JUEGOS DEL DESTINO


Disclaimer: El mundo de «Rurouni Kenshin» pertenece a Nobuhiro Watsuki. La siguiente historia no tiene ánimo de lucro, ni nada parecido. Sólo es una historia creada por divertimento.


Notas por la actualización/revisión:

Este fic es una reedición del original que escribí en 2005. Tenía pensado hacer una remodelación más sencilla (tipo cambiar alguna que otra estructura gramatical y añadir explicación a las entradas de diálogo). El problema es que arreglar esas entradas de diálogo me resulta muy difícil con la narración que había (primera persona) y cada dos por tres me daba cuenta de que había saltado a la tercera persona (que dicho sea de paso, me resulta más cómoda de escribir). Así que he pasado de unos cambios sencillos a una remodelación bastante importante :-s (lo que por otro lado conlleva más trabajo y no podré actualizar tan seguido como pretendía. Espero al menos hacerlo con la frecuencia de «Recuerdos olvidados»).

Por otro lado, en el archivo word, cada personaje tiene un color para identificar quién narra la escena. Al cambiarlo a tercera persona y no poder usar colores, he indicado al inicio de cada parte de quién es la perspectiva que se cuenta.

Otro aviso importante es el argumento y contenido. El fic es un AU de reencarnaciones. Aunque no es una continuación de mis fics, sí que es cierto que he echado mano de ellos para insertar aspectos de sus vidas de pareja ya que en el manga hay muy pocas referencias, y muchas menos de Aoshi y Misao (que ni siquiera las hay).

El fic trata sobre lo que yo llamo «una idea temática», o como suelo llamarlo internamente «un rebote contra otros fics» (que era el disparador de todos mis fics de antaño XD). La base de la historia viene de una pregunta que solía hacerme bastante cuando leía AU de reencarnaciones y que esa idea me dio para esta historia: ¿por qué demonios siempre el aspecto de los personajes del pasado es el mismo que en el futuro? Genéticamente hablando, eso es imposible ¬_¬º.

Pues de eso va el fic, los personajes en nuestro presente no se parecen y tendrán dificultades a la hora de encontrarse ya que no les es posible reconocerse visualmente. Además, sus nombres son distintos (tampoco es viable que coincidan todos en nombres y apellidos). He utilizado nombres similares para no perderse tanto con quiénes son y, en algunos casos, directamente he utilizado los nombres que les pusieron en el anime español (como Kaoru/Kori o Yahiko/Yoshi).

Y ésa es la historia, cada personaje afronta el problema según sus circunstancias por lo que he intentado que se reflejen cuatro formas de abordarlo. Ya me diréis si lo he conseguido.

El último aviso es una tontería, pero la cuento. Ya sabéis lo mala que soy para los títulos o las sinopsis. Y aquí no será menos. Intenté poner los títulos a los capítulos según lo que se hablaba en ellos, pero lo que les pasa a los distintos personajes es tan diferente, que opté por poner «títulos» a cada personaje. Como soy así de poco original (es que no se me ocurrían títulos propios T_T), os diré que son refranes y algún que otro proverbio perdido, aunque supongo que no haría falta ni decíroslo. En cuanto a su definición, hay algunos que los he puesto por su significado literal de la frase y no por el del refrán, y hacen referencia a alguna parte que le pasa a ese personaje durante ese fragmento.

Y creo que ya está todo dicho. Si alguna persona que alcanzó a tener una copia del original lee este fic, que no se asuste por los cambios que he hecho. Pero, por supuesto, espero que los vean para mejor ;-)


JUEGOS DEL DESTINO


CAPÍTULO 1

«Buscando un amigo mi vida pasé, me muero de viejo y no lo encontré»

Keisuke

Keisuke llevaba una gran parte de su vida intentando resolver su mayor reto: buscar una aguja en un pajar con nombre propio en otra época: Kaoru Kamiya. Y aunque su cerebro le decía que era imposible que diese con ella entre la inmensidad de gente que existía, su corazón no se resignaba.

