la teoría de la ilusión

.

.

.

.

.

Supongo que debo empezar con algo interesante, ¿no?

No.

No voy a decir algo realmente inspirador que los haga sonreír o reír o a conectar conmigo por un pequeño hilo de mentiras. Si quieren oír mi historia, se van a sentar allí y van a leer hasta que finalmente entiendan lo que quiero decir. No quiero su lastima y no quiero su simpatía—no quiero nada de ustedes, honestamente.

Si aun estas allí, quieren decir que te ha entrado curiosidad y así es como voy a aventarles el anzuelo a gatos curiosos como ustedes.

Así que ahorita me has de estar reclamando, intentando que me apure y vaya al punto, o preguntándote cual es mi punto y eso está bien pero no te voy a complacer. Quiero decir, no es nada fuera de lo común, puedo decirte eso; no entré al valle de sombra de muerte y no conocí a Dios o algo así.

Te voy a contar una historia. Y no es una historia de amor—para nada—es una historia sobre seguir adelante.

Me llamo Sasuke, por cierto.

.

.

.

Las historias básicamente empiezan en casa o algo así; lo último que oí, empiezan en grupos de chat, oficinas de CEO y hasta clínicas. Bastante dramáticas si me lo preguntan, pero no me gustan los libros que se escriben para arrancarles el corazón a las madres y abuelas y niñas que solo se enamoraran de la tinta en el papel, así que, qué rayos sé yo ¿verdad? Mi historia no empieza así—empieza conmigo jugando videojuegos en mi cuarto.

Tenía veinte y aun vivía con mis padres; y no es nada que juzgar, mi hermano tenia veintitrés y aun vivía allí y también mi hermana de diecinueve. Así es como mi madre siempre quiso que fuera.

Era un dia lento—los conocen ¿no? Cuando empieza tarde y lento y realmente no quieres hacer nada mas que pasarla todo el dia en tus bóxers, enredado en las sabanas y jugando Devil May Cry como si tu vida dependiera de ello. Buen video juego, y hombre yo era el rey de esa mierda.

Así que si, estaba yo allí todo acostado jugando videojuegos, y peleándome con Naruto por el Blackberry Messenger y…era un dia normal, para ser francos.

Y esa es la belleza de algunas cosas, supongo, que te llega cuando menos las esperas y el momento cuando te das cuenta es algo bien poderoso. Como las viejas caricaturas, cuando el personaje que pone rígido y todo el color se le van de la cara y solo están flotando a unas pulgadas del suelo, simplemente desapareciendo.

Como sea.

Eso era lo que estaba pasando. Le estaba contestando a Naruto cuando pasó. Para alguien que no usa su teléfono mas que para checar en Google si hay un extra después de los créditos de una nueva película (Spoiler: Marvel siempre hace esas mierdas) o para obtener un Snapchat de alguna tontería que mi hermana estuviera haciendo…era bastante bueno para textear. Con una mano, chico, ¿que estás haciendo con tu vida?

Pero si, contestarle a Naruto con una mano mientras agarro el control con la otra.

Y entonces mi teléfono comenzó a sonar—a vibrar, porque jamás le quito el modo vibración—en mi mano, interrumpiendo mi mensaje y espantándome hasta los huesos.

Es número desconocido.

Solo el aviso de que tienes una llamada, el que los teléfonos te dan cuando están actuando raro y no pueden cargar la información.

Conteste.

Y nunca contesto para llamadas como estas porque siempre son silenciosas o algún comercial intentando ahogarte con deudas disfrazadas de promesas. Pero conteste esta; que rayos ¿no? Es un dia flojo, y no estoy haciendo nada productivo—puedo matar un minuto o dos para contestar.

— ¿Hola?

—Sasuke.

Era mi papá.

Lo que significaba que me estaba llamando de la estación. Mi papá era el Jefe de la Policía en Oto, y entonces, siempre estaba allá a esa hora…excepto que él jamás me llamaba y eso…como sea, entonces, mi papa estaba del otro lado de la llamada.

— ¿Qué?

Y después silencio.

No me colgó ni nada, porque podía escuchar su respiración del otro lado de la línea como también las voces a lo lejos. Era mas como el silencio donde estaba pensando como decirte lo que te iba a decir sin usar muchas palabras. Así es como mi papá es—pensaba las cosas, escogiendo y cambiando las palabras para que el significado siguiera allí pero no tuviera que decirlo en más de diez para que lo entendieras.

