CAPITULO 1

Hace 20 años…

Los Lideres de los bandos, del cielo y del infierno peleaban entre sí en el primer cielo, era una lucha encarnizada, ninguno parecía dispuesto a ceder, ellos no se cansaban así que no tenían porque hacerlo desde ya hacía un tiempo que venía dándose esa lucha, siempre paraban y después seguían, todo fue lo mismo, hasta ese día, ambos líderes seguían luchando sin querer dar su brazo a torcer, los ángeles vestidos con sus largas túnicas blancas, y los demonios, vestidos exhibiéndose, buscando tentar todos vestidos de negro, todos excepto su líder ella iba de rojo con una capucha que cubría su rostro, en su lucha, ella falló en un intento de golpear al ángel provocando que la capucha cayera dejando al descubierto su rostro, no sin antes lograr lo mismo con el ángel, todos quedaron sorprendidos por esto su princesa líder nunca fallaba y ahora lograron ver la belleza escondida, igualando la del ángel con el que luchaba, se miraron directamente a los ojos, azul intenso contra verde esmeralda, ella de piel morena, con su castaño cabello que caía hasta la mitad de su espalda rostro ovalado digno de una princesa, solo que no esperaba que esta fuese una de los demonios, el era de tez blanca como la nieve, rostro con pómulos marcados y cabello rubio que le llegaba a sus hombros, sus ojos nunca dejaron los del otro, hasta que se dieron cuenta que todo el mundo los miraba expectantes, sus ojos chispearon a la vez que reanudaban su lucha, todos continuaron sin decir nada, no querían provocarlos, los siguientes días continuaron aparentemente igual, sin embargo estos se encontraban siempre en la tierra, se sentían atraídos, solo hablaban sabían que no deberían pero sin embargo siempre llegaban a los mismo, ninguno podía vivir sin ver al otro, en su lucha aun cubrían su rostro pero era ahora más un baile elegante que una lucha; su relación se volvió cada vez más intensa, cada vez querían mas del otro y el único lugar intermedio en el que podían estar, la tierra, donde fue consumado su amor, cada vez se les hacia mas difícil cumplir con sus deberes, esto significaba buscar dañar al otro, y era algo que les dolía hacer pero debían hacerlo si no querían que nadie sospechase, para Christian era más difícil, debía presentarse ante Dios, el sabe los pensamientos y las intenciones del corazón, sabe nuestros más grandes deseos y sospechaba grandemente que este ya sabía algo, lo raro es que ni una vez había dicho nada.

Hace 17 años…

-Estoy embarazada! –espeta Sammantha a Christian, dejándolo sorprendido ya que no sabía que de ambos pudiese ser creado un nuevo ser, el estaba esperanzado y a la vez destrozado, ambos sabían que estaba prohibido que ángeles y demonios se relacionaran, sin embargo ellos lo habían hecho y ahora aquí estaba ella, con su voz quebrada dándole esta noticia, sabían que si alguien descubría aquello podrían matarlos a los 3 y eso lo que más les rompía el corazón que muriera la persona que amaban y el fruto de ese amor, Christian la miro con determinación en su mirada, nada les pasaría.

-Sabes que Te Amo Sammy, te prometo con mi vida que no dejare que nada suceda –decía Chrisrian rogando al Cielo, que ninguno se diese cuenta de que ellos faltaban en la guerra lo cual era imposible sabiendo los puestos que ambos tenían en los bandos, tomaron sus manos con la decisión tomada, ellos enfrentarían lo que sea por su futuro

-Lo que sea por el o ella –susurro sammantha antes de unir sus labios con los de Christian con lagrimas en sus ojos ambos, sabiendo que una nueva guerra empezaría adicional a la que ya estaba.

No paso mucho todos los ángeles y demonios sabían de su relación, ellos eran ambos exiliados de los cielos y del infierno, nadie sabia del bebe, todos creían que era solo su relación por lo que estaban ahora así, aun él era ángel y ella demonio pero ahora su castigo era que ninguno podía ir a su mundo a menos que dejaran al otro, las caras de decepción se podía ver en los ojos del resto, sus mejores lideres les habían fallado, ellos eran vigilados por lo cual debían moverse constantemente de sitio hasta que llegaron a la ciudad de París, donde lograron establecerse con un poco mas de libertad al haber allí todo tipo de criaturas, Vampiros, hombres lobo, sirenas, brujas, fantasmas, nephilims, estos últimos de los cuales habían muchos, y servían para acabar con algunos demonios, por lo tanto no eran vistos muchos ángeles.

