Bueeeeeeeenaaaaaaas.

Lo sé... Soy lo peor... He tardado mucho, bueno, demasiado... mi imaginación ya no es lo que era antes... Vuelvo a repetir lo siento, lo siento, lo sieeeeentoooooo.

Espero que hayáis aceptado mis disculpas jeje. Quería daros las gracias por los reviews, también deciros que sobre lo de Karai y Leo... Bueno, paciencia, ya veré lo que haré muahahaha.

Y pensar que no subo esta historia desde el año pasado... XD. En fin, no os interrumpo más, aquí tenéis el siguiente capítulo.

Chapter 12: Alegría

Me desperté en un lugar oscuro, no conseguía ver nada, y el ambiente no ayudaba, ya que era frío y lúgubre.

Sentí como un escalofrío me recorrió la espalda, y a la vez sintiendo una extraña presencia detrás de mi...
Instintivamente me di la vuelta en posición de ataque encontrándome con nada, mis músculos se tensaron al sentir el aliento de alguien en mi nuca y volví a darme la vuelta en posición de ataque, encontrándome con aquella oscuridad que tanto temía...
Me estaba empezando a poner realmente nervioso, no ver a un enemigo es realmente enervante.
Entonces recordé las palabras de mi sabio Sensei: "Cuando no logres ver a tu enemigo, cierra los ojos y escucha atentamente... Y en el momento preciso, ataca."
Intenté relajarme, y cerré los ojos lentamente, respirando pausadamente. Comencé a concentrarme, y a estar atento ante cualquier ruido o cualquier cosa que me pudiese llamar la atención, como un movimiento, algo... Pero nada, no escuché ni sentí absolutamente nada.
Volví a abrir los ojos, aunque la cosa no cambió mucho a cuando los tenía cerrados.
Decidí caminar durante un rato, tal vez eso lograría algo.
Llevaba ya mucho tiempo caminando, no sabría especificarlo, solo sé que fue mucho.
Lo peor de todo era que mirases por donde mirases, todo seguía igual, negro, oscuro, frío, triste... Odio este sitio.
Me paré de golpe.
Leo- No puede ser... -susurré para mí.
A lo lejos, se veía un destello de luz... Sonreí, por fin encontraba la salida de aquel lugar...
Comencé a correr como un loco, me sentía feliz y tranquilo al pensar que por fin dejaría atrás aquel horrible lugar. Y sin darme cuenta, llegué ante una enorme -sin exagerar- puerta de color... Yo diría que azul oscuro. Me quedé embobado observando la colosal puerta, y después despertando de mi letargo, cogí el pomo de la puerta, decidido a girarlo. Y justo entonces, reparé en algo que había escrito en la puerta... "Alegría".
Leo- ¿Qué...?
No pude acabar la frase, ya que comencé a escuchar la risa de alguien, o más bien de un niño y decidí entrar. Algo en esa risa se me hacía familiar, muy familiar.
Al abrir la puerta, hubo una luz cegadora que me impido ver, por lo que cerré los ojos. Y con los ojos cerrados, entré decidido a aquel lugar.
X- 1... 2... 3... 4... 5... 6... 7... 8... 9... 10... Esto... ¡20! ¡Allá voy!
Entrecerré mis ojos, ya que no se habían acostumbrado aún a la luz que había en aquel lugar. No entendía nada... ¿Quién sería ese niño que jugaba al escondite? ¿Por qué me suena tanto su voz? ¿Dónde estoy? ¿Por qué...?
X- ¡Te encontré Donnie!
Leo- ¿¡Donnie?!
Abrí los ojos de golpe y... ¿Estaba en casa? Me los froté para ver si lo que veía no era parte de imaginación. No... Estaba en casa... Pero, no sé, había algo diferente. Que digo, muy diferente...
X- ¡No vale! ¡No has contado hasta el 20!
X- ¡Mentiraaaa!
De repente, vi algo que me dejo totalmente anonadado... Vi a un Mikey pequeño salir pitando hacia el salón, perseguido por un Donnie también pequeño... Tendrían unos... 5 años...
Mikey- ¡Por Donnie!
Donnie- ¡Jooo! ¡No vale, no vale! ¡Has echo trampa!
Mikey- ¿Yo? -el pequeño de naranja puso cara inocente, como si no supiese de lo que hablaba su hermano.
Donnie- Grr, ya verás cuando me toque pillar a mí.
El ninja más pequeño sonrió dulce e inocentemente.