—Lo siento Sasuke, —me dijo finalmente, suspirando y algo triste.

Mi papá y yo nunca tuvimos la relación perfecta. Supongo que allí es donde mi vida si concuerda con los libros esos populares, donde el personaje principal es todo angustia y miseria porque tiene problemas con su papi. Mi papá siempre fue más cercano con mi hermano mayor y mi hermana menor; yo siempre fue el niño problema, rompiendo cosas y despareciendo y no poniéndole mucha atención a las muestras de afecto dobles que mi mamá me daba para reponer las que mi papá no.

Así que fruncí el ceño, deje el control en la cama y me senté. — ¿Qué? ¿Por qué?

No voy a mentir, realmente creí que algo le había pasado a mi carro. Era sumamente posesivo de esa cosa, enserio; no tenía la mejor pintura, pero sus defensas eran lindas y relucientes y el interior de piel aun estaba en buenas condiciones y mi Camaro '69 era mi vida. Gane el dinero para comprar la carcacha esa y había ahorrado para arreglarlo. La belleza esa era mi vida.

—Sasuke, —mi papá dijo en la otra línea, su tono nada como el duro Jefe que debía ser. —Kiba está muerto, Sasuke. Ino y Suigetsu están en la sala de emergencias. Dios, maldición, lo siento, chico.

Estaba demasiado lejos para poder escuchar el pequeño sobrenombre de mi padre. Todo lo que oí fue la noticia resonando en mis oídos. Fuerte, clara, sobrecogedora y paralizante.

.

.

.

Supongo que debería decirles porque esa mierda me puso en ese estado. Ya saben, aparte de que la muerte y las salas de emergencia estaban en la ecuación.

Kiba era mi mejor amigo.

¿Ya saben cómo tienes un círculo de amigos y aunque en realidad todos son tus mejores amigos, siempre hay algunos a los que mas apegados te sientes? La gente pensaría que era Naruto, y, quiero decir, puedo entenderlo; nuestros padres fueron mejores amigos y nuestras mamás básicamente hermanas en todo menos sangre. Y si, ósea, Naruto era mi mejor amigo pero el titulo era sobrepasado por el de 'hermano'. Tenía sentido y era mas o menos así; si me preguntaran, yo tenía dos hermanos y una hermana. Esa era nuestra relación, el maldito patán era mi hermano.

Kiba era mi mejor amigo.

Él era el patán que siempre se iba en el asiento del copiloto y nos íbamos a alguna parte, el y yo y nuestros amigos patanes. Y él era el que sabía lo que yo estaba pensando antes de que lo pensara, y el que tenía las mismas opiniones que yo y con el que me pelearía más por eso mismo.

Y después esta Suigetsu.

Otro cara de mierda que era parte de nuestro grupo. Todos crecimos juntos—todos—Kiba, Naruto, Suigetsu, Neji y yo. Ese éramos nosotros, nuestro grupo, nuestro equipo, lo que quieran llamarle.

Ino era la mejor amiga de mi hermana y era la novia de Kiba. Solo por esos dos hechos, podrán darse cuenta de lo importante que ella era para mi también. La veía casi todos los días, ya fuera en mi casa o en la de Kiba cuando entraba para aprovecharme de su cerveza, internet o cable.

Por eso es que me salí de orbita cuando mi papa me llamo para darme la noticia. Toda esa gente, esos tres malditos idiotas, eran importantes para mí. Eran mis amigos.

MI mejor amigo estaba muerto.

Y los otros dos estaban en condición crítica, en la sala de emergencias.

Pero entiendan esto—

Mi mejor amigo estaba muerto.

.

.

.

Lo peor de todo, era el hecho de que Kiba e Ino tenían una niña de dos años.

.

.

.

Me senté en la silla de la última fila.

Mis ojos no estaban enfocados, mi cabello era un desastre. No paraba de pegarle al suelo con mis pies, intentando que mi rodilla mantuviera un ritmo para que la niña en mi regazo se mantuviera dormida por el resto del tiempo. Mis ojos se mantuvieron caídos todo el tiempo, y nunca los levante porque era mas interesante para mi ver como la silla en frente de mi podía mantenerse en pie a pesar del peso que estaba cargando.