Soñaba con su vida pasada desde que casi tenía conciencia de ello. Se pasó la mayor parte de su infancia de psicólogo en psicólogo debido al trauma que le generaba visualizar multitud de hombres siendo masacrados con el filo de una espada. Por desgracia, aquello no era lo peor de esas pesadillas; porque lo realmente horrible de todas ellas era que esos hombres morían por la espada que empuñaba su mano. Todas las acciones las veía a través de sus ojos, las hacía a través de sus manos, las sentía a través de sus emociones…

Todos le preguntaban por alguna experiencia traumática que hubiese vivido tiempo atrás. Pero a sus ocho años era, teóricamente, un niño tan normal como cualquier otro. Todos aquellos que se inmiscuían en su vida como si en verdad entendieran lo que le ocurría decían que debía estar muy influenciado por lo que veía en la televisión o los videojuegos; y por supuesto, sus padres no ayudaban mucho alentándoles diciendo que veía demasiados animes de luchas y que le acabarían tirando la consola a la basura.

Keisuke suponía que, con ocho años, era muy difícil explicarle a un adulto que en sus sueños hasta podía oler el característico olor metálico de la sangre de un hombre muerto, o que matara a la que se suponía su esposa en un enfrentamiento. El último terapeuta al que fue le propuso como solución que se apuntara a una escuela de kendo para que aprendiera la verdadera disciplina que conllevaba el arte de las espadas, y que viera que, lo que salía en la televisión, no era más que ficción.

Lo cierto era que eso pareció funcionar por un tiempo, y de ahí que fuese el último terapeuta de Keisuke. Durante casi tres años le desaparecieron esos sueños y pudo, al menos, sacar algo bueno de aquello: el kendo se le daba especialmente bien e incluso era capaz de realizar algunas técnicas que recordaba de los sueños.

En general, cuando volvía a soñar con ese hombre pelirrojo, bajito y con una cicatriz en la mejilla en forma de cruz, eran pequeñas anécdotas que le sucedían en su viaje por Japón —algunas graciosas, otras no tanto—, pero anécdotas, al fin y al cabo.

Sin embargo, esa etapa terminó y Keisuke dejó de soñar con ese espadachín de nombre Kenshin Himura —también llamado Battosai—, y tan temido como el mismísimo demonio…

Hasta que cumplió trece años.

Para él fue un nuevo calvario. Todo empezó de nuevo, pero retornó con mucha más fuerza. Además, ya no eran batallas sin sentido donde daba muerte a un gran número de hombres, o conocer a una mujer con la que vivir y a la cual finalmente asesinar. Con trece años, podía entender por qué sucedía todo: desde por qué una banda de criminales mató a la caravana de esclavos en la que viajaba cuando quedó huérfano, hasta el porqué acabó abandonando a su maestro para meterse en una guerra.

Fue entonces —cuando tenía trece años—, que pudo al fin entender a qué se debía todo aquello.

Y después apareció ella: Kaoru Kamiya.

Keisuke tenía quince años cuando soñó por primera vez con ella: una muchacha once años más joven que él, morena y con unos preciosos e intensos ojos azules. El encuentro fue algo… doloroso: Ken…shin acabó tirado encima de unas cajas por su culpa; pero al final, terminó viviendo en su dojo y se enamoró perdidamente de esa mujer.

Los primeros meses que convivió en su casa fueron muy problemáticos. Kenshin fue buscado de forma incesante por distintos enemigos —uno detrás de otro y a cada cual peor—, que sólo ansiaban venganza o gloria con la muerte de Battosai. Pero tras sortearlos uno a uno y conseguir al fin quedar en paz conmigo mismo y sus actos pasados, Kenshin y Kaoru se casaron y vivieron una vida tranquila y feliz.

Por desgracia, Keisuke también acabó cayendo en sus redes: las de una mujer vital, cariñosa, alegre y con una bondad que tocaba el alma de cualquiera que la rodease.

Para él, era la mujer perfecta.

Sin embargo, durante todos esos años nunca se le había ocurrido pensar que esa fantasía de su imaginación pudiera haber sido algo real. Y no lo hizo hasta que con dieciséis años encontró a Yahiko en la persona de Yoshi Miyazaki, un compañero de la escuela de kendo de quince años, algo más alto que él, moreno y de ojos negros.

