Holi~ Holi~ huehue:3 Últimamente se me da por publicar todo lo que escribo bastante tarde X3 pero a estas horas me vienen las buenas ideas, espero subir pronto el capitulo siguiente

¡Ojalá les guste!


Mi vida volvió a retomar una rutina, esta vez no tan monótona, ahora hablaba diariamente casi a la misma hora con Alice, a partir de las seis de la tarde hasta las diez mientras yo hacía mis trabajos. A veces ella me daba sus grandes ataques de zumbidos y guiños cuando tardaba, y en lugar de molestarme simplemente me causaba gracia, era tan berrinchuda.

Había días en los que prefería llegar lo más pronto posible a casa para hacer mis deberes y así tener mi tiempo libre solo para ella aunque me di cuenta de algo… Había momentos en los que ella se demoraba un poco en contestar, más nunca me atreví a preguntarle el por qué o mandarle un zumbido. Por su actitud se me hacía la imagen de que me iba a atacar.

¡Divinos viernes! Al igual que los sábados, esos dos días eran los que podía quedarme hasta las tres, cuatro de la mañana simplemente hablando con ella. Admito que al día siguiente tenía una cara de zombie deprimido pero valía toda la pena del mundo. No paro de decirme lo idiota que soy por todo esto, pero realmente me agrada, no me arrepiento del todo.

Bien, una noche de viernes, me atreví a mandarle algo que había tenido en mente largo tiempo. Sonara tonto o poco, pero me atreví a decirle "Te quiero, Alice". Realmente sentí que era un poco apresurado o algo y peor cuando se habían pasado unos quince minutos y ella no respondía. ¿La asuste?

Mi calma no fue mucha, al menos había respondido, pero solo con un simple "Yo también". Ni un emoticón de algún conejo o gato para variarle, solo eso.

No me arrepentía de habérselo dicho, ahora cada noche antes de irnos lo hacía y le deseaba dulces sueños. No entendía cómo era posible que simplemente tecleando algunas palabras y leyendo algunas que ella me mandaba una sonrisa se me dibujaba frente al monitor. Te quiero, Oz. Esas palabras me alegraron cada noche ahora, deseaba verla y poder abrazarla, este deseó surgió de sobremanera, se desbordaba de mí; Era una pena que tuviera una foto de un peluche de conejo y no de ella como imagen de perfil, ¿Pero de qué me quejaba? Yo tenía un proyecto de imagen.

-Que hambre tengo…-Me quejé cuando mi estómago confirmó lo dicho. Hoy era diez de diciembre, faltaban pocos días para vacaciones y por fin había terminado todos mis proyectos, ya me había "Librado del pecado".

Me dirigí hasta la cocina y saque una rebanada de un pastel que había comprado días atrás como un capricho, me sentía como embarazada por haberlo comprado, pero debo admitir que la cubierta de fresa era terriblemente exquisita. Tomé un tenedor y comencé a comerle muy lentamente, degustándolo.

Estaba ya en pijama y descalzo, debo recalcar que el suelo estaba bastante helado, pero que importaba, me faltaba poco para llegar a mi habitación y así meterme entre las sabanas de seda color café y retomar mi laptop hasta mi regazo. Continuaba comiendo el pastel.

La ventanita conocida del Messenger se abrió. Me dejé el tenedor en la boca y revisé lo escrito.

Black Rabbit:
Mmm… Hoy no ha sido mi día…

No me sentó bien eso, el saber que ella se encontraba mal me hizo sentir algo así como un pequeño nudo en el estómago. Saqué el tenedor de mi boca y lo dejé sobre el plato, el cual deje sobre la mesita de noche para así concentrarme en lo que sucedía. Le pregunté qué pasaba.

Creo que su explicación me cayó como balde de agua helada. Me dijo que tenía novio y que no le estaba yendo del todo bien con él. Traté de forzarme una sonrisa y así animarla, realmente lo logré para mi suerte. Le deseé que fuera feliz.

Black Rabbit:
No digas eso, no lo digas así, sirviente inútil… Haces que suene como una despedida.

