Hajime Isayama es dueño de todo lo que reconoces aquí. Lo demás es mio


Cincuenta Sombras de Zoe


Me puedo estimular,
con música y alcohol,
Pero me excito más,
cuando es con vos


En un momento estaban parados en medio de su habitación, y en el siguiente ella lo tenía con la espalda en la cama y la boca ocupada. Lo besaba furiosamente, y su respiración estaba agitada. Levi tenía las manos fuertemente agarradas de su cintura, y ella podía sentir contra su piel lo duro del otro extremo de las esposas.

Y otras cosas duras también.

Se deshizo del beso para quedar sentada sobre él, al tiempo que observaba con atención la manera en la que la camiseta blanca se adhería a su fantástico torso. Lo bueno viene en envase pequeño, decían. Le ayudó a desprenderse de ella arañándole la espalda en el proceso, lo que ocasionó un gruñido en él, y una carcajada en ella. Le guiñó un ojo cuando quedó desnudo de cintura para arriba.

— ¿Te gusta lo que ves? —dijo él

—Mucho—contestó, ahorrándose palabras— ¿te molestaría si te cubro los ojos?

Él no hizo comentario alguno. Hanji tomo el pañuelo de seda negra y se lo puso, atándolo fuertemente como para que no se zafase. En su interior, se regocijaba. Amaba con locura tener el control, y más si se trataba de él. Él no cambio de expresión, pero ella pudo sentir su cuerpo tensarse.

—Relájate un poco—dijo a su oído—no haremos nada que antes no hayamos hecho.

Tomo sus dos manos, y terminó por esposarlo completamente a una de las barras de la cama. Él ya no podía mover las manos para nada, y estaba ahí completamente para ella.

Despacio, y poniéndose de rodillas a su lado empezó a quitarle los pantalones, con lentitud aplastante. Podía notar cuan necesitado estaba, y eso la divertía de una manera inimaginable, había esperado toda la semana para eso, para mostrarse a él como en verdad era.

No pudo aguantar, le plantó un rápido beso en los labios, lucía demasiado sexy esposado y con esos boxers negros. También se los quitó.

Ella no tenía una técnica exacta, y de un tiempo a esta parte se daba cuenta que su manera de hacerlo era simplemente la manera que sabía que a él le gustaba. Digamos, que lo hacía como él se lo enseñó. Se lo metió en la boca completamente. Levantó la mirada para verlo apretar los puños, podía jurar que estaba cerrando los ojos con fuerza bajo el pañuelo. Siguió con su trabajo, tomando un ritmo y presión constante, subiendo y bajando, hasta le hizo sentir los dientes, lo que causó un gemido ronco en el otro.

—Zoë…

Ella no podía responder.

—Estás haciendo que…

Al instante, se corrió en su boca, y se le escapó un poco de las comisuras de los labios.

Primer Round. Hanji Zoë 1, Levi 0.

Siguió sobre él, dejando besos de pluma en su torso, sintiéndole estremecerse bajo su toque, vulnerable, y perfectamente domado. Lo montó, y se permitió otorgarle la dicha de besarla y sentir en ella el sabor de su propio ser. Lengua con lengua, succionó su labio superior y siguió haciéndolo con el inferior. Veía sus labios usualmente pálidos teñirse de un rojo fuerte, al tiempo que arrugaba la nariz.

—Quítame las esposas…

—No—susurró ella a su oído—no puedes tocar nada. Hoy eres solo mío señor acosador.

Él frunció la boca.

Ella se concentró en recorrer el camino de su mentón, bajando por la barbilla, pasando la lengua por la piel áspera —no se había afeitado en dos días— y bajando al cuello, deleitándose con el lienzo de piel traslúcida que tenía para marcar. Mordió una parte sensible, que sabía que a él le gustaba, y el resultado fue un gemido particularmente fuerte.

—Sé todo lo ruidoso que quieras, Levi.

Mordió sus hombros salpicados de pecas, y pasó sus manos y uñas por sus brazos y torso, ambos ligeramente musculados. Podía sentir su urgencia en la manera en que las aletas de su nariz se dilataban en cada respiración, estaba segura de que sus manos retorciéndose entre las barras eran delatores de su gran estado de excitación. Le agradaba saber que despertaba su lado humano y salvaje.

—Zoë, lo quiero ahora. Ya.

— ¿Qué es lo que quieres? —podía sentir su prisa, endureciéndose rápidamente.

—Lo sabes, no me hagas decirlo.