Fue tan casual que aún le costaba creer cómo sucedió.

*** Flash Back ***

Keisuke se había quedado después de las clases en la sala de entrenamiento para poder practicar sus técnicas «imaginarias» —en especial, el arcano supremo «Amakakeru Ryu no Hirameki» y que aún no terminaba de perfeccionar—, cuando Yoshi pasó por allí para recoger su abrigo olvidado en el vestuario.

—No sabía que esa técnica existiera de verdad —susurró su voz a su espalda.

Keisuke no se había dado cuenta de su presencia hasta que habló y, a pesar de ser un bajo murmullo, sus palabras le llegaron con claridad.

Cuando se giró y le vio detenido en la puerta tan blanco como un fantasma, supo que no era la primera vez que había visto usar esa técnica. Pero aquello era imposible: se la había inventado en sus sueños al igual que todas las demás.

El semblante de Yoshi era de una incredulidad absoluta y el significado de sus palabras le llegó a Keisuke bajo una luz nueva e inquietante. Porque tal y como lo había dicho daba a entender que las había visto antes, de la misma forma que también aducía que no había sido en la vida real.

Y no podían estar dos personas soñando la misma historia… ¿o sí?

—Y tú no deberías ser capaz de reconocerla —le dijo con cuidado. Era producto de su imaginación; ese chico no podía saber nada sobre ella—. ¿Dónde más la has visto hacer? —preguntó con curiosidad.

—En la Era Me… —Dejó de hablar y Keisuke supo en el acto lo que había estado a punto de decir.

Yoshi se mostraba nervioso ante esa extraña situación, pero era normal que se encontrara en ese estado, pues cualquier persona no entendería que un adolescente se montase una vida entera en sus sueños y ambientada en la Era Meiji. Pero a Keisuke también le estaba poniendo muy tenso el tema sólo de pensar que ese chico pudiera soñar lo mismo que él.

—¿Meiji? —completó su frase inconclusa. Yoshi asintió con la cabeza—. ¿Cómo puedes haberla visto en la Era Meiji? —inquirió asombrado.

—A veces… —empezó a decir titubeante—, a veces sueño con… unas personas; guerreros que saben luchar muy bien y que pertenecen a esa época. Algunos saben hacer esa técnica.

—¿Saben? ¿Quiénes? —En ese punto de su explicación Keisuke se encontraba atónito. Sin embargo, Yoshi no continuó habiendo revelado algo que jamás creyó que diría en alto—. ¿Sabes sus nombres? —instigó de nuevo.

—Seijuro Hiko y Kenshin Himura: maestros del estilo «Hiten Mitsurugi Ryu». —Había tardado en hablar, pero finalmente lo dijo.

Y a Keisuke se le doblaron las piernas. Cayó sentado al suelo cuando éstas dejaron de sujetar su peso.

«¡Ese chico no puede soñar con mis sueños; es imposible!», le gritó su conciencia.

—No puede ser… —susurró perplejo—, tú no puedes soñar también con ellos.

Yoshi se acercó hasta él y se sentó a su lado.

—Entonces, ¿tú también sueñas con ellos?

Keisuke asintió a esa pregunta. No había ninguna razón lógica que explicara ese suceso, aunque su mente empezó a divagar y acabó por pensar que quizás aquello fuese algún tipo de estudio del Gobierno en el que les metían de forma subliminal una historia a la población y luego analizaban cuánta gente la soñaba.

—Pero tú sabes hacer esa técnica y yo no —le dijo el chico.

—Ésta en concreto me resulta más difícil —le confesó—, pero las demás las he perfeccionado más fácilmente. Aunque las soñase, es como si las hubiera hecho durante toda mi vida y casi las hago de forma automática. —Le miró con mayor atención—. ¿Y dices que a ti no te salen?

—Yo nunca he hecho esas técnicas.