Hace 16 años…

25 de Marzo de 1997, 5:00 pm

Una pequeña niña recién nacida, de cabellos rubios oro y ojos azules yacía dormida en los brazos de su madre que la acababa de dar a luz, a su lado un padre sonriente las miraba con adoración, parecía una escena sacada de película, a pesar de los inconvenientes tenidos a un inicio pudieron mantenerse a salvo en una casa hecha por humanos, escondida, tenía dos partes, una superior y una inferior que estaba debajo de la tierra, sammantha había tenido sin inconvenientes a su hija, quien nombraron Alice Katherina Smallbach Lafaurie, quien había nacido con el aspecto de un niño humano normal, pero a la vez con una belleza y ternura arrebatadora.

Mientras tanto en el Primer Cielo la lucha cesaba, era aplazada, una decisión había sido tomada, nada pasaría si seguían con la lucha, sabían que existía una profecía pero no sabían si ya alguien la tenía o si aun no, fue dicha en el silencio y si encontraban quien la sabría de paso encontraban al elegido o elegida solo que no dijeron de que especie era este siquiera y así tardarían un montón en saber quién era este o esta.

Hace 10 Años…

Los Ángeles llegaron a parís, unos demonios estaban causando problemas y los nephilim no podían controlarlos, pero a la vez que llegaban mas ángeles mas demonios también, Christian y Sammantha vieron que era peligroso quedarse, aunque no mas que cualquier otro lugar al que fueran además no podrían andar allí con su péquela sin levantar sospechas, se miraron el uno al otro, con un gesto de sufrimiento en su rostro pero ambos lo sabían y harían lo que sea por esa pequeña niña de cabellos rubios que desde que nació había robado sus corazones, siempre que mas ángeles y demonios llegaban iban a sobre poblar esa parte y darse cuenta de que ellos estaban allí y su curiosidad por la historia de ellos seria mayor y se acercarían, ellos no podrían permitir aquello, tal vez los ángeles no podían hacerle dalo a la pequeña pero los demonios no dudarían en llevarla con Lucian, porque ella era hija de ella de Sammantha, así su pequeña que había nacido ángel no demonio a ellos no les importaría, Christian la miro con ojos de suplica con una promesa en sus ojos tratando de salir de sus labios, pero la mirada de ella era de determinación, esto ocurría porque los demonios tenían un mal líder y ella lo sabía, estaba decidida a regresar.

-No te vayas Sammy –susurro con rostro compungido y con dolor reflejado en sus ojos –Lo superaremos, sabes que lo haremos –pero ella negó y fue al cuarto de su pequeña alice, quien escribía animadamente en su cuaderno, cuando se fijo en su madre ella le sonrío y la insto a acercársele, Sammantha la abrazo fuerte mientras Alice tocaba su rostro y le decía mentalmente lo mucho que la amaba y le mostraba imágenes con ella, sammy aguanto las ganas de llorar mientras le decía a su hija que se durmiera, esta frunció el seño pero lo hizo era muy tarde, Christian era testigo de esto desde la puerta, se acerco y besó la cabeza de Alice mientras le hacía un gesto a Sammy de salir a hablar

-No puedes dejarnos, luchamos por esto –reclama Christian-

-Os amo, pero sabes que el bien de la niña es más importante ahora –ninguno de los dos se dio cuenta de que alice se había levantado y escuchaba ahora la conversación-

-Podemos lograrlo –refuta-

-No podemos, ellos están así y se pondrá peor, hace 6 años que me fui, sabia que en un momento Lucian me querría de vuelta y ese momento es ahora, esto es solo el comienzo sino vuelvo se pondrá peor, no quiero más de esto por mi culpa, gente inocente muere a diario y debo admitir, los humanos después de vivir con ellos un tiempo no me caen tan mal –esboza una sonrisa triste- Te Amo, pero este es el final, tu eres un ángel y yo una demonio después de todo esto nunca debió pasar, cuida a Alice, es el fruto de nuestro amor –dijo mientras lagrimas corrían por sus mejillas, y dejo un último beso en los labios de Christian, quien la tomo de la cintura intentando detenerla, pero ella se soltó y voló lejos de allí.

Alice salio completamente de la puerta de donde presenciaba esto y grito –Mamiii –mientras lagrimas rodaban por las mejillas de la pequeña igual que en las de su padre, el la detuvo justo antes de que ella extendiera sus alas y la siguiera, y pensó "no la traeré de vuelta, ella no me dejara, pero cuidar de alice es lo que ella quería"

Efectivamente días después de la ida de Sammantha, las cosas cambiaron, ya no había muchos demonios por aquí por lo que alice estaba bien, pero como todo si ella volvia yo también tenía que volver, sino pensarían que oculto algo y no podía exponer a mi pequeña, aunque siempre estaría con ella.