Y les juro por Dios, que me estaba ahogando. Apenas podía respirar porque se sentía como si todo lo que podía inhalar era el olor de la perdida y el cambio.

Así que solo me senté allí, tomando en mis brazos a esa niña sin padres, observando el suelo y sin tener ninguna maldita fuerza para levantarme porque sabía—maldición, sabia—que si lo hacía, todo lo que podría ver sería el cuerpo de mi mejor amigo muerto y juro que no tenía la fuerza de voluntad para hacerlo. No creo que hubiera podido manejado el hecho de que no se estaba moviendo. El hecho de que nunca más se iba a mover, mierda.

El simple pensamiento me congelo las venas. Hizo que quisiera gritar. Que me parara y gritara, empujara todas esas sillas e hiciera un desastre de la recepción y marchara hacia el maldito ataúd y le demandara a Kiba que se pusiera en pie y que saliera de allí y hasta de golpearlo por siquiera considerar que esta broma era divertida.

Pero no era una broma.

Kiba estaba muerto.

Pase mi mano por los cabellos medio rubios de la pequeña niña, recordándome que en algún lugar de aquí mis otros mejores amigos, estaban sufriendo tanto como yo. Naruto estaba consolando a su novia, y Neji estaba aun mas atrás que yo, escondido en las sombras, recargándose contra la pared.

Y Karin…

…Mi hermana era un desastre. No la vi porque nuestros padres la estaban consolando. El hecho de que su mejor amiga y su novio estuvieran en coma…y que Kiba estuviera muerto. Karin era muchas cosas, pero no era lo suficientemente fuerte para poner una máscara ante esta situación.

Para entonces, mis dientes estaban rechinando. No podía quedarme allí—tenía que irme, porque no podía lidiar con todo y me estaba volviendo loco y me tenía que ir.

.

.

.

Antes de que les diga que paso en el funeral—y algo paso, pero no es lo que probablemente piensan así que ni se molesten en adivinar; cállense y escuchen—supongo que debería decirles algo sobre la pequeña niña de la que les he hablado, ¿verdad?

Su nombre es Rei y es una de las protagonistas principales de esta historia. Es la hija de mi difunto mejor amigo y se parece a él también; obscuros ojos picaros y una pequeña sonrisa. Pequeña mocosa descara, es lo que es.

Hay millón y medio de razones por las que Rei es importante pero empezare desde el principio. Lo parafraseare.

¿Ya saben que, cuando una mujer entra en labor de parto, es casi siempre el padre el que entra al cuarto con ella verdad? ¿Y si el padre no está por allí porque es un trabajo de parto inesperado o está trabajando, es la mamá de la mujer o su hermana o algo?

Yo estuve en la habitación de Ino cuando Kiba estaba trabajando del otro lado de la ciudad.

Yo lleve a Ino al hospital, la puse en una silla de ruedas, la acompañe y fui confundido con el futuro padre. Estuve en la habitación, mis dedos fueron aplastados más y más con cada contracción que ella tenía y yo fui el que oyó el primer llanto de aquella chiquilla.

Yo corte el cordón umbilical y la sostuve antes de pasársela a su exhausta madre.

Fue la primera persona que vio a Rei y viceversa. Y supe desde ese momento, cuando la pusieron en mis brazos para dársela a Ino, que esta pequeña me tendría alrededor de su pequeño dedo y haría lo que ella me pidiera. Dicen que tu persona significante será tu ruina; la mía fue diferente. Mi caída vino en un paquete de llantos que quebraban el tímpano, ojos cafés y cabello medio rubio con una mala actitud todo envuelto en el cuerpo de una pequeña bebe.

Se volvió mi ahijada.

Y así termina la introducción de Rei:

Después de este accidente, después que Kiba murió e Ino entro en coma…se volvió mi hija legal.

.

.

.

Así que entonces, tenia veinte años y era el padre legal de una pequeña niña acudiendo al funeral de mi mejor amigo.

No estaba lloviendo ese dia. Solo chispeando; el cielo estaba pintado de un obscuro gris y las nubes prometían que habría una tormenta mas adelante, el viento era un poco hostil y el vestido de Rei se movía en mis manos mientras que yo la sostenía, su cabeza descansando en mi hombro, una mano tomando mi camisa y la otra haciendo círculos suavemente en mi brazo. Como si ella intentara consolarme; como si ella supiera el dolor por el que estaba pasando y todos los drásticos cambios que ocurrían a su alrededor como si estuviera intentando recordarme que todo estaría bien.