—¿Cómo que no? ¿Nunca has intentado probar a realizarlas? Piénsalo, aunque no lo creas, el entrenamiento del maestro Seijuro es muy efectivo, y eso sin contar que luego Kenshin las puso en práctica durante mucho tiempo en la guerra. Los movimientos casi salen solos.

Yoshi le miró por unos momentos con expresión desconcertada.

—¿Sueñas a Kenshin? —se extrañó el chico.

«¡¿Cómo que si sueño a Kenshin?! Pero ¿no habíamos quedado en que teníamos los mismos sueños?», pensó confundido.

—¿Tú no? —preguntó él, a cambio, perturbado, y Yoshi negó con la cabeza—. ¿Y a quién… sueñas? —Esa conversación era de locos.

—A Yahiko Myojin.

Todo ese tema era surrealista. Aquello empezaba a ser lo suficientemente extraño como para desechar la idea del Gobierno: era demasiado rebuscado y complejo hasta para ellos. No podían estar soñando la misma historia, pero desde personajes diferentes, como si cada uno hubiesen sido esa persona distinta y hubieran vivido su vida… Sus vidas…

Y una nueva hipótesis cruzó su cabeza.

—¿Crees que…? —Pero era difícil ponerlo en palabras. Keisuke sacudió la cabeza como descartando esa posibilidad—. No, eso sería una locura…

—¿Que puedan ser vidas pasadas? —completó Yoshi diciendo lo que él no era capaz de conjeturar siquiera.

—No puede ser —negó Keisuke no queriendo aceptar esa idea—. Estaríamos hablando de reencarnaciones.

Por varios segundos ninguno de los dos supo qué más decir hasta que Yoshi rompió el silencio:

—Podríamos buscar información sobre ellos. Quizás exista alguna referencia, al fin y al cabo, fuiste el asesino más famoso de Japón.

Ese comentario le cayó a Keisuke como un cubo de agua helada. Se había pasado toda su vida atormentado con los sueños de batallas sangrientas con multitud de muertos y consolándose con que sólo eran pesadillas. Pero de confirmarse eso, significaría que todo fue real y que mataba a esa gente con sus propias manos.

—Sí, creo que podríamos empezar por ahí —concluyó con voz seca.

*** Fin del Flash Back ***

Después de indagar por bibliografía e Internet, comprobaron que algunas de las personas que les rodeaban eran mencionadas allí. Además, empezaron a contrastar los sueños de ambos con la poca información registrada dando como resultado dos versiones demasiado parecidas en esos puntos de la historia como para haber sido simple coincidencia.

Y de esa forma tan sorpresiva y espontánea, llegaron a la conclusión de que realmente debieron haber vivido esas vidas. Sin embargo, aquello no fue lo más desconcertante de todo ese asunto. Porque lo que en verdad consiguió quitarle el aliento fue caer en la cuenta de que los demás también podrían estar por el Japón actual.

Sin embargo, había un gran problema; o, mejor dicho, varios. Para empezar, ambos tenían nombres y apellidos distintos. Para continuar, sus aspectos también habían cambiado: Kenshin era bajo, pelirrojo y de ojos violáceos; mientras que Keisuke, de estatura media, moreno como casi todos los japoneses, pero con ojos azules herencia de la línea occidental de su padre. Y, para terminar, tampoco podían buscar a alguien preguntando a toda persona que vieran si tenía extraños sueños con personas de otra época, básicamente porque acabarían por encerrarlos en un psiquiátrico.

Keisuke recordaba que al llegar a casa se sintió muy inquieto al darle vueltas a todo. En la actualidad, no había encontrado amigos de confianza ciega como en aquella vida y por eso la idea de volver a verlos le entusiasmaba… Aunque nada tanto como quería verla a ella.

Keisuke reflexionó sobre su vida pasada en profundidad. Había tenido dos mujeres en aquella vida, pero en la primera que pensó fue en su segunda esposa y madre de sus hijos: Kaoru Kamiya. Y a pesar de ser consciente de que su vida pasada las quiso a las dos, en ésta, Tomoe no llegó a conquistar su corazón. Fue en este punto cuando Keisuke se reconoció a sí mismo, por primera vez, que se había enamorado de la mujer que protagonizaba la parte más feliz de esa vida.