Me sorprendí de mí mismo, era cierto… Pero realmente no me había sentido bien de saber que tenía novio. Pensaba en decirle a Gilbert, pero si le decía a él era seguro que se enterarían Elliot y Leo y que se enteren ellos significaría una buena reta por su parte. Desde el principio habían dicho que no era buena idea pero aun así no los escuché del todo.

-Adiós enano, ojalá recapacites un poco durante las vacaciones-De esa manera Elliot se despidió de mi cuando sonó el timbre, el último de este periodo el año señalando que éramos libres por más o menos un mes.

Lo pensaba un poco, aunque no me siento del todo mal, no es mi culpa…, Sharon nunca está conmigo, siempre está ocupada en el trabajo y Alice ha llegado de la nada a mi vida, dándole un toque de color, dándole un giro extraño del cual, más que no pueda, no quiero regresar. Sueno como un marido infiel.

Saqué el móvil de mi bolsillo y solo di clic al botón de encendido para ver la pantalla bloqueada, tenía la foto que le había tomado aquel día en la feria… Amaba esa foto y la atesoraba, si se me llegaba a perder el móvil creo que me daría un tiro.

Tomé un taxi como siempre pero esta vez pedí que me dejaran en el centro de la ciudad, tenía ganas de caminar sin importarme como el tiempo estaba nublado y soplaba una brisa tremendamente helada. Sólo me bajé del taxi, pagué y tomé mis cosas. Caminaba con tranquilidad entre la demás gente, necesitaba despejar mi mente.

Tanto pensarlo, realmente… Ya era más que obvio, aquella chica me gustaba y era un sentimiento que se desbordaba por todos lados, no llegaba a la pasión pero si, era un gustar… ¿Inocente?

Una pequeña sonrisa se me dibujo al rostro y continúe mi caminata. Había un parque no muy lejos de donde estaba por lo que opté por pasarme por ahí. Aún quedaban árboles con sus hojas completas, y otros que ya estaban por completo al desnudo. El viento soplaba y hacía que mi bufanda de color rojo obscuro se moviera al ritmo de este.

Era un frío seco que calaba a mi nariz, por lo que subí un poco mi bufanda para cubrirme la boca y parte de la afectada. Incluso, tanto frío había que llevaba guantes y aun así sentía las yemas de mis dedos heladas, no podía creerlo, era todo un masoquista estando en el frío cuando podría estar tomándome un rico chocolate caliente en aquel café donde… posiblemente ella estaría. Entrecerré mis ojos perdido un momento en mis pensamientos.

Seguí caminando, claro está, el parque era bastante grande. Dios, el cielo estaba tan gris, esperaba a que cayeran al menos unos cuantos copos de nieve mientras estaba aquí. Mi mente fue sacudida cuando escuché un pequeño llanto a lo lejos. Era un llanto un poco infantil.

Me alarmé al pensar que era un niño o una niña pequeña que se había perdido de la vista de sus padres por lo que decidí encaminarme hacía donde venía aquel llanto. Subí un poco por el parque hasta encontrarme con un enorme árbol con todas sus hojas, bajó este había un largo banco de manera y para terminar, en él estaba una joven sentada, con el rostro cubierto por sus manos. No usaba guantes, ni siquiera una chaqueta. Continuó llorando.

-¿Alice?-Inquirí al darme cuenta de esos larguísimos cabellos castaños, esta vez no los llevaba atados ni trenzados, estaban suelos al aire libre, dejando que se movieran como la brisa quisiera. Ella subió su mirada, si era ella, estaba llena de lágrimas, sus ojos enrojecidos a causa de esto y sus labios entreabiertos, solo dejando salir pequeños sollozos.-Alice, ¿Qué pasó?-Me acerqué a ella y me senté a su lado, no se veía para nada bien.

-Yo… Yo…-Trataba de hablar, pero ciertamente no podía articularme palabra alguna, quería ayudarla, quería comprenderla.

