ADV: Los personajes no me pertenecen y ya se saben el resto. LeviHan

Capítulo 3

Encontrar a Hanji la mayoría de las veces resultaba ser pan comido, siempre solía estar en su despacho o en la arena de titanes, en donde realizaba las experimentaciones con estos. Si no se encontraba ahí entonces era muy probable conversando en el despacho del comandante, o en su defecto, dejando un desorden en el suyo. Adivinar su paradero no era demasiado difícil y en caso contrario, su estruendosa voz y carcajadas serían una fácil guía.

Pero esta era una de las ocasiones en miles en que no lograba localizarla por ningún maldito lado, ¿Por qué la buscaba? Pues para entregarle unos benditos papeles que le fueron entregados por la mañana, pero no quería aplazarlo más, además de que sentía la extraña necesidad de toparse con ella y por lo menos, verle sonreír.

Sacudió la cabeza de inmediato, cabreado. ¿Por qué demonios pensaba en ese tipo de estupideces? Él ya no era un muchachito con las hormonas a flor de piel, al contrario. Y eso es lo que más le cabreaba, sentirse como un adolescente en plena pubertad. Para Jaeger estaría bien este tipo de situaciones, pero para él no.

Sin embargo, no podía hacer nada.

Suspiró profundamente, llevaba caminando por los pasillos del cuartel durante más de quince minutos en busca de la dueña de sus dolores de cabeza, pero nada. Ya había ido a revisar todos los posibles lugares en donde podría encontrarla y no parecía estar en ninguno de esos lugares.

¿Dónde mierda podría estar esa mujer escurridiza?

Ni siquiera supo en qué momento sus pies llegaron a esa parte del cuartel, la verdad es que esa zona era realmente poco transitada, aunque no sabía el por qué y tampoco es como si tuviera algún tipo de curiosidad al respecto. Sólo miraría un poco, con la castaña nada se sabía, quizá se encontraba merodeando una de esas habitaciones.

La luz con suerte iluminaba los pasillos, si no fuesen por los candelabros que se encontraban en las paredes no sería capaz de ver siquiera su propia nariz, era un lugar ciertamente abandonado.

Bueno, al parecer no había nada ni nadie. Pero.. ¿Por qué estaban las velas encendidas? Si nadie transitaba esos pasillos.. Era ilógico.

Pero bueno, no era algo que le incumbiese a él, ahora sólo debía encontrar a la mujer de gafas. Se dio media vuelta y devolvió sus pasos, fue en ese trayecto en que logró reconocer una mano en el suelo al mirar de reojo.

Extrañado, se devolvió dos pasos, caminando hacia atrás y deteniéndose en un angosto pasillo oscuro perpendicular al que el caminaba. Sin duda eso que había ahí era una mano.

Se acercó de inmediato y tomó de esa mano firmemente, jalándola hacia afuera de aquel pasillo para que pudiese darle la luz y poder ver mejor.

No se demoró demasiado en reconocer el cabello color chocolate de la científica. Su expresión serena cambió rápidamente a una de sorpresa y preocupación. ¿Qué hacía Hanji ahí? ¿Por qué estaba así? ¿Qué le pasa? Las dudas asaltaron su mente de golpe, sin embargo, debía encargarse de saber primero su condición.

Con el corazón en la boca se agachó en el suelo, sin importarle el hecho de que este estuviese repleto de polvo debido al abandono. Llevó sus manos hasta la carótida, buscando el pulso mientras se inclinaba lo suficiente como para sentir las leves respiraciones de la mujer contra sus mejillas.

Tenía pulso: Sí.
Respiraba: Sí.

La mitad de sus preocupaciones parecieron irse como por arte de magia. Deslizó sus manos rápidamente, enrollando el cuerpo de Hanji en un abrazo, preparándose para cargarla al estilo princesa. Una vez lo hizo, caminó lo más rápido que pudo a través de los pasillos, sin importarle las miradas confusas que le dirigían los soldados, ahora mismo solo tenía en mente llevar a Hanji a su habitación –Ya que posiblemente la suya estaría hecha un asco– y llamar al doctor del cuartel.

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El doctor guardaría absoluto silencio hasta que hubiese terminado de examinar a la castaña, pero por su lado, sentía incluso el alma pesada. ¿Cómo había pasado de ser una mujer radiante a estar tirada en un pasillo completamente oscuro? Ese sería uno de los grandes misterios de la vida.

El hombre elevó la mirada y guardó sus implementos en el maletín, demoró segundos que le parecieron eternos en voltearse hacia él para dar el diagnóstico. El vejete carraspeó y simplemente se encogió de hombros.

¿Qué? ¿Qué mierda significaba eso?