Y ahora, todo indicaba que Kaoru estaba en algún lugar metida en el cuerpo de otra persona.

Y lo único que había deseado Keisuke con todas sus fuerzas desde entonces era encontrarla.


— * —


Fin del Capítulo 1 - 30 Junio 2005

Revisión - 12 Septiembre 2013


Notas finales:

Como podéis ver, este capítulo es la presentación del personaje de Keisuke/Kenshin. Los primeros capítulos, aunque la historia avance, tienen esa estructura de presentación sobre sus vidas hasta el punto actual (lo comento por si a alguien le parece que el «arranque» es lento, que sepa que es por eso T_T). También aviso que luego, cuando se hayan presentado el resto de personajes, serán capítulos más largos.

Espero que os haya gustado el primero, aunque muchas ya lo hayáis semileído durante el tiempo que estuvo colgado :-D

Un saludo.


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Comentarios a los reviews:

Mariona: Alguna vez lo he hablado con alguien. Para mí es difícil valorar en mis escritos cuándo algo tiene un buen arranque o la historia engancha al menos que sea muy, muy claro. Al tenerlo en la cabeza, pierde intensidad, y por eso me tengo que fiar de cómo lo perciben las que lo leen u_uº. Me alegra que te haya enganchado el empiece *o*

Jazmin: Qué raro se me hace leer un mensaje tuyo, jiusjius. Y menos mal que dices que es cortito, jajaja. Yo tampoco creo en estas cosas; al igual que tú, soy atea. Pero eso no quita para que escriba sobre un tema de éstos. Además, estaba bastante «rebotada» con el hecho de que en toooooodo fic que leía de reencarnaciones ellos eran iguales o_O (¿?). No sé por qué a nadie se le ocurrió hacer un fic con la temática que planteo. Por cierto, si con el capítulo de Kenshin te parece que hay peripecias, no te quiero contar cuando avances más. Les pasa de todo »_«. El título «Juegos del destino» no es precisamente broma.
De los carteles de Flashback, sé que en una novela se indican de otra manera. De hecho, poniendo el texto en cursiva ^_^º. Cuando los escribo en mis novelas, hago salto de línea y texto en cursiva —alguna vez también he separado el cambio de escena con símbolos tipo *** si es una escena larga—. Pero piensa que el fic está escrito para un medio informático. Es lo mismo que me pasa en mi web, que los títulos de novelas o sagas tienen que ir en cursiva preferentemente, o si no, entrecomillados. Pero yo pongo los dos (que es falta ortográfica T_T) porque dependiendo las fuentes integradas en el ordenador en el que se visualice, podría no identificarse bien la cursiva. Si alguna chica que lee el fic no tiene integrada la fuente de FFnet, le saldría otra establecida, ¿y si con ésa no se identificara bien la cursiva? Le quedaría todo el texto plano y no vería el cambio de escena. Si te fijas de mis anteriores fics, tiendo a poner comillas para remarcar, mientras que la cursiva, casi sólo para los extranjerismos. Pero en recuerdos o pensamientos directos, pongo las dos cosas ^_^º. Porque así evito que la gente se líe.

Neliel: ¿Te mandé la versión anterior? No me suena o_O. ¿O te refieres a que leíste el Capítulo 1 que estaba colgado? De todas formas, me estoy dando cuenta de que estoy metiendo mucha mano al fic »_«. Ya he aumentado en 6 folios el fic y sólo voy por el Capítulo 4. Si es que no se me puede dejar hacer estas cosas »_«. Pero bueno, creo que está quedando todo mucho más fluido. Había zonas que parecían encorsetadas, pero ya están mejor ^_^º.

Serena: Me alegra que te haya gustado el primer capítulo. Espero que siga así ;-) .

Rogue: Gracias, me alegra mucho que te haya convencido el cambio de apariencias en este primer capítulo *o*. A ver si sigues así, porque si eres reacia con los cambios, con Aoshi vas a alucinar, jiusjiusjius.

¡Gracias a todas por vuestros reviews!