Mikey- Me voy a buscar a los otros dos, nadie se libra nunca de mí jeje -decía orgulloso- por cierto... Si los ves, avísame... -decía esta vez susurrando.
Donnie- Por supuesto que sí hermanito, yo te aviso -dijo en un tono irónico.
Su hermano sonrío, y se fue feliz del salón, para proseguir con su búsqueda.
Yo me quedé boquiabierto, y lo peor de todo era que no entendía absolutamente nada.
Entonces me di cuenta de que... Mis hermanos pequeños, nunca mejor dicho, no se habían percatado de mi presencia... Por lo que decidí actuar, para poder encontrar una respuesta a mis dudas.
Me fui acercando a Donatello, que tenía cara de aburrirse.
Leo- ¿Donnie?
Él no me respondió, es más, actuaba como si no me hubiese oído. Cosa que me molestó un poco.
Leo- ¡Donnie! -levanté la voz.
Nada. Seguía sin escucharme, o hacerme caso, o que sé yo... Vale, eso ya si que me molesto más. Apenas estábamos a metro y medio, y parecía que yo no existía.
Leo- Donatello Hamato. -Dije serio.
Y ahí seguía él. Sin hacerme el menor caso, ¿qué pasa? ¿Es que no me puede o que...?
¡Exacto! Él no me puede ver... Ahora todo esto tiene más sentido... Pero, si él no me puede ver, los demás tampoco me podrán ver. Entonces... ¿Qué se supone que tengo que hacer ahora?
X- Mira que te lo he puesto fácil eh...
Me di rápidamente la vuelta.
Leo- ¿Quién ha dicho eso?
X- Siento decepcionarte... Pero de momento se quedará en anónimo.
Leo- ¿Qué quie...?
X- A ver, genio, lo único que puedes hacer es observar. No es tan difícil...
Leo- ¿Pero qué hago aquí?
X- Shh... ¡Atiende, que te lo pierdes!
Leo- Pe...
Mikey- ¡Tomaaa! ¡Te pille Raphi!
Y justo en ese momento apareció corriendo en el salón, otra vez, el Mikey pequeño.
Y detrás de él un apurado Raphael pequeño.
Mikey- ¡Por Raph! -y se dio la vuelta creando una especie de baile de la victoria, haciéndome sonreír- ¡Oh, yeah! ¡Oh, yeah! ¡Oh, yeah! ¡Te atrapé! ¡Soy el mejor!
Raph- Este juego no me gusta...
Mikey-¡Claro! Mira como se pica cuando pierde -le decía a Donnie-, tienes que admitirlo Raphita, has perdido.
Raph- ¡Jamás! ¡Y no me llames Raphita, que soy más mayor que tú!
Mikey- Ay Raphita, no tienes remedio -dijo con voz de madre.
Y recibió un capón.
Mikey- Auch...
Donnie- Te lo tienes merecido por provocarle.
Mikey- Muy bien Donnie, anímale más -decía irónico.
Raph- Si quieres que te dé otro...
Mikey- ¡No, no! Ya he aprendido la lección...
Raph- Así me gusta.
El pequeño de naranja rodó los ojos, y luego sonrió.
Mikey- Solo me queda uno... -y sonrió malévolamente.
Donnie- Buena suerte...
Raph- La necesitarás.
Mikey- Bah, no la necesito, lo voy a encontrar.
Donnie- Claaaaaro, lo que tú digas.
El pequeño salió del salón decidido y seguro, mientras que sus hermanos se sentaron en el sofá.
Donnie- No lo va a encontrar... ¿Verdad?
Raph- No. Pero si en verdad lo encuentra... Será mi modelo a seguir...
Los dos quedaron en silencio.
Raph- ¿De verdad he dicho eso?
Ese comentario me sacó una sonrisa, al igual que al pequeño Donnie.
Leo- Esto no me lo pierdo, tengo que ver si al final Mikey encuentra a Leo... Quiero decir, a ver si me encuentra a mí.
Y dicho esto, salí en la misma dirección que minutos atrás Mikey...
Mikey- Ohh... Leeeeooooo, ¿dónde estás? No te escondas... No, espera, sí, escóndete, que sobre eso va el juego... Bueno, a lo que iba, te escondas donde te escondas, te encontraré... Muahahahahahaha.
Leo- "Madre... Mikey si que se tomaba en serio este juego..."
Entró en todas las habitaciones posibles, en todas las salas comunes, baños, cocina, la especie de laboratorio que estaba montando Donnie... Y... Nada. No lo encontró. En ninguno de estos sitios. Los volvió a repasar a fondo, y otra vez, nada.
Mikey- Esto es imposible... Si he repasado a fondo todo... TODO. Maldita sea... Leonardo, donde te escondes. -Decía ya cansado y desesperado.
Y justo de repente... Como si le hubiesen respondido a su pregunta, salió disparado, de quien sabe donde, un Leonardo de unos 5 años...