—Sé que tienes la boca más sucia del lugar. Dilo, ¡quiero escucharlo!

Dio una respiración profunda.

—Quiero que me montes ahora, como si la vida se te fuera en ello, como si fueras una cualquiera.

—Tus palabras son órdenes para mí, Levi.

Entró sin ningún tipo de aviso. A quien quería engañar, también estaba pidiendo a gritos sentirlo dentro, llenándola por completo. Ambos gimieron casi al unísono. Hanji apoyó una mano en su vientre y lentamente empezó a tomar impulso, disfrutando de cada centímetro de piel que se rozaba con la suya, de la forma en que se apretaba alrededor de su miembro, envolviéndolo fuertemente.

Incrementó la velocidad, cerrando los ojos con fuerza, su pecho subía y bajaba preso en respiraciones agitadas. Entre movimiento y movimiento gemía su nombre, y Levi solo la incitaba más. Ella sabía que a él le encantaban esos momentos, en los que ella solo podía pensar en él.

En su propio universo paralelo de necesidades.

Se inclinó un poco e introdujo un par de dedos en la boca de Levi, quien los lamió.

—Voy a hacerlo, lástima que no podrás verlo—incitó. Pudo sentir su movimiento de caderas, que le hizo gemir fuerte. Él solo sonrió. Bastardo.

Empezó a tocarse a sí misma, cosa que era un poco dificultosa si lo estaba montando al mismo tiempo. Sentía que llegaba, el retortijón en el estómago, las entrañas derritiéndose… buscó desesperada su boca, extrañando su toque.

—Te amo—le dijo él

—Yo también—respondió ella.

Mordió fuertemente su labio al sentir como empezaba a estremecerse, podía sentir su clímax llegar, estaba próxima. Volvió a ponerse recta, a subir y bajar con fuerza.

El gruñido del orgasmo era música en sus oídos.

Se dejó caer en su torso, y observó las gotas de sudor que brillaban sobre su piel y la de ella. Besó su mandíbula. Él soltó un bufido. Hanji apenas estiró la mano para tomar la llave de la mesita, sin moverse de su lugar. Volvió a contorsionarse para sacarle las esposas. Levi se deshizo de ellas de un rápido movimiento y volteó a Hanji para dejarla debajo. Se quitó el pañuelo de un tirón, y sus ojos grises la miraron desafiantes, con una mezcla de diversión.

—No vuelvas a hacerme algo así—dejó sus manos recorrer el cuerpo de la mujer—me ignoraste una semana completa.

Segundo Round. Hanji Zoe 2, Levi 0

—En la variedad está el gusto—sonrió. Él también lo hizo, y dejó un beso suavecito, como de enamorados, en sus labios a la par que la estrechaba en sus brazos. La había extrañado, mucho. Su olor, su sonrisa, sus ojos de lunática y su triste parloteo sobre experimentos. Quedaron así abrazados lo que pudo haber sido horas, o minutos, no supieron. El arrullo de su respiración era lo único audible. Hasta que Levi volvió a hablar. Su voz sonaba gangosa.

—Ven, démonos un baño—dijo tomándola de la mano.

Hanji rodó los ojos. El maniático de la limpieza estaba de vuelta, pero por otro lado, quizá un baño juntos podía ser reconfortante. E interesante.

Le arrastró bajo la ducha, y se encontraron en un beso bajo la lluvia de agua fría. Ella soltó un grito sorprendido, sentía el agua helada clavarse como agujas en su piel sensible.

—Hace mucho calor aquí. Me encanta el agua fría—dijo él a modo de disculpa.

Zoë cerró los ojos y volvió a besarlo, rodeando su cuello con los brazos. Levi se alejó un poco, para tomar entre sus manos el jabón líquido de Zoë —su favorito también—y dejó caer una buena cantidad en su palma derecha.

—Volteate—dijo mientras el agua seguía cayendo—voy a darte un baño.

Ella solo sonrió y se giró para quedar con el rostro contra los azulejos negros. Cerró la llave y la lluvia cesó. Sintió las manos de Levi recorrer su espalda, dándole masajes circulares, resbaladizos por el jabón. Empezó en la parte baja de la nuca, siguiendo por sus hombros y bajando hasta la cintura. Enviando pequeños escalofríos a su espina dorsal. Se aseguró de dejar un beso por cada lunar que encontraba en su espalda antes de pasarle el jabón, a lo que ella respondía con un suspiro agradecido.

