Hola, bueno este es mi primer fic, he leído muchos sobre Glee así que me decidí a empezar uno. Quiero agradecer, a todas y todos los que me han ayudado.

Espero que os guste y dejéis alguna REVIEW y así yo sabre que os ha parecido.

Quiero recordar que los personajes y escenarios son de Fox, Ryan Murphy y colaboradores.

Y aquí empieza mi primer FIC! :)

Capitulo 1: Volver a lo perdido–

Una tarde nublosa en el estacionamiento del aeropuerto de Lima, un chico castaño de ojos azules, hablaba nervioso y con voz más alta de lo normal por un teléfono mientras daba golpecitos rítmicos en su maleta amarilla.

–Rachel, Rachel por favor, para de gritar. –Kurt tenía que apartarse de su teléfono móvil por los gritos ocasionados por su amiga y compañera de piso, desde que vivía en Nueva York– si consigues relajarte te lo podré explicar…

– ¡Santo Dios Kurt!, ¡¿Qué me relaje?! Lo dice el chico que ha dejado una nota diciendo "Querida Santana y Rachel no preparéis cena para mí, me he ido a Lima, besos Kurt". –La chica, imitando su voz, le leyó la carta que horas atrás el mismo había escrito con prisas y que ahora descansaba en la mesa del apartamento, junto a su almuerzo– ¡No me puedo creer que de verdad te hayas ido sin decirme nada y sólo me dejas esta estúpida nota!

– Rachel tranquila…

–De acuerdo, estoy mejor…– dijo la chica sentándose en su silla y bebiendo un poco de café para así poder escuchar las razones de su amigo.

– ¿Mejor?

–Sí Kurt, sí, ahora puedes explicarme ¿por qué estás en Lima?

–Bueno, Rachel, me he decidido, he venido a recuperarle porque le necesito en mi vida –explicó a toda velocidad para después encontrarse con un silencio– ¿Rachel?, di algo por favor, ¿estás enfadada conmigo?

–No Kurt, no… –suspiró y seguidamente añadió con toda su sinceridad– Suerte, pero juro por Broadway que como no me llames cada día para contarme, te mataré.

–De acuerdo Rachel te llamaré –dijo riendo, ahora ya más relajado– Me tengo que ir, Finn me vino a recoger, te quiero Rachel –Dijo Kurt para después oír un "te quiero" un poco molesto, por la mención de su ex novio, al cortar la llamada.

–Hola hermano– dijo Finn con su gran sonrisa, estaba más alto o eso creía Kurt, iba con una camisa de cuadros verdes y unos jeans. Kurt se subió en la camioneta roja que tenía este, y dejó las cosas en su regazo. Empezaron a circular cuando Kurt preguntó:

–Hola Finn, ¿Qué tal todo por aquí?

–Bien, bueno en verdad hay novedades, yo estoy ayudando al señor Schuester con el coro y además probablemente él se deba ir a Washington así que yo me quedaría a cargo del club –dijo sonrojándose y centrándose en la carretera que los llevaría a su casa.

– ¡Eso es fantástico Finn! –exclamó Kurt.

–Sí, la verdad es que estoy emocionado y empiezo a olvidar a Rachel – los dos en ese momento se pusieron tensos por la historia que ocurrió meses atrás cuando dos parejas terminaron una noche en Nueva York. Una noche que ninguno de los presentes podría olvidar, porque muchas cosas cambiarían en ese momento…

Rachel yo creo que Nueva York no está hecho para mí –dijo Finn. Que después de una semana en Nueva York, yendo a las clases de baile de Rachel, los ensayos y las fiestas de noche, se dio cuenta de que ella estaba feliz en NYADA, mientras que él estaba totalmente descolocado.

¿Pero qué dices Finn?, Nueva York está hecho para nosotros, si este año no te han aceptado en la escuela puedes conseguir un trabajo y el año que viene volver a intentarlo…– Finn no la dejó acabar, se paró, la cogió de la mano y la miró intensamente.