Todos estaban vestidos con el típico negro—color de duelo. Yo creía que era completamente molesto; el negro no es un color de duelo. El negro es elegante. Si algo lo es, pienso que el rojo es el color perfecto para el duelo y aun así yo también me mesclaba con la multitud, negro sobre piel pálida y estaba bastante seguro de que podía oír a Kiba resoplando sobre lo cliché que era esto.

No mire cuando bajaron el ataúd. Nunca fui de los que pensaran en la muerte pero en este momento me encontré completamente incapaz de soportar la idea de…de morir…de ser vestido y arreglado para siempre acostado en un ataúd y ser sepultado en un hoyo a seis pies de profundidad…es como ser guardado para siempre.

Es como ser olvidado—como si nunca hubieras estado allí.

Era impresiónate; como fumarte un toque y flotar en el séptimo cielo, sin peso y pensando en las cosas que no pudiese encontrar tiempo para hacer en tus rituales cotidianos. Fue suficiente para hacer que mis manos alrededor de Rei se apretaran; presionándola contra mí mas para sacarme de mis pensamientos que para consolarla a ella.

Porque Kiba estaba descendiendo a seis pies bajo tierra, arreglado y acostado en ese ataúd pero no seria olvidado. Porque yo tenía en mis manos la prueba viviente de que había estado aquí por veinte años antes de que nos dejara como el patán que es.

Cada vez que veía a Rei, estudiaba su cara cuando llegaba a regañarla por portarse mal—seria como estar viendo a Kiba.

El maldito no sería olvidado. Aun andaba aquí.

Trague saliva, moviéndome de lado a lado para que Rei se mantuviera quieta y contando las barras negras en las rejas que guardaban a los muertos dentro de la cantidad masiva de tierra—como si se pudieran levantar e irse.

La ceremonia termino después de unas cuantas oraciones más y yo me aleje de la multitud, mis pasos lentos porque Rei se estaba durmiendo al ritmo de mis pasos. Mis padres estaban consolando a Tsume y Hana y aunque sabía que debía ir para que vieran a Rei o algo, en ese momento lo que quería era salir de allí.

Así que seguí caminando, solo deteniéndome cuando ellos se detuvieron a mis costados.

Había suficiente espacio entre nosotros para hacernos saber lo que estábamos sintiendo cada uno—lo que sea que fuera, era algo que jamás seria reconocido o dicho en voz alta. Simplemente sabíamos, los tres—los tres que quedábamos, los tres que no habían estado en ese accidente en la carretera.

Estuvimos allí parados con nuestras espaldas rígidas y nuestros hombros derechos y sin hacer contacto visual. Yo contaba las vainas de pasto—siempre pierdo la cuenta después de diez estoy seguro que las estoy contando dos veces—o viendo las manchas en los tenis de Naruto o trazando líneas en las arrugas de los pantalones de Neji.

—Rei…

—Está bien, —les digo, mi voz baja y gruesa.

—Eso es bueno, —puedo imaginar a Naruto asintiendo con la cabeza, y pasando sus manos por su cabello, todo un relajo. —Eso es bueno…me alegro.

Hubo silencio después de eso—no hubo carrilla ni chistes, ni sarcasmo, nada intimo que solo nosotros entendiéramos que me hiciera sonreír, que hiciera a Neji reír entre dientes, ni que hiciera a Naruto reír con su tipica risa fuerte. No había ni una maldita pista de que los tres de nosotros habíamos estado juntos por años y años. Era como si fuéramos tres extraños intentando consolarnos pero demasiado orgullosos para admitirlo y demasiado orgullosos para mostrarlo.

Éramos completamente unos extraños; el completo opuesto de lo que una familia debería ser frente a la muerte de un integrante.

Había una distancia entre nosotros, en ese momento—un camino partiéndose en tres direcciones diferentes a donde estábamos siendo empujados. La distancia estaba creciendo a un enorme paso y puedo jurar que siento que no hay manera de que alguna vez nos podamos volver a alcanzar.

—Así que…te dieron la custodia, ¿eh?

