Hola a todos y todas!

Pasando a compartir este drabble que tenía guardado en mis documentos.

Espero les guste :)


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"Marry Me"

Ya había sonado el timbre que indicaba el término de clases y con ello los alumnos vaciaban el aula escolar y en su salida se despedían de su maestra. En el rincón del aula, cerca de la ventana, un pequeño de colorida caballera terminaba de guardar sus útiles y por instantes fijaba su mirada en el escritorio donde yacía su profesora, se le hacía una mujer maravillosa.

El niño estaba algo nervioso, y es que lo que iba a hacer no era cualquier cosa, así que cargó su mochila y caminó hasta el escritorio donde su profesora revisaba algunos de los cuadernos de sus compañeros.

Se detuvo frente a ella, quien al notar su presencia fijó sus azulados ojos en el chiquillo.

— ¿Ya terminaste los ejercicios? — Le preguntó con una tierna mirada.

Ichigo solo asintió con la cabeza y le entregó el cuaderno. Desde hace rato que había terminado, simplemente esperó a que todos se marcharan para poder confesarse.

—Bien, entonces ya puedes retirarte— Acotó Rukia sonriendo amablemente para después volver a fijar su mirada en los cuadernos.

El pequeño al contrario se quedó ahí varado, sin saber cómo iniciar su discurso, ella le ponía muy nervioso.

— ¿Qué sucede? — Preocupada Rukia le preguntó.

—Yo…— A penas dijo — ¡¿Aceptaría casarse conmigo?! — Finalmente dijo a viva voz, ruborizado, mirándola fijamente, extendiéndole un anillo de dulce.

Rukia se quedó perpleja, le había tomado de sorpresa. No sabía qué decirle.

—Por favor… Acepte casarse conmigo, como regalo de cumpleaños— Murmuró quedó el pequeño Ichigo, con sus grandes ojos titilando, aún sonrojado.

La morena lo miró, sabía que no era algo serio pero aún así no dejaba de sorprenderle que un niño como Ichigo, de tan sólo 8 años le pidiese a su persona, una mujer adulta de 30 años algo así. Era un acto tierno de su parte.

—Eres muy lindo— Dijo Kuchiki acariciando la cabeza del chiquillo —Pero eres demasiado pequeño para mi, en unos cuantos años podría ser— La ojiazul no quiso romperle su corazón y menos en su cumpleaños.

—Pero al menos acepte el anillo, será como una promesa— Se apresuró en pedirle a su profesora, que le aceptase el anillo, igual en algunos años finalmente ella podría darle el sí.

—Está bien— Accedió, aunque sabía que conforme el chiquillo creciera iría interesándose en chicas de su edad y con ello olvidando sus palabras.

El pequeño Kurosaki le entregó el anillo de dulce, el mismo lo había comprado con lo que le sobró del almuerzo, y lo colocó en uno de los dedos de su querida profesora.

—Me tengo que ir, papá ha de estar esperándome— Dijo el pequeño más animado y sonriente.

—Que te vaya bien y feliz cumpleaños—Con esas palabras y una sonrisa así lo despidió la morena.

El pequeño le correspondió el gesto y salió corriendo del aula.

Para Rukia había sido la propuesta de matrimonio más tierna y para el pequeño Kurosaki, el cumpleaños más feliz.

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Espero les haya gustado. Gracias por leer, comentar, etc.

Saludos y por aquí seguimos! :)