-La verdad, no me sorprende su estado, ha estado sobresforzándose toda una vida, es natural que colapse luego de tanto ajetreo sin descanso. He intentado decirle que estoy podría ocurrir, pero como sabrás, es cabezota.. –El hombre niega levemente con la cabeza.- Ella de verdad necesita un descanso, todo ser humano en algún momento llega a su límite. Aunque por el exterior se vea energética.. Recuerda, sólo es el exterior, esto podría desembocar en otro tipo de enfermedad a futuro, debe cuidarse.

Notó como el caballero alzaba las cejas, como si quisiera preguntarle de esa manera si acaso había entendido algo de lo que acababa de explicar. Su mente trabajó con rapidez y asintió de manera mecánica.

-¿En otras palabras?

-Se merece un buen descanso

Dejó escapar todo el aire que tenía en sus pulmones acumulado desde hace un buen rato, se sentía verdaderamente aliviado de que fuera solo eso, sin embargo, estaba la advertencia del doctor. No podía imaginarse a Hanji enferma, simplemente le resultaba extraño, antinatural.

-Gracias doctor –Realizó una leve inclinación de cabeza al ver como el hombre pasaba por un lado suyo para abandonar finalmente la habitación.

Al escuchar la puerta cerrarse tras de sí, sus ojos viajaron directamente hacia el rostro de la mujer que ahora, reposaba en su cama. Se cruzó de brazos, sin dejar de mirarla. Aquel había sido un buen susto.

-x-x-x-X-x-x-x-

Cuando abrió los ojos lo primero que logró visualizar fue el techo. Parpadeó un poco para enfocar la mirada mientras se alzaba para quedar sentada, intentó reconocer su alrededor pero no veía bien, a un par de metros veía una silueta bastante conocida, podría apostar de que se trataba de Rivaille.

-¿Levi? –Llamó al muchacho, mientras se tallaba los ojos con las manos, sin duda se había pegado una buena pestaña.

-Al fin despiertas cuatro ojos.

Rivaille notó enseguida la complicación que tenía la castaña para mirar, por lo que le hizo entrega de sus gafas de inmediato. La mujer lo agradeció con una pequeña sonrisa, esa no eran las gafas que solía usar cuando trabajaba en movimiento, más bien eran más sofisticadas y normales.

-¿Uh? ¿Qué hago en tu habitación? Oh.. Levi, tú, pequeño pervertido..

Comentó lo último con gracia, como si acabara de pillar al sargento en algo malo.

-No digas estupideces

-Si mal no recuerdo, yo estaba…. –Chilló con fuerzas- ¡El informe! –Se llevó ambas manos a la cabeza, corriendo las sábanas a un lado dispuesta a ponerse de pie y correr a trabajar.

Sin embargo, Levi se lo impidió, sujetando sus hombros con fuerzas, ni siquiera había sido capaz de poner un pie sobre el piso.

-¿Qué haces Levi? ¡Tengo que volver a trabajar!

-Acá te quedas

Contestó el sargento de manera firme, no dejaría que refutara aquello, no le permitiría ponerse de pie siquiera. Le obligó a recostarse nuevamente.

-¿Qué, por qué?

La mujer sonaba acongojada, como si estuviesen impidiéndole algo demasiado importante, y así lo era, al menos para ella. Pero a él le importaba un reverendo ojo de titán lo que ella quisiera ahora, la salud iba primero antes que nada.

-¿Acabas de colapsar y me preguntas por qué? Escúchame bien, no pienso dejarte poner un pie fuera de esta habitación, así que más te vale que te dejes de joder, te calles y te quedes ahí recostada. ¿Fui claro?

La científica buscaba las palabras adecuadas para responder, pero al parecer no encontró nada para refutarle. Terminó por hacerle caso y apoyar la cabeza sobre la suave almohada.

-Tu cama es mucho más blanda que la mía

-Será porque lavo las sábanas

Se escuchó el suspiro de Hanji, en eso Levi tenía razón, con suerte lavaba las sábanas una vez al mes, si es que.

-Hanji

-¿Uhm?

-No me vuelvas a dar esos sustos

La mirada sorprendida de la castaña no tenía precio, sin embargo, sonrió al cabo de unos segundos.

-No pasa nada, estoy bien –Responde, riendo por lo bajo.

-Te lo advierto, Zoe. Si te vuelvo a ver colapsar, desearás no haber nacido.

La sonrisa de la científica ahora se volvió un tanto nerviosa, sin lograr imaginarse qué haría Rivaille en caso de que aquello volviese a suceder. Pero la verdad es que no podía asegurar nada y… Levi eso bien lo sabía.

-¿Dormirás conmigo?

-Hazte a un lado

Comentarios:

Muchas gracias por los reviews, son todos taaaan bonitos, los adoro demasiado ;n; ( L ).
Dejen reviews o me taimo (¿?).