ser metrosexual no tiene nada de malo. Además, si así son las cosas, ando en tercer o cuarto lugar; debajo de Natsu y su cabello rosa chillón…

—¡Que es natural!

—Fried Justine.

—¿Y yo qué hice?

—¿Aparte de ser Emo? —Sting deliberadamente ignoró el "¡Que no soy Emo!" del peli verde—, Bueno ¿Has visto como te vistes y lo maricón que te comportas cerca de Laxus-san? —Se encogió de hombros—. Dude, das miedo. No tanto como Rogue luego de tres horas sin cafeína, pero das miedo.

—Sting, puedo vivir perfectamente más de tres horas sin cafeína —acotó el Dragon Slayer de la Sombra con leve irritación disfrazada de serenidad.

—¿Sin volverte loco? No te defiendas, cariño —negó Yukino—. A todo esto, ¿quién sería el tercero de la lista?

—Querida Yuki, eso ya lo sabes —el rubio hizo un ademan teatral y señaló al puesto ocupado al lado de Orga—. ¡No creas que no noté tus raíces castañas, Rufus!

El mencionado sólo bajó el ala de su sombrero para ocultarse la cara, deseando desaparecer internamente.

—¡Ejem! —Hibiki intercedió al ver que se estaban yendo por las ramas—. Aunque me encantaría criticar el tinte de Rufus —dijo lentamente, atrayendo la atención del público y avergonzando al mencionado—, para algo existe el internet. Tenemos aún a cuatro parejas esperando, el problema de Lissana y Sting parece estar resuelto; ya saben lo que eso significa.

—¿Qué los alienígenas invadirán el mundo bailando música coreana?

No. Natsu, ya te dije que no creas todo lo que lees en internet.

—Gracias, Lucy —el Laytis retomó la palabra—: ¡Significa que iremos a un corte, pero luego volveremos! Espérenos aquí en…

—¡TDP! —dijo el publico.

—¡Terapia de parejas! —exclamó el presentador antes de que las luces del estudio se apagaran nuevamente.

Continuará.

Nota:

Lo sé, lo sé. Me tardé mucho. Pero es la primera vez que escribo StiLi (oficialmente… ¡el epilogo de uno de mis fics no cuenta! Y creo que me salió corto y del asco.

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