-Alice, sabes que puedes confiar en mi-Le dije para tratar de reconfortarla mientras le sonreía con amabilidad. De inmediato, ella se abalanzó levemente hacia mí y apoyó su rostro en mi pecho mientras con sus manos se sujetaba a mi chamarra, apretándola con fuerza.

-¡Los hombres son unos idiotas!-Gritó y yo comencé a reír con cierto nerviosismo, creo que se había olvidado del hecho de que yo soy un hombre…-¿De qué te ríes? Eres un…

-Tranquila Alice, no me río de ti…-Traté de calmarla antes de que un ataque surgiera, si era agresiva en el chat no me imaginaba como era aquí… -Dime que pasó.

-Es que… mi novio me dejó por alguien más…-Sollozó y frunció el ceño de sobremanera, las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas. En este momento no diferenciaba si temblaba por los sollozos o por el frío que sentía.-Es un idiota, un bastardo que solo jugó conmigo-Decía todo a un ritmo veloz, de mala gana como si fuera una escupida.- ¡Odio a los hombres!-Gritó una última vez, ahora con la comisura de los labios temblándole, apretó fuertemente los ojos.

Mantuve aquella sonrisa típica de mí, era una dulce pero preocupada y entonces la alejé un poco de mí, ella me miró con desconcierto mientras yo ahora comenzaba a bajar el cierre de mi chaqueta. Ciertamente en algún momento ella me miró con cara de que era un violador pero le dediqué una sonrisa y ella no dijo nada hasta que me quite la chamarra y se la coloque sobre los hombros.

-Esta tibia…-Musitó. Comenzó a colocársela como era debido y subió el cierre. Ahora solo había lágrimas atrapadas en sus orbes esmeraldas, aun no recuperaba el calor de su cuerpo, pero ciertamente, esa mirada de inocencia no desaparecía de su rostro; sin embargo, sabía que por dentro se sentía rota.

-Mmm… Alice-La llamé y ella subió su mirada hacía mí. Estaba ordenando las palabras en mi cabeza, la forma de decírselas… ¿Cómo?-Bueno, pienso que el que haya sido tu novio es un completo idiota, ya que se pierde de una chica muy linda, divertida… Agresiva y glotona.

-¡Oye!-Me gritó por las dos últimas descripciones y yo comencé a reír, de todos modos ambos sabíamos que era verdad, no había porque negarlo. Noté que sus mejillas se tiñeron de un muy pequeño carmín.

-Demasiado linda debería decir…

-Oz…-Pronunció apenas sin mover sus labios, de nuevo una brisa helada sopló y me caló un poco, pero no me importó. Vi como sus cabellos se movieron y entonces tomé con cuidado unos de sus mechones y lo pasé por detrás de su oreja para que no cubriera su rostro. Su mirada se había clavado en mí, me di cuenta de ello, estaba expectante.

-Alice…-Suspiré su nombre, mi corazón comenzaba a dar brincos como un conejo. Sabía que si decía algo de más iba a parecer un maldito aprovechado porque ella recién terminaba una relación, pero no aguantaba más… Realmente la quería.-Me gustas-Dije por fin en un hilito de voz, ella boqueó un par de veces sin lograr decir nada.

-Oz…-Musitó mi nombre nuevamente, no sé si había cometido un grave error pero esto era lo que realmente sentía por ella y no era algo que yo pudiera evitar. No mandaba sobre mis propios pensamientos, ellos mandaban sobre mí y eso había sido siempre, no por nada esta vez iba a ser la excepción.

-¿Si?-Consulté tranquilamente, sentía como si algo me apretara el corazón, tenía miedo de su respuesta, sí. Había esperado un tanto de tiempo esperando para poder volverla a ver en persona y darle un abrazo pero no hice nada de eso y solo solté como un tonto una conclusión que había estado más que clara durante un largo tiempo y simplemente había ignorado hasta hoy. Vi como ella apretó sus puños y entonces se puso de pie, de inmediato huyó. Mis pensamientos se volvieron lentos e…


¡Gracias por leer!

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