(N/A: Veamos, ahora cuando hable de Leonardo pequeño pondré Leo, y a Leonardo grande, Leonardo xD)

No me quería perder nada, por lo que corrí junto con los dos pequeños hacia el salón...
Mikey: ¡Noooooo! -dijo como a cámara lenta.
En el suelo, justo hacia la dirección en la que se dirigía peligrosamente el pequeño Leo, había una pequeña botella de plástico... De la que al parecer, él no se percató... Y de repente, todo sucedió a cámara lenta... Leo pisó la botella y perdió un poco el equilibrio, comenzando a rodar de manera torpe y lenta...
Mikey lo había visto todo, pero no tuvo tiempo a frenar y... BUM.
Un silencio absoluto inundó toda la guarida, para después dejar paso a una gran carcajada general, hasta de mí.
Raphael y Donnie se sujetaban la tripa de tanto reírse, mientras Mikey y Leo, estaban tirados en el suelo, en una pose bastante cómica. El de azul boca abajo en el suelo, y el de naranja encima de él, con una postura extraña y a la vez realmente graciosa.
Raph y Donnie- JAJAJAJAJAJAJA.
Mikey y Leo- JAJAJAJAJAJAJA.
Leonardo- PUAJAJAJAJAJA.
Nadie podía parar de reírse.
Mikey- Cre... Creo que a... al final he... hemos ganado to... todos. -Decía sin parar de reírse.
Sus hermanos asintieron riéndose.
Justo en aquel momento, una luz cegadora cubrió toda la sala, y las risas de las pequeñas tortugas se fueron alejando... Yo, automáticamente, cerré los ojos.


Leonardo comenzó a abrir los ojos con pereza. No tenía ganas de hacer nada, tan solo dormir...

Leo- Agg... Maldita alarma...

El de azul alargó el brazo para intentar dar con aquel odioso chisme, como la solía llamar él en múltiples ocasiones. Justo cuando la encontró, se dio cuenta de que la alarma no había sonado aún...
Leo- Genial, me estoy volviendo loco...
Giró lentamente la cabeza para poder ver que hora era...
Leo- Las cinco y media de la mañana... -se fue levantado poco a poco- bueno... Me despierto siempre a las seis a sí que total...
Se levantó de la cama, y estiro los brazos y las piernas. Se tapó un poco la boca para dar un largo bostezo, y después se frotó el ojo.
Salió de su habitación para dirigirse al baño.
Leo- Se nota que es temprano...
Toda la casa estaba sumida en un profundo silencio. Leo se duchó y lavó los dientes. Más tarde se volvió a meter en su habitación.
Leo- Las seis menos cinco... Bueno, hasta las siete no se levantará nadie. Y eso quiere decir que tengo tiempo suficiente para hacer lo que quiera.
Felizmente, salió se su cuarto, dirigiéndose a la cocina, dispuesto a prepararse un buen y saludable desayuno, cuando de repente, un recuerdo de la noche anterior llegó a su cabeza...
Leo- Vaya... Solo fue un sueño... Parecía tan real.
Recordó las risas de sus hermanos y el divertido juego, al que años atrás ellos jugaron. Y sonrió. Le hubiese encantado que todo volviese a ser como antes, así de fácil. En el que su única preocupación era no poder jugar, y sobre todo, en el cual no tenían problemas entre ellos.
Eso le recordó a que Mikey y Raph estaban realmente enfadados con él. Y lo peor de todo era no saber el porque...
Dio un largo suspiro, y comió lentamente su tostada de mermelada de fresa, junto con su zumo de naranjas...

En la misma ciudad, un poco más lejos, 6.30.

Ring ring ring. Ring ring ring.
Vicky- Ay... ¿Qué hora es...? -se empezó a levantar para poder ver la hora- las seis y media... Yo no puse la alarma tan temprano...
La chica cogió su móvil y se dio cuenta de que era su madre quien la estaba llamando...
Vicky- ¿Sí? Hola mamá... ¿Te das cuenta de que es muy temprano...? Mamá... ¿Estás llorando? -se levantó preocupada de la cama- ¿Qué ha pasado? ¿Cómo? No es verdad... No, no... No es verdad... -comenzó a sollozar- ¿Por qué...?

Aquí termina el capítulo... ¿Qué habrá sido ese sueño? ¿Quién será el que habló con Leonardo? ¿Qué le habrá pasado a Vicky? Tan taan taaaaaaaan, algunas cosas las averiguarán en el siguiente capítulo, otras, más adelante.

¡Un saludo!