Este es mi primer fic, por lo que espero que con vuestra ayuda y comentarios mejorar mi escritura.

Muchas gracias y disfrutad de la lectura.

Cap.1 - Preparativos y despedidas

Harry James Potter sabía que no todo había acabado con Voldemort. Aún quedaban muchos de sus seguidores, acechando en las sombras, y el ministerio no daba abasto.

Los telediarios de los muggles todavía reportaban noticias sobre extraños accidentes, cada vez con mayor número de víctimas. Los mortífagos se estaban reagrupando.

Un ¡pop! llamó su atención, se levantó con cuidado de la hierba, observando alrededor. Distinguió una figura encapuchada, más ¡pops! resonaron en la tranquila Privet Drive. No tenía buena pinta.

Corrió hacia al nº4 como alma que lleva el diablo, a la entrada de la casa sacó la varita y se hizo un corte en la mano, posándola sobre un extraño símbolo grabado en la pared. Una película luminosa cubrió el chalet.

- ¡Tía Petunia!, ¡Dudley!, ¡Vernon! Es hora de pirarse - subió a su habitación y de debajo de la cama sacó una mochila inmensa, también cogió una carpeta de la mesa. - ¡¿Me queréis hacer caso!?

Dudley y Petunia pasaron rápidamente a su lado con los brazos cargados. Una serie de palabrotas se oyeron desde el salón.

- ¿Quién me garantiza que no te quedarás con la casa esta vez? - Harry resopló mirando irritado a su tío desde lo alto de la escalera.

- ¿Para que querría yo la casa? Sólo he vuelto para poneos una mejor protección, a Dumbledore ahora le da igual lo que os pase, después de todo "ya he cumplido".

- Pero, el viejo...

- El viejo es un interesado. Adiós profecía, adiós Harry. ¡Ahora ve a por tu puñetera bolsa!

- ¡Mocoso!, ¡¿cómo te atreves?

- ¡Vernon! ¡Haz caso, por el amor de Dios!- gritó Petunia desde su cuarto.

Resoplando cual mastodonte, el hombre movió su oronda figura, lanzando una mirada asesina a su sobrino.

- ¡Me las pagarás! Lo juro, en cuánto lleguemos a un lugar seguro, te arrepentirás de haber puesto a mi mujer y mi hijo en mi contra.

- No es mi culpa que tengan más sentido común que tú, tío. - Harry se zafó del tortazo del hombre.- Vigilaré desde la ventana.

Las explosiones y gritos se sucedieron en Little Whinging. El joven mago miraba con odio a los mortífagos, rezando para que se alejasen de Green Road, si algo les pasará, no se lo perdonaría.

El timbre sonó. Harry se asomó con cuidado tratando de ver. Corrió hacia la escalera...

- ¡No, tío! ¡No abras!

- , que gran placer. - Harry se quedó congelado al oír aquella voz aguda. Se supone que estaba muerta, que se había ahogado en el lago. -¡Avada Kedavra!

El grito de tía Petunia le sacó de su estupor, aún tuvo tiempo de ver el cadáver de su tío antes de reaccionar.

- ¡Maceria lapidum creber! Un grueso muro de piedra se levantó entre ellos y los mortífagos. - ¡Corre!

Harry y su primo tiraron de una catatónica Petunia hasta el dormitorio matrimonial, la puerta fue sellada al momento. Dudley intentaba que su madre reaccionase, esta, al momento, rompió en llanto.

- Tía Petunia, lo siento. Al abrir la puerta el conjuro se rompió, era como con los vampiros, una invitación. Siento no haber sido lo suficientemente rápido.

- No es tu culpa...

Se giró hacia su primo y le alcanzó una corbata - esto es un traslador, en cuanto yo diga ya, tú lo activas con la palabra que hemos practicado. - Le pasó una mochila - tiene un encantamiento de extensión indetectable. Allí encontrarás dinero de varios países, pasaportes falsos, ropa, comida y armas, úsalas bien.

- ¿Armas? ¿son necesarias? - ambos giraron a ver a Petunia quien lloraba en silencio.

- Sí, la mínima precaución es poca. Esta carpeta contiene muchísimos datos: posibles refugios, las direcciones de mis amigos, los números de mis cuentas bancarias y toda la información sobre vuestra nuevas identidades. Esta bloqueado con un hechizo de sangre, el sanguinem secreto; sólo los Evans pueden leerlo.

Los tres temblaron al oír parte del muro resquebrajarse, no quedaba mucho para que llegasen donde estaban.

- ¿Has pensado en todo, verdad? - Se sonrieron, hacía mucho que habían dejado las rencillas de lado. - ¿Es necesario que te quedes?

- Sí. Puedo hacer una diferencia, que luche significa la vida o muerte de una persona. No podría vivir con la culpa si huyese sin siquiera ayudar. No te preocupes, pronto vendrán refuerzos.

- ¿Pero?, en estas frases siempre hay un pero.

- Si no aparezco en una semana en el sitio acordado, contacta con mi amiga Hermione, ella os pondrá a salvo.

Una nueva explosión y una retahíla de palabrotas dignas del más avezado camionero se dejó oír por toda la planta. Harry apretó la varita con fuerza.

- Cuídate Big D, y cuida de ella. Os daré tiempo hasta que se rompan las barreras anti-aparición - se abrazaron con fuerza.

- Vuelve con nosotros, has hecho una promesa a Nela, no la cagues cuatrojos.

- Harry, perdoname. Perdoname por todo lo que te hice pasar, le tenía envidia y volqué mi enojo contigo. Nunca pude pedirle perdón, no quiero que te vayas sin decírtelo.

Harry le secó con delicadeza las mejillas. - Tía Tuney, hace mucho que te perdoné, y lo sabes. Busca a tío Rick cuando todo acabe, Dudley está a cargo.

- Eres demasiado bueno, Harry. - Le dio un beso en la frente.- Vuelve.

Guiñando un ojo salió de la habitación. Su sonrisa desapareció nada más sellar la puerta, el muro estaba casi derruido. Rápidamente, se ocultó tras la puerta entreabierta del baño. Jugaría con el elemento sorpresa.