Encogí un hombro, y moví a Rei a mi otro costado dejando escapar un leve suspiro. —Supongo que sí, hombre—es mi ahijada.

Y después el silencio ensordecedor regreso.

Naruto suspiro después de un rato, todos nos movimos incómodos por lo menos quince veces en el tiempo de cinco minutos. —Yo…yo.

Ni siquiera terminó y como quiera entendimos, maldición.

—Sí.

—Lo sé.

Después, el silencio regreso una vez mas y comenzamos a caminar, con Naruto a mi derecha y Neji a mi izquierda. Hicimos una pausa en el estacionamiento, hubo un suspiro un gruñido y uno de nosotros sacudió la cabeza. Había enojo en alguna parte de nosotros, algo entre las líneas que nos separaba a los tres. Había enojo y dolor e incomodidad y cuando nos subimos a nuestros respectivos carros supe, que allí habia terminado todo.

.

.

.

Cuando me fui del cementerio, no me detuve hasta estar tan lejos de casa como fuera posible.

.

.

.

¿Realmente esperaban que viviera allí, sabiendo que cada vez que Karin dejara la casa sería para ir al hospital a ver a Ino y a Suigetsu? ¿Piensan que quería ver su cara roja, ojos rojos e hinchados porque siempre terminaría llorando aun si darse cuenta? ¿Piensan que caminaría y manejaría y vería la misma mierda que vería con Kiba?

Claro que no maldición.

Me quería ir de mi maldita ciudad.

Y lo mas chistoso es que sabía que esto iba a pasar; en algún momento entre que me entere del accidente y el comienzo del funeral ya había empacado algunas cosas y las había metido a la cajuela de mi carro, listo para cuando perdiera la cordura y decidiera escaparme de esta mierda y salir de aquí.

Supongo que el funeral y el vacio que dejo en lo que quedaba de nuestro circulo y la falta de habilidad de poder tener una conversación decente con lo que quedaba de mis amigos fue la gota que derramo el vaso.

¿Y si quiera podrían culparnos por ese momento tan patético en el cementerio? ¿Podrían haberse tragado todo y comenzar a platicar y llorar esa pérdida con tus últimos dos mejores amigos? Apuesto a que están diciendo si, y apuesto a que nos están llamando idiotas. Bueno váyanse al diablo, nadie es tan perfecto. La gente se duele de diferentes maneras.

La nuestra fue sepáranos.

Una década y media de amistad empacada y guardada en una repisa. ¿Saben, cuando un imperio cae, como todo se va al caos? Si, así son algunas amistades, lo dije antes, huí para poder ordenar mis pensamientos y molestarme a solas y cosas así. Así que irme no fue el problema; la única diferencia es que ya no iba a regresar.

Así es como Rei y yo terminamos en Konoha.

Mis padres eran de Konoha antes de que se mudaran a Oto donde mi hermano mayor nació. Verán, Oto es una pequeña ciudad—como las de las películas con las casas antiguas con patio enfrente y patio trasero y un pequeño parque en el centro de la ciudad. Oh, y donde todos se conocen.

Por el otro lado, Konoha, es grande y ruidosa—una ciudad que nunca duerme, las luces de la ciudad tragándose la luz de las estrellas. Debes voltear hacia ambos lados de la calle porque nadie se detendrá.

Cuando Rei y yo llegamos, nos quedamos en un hotel cualquiera por un tiempo, mientras que yo buscaba un pequeño y conveniente lugar donde vivir. Encontré un lugar al segundo dia de nuestra llegada; en el distrito del centro de Konoha, en un edificio de departamentos de color obscuro con puertas negras en la entrada.

El lugar estaba disponible en el cuarto piso, apartamento 4F—una recamara, un baño, una pequeña cocineta y una pequeña sala. Era perfecto; Rei aun estaba pequeña, así que dormía en el mismo cuarto conmigo, y cuando creciera simplemente conseguiríamos un lugar más grande. Todo era bueno.

Nos mudamos dos días después de encontrar ese lugar, después de firmar una montana de papeles y conocer a los administradores del lugar. Había tres de ellos—hermanos—y por la junta, parecía ser que la mujer era la que estaba a cargo y que sus hermanos estaban allí solo por dar una impresión, como para mostrar quien eran los jefes o algo así. Como si me importara un comino ni que me fuera a intimidar.

Como sea.

El edificio que era de su padre antes de morir fue dado a ellos, así va la historia.