Rachel, no lo entiendes hoy en el karaoke cuando has cantado, yo he sabido que este lugar no está hecho para mí, en cambio tú, tú has estados fenomenal, porque esto es lo tuyo, siempre has deseado estar aquí con gente como Brody, que el escenario es su segundo hogar y yo, yo no estoy hecho para esto.

Rachel no replicó, sólo se quedó callada y luego con lágrimas en los ojos y la voz apagada le miró con la mirada sincera que siempre había estado reservada para él y le dijo:

Finn yo de verdad que no sé cómo decirte esto pero…–Y cogiendo valor, suspiró y prosiguió– tu desapareciste durante tanto tiempo y no cogías ni una maldita llamada y entonces conocí a Brody y yo estaba tan perdida y él me ayudo, me ayudó a integrarme con la gente, a conocer la ciudad, a saber cómo estar en las clases de Casandra para poder sobrevivir y yo n–no sé sólo ocurrió, nos besamos y lo siento tanto Finn, ¡lo siento!

Finn creyó que en ese momento le faltaba el aire, sencillamente no podía respirar, tuvo que sentarse e intentar coger aire para después gritar con lágrimas surcándole los ojos.

No puedo creer que me hicieras esto Rachel, ¡me traicionaste con ese guaperas!

Se llama Brody. Y todo fue culpa tuya por irte sin decirme nada, sólo te fuiste y eso me destrozó, pero encima crees que yo soy la culpable, es verdad que nunca tuve que besarle pero tu tampoco te comportaste nada bien –Dijo al fin llorando por el dolor que su amor le provocaba. Porque desde que le vio ese día en la puerta de su piso después de meses sin noticia de él una gran felicidad le recorrió otra vez, porque sabía que Finn la quería por eso la obligó a subir a ese tren hacía Nueva York. Pero, Finn, Finn había sido un cobarde y aunque lo quería no podía olvidar que la había abandonado y eso la mató de tristeza, porqué se sintió muy sola en una ciudad tan grande y hasta que Kurt no llegó, había estado, perdida y sola. Y Brody la había ayudado. Y cuando Brody la besó, esa misma tarde en su piso mientras cocinaban, ella tampoco se resistió, porque le gustó, de cierta manera ya que después se sintió mal al recordar a Finn. Y al abrir y encontrarse con él tan emocionado, para seguidamente ver a Brody y borrarle esa sonrisa de su cara automáticamente, ella supo que todo acabaría rápidamente.

Y como si se hubieran quedado sin habla, no volvieron a pronunciar palabra ni cuando llegaron a casa y se fueron a dormir, en la misma cama pero como si ninguno de los dos estuviera allí, ni cuando al día siguiente Finn se había ido sin despedirse. Porque se había terminado, esa noche de octubre la pareja Finchel había acabado, o eso creían, porqué un amor tan fuerte siempre perdura, no desaparece por un simple beso.

Y al igual que ella había besado a Brody por soledad, Blaine había hecho lo mismo que ella rompiendo así el corazón de su mejor amigo y novio…

¿Estás bien? –Pregunto Kurt ya que después de que Blaine se comportara tan extraño y cantara esa canción, no podía dejar de estar preocupado por Blaine.

Sí. –Dijo muy seco Blaine, mirando al suelo, con las manos en los bolsillos.

Entonces, ¿qué ha pasado allí dentro?, porqué Blaine la verdad es que no me creo que estés bien, porque ¿Qué rayos ha sido eso?

Blaine se detuvo, miró a los ojos a la persona que más quería en el mundo y por fin soltó lo que le mataba por dentro y que le mataría más después de que lo dijera.

Kurt yo, tu –respiró y empezó– tú estabas aquí en Nueva York y todo giraba en ti, eran tus problemas, tus noticias, tu trabajo, todo eran cosas tuyas, –se aflojó el corbatín por la sensación de ahogo que este le provocaba y prosiguió– no me prestabas atención, no me preguntabas y cuando lo hacías de repente te acordabas de algo y cambiabas de tema. Yo me sentía solo y sé que fue estúpido y si pudiera, juro por mi vida que desharía lo que hice. Kurt yo empecé a hablar con un chico y y…

Blaine se quedo sin habla, no había podido acabar su explicación y ahora, sentado en un banco con la cara tapada con sus manos enfundadas en unos guantes, consiguió relajarse, miró a Kurt, que este estaba todavía de pie mirando la fuente. Blaine intento coger su mano, pero Kurt se giró soltándose así del agarre y le dijo llorando, una palabra que acabó con todo, que acompañada de ira y los trozos rotos de su corazón de porcelana, sonaron como miles de cuchillos lanzados sobre Blaine.