El olor a jazmín impregnaba el pequeño baño.

Las manos terminaron su trabajo, pero pidieron que se volteara. Quedaron frente a frente, y a Zoë se le hizo que el hombre que tenía frente a ella, con el pelo mojado pegándosele al rostro, era el más sexy del mundo. Él no hizo comentario alguno, fiel a su costumbre, sino que se limitó a realizar su trabajo de manera casi, casi profesional. A ella no se le escapaba que se había tomado más del tiempo necesario en sus pechos, frotando, tanteando el terreno. El aroma, y las caricias, embotaron sus sentidos. La hicieron gemir. Las manos diligentes bajaron a su entrepierna, mientras ella descansaba la cabeza en el hombro del otro, justo donde había dejado una mordida que ahora tenía un color entre rosa profundo y rojizo.

Como sus labios.

Lo había vuelto a rodear con los brazos, y al tiempo que él se movía en ella, ella clavaba sus uñas en la piel de su espalda. Las oleadas de placer, más la sensación divina de estar con él bajo la ducha la superaban. Gemía bajito y trataba de moverse a la par, logrando una conjunción casi perfecta, como la puerta del cielo al alcance de unos dedos. También podía sentir que no solo ella era víctima del momento, él estaba más que listo para un tercer round.

Él la levantó un poco, y ella enredó sus piernas en su cintura. La intromisión fue rápida, pero placentera. Ella gimió en voz alta, y Levi solo se mordió el labio, concentrándose en las sensaciones producidas por dos cuerpos enjabonados frotándose uno al otro. Profundo, lento, rápido, superficial, intercambiando gemidos y pequeños besos, ambos sentían el familiar escalofrío que subía por la espalda, acompañado por la contracción de la pelvis y ese calorcito que se iba generando en el centro del vientre. Y luego, al final, la liberación.

Recargó su espalda en los azulejos y la obligó a mirarlo a los ojos.

Finalmente, llegó con un gemido atrapado en la garganta por un beso profundo. Abrió la llave del golpe, y el agua fría cayó sobre ambos cuerpos abrazados. Hanji tembló, él le mordió el labio.

Tercer Round. Hanji Zoë 2, Levi 1.

Sus respiraciones agitadas lentamente iban tomando un ritmo normal. Levi lamió las gotas de agua que goteaban de su pelo y caían por sus hombros, asegurándose de dejar un chupón bien notorio en su piel sensible. Hanji solo gimió despacio, con la piel erizada y le clavó las uñas en el muslo, que tenía entre sus piernas. Ostentaba una gran sonrisa en los labios, cosa que hinchó el orgullo de hombre de Levi; ella estaba satisfecha.

Hanji se alejó, guiñándole un ojo. Sus pasos eran inseguros, porque todavía le temblaban las piernas. Se envolvió con una gran toalla y se puso otra en la cabeza, para luego desaparecer por la puerta. Levi la siguió un tiempo después, cubriéndose desde la cintura con una toalla.

Se recostó en el marco de la puerta mientras observaba a la mujer pasear de un lado a otro, abotonándose un pijama gastado. Tenía un cigarrillo colgándole distraído en los labios.

—Te ves como una chica mala—dijo mientras sus ojos grises la recorrían de punta a pértigo. Ella le observó calándose los anteojos y sosteniendo el cigarrillo entre los dedos.

—Y tú te ves perfectamente violable—rió—lástima que los papeles que tengo aquí no se controlarán solos. Te amo, Levi. Cierra la puerta con llave cuando te vayas.

Hanji tomó asiento en su escritorio y encendió la portátil al tiempo que tomaba un bolígrafo y empezaba a hacer correcciones a los papeles. Tenía una larga noche por delante.

Levi curvo sus labios en una genuina sonrisa que ella no vio. Aunque era la única a la que le sonreía de verdad.

—No te desveles demasiado. Es molesto tener que aguantar tus quejas de jaqueca a la mañana—es su manera de cuidarla. Aunque le molesta que el trabajo siempre está por encima de él.

También te amo, Hanji.


Simplemente diré que me muero de vergüenza.

NO me gusta escribir lemmons, y creo que no soy especialmente buena en ellos —me parece que todo pasó muy rápido… Bueh, yo no tengo experiencia, no sé cómo va la cosa XD- . Pero la idea se me enterró tan fuerte en el cerebro que ya no pude desecharla… Espero no haya sido desagradable, GRACIAS POR EL APOYO.