No me importaba mucho pero Rei se estaba entreteniendo con uno de los hermanos y se sentía bien descansar sin una niña de dos años en mi regazo.

Así que así fue como comenzó todo—mi mejor amigo murió y mis otros dos amigos se perdieron en el Limbo, sus cuerpos en el hospital amarrados a algunas maquinas. Y el resto de nosotros nos alejamos en vez de unirnos. Yo me mude porque soy un maldito cobarde. Y no me importa.

.

.

.

Mi teléfono sonó mucho, después de eso.

Nunca conteste en realidad. Simplemente me quedaba viendo el identificador—casi siempre era mi mamá, o Karin, o Itachi y a veces hasta mi papá. Mama siempre dejaba un buzón de voz que jamás escuche porque sabía que estaba enojada y triste y probablemente pidiéndome que regresara a casa. Probablemente mencionaría algo sobre mi papá y su molestia conmigo.

No que eso sea algo nuevo. Mi papá siempre ha estado enojado conmigo; dice que soy demasiado parecido a él cuando era joven así que sabe en toda la mierda en la que me meto.

Probablemente debí haber desconectado la línea del teléfono o por lo menos haber cambiado de número. Pero no sé, nunca tuve el corazón para hacerlo; tal vez era porque cambiar mi numero seria como confirmar el hecho de que todo había cambiado. De que algo en mi vida fue destruido y estaba cambiando de caminos para poderme alejar.

Sonaba como demasiado drama para algo tan sencillo como cambiar mi número, pero así es como me sentía.

Los días pasaron uno tras otros y yo no era nada más que un tonto adormecido que los perseguía, cuidando a mi nueva hija y sin la más mínima idea de que estaba haciendo. Hacer duelo por alguien era difícil; si no ponía atención a lo que estaba pasando en mi cabeza, a lo que estaba haciendo, los recuerdos me inundarían y de repente me sentiría frio y solo y distante y pensando en ¿qué hubiera pasado si hubiera ido con ellos? ¿Qué hubiera pasado si yo hubiera manejado?

Mi manera de manejar siempre fue más peligrosa y rápida que la de Kiba pero yo siempre sabía lo que estaba haciendo.

¿Hubiéramos tenido el mismo accidente?

¿Hubiera muerto Kiba?

¿Estaría yo aquí, en esta nueva ciudad, en esta nueva casa, con mi nueva hija?

Y después pienso en el dia anterior y como me la había pasado comiendo pizza y tomando cerveza con mis amigos—los cinco de nosotros, en mi cuarto siendo unos completos tontos como siempre fuimos desde el momento en que cumplimos dieciocho y podíamos legalmente tomar sin tener que pretender que lo que había en nuestras botellas era jugo o agua.

Y el dia siguiente, de repente, mi mejor amigo esta muerto y mis otros dos amigos estaban en el hospital.

¿Cómo dice ese maldito dicho?

Nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.

Pero esa era la vida que vivía ahora. Un tonto con unos tornillos sueltos en la cabeza y un pequeño terror de dos años que cuidar en un pequeño apartamento en una nueva ciudad.

.

.

.


Nota: am...hola? no tengo escusas, lo se. (Excepto la escuela) y lamento no haberme aparecido mas pronto.

Esta historia es de xfucktheglasses (les), (la misma que la de Encantador de Serpientes) y es un one-shot solo que esta dividido en dos partes debido a que es bastante largo. Asi que por el momento lo pondre como complete (PERO AUN NO ESTA TERMINADO) en lo que termino de traducir la otra parte, es solo un capitulo mas y ya.

Es de sus historias mas tristes, y me habia estado sintiendo deprimida y cansada ultimamente asi que en vez de seguir con mis otras historias me dedique a este pequeño projecto.

Dejen reviews chicas...yo se que me la paso pidiendo haha y prometo que si recibo varios reviews actualizare super rapido :)

ya espero avanzar en Una Vez Mas, y tambien en Encantador de Serpientes.

GRACIAS A TODOS LOS QUE LE HAN DADO FAVORITE Y FOLLOW A MIS HISTORIAS ANTERIORES! ESPERO QUE LES GUSTEN LAS QUE VIENEN...Y DEJEN UN REVIEW DE VEZ EN CUANDO EH! :)

hasta la proxima,

rxs