Te odio.

No volvieron a hablar ni en el piso ni por la mañana que después de despedirse de Blaine se fue. Pero no para siempre. Porque había dejado su corazón en Nueva York y algún día tendría que ir a buscarlo.

La casa de los Hummel Hudson era bastante grande, de color rojizo por el exterior con unas enredaderas que subían por las paredes, y una verja blanca, con un jardín de césped verde y flores de colores, que se dividía por un camino de baldosas que llegaban a la entrada,

– ¡Kurt cariño!– Carole le abrió la puerta y lo recibió con un gran abrazo con olor a galletas. Desde que su padre se casó con la madre de Finn, se habían convertido en una familia y su padre estaba feliz, y eso le encantaba, pero siempre se ponía triste durante un segundo al recordar a su fallecida madre.

– ¡Hola Carole! ¿Cómo estás?–dijo Kurt con su mejor sonrisa, entrando para que Finn pasara y también la abrazara y le diera un beso en la mejilla.

–Bien, pasad.

– ¡Papa! –Grito Kurt de la emoción al ver a la persona que más quería y respetaba. – ¿qué estás comiendo?, ¿eso es una rosquilla?, ¡no comas eso! –Kurt se ponía histérico al pensar que después del ataque cardíaco, su padre seguía comiendo rosquillas.

– ¡Tranquilo hijo, sólo es una rosquilla!

–Dámela –dijo retándole con la mirada, para después sonreír y abrazar a su padre. No sin antes arrebatarle la rosquilla de chocolate con virutas de colores y consiguiendo un puchero de su padre.

–Hola hijo, yo también te he echado de menos.

A Kurt le encantaba estar en casa todo era tranquilidad, comida casera y bromas sobre futbol, le encantaba estar en su hogar.

– ¿Y qué te trae por la aburrida Lima? –preguntó su padre encuriosado, mientras le miraba bebiendo una cerveza.

–He venido a visitar a mi querida familia –dijo sin mirar a los ojos de su padre, sabiendo que si lo hacía descubriría las verdaderas razones, así que se distrajo jugando con el estofado de verduras que tenía delante.

–Bueno, ya que estás aquí podrías ir a visitar el instituto.

–Claro, sí me gustaría mucho volver a ver a Artie, a Tina, al señor Schuester y hasta a Sue, además de los otros chicos y… –pero su padre acabó diciendo el nombre más importante para él.

–… y a Blaine.

–Sí, y a Blaine.

– ¿Qué tal por Nueva York, Kurt? –en ese momento Finn interrumpió, impidiéndole que pasara un gran momento incómodo.

–Bien, las clases de NYADA me van muy bien y el trabajo en Vogue también, así que todo va genial. –rió para que no se notara que había estado muy nervioso solo al pensar que sacarían el tema de Blaine.

–Me alegro cariño, pero seguro que querrás acomodarte –agregó Carole con toda su amabilidad, recogiendo su plato, todavía medio lleno y llevándolo a la cocina para empezar a fregar.

–Sí, claro. –se levantó y se dirigió escaleras arriba hacía su antigua habitación.

Volver a su habitación le provocó a Kurt una gran tristeza, porque al ver esos recuerdos, se sentía triste. El gorro de graduación, las fotos del Glee Club y allí, en su mesita de noche, la foto de Blaine y él, en el baile de graduación cuando fue nominado reina del baile. Una lágrima recorrió su rostro, al recordar que feliz había sido con Blaine. Y reuniendo fuerzas se fue a dormir desando que amaneciera para empezar su misión de recuperar al amor de su vida.

Espero que les haya gustado.

Un beso.

Y por favor dejen reviews ! :D